jueves, 30 de julio de 2009

El legado de P.T. Barnum


Hace muchos eones, pasando por Ceuta, convencí a mi padre de que me pagara una entrada a una barraca de la feria. La publicidad decía que dentro me encontraría con la mujera barbuda, con el hombre más pequeño del mundo pero, sobre todo, con un fiero "Canibal del Congo" que había sido recientemente capturado durante un safari. A cambio de la entrada vi a una mujer con una barba postiza, a un enano sentado en un decorado agrandado leyendo un libro y fumando una pipa y...a un señor negro de aspecto aburrido vestido con un taparrabos y atado por el cuello con una cadena sentado dentro de una jaula que a nuestro paso levantó sus manos en forma de garras y nos lanzó una dentellada igualmente desabrida que me dejó con la sensación de que me habían estafado por primera vez en mi vida. Al final de ese verano dicho espectáculo vino al lugar donde vivo y un vecino aseguró haber visto al Canibal del Congo sentado fuera de la barraca comiéndose un bocata y leyendo tranquilamente el Marca sentado en un taburete. Me lo creo.

Dichos espectáculos se los debemos al empresario americano P.T. Barnum que fue el primero en especializarse en mostrar seres humanos con minusvalías físicas y mentales a los que se conocía genéricamente como "freaks". Con la excusa de hacer un show científico Barnum expuso a enanos, hombres elefantes, mujeres barbudas, siameses y un largo etcétera de seres humanos que eran presentados como fenómenos extraordinarios capturados en expediciones cientíticas o simplemente de gira artística por Estados Unidos, la mayoría eran en realidad contratados por una despiadada red de "ojeadores" a sueldo del magnate por todo el país, y que contaban imposibles historias sobre la naturaleza de sus pecualiaridades físicas frente a una asombrada y morbosa audiencia.
Con una genuína mezcla de horror, falsedades, miserias y patriotismo desmesurado (que ya Barnum explotó en su primer negocio, un periódico sensacionalista llamado "The Herald of Freedom"), el empresario americano asombró al mundo y reunió un espectáculo ambulante que se complementaba con el Museo ambulante Barnum donde se exponían 500 piezas tan dispares como la calavera de John Wilkes Booth, asesino de Lincoln, el esqueleto de una sirena, una máquina comprada a Nikola Tesla que lanzaba rayos pero que se aseguraba que era capaz de teletransportar a la gente y un largo etcétera de absurdos que el respetable tragaba sin rechistar.
Esta última semana viendo la programación de Telecinco me he dado cuenta de que Vasile debería de homenajear a P.T. Barnum poniéndole una placa en la puerta de uno de los estudios de la cadena para dejar constancia de que es el alumno más aventajado del empresario norteamericano. Sin duda el bochornoso espectáculo que se ofrece en los programas de la cadena no dista mucho de los que tienen como objeto mostrar las minusvalías de un grupo de personas...en este caso la coartada no es la ciencia si no el entretenimiento y, claro está, las taras físicas (tan feas) han sido sustituídas por las taras afectivas o mentales de sus colaboradores estrellas.
Si los ingenuos espectadores del siglo XIX eran incapaces de no sucumbir ante la publicidad engañosa de Barnum y acudían en masa a sus shows a sabiendas de que sentirían rechazo, miedo o repugnancia ante lo que iban a ver pero superados por las ansias de colmar su morbo (un sentimiento mucho más fuerte) la cadena de Fuencarral ha conseguido, sin duda, el mismo efecto en sus espectadores ofreciendo dósis tremendas de ruido, violencia y enfrentamiento que deja un sabor malo en la boca y legañas en los ojos.

Si el Hombre Elefante fue retratado por Lynch como un espíritu humano sensible encerrado en un cuerpo monstruoso y Todd Browning retrató de forma entrañable a los "freaks" de su "Parada de los monstruos" (nada dífícil teniendo en cuenta que Johnny Eck, Medio hombre, era artista profesional, ilusionista, ilustrador y un gran fotógrafo y Angelo Rossitto, Angeleno, era matemático, jugador de ajedrez y tuvo una enorme carrera en Hollywood como actor donde se hizo más famoso interpretando al Maestro que iba en los hombros del gigante Golpeador...) Telecinco no cuenta ni de lejos con ese material humano y prefiere, será porque sabe que no podemos dejar de mirar hacia aquello que nos repugna, mantener a malos bichos en antena, dándole voz a chulos de discoteca, bullys mediáticos,maltratadores en potencia, acusicas, analfabetos crónicos, profesionales del amarillismo demandados, condenados o en proceso de ambas cosas y un largo etcétera de monstruos reales que viven entre nosotros y que, tras su aspecto de horteras lamentables, guardan a un monstruíto de la peor ralea dispuesto a apuñalar a su madre a cambio de unos cuantos pavos.

Nada más añadir que Barnum es el dueño de la frase: "Cada segundo nace un nuevo idiota". No me cabe duda que en estos tiempos hubiera aparcado la idea del circo y se hubiera comprado una cadena de televisión.

Nota del Insustancial: Por cierto, si quieren ustedes ver un Museo de rarezas similar al que mostraba Barnum en sus espectáculos no dejen de visitar el "Museo de Brujería" de Segovia. Canelita fina, lo aseguro. El original, el de Barnum, se encuentra en Newport (Connecticutt).

miércoles, 29 de julio de 2009

Insustanciales por el mundo...

Nota del Insustancial (reedición del jueves, 30): Eduardo Galán, vía telepatica, me informa de que el local se llama Maple Leaf y que no está sito en el French Quarter si no en el Uptown de New Orleans (¡Como no noté la diferencia!). También que en el bar se encontraba Heather Graham...con la que no se hicieron foto o es esta de tal bajez moral que han preferido esconderla.
Enfebrecidos de júbilo y comidos por la envidia más insana publicamos aquí la foto de dos insustanciales que andan paseando el gracejo, el tronío y el folclore español por los estados norteamericanos del Sur. Son el profesor Errasti y Eduardo Galán. El primero ha viajado para demostrar por aquellas tierras que un adulto nacido por estas tierras puede hacerse entender en la lengua de Shakespeare sin parecer el hermano disléxico de Ricky Ricardo (no como nuestro expresidente) y el segundo por afianzar esa leyenda que nos honra y que habla de nuestra sangre caliente y de nuestras infinitas virtudes amatorias.

Semejante misión de paz, que servirá sin duda para asombrar a los amos del mundo aunque sólo sea en nuestra capacidad para trasegar cervezas, ha tenido su colofón recientemente cuando ambos se encontraron con el actor Craig Philybin, que interpreta a Daryl, el jefe de almacén de Dunder Mifflin en la serie The Office (USA) en un garito del French Quarter de New Orleans.
He aquí la prueba física:


Cuando ambos embajadores informaron al actor de sus intenciones y de su procedencia el jambo acertó a decir "¡Ibiiiiza, very gooood, Ibizaaaaa!". Y es que ya somos internacionales.

Desconocemos el contenido íntegro de la conversación pero estamos seguros de que después de esa noche cuando a Craig le pregunten por España será capaz de decir "¡Ovieeeedo, very goood, Ovieeeeedo!". No nos cabe duda.

martes, 28 de julio de 2009

Yuri Gagarin ¡Al aparato!

Despúés de meses sin recibir un e-mail de famosos desde el más allá contestando a nuestro cuestionario hoy hemos recibido el de Yuri Gagarin, el famoso cosmonauta ruso ("No astronauta, que eso es una mierda capitalista inventada por los americanos" dice) que fue el primer hombre en viajar al espacio.




1.Nombre completo: Yuri Alekséyevich Gagarin.


2. ¿Por qué te pusieron ese nombre? Por la cantante mexicana Yuri, la que cantaba “Essste amorrrr/noooo se toooca” de la que mi madre era fan, una melómana, de haber nacido en esta época me hubiera llamado seguramente Vetustamorla. Mi pare me puso Alekseyevich por un compañero suyo de la mili que se llamaba así y que era autóctono de la localidad de Utebo (Zaragoza) y Gagarin por homenajear a la loción de afeitar con la que mi padre preparaba sus famosos mai-tais revolucionarios.

3. ¿Le pides deseos a las estrellas? Fui el primero en estar cerca de ellas y no se me ocurrió en ese momento porque andaba con el estómago vuelto del revés pero de haberlo hecho sin duda les hubiera pedido que la carlinga de la nave tuviera una zona de fumadores habilitada.


4. ¿La última vez que lloraste? Cuando me enteré de que los Reyes Magos no existían y que en realidad los señores que nos traían los regalos por navidad eran Santiago Carrillo, Melchor; Alexander Solzenitsin, Gaspar; y el escurridizo espía norteamericano William Bradley de Harlem que hacía de Baltasar y que consiguió colársela a la KGB durante años diciendo que en realidad se llamaba Valentina Pushkin y que el betún que se había puesto en la cara no se iba de la piel ni con aguarrás.


5. ¿Pan con qué? El pan para el que lo trabaja, camarada. Aunque con una capa de chorizo de pamplona está que te pees del gusto.



6. ¿Te gustan los animales? La perra Laika era mi preferida. Y aquí permítame una anécdota: en realidad podríamos haberla hecha volver pero Krushov adivinó a tiempo que, en realidad, era un espía de Andorra que llevaba sin depilarse desde tres décadas antes y que pretendía llevarse la nave a su país para ponerla como reclamo para los turistas a la puerta de la tienda de sus padres. Se descubrió el mismo cuando se le sorprendió intentando venderle unos transistores a unos físicos cuánticos. Le dio lo suyo y luego Mecano hizo el resto con aquella simpática tonada que era una perrería, jajajajaa.

7. ¿Cuántos hijos tienes? Aquí la familia está socializada así que no tengo una idea clara de cuáles son míos y cuáles vienen aquí para que nos los quedemos mientras que sus padres van a ver al Bolshoi o de compras. Además después de volver del paseo espacial le daba bastante al bebercio y tengo muchos recuerdos difusos. La culpa de mi alcoholismo la tuvo Nikita Krushov que por darse el pisto me mandó de gira por los países del Telón de Acero que yo le dije “Nikita, jefe, que no soy David Bisbal” pero él nada, a lo suyo y me la pasaba de recepción en recepción tomando copas y comiendo canapés y croquetas de esas pequeñas que me destrozaron la figura de tal forma que la gente se pensaba que venía con el traje aeroespacial debajo de la casaca del ejército rojo.


