(El artículo ha sido actualizado con una nota al final del mismo)
Vale, Ana Botella no tiene ni
puta idea de inglés. Muy español. En realidad este es un reflejo del poco
interés del español medio por aprender cualquier lengua que no sea la suya
propia. Y convengamos en decir que Ana Botella, y su famoso consorte, tienen
una mentalidad muy de español medio que, por las circunstancias (bien sea haber
tenido éxito con un taller de aluminio, bien por haber sido Presidente del
Gobierno y Alcaldesa de Madrid) han tenido “éxito en la vida”.
Los Aznar-Botella siempre me han
parecido unos paletos. Unos paletos de esos que, cuanto más se han esforzado
por dejar de serlo, más se les notaba el pelo de la dehesa. Sin más.
Pese a sus evidentes carencias en
términos de gusto, profundidad cultural, conocimiento de la historia de España
y, sobre todo, de la división entre lo público y lo privado este tándem político
parece sentirse muy a gusto. Es más, demuestra en cada aparición pública que
creen estar en otro nivel, en uno altísimo, en uno que ningún mortal sería
capaz de apreciar en toda su grandeza.
Lo terrible no es que Ana Botella
no sepa inglés, lo terrible es que nadie le haya dicho que no sabe inglés y le
haya dejado creer que sí del mismo modo que alguien le hizo creer a su marido
que corría los 10.000 metros lisos dos o tres minutos más rápido que el
recordman africano de la especialidad. Es más, estaba tan seguro de ello, que
poniendo los pies sobre la mesita de café así se lo contó a George W. Bush.
Los Aznar-Botella han venido
demostrando en las dos últimas décadas que creen que van “sobraos”. Tanto que
Aznar estuvo dando clases en Georgetown y que su esposa decidió que era momento
de dedicarse a la política. No desde abajo y tal, no. Bueno, desde lo que Ana
Botella considera comenzar desde “abajo”: concejalías fugaces de camino a ser
nombrada alcaldesa de una capital europea de más de 3´5 millones de habitantes.
Modestia lo llaman. Y sin pasar por un proceso electoral.
Ya digo que no me importa mucho
que Ana Botella no sepa inglés. Ahí estuvo Mariano Rajoy hablando en español,
diciendo muchos topicazos pero, bueno, al parecer bastante consciente de que no
está el patio como para darle más carnaza al populacho. Bien, presi, bien.
Lo que me molestó del discurso
del “Relaxing cup of café con leche in la Plaza Mayor” fue el hecho de que la
alcaldesa fuera capaz de vender “la noche madrileña” como uno de los atractivos
de la candidatura casi por encima del hecho de que tenemos ahí unas
infraestructuras criando matojos desde hace seis años y que solo sabe Alá qué
pasará ahora con ellas. Es más, el avispadísimo gurú que han contratado por 2
milloncejos de euros para dirigir el cotarro de la candidatura, ha tenido el
empeño de vender Madrid como una ciudad alegre y simpática, efervescente cuando
se oculta el Sol.
El problema es que desde que el
PP apoyó la moción de censura contra Juan Barranco y puso en el poder a
Rodríguez Sahagún no ha hecho otra cosa que intentar cargarse toda esa vida
nocturna y, con ella, no solo el hecho de tener gente bebiendo a horas
intempestivas si no, también, la celebración de cualquier actividad cultural
con horario nocturno.
Es posible que a Ana Botella
nadie le haya informado de este hecho, de que el ala más rancia y costrosa de
aquel Partido Popular (con Álvarez del Manzano como cerebro y el Concejal
Matanzo como brazo fuerte) que se oponía a cualquier sala de conciertos, bar,
disco pub o sala de exposiciones donde se juntaran más de cinco madrileños para
echar el rato.
La excusa del ruido, del sexo con
SIDA o embarazo no deseado, de la destrucción de la fibra moral de la juventud,
del relajo de las costumbres, de la delincuencia, de la droga y un largo
etcétera de tróspidas excusas han servido para acabar con una vida nocturna que
jamás volveremos a recuperar.
Es un hecho que la ciudad de
Madrid no tiene una buena red de conciertos pequeños y tampoco de grandes
conciertos. Esas cosas se hacen en capitales más conscientes de sus fuerzas
como Lisboa donde se puede fumar en los bares y se puede beber una cerveza
sentado en cualquiera de las escalinatas del Barrio Alto sin temor a ser
molestado. El PP llamó a eso “vandalismo”.
¿Qué efecto ha producido esa
prohibición? Las “chino latas”. No me llaméis loco, una directiva municipal
absurda sobre falta de salubridad ha provocado no la eliminación de la
costumbre de beber en la calle si no, más bien, la proliferación de la venta
ilegal de alcohol. Estupendo.
Este es un ejemplo pequeño de un
problema mucho más grande. La reticencia del Ayuntamiento de Madrid a dar
licencias de locales de ocio, su guerra abierta contra todo lo que oliera a
entretenimiento y cultura nocturna (insisto, conciertos, exposiciones,
representaciones teatrales, ciclos de cine…) provocó la proliferación de
locales menos salubres, menos acondicionados y menos seguros y, por tanto, de
un enrarecimiento del ambiente nocturno y de una avería general del mismo. Los
ejemplos en la capital son enormes.
