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martes, 15 de marzo de 2011

Freaks and Geeks


Entre 1999 y 2000 se emitió en Estados Unidos la serie "Freaks and Geeks" creada por Paul Feig y que tuvo como cabeza del proyecto (en el papel de productor ejecutivo, que es decir casi todo en TV) a Judd Apatow. La serie, que fue cancelada a los 12 episodios, contaba la historia de dos grupos -uno de freaks y uno de geeks, entendiendo a los "freaks" como los macarras de clase social media-baja inadaptados y a los "geeks" como a los empollones amantes de la cultura popular- que acudían a un instituto de Chippewa (Michigan) -una ciudad satélite de Detroit- en los años 80, un poco antes de que la zona fuera arrasada por el cierre de General Motors que se trasladó su producción a México con las consecuencias que Michael Moore narra en el indispensable documental "Roger y yo". 

Pese a que la crítica aplaudió la aparición de esta serie rara (episodios de más de 40 minutos, temática entre la comedia y el drama, actores desconocidos que interpretaban en muchos casos la edad que tenían en realidad) de saborcillo agridulce lo cierto es que la siempre cambiante NBC -capaz de mantener SNL todavía pese a los escándalos que provoca o de preferir a Leno que a Letterman- nunca se sintió a gusto con una producción que no era capaz, básicamente, de entender que es un problema que muchas cadenas en todo el mundo tienen con ciertas series que producen: ¿A qué público va dirigida? ¿Cual es la mejor ventana que puedo darle? ¿Necesita mucha promoción o poca? ¿Por qué no salen estrellas? ¿Nos arriesgamos a que, de pronto, se convierta en una serie sobre la desindustrialización americana y nos estalle en las manos? ¿Esperamos a que se dulcifique? 

Es curioso que "Freaks and geeks" corriera la misma suerte que Star trek (curiosamente emitida por la misma cadena en los 60, eliminada y vuelta a reponer) y que otras series que hoy se consideran de culto como "Wonderfalls" (injustamente cancelada a los 3 o cuatro episodios y luego vendida en DVD con 13) o "Tan muertos como yo" (las dos creadas por Bryan Fuller que, ops, curró en Star Trek: voyager y sufre el sambenito de "bueno pero demasiado complicado" con su serie "sin posible etiqueta" Pushing Daisies). De hecho Paul Feig ya había sido un actor fijo del elenco de "The Edge" aquel estupendo show cómico creado por David Mirkin  y emitido entre 1992 y 1993 que fue suspendido pese a su enorme calidad. 

Por encima de la calidad que supuran todos estos títulos el hecho de que fueran canceladas les ha conferido la etiqueta de "Serie de culto" pese a que todas, creo yo, estaban bastante lejos de querer ser series para minorías. 

Lo sorprendente de "Freaks and geeks" es que reuniera a un reparto que incluía a actores como James Franco, Jason Segel, Seth Rogen, John Francis Daley, Martin Starr (que ahora son estrellas) o que, incluso, entre las apariciones pequeñas se permitiera elegir, con buen ojo, a actores como Shia Leboeuf, Jason Schwartzmann o Rashida Jones (como me gusta a mi esta actriz). 

Feig, más conocido como actor y como director de TV, se sacó de la manga esta serie que ha puesto las bases de las producciones posteriores de Appatow y que parece un ensayo a gran escala de su éxito "Supersalidos" aunque solo sea por ese tono entre la comedia y la tristeza que sale de cada línea de "Freaks and geeks" y su obsesión no por retratar a gente especialmente reseñable si no, más bien, por destacar una especie de cuento heróico de lo cotidiano y, más allá de eso, aplicarse con tino en pintar una especie de panorama que aclara las relaciones un tanto absurdas en las que vive el adolescente medio americano que, me imagino que a estas alturas, ya estarán siendo absorbidas y mimetizadas aquí en la colonia.

Cuando he visto "Freaks and Geeks" me he acordado de un vídeo que mi amigo Edu se trajo de su Instituto americano en el que unos cuantos "freaks" fumaban en las afueras del centro ante las risas de un grupo de jugadores del equipo de Fútbol Americano y que el asunto terminaba cuando uno de ellos aporreaba inimisericórdemente a uno de los fumadores con la simple intención de echarse unas risas. 

Rodada con más intenciones cinematográficas que televisivas y con unos guiones que rezuman un trabajo bien hecho entiendo que la serie acabara por desaparecer entre la furia de muchos fans pero sin alcanzar las cuotas de pantalla que se esperaba de una serie de gran producción. Me imagino que a nadie le apetece sentarse delante de la tele para ver una serie que tampoco puede colocar en ningún sitio y que está demasiado pegada a la realidad cotidiana como para entretenernos. Es el caso parecido de "Episodes" la estupenda serie emitida por Showtime que trata sobre las peripecias de un matrimonio de guionistas que viaja a Estados Unidos para hacer la versión USA de su serie y que, por ser excesivamente realista, no puede dejar indiferente a ningún currela del audiovisual...es más, provoca bastante rechazo y muy poca risa al que ha sufrido en sus carnes una reunión de guión en una cadena de televisión. 

¿Lo mejor? Echarle un vistazo, me parece que ver "Freaks and Geeks" es esencial para saber por donde van los tiros y, sobre todo, de donde salen las últimas películas cómicas (o no tanto) norteamericanas. 

jueves, 30 de diciembre de 2010

No te vayas todavía, no te vayas por favor...

Tenemos un país que es muy gustoso de reconocerle a los muertos todo lo que les negamos en vida. Los muertos, los pobrecitos míos, como no pueden quejarse van de camino al cementerio recogiendo todos los parabienes y halagos que no les fueron reconocidos cuando respiraban. 

Este ritual de la purificación  repentina tras el fallecimiento se plasma a la perfección en la popular sevillana "cuando un amigo se va" popularizada por el cuarteto Amigos de Gines. Ya saben, somos así de raros que cuando estamos en lo álgido de la velada, cuando el rebujito nos circula a toda hostia por las venas y más indefensos estamos en caer en manos de una de esas lacrimógenas borracheras lloronas (previo paso por la exaltación de la amistad) siempre tenemos espacio para que, en medio de la francachela y el despiporre, alguien se marque la popular tonada que acompañó a Chanquete en el episodio de su fallecimiento (ustedes piensan que la canción era "El final del verano" de El Dúo Dinámico...pero no, esa era la del último episodio de Verano Azul en el que Chanquete ya había palmado) como para que todo el mundo sepa que nos acordamos de los que ya no pueden disfrutar de un fino y dos buenas tapitas por no estar. 

Al final de CNN+, sinceramente, solo le ha faltado una turbamulta cantando el "no te vayas todavía" para celebrar/protestar su fallecimiento público. Es lo que nos pedía el cuerpo. Una sevillana, tan española, una canción, tan sentida, que ponga a cada uno en su lugar y, sobre todo, que exprese de una manera tan bella (y tan nuestra) los profundos sentimientos de tristeza que se han apoderado de todos nosotros al enterarnos de que el canal de noticias echaba el cierre. 

Una mierda. Y disculpen, por si acaso los del fondo no lo han oído: una mierda. 

Si no hay nada más alejado del sentimiento de pérdida que marcarse una sevillana que verbaliza las sensaciones que uno tiene ante la desaparición de un amigo, es decir, uno está pedo y de fiesta y no tiene una idea mejor (estando borracho) que lagrimear un poco agarrado al vídrio, no hay nada peor que disgustarse por la pérdida de CNN+ y echarse las manos a la cabeza cuando, en realidad, nadie había reparado (ahí están las audiencias) en la presencia del estupendo canal de noticias. 

Ahora, que parece que todo el mundo tiene un master en economía y en dirección de empresas, y con franquísima ignorancia demostramos ante los demás que todo lo que ocurre es una cuestión "de los mercados", resumiendo en esa sencilla pero críptica frase todos nuestros (ínfimos) conocimientos de como está el patio y nos empeñamos, más que nunca, y por pura burrería y desinformación de justificar todo con un sencillo "vendes o mueres...esto es así" a muchos les será fácil despejar la X de la ecuación que responde a la pregunta de ¿Cómo es posible que el canal de noticias más prestigioso de noticias desaparezca de nuestro país? diciendo que todo es una cuestión económica. Ya saben: poca audiencia, pocas ganancias, mal negocio. 

Pues no. Desgraciadamente no es así. Que CNN+ no sea un buen negocio en nuestro país tiene que ver con nosotros y con nuestra educación, con nuestros prejuicios a la hora de desechar desde donde queremos ser informados. Y eso es malo. Es una pena. 

Los más raciales del país se escoran diciendo que "Spain is different" y que, por lo tanto, nuestro mercado es tan diferente al del resto del mundo que es normal que una apuesta tan directa por la información pura y dura quede fuera del sistema de valores y de la elección de los españoles. Yo digo que eso es una falsedad como otra cualquiera y que, en realidad, es nuestro desinterés por la información lo que provoca que cadenas como esta no tengan cabida en nuestra parrilla. 

Los que crean en el karma estarán de acuerdo conmigo en que lo que le ha pasado a PRISA con CNN+ tiene cierto olor a venganza y a historia ya contada: años ha, Jesús de Polanco adquirió Antena 3 Radio para hacerla desaparecer y eliminar la competencia convirtiéndola en una cadena de música clásica que pasó a llamarse SINFORADIO...paradójicamente parece que Berlusconi se ha tomado revancha por las fotos de Villa Certosa convirtiendo CNN+ en  el canal Gran Hermano 24 Horas. La misma franja que contenía información y era la casa de enormes profesionales del periodismo será ahora el lugar por donde transiten jambos y jambas a medio educar soltando patochadas. 

Echen cuentas: De 6 cadenas nacionales, 2 son estatales y de las otras cuatro el 50% va a quedar en manos de Don Silvio Berlusconi. No está mal, ni mucho menos. Vamos avanzando, está claro. 

