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miércoles, 13 de abril de 2011

El fin del mundo y la viralidad



Por si ustedes no se han dado cuenta a Nostradamus le siguen teniendo mucha fe. Es algo que no entiendo, de hecho, cuantos más años pasan del año 1999 (año en el que predijo el segundo advenimiento y, por lo tanto, el juicio final) menos comprendo que se le siga leyendo en clave de gran profeta o de visionario. 12 años después de que predijera la catástrofe seguimos aquí, mejor que peor, y seguimos teniendo que escuchar la reinterpretación contínua de unos textos reinterpretados con cada catástrofe. Es fantástico: cada vez que ocurre un cataclismo alguien se encarga de mirar una cuartilla de Nostradamus y decir: "mira, aquí donde pone que el Rey del Norte acampará en las tierras heladas de la Bruja Avería, aquí y justo aquí nos está contando lo de la Torres Gemelas y, un poco más abajo, donde pone que el Príncipe Amarillo hará pipí sobre las azaleas de Madame Estultice, está claramente opinando sobre la compra del Alavés por parte de Dimitri Piterman". 

Me avisaban hace un tiempo los inefables Galán&Errasti de que Dios devuelve la vista a los ciegos y hace andar a los paralíticos pero que, en su infinita bondad, jamás había hecho crecer un brazo o una pierna. Curioso. Lo habrá hecho pero no hay casos documentados de personas a las que les haya ocurrido el feliz hecho de haberse encomendado a una deidad, irse a la cama con un número impar de miembros y despertarse con un número par. Del mismo modo, y aunque parezca sorprendente, ninguno de los profetas que se han hecho famosos lo han hecho por predecir cosas buenas como una buena temporada del Rayo, la aparición de un río de golosinas o que, de pronto, las mujeres guapas sentirán una felina y pecaminosa atracción por los más feos de la sociedad. 

Bien sabe el que se quiere dedicar a profeta (o el que quiera ser director de informativos de Telecinco) que vende mucho más la catástrofe y que, al estar a merced de muchas de ellas, es mucho más fácil que descarrile un tren o un chiflado decida iniciar la III Guerra Mundial sin mediar provocación más que cualquier cosa medianamente festiva. Si Nostradamus o Malaquías, por ejemplo, hubiera predicho que en el futuro existirían las vacunas seguramente nadie les hubiera hecho ni el más mínimo caso. 

Es por eso que no me extraña que el reverendo Harold Camping, dueño de la cadena Family Radio, se haya lanzado a una campaña publicitaria tan sorprendente que nos ha dejado a todos con el culo torcido: El mundo se acaba el 21 de mayo de este mismo año. Lo ha anunciado en 3000 vallas publicitarias colocadas en todo el mundo como el que anuncia las llegadas del Corte Inglés. El programa de festejos no deja de ser suculento: todo comenzará con un enorme terremoto a escala internacional provocado por nuestro creador que, al parecer, divide a los seres humanos buenos de los malos agitando el planeta que él inventó como si fuera la batea de un buscador de oro y diferenciar así lo brillante de lo que no lo es. Tras el primer chispum este se procederá a abrir una especie de proceso burocrático y judicial para terminar el 21 de octubre como terminan todas las fiestas de los pueblos: un espectáculo de fuegos artificiales, una mascletá universal que destruirá el planeta. 

Al parecer, no estoy muy ducho en asuntos teológicos, todo esto se conoce como "El Rapto". 

A ojos de Camping Dios debe de ser una entidad omnipresente y omnipotente pero, también caprichosa sin duda. Como si de un niño en una playa se tratara se ha pasado miles de años construyendo una serie de castillos de arena, dándoles forma, cuidando que la ola no se los lleve por delante para en un penterre o cabreo, zas, liarse a patadones con el mismo hasta no dejar nada. Por otro lado, y sin ánimo de ofender, Dios parece a ojos de Camping como un ser harto de su creación, como esa gente que se compra un perro para cuidarlo y, después de un tiempo, se ve incapaz de volver a descubrir que el animalito se ha cagado otra vez dentro de casa y decide donarlo. 

Sin duda Camping tiene razones teológicas para pensar que entre el 21 de mayo y el 21 de octubre se producirá "el Rapto". Se ha pasado la vida leyendo la Biblia y, sobre las interpretaciones numerológicas que ha hecho de la misma ha descubierto que ya ha llegado el momento de irse de este valle de lágrimas perdido en medio del Universo. También muchas razones económicas: todo el mundo sabe que el negocio de la religión, gran parte del mismo, se basa en ese juego de la compasión y el mensaje positivo mezclado con la contrariante amenaza de una eternidad llena de penurias. Palos y zanahorias cósmicas. Nadie puede predicar con la Biblia ignorando el Apocalipsis y nadie puede negar que la extensión de la culpa es un jugoso negocio. De hecho, nadie puede ignorar que si te dedicas a predicar con la salvación de las almas tienes, por narices, que recordarle a la gente de cuando en cuando que separarse del camino lleva a una brutal condena. Más allá de eso, lo que siempre me ha parecido increíble del Juicio Final, es que inocentes y culpables morirán y serán realojados en otro sitio. Imaginen que no les gusta el cielo...¿qué premio sería ese? A mi me la suda porque soy pobre como una rata pero imaginen a Emilio Botín. Menudo cabreo.



Por otro lado no deja de ser extraño que Camping se de un márgen meramente burocrático: cinco meses para llevar a cabo un proceso judicial. Una eternidad teniendo en cuenta que el Juez, el fiscal y el abogado defensor serán la misma persona. Un mismo ente que está en todos lados a la vez y que, paradójicamente, nos hizo a su imagen y semejanza. Es decir, también será el reo de la causa. Toma paradoja. Estado juez, fiscal, abogado y reo de acuerdo...¿Se necesitan de verdad cinco meses para instruir la causa? ¿No se puede ir más rapidito? Al parecer no, Dios que hizo el mundo en siete días (con Extremadura incluída por más que se empeñe Roberto Iniesta) va a necesitar 20 veces ese tiempo para decidir quienes van a vivir a su derecha y quienes engrosarán las listas de fogoneros de Pedro Botero. Al parecer le cuesta menos construir que destruir. 