8.¿Colaboras con alguna ONG? ¿KGB has dicho? Jajajaa,ya, ya…colaboro con un grupo que se llama “Ponga un disidente en su mesa”. Cada año nos traían a un condenado a trabajos forzados durante las Fiestas del 1º de Mayo que a su vez venía con dos carceleros y la cena se nos ponía en un pico. Me desencanté de ello cuando me enteré de que en la URSS la justicia era un cachondeo y que entraban por una puerta de una comisaría en Moscú y salían treinta años después por otra de un cárcel de Siberia. Una mano blanda intolerable,ciertamente.


9.¿Si fueras otra persona serías tu amigo? Bueno, si trajera una botella de vodka debajo del brazo y dos camaradas cubanas del otro seguramente sí porque los cosmonautas tenemos mucha fama de héroes y tal pero lo cierto es que nos va mazo la juerga sana. ¿A quién le pueden hacer daño seis o siete litros de vodka? ¿Ein?


10.¿Tienes un diario de vida? No, cuando quiero enterarme de algo le pregunto a Mijail Belikovich, mi vecino, que es un cotilla de tomo y lomo y que me cuenta todo lo que he hecho en el día. Un día le dije “Mijail, es feo esto de andar espiando a los vecinos” y me contestó “Bueno, unos van al espacio, otros consiguen medallas en los Juegos olímpicos, otros hacen desaparecer a los disidentes, otros escriben novelas deprimentes, a otros les da por la balalaika…yo cotilleo…¿Qué hay de malo?”. “Pues que a veces se llevan a la gente de la que cotilleas y no los volvemos a ver y luego viene una familia que se empeña en que les tratemos como si les conociéramos de toda la vida”. Pero él, nada, a su puta bola siguió haciendole un pespunte al mono que utiliza para currar en la siderurgia.


11.¿Eres sarcástico? Cuando uno vive en la URSS se preocupa muy mucho de no hacerse el listillo por si las moscas…una vez un compañero cosmonauta al paso de Nikita Krushov dijo: “Nikita, se te ve la pita”. Nos reímos mucho hasta que Krushov se quitó un zapato y le arreó con él en la cabeza. Ni una puta broma y es que al bueno de Nikita se le subió el cargo a la cabeza...


12.¿Practicarias puenting? Ni de coña, yo con subir al espacio ya tengo suficiente yo de hacer algo así raro preferiría el kamasutra.


13.¿Cual es tu cereal favorito? El que recogía mi madre en la granja colectiva, cuando llegaron los primeros tractores ella seguía empeñada en recogerlo con las manos limpias porque aquello le parecía un capricho occidental.


14.¿Te desabrochas los zapatos antes de sacarlos? No porque siempre que puedo llevo chanclas que se quitan en un plis-plas. Me las traen de Vietnam del Norte y son una cucada. De la marca Ho-chi-Min. Apunta.


15.¿Crees que eres fuerte? Sí, pero desde aquí lo digo, me duele bastante que se le de tanta bola a los americanos y que no se haya celebrado convenientemente mi viaje espacial…Ellos fueron tres, con todas las comodidades, se les vio en color, que se hicieron fotos y todo joder que yo decía “mira estos, que chulitos que se van de misión científica y parece que se vayan de vacaciones” una falta de gallardía y una falta de respeto a la profesión tremenda que si este es un paso…buah…mira se me revuelve el estómago.


17. ¿Cuánto calzas? Es difícil de decir porque aquí, lo normal, es que vayas a la zapatería haya una cola tremenda, pases dos o tres horas esperando que te atiendan y luego te dan el número que hay. Un sistema estupendo que está ahora aplicando Esperanza Aguirre en los hospitales de Madrid, unas veces voy cómodo y otras jodido aunque ya lo he dicho por ahí arriba yo soy de chancla.


18.¿Tinto o Rosado? Aquí somos todos de rojo fuerte.


19.¿Qué es lo que menos te gusta de ti? Mmmmm, no se, estoy bastante satisfecho con la vida que he llevado, posiblemente que soy una persona confiada. Un secretillo: cuando me subí a la nave, al Vostok 1, que vaya nombrecito, joder, ya le podían haber puesto algo guay como “Tigre blanco” y unas pegatinas o algo, que nos quedó el diseño sosísimo, les pregunté “¿A dónde coño voy?” y ellos ahí, con esa sonrisita, diciendo “Nada, aquí a la vuelta, tu relájate y disfruta” y yo “¿De verdad cabrones? ¿No me haréis lo que a Laika?” y ellos “¡Queee vaaaa!” y yo “bueno,bueno, pero si me hago algo…”. Joder, qué impresión. Los cabrones se reían luego y eso y es que en la URSS somos de bromas pesadas luego entró Krushov en el Alto Mando con una bota texana en la mano que le había regalado Kennedy y ya se pusieron más serios.

20.¿A quién extrañas mucho? A Stalin. Mazo. Tenía un pronto horrible pero contaba unos chistes cojonudos y al tercer vodka bailaba el kastachof con bastante gracia. ¿Qué mató a mucha gente? Pues sí, ¿Qué a lo mejor se pasaba tres pueblos? Vale, pero mira, ahora puedes salir a la calle sin problemas y antes con Lenin esto parece ser que era un despiporre total y absoluto.

21. ¿Te gustaría que a todos aquellos que enviaste este mail te respondan? Sí, claro, estaría guay pero me temo que cuando lleguen a su destino la mitad de ellos ya estarán trabajando en las minas de sal o habrán aprovechado un despiste de los entrenadores para fugarse a USA. ¡Qué manía le ha entrado a todo el mundo con viajar!


22. ¿Qué color de pantalones y zapatos tienes puesto? Pues me habéis pillado mirando porno en el cobertizo de detrás de casa y sólo llevo un calcetín puesto.

23. ¿Que es lo último que comiste hoy? Una lata de gulash de color azul oscuro (casi negro) de una fábrica de Smolensk muy cercana a un sitio donde se hacen pruebas nucleares que le da ese inconfundible sabor a tierra magnetizada y que, cuando lo abres, en vez de hacer “pop” te canta “Oh, Chichornia”.

24. ¿Qué estas escuchando en este momento? A mi vecino Mijail que está llamando a los del KGB again porque se ha enterado de que la hija de los vecinos de abajo les ha explicado a sus padres que le gustaría ir alguna vez al otro lado del Telón para saber a qué sabe el Big Mac y para comprarse unos pantalones vaqueros, la muy capitalista…


25. ¿La última persona con quien hablaste por teléfono? Con Neil Armstrong que está cantidad de subidito con lo del 40 aniversario. Se sorprendió porque yo estoy muerto y le dije…”ay, tu te crees que los muertos no pueden hablar por teléfono y yo me tengo que creer que ese decorado cutre era la Luna, ya te vale”. Y me colgó el cabrón. Luego me llamó él y me dijo “Hola, Yuri, estaba aquí comiéndome una pizza y bebiéndome una coca-cola como la Plaza Roja de grande …y he pensado qué pena que en Rusia no sepan lo que es el comercio libre”. Y le he colgado yo. Luego ha llamado su mujer ha hablado con la mía y hemos tenido que hacer las paces.

26. ¿Tu trago favorito? Un coctel: El cosmo…nauta, Jajajaajaja. Eso no existe. El mai-tai a base de loción de afeitar que hacía mi padre y un anticongelante para tanques que sirvió mi primo Talant en el bautizo civil de su hijo pero con dos rajitas de limón. Una pasada.


27. ¿Deporte favorito para ver por TV? El coro de la cárcel. Le han comprado la idea a una televisión española pero le han metido algunas mejoras. Aquí cantan pero mientras se les tortura con discos de El Puma y con Karina y gana el que delata a más gente.Diréis que es cruel pero es lo que tiene este sistema político polarizado en dos grandes bloques que se disputan el control económico y político del planeta. Aquí al menos no les pegamos a los negros por ir andando por la calle como pasa en América del Norte, que me lo ha contado a mi un pajarito llamado Pravda.


28. ¿Comida favorita? Cualquier cosa que no esté metida en un bote y que lleve una etiqueta donde ponga “Comida de cosmonauta”.


29. ¿Final triste o final feliz? Un final estrellado como el de OT.


30. ¿Tienes mascotas? Se llama DRUSTIRDREDDEDDEWARDDDD, es una especie de mono cósmico que se me coló en la nave, durante la travesía, nos hemos hecho inseparables aunque lo tengo que disfrazar de Azerbayano para sacarlo a la calle y le cuento a todo el mundo que es mi tío Abramovich por miedo a que me lo quiten y se lo lleven a un laboratorio. Eso lo haré yo mismo si vuelve a mearse en la alfombra.

31. ¿Día Favorito del Año? El día en el que nos dejan ver una película americana por televisión. Pero este año la cosa ha terminado en sangría porque a alguien se le ha ocurrido emitir “Rocky IV”. No me esperaba que el americano le ganara al ruso pero,mira, qué final más triste. Aunque creo que luego se hacen amigo y eso es una cosa bonita porque la Guerra Fría es lo que tiene, que te deja con el corazón en un puño y estos gestos del enemigo…

32. ¿Besos o abrazos? En la URSS los tíos se besan y se dan abrazos como si esto fuera Chueca. Nada en contra, claro, no me vayan a tildar de homófobo si se quieren casar que se casen, que quieren adoptar chiquillos pues guay...no saben donde se meten...


33. ¿Eres una persona alegre? Francamente sí, si no me recuerdan lo de la carrera espacial más y si no me hablan de Armstrong, Collins y Buzz Aldrin más todavía, por cierto…¡Buzzzz! ¿Qué puto nombre es ese?


34. ¿Quien crees que te responderá? Valentina Tereschkova primera mujer en ascender a los cielos. Una tía con dos cojones, el día que bajó la estaban esperando los técnicos con una fregona y una escoba para echarse unas risas y los tumbó a todos a hostias.


35. ¿Y el que menos crees que lo hara? Pipi Estrada. Mira, con ese nombre absurdo no hubiera tenido ningún problema para viajar con los de la NASA.

36. ¿Que libro estas leyendo? “Baltasar Garzón, el hombre que veía amanecer” del periodista español Pilar Urbano, ese que se parece a la actriz americana que hacía de directora de la Guardería de “Poli de guardería, porque es un tío que se ha quedado más solo que la una y que entiende a la perfección lo que yo sentí allí arriba.