Esta teórica fortaleza caciquil ha
generado casos de corrupción sangrantes y diarios que, si tenemos en cuenta el
testimonio por la bajini de algunos propietarios de locales, ha venido en
multiplicar la aparición de mafias reconvertidas en “equipos de seguridad” y la
solicitud “a calzón quitao” de algunos elementos del funcionariado público de
pedir dinero a cambio de, cuando no hacer la vista gorda, dejar de pasarse por
el local para ponerse tiquismiquis con el nivel de ruido, las obras de
insonorización y tantos y tantos requisitos.
Solo así puede explicarse que
haya locales en Madrid que reciban la visita puntual de los municipales todos
los días que abren sus puertas y otros tengan camello oficial en la puerta de
los lavabos sin que se persone en las instalaciones ni un enano vestido con el
uniforme de Prosegur.
El caballo de batalla de los 80
fue el punk, el de los 90 el rock y, en los últimos tiempos, ha sido el tecno y
la cultura de las drogas y el desencanto que, teóricamente, arrastran. Menos
mal que, para salvarnos de él y para comportarse como la Liga Americana por la
Decencia que auspició el Código Hays tengamos a un ayuntamiento que, albricias,
con motivo de la posibilidad de darle salida a un montón de obras públicas que
se construyeron antes de tiempo y que de habernos designado como sede olímpica
habrían sido declaradas como “obsoletas” y vueltas a construir se cae del
caballo y hace de algo que se ha intentado cargar (que se ha cargado en gran
parte) un “motivo de atracción turística”.
Recuerdo las palabras del actor
Alfonso del Real que a mediados de los 90 adquirió un local con el dinero que
había ahorrado durante años de duro trabajo para convertirlo en un
café-concierto. Ni con él, con aquel inofensivo ancianito, tuvieron piedad y le
permitieron hacer todas las obras para luego denegarle los permisos de apertura
porque, teóricamente, los vecinos se habían quejado de que el establecimiento
iba a hacer mucho ruido. “Me han
arruinado” dijo llorando en una entrevista. Y eso que ni siquiera hablábamos de
una juventud despendolada y ye-yé bebiendo, drogándose y fornicando a su libre
albedrío; estábamos hablando de un café-concierto donde se ofrecerían
actuaciones de música lírica y repertorios de cuplé.
NOTA: Por lo que me cuenta un airado comentarista el local de Alfonso del Real llegó a abrir. Se llamaba "Zarabanda" y tuvo actividad comercial como "café-teatro" hasta que le fue revocada la licencia para horario nocturno y optó por el horario diurno. En el horario diurno funcionó durante un tiempo, corto, como "after hours"...Por ahí decía yo que las ordenanzas municipales habían generado monstruos de este tipo (la conversión de un café-teatro en un after hour...por ejemplo) y habían criminalizado la diversión con actitudes un poco ridículas.
Bien haría este consistorio, si tiene a bien, de dejarse de aventuras olímpicas e invertir un dos o un tres por cierto de ese dinero y esfuerzo en reforzar los lazos de la ciudad con la cultura y la diversión, con el compromiso de volver a ser la ciudad que fue en la década de los 80 y los 90 donde disfrutamos de todo tipo de eventos culturales y lúdicos que poco tenían que ver con esa obsesión por las procesiones garbanceras de Álvarez del Manzano y la restauración chusca e impostada del verbeneo rancio que se confunde con la tradición para que Espe, Alberto o Ana se hagan un publireportaje vestidos de chulapos y se marquen un chotis con algún viejo despistado.
Más les valía estudiar a nuestros gobernantes por qué no hubo banda interesante en aquellas dos décadas que no viniera a Madrid a dejarnos la flor de su gracia y por qué ahora ya no estamos en el mapa y, sobre todo, cuál es la razón para obsesionarse con convertir Madrid en un lugar aburrido. Si Ana Botella supiera qué ciudad dirige se daría cuenta de que el espíritu de la misma es noctívago, no por Alaska y los Pegamóides y por la promoción que Tierno Galván hizo de Madrid como un destino juvenil si no por gente como Rubén Darío o Valle-Inclán.
El problema de Ana Botella no es
que no sepa inglés, el problema de Ana Botella es que es una completa ignorante
que desconoce la historia de la ciudad que gobierna y, más allá de eso, qué
narices puede ofertar Madrid que pueda etiquetarse como “noche madrileña”.
El problema de la alcaldesa de Madrid es que está tan poco acostumbrada a hablarnos como si mereciéramos algo de respeto, está tan poco acostumbrada a no echarnos la bronca, a no respondar a preguntas, a no soportar la más mínima crítica, está tan acostumbrada al tono desafiante y hostil y al "ordeno y mando" y a no tener que pedir nada "por favor" que cuando quiere resultar simpática y cercana parece aún más escalofriante, parece la bruja atrayendo a Hansel y Gretel a la casa de caramelo. Seguramente porque lleva unos años haciéndose a la idea de que los súbditos somos todos tontos y estamos hambrientos y que, por tanto, nos creemos cualquier cosa. Es una pena que no calculara que el COI está lleno de estómagos repletos y de gente que necesita menos a Madrid de lo que ella necesita a la ciudad.