Pero, para qué nos vamos a engañar, sin duda cuatro meses son un tiempo suficiente para que Harold Camping puede, sobre la marcha, cambiar un poco la propia profecía. A lo mejor no ocurre el 21 y ocurre el 22 o a lo mejor el mes que viene o a lo mejor justo el día 19 de octubre o el mismo 21. En cuatro meses el mundo puede dar muchas vueltas y existen las suficientes ollas a presión como para que una de ellas estalle y sea señalada por este empresario de la comunicación del terror como una señal unívoca de que el proceso ya ha empezado. En cuatro meses pueden ocurrir revueltas, terremotos, atentados...todas buenas oportunidades para decir "que viene, que viene...¿no os lo dije?". Ya predijo el fin del mundo para el 6 de septiembre del 94 y la cosa le salió mal. 

El riesgo de Harold Camping es poco. Es más, estamos todos participando de esta especie de marketing viral que se ha marcado el buen señor haciéndonos eco de su enésima chifladura. No está de más recordar que el negocio de la comunicación está malito y que no está mal abrirse a nuevos mercados. ¿Quién les dice a ustedes que con todo esto Camping no está abriéndose al planeta y llevando su marca por todo el mundo? Desde los años 80 la telepredicación evangélica se ha convertido en un jugoso negocio que iniciara Jerry Falwell (que llegó a sonar como uno de los inspiradores del atentado que dejó en silla de ruedas al editor de Hustler, Larry Flint) en los 60. Es posible que Falwell estuviera solo entonces pero la ola de puritanismo impulsada por Reagan abrió las puertas a agresivos grupos de derecha que todavía campan a sus anchas por esas tierras no solo en la política si no también en religión donde el propio Reagan y George W. Bush no han tenido empacho en impulsar acciones dirigidas a no dividir Iglesia y Estado. Hablamos de poder pero también de miles de millones de dólares en forma de donaciones que tienen una serie de atrayentes ventajas fiscales y un régimen especial federal a la hora de abrir iglesias o medios de comunicación adheridos a las mismas. Leyes, como las que coexisten en Utah, y que parecían tener un régimen casi especial por la peculiaridad de dicho lugar se han extendido de manera peligrosa. Pese a que la historia de los telepredicadores ha estado sacudida por escándalos de tipo sexual: Ted Haggard, cabeza de New Life Church y asesor religioso de Bush fue detenido por drogar a un chapero de la calle. Es el último de una lista de pecadores renacidos (volvió a la prédica religiosa este mismo año) que englobaría a Jimmy Swaggart que llevó las cosas muy lejos en los 80 denunciando a sus compañeros de profesión Jim Bakker y Marvin Gorman por mantener relaciones extramatrimoniales. Lo que no sabía Swaggart es que Gorman contrató los servicios de unos detectives privados que descubrieron que frecuentaba la compañía de señoras de la vida. Mal. Este hallazgo propició este momentazo televisivo el 21 de septiembre de 1988:


Y esta canción, "American Dream", de Crosby, Still, Nash & Young...


Por cierto, pese a mantenerse en el negocio, Jimmy Swaggart protagonizó otros escándalos sexuales posteriores. Si habla con él a diario, ¿por qué no le avisa de que se está metiendo en problemas al contratar los servicios de una prostituta en la calle? ¿Cómo un hombre de Dios puede aliarse con un criminal de masas como Napoleón Duarte? Aquí tienen una interesante lista de escándalos.

Un negocio tan competitivo y basado en la venta de multipropiedades en el cielo impulsa a muchos a mantener una dura posición bastante alejada del mensaje de paz y amor fraternal de los comienzos. Diatribas contra los homosexuales, contra el aborto, contra el divorcio, contra el rock...y sobre todo contra los pobres que no pueden defenderse, claro está. Pat Robertson aseguró que el Terremoto de Haiti se debía a que el pequeño país caribeño había pactado con el Diablo. ¿Como lo sabía Robertson? Dios también le habla a élQuizás Camping sepa que el dinero de los hombres temerosos de Dios de USA ya no es suficiente y que hay un mercado latino ahí fuera dispuesto a entregarle hasta la camisa a cambio de escuchar a Dios.

Solo tengo la duda de por qué Dios no se comunica nunca con nadie normal o con alguien que pueda hacer algo para cambiar las cosas. Yo,  a veces, le digo: "Señor, por favor, deja de hablar con pastorcillos. Son buena gente pero nadie les escucha. Se que se te hace raro que el mundo haya cambiado tanto desde entonces pero, por favor, deja a esa gente en el monte y habla con Obama o, mejor, hazte una conferencia de prensa. Ah, tampoco elijas a la gente que parece más perjudicada de la cabeza porque nadie les hace caso. Joder, en serio. El tonto del pueblo es entrañable pero no le van a hacer un hueco en la agenda de la ONU...ah, y tampoco pierdas el tiempo con todos esos horteras de las corbatas amarillas y las permanentes que tienen programas de televisión. ¿Que tal Chomsky? ¿Que tal Dawkins? Eso sería un gran truco publicitario...". Pero nada. A su bola.


Las grandes empresas no pueden llegar a un país y hacer campañas rimbombantes sobre la destrucción del planeta porque dependen de vender cosas que la gente quiere conservar pero Camping no. Él solo vive de un discurso. De una idea reinterpretada sobre la existencia, de un discurso sobre el Bien y el Mal tan ambivalente como esos dos términos. 

Si yo fuera él, el día 22 de octubre me levantaría tranquilamente de la cama, me pondría mi mejor traje y haría un programa especial. Un programón en el que anunciaría lo siguiente: "he hablado con Dios, he negociado con él, ha sido duro pero, al final, le he convencido de que retrase todos sus planes hasta más adelante. ¿La nueva fecha? No ha querido adelantar nada pero, les aseguro, que la vía de comunicación está abierta y que, claro está, me informará puntualmente de la misma. Mientras tanto sigan ustedes en antena porque, quien sabe, a lo largo de la mañana puede ocurrir cualquier cosa". 