37. ¿Color favorito? El rojo porque es obligatorio y el de la piel tornasolada de mi mono cósmico.

38. ¿Que viste anoche en la tele? Nada porque tuve una discusión con la parienta, ella quería ver la retransmisión de los combates de lucha libre desde Crimea y yo un documental donde explicaban como habían criogenizado a Jordi Hurtado y, al final,con el enfurruñe me fui a la taberna y volví tarde y cantando “Siberia, patria querida”. El mono cósmico me miró mal y ella creo que se ha ido con sus padres o ha sido deportada que todo podría ser.

39. ¿Rolling Stones o los Beatles? De las TaTu.

40. ¿Donde es lo mas lejos que has estado de tu casa? Joder, qué pregunta más chorra, pues por ahí arriba, que soy el primer cosmonauta…aunque una vez, estando por ahí de gira, los de la CIA me secuestraron y me enchufaron por vía intravenosa una cosa que decían que era el suero de la verdad. No se que lleva eso pero cuando me desperté resulta que llevaba tres meses trabajando de transformista en un tablao flamenco de Munich bajo el nombre artístico de “Isabelilla de Triana” y, cuidao, bordando los playbacks de Sara Montiel y Lola Flores ý con gran éxito de crítica y público que, incluso y no es por fardar, vino una vez el primer cosmonauta español Carrero Blanco y quiso poseerme con locas promesas de llevarme a España y ponerme un piso encima de una mercería de mi propiedad y yo le dije "Ayyyy, los fogosos españoles con vuestra recia masculinidad y vuestras palabras de amor...calla, loquito, primero ponme las escrituras que yo las vea y el divorcio firmado y me entregaré a ti" y claro, descubrí que por allí sois de "promete hasta que mete y una vez metido nada de lo prometido". Y es que la Guerra Fría fue una etapa muy loca donde todo estaba francamente revuelto pero vivíamos bien y uno sabía a lo qué atenerse no como ahora.

lunes, 27 de julio de 2009

El (milagroso) helado de Rafael



Rafael estaba hablando a voz en grito sobre los pormenores de la construcción de la estatua de Pizarro que decora el centro de la plaza de Trujillo (Cáceres). Sentado en la terraza de una heladería su particular clase de historia iba haciéndose cada vez más molesta para los pocos paisanos que, a esas horas, ocupaban las otras terrazas y que no estaban demasiado dispuestos a escuchar como un desmañado anciano, vestido con un traje gris y una corbata a cuarenta grados a la sombra, cargaba contra el conquistador, pese a que en realidad fue uno de los mayores sanguinarios que participaron en la Conquista. Digamos que a nadie le apetece que vengan a su casa a hablar mal de los vecinos.

Comentó que fue un regalo de la familia Rummsey, un norteamericano amigo del Duque de Alba entusiasmado con la Historia de España y estudioso de la conquista del Perú y su esposa ambos bastante ricos, el peso exacto (6500 kilos) y el destino último de la estatua gemela que también pagaron los Rummsey y que el Ayuntamiento de Lima había retirado del centro de la ciudad para colocarla en un parque más recoleto donde seguía recibiendo las mismas muestras de cariño en forma de pedradas, pintadas y bombas de pintura que en el pasado. Luego pegó un garrotazo en el suelo que ahuyentó a las palomas y despertó a algunos vecinos que estarían echando la siesta y dijo: “Las junturas de los adoquines de esta plaza están pringados de sangre india”. En el pasado Rafael había sido muy crítico con los fastos del Quinto Centenario del descubrimiento de América y había escrito algunos artículos francamente combativos contra dichas celebraciones en las que dejaba bastante claro que dicha fecha debería de haber sido aprovechada por parte de Occidente para elevar una queja (y a ser posible una restitución) de los atropellos de la conquista que incluían matanzas y atropellos de toda índole desde Usuahia hasta Alaska.

La conversación giró entonces a los escritores hispanoamericanos que Rafael dividía entre los que habían explotado la herencia criolla y los que, directamente y con el tiempo, habían decidido acercarse a Europa o creerse directamente europeos señalando a algunos de ellos pro salvando a muy pocos. No solía estar Rafael tan parlanchín pero algo, seguramente la presencia de otro gran escritor catalán entre nosotros, le lanzó a una de esas peleas contra la historia (peleas que no se podrán ganar hasta que no podamos enderezar las líneas del espacio-tiempo con la invención de una máquina del tiempo) en la que iba desmenuzando mitos. Luego vino el camarero y Rafael pidió una copa de helado con tres bolas con ración extra de sirope. “Azucar, no debería, pero bueno, qué mas da”. Habíamos estado viajando por una ruta poco conocida de Extremadura que nos había llevado hasta el arco del Templo de Diana, rescatado de la inundación del pantano cercano que ahogó el pueblo de Talaverilla y que fue la única pieza indultada (junto a unos cuadros de El Greco) de un espectacular conjunto artístico que duerme debajo de las aguas, y luego hasta la Encina Terrona de Zarza de Montánchez considerada como la más grande del mundo y mucho más tarde, ya casi para comer, al mirador del Parque Natural de Monfragüe donde el escritor catalán, Rafael y yo nos quedamos charlando y donde Rafael nos enseñó un pequeño cuaderno guardado en el bolsillo de su chaqueta donde con letra prieta iba escribiendo términos perdidos. Los llamó así.

El caso es que la charla se dirigía indefectiblemente hacia un único tema: el desánimo. Participaba yo de la amargura de Rafael por otras razones que no eran las puramente intelectuales. Normalmente eludo las conversaciones amargas que no llevan a ninguna parte pero acababa de perder mi trabajo y estaba KO después de una temporada en la que me había dedicado a darme de puñetazos con todo el mundo y, bueno, en esa situación sueles dejarte llevar y compartir el punto de vista más radicalmente negativo…en esas andaba, despellejando a Tirios y Troyanos, cuando el camarero se acercó hasta la mesa y repartió las consumiciones. Estaba la cosa en su punto álgido y ya había saltado hacia la molesta, pretenciosa y falsa (¡Sobre todo falsa!) asunción por parte de la intelectualidad occidental más cursi de la cultura oriental cuando Rafael hundió con furia la cucharilla sobre las bolas de helado y la sacó de las entrañas de la golosina arrastrando una generosa porción de Stracciatella bañada en sirope hacia su boca para luego como un Saturno que devora a sus hijos meterla en su boca. Y pasó el milagro.

Rafael borró de su cara el gesto adusto, echó la cabeza unos milímetros hacia atrás, dibujó una pequeña sonrisa y saboreó el helado. Luego devolvió su cráneo a la posición normal y se quedó durante unos segundos mirando hacia la estatua de Pizarro. Después comenzó a hablar y dijo: “Mi padre no era muy hablador, pero a mi me encantaba pasear a su lado, paseos largos por Recoletos para terminar sentándonos en cualquier kiosco cercano al Museo del Prado, en verano se podía tomar horchata o agua de cebada”.

Y después de la ensoñación se lanzó sobre su copa de helado y desapareció su humor de perros y comenzó a hablar de que a lo mejor había tiempo para visitar algún sitio cercano a nuestro destino que fuera de interés y después estuvo de un fantástico humor durante toda la tarde.

Después de asistir a aquel milagro del helado saqué la conclusión de que la vida, normalmente, te depara momentos asquerosos y conversaciones hoscas pero que, de cuando en cuando, también existe la posibilidad de disfrutar de una buena película, de un mejor libro, de una gran canción, de un buen chiste, de una gran historia, de una raja de sandía, de una cerveza helada, de un cocido, de un whiskazo en condiciones o de un helado de tres bolas con una ración extra de sirope y que el truco consiste en pasar lo mejor posible los malos momentos y agarrar con fuerza los instantes en los que podemos sentirnos un poco mejor para extenderlos y disfrutarlos el máximo tiempo posible porque uno no sabe nunca cuando nos van a volver a cortar la digestión. Lo dicho: disfruten.

domingo, 26 de julio de 2009

Benoit Pooelvorde


La carrera como director y guionista de Benoit Pooelvorde es injustamente corta. Apenas un cortometraje (Pas le C4 a Daniel Daniel, 1987) en 1987 y un largometraje (Ocurrió cerca de su casa, 1992) en 1992 que además escribió, unas pocas series de televisión también escritas por él y la, a mi (poco) juiciosa opinión, una película grande titulada La bici de Ghislain Lambert (Philippe Harel, 2001).

Ocurrió cerca de su casa (estrenada en los países anglos con el nombre de Perro muerde a hombre) es una película simplemente brutal. Un mockumentary que sigue los pasos de un psicópata violento que, en su vida cotidiana, trabaja como revisor, tiene una familia estupenda y habla con fluidez de la arquitectura de Gaudí, es aficionado a la música clásica y tiene una novia que toca el clarinete pero que, por cosas que pasan por su cabecita, se entretiene en matar y robar a otras personas. Rodada en blanco y negro es una comedia negra que sirvió a Quentin Tarantino para inspirarse a la hora de escribir Pulp Fiction...el director americano reconoció la influencia del cine europeo y de la Nouvelle Vague para escribir dicha película (o al menos la parte que dijo no haber escrito junto a Roger Avary) pero no dijo ni pío de Pooelvorde pese a que, por aquel tiempo, el bueno de Quentin pasaba unos meses en los Países Bajos haciendo turismo y descubriendo que por aquellos pagos las patatas fritas son servidas con una generosa ración de mayonesa.

No importa porque, como comentó el propio Tarantino en el estreno de Reservoir Dogs en el Festival de Sitges cuando le preguntaron sobre los (demasiados) paralelismos entre su película y City of fire (Ringo Lam, 1987), él sólo había querido hacerle un pequeño homenaje a la película asiática. Intertextualización cinematográfica se le llama a eso...

Pues el caso es que Benoit Pooelvorde, pese a que es talentoso, seguirá siendo mucho más famoso como actor (tampoco mucho) que como director o guionista.

En La bici de Ghislain Lambert (2001) interpreta también al protagonista, Ghislain, un ciclista belga de los años 70 que es algo así como la caricatura de su compatriota Eddie Merckx. Mientras que este último gana tours y giros como el que se hace una tortilla, el protagonista es nada más que un gregario con mucha ambición y pocas piernas que se empeña en ser una estrella del deporte pero que termina siendo un tipo odiado por todo el pelotón.