Al menos algo ha quedado claro: eso que nos cuentan del monopolio de la izquierda sobre los medios en España comienza a sonar a la mentira interesada que siempre fue y no a  una realidad...por desgracia, la pluralidad de dichos medios queda, cuanto menos, comprometida. Ya ven como está el patio catódico. 

Si el enfermo recibe menos visitas que el muerto y el velatorio es una reunión  más animada que el cumpleaños del fenecido, de una forma muy española el personal se ha llenado la boca con el típico discurso de "siempre se van los mejores" para despedir a CNN+ que deja un hueco enorme en la parrilla y, lo que es aún más sangrante, a más de dos centenares de profesionales en la calle. 

Quizás si más gente se hubiera visto seducida por la oferta de CNN+, si más gente le hubiera dado importancia a los contenidos, a la pluralidad, a los medios de la cadena seguramente ahora no estaríamos ante la tesitura de tener que acudir a un entierro tan sangrante como este...de hecho, si las audiencias hubieran sido buenas igual tendrían que haber cerrado por el empuje del nuevo accionariado italiano pero, al menos, la excusa de que esto es un cierre meramente comercial no hubiera tenido validez.

CNN+ se acabó y se acabó para siempre. Ya saben, no somos un mercado...es más, a veces me da la sensación de que no somos ni un país. 

sábado, 27 de noviembre de 2010

Otra opinión que nadie me ha pedido: The Walking Dead


Dentro de unos años “The walking dead” será reinterpretada desde el punto de vista del momento histórico en el que se estrenó. No me cabe duda de que, no faltando demasiado tiempo, alguien más aburrido que de costumbre o con más tiempo que de costumbre o con una imperiosa necesidad de escribir una tésis que destaque de entre todas las demás reutilizará todo el material crítico y analítico sobre George A. Romero, le pegue un pulido, le quite un poco las telarañas y lo use como base teórica para analizar la serie de zombis y, quizás por extensión, la explosión del fenómeno zombi.

Por no sacar demasiado los pies del tiesto, me parece que los zombis van a quedar como todos estos defensores a ultranza del capitalismo que, abandonados a una existencia sin más pulsiones humanas que las de satisfacer su brutal apetito, acaban por convertirse en unas criaturas peligrosas y destructivas que amenazan la vida de las pocas almas buenas que quedan escondidas en el planeta. Ya saben, el apetito sin freno (por carne humana o por dinero) acaba por joder el invento.

La teoría no tiene ningún fundamento y dudo mucho que se haya construido con esa intención pero, sin duda, es una de esas cosas que pueden decirse y quedar muy bien.

Lo único que la apoya es el hecho de que Frank Darabont es uno de sus cabezas visibles y que rodó películas como “La niebla” o “The Majestic” que sí parecían guardar una moraleja política clara.  

Lo mejor de todo esto es que se puede prescindir de la teórica para disfrutar de la serie como un vehículo de entretenimiento. “The Walking Dead” está concebida como una de esas series de género que intenta atrapar a un público, que hasta la fecha, no se ha fijado en el género y que cae en él por cuestiones de moda o porque, como yo teorizo seguramente de manera errónea, los tiempos se han vuelto tan conservadores que es necesario volver a los viejos hábitos de contar cosas sin que nadie se de cuenta de lo que queremos contar en realidad para que nadie pueda sentirse herido en su sensibilidad.

De hecho “The Walking Dead” no falta a cierto planteamiento tradicional: fuera de la moda de los episodios autoconclusivos de series como “The Sopranos” o “Breaking Bad” esta opta por la fórmula más clasicona de dejar al espectador con dos o tres tramas abiertas que se solucionan en el siguiente episodio. Tiene cierto agradable olorcillo a los seriales radiofónicos.

Es más, resulta en el fondo una serie clásica: los zombies están quietecicos (como tiene que ser), la realización es sobria y sus personajes son absolutamente clásicos…como ese pedazo de sheriff que parece un héroe dispuesto a conservar los últimos vestigios de humanidad frente a los caminantes pochos.

No creo que la serie de AMC sea un producto de temporada al uso, de hecho escapa bastante de los trucos de las películas de terror actuales y se desmarca definitivamente de esa línea de “teen terror” predominante para colarte una de esas historias de toda la vida que provocan miedo tirando de la memoria fílmica del espectador: puertas que dejan entrever varias manazas podridas, apariciones de “hola soy yo, el zombi chungo”, los primeros planos sobre el bocado con toda la piñata verde del bicho sobre un brazo, los trucos tontorrones como “vamos a embadurnarnos de sangre zombi que así no nos huelen”. Joder, si incluso han metido un entrañable personaje asiático que te recuerda a Tapón…

Tras un fantástico arranque la serie pareció decaer un poco para revivir (cual afectado de solanum) en un vibrante final del cuarto acto y se encamina hacia el final de la temporada (la cosa va a durar nada más que seis episodios) prometiendo más sustos, más sangre y, sobre todo, más buenas intenciones porque, sorprendentemente, “The Walking Dead” es una de esas obras concebidas para contarte que, aún en el peor de los escenarios posibles, los buenos y valientes, los que no tienen miedo, siempre acaban solventando sus problemas. ¿Recuerdan el final de “La Niebla”? Pues algo parecido.

A mi me vale, pero es que yo no soy muy fan de los zombis que corren (ni ustedes tampoco deberían…y dejo fuera de eso a “28 días después” que eso son infectados), ni de los fantasmas japoneses que se te cuelan en casa cuando usas el móvil, ni quiero volver a ver ni en pintura una nueva revisitación de “Viernes 13”.


Nota del Insustancial: Tengo pendientes los cómics...I know. 

viernes, 3 de septiembre de 2010

Dolor de tripas


He navegado entre dos cosas catódicas esta noche: "Pesadilla en la cocina" (el docu-reality firmado por el chef Gordon Ramsay) que emite Antena 3 Nova y el telediario de Telecinco.

Sospecho que la versión que nos ofrecen del programa del cocinero es más corta que la americana. Tengo la sensación de que tiene demasiados saltos narrativos. Pese a que el programa me gusta no puedo dejar de tener la misma sensación de engañifa que la que siento cuando me pongo a ver el SNL que emite Canal + y que nunca es una versión completa del programa. ¿Por qué? Me imagino que por ajustar las parrillas. Un horror. Antena 3 lo ha hecho con algunos telefilmes este año. El poco aprecio que tenemos por el trabajo audiovisual (que se demuestra en esta práctica y en esa manía de cambiar las versiones originales de las películas) es infinito. Como ya he dicho alguna vez no se que pensaríamos si, por ejemplo, Miguel Angel volviera de la tumba, conociera a Banksy y decidiera retocar los techos del Vaticano.

Si no han visto ustedes el programa de cocina se lo cuento: Gordon Ramsay es un chef estrella que acumula unas cuantas estrellas Michelín y que se hizo muy famoso en los EEUU por presentar Hell´s Kitchen un programa en el que dirigía una especie de GH de cocineros. El programa arrasó. Aquí hicieron una versión muy mala con dos cocineros (Sandoval y Arola) con famosos titulado "Esta cocina es un infierno"...lo que era un puto infierno, cuyos cocineros eran ex famosos, era el programa y no solo el sitio donde se hacían los platos. 

"Pesadilla en la cocina" (titulado originalmente "Kitchen´s Nightmare")  gira alrededor de la visita de Ramsay a algunos restaurantes desastrosos a los que presta ayuda para volver a ser negocios viables. Tiene un punto de sus anteriores programas (hace el papel de inglés de lengua afilada y malahostia), algo de programa de cocina tradicional (Ramsay mejora la carta y prepara platos) y un poco de ese programa en el que le hacen una casa a la gente (el equipo de Ramsay se encarga de remozar el interior de los restaurantes). 

Uno de los puntos fuertes, junto con las broncas que el chef inglés le echa a la gente y que contienen cosas como "Eres un cerdo francés" o "Este plato es asqueroso", es la bajada a los infiernos que se produce cuando el tipo inspecciona las cámaras frigoríficas: moho, comida en descomposición, cosas congeladas desde 1987, verdura y fruta que no se comerían ni las ratas más famélicas de los callejones contíguos. Un espectáculo bochornoso que da bastante asco. Un asco profundo que te quita las ganas de salir por ahí a cenar nunca más. ¿Que por qué lo veo? Soy un caso diagnosticado clinícamente de masoca catódico, es verdad, pero el programa tiene un rollo estupendo. Es divertido y, pese a que es un poco previsible, es una especie de muestra de población donde salen a relucir cocineros chiflados, camareros vapuleados, clientes con cara de asco, restaurantes mierderos...pero, sobre todo, pone de manifiesto las razones universales por las cuales se come mal en algunos restaurantes y una inquietante pregunta: ¿Cómo es posible que todavía no me haya pillado un Síndrome de las vacas locas?

En el fondo el programa te va llevando por una senda didáctica: te da pequeñas dosis de información sobre cómo elegir un sitio para cenar y, sobre todo, te enseña a apreciar la buena cocina. El tío no cocina mal y, pese a utilizar todas esas palabras ampulosas para referirse a los diferentes platos como "brillante", "estremecedor", "vibrante" o "divertido" (hace años que el marketing de adjetivos vacíos llegó a la gastronomía), hace cosas ricas frente a cámara. 

Pese a las imágenes de mal rollo, enfrentamiento o, directamente, comida podrida mostrada a cámara con planos de detalle, ya digo que la cosa siempre termina bien y que, al final todo se soluciona. 

Los telediarios de Telecinco, sin embargo, adolecen de todo eso. Esta noche José Ribagorda (con un pelo rarísimo, como si llevara una mofeta muerta en la cabeza) ha arrancado fuerte: la noticia de que los presuntos asesinos (se les olvidó lo de "presuntos" creo recordar) de Marta del Castillo no serían juzgados por un jurado popular y un incendio con víctimas en Andalucía han sido sólamente los entrantes de un menú con regusto a pánico, terror doméstico y servido con la inconfundible salsa del amarillismo más descarado. 