Como madrileño (madrileño impostado pues no nací aquí...aunque esa es una forma como otra cualquier de ser madrileño llamada "porque yo lo valgo") esta ciudad me mata. Me mata de verdad. La adoro. Será por eso que ese amor a este sitio me haga preguntarme por qué su máxima representante no tiene ni puta idea de como respira y late.
Nota del Insustancial: La foto pertenece a la Agencia Reuters.
En el otoño de 1992 mi padre se cruzó, por pura casualidad, con José María Aznar en el hall del Museo Thyssen. Mi padre, se quedó mirándolo de arriba a abajo del mismo modo que, años antes, se había cruzado con Antonio Ozores en los pasillos del Corte Inglés. Con una mezcla de "coño, yo a ese tío lo conozco de algo". El caso es que, como mi padre dudó, alguien del séquito de Aznar se acercó alegremente a él confundiendo la mirada de duda con la de admiración o embebimiento (mi padre sólo ha mirado así, que yo recuerde, al futbolista Raúl). Cuando el señor aquel tan dicharachero se puso a su altura le pregunto con muchísima amabilidad: "¿Quiere hacerse una foto con el Señor Aznar?". Mi padre salió de aquel trance -seguramente cayendo en la cuenta de que, de verdad de la buena, se había encontrado con su archienemigo número 2 (el número 1 bascula entre el presidente del Barça de turno y Franco) y soltó un clarísimo "no tendría inconveniente en hacerme una foto con ese señor si primero me explica cómo puede dormir por las noches después de lo que le hizo a Demetrio Madrid".
El simpático señor se giró rápidamente, cuchicheó algo con el futuro Presidente y sus acompañantes y se largaron del hall. Mi padre, que es un poco así de esta manera, dice que vio como Aznar "lo fulminaba con la mirada". Mi padre ha revivido esa anécdota después de ver a Aznar hacerle una peineta a un grupo de estudiantes que le estaban liando la típica pitada por la que cualquier político de este país tiene que pasar tarde o temprano. Y no me vengan ahora con que Aznar abandonó la política porque da conferencias como político y, cuidadín, es presidente de FAES...ese think tank venido a menos después de que se impusiera en el PP la política de "Sorayas y Cospedales" que esperan de más éxito que la de los "Zidanes y Pavones".
Aquel día del 92 bien pudo haberle hecho Aznar a mi señor padre una peineta o, incluso un corte de mangas en plan Jaimito. Nadie se hubiera dado por aludido, nadie se hubiera dado por enterado. Al parecer ese Aznar no era de hacer gestos feos pero este Aznar de pelazo y bufanda modelo "Jaula de las Locas" si lo es. Vaya, unos cuantos años en política y acabas pensando que puedes hacer cualquier gesto por estar por encima del bien y del mal.
Es decir: Aznar es justificado cuando hace el gestito y John Cobra es crucificado por los eurofaisanes (¿O era eurofanes?) por osar entrar en el templo de las galas musicales para cantarle un rap a su Carol, que es como una Yoko Ono iberoamericana que asiste pacientemente a las actuaciones/performances de su pareja. Está claro que, en este país, para ser un faltón y que te rían la gracia hay que haber tenido, por lo menos, un cargo de concejal. De ahí para arriba.
El Rey, que sabe cómo se gana el sueldo y quien se lo paga, tiene mucha más mano derecha que Aznar y que John Cobra y por eso asiste impertérrito a los abucheos. Bien sabe el monarca que los únicos gritos que de verdad incomodan son los que sirven como banda sonora de tu camino hacia la guillotina o el destierro. Estos no son más que un poco de ruído que se acallarán la próxima vez que haga una cucamona que, para eso, tiene bastante más gracia que Aznar y que John Cobra por mucho que el primer se apunte a la moda del humor inteligente (he aquí el oxímoron) del Grupo Risa y el segundo protagonice vídeos en los que se parte botellas en la cabeza. En realidad, y pensándolo bien, el rasgo más definitorio de Aznar y Cobra es que ambos son mejores como protagonistas de los chistes que como contadores de los mismos. Eso es así.
Ambos también parecen conocer al dedillo esa nueva tendencia de los mercados de la información en la que, cada vez con más fuerza, se habla de que los emisores de mensajes más radicales o aquellos que toman la palabra alzando más la voz son los que ocupan un mayor número de titulares, atomizan mejor a sus correligionarios y consiguen provocar que el emisor contrario muestre rechazo a contestar en los mismos términos y emita los suyos con un nivel de sonido más bajo dejando claro así que si no grita es porque tiene menos razón o no tiene los suficientes argumentos para sostener su postura ya que es incapaz de expresarse de manera airada. Al silencio o al intento por mantener una conversación medianamente normal se le llama cobardía o falta de argumentos. Malos tiempos para la lírica...sólo hay que escuchar a John Cobra. Malos tiempos para la política...sólo hay que mirar la foto de Aznar. Malos tiempos en general, tan fríos que parece que este invierno no vaya a terminar nunca.