Si Ocurrió cerca de su casa era una de esas películas que te dibujan una sonrisa sardónica en el rostro y que guardaba en su interior un manifiesto violento sobre los males de la sociedad belga, como si Pooelvorde confrontara la imagen del país con un espejo de feria, en "La bicicleta..." es una película casi costumbrista que nos invita a un incómodo paseo ciclista en el sillín del pasajero de la bicicleta de un gregario donde la prespectiva no es, ni remotamente, la misma que se ofrece desde los primeros lugares del pelotón, un viaje incómodo donde se pierde el resuello y donde el 99% de los esfuerzos que uno hace por llegar el primero suele quedar en una gran nada o, lo que es peor, una gran nada rodeada de las carcajadas del respetable. Un lugar privilegiado para ver las cosas, para observar a los demás. El sitio reservado a los perdedores y que no suele formar parte de las infladas crónicas deportivas. Pero, claro está, la sinopsis del largo bien podría aplicarse a otros campos y a otros profesionales que consiguen los mismos resultados después de una vida de esfuerzos donde han perdido el alma, y los pulmones, para que les hagamos caso. Una gran película, dos grandes películas.

Ya digo, la carrera de Benoit Pooelvorde como director y guionista es francamente corta para el talento que tiene.

sábado, 25 de julio de 2009

Cosas del cine



Nunca entendí muy bien por qué Rodrigo Sopeña y Luis Piedrahita, ambos profesionales de la comedia, se decidieron por dirigir una película como "La habitación de Fermat" (2007) que era un thriller.


No es que la cuestión me desvele por las noches pero, bueno, estoy seguro de que hubieran rendido mucho más haciendo una película para que la gente se riera que una en la que tenían que concentrarse en un misterio de unos matemáticos encerrados en una estancia que se iba estrechando poco a poco -en plan "Cube" (1997, Vincenzo Natali)- a medida que se les pedía que resolvieran un puñado de acertijos.


La comedia ha sido siempre considerada un género menor y, normalmente, no se empieza a tomar en cuenta a un guionista, director o actor hasta que no escribe una historia sobre unos niños refugiados, dirige la historia sobre un hombre que está paralizado de cuello para abajo o interpreta a un pianista sordo que en la infancia sufrió abusos sexuales. Si te dedicas a hacer chistes es mucho más difícil que se fijen en ti y por eso es posible que la dupla Piedrahita-Sopeña se decidiera por una película de género o, a lo mejor, es que sabían de la dificultad de vender en estos tiempos que corren una película cómica.


Vivimos, últimamente, un tufo terrible de películas de terror (un género tremendamente vituperado en nuestro país pese a sus innegables ventajas comerciales en el extranjero), de dramas de todo tipo (predominan los dramas familiares y los conflictos padres-hijos) y de films-espectáculo donde la Tierra se destruye. No negaré que me produce una congoja terrible el nombre de Roland Emerich y su enésima recreación de la aniquilación de la Tierra o que el trailer de Tranformers 2 base todo su punch en las imagenes donde se destruyen las Pirámides o cualquier otra de las joyas arquitectónicas de todo el mundo. Ni que decir tiene que no entiendo el éxito de las películas de catástrofes (desde Titanic hasta El día después) y que no entiendo qué placer hay en ver tanto sufrimiento y tanto volcán rugiente, tantas tormentas perfectas y tantos Cloverfield (A esta animadversión por dicho género se une el hecho de que la cámara no se esté quieta en ningún puto momento).




Otro interesante dato de nuestro cine es por qué películas como "Imago Mortis" (Stefano Bessoni, 2009) o "Paintball" (Daniel Benmayor, 2009) son películas hechas aquí que, curiosamente, se anuncian como películas hechas allí.

Anoche fui a la sesión golfa de Kinépolis a ver "Pagafantas" (2009, Borja Cobeaga) porque se lo debía a su protagonista Gorka Otxoa con el que he trabajado en "Hollywood no existe" y porque las críticas son tan arrolladoramente buenas que era imposible no acabar sentándose en un cine a verla. Borja Cobeaga, su director, llegó a ser nominado por un corto titulado "Éramos pocos" (2005), una comedia, podría haber utilizado sus recursos, pensar en el mercado americano y haber rodado una película seria, incluso me imagino que más gran



de de presupuesto...esto...como se dice eso...más ambiciosa (cuando alguien dice que ha rodado su película más ambiciosa suele querer transmitirnos que es su película "más cara" o "más pretenciosa"). Sin embargo ha preferido mantenerse fiel a su estilo y hacer lo que mejor sabe hacer: comedia.


Una película pequeña, porque este tipo de cine tiene la capacidad de no necesitar demasiados efectos digitales ni sacar un bicho venido de otro planeta zampándose el Guggenheim, que sin embargo es una de las mejores que he visto este año. Entretenida, entrañable, algo tristona pero, sobre todo, bien dirigida y fantásticamente bien interpretada.


Gorka está fantástico (aunque he notado que su buen carácter predispone a todos los que escriben para él a meterlo en las situaciones más embarazosas o dolorosas) y también lo están Oscar Ladoire -tan olvidado, tan grande-, Kiti Manver, Julián López, Sabrina Garciarena...


Que nadie espere grandes revelaciones pero sí la identificación automática del público masculino con la figura principal: un tipo enamorado de una chica que lo considera, sólamente, un buen amigo. Je. Un dolor pequeño instalado en empollones, hombres con mamitis, feos profesionales, gafotas, pusilánimes, delegados de curso y, en general, entre los que, después de ver esta película, francamente me incluyo por haber pasado en distintas etapas de mi vida por situaciones semejantes. En realidad creo que podría haber sido un buen candidato para el puesto de coordinador de la Mesa Nacional de los Pagafantas.


Pues nada gran película...por cierto que he descubierto algunas razones por las que la gente no va al cine,podrían ser estas:


-El personal se comporta como si estuviera en el salón de su casa.


-El personal va acompañado de personas ciegas que coloca a su lado y por eso le va contando los pormenores de la película.


-El personal hace cursos a distancia de adivinación y segundos antes de que vaya a ocurrir algo resulta que lo predice a voz en grito y luego suelta una carcajada.


-El personal acude en verano al cine en chanclas, se las quita y pone los pinreles desnudos en la butaca de delante. Aquí una reflexión: ¿Por qué la gente que va en chanclas se ve en la obligación de quitárselas a la mínima ocasión? ¿Qué pasa que son incómodas? ¿Por qué no se ponen otro calzado entonces?


-El personal sigue utilizando el móvil en la sala para charlar e, incluso, para hacerle fotos a la pantalla de cuando en cuando. Será que estamos perdiendo memoria y necesitan registrar esos momentos inolvidables.


-Pese al sonido THX es imposible que el personal se dedique a comentar desgañitado cada paso de los protagonistas.


-Aviso a las parejas: se me sentaron dos delante anoche y pude comprobar como despellejaban sistemáticamente a una tercera que no había acudido a la cita por tener que atender otros compromisos. Me enteré de que los que faltaban les estropearon las vacaciones a los que estaban porque se tiraban pedos por la mañana y ponían música "del gitano y la cabra" que hacía "tiroriroriro"...al parecer era su manera de definir a The Doors.


-El personal se pone ciego de porros antes de entrar a una película de risa para que le haga más gracia y durante toda el metraje se escucha una risa floja y desacompasada acompañada de un "¿No hay más gominolas? ¿Y nubes? ¡Joder, chico, que hambre me dan los porros!".


Aunque hay muchas y variadas razones pero siempre son muchas más las que me empujan a ir al cine siempre que puedo...¡Id a ver Pagafantas! ¡Que es buenísima!

viernes, 24 de julio de 2009

Ese hombre...


Hay un temazo de La Costa Brava compuesto por Richi, guitarrista de esa banda y de Francisco Nixon donde también se lanza a cantar temas propios. Se llama "Amor bajo cero" y me parece que es una gran canción. Es esta de aquí.




Richi tiene trazas de protagonista pero prefiere hacerse el secundario, seguramente porque es muy consciente de que en nuestro país no tenemos piedad con los primeros pero adoramos a los segundos. Los adoramos porque, en nuestro ADN está ser muy buenos y magnánimos con el derrotado (tanto que nuestro equipo de Copa Davis es capaz de ganar dicho torneo y luego salir al centro de la pista a gritar el nombre de la selección derrotada, Argentina, o aplaudimos a los actores que no quieren ir a Hollywood) y normalmente horribles y desconfiados con el protagonista sobre el que desplegamos siempre dudas sobre cómo habrá conseguido elevarse sobre los mortales.

Hoy me he acordado de Richi, que es un gran tipo, uno de los grandes tipos con los que me he encontrado este año (junto a Fran que fue el que me lo presentó, Grom, Errasti, Gorka, Jordi, el equipo de cámara de Jacobo, Luis Roy Bean...) y que me da en la nariz que a veces necesita que alguien se acuerde de que es algo más que el tipo que mejor sabe nadar pegando el ombligo a los azulejos de la piscina. Es también el tipo que domina la elasticidad y el silencio...bueno, eso último menos.

Nota del Insustancial: Diría que esas personas son la mejor sorpresa que me ha dado el año pero es que este también ha sido el año en que he conocido a Linda Mirada...también por medio de Fran que es un tío imprescindible.

Nota del Insustancial 2:...Y a Dante...

Nota del Insustancial 3:...Y,como no, a Raquel.

jueves, 23 de julio de 2009

La gran comedia involuntaria


Casi todos hemos recibido unas cuantas cucharadas de educación religiosa en la rama católica, ya sabes, portarse bien con el prójimo, darle cañas a los negritos de África en lugar de peces, respetar a tus papás, ser casto, no ponerse condón, quemar brujas, quemar clínicas abortistas... en fin, un despiporre que igual te recomendaba poner la otra mejilla que aplicar la ley del Talión.

Me acuerdo poco de aquello porque soy más bien de tener el alma sucia y de pecar bastante (pensamiento, palabra, obra u omisión) pero si me acuerdo mucho que me insistían en no reírme en los momentos solemnes o en los momentos en que no tocara. El que se reía en misa o al paso de una procesión, en presencia de un alcalde (de ahí para arriba) o en una comida familiar estaba poniendo la primera piedra de su adosado en el Infierno.