Luego le ha tocado el turno al paro. Pese a que mucha gente pierde su empleo temporal a finales de agosto (cosas de los trabajos de temporada en negocios de temporada) el Chef Ribagorda no ha tenido empacho en ofrecernos una noticia mal narrada, con un baile imposible de cifras (¿Ha aumentando el paro en un 42% en sólo un mes?) y montada sobre el plato (o en el plató) a matacaballo. Escenas de parados de lugares tan distantes como Galicia o Andalucía -sin rotular desde donde se habían grabado- mezcladas con imágenes de archivo de restaurantes de costa vacíos y un sinfin de cosas que, sin ton ni son, parecían estar cocinadas para servir a un fin mayor que el de dar información.

La cosa ha seguido con unas declaraciones de Rajoy sobre la continuidad del Hermano Funky Camps en lo más alto de las listas de éxitos del PP Valenciano pese a que, en la entradilla, se nos había informado de que Don Mariano había presentado a los medios un plan de 50 medidas contra la crisis de las que no se ha informado no se si porque ya sabemos todos cuáles son o porque se ha traspapelado el pedido en el ajetreo de la cocina y si nosotros pedimos carne a la brasa (brasas están los del PP, vive Alá...) nos han sacado un mal aliñado y rancio paellador con Camps que, mudito, atendía a la Selección Valenciana de Pelota. ¿Qué tenía que ver una cosa con la otra? Pues nada.

No hemos tenido respiro tampoco cuando se ha hablado del mal tiempo. Ribagorda, muy serio, ha dicho que había como quince comunidades en alerta por las tormentas pero que, estas, no habían provocado daños. Ufff, tranqui, parecía que ahí venía el típico sorbete de limón que te ponen entre el plato de pescado y el de carne para eliminar la posibilidad de que se mezclen los sabores pero...¡Uau! unas imágenes de unos camiones teniendo un choque en una carretera  narrado por una voz en off trémula que le echaba la culpa a las lluvias torrenciales que asolaban la Península nos quitó la ilusión. ¿Es que nadie le cuenta a Ribagorda de qué van los vídeos que se emiten en su propio telediario?

Y luego otra tanda de huracanes terribles, apocalípticos y grandiosos que asolaban la costa norteamericana (pese a que las imágenes mostraban a gente paseando por las playas) con un señor muy chulo diciendo: "Es bonito ver a la naturaleza actuar de esa manera". Pero ¡Nooooo! Porque de nuevo la voz trémula anunciaba que en China un corrimiento de tierras debido a una tormenta había aplastado una casa en una aldea y en Japón...¡Hostias, Japón! Me he removido incómodo temiéndome que Godzilla por fin se hubiera decidido a patearse Tokyo pero, no, en Japón había tormentas y huracanes bíblicos que se han cobrado víctimas. Específicamente 3. No digo que tres subditos japoneses sean pocos, no, lo que digo es que para ser huracanes terribles que compiten en fiereza con las plagas de Egipto tres personas...pues como que le quita la gracia cuando se puede decir: "el Huracán se ha cobrado tres víctimas pero, teniendo en cuenta, que eran personas queridas por sus familias, siempre se pagaban unos sakes a los colegas y la gente se quedaba embelesada viéndolos cantar en el karaoke o jugando al Pachinko....¡La cifra de damnificados por el huracán se calcula en 22 millones de personas que mañana saldrán a la calle disgustados!".

Y luego lo del incendio, y luego...sí, esa cosa que hacen los telediarios que es saquear imágenes de youtube de choques de coches contra casas o atracos a bancos en forma de micronoticias ("bocaditos de terror con salsa de sangre y trocitos de diente y asfalto") pero de los que nunca te cuentan ni la fecha (es decir, si el género es de hoy o es de hace dos meses) ni te nombran la fuente exacta. ¿Se acuerdan cuando Rosa María Mateo decía aquello de "Según la agencia France Press..."?

Y después hemos vuelto a la carga con la información deportiva en plan postre: sí, la selección guay, pero el cesped del campo en el que jugarán mañana...¡Ay, ese cesped! JJ Santos (que cada día parece más raro) ha dicho que, bueno, otro drama, una cosa insoportable ¿Estaba minado? ¿Escondía trampas puestas por el Vietcong de esas con estacas de bambú untadas en mierda de buey para que si te caes dentro y no te matas te infectes? ¡Pero! El cesped...la dichosa hierba: ¡ESTABA DEMASIADO MOJADA! ¡MOJADA Y BLANDA! ¡QUE PAREN LA CONFERENCIA DE PAZ ESA DE WASHINGTON Y QUE VENGA OBAMA CON LA SEXTA FLOTA Y EL TERCER CUERPO DE MARINES! ¡ALÁ NOS PROTEJA!

Según la redacción de deportes de Telecinco eso podría provocar lesiones. Lesiones a nuestros chicos de oro, a nuestros campeones del mundo, ¡A LA ROJA! ¿Es que donde vamos a ir a parar? ¿Es que en Liechtchenstein, el único país que rima con Fronkonstin, no saben organizar un partido de la selección española? ¿Es que no saben que los campeones del mundo ya sólo juegan si el balón es de oro y el campo está hecho de caviar iraní? Propongo que, de lesionarse algún futbolista español, mandemos a la Legión y les invadamos, pasemos a cuchillo a la población civil y, de paso, le hagamos un favor a los Informativos de Telecinco para que puedan servirnos uno de sus conocidos menús tan ricos en carne podrida y vísceras.

Yo hoy me voy a la cama empachado...¿Ustedes no?

Nota del Insustancial: Estaba por ofrecerles dos clásicos para ilustrar esta entrada que no son otros que "Cocinero, cocinero" de Antonio Molina o el tema de cabecera del programa "Con las manos en la masa" cantado a medias por Vainica Doble y Joaquín Sabina. Por el nivel de psicotronía de los programas de los que hablo he rebuscado un poco para encontrar "Comer, comer" temazo de la película "Chispita y sus gorilas" película infantil de 1982 dirigida por Luis María Delgado. Si no se acuerdan Chispita era el "nombre artístico" de Macarena Camacho, una niña que quisieron lanzar como estrella infantil y que fue publicitada como "La nueva Marisol" y "Sus gorilas" eran los actores prepúberes Miguel Joven y Miguel Ángel Valero que se habían hecho famosos por interpretar a Tito y Piraña en "Verano Azul". Pese al éxito de "Comer comer" y del hit "La vuelta al mundo en góndola" el trío se deshizo rápidamente no alcanzando los objetivos previstos por la disquera que estuviera detrás del invento. Macarena, según IMDB (Dato flipante), siguió en solitario llegando a aparecer en varios episodios de "Vacaciones en el Mar" para luego dedicarse a otras cosas. El dúo formado por Joven y Valero aún trabajarían juntos en "Padre no hay más que dos" (1982). Película dirigida por Mariano Ozores y protagonizada por otro dúo cómico que intentó con este título pasarse al cine familiar: Pajares y Esteso. La sociedad artística de los chicos quedó disuelta y Joven (Tito) no volvió a aparecer en ninguna producción. Valero (El Piraña) aún tuvo tiempo de rodar "Buenas noches Señor Monstruo" (1982, Antonio Mercero) junto al grupo musical Regaliz y más tarde "El rollo de septiembre" (1985, M. Ozores). Luego participaría en "La bola de cristal" haciendo el papel del Detective Mantequilla. Este año ha sido la imagen publicitaria de una agencia de viajes.

lunes, 28 de junio de 2010

La que se avecina o el Redux de la comedia en televisión



¿Se comerían ustedes una tarta de 52 pisos en las que se hubieran remezclado 52 sabores diferentes entre finas capas de bizcocho? ¿No les duele el estómago sólo de pensarlo?

Pues lo que sirve para la repostería sirve en España para hacer series de televisión. En casa nos hemos quedado huérfanos de nuestras citas con CSI, House, Perdidos, The Pacific y Hermanos de sangre y, ya sólo nos queda, disfrutar de "La que se avecina".

No es un mal plan en realidad. Pese a sus evidentes errores, la sal gorda, los chistes sacados de cintas de gasolinera, las tramas costumbristas y la puesta en escena sainetera "La que se avecina" es, posiblemente, la serie donde peor se habla, más barbaridades se escuchan, más violencia física se ve y menos mensaje se recibe. Es una comedia mostrenca que ha sabido leer perfectamente lo que es actualmente nuestro país: un lugar que se niega a perder lo peor de sus raíces casposas y, sin embargo, tampoco tiene empacho en recibir todas las cosas de la modernidad.

Miren a su alrededor y descubrirán que los paletos de hoy van vestidos como los de ayer pero con más colores y portan consigo una ingente cantidad de material tecnológica que les sirve, teóricamente, para comunicarse. Nunca la gente tuvo más cosas para decir lo que pensaba y, seguramente, menos cosas que decir.

Es la serie producida por José Luis Moreno una cosa, un invento, un asunto que se estudiará dentro de unos años como la demostración de que el revoltijo también vale pero, sobre todo, que en España nadie se conforma con poco y preferimos mezclar muchas cosas y ver si la cosa vale. "La que se avecina" apesta un poco a cocido porque, en realidad, está concebida bajo el mismo concepto que el cocido: echar cosas a un puchero con agua hirviendo a ver si nos sale una comida consistente que sea sopa, garbanzos, carne, ropa vieja, arroz al horno, croquetas...¿No es maravilloso?

En realidad en "La que se avecina" caben todas las series: hay un matrimonio de gruñones (Los Rodper), hay modernas con ganas de pillar cacho (Sexo en Nueva York), hay un bar (Cheers), hay familias hechas polvo (Matrimonio con hijos), hay peña casposa (La pareja basura), hay un político (Sí, señor ministro), hay amigos (Friends), señoras viejas (Las Chicas de Oro), artistas venidos a menos (Extras) y, sobre todo, y es algo que me sorprende un nivel de vitriolo democrático, es decir, es una serie que propone reírse de la clase media que es algo que no existía en otras series de éxito en nuestro país como "Los Serrano" o "Médico de familia" donde la gracia estaba en reírse de los paletos/as, de los mucamos/as y un largo etcétera de sirvientes y trabajadores de a pie. 