No nos quedemos en el baraterío de que Camping está ganando dinero con todo esto. Quedémonos con esa valla publicitaria, con ese "La Biblia lo garantiza!" metido en una especie de pegatina amarilla como de oferta, en esa mezcla de mensaje para acojonar rodeado del grafismo más cutre. Sin duda eso representa mejor el Fin del Mundo que ningún grabado antiguo. Esa cosa tan humana de no poder estar a la altura de las circunstancias y ya que vas a anunciar algo importante hacerlo medianamente bonito. No. Camping ha decidido insertar su mensaje en medio de una composición gráfica pavorosa. Que da miedo. Mucho más miedo que el hecho de que un anciano de 90 años proyecte su hastío vital en 3.000 vallas publicitarias. Posiblemente un tipo que se encamina hacia su propia muerte, hacia su encuentro final con el Altísimo quizás se sienta, de pronto, que no quiere caminar solo y que prefiere que le sirvamos de comparsa.

Mientras tanto miren para el cielo pero, por favor, no olviden agarrarse antes la cartera. 

martes, 9 de noviembre de 2010

El Papa y la Santísima Trinidad de Marx


Iba a hablar de Papa pero...narices...estamos todos de acuerdo ¿no? Quiero decir, sólo hay que leer la prensa y ver la tele para entender la dimensión interplanetaria del personaje, para postrarse ante los pequeños pies metidos dentro de unos estupendos zapatos de Prada, para rendirse ante la paradójica evidencia de que, pese a mantener uno de esos discursos de tanqueta y tentetieso el actual dueño de la silla de Pedro es, ni más ni menos, que un hombre con un encanto, un charme y una personalidad tan magnética que, ufff, ante su presencia incluso sus enemigos más acérrimos parecen derretirse como un Frigo Dedo fuera de la nevera en pleno agosto en Andujar (Jaén). 

Fíjense si Benedicto XVI será acojonante que ha visitado nuestro país para demostrarnos que si el misterio de la Santísima Trinidad consiste en que un mismo ente puede ser tres cosas diferentes a la vez (padre, hijo y espíritu Santo...una especie de huevo kinder teológico cuyo entendimiento me costó varias collejas hasta que lo entendí) él mismo también puede presentarse ante los fieles en la misma forma siendo, a saber, Jefe del Estado Vaticano, máximo representante de Dios en la Tierra y, como no, el teólogo ultraconservador Joseph Ratzinger cuya única y pequeñísima debilidad parece ser el hecho de que el hombre se pirra por las cosas carísimas que hacen bling-bling desde zapatacos de 500 euros y más allá hasta ricos vestidos eclesiásticos y gorritos de todo pelo. 

Es por ello que Joseph Ratzinger/Benedicto XVI viene a nosotros ofreciéndonos con una mano la salvación eterna y con la otra un bofetón con la mano abierta para recordarnos que su primer ofrecimiento pasa por ver, oir y callar; por la obediencia silenciosa a la espera de, como si fuéramos congresistas retenidos por Tejero en el Parlamento, la llegada de una autoridad mayor que, como Godot, no acaba de decidirse a hacerse presente de verdad. Ya les digo que esa visita tampoco sería agradable porque, por alguna razón que se me escapa, el segundo advenimiento del Mesías por narices habría de coincidir con la llegada de un personaje venido de la Zona Negativa llamado sucíntamente Anticristo pero reconocido por otros nombres y creo que también con la celebración de un maxiproceso judicial express en la que nuestro mismo creador decidiría quienes se pueden sentar a la derecha de su trono y quienes, por desgracia, merecen pasar la eternidad en el Infierno que tiene buena calefacción y ambientillo pero malas vistas. 

O sea (tía) que ya el mismo Papa te está advirtiendo que es mejor que, por si las moscas o por si todavía eres un pecador de la leche, no aparezca y te quedes con las dudas que siempre serán mejores que lo otro, la condenación eterna. 

Dicen que la visita del Sumo Pontífice nos ha costado 3 millones de euros. Me parece francamente poco. Muy pocas veces tiene uno la oportunidad de recibir la visita del único tío en todo el Mundo que tiene línea directa con Dios, con una especie de Mega-Super-Medium que, además, no puede equivocarse. Es más, los 3 millones de euros famosos sirven para sacar a muchas monjas a la calle (que no suelen salir mucho) y para que muchas familias hagan turismo siguiendo a la comitiva de su Santidad y eso es bonito porque, si uno tiene 8 o 9 hijos, por narices, tiene que salir poco de casa y lo que a cualquier despreciable cabrón se le antoja como unas muermo vacaciones (kilómetros en autobús, alimentación a base de "bolsas Picnic" -minibocatines, pieza de fruta y botella de agua-, cánticos populares que dan dolor de cabeza, madrugones y pernoctas en polideportivos municipales acondicionados como si recibieran a las víctimas del huracán Katrina) a una de esas familias que salen poco les deben de parecer dos semanas en Copacabana a full equipe. 

Es más, que este año la visita papal aumente en 3 millones la cuenta de 6.000 que el gobierno español le suelta todos los años a la Iglesia Católica (los fieles no dejan mucho en el cepillo, al parecer). Una propinita, ya ves. ¿Te imaginas que tienes 6000 pesetas en el bolsillo y te ofrezco que, por sólo tres más, puedo  traerte a un ser mítico hasta la puerta de casa? ¿A que dirías que sí, que guay? 