Es una pena que, a través de los años, haya podido comprobar que el personal nos lo pone difícil para no reírnos con sus gracias pese a que se declare uno de la escuela de los que prefieren comenzar el chiste por uno mismo que de la otra, la de contar chistes de cojos, tuertos, gangosos o de la otra que es peor que es la que promulga los valores de coger al más débil de la reunión y montar todo un espectáculo cómico taurino con su sola presencia.

En la mayoría de los casos el que hace reír es que quiere hacer reír, es decir, se ha aprendido un chiste, ha rebuscado un vídeo en internet para mostrarlo en la oficina y convertirse en un potencial objetivo de las Brigadas de Limpieza Recursos Humanos, se curra unos powerpoints con fotos de monitos vestidos de etiqueta que son para mearse, se pasa horas ensayando voces en su casa de personajes famosos para hacer morisquetas etc., etc. Hacer reír es fácil y tiene algún riesgo como el de convertirse en el "gracioso de la pandilla" ("Hostias, corramos ahí viene Pepe, seguro que quiere contarnos un chiste de leperos mientras hace equilibrios sobre un monociclo") pero tiene muchas ventajas. La más importante es que todo el mundo sabe que cuando a un macho o hembra Alfa de renombre le preguntan por cuál es su ideal de belleza del sexo opuesto hará un mohín, se dejará caer con garbo sobre una cheslón y poniendo boquita de piñón dirá: "Para mi lo importante no es el físico, busco alguien sincero, sencillo y que me haga reír". Pese a que no está demostrado ciéntífica o antropológicamente y al final resulta que modelos y actores se casan o se emparentan para su reproducción (o el simple refocile) con seres que uno diría son atractivos de por sí pero de los que no sabemos si, en la intimidad, son la guasa, la risa y/o la alegría de la huerta.

Pero, como tantas otras veces, me estoy escapando del tema principal. Disculpad la no elipsis.

Hacer reír es complicado, siempre lo he pensado así, y sin embargo hasta la comedia se llega por los caminos más extraños, de hecho hasta la comedia se puede llegar también involuntariamente. Me refiero a esa gente que, sin querer, nos provoca una carcajada y nos manda, según aquél cura del comienzo de la entrada, una risa burda y gratuíta de lo más pecadora y peligrosa.







Ahí está, Paloma San Basilio, cantando el hit "juntos". Cúantas horas de ensayos, cuanta coreografía, cuanta morisquetas, qué difícil casting para encontrar a dos bailarines que, sin rechistar, aceptaran participar en el número de playback...Ya ves, tu estás ahí, y dices este temazo necesita un número estupendo de baile que acompañe a la canción, compremos vestuario, sobornemos a personas honradas para arañar unos minutos en televisión. Joder, un esfuerzo grande. Pues nada, la gente se ríe y se queda en la risa tonta y no repara en la belleza de la canción, en su contenido, en su bonita historia.

Pero no es este el único ejemplo, veamos otro...extraído de Tuituza Chronicle.




Este programa se llamaba "El punto Gilton" y era uno de los programas de Mobuzz.tv, esa televisión que lanzó el entrepeneur Anill de Mello y que acabó naufragando después de desaparecer su jefe con 30.000 euritos de donaciones que, previamente, había pedido a espectadores y fans de su método de negocio. Una pena. No por el dinero porque cada uno le da su pasta a quien quiere si no porque una joya como esta desaparezca y no pueda volver a reproducirse. Lo tienes todo para hacer un programa decente, una cámara, una presentadora mona, un equipo recogido en un plató-chalet con piscina y no se te ocurre más que hacer un "Aquí hay tomate" con gente que tiene una cuenta en Twitter y que, pese a su innegable buen corazón, es posiblemente el grupo con menos telegenia del hemisferio occidental. Una buena idea (en realidad la vida de Belén Esteban no es mucho más emocionante que la de un anónimo usuario de twitter) y, sin embargo, nos provoca la risa...una risa floja y que da cosica pero una risa en fin y yo que se, reírse es bueno. Da igual que no te lo propongas, lo importante es hacerle a la gente la vida un poco más agradable y de pedirle luego unos euros a cambio. Si yo hubiera visto este vídeo de Mobuzz antes estoy seguro de que habría soltado dinero para que no se extinguiera semejante chorro de interesantes contenidos. ¿Alguien puede explicarme cómo es posible que un canal así desapareciera? Que pena. Pero hay muchos ejemplos más...


Es la portada del mundo del día 22 (miércoles). Qué cosa más cómica. Veamos, Pedro Jota se pone solemne, en plan "Generación del 98", como dejando caer que esa foto nos escupe desde, paradójicamente, la cubierta de su periódico. Ahí está la palabra vergüenza en grande y luego la construcción "firmeza anticolonianista" que todos sabemos que, en realidad, se traduce en esas pintadas de "Gibraltar Español" y la aportación de José Luis y su guitarra...





O, claro está, este sketch de cámara oculta de "To er mundo e güeno" (1982, Manuel Summers)...


Y hay todo un mundo ahí, muy cómico involuntariamente que tiene que ver con grupos de teatro amateurs, declamaciones de poesía, discursos en inauguraciones de centros comerciales, políticos que aceptan regalos y comparan anchoas con miles de millones de euros y un largo etcétera pero, cuidadito con reírse, que puede ser pecaminoso. O no.

martes, 21 de julio de 2009

Del Tour de France a la Luna


En Amelié el vecino viejo dice que te pasas todo el año esperando ver pasar el Tour de Francia pero que, luego, pasa tan deprisa que ni siquiera te das cuenta. Luego sale una imagen de un caballo solitario galopando al lado del pelotón de ciclistas por el medio de uno de esos páramos que los organizadores de la grande boucle adecentan durante meses para invitarnos a hacer turismo en el país vecino. Aquí, en L´Spagne ayudaría más que pusieran carteles donde anunciaran cosas como "No volcamos camiones aunque vengan llenos de fruta" o "prometemos no tratarlos como si vinieran de un país del tercer mundo y no quejarnos porque hablen demasiado alto o no tengan ningún conocimiento sobre nuestro idioma".


Que queda claro que a mi Francia me gusta, incluso llena de franceses, que son como unos españoles con mucho dinero, es decir, creo que los españoles seríamos como los franceses de no haber tenido un paso tan triste por el siglo XX que nos ha inhabilitado para casi cualquier cosa como para organizar una vuelta a España que no tenga etapas que se desarrollen en autopistas que atraviesas terrenos desmochados por completo...que dan un poco de pena. Mi hermana, sin embargo, cada vez que ve que alguien se ha entretenido en hacer una bicicleta gigante con heno, o el logo del Tour en medio de un lago con piraguas o trillado su campo para dibujar algo alusivo a la carrera mira al cielo y dice: "Joder, los franceses se deben de aburrir cantidad". Y sigue leyendo algo de Stieg Larsson o de Le Carré.


Las retransmisiones del Tour de France dan para reflexionar mucho y para echar una cabezada. Pero sobre todo para lo primero si es que no has hecho una comida copiosa. Chente García Acosta, uno de esos ciclistas currantes, fue cazado por los periodistas de TVE a la llegada de una etapa en los años gloriosos de Miguel Induráin y le preguntaron: "¿Crees que Miguel se ha convertido en un nuevo héroe de este deporte?". Chente miró al reportero y le dijo: "Para héroe yo que para hacerme una etapa de estas tardo una hora más que Induráin". Un amigo ciclista ya retirado, Martín Perdiguero, me confesó que la primera vez que participó en el Giro y se enfrentó a la etapa en la que había que subir Los Dolomitas miró hacia la cota más alta, se aferró al manillar y soltó una lágrima previendo el sufrimiento que se le venía encima. Los franceses, nuestros vecinos altivos y desocupados, dicen que el Tour se parece a la vida. Y es verdad porque sólo nos conmueven los esfuerzos televisados de Contador, la vejez estupenda de ese mamón que se llama Lance Armstrong pero que las otras heróicas, las de los Chentes, Perdigueros, Zubeldias etc...la de los tipos que se quedan descolgados del pelotón para cargarse de botellas de agua o de bolsas de comida y luego aceleran para irlas repartiendo entre los otros compañeros, las de los escuderos que se dejan las piernas subiendo a buen ritmo la montaña para descolgar a todos los demás y dejar al líder del grupo en la cima y que sea él el que se quede con los laureles pasan bastante más desapercibidas. El Tour y la vida son un poco así...


Anoche, viendo el especial sobre la llegada a la Luna, me di cuenta de que se habló poco de Michael Collins, el astronauta que se quedó en órbita alrededor del satélite esperando que los otros dos compañeros no sufrieran un contratiempo. Un par de días sólo, allí arriba, sin hablar con casi nadie, con miedo a recibir la orden de Nixon de volver a la tierra dejando a Buzz Aldrin y a Armstrong allá abajo. Se habló incluso más del trabajo de Jesús Hermida, que en ningún momento explicó que su presencia en el ojo de la noticia fue circunstancial, hasta el punto de que dio la sensación de que lo que se celebraba era el 40º aniversario de la llegada de Don Jesús a Cabo Cañaveral y no lo otro, que incluso, parecía accesorio porque durante largo rato (y con la presencia de Javier Sierra...qué dime tú que hacía allí...¡Con Anne Igartiburu!) se estuvo echando la necesaria (y ridícula) sombra del misterio sobre si llegaron o no llegaron, sobre si aquello fue verdad o no. No se puede ser más estúpido.


Dudar a estas alturas de la llegada a la luna (vean este episodio de Cazadores de mitos) sería como dudar de que el Tour de France se celebra en realidad pese a que lo estamos viendo. Sería como dudar de nuestra propia existencia, dudar de que hay fronteras que se pueden superar y, sobre todo, negarnos a la posibilidad de descubrir un poco más de nuestra misma esencia recogida en alguna piedra lunar...de hecho ya hay gente que duda de la naturaleza,incluso de la luna, y hace mención a la posibilidad de que sea una especie de nave nodriza vieja proveniente de otro planeta...afirmar estas cosas es como intentar pedalear hacia atrás. Como intentar pasar una etapa del Tour sin escuchar los comentarios de Perico Delgado al que cada vez se le nota más que lo suyo es convertirse en el nuevo Ramón García...

Como dato un botón: ayer se emitió, a continuación del especial de Hermida, el mockumentary "Operación Luna" (William Karel, 2002) donde se habla de la presunta operación encubierta para hacernos creer que jamás estuvimos allí y que sigue siendo colgado en internet como un "documental censurado".

jueves, 16 de julio de 2009

Trailer de "Hollywood no existe".