Tiene su gracia que todo se desarrolle en un bloque de viviendas moderno en apariencia, es más, el propio edificio es un símil de lo que digo anteriormente: sus creadores han decidido trasladar a todas sus influencias y las han puesto a vivir juntas en el mismo bloque a ver que pasa. "La que se avecina" es una galería, un museo de la televisión donde se expone...quiero decir, es una barraca de feria donde se expone toda la chamarilería catódica de los últimos años. Siempre da la sensación de que cualquiera de las parejas podrían tener un "spin-off" propio pero que se ha optado por mezclarlo todo, por el cocido televisivo, y a ver que sale.

Por ahora les ha salido bien aunque sólo sea porque, ahora mismo, no tienen mucho rival entre la producción nacional (la extranjera nunca es un rival, ya se ha demostrado que las cadenas opinan que las series de éxito fuera son cosas "para frikis" como me dijo hace tiempo un señor muy importante) y porque en el fondo, cuenta en tono de parodia todos los problemas que uno se encuentra en el bloque y sus personajes de tan malos, odiosos, malhablados, gañanes, tristes, imbéciles y etc. se parecen tanto a los vecinos (o a nosotros mismos) que al final uno les acaba cogiendo ternura.

Que actores de la calidad de Jordi Sánchez (compañero de Joel Joan en el teatro y coescritor de Krampack y la enorme "Excusas"  además de muy conocido en Cataluña por series como "Plats bruts") hayan acabando en esta serie dice mucho del olfato de la factoría Moreno para esto de los actores. La nómina cuenta además con Chiapella o Nathalie Seseña, Eduardo Gómez, Antonia San Juan (que parece que se interpretara así misma después de haber perdido aquel Goya en la gala que presentó)...

En definitiva "La que se avecina" funciona por casposa, por aborrecible, por chunga, por demente, por cochina, por tarada, por feísta, por casposa, por oler a patio de vecindad y también por moderna y tontorrona. Nunca tantos defectos sirvieron para tanto, la verdad. 

Nota del Insustancial: "Burning down the house" es una canción de Talking Heads incluída en el disco "Speaking in tongues" (1983, Sire) y como hablaba de una casa y tengo debilidad por este grupo...pues aquí está.

domingo, 13 de diciembre de 2009

El no siempre bien apreciado cómico Chevy Chase


Como muchos otros genios del humor Chevy Chase tuvo una infancia dura: su madre y su padrastro le zurraban de lo lindo. Chase contó en el programa de Letterman que su madre le pegaba todos los días cinco bofetadas a las cinco en punto de la tarde y que su padrastro lo tuvo encerrado una semana en el sótano cuando fue expulsado del instituto al intentar defenderse de un matón que lo tenía martirizado.

"Hacía el payaso para que me aceptaran en el Instituto". Cuenta Chase en su biografía oficial, la muy recomendable "I´m Chevy Chase...ad you´re not" (Rena Fruchter), además de otras lindezas como que la situación en su casa era tan mala (pese a que no se puede decir que fuera un chico de la calle) que consiguió desarrollarse como persona cuando su madre decidió meterlo en el Bards School, un internado.

Para seguir alejado de su familia Chase decidió inscribirse en la Universidad Pública de NY, pese a que podía pagarse una privada, y comenzar allí una nueva vida. No le fue mal, al poco tiempo coincidió con Christopher Guest que andaba buscando gente para organizar una banda de música. La experiencia fue corta pero Chevy siempre le agradeció a Guest que le diera una perspectiva de lo que podía hacer en el futuro: era un cómico bastante malo pero, al menos, los pequeños sketches cómicos que ambos improvisaban entre canción y canción, así como las imitaciones que hacían de músicos famosos, le acercaron a las tablas.

La escena teatral de los años 70 estaba un poco influenciada por la situación general del cine: lo alternativo molaba y una nueva generación de humoristas y guionistas afloraba aquí y allá montando pequeños espectáculos que, de pronto, se convertían en grandes éxitos. De pronto, como sostienen muchos actores de la época, los locos se hicieron momentaneamente con el control del manicomio.

Sólo así se explica que Chase, un primerizo, y el propio Guest (entre otros) estrenaran una pequeña obra llamada Channel One donde todos los números cómicos eran "emitidos" a través de seis televisores puestos en la escena. La obra tuvo tal éxito que rápidamente Chase encontró un nuevo reto, el que le ofreció la gente de National Lampoon.


National Lampoon, que provenía de la revista satírica universitaria Harvard Lampoon, fue fundada en 1970 y era una especie de MAD para jovenzuelos chiflados aunque le debía a la publicación primigenia su línea, su sátira y sobre todo su capacidad humorística. NL se convirtió rápidamente en la referencia de la extensa comunidad universitaria norteamericana y contó en su redacción con gente como John Hughes, Frank Frazetta, Boris Vallejo, Chris Miller y un largo etcétera de escritores y cómicos.

Como el negocio iba muy bien National Lampoon pronto traspasó el mundo editorial para expandirse hacia la radio, la televisión y el teatro.

Una de sus primeras incursiones en ese último campo fue montar Lemmings, una obra satírica sobre la cultura musical de los años 60 y que contó en su reparto con John Belushi, Christoper Guest y el propio Chevy Chase. Lemmings fue un éxito tan brutal que estuvo de gira más de un año por todo USA.

A la vuelta de la giera Chase abandonó la obra de teatro para largarse a Los Ángeles donde comenzó a escribir para diversos programas de éxito. ¿La razón? El dinero, claro está, y una difícil relación con su compañero de escenario: John Belushi.

El caso es que Chase comenzó una exitosa carrera como guionista y, de cuando en cuando, se permitía el lujo de hacer algún pequeño número en los programas donde trabajaba pero no mucho más. Una noche fue con su novia a ver la película "Los caballeros de la Tabla cuadrada y sus locos seguidores" (Terry Jones/Terry Gilliam, 1975) y la cola era tan larga que comenzó a hacer el idiota. Genio de la comedia física estuvo haciendo números para deleite de la cola que comenzó a partirse de risa...en dicha cola se encontraban Lorne Michaels y Rob Reiner. Ambos estaban, en ese mismo instante desarrollando el proyecto de Saturday Night Live para la NBC y se encontraban en Los Ángeles buscando gente para el reparto original. Michaels le preguntó a Reiner que quién coño era ese tipo y Reiner, amigo de Guest, le dijo que sabía que era un guionista que había actuado en Lemmings.

Se acercaron a él y le comentaron lo que estaban haciendo en la ciudad. Quedaron para el día siguiente en el Chateu Marmont Hotel donde estaban  haciendo una especie de casting. Paradójicamente ese sería el hotel donde el 5 de marzo de 1981 encontrarían muerto por sobredosis de speedball a John Belushi.

Chevy Chase, que no se consideraba así mismo un actor, dice que estuvo desastroso en la prueba y que le extrañó que, pese a sus malas sensaciones Lorne Michaels y Rob Reiner decidieran contratarlo. Es más, pese a que él mismo era un porrero declarado y ya había comenzado un primer flirteo con las drogas duras, el ambiente le pareció poco serio. El caso es que se marchó a casa con la sensación de que ambos eran unos chiflados que, de algún modo absurdo, le estaban levantando el dinero a la NBC y se estaban dando unas vacaciones a su costa. No aceptó el trabajo y se embarcó en una gira teatral. Durante todo el verano estuvo sufriendo cada vez que subía al escenario, dice que estuvo mal, flojo, que no encajaba así que, echando el resto y sin nada que perder (había perdido su trabajo en la tele por el teatro y no tenía nada donde agarrarse excepto las giras de stand up que odiaba) volvió a llamar a Lorne Michaels y le preguntó si el trabajo estaba disponible. Le dijo que sí.

Chase volvió a su NY natal a lo grande con un puesto de guionista principal de SNL y como una de las estrellas de su reparto que se había alimentado, básicamente, del grupo de teatro de Chicago Second City y de National Lampoon. Gilda Radner, Dan Aykroyd, Garrett Morrison, Larraine Newman...y John Belushi estaban en ese reparto junto a otros cómicos.


El programa sale al aire en octubre de 1975 y se produce una especie de convulsión nacional, los autodenominados "cómicos no aptos para una gran audiencia" se convirtieron en una sensación nacional. Fue en aquella primera temporada en la que se acuñó que el comienzo del programa fuera siempre un sketch que terminara con alguien diciendo aquello de "live from New York...it´s Saturday night!" (En directo desde Nueva York...¡Es sábado por la noche!) y la única sección fija: Weekend update. Una especie de noticiero en clave de farsa satírica. Chase se reservó los primeros comienzos del programa y también dicho noticiario donde hizo famosa la frase: "Hola soy Chevy Chase...¡y usted no lo es!".

Si les suena dicha frase es porque Emilio Aragón la utilizó en nuestro país en los años 80 en su programa "Ni en vivo ni en directo" que no fue más que su primer intento por traer Saturday Night Live a nuestro país. El resto, como ya saben, es historia.


El protagonismo de Chevy Chase, que acaparaba portadas y fama, no gustaba mucho al resto del equipo de actores. Belushi fue el más hostil hacia Chase y comenzó una especie de guerra particular con él, una lucha de poder enorme y de desgaste que Chase, más quebradizo, no pudo ganar. Belushi era un tipo carismático que contaba con el apoyo de todo el elenco mientras que la vida de Chase comenzaba a circunscribirse a la compañía de Lorne Michaels. Pese a todo Chase era el favorito del público era carismático para las grandes audiencias y representaba, un poco, al ideal de "buen chico norteamericano" además, para la década de los 70, era incluso considerado un tipo atractivo. Todo lo contrario de Belushi que arrastraba a la masa gamberra y, en cierto modo, marcaba ya el paso y la dirección de lo que sería SNL y que, en realidad, estaba bastante alejado de ser un entretenimiento para toda la familia. La competencia fue brutal entre ambos que, a su manera, se empeñaron en ser mejor que el otro.