Ratzinger en su faceta de representante de Dios en la Tierra te dice que seas bueno, en su faceta de Teólogo carga contra el aborto, el matrimonio homosexual y el aumento de la laicidad (una forma de decir "estamos perdiendo clientela") y, como representante político, se permite hacer análisis políticos del tipo "están ustedes como en los días de la II República". Está claro que no falla en ninguno de sus análisis: hay que ser bueno, nos estamos condenando por culpa de nuestra dichosa manía de llevarle la contraria a la Iglesia y con nuestra reticencia a ir a misa y, también es verdad, estamos casi tan mal como en la II República. Esta misma mañana una turba de la CNT y de la FAI han quemado una iglesia llena de fieles. 

Pero, espera...¡Que yo no quería hablar del Papa! ¡Soy un gilipollas! 

Les cuento, un amigo de mi padre me regaló un montón de cosas de las que su mujer quería deshacerse. Un lote completo de su etapa juvenil: un tocadiscos Bettor de sonido cuadrafónico, discos de Hendrix, Génesis y Jethro Tull (entre otros) y un montón de libros y revistas de música viejas. Un botín, vamos. 

Uno de aquellos libros llamó mucho mi atención así que comencé a leerlo. Comencé a reírme desde el primer párrafo. Así que, al día siguiente, me lo llevé a misa. Estaba preparándome para la comunión y el cura que venía a dar la misa al barrio (la daba en el bar porque no había templo...lo juro) me obligaba a estar el primero allí y, como a veces se retrasaba, solía sentarme a esperar sentado en la puerta sin hacer nada. 

Reconozco que había algo fascinante en el rollo de ver como el señor aquel se preparaba para la misa. Como se ponía toda aquella ropa sobre la ropa de calle mientras que ordenaba el sitio donde se celebraba la ceremonia. En aquellos años mi imaginería infantil se reducía a las películas del Oeste y a las del Espacio, ya saben, un mundo básicamente de héroes y de malvados. La figura de Jesucristo, por tanto, encajaba de algún modo loco en todo aquello: era un héroe solitario con unos poderes acojonantes que iba por ahí haciendo el bien. Un bien bastante bien hecho. Me acuerdo que una de las mejores series que había visto por aquel entonces, o a mi me lo parecía porque no la he vuelto a ver, era "Los 7 de Blade". Era una serie que iba de unos reclusos que, comandados por el prota, atravesaban la galaxia llevando a cabo diversas misiones...en mi chiflada cabeza aquello no podía ser otra cosa que Jesucristo y los Apóstoles o, al menos, así me los imaginaba yo. Quiten togas y pongan pistolas de rayos lasers. La bomba. 

El caso es que el cura y yo siempre charlábamos antes y después de la misa. Al principio porque llegaba antes que nadie y me tocaba salir por el barrio tocando una pequeña campana para avisar a la gente de que quedaba poco para la función eclesiástica (el bar sustituía a la iglesia y la campana aquella sustituía al campanario) lo que también me molaba bastante. Salir por ahí a tocar la campana era como, no se, ayudar a hacer el bien, como aquel chiquillo que iba con Robin Hood. 

Cuando terminaba la ronda volvía a la Iglesia de campaña y comenzaba la misa. Después de la misma me tocaba quedarme para repasar un poco el catecismo. Las relaciones entre mi padre y aquel señor no eran buenas por algunas razones como, por ejemplo, que mi padre no iba a misa y que mi progenitor era el único señor del barrio que lo llamaba de tú, cosa que al hombre este no le hacía gracia. Si aceptó darme la catequesis creo que fue por una sencilla y vengativa razón: convertir al hijo de un progre que se mostraba un poco hostil y que, en cierto modo, hacía proselitismo laicista junto con un médico que habitaba por aquellos años en el barrio. Ambos, bastante borrachitos, la noche en la que Felipe González fue elegido presidente por primera vez empapelaron, literalmente, el barrio de carteles (González confiado y juvenil en primer plano sobre un fondo azul cielo veteado por nubecillas algodón) donde habían escrito con edding rojo "Enhorabuena, Señor Presidente". La guasa de la Guardia Roja, vamos. Los hijos de Pol Pot, como dijo otro vecino, cuando los veía pasar a los dos barbudos vestidos con ropa de pana y pellizas. Y ellos tan tonticos y tan orgullosos, en plan, ahora os vais a enterar que vamos a dejar esto que no lo va a conocer ni la madre que nos parió. Qué malo el whiskacho y los puros aquellos. 

El caso es que el cura se lo tomaba con bastante paciencia pese a que, y era cosa mía, aquello por la épica me interesaba bastante (curar a leprosos y darle cera a los mercaderes del templo) pero por la otra, por la que de verdad es cosa religiosa, se me resistía. El caso es que a todo lo que yo preguntara el tipo me decía "fe, si tienes fe y crees no necesitas nada mas". Daba igual que le preguntara sobre el hambre en el mundo o sobre los planes del bien para derrotar al mal...todo se reducía a algo de lo que carecía o que no había crecido en mi anterior. 

Por aquellos tiempos, creo que había pasado como un año, ya estaba el hombre hasta las narices y no hacía más que decirme que o comenzaba a dejar de hacer preguntas o no estaría preparado para hacer la comunión. Coño, pues mal. El caso es que, por lo que fuera, seguía haciendo preguntas sin que el hombre me dijera directamente "no hagas más preguntas". Y aquel día, aquel domingo, fue completamente definitiva. Terminada la misa y terminado el cura de colocarse el cuello blanco tuvimos una charla, un tanto frustrante, antes de que el hombre perdiera la paciencia por completo porque me había tragado una frase del Credo. Muy mosqueado, se levantó de una de aquellas sillas de plastico negro y dijo "la semana que viene te lo aprendes entero y no te voy a dar más clases hasta que no te lo aprendas todo". Me levanté un tanto avergonzado y me dirigí hacia una de las sillas en las que había dejado olvidado el libro dichoso que me había llevado para entretenerme. Al ir a cogerlo, el cura se pispó y me preguntó: "¿Qué estás leyendo? ¿No ves? Es que no deberías de despistarte perdiendo el tiempo en tonterías cuando...". Le mostré la portada y le cambió el color de la cara. Terminó de arreglarse y muy serio me dijo: "Espérame fuera". 