Por fin tengo una razón de peso para borrarme definitivamente del fútbol: Aznar quiere presentarse en la lista de Florentino Pérez para la candidatura del Real Madrid y ocupar un puesto en la futura junta directiva. La cartera de Aznar debe de estar petada de carnets: Socio del Madrid, FAES, FOX, Georgetown University, el equipo de F-1 del yerno...este tío no es un "expresidente" es una Barbie, coño.
Lo malo de la decisión de Aznar es que me voy a tener que buscar un equipo nuevo de baloncesto: seguramente del Estudiantes. Jacobo, un amigo, dice que "tengo cara de ser del Estudiantes". Pues así será por lo menos hasta que el Cáceres 2016 de Piti Hurtado suba a ACB. Del fútbol voy a pasar aunque otro colega dice "que parezco del Atleti" pero por cosas que no tienen tanto que ver con lo balompédico como con lo sentimental. una historia.
Mi paranoia, alimentada siempre por la idea obsesiva de que Lucía Etxebarría tiene un plan maquiavélico para hacerme daño, se enriquecerá ahora con la idea de que Chema Melenas también me tiene entre sus objetivos por encima de Bin Laden y por debajo de ZP. En medio, me temo. En "El Cabo del miedo" (Martin Scorsese, 1991) De Niro interpreta a Max Cady, un chunguísimo criminal, que se dedica a molestar a la familia de Nick Nolte violando a su secretaria, ligándose a su hija y, algo peor, fumando puros y riéndose de cualquier gilipollez dentro de una sala de cine impidiendo a los protagonistas el disfrute del film. Pues Aznar es nuestro Max Cady. Por lo menos el mío.
Muchas veces se dice que la gente que ha tenido poder se pone triste cuando lo tiene que dejar...¿Por qué? Nadie lo sabe. Los "expresis" se suelen montar unas vidas muy majas de paseos internacionales, presentaciones de libros, entrevistas en los medios, participación en foros de todo tipo y cosas así. Esta vida se aliña con una pensión generosa y vitalicia. Entendería que los exdirigentes se pusieran tristes si se les devolviera a una olvidada dacha de la Siberia (Los soviéticos y sus cosas) o se les obligara a incorporarse de verdad a la vida real: buscar trabajo, hacer la cola del pan, ir al parque de bolas con los nietos o pimplarse unos chatos en el bar de abajo al lado de un grupo de parados generados por la última reconversión del sector minero pero, vamos, lo primero parece mucho mejor.
Yo que el Madrid me lo pensaría porque, vamos a ver: ¿Qué ha hecho Aznar? No dejar tras de sí piedra sobre piedra. El rollo Atila que se gasta ha dejado el PP como un conjunto de tramas más complejas que las de "Perdidos", FAES parece una reunión de coleguis que de cuando en cuando sacan un vídeo en youtube, FOX pierde fuelle tras la llegada de Obama, Ecclestone pasa bastante de las ínfulas de Agag y bueno Georgetown no es una universidad cuyos deportes hayan ganado ningún título desde que él es profesor...vale es una maldad, el año pasado ganaron una cosa en vela. Recordemos que este buen hombre es uno de los ecoescépticos que niegan el cambio climático y sigue agarrado al ultraliberalismo económico lo que realza, sin duda su sentido quijotesco, por eso de estar fuera de la realidad y lo que en términos futbolísticos sería como intentar volver a vestir de corto Di Stefano como refuerzo para la Champions.
Lo dicho, que cuenten conmigo en las filas de la demencia para el año que viene...pienso quedarme ronco animando a Carlitos Suarez.
Nota del Insustancial: Pido perdón a Los Planetas por haber pervertido el significado de su canción.
La RAE define el término “exótico” del siguiente modo:
1. adj. Extranjero, peregrino, especialmente si procede de país lejano. 2. adj. Extraño, chocante, extravagante. 3. f. Méx. Bailarina de cabaré.
Teniendo en cuenta que Obama no es ni una bailarina de striptease, ni un extranjero que ha alcanzado la presidencia norteamericana (cosa que hubiera ocurrido de presentarse Schwarzenneger) ya sabemos por qué Aznar ha tachado dicho hecho histórico como "exótico". El ex presidente confiere a la Historia la capacidad de dar giros extraños, chocantes, extravagantes, qué se yo, chiflados, a los acontecimientos. Como si la historia fuera una alegre tom, tom tombola de luz y de color y que como en el tango el mundo yira, yira, yira sin ton, ni son. Me da cosa quitarle la razón a tan alto estadista y tan buen empresario -babeo ante la posibilidad de que Famaztella S.L. salga a bolsa para hacerme con un jugoso paquete de acciones- pero la verdad es que, desde los tiempos de Boecio, en los que se pensaba que la historia estaba formada por un grupo de ruedas movidas aleatoriamente por la mano caprichosa de la fuerza de la fortuna nadie se había atrevido a calificar ningún acontecimiento histórico como "exótico". Un adjetivo más propio de las agencias de viajes de todo a 100 ("visite el exótico Cozumel") que del discurso de un hombre que aspiraba a pasar por la puerta grande de la historia.