La situación se hizo irrespirable para el programa que arrancó su segunda temporada con muy mal ambiente. Chase abandonó tras seis emisiones (aunque hizo cameos en tres episodios de aquella temporada) y todos los esfuerzos de Lorne Michael por mantenerlo fueron imposibles. En cierto modo era normal ya que la línea dura impuesta por Belushi, y que ha sido un acierto, se iba imponiendo cada vez más algo que a Chase (que siempre ha preferido un humor más blando) no le interesaba tanto. Algo palpable en su decisión de no participar en "Desmadre a la americana" (John Landis, 1978), una sátira chiflada de películas como "American Graffiti" (1973, George Lucas), en la que John Belushi aceptó el papel que lo lanzaría a la fama mundial, el del alcohólico outsider John "Bluto" Blutarsky.  

Chase, ya muy famoso, se volvía a Los Ángeles para casarse con su novia, Jacqueline Carlin, e iniciar una carrera como actor. Lo hizo en Foul Play (1978, Colin Higgins) una comedia romántica junto a Goldie Hawn que fue un éxito discreto (aunque con el tiempo este tipo de comedias se hicieron bastante populares). Mientras tanto a Chase le dio tiempo para colaborar como guionista en el especial de Paul Simon (producido y co-escrito por Lorne Michaels) que se haría con un Emmy -el segundo de la carrera de Chase- y para, literalmente, empaparse en alcohol y drogas que, cuenta, le servían para matar la frustración que sentía en su relación con Jackie Carlin.


Su siguiente película, Oh, heavenly dog! (1980, Joe Camp) también supuso otro enorme fracaso. Pero ese año se resarció participando en "El Club de los chiflados" (1980, Harold Ramis) una pequeña película cómica de presupuesto medio que recaudó cerca de cien millones de dólares pero que ha sido una de las más rentables de la historia ya que, casi automáticamente, se convirtió en una obra de culto.

Al año siguiente fallece John Belushi y Chase tiene un ataque de ira. Un cabreo fenomenal. Acude al entierro en shock y asegura en su biografía que se pasó los cinco años siguientes sin poder llorar.

En la década siguiente Chase alterna películas para el olvido con clásicos del humor ochentero como la saga "Las locas vacaciones de una familia americana" (1983, Harold Ramis) en la que encarna al padre de la familia Griswold que luego tendría su fantástica secuela en "Las locas vacaciones europeas de una familia americana" (1985, Amy Heckerling) y dos continuaciones en navidades  (1989) y en Las Vegas (1997) francamente olvidables y en películas como "Deal of the century" (1983, William Friedkin),  "Fletch" (1985, Michael Ritchie) que se hizo para que desarrollara todas sus capacidades actorales y que tuvo una horrible secuela llamada "Fletch revive" (1989, Michael Ritchie), "Espías como nosotros" (1985, John Landis) y "Los tres amigos" (1986, John Landis). Luego su declive culminaría con "Memorias de un hombre invisible" (1992, John Carpenter). Una película que debería de haber sido un pelotazo de taquilla, la vuelta de Chase a las grandes audiencias -incluso se contrató a la entonces super estrella Daryl Hannah- pero también la de John Carpenter, un director que seguía empeñado en quedarse en la serie B y que demostraba que no estaba llamado a hacer obras para grandes audiencias.


Su carrera cinematográfica no volvió a arrancar. En 1993, necesitado de un empujón de fama, decidió aceptar la oferta de la FOX para presentar su propio late show llamado "The Chevy Chase Show". La idea del actor era hacer una especie de SNL diario, algo chiflado que atrajera a sus viejos amigos hacia el plató, algo de buena música, diálogos inteligentes. En realidad ni siquiera creía necesario eso de sentarse detrás de una mesa para entrevistar a las estrellas que se acercaran al plató y pensaba en introducirlas en sketches y cosas parecidas. Todas muy buenas ideas que la FOX fue despedazando una a una por una sencilla razón: habían pagado una pasta a Chevy Chase para competir con Leno y Letterman y pensaban que podría hacerlo comportándose como un presentador normal. El asunto terminó en desastre. Después de 14 programas FOX decidió cancelar el programa y lo hizo en una fecha estupenda: antes de la fiesta por el 60 cumpleaños del actor.

Semi retirado y arrastrando todavía problemas de alcohol, aunque había sustituído la adicción a la cocaína por la adicción a los calmantes, se vuelve a Nueva York a vivir e ingresa en la clínica Betty Ford de donde sale completamente limpio.

Desde entonces solo acepta papeles que le permitan tener vida familiar. Hace apariciones pequeñas y cameos y se permite de vez en cuando ir al plató del 30 de la Quinta Avenida para hacer un cameo en SNL y echar unas risas con Lorne Michaels.


Su status de semiretiro lo convierte en la chanza de la comedia norteamericana y su mejor amigo, Steve Martin, dice en público que va a rodar una secuela de "Los tres amigos" por el simple placer de ver como Chevy Chase sale de su granja en silla de ruedas...de no salir dice que contratará a Nathan Lane para hacer su papel. Además de él otros se prodigan en las mismas bromas y mismos comentarios sobre su alargado retiro y la falta de suerte del cómico al que algunos compañeros de profesión tildan, de coña, como de maldito.

Pero nadie dijo que no quisiera volver y después de hacer un pequeño papel en la serie "Chuck" ha querido quedarse de nuevo en la televisión. Hace un papel secundario en "Community" la nueva serie de la NBC (su casa) que gira en torno a la vida de un High School llamado Greendale y que tiene fama de atraer hacia sí a todos los perdedores que quiera cursar estudios en varios cientos de kilómetros a la redonda. Ni que decir tiene que su alma mater, Bard School, no era más que eso. Dicen que borda el papel de pasado profesor empachado de experiencias new age en los años 60 y que ha vuelto a recuperar la magia perdida. Habrá que echarle un vistazo porque, lo único que es cierto, es que él es Chevy Chase y nosotros, ni de coña, lo somos.

sábado, 3 de octubre de 2009

Il Corpo delle donne

He encontrado un estupendo cortometraje documental llamado "Il Corpo delle donne" (traducido al español) que reflexiona sobre la imagen que los medios de comunicación muestran de las mujeres. Sus autores, italianos, se han centrado en la escalofriante programación televisiva de su país para la pieza aunque, echándole un vistazo, es posible que lleguéis a la misma conclusión que aquí mi menda: esto tenemos que verlo dentro de muy poquito aquí mismo y con gran éxito de crítica y público. Es más, salen imágenes del "Mujeres, hombres y viceversa" italiano que dan escalofríos.
Mientras esperamos al estreno del largometraje documental "Videocracy" (Eric Gandini, 2009) y que gira alrededor de la estética de la televisión italiana y su conexión con el actual gobierno y la moralidad reinante en el país transalpino no está de más comprobar como siempre hay gente que está dispuesta a dar otra cara de las cosas.
Que lo disfrutéis.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Recortes de Maternidad


Un tío mío definía los "recortes de maternidad" como aquellas partes inmundas del cerdo con las que, a su juicio, estaban hechos los embutidos industriales de las marcas más conocidas del mercado. Como el término era repugnante e impactante pronto lo acogimos en casa aludiendo a cualquier cosa de sospechosa procedencia y calidad como "recorte de maternidad" pero su significado ha ido cambiando hasta el momento actual en el que nos referimos a los dichosos "recortes" como a esas raciones pequeñas de comida con las que se confecciona una cena a base de restos que en otros sitios más finolis o con estómagos menos duros se conoce como "picoteo".

Estos son algunos temas que no parecen poderse desarrollar como una entrada pero que, en revoltillo, sirven para salvar al expediente. No se me empachen.


-Le preguntaron a Abel Ferrara cuál era su opinión sobre el remake que Werner Herzog iba a estrenar en la Mostra de Venezia de su película Teniente Corrupto (1992). Contestó que "esperaba que todos los responsables se quemaran en el infierno". Herzog es una de esas personas que no hace más que buscarse líos con desequilibrados: en los 70 y 80 con Klaus Kinski y ahora con Ferrara que es ex alcohólico, ex yonqui y un tipo obsesionado con la simbología mística católica que en el pasado tuvo serios problemas de autocontrol. Ha reconocido muchas veces que lo que más le gusta es retratar las vidas extrañas de los demás y por eso atrae sobre sí todo lo raro como, por ejemplo, esto:



Nada más y nada menos que ser disparado por un tipo armado con una escopeta de aire comprimido en medio de una entrevista que le estaba concediendo a un programa de la BBC y, cuidadito, llevárselos a su casa, concederles la entrevista y luego, muy tranquilamente, irse al hospital por si el asunto es grave. Por cierto que yo prohibiría todos los malditos remakes y todos los director´s cut. Excepto Match Point (Woody Allen, 2004) .


-Anoche vi el programa que Garci tiene en Telemadrid para intentar conciliar el sueño. Imposible. El decorado es un forillo que parece un decorado del Foster´s Hollywood y delante de él Garci sigue teniendo la misma cara de señor que se acaba de comer un bocadillo de sardinas y tiene las manos aceitosas pero no quiere que nadie se de cuenta. El programa se llama "Cine en Blanco y Negro" pero en la mesa de Garsi se lee "CINEn BN" o, sea, que Garci le hace un guiño a toda esa generación de personas que han aprendido a escribir con los SMS del móvil en lugar de con la cartilla Palau. Chocante que ponga una bibliografía para documentar de donde ha sacado los datos de sus repasos sobre lo que pasó en el año que se estrenó la película que se emitía que era "Un lugar en el sol" (George Stevens, 1959). Cuentan una gran anécdota: Tom Cruise llama a Cameron Crowe para decirle que quiere hacer una versión de dicha peli. La ven juntos y les parece insuperable y absurdo hacer un remake...no piensan lo mismo de "Abre los ojos" (Alejandro Amenabar, 1997) y hacen "Vainilla Sky" en 2001.