Ya está disponible para vuestro visionado el teaser trailer del piloto que rodamos hace menos de un mes...es este de aquí abajo...



¿A que está bien? En cuanto pueda colgaré el capítulo entero para que le podéis echar un vistazo...ha quedado, bueno, acojonante.

Si alguien estuviera interesado en pagar los siguientes 24 capítulos pasadme el teléfono y seréis recompensados, todavía no sabemos con qué pero seréis recompensados...

Disfrutad...

Por cierto, y en otro orden de cosas, anoche Raquel y yo estuvimos en la presentación del disco homenaje que la gente de Grabaciones en el mar ha hecho con lo mejor del extrañadísimo Sergio Algora (El niño gusano, La Costa brava) que titula "Algora campeón". Cuesta como seis euros y es una verdadera joya tanto si conoces la obra de Sergio como si quieres descubrirlo. Pedidlo por medio de la web que sólo hay como 1000 copias editadas y anoche en el Costello desaparecieron unas cuantas (me entero de que también se puede comprar en la FNAC, al menos en la de Callao). También se puede encontr


Pues eso, que volváis a disfrutar...y si es a la memoria de Sergio lo mejor es que tengáis a mano unas cuantas botellas de cava o espumoso y un listado de canciones de un karaoke o, mejor, un karaoke entero...

martes, 14 de julio de 2009

Cadena de responsabilidades


Un productor muy majo de un programa en el que trabajé se empeñó en entrevistar a un alpinista que tenía cartel de gafe. Había aniquilado a dos expediciones al Everest en años anteriores y, de hecho, esa mala fama le había acarreado una retirada rápida y por la puerta de atrás además de la estampida de sus patrocinadores. Lo cierto es que el día que estuvo en el plató, nada más entrar, se apagaron dos monitores y se fundió la lámpara de una cámara. El tipo, muy gracioso me dijo: "Dicen que soy gafe ¿Lo sabías, no?". Y presto se fue a maquillaje donde la profesional le estaba esperando con unos ajos guardados estratégicamente y las brochas en forma de cruz.

Desde la mañana se mascaba la tragedia porque la producción se había empeñado, sin mirar las fechas del calendario, que la entrevista estaba puesta el mismo día que la Final de la Champions que jugaron el Real Madrid y el Valencia en París y el equipo técnico se pasó todo el día mirando el reloj y echando cálculos de cuál sería la mejor manera de terminar aquello en quince o veinte minutos. Así hubiera sido en condiciones normales pero: A) Se acababa de producir una avería técnica que el sistema stajanovista del estudio podía alargar, al menos, una hora. B) El realizador se estrenaba ese día y parecía torpe, tan torpe como un simpático macaco recién salido de la selva al que un chiflado pone a manejar los mandos de una grúa industrial, de hecho parecía que jamás había visto una sala de realización que está llena de botoncitos, de monitores, de palanquitas y, esa, específicamente, de gente bastante cabreada. Días después se descubrió que el pretendido realizador había falsificado un poco su curriculum y su experiencia laboral allende los mares de tal modo que el CV de Coppola no hubiera resistido la comparación.


La visita del alpinista se alargó hasta más allá del segundo tiempo y el equipo, a duras penas, pudo ver un poco de la segunda parte del partido y uno sólo de los goles que el Real Madrid marcó aquél día. Ni que decir tiene que las consecuencias se pagaron, exactamente, con siete días de caras largas y una pequeña huelga de celo. Como una puta plaga.


Pasados los días escuché a un corrito de gente bastante inoperante comentar que "el gafe" había jodido una jornada completa echándole la culpa de toda la cadena de pequeñas desgracias e inconveniencias que ocurrieron ese día llegando a la conclusión de que el ex alpinista olía a azufre y tristeza, que había escacharrado el taxi de vuelta a su casa (cosa incomprobable) y otras muchas cosejas más como que, sorpresivamente, a una de las miembras del equipo se le hubiera caído una encimera de la cocina en los días posteriores. De hecho se cogió tanto canguelo que, para cerrar la maldición, aquella entrevista no se emitió jamás. Lo que, para mayor desgracia, dejó los esfuerzos de todo el mundo en simplemente nada: un cabreo con el que había que bregar.


La presencia de aquel hombre ya era leyenda y causa de todos los males pese a que: A) la cita se había concretado en un día inconveniente por un grupo de incompetentes incapaces de mirar un calendario y darse cuenta de que un trabajo a deshoras (la jornada terminaba a las 21:00 horas) en ciertas fechas arrastra consigo unas consecuencia muy cabronas. B) El realizador no era realizador pero había sido contratado para semejante empresa. C) Los monitores se habían desconectado por un problema con un cuadro de luces que ya estaba muy machacado y las lámparas de cámara se funde periódicamente por no haberse descubierto todavía el material que permanezca inalterable durante toda la eternidad. Y lo que es más importante y que dejo para el final y marco como punto D) ¡Los gafes no existen!


Que digan que hay por ahí un cantante que atrae hacia los grupos a los que ha producido un sinfín de desgracias como la pérdida del patrimonio, la chaveta o, incluso, un brazo en un accidente de tráfico o que los brujos del África Occidental confeccionen trocitos de lienzo que cobran a precios de escándalo para desatar sobre la persona que los recibe una cantidad ingente de desgracias (como la pérdida "in situ" del pene) no es un ejemplo demasiado claro sobre esta cuestión.


Tampoco me imagino que el ex alpinista fuera en realidad un gafe pero sí era bastante idiota pues declaraba sin empacho haber visto al Yeti paseando por el Tibet sin ningún empacho lo que, a mi entender, es uno de esos comentarios que inhabilita automáticamente a alguien para un puesto de responsabilidad y, mucho más, cuando se trata de poner a un grupo de gente en la cima más alta del mundo. Difícilmente subiría a un tiovivo manejado por alguien así...al K2 ni harto de peyote y LSD.


El sistema de creencias es una excusa estupenda para esconder las desgracias del día a día: si hay un terremoto, por ejemplo, en Italia siempre se podrá acudir antes a la imprevisibilidad de los designios divinos ¡Tan caprichosos! para justificar un numero de muertes digno de un país del tercer mundo que a la mala construcción de unos edificios construídos por unas empresas que los cobraron como si fueran a "prueba de movimientos sísmicos". ¿Ves? Sabiendo que es Dios el que monta las zapatiestas es mucho más fácil librarse de un juicio por negligencia..
Pero los sistemas de creencias no son solo religiosos. Ahora, lo último, es pedirnos fe en el sistema capitalista. Toma ya. Ya no vale sólo con creer en seres omnipresentes y omnipotentes si no que se nos exige que creamos en que este sistema es lo más parecido a la perfección que vamos a encontrar y que no hay nada mejor. Bien lo sabemos en Madrid donde se nos piden contínuos ejercicios de fe en un sistema neoliberal que, aparentemente, mejora mucho nuestra vida, acelera los procesos burocráticos, implementa el servicio sanitario y educativo...tu ves todos los días que el número de médicos y personal se reduce, que los sitios parecen menos limpios, más embotados de pacientes, que las urgencias se colapsan pero, no, si tienes fe el sistema es mucho mejor ahora que hace unos años cuando era completamente público.

Un día van y se te mueren unos pacientes de la misma familia y, bueno, te quedas sin excusas aparentemente y mirando al cielo ya hay más de uno que quiere echarle la culpa de todo este dislate al mismo Dios porque tanta mala suerte es imposible. Por desgracia no es así, sólo hay que seguir un poco el curso de los acontecimientos y darse cuenta de que no hay que convocar a un medium para saber qué cojones está pasando con todo esto...

domingo, 12 de julio de 2009

Paul Shirley o todas las razones para hacerse aficionado al baloncesto (y a otras cosas bastante interesantes)


El Real Madrid de baloncesto siempre será mucho más divertido que el de fútbol. Sólo daré una razón: en la temporada 90/91, y durante unos pocos meses, en este santo equipo militó Mark Mcnamara. ¿Quién era Mcnamara? ¿Acaso un primo de Fabio McNamara? No, mucho mejor, nada más y nada menos que Chewbacca...vale, en realidad fue Peter Mayhew el que interpretó a dicho personaje de la Trilogía pero, cuando "El imperio contraataca" se estaba rodando, Mayhew se puso enfermo y el director, Irving Kershner, buscó desesperadamente un sustituto para no perder ritmo de rodaje. Mark Mcnamara que por aquel entonces jugaba para los Lakers fue el elegido para el papel. Para su desgracia Mr. Kershner era un maldito perfeccionista y notaba algunas diferencias entre el movimiento y las mañas interpretativas de Mayhew (¡Por Dios! ¿Cómo notar la diferencia a través de un traje de pelo y una máscara de látex?) y las de su sustituto. Al parecer McNamara le pareció tan mal actor que, cuando Mayhew volvió al rodaje, decidió rodar de nuevo las escenas. Eso sí, el pivot se pudo resarcir participando en 1985 en el spin off "Ewoks: la batalla de Endor" donde hacía de especialista.


¿Alguien puede imaginar que en la Galaxia Florentino pudiera existir un personaje con ese curriculum? Me temo que no, el Real Madrid es un equipo que se toma demasiado en serio y que sólo permite excesos capilares como colmo de la excentricidad. Eso y que alguno de cuando en cuando abra un bar o local nocturno o se quiera dedicar a la producción musical como es el caso de Guti o que Etoo (en la otra trigalaxia, la de Laporta) se compre un Bentley al que ha pintado un par de líneas rojas y ha puesto su nombre en los dos laterales del capó para que todo el mundo sepa el tipo de conductor que va dentro.


Después de leer "Fiebre en las gradas" (Nick Hornby) me sentí bastante identificado con las razones sentimentales que el autor aducía para pertenecer al Arsenal -cuidado, un Arsenal que no es el actual- y para dar una lista de jugadores excéntricos que, pese a su evidente falta de talento, se habían convertido en los ídolos de la afición. Al igual que Hornby me hice aficionado al baloncesto porque mis padres me comenzaron a llevar a la cancha del Real Madrid (a la antigua, la de la Castellana que debe de estar ahora debajo de esas cuatro pirámides verticales que han construído) cuando era muy pequeño. Es decir, jamás tendré esa unión con ningún equipo de fútbol.