No me quiero ni imaginar lo que pensó Aznar cuando eligieron a Nelson Mandela Presidente de Sudáfrica...
Me gustaría saber también cuáles fueron las primeras impresiones de George W. Bush ante José María Aznar ¿Pensaría que era un español "exótico"? ¿Que los presidentes en Estados Unidos no gastan bigotes desde el primer Roosevelt? ¿Que sus piernas eran demasiado delgadas para correr los 10.000 metros lisos con un tiempo que mejoraba el record mundial en 20 minutos? Que sea el propio José María Aznar el que explique la proeza:
"El otro día, en Canadá [durante la cumbre del G-8], estaba con el presidente Bush cuando éste puso los pies encima de la mesa y me preguntó: '¿Sigues haciendo deporte?'. Yo le dije que sí y él comentó: 'Hago cuatro kilómetros en 6m. 24s.'. Yo puse los pies encima de la mesa y le respondí: Yo hago los 10 kilómetros en 5 minutos y 20 segundos. Es la primera vez que superamos a EE UU en algo". ( 5.07.02 , extraído de la desafecta losgenoveses.net).
¿Por qué Jose María Aznar no dijo que el hecho de que lo mezclaran sentimentalmente con la Ministra de justicia francesa, de ascendencia árabe, Rachida Dati era algo demasiado "exótico" para ser tenido en cuenta?
¿Qué tiene en realidad de "exótico", de extravagante, de chocante, que los norteamericanos tengan un presidente de color negro? ¿Eso es más o menos chocante que dejarse fotografiar en la cubierta de un barco vistiendo un "exótico" pareo fumando un puro al lado de un vejestorio playboy llamado Flavio Briatore que gasta tangas de pedrería negros?
¿Es más extravagante elegir a Barack Obama o seguir enrocado en posturas políticas del pasado efímero que la crisis económica se ha encargado de barrer para siempre del mapa? ¿No resultará el propio Aznar un poco "exótico" dando esas conferencias en Georgetown con acento de Speedy Gonzalez? ¿Cuando vas a pedirle una revisión de nota dice eso de "estamous trabajandou en ellou"?
Muchas preguntas con una sola respuesta, me temo, que no es otra que decir cosas chocantes para llamar la atención del personal porque, la verdad, es que si de algo puede vanagloriarse el personaje es de abrir la boca y que suba extraordinariamente la venta de periódicos al día siguiente y los humoristas gráficos no tengan que comerse el tarro para entregar el dibujito de mañana. Aznar, siempre tan atento con nosotros los rojillos y los desafectos, nos regala unas cuantas perlazas de su boca (blancas, blanquísimas, no te creas) para que nos olvidemos de los sinsabores que nos regalan últimamente los periódicos y, de paso, le permite a Rajoy darse un respirito y decir "no comment" que es una cosa que Mariano sólo está autorizado a decir cuando se trata de Aznar.
Los presidentes que salen por la puerta trasera deberían de recibir el trato que el periodista David Frost le regaló a Richard Nixon durante la entrevista pactada por ambos y que ha pasado a la historia del periodismo político. Traigo a colación semejante dato porque ya he visto Frost/Nixon (2008, Ron Howard) que es una de esas películas que te hacen reconciliarte con el cine histórico y que puede verse aquí. Una lección sobre el mundo de la TV y su mala relación con la justicia que me ha traído a la memoria la postura ética de nuestras televisiones durante los tiempos de la entrevista de Cachuli y el "Yes, we can". Siendo Nixon quien era, Cachuli quien es y Jordi González pues eso, Jordi González.
Más que una entrevista entregada como la que se le hace en Vanity Fair (y donde ha dicho semejante exabrupto) Aznar merecería de una de esas entrevistas que hacen que, hasta el más pintado, se retrate ante la historia que una vez quiso escribir y que hoy le resulta al ex premiere tan esquiva, tan exótica, tan absurda. Como proclamar que uno puede correr los 10.000 metros lisos en menos de seis minutos.
No se como nadie lo ha visto claro...¿o ya lo había dicho alguien y no me he enterado?
Algún "cachondo" (que es la forma que tienen las personas incapaces para hacer humor de sí mismos pero con un ojo clínico acojonante para hacer gracias sobre los demás a destiempo) o turista español estaba por el Sahara y, de pronto cae en la cuenta de que un señor autóctono se parece bastanta a Aznar, le da unos cuantos dirhams y le hace decir la frase de marras. Lo cuelga en internet pensando que está haciendo humor con eso de "parecidos razonables".