Al poco tiempo salió, cerró la puerta del templo-bar (cuantas veces me he acordado de aquella escena cuando he visto como era el último en salir de un establecimiento de jolgorio) y muy serio, en lugar de tirar hacia la carretera para coger el autobús como acostumbraba me dijo "vamos a ver a tu padre". Me jiñé encima. 

El cortísimo recorrido se me hizo muy largo porque el hombre aquel mascullaba palabras ininteligibles. Y yo detrás, como un idiota preguntando "¿Qué ha pasao? ¿No me va a dar más catequesis?". Cuando doblamos la esquina nos encontramos con mi padre que estaba barriendo la puerta de casa. Tenía fama de rojo y de barrer la puerta cosa que al vecino que dijo que era el "hijo de Pol Pot" le hacía mogollón de gracia porque el hecho de que mi padre ayudara en las tareas del hogar era algo todavía moderno y que le permitía unir a la lista de descalificaciones obvia la de "mandilón" y "calzonazos". Un descojono post Transición. 

"Buenos días". 
"Buenos días, ¿qué le ha hecho el niño?". 
"Vengo a decirte que no puede hacer la comunión, que no está preparado y que, en la medida de lo posible, si quieres que siga viniendo a misa lo mandes sin que se traiga ningún libro o no lo voy a dejar pasar. Es intolerable que le laves el cerebro así. Es solo un niño. Y si haces esto con tu hijo me doy cuenta de lo que enseñas a tus alumnos, eres un irresponsable". 

Mi padre sin entender nada se quedó pensativo y noté que el mosqueo le comenzaba a subir por las piernas hacia justo la vena esa que está en la sien y que se le hincha (unos primos míos, cuando veían el espectáculo, gritaban sin cortarse "¡La vena, la vena!" antes de salir corriendo) y después se le puso un ojo bizco que es una señal malísima de que el espíritu malvado de Skeleton se le ha metido en el cuerpo...

"¿Qué libro?"
"¡Un libro de Marx! ¿Tú crees que un niño está preparado para leer a...a...a....ese? ¿No te va vergüenza mandarlo a misa con eso?"
"¿Donde está ese libro? Insustancialito, ¿Me has cogido un libro?". 
"No, fue uno de los libros que me dio Jose Luis anoche". 
"A ver". 

Le entregué el libro a mi padre. Se quedó mirando la portada y leyó...

"¿Tu crees que es malo que el niño lea "Groucho y yo"?" 
"¿Qué?"

Mi padre le puso la portada delante de las narices. El cura sólo había leído MARX en el título y no GROUCHO (el autor) y ni siquiera el título. Me temo que se había dejado llevar por el frenesí. 

"Eh...pensé que le habías dado un libro de Marx al niño. Mis disculpas. Pero de todas maneras no puede hacer la comunión porque le metes tonterías en la cabeza y luego me las pregunta. No entiende qué es la fe". 

Entonces mi padre se giró y me dijo: 
"¿Quieres hacer la comunión? ¿Todavía quieres hacer la comunión?". 
"Sí, es que..."
"Mira, el niño quiere hacer la comunión y si no quieres darle la catequesis pues que no vaya más por misa, ya me encargo yo de buscarle un cura o lo que haga falta. Buenos días". 
"No, no, que venga cuando quiera, si es muy buen chico, pero no estudia nada". 
"Vale, pues que vaya si quiere". 
"Tiene que estudiar porque si no, no va a haber un cura que le de la comunión". 
"Vale, ya me encargo yo de eso". 

Ambos se despidieron allí y yo me quedé sentado viendo como mi padre barría la casa. El vecino de arriba salió y dijo "¡Calzonazos! Bien domado que te tiene la mujer! ¡Tiene más huevos que tú!". Y mi padre, francamente mosqueado, tiró la escoba y le contestó "¡Pues hoy las cervezas te las tomas con tu puta madre, facha!" y después informó a mi madre de que, los hombres de la casa, se iban a comprar el periódico. Y volvimos y, como muchos domingos, el facha, el médico y el maestro de escuela se sentaron en la puerta a tomarse unas cervezas para terminar discutiendo, como siempre, sobre el Real Madrid.

Y es que se cumplen 75 años del estreno de "Una noche en la Ópera" la que está considerada como mejor película de los Hermanos Marx, uno de los autores de aquel libro que sacó de quicio a aquel cura. 

No he sido un tío muy religioso después por decisión propia pero sí he sido un seguidor furibundo de los Hermanos Marx que, eso sí, es una herencia directa de mis padres que eran muy fans del humor de aquellos tíos. Soy marxista (en muchas acepciones de esa palabra) y reconozco a Groucho como un Dios y a sus hermanos como una extensión del poder del humor que sale de la lampancia. El de tres miserables absolutos que predicaron con el poder infinito del absurdo a cambio de que tu alma no cayera jamás en el limbo del aburrimiento. 

El aniversario de dicha película, que mi amigo Eduardito y yo vimos cuatro veces en un mismo día saltándonos sólamente algún número musical, si sería algo para celebrar con cabalgatas y discursos. El simple hecho de que los Hermanos le pidieran a Margaret Dumont (la señora mayor que les servía de chanza) que siempre interpretara en un código que no fuera el cómico ya vale un Nobel. 

A mi toda la visita papal y todo el rollo posterior y esas palabras grandilocuentes (Feijoo ayer dijo que Galicia había sido el centro del universo al albergar durante unas pocas horas al Papa...afirmación que no se si sería compartida en Islamabad o en Pekín) me resultar tragables sólamente si me puedo poner el bigote de coña y el puro sin encender en la boca y soltar una chorrada para contrarrestrar tanta estupidez oficialista e interesada.