-Matthew Robson, un chiquillo de quince años, revoluciona la firma Morgan Stanley con un informe sobre medios en el que asegura que los niños de su entorno prefieren facebook a twitter, no leen el periódico, prefieren los aparatos sin cables, usan el móvil para mandar mensajes y les mola la publicidad viral. Semejante discurso, tan revelador y sorprendente conmueve de tal modo al director del departamento de estudios de medios de dicha financiera, llamado Edward Hill-Wood, que lo envía a los medios para que sepan por donde van los tiros de la nueva generación, imagino que con un post-it pegado y escrito de su puño y letra donde se leyera "¿No es adorable?". Pese a que jamás voy a dirigir una empresa como Morgan Stanley, de hecho dudo de que pueda conseguir un empleo limpiando una de sus oficinas, mando un mensaje al dueño: despide a tu departamento de estudio de medios y contrata gente de quince años, son más baratos. Pienso, además, que de haberle encargado el informe a una niña de siete años hubiéramos encontrado algunos datos aún más sorprendentes y reveladores como que a las chicas de siete años les encantan las princesas, que los unicornios son guays, que los chicos son tontos, que el rosa es el nuevo negro y que las chicas de siete años no leen los periódicos porque no sale nada sobre Hannah Montana...de proliferar este tipo de informes, y los medios hacerle caso, es posible que muy pronto leamos editoriales sobre la influencia de Jonas Brothers sobre la guerra en Afganistán. Que a nadie le extrañe que estas empresas luego pierdan miles de millones de dólares en inversiones fiándose de gente como Bernard Madoff...por Alá, qué menos cuando se flipan leyendo un trabajo escolar. Por cierto que tiemble Enrique Dans porque las nuevas generaciones vienen dando patadas y ya se saben el cuento de la cancamusa 2.0.


-Veo a Francisco Camps diciendo que es un demócrata de toda la vida y luego pienso que a lo mejor el muy Honorable President de la Comunitat Valenciana tiene una noción diferente de la Democracia de la que yo tengo. Me quedo con ganas,muchas veces, de saber qué piensan los políticos de semejante palabra, de su significado, del uso y, más allá de eso, me quedo con las ganas de saber qué saben ellos sobre el funcionamiento de las instituciones públicas, su uso, su significado. Estaría bien que nuestra clase política pasara un examen escrito sobre el asunto. Nos íbamos a llevar más de una sorpresa. Por cierto, Camps viste una preciosa camisa que alguien le ha regalado pero que, bueno, no se puede demostrar que esté conectada con ningún tipo de trato de favor. Sor Kampana, el poeta, me dijo por teléfono hace tiempo: "Camps es como un padre para los valencianos y a los padres hay que regalarles corbatas y camisas para que vayan como unos pinceles al trabajo...eso es lo que hacemos los valencianos con Camps, ser los hijos de un padre que te promete que te querrá y que te dará propina si te portas bien". Me acuerdo de Sor Kampana y me da la risa sardónica.


-Estoy leyendo un libro de J.G. Ballard muy raro titulado "Noches de cocaína". Es una de sus últimas novelas. Es como una novela negra rara y más bien sórdida que transcurre en un extraño resort de cinco estrellas de la Costa del Sol. Me acuerdo de que hace años un amigo mío quiso comprar los derechos para hacer la adaptación y que entonces no me la pude comprar porque no la encontré ni por Madrid ni por Barcelona. Me di de bruces con ella en la biblioteca pública cuando buscaba cosas de Hornby que llevarme a la boca y que no hubiera leído: elegí una novela de treintañeros tardíos que se quieren tirar de una azotea el día de nochebuena. Estoy, de nuevo, en plan zapping literario: dos novelas a la vez.


-Federico Jiménez Losantos va a tener una radio que se llama Es.radio y que va a ser "internet, radio y televisión todo junto" declara en el programa de Ana Rosa Quintana (si no pongo el apellido a lo mejor pensáis que es otra periodista y presentadora con botox en el entrecejo). Como siempre se lía porque habla el castellano "rimbombante" que usan los señores bajitos. El castellano "altisonante" queda para los señores acomplejados a los que no los quieren las señoras. En realidad se refiere a que Es.radio emite por una emisora corriente desde Madrid y luego reservará parte de su programación para que sea emitida por Libertad Digital (grupo mediático fundado por él mismo y la alegre pandilla liberal) en plan programa -el programa de Cesar Vidal, al parecer- por otro lado emitirá toda su programación por internet. Los viejitos de fuera de Madrid que no estén enganchados a eso que Iker Jiménez llama "red de redes" van a tener que empeñar la radio de válvulas si quieren escuchar a estos profesionales de "la infopinión" (info va por "Información" y no por "ínfimo" aunque pueden usar los términos como les apetezca). Desconozco si harán un show en plan Howard Stern y se dedicarán a grabar los programas de radio para emitirlos en directo por la página web pero todo podría ser posible. Cuando digo "show en plan Howard Stern" doy por descontado que no llevarán a actrices porno a probar vibradores, digo que harán lo que hace el americano que es dar señal de imagen de sus programas.


- El amigo Fer me invita al concierto de Steve Earle en Madrid. Día 18. 21 horas. Galán, que es otro redneck provinciano como un servidor, ya tenía entrada así que nos vamos a poner nuestras gorras de John Deere, engrasar nuestros rifles y ensayar nuestros "Uhahhhhh" y nuestros "Oh, yeah" como los que elevamos al cielo en las bodas consanguíneas de nuestros parientes desdentados. Igualico que hacen nuestros primos norteamericanos porque es posible que hayamos entrado en la ciudad pero la ciudad no ha entrado en nuestros y somos más compactos de sesera que el tupé de Loquillo.




jueves, 20 de agosto de 2009

Resacón en las Vegas


Hace algunos años entrevisté a Ben Stiller y Owen Wilson en Londres cuando ambos estrenaron la versión cinematográfica de Starsky & Hutch. En el planning también entraba una entrevista con su director, Todd Philips, pero ninguno de los periodistas que estaban convocados conmigo se quedó para entrevistarlo aduciendo que no era demasiado interesante para sus publicaciones.

Yo sí me quedé...no lo hice por profesionalidad ni por nada parecido porque yo sabía que tampoco podría colocar una entrevista con un director casi desconocido cuyas dos películas anteriores (Old School y Road Trip) habían pasado desapercibidas. Lo hice porque el tipo me cayó muy bien. Como media hora antes de entrar en el Hotel Dorchester, donde estábamos convocados y donde creo que se alojaban los tres, había coincidido por casualidad con él y me había pedido un cigarrillo. Fue una charla corta pero muy divertida y me pareció buen tipo. Además, tenía otra razón de peso: durante la entrevista con Stiller y Wilson el primero me había preguntado que de donde era y le dije que de España. El tipo se sorprendió y me dijo que había estado viviendo como cinco o seis meses en San Fernando (Cádiz) cuando estuvo rodando "El Imperio del Sol" (Steven Spielberg, 1987)...le pedí diez minutos más y me los concedió a cambio de algo que tenía que ver con el flamenco y con hacer el ridículo.

El caso es que estuve charlando con Philips en una de las terrazas del Dorchester con un par de cervezas inglesas y unos cigarrillos. Hablamos de comedia y de documentales (Philips rodó "Frat house", un estupendo documental sobre las fraternidades universitarias para la serie America Undercover) pero sobre todo de John Landis, un director que me parecía que había influído mucho en sus películas y que, al parecer, Philips tenía entre sus favoritos.

En realidad ambos directores se parecen bastante: ambos son buenos directores, con mucho oficio, extraídos del ambiente de las escuelas universitarias de cine y ruedan comedias de forma clásica aunque sus temáticas siempre sean un poco pasadas de vueltas. Les une la pasión por la musica y las escenas de acción que tienen que ver con coches y un largo etcétera.

Como ya ha pasado con otros títulos de comedia norteamericanos de reciente estreno una película que se titula sobria y gráficamente "The hangover" ("La resaca") ha acabado titulándose "Resacón en Las Vegas". Vale, la peli va de un resacón y ocurre en Las Vegas pero es de un hortera que echa para atrás...Philips ya ha sufrido ese mismo trato con Road Trip (que aquí se llamó "Viaje de pirados") y Old School (titulado aquí sucintamente "Aquellas juergas universitarias"). Un trato parecido ha sufrido la divertidísimo "Hot Rod" (Akiva Schaffer, 2007) que aquí se llamó "Flipado sobre ruedas" y que se vendió como una especie de segunda parte de "Pasado de vueltas" (Adam McKay, 2006) que, ops, tenía como título original "Tallageda nights: The ballad of Ricky Bobby" (Noches de Talladega: La balada de Ricky Bobby).

"Resacón en Las Vegas" es, sin duda, una buena película que adolece de un fallo que suele acompañar a Todd Philips: se nota que le han metido la tijera. Es cierto, en todas las películas de Philips se adivinan saltos no explicados de tiempo y personajes que aparecen y desaparecen sorpresivamente dando la sensación de que todo eso que nos hemos perdido acabará, de algún modo, en los extras de la edición de DVD. La norma no escrita, y tampoco muy exacta, de que una buena comedia tiene que durar por narices 90 minutos parece no ir con Philipps que suele rodar más material del exigido. No tendría que haber nada malo si la película es buena como en este caso.

La sinopsis no dice mucho en sí: tres colegas de toda la vida y el hermano de la novia del homenajeado deciden pasar una noche en Las Vegas jugando, bebiendo y haciendo el monguer. Un comienzo que también comparte con "Very Bad things" (Peter Berg, 1998) y remotamente con "Despedida de soltero" (Neal Israel, 1984).