En realidad, el hombre no sabía que años después, se rumorearía que Aznar y Rachida Dati, una ministra de justicia francesa de ascendencia árabe, estaban liados. Ahora podemos coger su broma y reciclarla, acomodarla a los tiempos, coger ese vídeo, colgarlo por nuestra cuenta en internet poniendo encima "el desliz extramatrimonial de Aznar dice sus primeras palabras" o "el niño Omar Aznar Dati cumplirá treinta años en 2038" o "Esta será la cara del hijo de aznar en el futuro"....
¡No pierdan la oportunidad de aprovecharse de las cosas de otros! ¡Reciclen el humor! ¡Sean unos cachondos por cuenta propia! ¡Que aprendan esos gañanes de la tele!
¿No ves? Esto es como escupir al cielo y que te caiga en la boca. Hace tres días sugiriendo que Aznar se conformaba con poca cosa y, resulta, que ahora lo acusan desde una web marroquí de haberle hecho un bombo a Rachida Dati, una ministra del gobierno de Sarkozy. El asunto daría para una comedia francesa en la línea de Mamá hay un hombre blanco en tu cama (Romuald et Juliette, Colin Serreau, 1989). Un tipo conservador gris, tontorrón y algo deleznable conoce el resurgir de la vida en su madurez cuando se enamora de una mujer que le descubre un mundo que le es ajeno.
La gente pone cara rara y esta mañana una maruja del metro no le daba ningún crédito a la información diciendo, cito textualmente: "las cosas entre moros y normales no funcionan...mira lo de Lady Di y el tío aquel...".
Aznar lo ha negado todo. O sea, que hay que hacer caso a Aznar que bien sabe él con quién se acuesta y con quién no. Pero dejemos volar a la imaginación, libre cual libélula que no libelo. Manuel Gómez Pereira o Fernando Colomo serían perfectos para llevar este romance a la pantalla en nuestro país. Yo me imagino un primer plano de Aznar diciendo aquella frase histórica de “De problem of Al-Qaida born in de murs inveision of de Jispanic península” (“El problema de Al Qaeda nace de las invasiones moras de la Península ibérica) con su acentico de estudiante de Open English y después quejándose en la intimidad a sus colaboradores (tontorrones de buen corazón que interpretarían Carlos Lucas y Angel de Andrés haciendo de una especie de Zaplana y Acebes muy bufos) de la vida que le ha tocado llevar. Su némesis sería Ana Botella que saldría retratada como la mujer que lo ha moldeado a su gusto y lo hace completamente infeliz. Yo pondría en ese papel a Ana Belén o a Loles León si es que quisiera resaltar que, en realidad, es una nueva rica. Aznar sería solamente un hombre de buen corazón, un calzonazos manejado por su mujer… Incluso, estaría bien, que él hubiera rechazado anteriormente el acoso de una actriz más joven y algo progre que sabe de las buenas intenciones reales del ex presidente. Optaría por el final feliz a todo trapo.
Pero bueno, no nos hagamos ilusiones y, por favor, NO te creas nada de lo que aquí está escrito. Os lo digo porque resulta que 2 de cada 3 españoles no saben diferenciar entre una noticia falsa y una de verdad. La tele y la prensa le echan la culpa a Internet que es un nido de falsedades…lo dice Juan Pedro Quiñonero en su artículo de ABC dedicado al rumor picante que le echa la culpa de la extensión del mismo a “un océano de aguas sucias de internet”. Yo, en descargo de Internet quiero decir que Urdaci fue director de Informativos de TVE...que conste.
Nos imaginamos que el Neptuno de ese océano deberá de ser Germán Yanke que, hace meses, ya habló de una cena entre la francesa y el español en París desde su columna de Estrella Digital tirando de todos los tópicos de la literatura romántica: París, Restaurante discreto, coqueto y pequeño, él maduro y poderoso; ella joven, atractiva y con fama de enamoradiza…¡Cenando! En Melinda&Melinda (Woody Allen, 2004) Will Ferrell se refiere a este tipo de bistrós como “antros iluminados con velas”. Si hubiera descrito el lugar así no hubieramos necesitado de desmentidos.
¡Por Thor, Josemari! Si quieres quedar para charlar de política lo haces en un asador de Socuéllamos, con luz y taquígrafos y a la hora de la comida. Así el gabinete de prensa de FAES no estaría a estas horas como puta por rastrojo rebuscando a quién cargarle el mochuelo del rumor. Porque eso sería, ya lo decía antes, como escupir al cielo y que te caiga en la boca. Les cuento la razón: Allá por 1986 en Castilla y León gobernaba Demetrio Madrid, un político del PSOE, y Aznar era el jefe de la oposición. El jefe del gabinete de prensa era Miguel Ángel Rodríguez que organizó una campaña de descrédito contra Madrid hasta que este dimitió para “no dañar su imagen pública ni la del partido” (eran otros tiempos). En esos tiempos, al parecer, los océanos de suciedad eran manejados por otros…
Ah, y por cierto, ya tengo título para la comedia romántica: "La dulce alianza de las civilizaciones". La coreografía correrá a cargo de Kofi Annan y Zapatero.