Es un poco tonto iniciar un listado de las mejores frases de "Una noche en la Ópera" o de hacer un repaso de las mejores escenas. Es una gran obra que, sin embargo, técnicamente resulta un tanto chapucera y no tuvo mucho presupuesto porque la MGM dudaba de que los cómicos, muy famosos en los espectáculos de variedades, consiguieran un taquillazo después de los cinco anteriores fracasos (el peor "Sopa de ganso" que es una obra maestra de la comedia aunque sólo sea por la pelea de Harpo y el tío de los cacahuetes) pero sin duda es una de las cotas cómicas del humor planetario. 

Predicar con el desastre y meterle al personal el miedo en el cuerpo (vas a arder en el infierno, baby) es una cosa pasmosamente rentable pero yo prefiero la prédica del despiporre más que nada porque firmar un contrato por la salvación de mi alma que no me asegura, ni mucho menos, la salvación de mi alma me suena un tanto a "la parte contratante de la primera parte". 

Se cumplen 75 años de una obra maestra de la carcajada. Estaría bien que alguien lo celebrara en un momento en que no estamos para que nadie nos diga que, encima de pobres, somos malas personas.

Nota del Insustancial: Johnny Cash es uno de los muchos músicos (desde Leonard Cohen a George Harrison) que ha jugado con la imaginería religiosa para componer algunos de sus temas más notables con grandes resultados. Su "When the man comes around" es una de esas canciones que intenta describir el momento en el que llegue el Juicio Final con gráficas escenas como las de los hombres poderosos tirando sus coronas de oro a los pies del Altísimo...una cosa es ser ateo y otra cosa, muy diferente, es no apreciar la grandeza de este señor tan cateto. 


lunes, 24 de agosto de 2009

El mundo es un lugar menos hermoso si te acuerdas de George Orwell

Dando una vuelta por aquí y por allá me he encontrado con el blog "los dos minutos de odio" y gracias a esa buena gente me he encontrado con este hermoso vídeo producido por la buena gente de la plataforma Hazte Oir...


Dios existe y hay gente que es testigo. Cuantas más veces pones el vídeo más te convences de que allí arriba en las alturas hay un ser superior hacedor de Cielo y Tierra que te observa mientras haces cosas feas como tocarte la cosita o montas un chiringuito financiero...y llora y sufre porque aunque él sea omnipotente y gigantesco y tú solo seas una cagadica de mosca pegada a un trozo de roca flotante él te ama....

Pero entonces te acuerdas del cabrón de George Orwell y de uno de sus libros "Rebelión en la Granja". Recuerdas el punto exacto en el que los cerdos tomaron el poder de la Granja Manor para darle libertad a todos los animales y uno de ellos, Snowball, escribió unas leyes básicas para el funcionamiento de la granja, leyes sencillas y universales que incluso cualquier idiota podría aprender:


1.Todo lo que camine en dos piernas es un enemigo.
2.Todo lo que camine sobre cuatro patas o tenga alas es amigo.
3.Los animales no deben usar ropa.
4.Ningún animal debe dormir en una cama.
5.Ningún animal beberá alcohol.
6.Ningún animal matará a otro animal.
7. Todos los animales son iguales.

Y luego te acuerdas de que Snowball fue demasiado débil y que otro cerdo, Napoleón, se hizo con el poder y las leyes comenzaron a cambiar y que ya los animales sí podían dormir en camas si estas no tenían sábanas, podían beber alcohol pero no en exceso o podían matar a otro animal si tenían motivos suficientes. Después Napoleón alteró la última regla por un sucinto:

Todos los animales son iguales...pero unos son más iguales que otros.

Y a sabiendas de que el atropello ya era máximo y la mentira cada vez menos sotenible reunió a todo el rebaño de ovejas de la Granja Manor para que recitaran todos los días las nuevas leyes e, incluso, cuando los cerdos ya se parecían completamente a los humanos y comenzaron a andar distinguidamente a dos patas en lugar de a cuatro mandaron a esa mismas ovejas a decir eso de "¡Dos patas mejor que cuatro!".

Hay días en los que te gustaría no haber leído jamás a Orwell.

martes, 17 de marzo de 2009

Depredadores



La Iglesia católica nunca había estado tan acertada como con el lanzamiento de esta nueva campaña en la que nos avisa de que los niños están mucho más desprotegidos que los linces ibéricos. Es cierto. No sé de qué os extrañáis. En este país es simplemente imposible encontrar un caso de un lince ibérico violado por un cura y, sin embargo, muchos niños y niñas de todo el mundo han sufrido abusos por parte de señores con sotana (¡Que su Dios los confunda!). Un claro ejemplo de que atendemos mucho más los intereses de nuestras especies animales que las de nuestros propios vástagos que dejamos al cuidado del primer tío con falda que abre un negocio a la puerta de casa. Es posible que si esas leyes tan modernas no fueran tan tiquismiquis ahora estaríamos hablando de pecados como "animalismo" y no de "pederastia" que está peor vista. Seamos claros: si hay que elegir entre dos males, elijamos el menor porque, está claro, que a estos tíos no hay quien los convenza de que sus propias normas les impiden tener relaciones sexuales.

De hecho la vieja ley cristiana es tan ancha que auna todas las tendencias y deseos sexuales bajo el mismo epígrafe: "Pecados carnales". Sección pecados capitales. Capítulo: "Lujuria". O sea, que pecas igual deseando a una octogenaria que a un tierno infante. Otra cosa es lo que dicta el sentido común, claro, que es otra cosa.






Mucho tiene que aprender la Iglesia católica todavía de la Iglesia Protestante. Un Flanders cualquiera, de los que llegó a Norteamérica embarcado en el Mayflower, sintió a su llegada que las tentaciones de la carne aumentaban con el contacto con las nativas de la zona. Atormentado por esta tendencia quiso saber si era de naturaleza pecaminosa y, para tranquilizar su conciencia, envió una carta a su pastor donde le informaba de los hechos y, sobre todo, le rogaba que le dijera si todo aquello era malo o no.