No cambio a ninguno de aquellos equipos ni a su forma de juego (¡Contraataque! ¡brega en la zona!) por ese ataque estático criminal y esa defensa sangrienta y cruel de la actualidad -basada en las enseñanzas de Maljkovic o Aíto- que se ha puesto de moda en el continente y que sería capaz de dormir a un niño hiperactivo de siete años al que sus padres hubieran atiborrado con gominolas o al basket egocéntrico que se impone en la NBA que tiene que venir a Europa a raptar a nuestras estrellas porque es incapaz de encontrar, ni siquiera en esa pretendida liga formativa que es la universitaria, a talentos que estén familiarizados con términos como "pase" o "equipo".


A veces, no muchas es verdad, me despierto sobresaltado y bañado en sudor pensando en que es muy posible que el baloncesto europeo se "enebeatice" o, lo que es peor, se "futbolice" y no seamos capaces de encontrar a ningún jugador capacitado para, por ejemplo, conceder una entrevista sin dar la sensación de haberse golpeado la cabeza con una maza industrial antes de sentarse en la sala de prensa o, lo que es peor, descubra que cada quince días pago una entrada no por ver un deporte que antes me entretenía si no por ver una actuación del Circo del Sol o, peor, un combate de dos equipos dispuestos a autodestruírse a golpe de falta personal en el centro de la cancha y, por narices, y en cualquiera de los dos casos palme por un colapso nervioso. Por ahora vamos salvando los muebles y nuestras estrellas de baloncesto (que alcanzan objetivos deportivos impensables para el fútbol) se siguen comportando como gente normal pero el dinero de los clubes rusos y griegos me temo que acabará por completo con la cordura...que Jimmy Naismith nos pille confesados...


Si no queremos que eso ocurra alguien debería de volver a fichar a Paul Shirley que es uno de esos pocos jugadores de baloncesto que todavía recuerda a los antiguos jugadores de la infancia. Paul es un jugador norteamericano que ha militado en 17 equipos de todo el mundo (Unicaja Málaga lo fichó el año pasado para suplir las bajas por lesión de su plantilla y creo que está en paro) y que, sin ser una estrella de relumbrón, siempre aporta porque le pone al asunto mucha inteligencia y jamás pierde la concentración. Es un tipo de la vieja escuela formado en el medio oeste (donde el baloncesto es una especie de religión) que terminó su ciclo universitario graduándose en ingeniería mecánica, pasó a la NBA y, desde entonces, no ha dejado de acudir allí donde lo hayan llamado. Un ejemplo de obrero del deporte que las lesiones no han respetado nunca -tiene tendencia a producirse las lesiones más raras- y que además sabe hacer otras cosas entre las que destaca esto de escribir.


En 2005 Paul Shirley se estrenó como escritor en una columna en la que contaba los playoffs de Phoenix Suns y un año más tarde inauguró un espacio para ESPN titulado "my so called career" ("Mi carrera, por decir algo") donde le echa gracia, ironía y mucha mala leche al deporte del baloncesto, un ejercicio de distancia encomiable y de sentido del humor que muy pocos deportistas suelen demostrar en público...además de ese trabajo sigue apareciendo en ESPN, ahora haciendo una interesante columna de música y libros, pero también ha publicado un libro sobre sus andanzas planetarias titulado "Can I keep my jersey?" ("¿Me puedo quedar la camiseta?") y también ha colaborado con El País en una sublime columna sobre la NBA en que dejaba bastante clara su postura sobre las nuevas estrellas de la NBA y mantiene un twitter y una página personal en myspace ¡Él solo! ¡Sin la ayuda de una oficina de prensa!¡Sin ánimo de vendernos unas zapatillas de ninguna marca!

¿Por qué no hay más futbolistas como Paul? ¿Por qué no hay más jugadores de basket como él? Demos ejemplo a los jóvenes y fichemos a Shirley, quien sea, el Madrid debería de hacer justicia a su tradición y traerlo o que el Fuenla le haga un hueco ahora que anda más flojo de pivots, la ACB necesita a jugadores de su categoría para mantener la cordura. Quizás no sean los mejores pero, al menos, serán capaces de explicar por qué se gana o por qué se pierde en este deporte y, si no valen, siempre puede ser reciclado para dar charlas o entrenar. Por Dios, tiene 30 años y está en un nivel perfecto de madurez pero, sobre todo, tiene gracia...¡y tiene buen gusto musical! Es perfecto para ser un sexto o un séptimo hombre de garantías y seguro que es capaz de crear buen ambiente dentro del vestuario. Si me dan a elegir entre irme de cervezas con Cristiano Ronaldo y Shirley no tendría dudas.


Este tipo vale la pena aunque sólo sea por recordarnos que el baloncesto es otra cosa, es otro juego, otra forma de interpretar el deporte pero también otra forma de plantearse la vida. Bien puede, que lo hace muy bien, John Carlin y otros cronistas hablar de la épica imperial del tapete verde, de los once contra once; que se queden con sus declaraciones cruzadas sobre conquista, gloria y demás. Yo prefiero a los deportistas como Shirley que me han hecho amar este deporte.

sábado, 11 de julio de 2009

Crash: descarga de realidad


En uno de los episodios de las primeras temporadas de "El Séquito", la enorme serie de la HBO protagonizada por Adrian Grenier y producida por Mark Walhberg y que trata sobre la vida de una emergente estrella y sus amigos en Hollywood, aparecía el director Paul Haggis interpretando una parodia de sí mismo (algo normal, la serie está llena de cameos de este tipo). Paul Haggis alcanzó la fama con la película "Crash" (2004) que se alzó con seis Oscars: Mejor actor secundario (Matt Dillon), el de dirección y guión (Paul Haggis y el otro compartido con Cathy Schulman), mejor película, mejor montaje (Hughes Winborne) y mejor canción (Kathleen "Bird" York).

Desde entonces Paul Haggis ha trabajado con Clint Eastwood como guionista y ha producido la interesantísima "Los Hermanos Donnelly" (tristemente cancelada a los 16 episodios) además de haber rodado una de las mejores (y más desapercibidas) películas de los últimos años: "El Valle de Elah".

El caso es que en la escena en la que aparece en "El Séquito" Paul Haggis comenta que estaba pensando en convertir "Crash", su éxito cinematográfico, en una serie de televisión. Buen chiste, pensó la audiencia e, incluso, la audiencia más cinéfila pensó en aquél otro sketch de "El juego de Hollywood" (Robert Altman, 1992) en el que Buck Henry, coguionista de "El graduado" (Mike Nichols, 1967) estaba sentado en el despacho del productor Griffin Mill (Tim Robbins) para ofrecerle una segunda parte de "El graduado".

Pues en realidad Paul Haggis no bromeaba cuando decía que quería convertir "Crash" en una serie porque el año pasado el canal de cable Starz Channel estrenó los primeros 13 episodios de la saga y estrenará a mediados de septiembre la nueva temporada.

¿De qué va "Crash"? Básicamente de la vida en Los Angeles que es de lo que iba la película en la que se inspiraba y que usa la misma técnica coral que "Vidas cruzadas" (1993), la adaptación de la novela de Raymond Carver que hizo Robert Altman, es decir va contando varias historias de diferentes personajes que por diversas y estúpidas razones (un poco como la vida) van interrelacionándose. Como plato fuerte la historia de un productor musical alcoholizado y drogadicto interpretado por Dennis Hopper (que aquí claramente se hace una autoparodia) y su hombre para todo (Jocko Sims) y de ahí hasta la historia de la familia de un constructor desaparecido tras un incendio provocado, unos cuantos polis corruptos en diversas escalas, un espalda mojada guatemalteco...

Inspirada, dura, realista, creíble, bien interpretada, bien rodada para "Crash" se agotan los adjetivos como ya se agotaron para la película del mismo nombre.
Aprovechando que el canal 2 del Plus la ponía hoy completa he terminado de ver los episodios que me faltaban me han venido a la cabeza las novelas de James Ellroy (L.A. Confidential, Jazz Blanco, El gran desierto, La Dalia Negra) y las novelas angelinas de Bret Easton Ellis de Menos que cero y también de "Los informadores" que este año será estrenada y que será dirigida por Gregor Jordan que ya dirigió la grandísima (y casi inédita) "Buffallo Soldiers"; De las películas de Altman, de Chinatown, de Hal Ashby y sus Ocho millones de maneras de morir, del Mullholland Drive de David Lynch, de "Historias de Los Angeles" (Mick Jackson, 1991) una comedia grande como lo era "The big Picture" y de otras tantas que también han intentado captar el caos de una ciudad extraña que ha crecido alrededor de una enorme autopista justo debajo de un cartel donde pone Hollywood. Todas esas historias parecen caber en "Crash" como también todas esas influencias aunque para comprobar las coartadas tendréis que verla.

viernes, 10 de julio de 2009

Presagios bíblicos


Ayer hubo tornados en Valencia. A punto estuvimos de llamar a Helen Hunt para que se presentara con su ejército de cazatornados, esos que salían en Twister (Jan de Bont, 1996). Sí, por 1996 la Hunt hacía películas de acción para quitarse la costra de costumbrismo de aquella serie llamada "Mad about you". La verdad es que los 90 fueron loquísimos...lo he podido comprobar hoy después de una excursión a la Playa de Cullera, Raquel me iba señalando todas las discotecas de la Ruta del Bakalao. Puzzle, Barraca, Face, Chocolate, Salitre...todos parecen amenazantes antros cuando se miran a la luz de la tarde y sin medicar. Impresionante vista del atardecer desde el mirador de la Albufera con el agua tragándose, literalmente, este sol blanquecino de tormenta que lleva desde ayer por aquí y que ha hecho bajar la temperatura de 36 a 21 grados en apenas 48 horas.

Sin duda el cielo quiere decirnos algo por aquí. Ya ves. Tornados, tormentas bíblicas, constipados en pleno julio...pero no sólo eso...esta mañana en Canal 9 un presentador ha dicho: Recién llegado del otro mundo...¡Michael Jackson!. Hostias, era verdad, Michael Jackson ha entrado en el plató pegando palmas, bailando dislocádamente y haciendo el moonwalk más largo de la historia, nada más y nada menos que desde la cancela de San Pedro hasta los estudios de la televisión autonómica valenciana. He pensado: "Joder, muertos levantándose...esto es digno de la profecía...que alguien llame al Padre Karras". Luego se me ha pasado porque la persona que ha entrado en el plató era un Jackson, Francisco Jackson para más señas, hijo de esta tierra y doble "oficial" de Jacko. Al ser preguntado por lo que hubiera hecho de haber sido invitado al sepelio del Rey del Pop ha dicho en un claro valenciano: "mantenerme en un discreto segundo plano". O sea, bien, porque no hubiera sido plan de haberle quitado el protagonismo a Stevie Wonder o haber captado la atención de las cámaras en el momento en el que Brooke Shields comentaba lo buena persona que era Michael. La gente de estas tierras es así.