Al parecer, y según este vídeo de aquí, Vladimir Putin ha salvado la vida a un grupo de periodistas disparándole un dardo tranquilizante a un tigre. Vale. No voy a ser yo el que dude de Rossiya, la cadena que ha dado la noticia…eh…Putin, periodistas, un tigre, un dardo con dormidina…lo malo es que no aguanta la prueba de la confrontación con otra noticia falsa. Tu escribes mañana “Se confirma que Teresa de Calcuta salvó la vida de unos periodistas de las fauces de un tigre lanzándoles higos blandos y por ello será ascendida a santa” y la segunda trola es más creíble.
¿Y por qué parece falsa? Pues lo primero porque Putin tiene más fama de matar periodistas que de salvarlos, básicamente, y después porque no se entiende muy bien que favor nos ha hecho Putin poniendo a buen refugio la vida de unos cuantos gacetilleros: ¿Salvaríamos de las garras de una fiera corrupia a un contigente de personitas formado por eso que ahora se llama periodista?
Pongamos por caso que tu tienes un rifle cargado con un dardo paralizante y ves, en el horizonte, como van por el campo todos estos personajes (Jaime Peñafiel y Jorge Javier Vázquez charlando de sus cosas, por ejemplo) y como, nítidamente, un pedazo de tigre se acerca hacia ellos…¿No te encontrarías en un dilema moral? ¿Duermo al bicho o salvo a la audiencia? Yo lo tengo claro, dispararía al animal para que no se envenenara o quizás no y esperaría a que lo hiciera porque siempre he querido hacerme un disfraz de tigre como el de El Sentido de la vida. Al parecer Putin es un hombre inseguro que necesita demostrarnos que está en plena forma, que ha dejado la presidencia pero que sigue en forma.
Cumple 55 años en octubre y es posible que esto sólo sea un arranque de pitopaúsico, Vladimir está en ese momento de su vida en que puede elegir entre ponerse con viagra o conseguir el efecto parecido con unos cuantos titulares.
Cada uno, según sus posibilidades lucha contra la inseguridad propia de la edad madura: Sarkozy cazó a Carla Bruni (no se sabe si usando la misma técnica), Silvio Berlusconi sacará un disco de canciones románticas en navidades que, a poco que se empeñe, llegará al número 1 de las listas de éxitos y se ha operado la cara hasta darle ese aspecto inconfundible de latex para condones que luce, su majestad le disparó al osito Mitrofán y Aznar, eh, bueno, Aznar se conforma con que El Mundo le regale una doble página en interior donde despacharse a gusto y contarnos lo bien que lo hizo, lo nada que se equivocó, lo sana que estaba la economía y que lo de la reunión de las Azores fue el momento más trascendente de la historia de España en los últimos 200 años.
¿Por qué 200 años? ¿Cuál fue la otra cosa trascendente que pasó 200 años antes de la cumbre de las Azores, en 1703, que fue tan importante? ¿La designación del Archiduque Carlos de Austria como Rey de España? ¿La firma del Tratado de Lisboa? ¿La fundación por parte de Fray Isidoro de Sevilla de la orden de la Divina Pastora de las ánimas? ¿O es que es una cifra así, dicha sin reflexionar mucho? No se, no se…
De todas maneras lo que más palote pone a un cincuentón con mando es una buena demostración de fuerza: Putin la lía en Georgia (dicen que han cambiado de presidente pero jajá-jijí) y Bush en Iraq. Aznar también, que tomó el Islote Perejil “Al alba, y con un tiempo duro con viento de levante de 35 nudos...” según palabras de ese mitad poeta-mitad guerrero (todo caradura) que era Federico Trillo. En la estupenda entrevista que la revista GQ en su edición americana le hizo a Colin Powell, recién depuesto, no dudó en afirmar que “aquél conflicto era el más embarazoso y estúpido conflicto en el que había tenido que mediar” quitándole toda la épica al asunto.
Powell recordaba con amargura y fastidio como había sido despertado en mitad de la noche por la administración española para informarle del asunto y que, aunque quiso quitarle hierro al asunto, no pudo evitar que ambos países no se pusieran de acuerdo ni siquiera en la forma de nombrar al islote de la crisis en la declaración oficial americana (“laila” para los marroquíes, “perejil” para los españoles…”laila” significa "perejil" en árabe) y tuvo que hacerlo por sus coordenadas.
En descargo de las diplomacias de ambos países nosotros diríamos que el momento más embarazoso y estúpido del ex secretario de seguridad fue el momento en el que se presentó a la ONU con unas cuantas láminas A3, una presentación en Power point con ilustraciones en corel draw y un tubito lleno de un líquido blanco que decía que era anthrax líquido (que digo yo como nadie puede ir tranquilamente con un veneno semejante en el bolsillo sin ninguna medida de seguridad...) para hacernos tragar el sapo calentico de que Iraq era una diabólica potencia nuclear y química. Algo, que por cierto, también protagonizó como un acto absurdo de vanidad que pensó lo catapultaría hasta la Casa Blanca...
Y es que se hacen muchas estupideces bien sea por poder, por inseguridad o por salir en los papeles...