El Pastor, un hombre de su tiempo imagino que de la Iglesia Reformista Holandesa o algo parecido, le contestó en los siguientes términos: Como no tenemos muy claro que los habitantes nativos de las colonias sean personas, ya que no están bautizadas en nuestra fe y no tienen nuestro color de piel, lo mejor es no tocarlas, ni tener contacto sexual con ellas. Si quieres aplacar estas tentaciones lo mejor es que encuentres a un animal de granja que, como no tiene alma, no pasa nada. Abajo los derechos de los animales. Arriba las sotanas. ¡Ay, Lutero, por qué nos has abandonado!





Aprendamos del enemigo (¡Que el Diablo se lleve a esos anti papistas!) y dentro de pocos meses aumentará el número de monaguillos, se engordarán las filas de los coros y los boy scouts pero, sobre todo, dejaremos de sentirnos incómodos cada vez que un miembro de la Conferencia Episcopal use los términos "protección de la infancia". Sólo le veo una desventaja a esta despenalización: muchos fieles, al ir a misa de domingo, descubrirán el templo cerrado y una nota clavada a la puerta donde podrán leer: "Me he ido unos días a visitar las oseras de los Picos de Europa, vuelvo el lunes".

Nota del Insustancial: Disfrutad de la selección musical que también deja claro que hay desventaja entre las canciones dedicadas a linces y a personas pequeñas. La canción de Camilo, sentimiento de amor, es una de las cosas más escalofriantes que he escuchado en mi vida. Le acompaña Camilo Sesto Junior, por cierto.

viernes, 6 de febrero de 2009

Will Ferrell for President



Esta semana hemos descubierto que la COPE se equivoca: El gobierno de Zapatero es más "sotanista" que "satanista". Una visita de 24 horas de un señor del Vaticano ha valido para un recule generalizado en las materias más espinosas: educación y ley de aborto. Se espera que Bono (el político) saque en los próximos días un par de procesiones de penitentes por el centro de la capital para celebrar que a su jefe se le han caído los cuernos y el rabo. No me extraña que haya todavía incautos que crean en los milagros.



Es lo que pasa cuando vives en un país donde se ha educado a la gente en la creencia de que hay instituciones a las que es mejor no molestar y cuya opinión es mejor reservar para el ámbito de lo privado porque es parte del juego democrático. Al final, con estas cosas, que nos viene de la Sagrada Transición acaban ganando los de siempre. Si hace unos años hablar negativamente de la Constitución te convertía automáticamente en una especie de proscrito ahora son las opiniones sobre la Iglesia (a la que ni siquiera hemos votado) la que parece convertirte en una especie de sujeto peligroso.




Todo parece últimamente llevar un cartelito donde pone "NO MOLESTAR". Ninguna institución puede ser molestada: Si un juez la caga (caso Mariluz) estos reaccionan obstaculizando el sistema judicial y amenazando con huelgas encubiertas, si se te ocurre replantearte el modelo de estado serás acusado de "anticonstitucionalista" o "Antiespañol" y, por favor, eres sospechoso a los ojos de la Iglesia cuando decides pensar por ti mismo y, decir, "espera, espera...¿Y la separación total entre Iglesia y Estado?".




El miércoles me decía un amigo "estamos muy empeñados en pensar que España es de una manera, pero, en realidad, es completamente diferente...no puedes hacer humor con casi nada porque a todo el mundo le parece todo mal y si hablas de ciertas cosas sólo ves malas caras. Quieres pensar que aquí ya no pasa eso pero es mentira, pasa". Y tiene mucha razón porque, encima, la mayoría de las veces la mordaza es completamente autoimpuesta...nos gusta mucho llevarnos bien con los vecinos o, por lo menos, no convertirnos en la comidilla.




Desde el día de la posesión de Obama Will Ferrell, uno de los cómicos más sobresalientes de su generación, está representando en Broadway la obra "You´re wellcome America. A final night with George W. Bush" donde el ex presidente americano es representado como un racista hijo de papá endiosado hasta límites insospechados. Una caricatura tan ácida y tan afilada que, por momentos, parece demasiado fiel al personaje real y es que, hay personajes tan caricaturescos, que cualquier chiste sobre ellos acaba convirtiéndose en un capítulo de su biografía.

¿Se planteó Will Ferrell que su obra gustaría a todo el mundo? Estoy seguro que no, me imagino que tendrá claro que será ese tipo de representación que no puede gustar a ese número de americanos fieles a la política de su ex presidente. Aquí es imposible, o casi imposible, encontrarse con alguien dispuesto a decir lo que le de la gana sin que tenga miedo a que este o el otro hablen mal de él o, peor, que se descargue sobre sus espaldas una implacable caza del hombre. El problema es doble: saberse y estar pillado por los huevos. Lo que le pasa a ZP que, aconsejado por su sanedrín, cree que perderá 2.000.000 millones de votos en todo el país si se le ocurre pararle los pies a la iglesia....¿Tantos? ¿De verdad? No lo creo, todo me parece un poco exagerado, demasiadas personas católicas dispuestas a no votar al PSOE. Yo diría que existe más prejuicio, menos valentía a la hora de expresar lo que pensamos -por lo que preferimos poner paños calientes que acometer verdaderas reformas- que resistencia real.

¿Un cómico será abucheado por hacer una parodia de Bush? Digamos que se expone a eso, lo harán, lo pasará mal cuando ruede una película en el Sur y habrá muchos que no querrán volver a ver una película suya pero lo hace porque cree que es lo correcto. Un presidente del Gobierno debería de ser un poco más valiente porque, seamos claros, si haciéndole la pelota descaradamente a la curia o firmando la Ley de Partidos, cuando estaba en la oposición, no ha conseguido que se acallen los tambores, unas buenas palabritas y una recepción no van a hacer que mañana por la mañana Rouco y el trío constitucionalista no van a descubrir de la noche a la mañana que las cosas de ZP le hacen gracia.

viernes, 17 de octubre de 2008

Las Vegas vs. Fátima


Fatima me pareció casposa. Dolorosa también, pero sobre todo casposa. Parecía mentira que con los sitios bonitos que tiene Portugal tuviéramos que perder la última noche de nuestro viaje durmiendo en un hotel cutre en una ciudad repleta de carteles donde se exigía silencio por ser la localidad un lugar de recogimiento y oración.A cada paso todo te recordaba que allí no se podía hablar alto por la calle, que había que mantener cierta compostura a la hora de vestir y que, por lo que más quisieras, mantuvieras las muestras de cariño dentro de lo moralmente aceptable. De hecho había gente que te llamaba la atención si se te ocurría decir una frase más alta que la otra o si te se ocurría pasarle el brazo a una compañera de curso por encima del hombro.