El caso es que, contraviniendo las normas del género cómico e inventando una especie de crossover con el thriller, los protagonistas despiertan en su suite del Ceasar Palace´s, donde se desarrolló parte de "Rain man" (Barry Levinson, 1988) que es convenientemente homenajeada, completamente destrozada. Lo malo no es eso: un tigre en el baño, un bebé en un dormitorio y la desaparición del novio son el aliño del "rude awakening" (término anglosajón que significa "duro despertar" pero que define ese momentazo en el que despiertas todavía borracho y muy bien sin saber donde en medio de un escenario destruído...sirvió como título para una canción espectacular del grupo The BellRays que sirvió como sintonía para la descacharrante teleserie "Pasados de vueltas").

Si en "Jo, que noche" (Martin Scorsese, 1985), su protagonista se enfrentaba a una noche de juerga que acababa convertida en un infierno, en "Resacón en Las Vegas" los protagonistas se enfrentan a las consecuencias de una noche de la que no recuerdan absolutamente nada, una especie de screwball comedy inversa en la que estos desastres traen consigo otros desastres.

Y es aquí donde la película adquiere sus tonos más "landisianos" y que recuerdan bastante al recorrido nocturno de Jeff Goldblum y Michelle Pfeifer en "Cuando llega la noche" (1985, John Landis porque los protagonistas tendrán que resolver un delito, las iras de un Tyson sobradamente airado y también las de un grupo de chiflados orientales armados hasta los dientes.

La tripleta de actores masculinos funciona muy bien: Bradley Cooper (The wedding crashers, The Yes man... ), ese guaperas llamado a hacer hasta ahora siempre de pijo malvado y trepa de risotada inquietante y malrollera, hace aquí de cínico compulsivo clavando el papel de "payaso listo" mientras que Ed Helms (el grasiento Andy Bernard de The Office) clava su papel de apocado dentista metido en una relación sentimental destructiva haciendo la labor de "payaso tonto". Cierra el grupo el nuevo descubrimiento de la comedia que no es otro que el "Payaso ausente" personificado en el personaje de Zach Galifianiakis, hermano de la novia con problemas de alcohol y de drogas; y desastre andante con pasado oscuro que le impiden estar a menos de 50 metros de un colegio y decir frases como "la semana que viene no puedo quedar porque los Jonas Brothers vienen a la ciudad".

El único papel secundario de mención es el de Heather Graham, que hace de streaper y antentos los fans enseña un pecho, que ha sufrido más que ninguno de los otros tres los rigores de la mesa de montaje quedando su personaje reducido casi al mínimo.

Carreras a través de Las Vegas, en una ciudad que es fotografiada de día (curiosamente, en plan CSI) y donde se desarrolla una historia divertida, bien contada, aderezada con mucha cinefilia de blockbuster y con algunos momentos brillantes que consiguen que te rías de puro nerviosismo como en las secuencias en la que los tres treintañeros talluditos tienen que encargarse del bebé.

Si "Supersalidos" y "Lío embarazoso" representaron la llegada de una nueva comedia americana y Kevin Smith sigue empeñado en crear la nueva comedia romántica de extrarradio, sin duda Todd Philips es el alumno aventajado de esa otra comedia absurda llena de accidentes de coche, golpes y alcohol ataviada con buena música y una factura técnica brillante y macarra que ya explotan otros directores como Jay Chandrasekhar (con menos éxito) y que comparte más ADN con otros productos televisivos como la malograda "Arrested development".

miércoles, 19 de agosto de 2009

Apuntes para un nuevo programa de TV


En el Saturday Night Live presentado por Jason Bateman en 2005 (y que emite estos días Canal +) hay un espectacular sketch coprotagonizado con Darrell Hammond. Bateman hace de presentador de un programa de Televisión y Hammond hace una de sus imitaciones -clavadas- de Sean Connery que es el invitado estrella. El programa se llama: "Un mono tirando caca a la cara de un famoso". El formato es sencillo: llevar a un famoso al plató del programa, diciéndole que se va a hablar de otra cosa, para que en un momento de la entrevista un mono le lance sus heces a la cara.

Fernando Trueba dirigió un programa en 1993 llamado "El peor programa de la semana", muy cercano a la filosofía de SNL, en el que Anabel Alonso y Pablo Carbonell protagonizaban un sketch de un programa llamado "¡A hostias!" en el que se invitaba a los espectadores a seleccionar a un famoso para que fuera invitado al programa y poder ser convenientemente hostiado en público.




No sé si se acuerdan pero "el peor programa de la semana" era inteligente y divertido, malhablado, independiente y se permitía el lujo de reírse de todo el mundo con esa inconsciencia propia del que parece no conocer muy bien el país en el que realmente vive.

El sketch que basa su comicidad en un programa de televisión que jamás podría emitirse ya era viejo y fue ensayado por Monty Python en su Monty Pytho Flying circus bajo el nombre de "Blackmail" (chantaje"). Esta vez Michael Palin interpretaba al presentador de un programa que se dedicaba a seguir a anónimos ciudadanos y les pedía una suma de dinero para no desvelar los líos que tenían con sus vecinos, desfalcos en empresas y cosas así. Curiosamente Emilio Aragón, dentro de su desgraciadamente olvidado "Ni en vivo ni en directo" (1984), interpretó un sketch clavado.


Espero que dentro de poco cualquiera de estos sketches atraviese la frontera que existe entre la idea descabellada y la realidad para convertirse en un programa. De hecho, teniendo en cuenta el placer que los programadores de las diferentes cadenas de televisión tienen por esos formatos-monstruo en los que sin empacho se mezclan varios formatos de diferentes procedencias podemos disfrutar de un programa que:

A) Engaña a todos los invitados que van hasta el plató.


B) Se les lanza caca de mono a la cara.


C) Se les chantajea.


D) Se les invita a fostiarse o a ser fostiados.


No dudo de que la sobremesa de nuestras cadenas necesita un programa espectáculo de estas características. Sería vibrante, sería divertido, sería sangrante pero, sobre todo, nos permitíría descubrir que lo que mejor se nos da en este país no es hacer reír si no inventar fórmulas para reírnos de los demás.

Y, claro está, para arrancarle mucha más audiencia al asunto no habría mejor cosa que ponerlo en horario de sobremesa que es donde parece que se ha trasladado la batalla por el share actualmente.

martes, 21 de julio de 2009

Del Tour de France a la Luna


En Amelié el vecino viejo dice que te pasas todo el año esperando ver pasar el Tour de Francia pero que, luego, pasa tan deprisa que ni siquiera te das cuenta. Luego sale una imagen de un caballo solitario galopando al lado del pelotón de ciclistas por el medio de uno de esos páramos que los organizadores de la grande boucle adecentan durante meses para invitarnos a hacer turismo en el país vecino. Aquí, en L´Spagne ayudaría más que pusieran carteles donde anunciaran cosas como "No volcamos camiones aunque vengan llenos de fruta" o "prometemos no tratarlos como si vinieran de un país del tercer mundo y no quejarnos porque hablen demasiado alto o no tengan ningún conocimiento sobre nuestro idioma".


Que queda claro que a mi Francia me gusta, incluso llena de franceses, que son como unos españoles con mucho dinero, es decir, creo que los españoles seríamos como los franceses de no haber tenido un paso tan triste por el siglo XX que nos ha inhabilitado para casi cualquier cosa como para organizar una vuelta a España que no tenga etapas que se desarrollen en autopistas que atraviesas terrenos desmochados por completo...que dan un poco de pena. Mi hermana, sin embargo, cada vez que ve que alguien se ha entretenido en hacer una bicicleta gigante con heno, o el logo del Tour en medio de un lago con piraguas o trillado su campo para dibujar algo alusivo a la carrera mira al cielo y dice: "Joder, los franceses se deben de aburrir cantidad". Y sigue leyendo algo de Stieg Larsson o de Le Carré.


Las retransmisiones del Tour de France dan para reflexionar mucho y para echar una cabezada. Pero sobre todo para lo primero si es que no has hecho una comida copiosa. Chente García Acosta, uno de esos ciclistas currantes, fue cazado por los periodistas de TVE a la llegada de una etapa en los años gloriosos de Miguel Induráin y le preguntaron: "¿Crees que Miguel se ha convertido en un nuevo héroe de este deporte?". Chente miró al reportero y le dijo: "Para héroe yo que para hacerme una etapa de estas tardo una hora más que Induráin". Un amigo ciclista ya retirado, Martín Perdiguero, me confesó que la primera vez que participó en el Giro y se enfrentó a la etapa en la que había que subir Los Dolomitas miró hacia la cota más alta, se aferró al manillar y soltó una lágrima previendo el sufrimiento que se le venía encima. Los franceses, nuestros vecinos altivos y desocupados, dicen que el Tour se parece a la vida. Y es verdad porque sólo nos conmueven los esfuerzos televisados de Contador, la vejez estupenda de ese mamón que se llama Lance Armstrong pero que las otras heróicas, las de los Chentes, Perdigueros, Zubeldias etc...la de los tipos que se quedan descolgados del pelotón para cargarse de botellas de agua o de bolsas de comida y luego aceleran para irlas repartiendo entre los otros compañeros, las de los escuderos que se dejan las piernas subiendo a buen ritmo la montaña para descolgar a todos los demás y dejar al líder del grupo en la cima y que sea él el que se quede con los laureles pasan bastante más desapercibidas. El Tour y la vida son un poco así...


Anoche, viendo el especial sobre la llegada a la Luna, me di cuenta de que se habló poco de Michael Collins, el astronauta que se quedó en órbita alrededor del satélite esperando que los otros dos compañeros no sufrieran un contratiempo. Un par de días sólo, allí arriba, sin hablar con casi nadie, con miedo a recibir la orden de Nixon de volver a la tierra dejando a Buzz Aldrin y a Armstrong allá abajo. Se habló incluso más del trabajo de Jesús Hermida, que en ningún momento explicó que su presencia en el ojo de la noticia fue circunstancial, hasta el punto de que dio la sensación de que lo que se celebraba era el 40º aniversario de la llegada de Don Jesús a Cabo Cañaveral y no lo otro, que incluso, parecía accesorio porque durante largo rato (y con la presencia de Javier Sierra...qué dime tú que hacía allí...¡Con Anne Igartiburu!) se estuvo echando la necesaria (y ridícula) sombra del misterio sobre si llegaron o no llegaron, sobre si aquello fue verdad o no. No se puede ser más estúpido.