La hijita de Bush, Jenna Bush, se nos ha casado este finde. Qué cosas y eso que tiene nombre de actriz porno (Jenna por Jenna Jameson y Bush, bueno, una cosa muy cochina...).
Fíjate, hace dos o tres años que estaba junto a su hermana bebiéndose el Golfo de México y, hoy, su padre la acompaña al altar para casarse con un tal Henry Hager, hijo del Partido Republicano de Virginia, estado conocido por su producción tabaquera, ya saben "The old and good South" el del julepe de menta, las señoritas escarlatas, los Red Butler de trapillo de los que habla siempre Cesar Vidal obviando, quién sabe por qué, los simpáticos linchamientos y el KKK.
Pues ya se han casao lo que me trae a la memoria no se, quizás, que a los líderes neoliberales les mola eso de casar a sus chiquillas antes de abandonar la poltrona. Bush imita a Aznar y casa a una de sus vástagas (que parecían carne de barra de tanto beber y enseñar el pecho) y es que, todo el mundo sabe, que la lista de bodas es mucho más jugosa si uno manda que si ex manda. ¿No?
Además, y que se sepa, que se sabe, la nena de los Aznar Botella no fue nunca piedra de escándalo. En eso también ganamos. A Ana Aznar no se le hubiera ocurrido descocarse y ponerse piripi en una disco porque, al parecer, Alejandro Agag ha sido su único amor verdadero. Con todo lo que eso conlleva en una muy católica familia española. Que bonito. Estaban hechos el uno para el otro, quién podría imaginar que Ana encontraría el amor tan cerca, justo en la puerta del despacho de su padre, detrás de la mesa.
No nos debería de extrañar la actitud de las hijas cuando su padre ya era un simpático chuzo y un consumidor medio habitual de farlopilla. Sin embargo Aznar, pues no, él es de su Ana, de sus oposiciones. Lo reveló en una entrevista que concedió a Gomaespuma (cuando aún se rebajaba a esas cosas de reírse de sí mismo) y fue preguntado por si alguna vez se había emborrachado. Dijo que una vez, en su pueblo. "Algún calimocho se habrá tomao" le dijeron los Gomaespuma y él, tan cándido, contestó: "Yo de drogas nada de nada". Tan pancho.
Como a George II le gusta mucho el rollo de pasar por un paleto tejano, pese a haber nacido en la muy norteña Boston y provenir de una familia adinerada del mismo norte, le dejó clarito al personal que nada de chaqués ni esmoquins. Que trajes normales y sencillez. En eso también gana Aznar que quiso que asistiera el Rey, La Reina y, a ser posible, La Sota y el Caballo. Luego se conformaron con los dos primeros y Berlusconi que, imaginamos, les hizo algún bonito regalo como, por ejemplo la explotación eléctrica de la ciudad de Módena (Italia es suya y hace con ella lo que quiere...esto último no es verdad, por cierto, lo de Módena, lo otro sí, ya saben).
A Aznar, aquella jugada de hombre de campo le llegó a echar unas partidas de dominó en Quintanilla de Onésimo (Valladolid) que eran un primor de sencillez y de naturalidad: dos paletos, el Presidente del gobierno en mangas de camisa y alrededor de los mismos cuatrocientos asesores poniendo caras sonrientes, una panda de periodistas que se acababan de bajar del autobús para cubrir el evento y todos haciendo bromas picantonas sobre el "pito doble", "cubrir fichas" bajo el sol de la estepa castellana por do cabalgara el cid y un vinate más bien malo.
A mi me enternece que la gente sea poderosa y, a la vez tan sencilla, es decir, es posible que seas el amo del mundo pero eso no es óbice para que tus miras del mundo sean las de un zangolotino amamantado por una cosechadora. Es posible que partas las pana pero eso no evita que creas, de verdad, que Dios habla contigo todas las mañanas, quizás en un idioma que ni siquiera entiendes pero del que deduces algunas palabras sueltas como: "Irak, malos, guerra, Buena, invasión, pena de muerte, papá, dinero...".
Es bonito que Bush sea tan sencillo y que haya llegado tan lejos y que Aznar sea tan alambicado en sus pensamientos y que su potente plan de dominación imperial no fuera capaz ni de poner en orden a los nacionalismos interiores y se haya quedado en la vuelta de la esquina, mismamente, en una en la que predica eso de "No soy dirigente político, pero si lo fuera, quizás, me gustaría que mi mujer escribiera la ponencia política del PP...".
A Aznar le traiciona más la pesadumbre de no haber alcanzado el sueño del PP del millón de años y por eso se enfurruña con la gente sencilla ahora pese a haber alcanzado algunos e interesantes objetivos (Militares) como asegurarte un buen futuro personal. De lo otro, del bien de España, no pudo ocuparse porque no le dio tiempo y es que, como dijo aquél humorista llamado Roldán, "El estado de bienestar comienza por uno mismo". ¿O no?
Como ya ven todo es una cuestión de barras (y de dejarlas atrás) y de las estrellas (que no quieren apagarse)...