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sábado, 15 de noviembre de 2008

For your pleasure: Miguel Ángel Martín


Miguel Ángel Martín es el autor del logo del Señor Insustancial, o sea de mi mismo. Me lo mandó como una broma cuando comenzaba a escribir este blog y todavía sigue ahí, fresquísimo. Ni que decir tiene que las máscaras de gas son para mí un fetiche que tiene que ver con algo del que está informado algún psicoanalista.

Muy poco puedo añadir a lo que se ha escrito ya sobre uno de los más sobresalientes ilustradores y dibujantes de cómics de España, de su línea clara, de su discurso directo, de su capacidad para aunar en una sola viñeta terror, violencia, verdad y unas cuantas gotas de ternura (yo las veo, joder). Lo descubrí a comienzos de los 90 y no me he desenganchado de su obra.

La obra de Miguel Angel es un discurso carente de toda moralidad, no contiene ninguna moraleja, en realidad no pretende escandalizar, ni plantar en el alma de sus lectores ninguna semilla ideológica. Enfrentarse a cualquiera de los sobresalientes cómics de Martín es, en cierto modo, asistir a una demostración de pulso narrativo impecable que sólo pretende contar historias indagando muchas veces en lugares incómodos y traspasando tabúes sexuales o sociales. Los temas de Martín (la pederastia, los asesinos en serie, los movimientos culturales marginales y minoritarios más bizarros) son, en sí, tan brutales que es innecesario que el autor se pronuncie sobre ellos. Por si queda duda digo desde aquí que Martín es un adulto culto y bien formado que se dedica a buscar y mostrar por el placer de hacerlo y no por hacerse eco de un lado oscuro que muchos, todavía, se permiten el lujo de denunciar.


Ni que decir tiene que ese posicionamiento ha hecho que la obra de M.A. sea descrita casi siempre como “controvertida” por el lado bueno y como “vomitiva”, “sucia” o “perseguible por la ley” por una enorme comunidad de moralistas de medio pelo que, como siempre, no se enteran de la misa (nunca mejor dicho) la media. Atacado por izquierdas y por derechas, por feministas, por colectivos gays, por colectivos de defensa de los animales y un largo etcétera Martín siempre sale del debate con la misma claridad con la que dibuja : “No soy un cura, moralizar me parece asqueroso”.

Como siempre es peligroso quedarse en medio a mediados de los 90 a Martín le cayó el sanbenito de protagonizar una de las más estúpidas, exageradas, ridículas y, en el fondo, divertidas leyendas urbanas: Se acusó al ilustrador de ser protagonizar un vídeo donde, vestido con una máscara de gas y en compañía de otro hombre no identificado (aunque a mi me dijeron que era su hermano o su amante) torturaban y mataban salvajemente a un perro. Ni que decir tiene que toooodo el mundo había visto dicho vídeo y que, pese a que los dos criminales vestían unas máscaras de gas –como las que lleva el señor fatibomba de la foto de ahí abajo, que soy yo mismo- se le podía identificar ya que, en otra versión, que sólo algunos elegidos habían visto se quitaba la máscara al final.


Del vídeo todavía no hay rastro pero ha sido un puñetero dolor de cabeza para M.A. que ha visto como dicha chunga historia llegaba hasta Italia donde su obra fue secuestrada y donde todavía mantiene un fuerte debate con sus autoridades.


Pese a todo Miguel Ángel sigue colaborando en prensa, sacando sus libros y colaborando con Subterfuge, una discográfica con la que su obra está irremediablemente unida.
Os invito a todos a leer a uno de los mejores dibujantes de cómics del mundo, un jodido outsider, un cabrón con pintas dispuesto a sacarte las tripas (no literalmente) en cada viñeta para que te enfrentes con tus propios miedos a golpe de motosierra, sexo chungo y personajes fríos como témpanos que nada, digo nada, tienen que ver con un tipo entrañable (no me mates por este cursi comentario) con el que las horas se te pueden hacer minutos a golpe de ron y mucha, pero mucha conversación.

Además estamos de enhorabuena porque se está celebrando por estos días una retrospectiva de la obra de Miguel Ángel en Donosti (titulada For your pleasure) a la que deberíais asistir. Si no podéis lo mejor es que corráis hasta vuestro punto de venta preferido y adquiráis alguno de sus interesantes volúmenes.

jueves, 21 de agosto de 2008

300 entradas...y aún queremos más.

- Es que yo, esto...te quiero como amigo...

Así a lo tonto, a lo tonto esta es la entrada 3oo del blog. La verdad es que cuando comencé a escribir aquí nunca pensé que llegaría tan lejos, es más, todavía estoy sorprendido de que tenga todavía ganas de seguir escribiendo todos los días.

A los ex alcohólicos y ex drogadictos (¡Rajaos!) les recomiendan, a modo de terapia, cuidar de cosas vivas como plantas, perros, periquitos o gatos...yo tengo este blog que me ladra cuando no lo atiendo (un ladrido que escucho sólo yo) y que se secaría si no fuera porque, de cuando en cuando, venís por aquí y le echáis un vistazo.



Diría que este blog más que entradas está lleno de salidas...entendedme todas...quiero decir que me da la posibilidad de conocer gente a distancia y de vaciarme, o sea, de dar salida a mis rollos buenos o malos. En todo caso pretendo, por un lado, satisfacerme (la típica paja mental) y espero que sigáis disfrutando de su lectura. ¿Era el calentorro de Freud el que decía que todo estaba conectado con el sexo? ¿O ese era Larry Flint? No se, gracias por leer y comentar aquí y recomendarme a sus amistades.
Así rapidito le quiero dar las gracias a Pepe Azcona, que fue el primer lector y el Pepito Grillo que me obligó a seguir en la brecha cuando culeé y que me ha hecho mucha y buena propaganda; también a Miguel Ángel Martín por dibujar el logo de la máscara de gas (un icono sexual para mí...la máscara, no Miguel Ángel); a Miss Kiddo por alimentar mi desesperanza en el género humano, A Top que sabe siempre que música ponerle a todo...y a todos los demás pues eso, que gracias a vosotros somos cada vez más insustanciales.
En realidad no tengo mucho más que decir por eso les dejo con este vídeo que para mi resume la filosofía de este blog.





Es decir, casi siempre me siento como si fuera un teleñeco en un mundo perteneciente a Johnny Cash o viceversa y aquí es donde lo cuento o, mejor, que creo que lo sublime jamás desentona y que es bueno siempre o,mejor aún, que es injusto para los niños que los programas dedicados a ellos les hablen como si fueran subnormales o, esperen, que lo aparentemente insustancial (un show de los teleñecos) siempre encierra un montón de cosas interesantes o, esperen, que todavía no he encontrado a mi Peggy o, mejor aún, que sigo escribiendo con muchas, demasiadas, subordinadas y que espero mejorar en ese aspecto...

Por cierto, por seguir con nuestra línea más didáctica que apodíctica les diré que Cash canta un medley de Orange Blossom Special y Jackson. Dos de las canciones que solía cantar con su señora June Carter. Y es que si no pongo la puntillica, reviento, ya me conocen.