Dudar a estas alturas de la llegada a la luna (vean este episodio de Cazadores de mitos) sería como dudar de que el Tour de France se celebra en realidad pese a que lo estamos viendo. Sería como dudar de nuestra propia existencia, dudar de que hay fronteras que se pueden superar y, sobre todo, negarnos a la posibilidad de descubrir un poco más de nuestra misma esencia recogida en alguna piedra lunar...de hecho ya hay gente que duda de la naturaleza,incluso de la luna, y hace mención a la posibilidad de que sea una especie de nave nodriza vieja proveniente de otro planeta...afirmar estas cosas es como intentar pedalear hacia atrás. Como intentar pasar una etapa del Tour sin escuchar los comentarios de Perico Delgado al que cada vez se le nota más que lo suyo es convertirse en el nuevo Ramón García...

Como dato un botón: ayer se emitió, a continuación del especial de Hermida, el mockumentary "Operación Luna" (William Karel, 2002) donde se habla de la presunta operación encubierta para hacernos creer que jamás estuvimos allí y que sigue siendo colgado en internet como un "documental censurado".

sábado, 11 de julio de 2009

Crash: descarga de realidad


En uno de los episodios de las primeras temporadas de "El Séquito", la enorme serie de la HBO protagonizada por Adrian Grenier y producida por Mark Walhberg y que trata sobre la vida de una emergente estrella y sus amigos en Hollywood, aparecía el director Paul Haggis interpretando una parodia de sí mismo (algo normal, la serie está llena de cameos de este tipo). Paul Haggis alcanzó la fama con la película "Crash" (2004) que se alzó con seis Oscars: Mejor actor secundario (Matt Dillon), el de dirección y guión (Paul Haggis y el otro compartido con Cathy Schulman), mejor película, mejor montaje (Hughes Winborne) y mejor canción (Kathleen "Bird" York).

Desde entonces Paul Haggis ha trabajado con Clint Eastwood como guionista y ha producido la interesantísima "Los Hermanos Donnelly" (tristemente cancelada a los 16 episodios) además de haber rodado una de las mejores (y más desapercibidas) películas de los últimos años: "El Valle de Elah".

El caso es que en la escena en la que aparece en "El Séquito" Paul Haggis comenta que estaba pensando en convertir "Crash", su éxito cinematográfico, en una serie de televisión. Buen chiste, pensó la audiencia e, incluso, la audiencia más cinéfila pensó en aquél otro sketch de "El juego de Hollywood" (Robert Altman, 1992) en el que Buck Henry, coguionista de "El graduado" (Mike Nichols, 1967) estaba sentado en el despacho del productor Griffin Mill (Tim Robbins) para ofrecerle una segunda parte de "El graduado".

Pues en realidad Paul Haggis no bromeaba cuando decía que quería convertir "Crash" en una serie porque el año pasado el canal de cable Starz Channel estrenó los primeros 13 episodios de la saga y estrenará a mediados de septiembre la nueva temporada.

¿De qué va "Crash"? Básicamente de la vida en Los Angeles que es de lo que iba la película en la que se inspiraba y que usa la misma técnica coral que "Vidas cruzadas" (1993), la adaptación de la novela de Raymond Carver que hizo Robert Altman, es decir va contando varias historias de diferentes personajes que por diversas y estúpidas razones (un poco como la vida) van interrelacionándose. Como plato fuerte la historia de un productor musical alcoholizado y drogadicto interpretado por Dennis Hopper (que aquí claramente se hace una autoparodia) y su hombre para todo (Jocko Sims) y de ahí hasta la historia de la familia de un constructor desaparecido tras un incendio provocado, unos cuantos polis corruptos en diversas escalas, un espalda mojada guatemalteco...

Inspirada, dura, realista, creíble, bien interpretada, bien rodada para "Crash" se agotan los adjetivos como ya se agotaron para la película del mismo nombre.
Aprovechando que el canal 2 del Plus la ponía hoy completa he terminado de ver los episodios que me faltaban me han venido a la cabeza las novelas de James Ellroy (L.A. Confidential, Jazz Blanco, El gran desierto, La Dalia Negra) y las novelas angelinas de Bret Easton Ellis de Menos que cero y también de "Los informadores" que este año será estrenada y que será dirigida por Gregor Jordan que ya dirigió la grandísima (y casi inédita) "Buffallo Soldiers"; De las películas de Altman, de Chinatown, de Hal Ashby y sus Ocho millones de maneras de morir, del Mullholland Drive de David Lynch, de "Historias de Los Angeles" (Mick Jackson, 1991) una comedia grande como lo era "The big Picture" y de otras tantas que también han intentado captar el caos de una ciudad extraña que ha crecido alrededor de una enorme autopista justo debajo de un cartel donde pone Hollywood. Todas esas historias parecen caber en "Crash" como también todas esas influencias aunque para comprobar las coartadas tendréis que verla.

domingo, 21 de junio de 2009

Hacienda llama a la puerta



Este contribuyente que escribe aquí le debe a la Agencia Tributaria 9,62 euros. Me he quedado francamente sorprendido de que tan magna organización me reclame una suma de dinero cuando, el año pasado, ya la crisis me estaba mordiendo las desnudas y pilosas canillas con su conocido desprecio por el dolor ajeno. Es decir, que no tenía donde caerme muerto y dormía en la intemperie...este año, por el contrario, ya se me ha prohibido caerme (hay un impuesto de Spectra/Octopus -que son los que gobiernan Madrid- que grava a los laxos ciudadanos que deciden irse de morros contra el asfalto) y el banco me ha embargado la intemperie que tantos años me ha costado comprar por adeudarles los tres últimos plazos y dos cuotas de un crédito personal que pedí para comprarme un Ab-flex (¡Que sorpresa al descubrir que no era una máquina para matar zarigüeyas si no un estúpido aparato para hacer abdominales!). O sea, a día de hoy bien, gracias. Les he pedido a los de Hacienda pagarles en carne pero me han soltado que "Al rey la hacienda se le ha de dar pero que la honra, la honra sólo es de Dios...", bueno, les he pedido que ya me que iban a sacar la pasta al menos no se pusieran en plan "El alcalde de Zalamea" y he colgado.


Me gustaría fumar mucho para quitarme los nervios de saber de donde voy a sacar los casi diez eurazos que me reclama la administración que, tonto de mi, quería gastar en cosas inutiles como comer o invertir en Madoff (una inversión segura, un tipo con un apellido de creador de champús no puede ser malo) pero el tabaco ha subido mucho...como siempre le he puesto al buen tiempo mala cara y he contratado al tonto del barrio para que me recoja las colillas del suelo con un bote que le he proporcionado y por el cuál le cobro un alquiler al no estar dado el muchacho de alta en autónomos. Lo comido por lo aspirado, mi cáncer va a tener los restos del ADN del vecindario...las perspectiva no puede ser más brillante.

Sin dinero, sin trabajo y sin tabaco creo que la solución más realista habría sido intentar participar en el programa ese de las tribus y las familias...ciertamente esa gente parece vivir con poco, de hecho los cachondos de los Mentawais (tengo la sospecha de que eran caníbales hasta 1987) fuman unos porros rectangulares de lo más chocantes y los Bosquimanos van con unos tangas que, pese a que me masco no me harán mucha figura, al menos me permitirán recibir el cálido viento de la sabana en toda la entrepierna. De hecho, y ahora que hay más gurús y entendidos en redes sociales que usuarios, había pensando en largarme hasta esas zonas del mundo tan alejadas para predicar con los beneficios de la web 2.0 y de las ventajas de disfrutar de una conexión wi-fi para abrir mercado y convertirme en entrepeneur abriendo una agencia para asesorar a todas esas buenas personas. Por desgracia tampoco he caído en la cuenta de que no puedo pagarme la manutención de una familia y que, de haberla tenido, me hubiera abandonado fulminántemente en cualquier gasolinera o chaflán por mi absoluta carencia de líquido, sólido y, claro está, metálico (en el jardín botánico).


Y ya ven, como decía "El Niño Gusano", miro el péndulo y me pongo feliz, feliz porque pago mis impuestos y soy un honrado ciudadano que ve brotes verdes a casa paso, se aguanta las arcadas cuando escucha según que cosas y domina sus pulsiones violentes cuando ve otras tantas; se extasia delante del televisor viendo la Copa Confederaciones (una especie de exótico torneo de verano con más cartón que una película de serie B y que para sí quisiera la calidad, el juego y el arte del Trofeo Ramón de Carranza), se disgusta si David Villa no ficha al final por el Real Madrid y tenemos que ver como uno de nuestros últimos intelectuales toma el camino del exilio hacia Inglaterra o Italia o se solidariza con esas 60.000 almas que tomaron las calles de Sevilla para protestar por la bajada del Real Betis Balompié a Segunda División (yo tengo más razones que nadie que mi primo Damiá juega en dicho club...y no hay derecho, primo, que no tengas asegurada la titularidad y luego pasa lo que pasa...).

Y no me importa ni el tabaco, ni la comida, ni los cochinos 9,62 euros que ya le levantaré a algun niño a punta de pistola a la puerta de una piscina, ni el exilio de Villa y la fuga de cerebros y medio centros o que me masque que la cosa sólo puede empeorar. Si pudiera quitarme esta sensación de estorbar en todas partes ya tendría suficiente...lo juro.

Y ahora disculpen porque acabo de recibir un burofax donde el tontico que me recoge las colillas me expresa su intención de llevarme a los tribunales...y es que vivimos unos tiempos infaustos aunque siempre nos quedará Serrat del que me acuerdo mucho últimamente.