Lo que está claro es que en Valencia las cosas están del revés: las nubes no se levantan, los pajaritos no cantan y los muertos se aparecen por Canal 9. La razón es clara: son muestras del enfado celestial por la próxima crucifixión de un inocente. De un inocente, de un hombre honrado, de un místico que, a la mínima, te casca un discurso en lenguas. Y no lo digo porque sus apóstoles anden jurando en arameo en estos días si no porque Don Francisco Camps habla una deliciosa mezcla de valenciano y español tan rara que sólo podría ser entendida en las praderas del Señor donde acampan angelitos y serafines y Cristo nuestro señor pastorea a su rebaño.

Si Dios castigó a los egipcios con siete terribles plagas para liberar a los judíos no tengo muy claro que hará ahora para liberar a su queridísimo pueblo valenciano quele monta visitas al Papa que ríete tú de los fastos de U2 y es uno de los más devotos del mundo en palabras de la alcaldesa de Valencia Doña Rita Barberá, tan divertida ella, tan campechana y tan milagrera que, a una declaración suya, es capaz de convertir el agua en vino y una lata de anchoas en una cuestión de estado.

Hemos comenzado con las trombas, después con los tornados, pero no me extrañaría que dentro de unas semanas El Cabanyal entero desapareciera y después otro barrio y después otro; que el Turia se convirtiera en sangre y que David Villa acabe fichando por el Getafe.

Todo sea por evitar que veamos como crucifican al bueno de Camps entre dos ladrones. No me extrañaría que muy pronto Camilo Sesto se apareciera en el Oceanografic para cantarnos un temita que le viene al pelo a esta situación...

miércoles, 8 de julio de 2009

El Monstruo de Jackson


¿Dónde han enterrado a Michael Jackson en un ataud o en un escalfador de huevos gigante? Es una de las muchas preguntas que me asaltaron viendo los resúmenes de imágenes de el entierro del Rey del Pop. Otra ha sido como es que nadie ha conseguido decir ni media palabra sobre las evidentes coincidencias existentes entre la vida y la muerte del magnate Howard Hughes (cuya vida fue llevada, a medias, al cine por Martin Scorsese en "El aviador") y la de Jacko.


Howard Hughes fue una estrella a comienzos del siglo XX. Un hombre que destacaba en el mundo de los negocios (ya fuera la aeronaútica, ya fuera la extracción petrolífera) y que también hizo carrera en el cine donde ejerció como productor y, sobre todo, como ligón. Una pena que Hughes, bastante mal de la cabeza, fuera poco a poco convirtiéndose en una especie de sombra de lo que fue debido a sus muchos traumas infantiles y acabara sus días encerrado en un hotel de Las Vegas del que se negaba a salir y rodeado por un ejército de fieles mormones que lo mantenían drogado, chiflado y desinformado del mundo exterior. ¿Les suena? Pues nadie ha dicho ni media palabra del asunto.Bueno, no importa, la televisión española nos demuestra que se pueden abaratar muchísimos costes repitiendo topicazos que pueden encontrarse en cualquier web de internet.


Más allá de eso, será porque con la muerte nos ponemos todos de un exquisito tremendo, nadie ha hecho ni un solo paralelismo entre la vida (real) de Michael Jackson y la vida (ficticia) del monstruo de Frankenstein.


El mito creado por Mary Shelley palidece, aunque sólo sea por novelesco, con la alargada figura de Michael Jackson un monstruo creado no por el torturado y romántico Victor Frankenstein si no por un paleto que trabajaba en una siderurgia de Gary (Indiana) que se llama Joseph Jackson y que era no su padre de laboratorio si no su padre biológico.


De hecho los rudimentarios métodos pedagógicos de Jackson (palizas con el cable de un frigorífico, maratonianas sesiones de armonía y baile, comentarios despectivos, conducta inmoral) hicieron en el cuerpo de Jacko el mismo efecto que la electricidad de un rayo sobre el cuerpo del monstruo recosido y restañado por Frankenstein en el lóbrego laboratorio: dar a luz a una criatura que maravillara a la humanidad y que traspasara todas las normas de la naturaleza.


Enhorabuena Joseph Jackson porque gracias a tí hemos disfrutado de una de las estrellas más inquietantes, absurdas y posiblemente geniales (el genio de Michael se ha ido apagando con los años) de todos los tiempos. Deformado por sus propios miedos -al igual que Hughes- Jacko se ha arrastrado por todo el planeta creando una sensación de vértigo, miedo y en algunos casos repugnancia que, sin embargo, te impedía seguir mirando. Recuerdo que en una revista en la que trabajé publicamos unas fotos en las que se le veía acompañado por uno de sus chiquillos comprando fruslerías en una especie de mercadillo de Cannes (Francia). Nada extraño si no fuera porque Michael Jackson vestía unos ceñidos pantalones vaqueros de Banana Republic, unos zapatos de tacón cerrados, un sueter de color verde y una pamela...todo ropa de mujer.


¿No ha sido todo tan extraño, tan confuso, tan difícil, tan incomprensible como para que una carrera musical como la de Michael quede completamente diluída en ese océano de rarezas? Hace mucho tiempo que, como el literario Frankenstein, Jacko estaba completamente solo. No se si las lágrimas que vimos ayer eran más por el amigo perdido o por la mala conciencia de haberle permitido hacer lo que le diera la gana al principio porque era un tipo poderoso con el que nadie quería enemistarse y, posiblemente en la actualidad, porque ya era simplemente un chiflado molesto.


Ayer le dieron el responso al Monstruo de Joseph Jackson, una ceremonia que tenía más de borrón de los peores años que de homenaje en sí...ya es triste que en su entierro se escucharan canciones tan reguleras como "We are the world" o "Health the world" (una versión noventera de la primera) y se olvidaran las grandes aportaciones de The Jackson 5 y del propio Jacko. En realidad daba igual porque ese tipo que bailaba como los ángeles y que cantaba que tiraba de espaldas ya había sido sustituído hace tiempo por la siniestra figura de un monstruo que comenzaba a adoptar la postura de Nosferatu y tenía la voz de Casper. Alguien que no hubiera reconocido ni el mismísimo Bubbles.

martes, 7 de julio de 2009

Las capas de la ficción



La nostalgia es esa cosa pegajosa que garrapiña los recuerdos para hacerlos más digeribles. Con el tiempo, incluso algunas de las más traumáticas experiencias, pueden ser recordadas con cierta alegría. Como si la tragedia, para ser real, tuviera necesariamente que tener algunas vetas de comicidad.


Viendo "Vals con Bashir" (Ari Folman, 2008) se entiende perfectamente este concepto: es un documental pero, en realidad, se ha optado por tratarlo con una textura de dibujos animados para hacer más entendible la tragedia de su protagonista que no es otra que el haber eliminado, casi por completo, los recuerdos de su tiempo de servicio en el ejército israelí en los días de la matanza de los campos de refugiados de Shabra y Chatila de El Líbano. Sin esa capa de dibujo, de colores primarios y amarillentos, seguramente no se hubiera entendido ni la mitad de bien lo que el director quería narrar: recuerdos. Los recuerdos no son fotos, si acaso son una película muda en super 8 de colores algo viejos porque la memoria, pese a que nuestra vida ya está siendo digitalizada y emitida en todas las redes sociales posibles, parece todavía asociada a la tecnología de las antiguas salas de cine. Pese a vivir en la etapa de los píxeles nuestros recuerdos siguen guardados en las latas rojas de bombones Nestlé o en las de las pastas de mantequilla holandesas en las que las abuelas guardaban las fotos.


La tecnología le suele sentar mal a la narración. Fernando Trueba decía que si rodabas una película cuya historia se desarrollara en nuestros días corrías el riesgo de acabar rodando planos de teléfonos, faxes, fotocopiadoras...no le falta razón pese a que Stieg Larsson consiguió incorporar con toda naturalidad una trama tecnológica (con una hacker como protagonista) a su primera novela "Los hombres que no amaban a las mujeres". Cosa difícil porque, normalmente, los thrillers que necesitan de la tecnología suelen quedarse viejos rápidamente (¿alguien se acuerda de qué le pedía Vingh Rhames a Tom Cruise en Misión Imposible para reventar los ordenadores de la central de la CIA en Langley? Pues nada más y nada menos que un ordenador 586...por aquella época lo más de lo más eran los 486...). Gran novela, por cierto, muy cochina, muy divertida, espero ver pronto la adaptación al cine. Una adaptación sueca de una novela sueca. Que nadie se llame a engaño, ya hay precedentes de grandes películas suecas de género: "El guardián de noche" (Ole Bornedal, 1994). El mismo director rodó un remake casi plano por plano tres años después para más gloria de Ewan McGregor.


Dentro de pocos días se me viene encima un doloroso aniversario, un aniversario que con los años se va haciendo más desdibujado, va limando sus astillas para acomodarse más suavemente en mi memoria hasta ya sólo descubrirme sintiendo latigazos de cuando en cuando. Se me vienen a la cabeza los días anteriores, la llegada a España después de un viaje, un risotto de mariscos compartido en un restaurante italiano, mezclados con dos o tres fundidos a negro, el sonido inconfundible de una carcajada, el olor de un cigarrillo Fortuna a medio consumir, la última celebración de un cumpleaños y luego nada más que una sensación irreal de ser el personaje invitado de una tétrica película de dibujos animados. Más allá no mucho más que esa confusa sensación de no saber a ciencia cierta que pasó en los días posteriores.


Ahora, sentado a la vera del Mediterráneo, construyo otra nueva tanda de recuerdos, que me servirán para pasar todos los aniversarios terribles que tendrán que acontecer. Instantáneas que quedarán guardadas aquí y allá y que me removerán nuevas sensaciones en el futuro. La miro y cojo su mano y pienso que no podría estar mejor y que en realidad no merezco nada de esto...y vuelvo a tener esa sensación de que las cosas buenas pasan incluso a la gente que no se propone en que nada bueno le ocurra.