Por la mañana habíamos estado bañándonos en la playa de Nazaré, comiendo sardinas asadas y comprando discos ingleses de importación (un single de Housemartins, un recopilatorio de Elvis rarísimo con una portada marrón de Sun Records...), calzoncillos boxers estampados casi imposibles todavía de encontrar en España o nikis falsos de Lacoste y Fred Perry que se jodían al tercer lavado. Fue un gran día hasta que llegamos a Fatima.

Si es verdad que la única razón de la existencia de los superhéroes es la existencia de una malvada némesis (Superman vs. Lex Luthor; Batman vs. The Joker; Spiderman vs. The Green Dwarf...) podemos hacer extensible esa idea y decir que Las Vegas le debe mucho más de lo que cree a esa pequeña y pacata localidad portuguesa. Incluso el menú de la cena (sopa de verduras, pescado cocido, agua y manzana) que hubiera sido frugal incluso para un hospital te obligaba a aburrirte de manera inmisericorde. Ni que decir tiene que el sitio estaba dirigido por un fraile bastante malencarado...


Siempre me he preguntado qué pensarán los habitantes de Fátima sobre el precio a pagar por ser un lugar de peregrinación, sobre la clarísima inmiscusión de los asuntos de la Virgen de la localidad con, por ejemplo, los horarios de apertura de sus restaurantes y toda esas cosas. Me imagino que el Santuario, con su desalmada explanada hecha de asfalto y sus absurdas y grandilocuentes medidas mantiene a raya a los ateos y agnósticos del mismo modo que las luces de los casinos mantienen alejados a los ludópatas de la ciudad norteamericana.

Ni que decir tiene que es noche no hubo cambio de habitaciones, carreras por los pasillos, gritos o concursos de pedos...el cansancio de un viaje en autobús, seis días en la playa durmiendo más bien poco se mezcló misteriosamente con el ambiente cargado de la ciudad y nos mantuvo alejados del cachondeo nocturno. Un batido de chocolate en un bar donde el camarerose empeñó en que nos marcháramos antes de que dieran las 10 de la noche y fin, buenas noches, el que quiera entretenerse que rece por la conversión de Rusia (dicho así, Rusia, vimos pancartas que pedían que se rezara por la conversión de Rusia como finisecular modo de ocio). Que bostezo vital me está entrando de acordarme, la madre del cordero.

Hoy el EP3 traía un artículo de Jordi Costa sobre el neoconservadurismo cinematográfico y una nota bastante amplia sobre el estreno en Estados Unidos de un documental dirigido y protagonizado por Ben Stein que es muy conocido en España por su pequeño papel en Todo en un día (John Hughes, 1986) donde interpretaba a un aburrido profesor de historia que daba una clase en tono monocorde terminando cada párrafo con una pregunta: "¿Alguien, nadie?".





El tipo es un convencido antidarwinista, de hecho sostiene que las ideas de El origen de las especies justificaron el Holocausto, y cree en el diseño inteligente, esa teoría que dice que toda la evolución está marcada por un plan perfectamente delimitado por Dios. También de la última película del ex ídolo teen Kirk Cameron (Los problemas crecen) que ahora prefiere predicar a favor de la pureza y de la abstinencia sexual que dedicarse a la francachela de sus años mozos.

También se informa del estreno de Religulous (Larry Charles, 2008) en USA que es un documental sobre lo absurdo de las religiones -de todas las religiones- protagonizado por el entertainer Bill Maher que está justamente en la otra acera del barrio. Ayer el NY Times hacía una descreída crítica de la película tachándola, como no, de "demasiado controvertida" y de convertir un tema tan serio como la religión en motivo de chiste...eso desde un periódico que muchos critican en su país por ser excesivamente liberal (o directamente socialista si uno escucha a Sarah Palin). Hoy mismo se estrena Camino de Javier Fesser en el que se cuenta la historia de la beatificación de una cría y del ambiente que rodea al Opus Dei. Ni que decir tiene que, pese a que nadie del Opus ha visto la película, ya se dice de la misma que es inexacta, exagerada o directamente un insulto, un escarnio y una burla. ¿Es que nadie se acuerda de cómo han sido tratados las personas no religiosas en el cine tradicionalmente?

De hecho el Times exige que no se tome tan a la ligera un tema tan profundo y que, en realidad, Religulous sólo es un desfile de chiflados religiosos pidiéndole a su director y protagonista (también productor ejecutivo) que hubieran entrevistado a verdaderas personalidades religiosas...si uno lo mira con prespectiva en realidad da igual a quién entrevistes porque todo es igualmente increíble. Hay las mismas pruebas para creer que la vida fue insuflada por un ser superior desde un poco de barro que de llegamos todos aquí a bordo de un cometa...
Seguramente ninguno de estos nuevos conservadores han tenido que pasar una noche en Fátima que es una experiencia reveladora sobre lo peligroso que es mezclar religión y vida civil, sobre lo absurdo que es no dividir una cosa de la otra.


En un concepto más amplio es curioso como el tema religioso está tomando en estos tiempos una predominancia tan importante y como, los dirigentes de todas las religiones del mundo se han colgado el cartelito de "víctimas" y denuncian estar siendo atacados por un ideario ateo y,por lo tanto, diabólico. Yo sólo lo diré de una forma: Puedes casarte en Las Vegas pero es imposible jugar una partida de Poker en Fátima o ver un espectáculo de striptease. Si no os fiais de mi os recomiendo que vayais a comprobarlo, saldréis de allí alucinado.