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martes, 5 de agosto de 2008

La pasión según Pascal Henry


Un señor suizo entra en el restaurante El Bulli y, en la sobremesa, se excusa para ir a su coche a buscar unas tarjetas de visita. Luego desaparece sin dejar rastro. El tipo se llama Pascal Henry y sólo tenía una pasión: la comida. De hecho, en el momento de su desaparición, se encontraba recorriendo todos los restaurantes que atesoran las famosas tres estrellas Michelín. 68 selectos locales de todo el mundo. El rollo tiene toda la la afectación, el misterio y el glamour de las novelas de Agatha Christie, de hecho, la historia en sí es tan cursi que sólo ha faltado que el buen suizo, en lugar de desaparecer, hubiera aparecido con un enorme abrebotellas clavado en la espalda para que se hubiera aparecido por allí Miss Marple.


El tipo, en realidad, era un frikazo, si entendemos lo de frikazo por alguien consumido por sus propias pasiones: coleccionismo de sellos, cartas del Magic, muñecos, memorabilia, postales, cromos. Vivía separado de su señora y mendigando una cama en casa de los colegas entiendo que para pagarse el vicio de comer deconstrucciones, ceviches, espumas y otras lindezas. Decían de él que era un tipo normal que se había hecho amigo de Paul Bocuse que es, ahora, uno de los que está pagando su búsqueda.

Lo malo de la gente muy pasional es que, en muchos casos, también son muy volubles. Los fans suelen ser así y, cuando su grupo preferido se separa, se buscan otro parecido para seguir sufriendo. ¿Qué hicieron las fans de Take That? Pues engancharse a East 51 o a algo parecido. Fíjate si no en lo que le ha ocurrido a Richi Bastante que era Presidente del Club de Fans de Tamara/Ambar/Yurena y ahora es una señora cantante. Qué bonito.

A lo mejor Pascal Henry ha encontrado otras cosas que le dan más placer o sólo tenía hambre y salió a comerse un bocata de calamares a un lugar cercano.




La parte superior de los armarios de todas las casas es el museo familiar de las aficiones pasajeras. Guitarras a las que le falta una cuerda, cajas con maquetas a medio terminar, juegos de mesa que te trajeron los Reyes (siempre hay un Operación al que le falta uno de los huesos), un juego de Tente....a veces también tenemos un kimono viejo (que alguien acabó usando para disfrazarse) y en casos más extremos una pesa perdida debajo de una cama o un aro para hacer gimasia rítmica.


Al final las pasiones, por muy ardientes que sean, se acaban esfumando como Pascal Henry, sin dejar rastro, dejando sólo dudas. Quizás fuimos también aficiones pasajeras en las vidas de otras personas y nuestra sombra está cogiendo polvo encima del armario de algun/a ex que, de cuando en cuando, mira hacia arriba con desprecio diciendo: "¿Cómo pude gastar tiempo con eso?". Lo peor de todo es que, de vez en cuando, te asalta la esperanza de que te bajen, te desempolven y quieran volver a jugar contigo. Y eso si que es malo. O no. Todo es cuestión de gustos, bien lo sabe Pascal Henry.

sábado, 23 de febrero de 2008

La complejidad de la sencillez

Leo esto en Microsiervos. Y me pregunto: ¿Cuanto tiempo hay que pensar para llegar a esa conclusión? ¿No son dos pizzas más baratas que una sola? No se, que rollo, de hecho es que ni siquiera he cogido uno de los menús de telepizza que tengo colgados en la nevera para comprobar si es cierto. Qué pereza. Pero mira, se publica. La razón del porqué triunfan estas nimiedades se encuentra en este trozo de diálogo de El Color del dinero (Martin Scorsese, 1984), que mantienen Paul Newman y Tom Cruise:




Vincent Lauria


¿Por qué el nine ball [un tipo de billar que se juega con ocho bolas] es más popular?


"Fast" Eddie Felson
Joder, por la misma razón que el parchís es más conocido que el ajedrez...



"¿Y como dices que va eso de la cienciología, muchacho?"



Pues sí, triunfan las cosas sencillas. Niño Marqués me lo dice siempre que puede: "Yo quiero vivir sin que me toques los cojones, Insustancial". Y no le falta razón.

Bien lo sabe el pobre Scorsese que, en plena época de confusión (aquella mítica en la que dejaba montañitas de cocaína como propina a sus camareros preferidos de los restaurantes de Los Angeles) fue atacado por una partida de farlopa en mal estado provocándose, en pleno Festival de Cannes, una masiva hemorragia interna que le hizo sangrar por párpados, nariz y boca. Un lío esto de la cocaína.


Complejidad vs. sencillez, el eterno debate del arte, de la vida. Hay gente que sólo necesita cuatro trazos o dos acordes de piano para emocionar a un planeta entero y otros que necesitan una filarmónica para trasladar las mismas sensaciones.

Jamás escucharemos completo el Chinese Democracy de Guns & Roses, un disco que lleva grabándose desde el año 93 y ha necesitado 1.000.0000 de dólares para convertirse en una gran nada; Brian Wilson, que fue capaz de llegar a toda una generación con Beach Boys cantándole a algo tan insustancial como el sol, las chicas y pasarlo bien tardó cerca de treinta años en alumbrar su pretendida obra maestra, Smile, que provocó la confusión de todo cristo. Era normal, los discos, las películas, los cuadros, los ligues, la farlopa, el whisky tienen su año y luego nada, se acabó porque, o son verdaderamente geniales, o corren el riesgo de haber envejecido al mismo ritmo que su aduencia, sus consumidores, y ser nada más que un mal recuerdo del pasado.

Yo por eso cada vez soy más de los Ramones. Cuatro acordes, one, two, three, four, Hey, Ho, Let´s go! y para dentro. 37 canciones tocaron la primera vez que los vi en el Pabellón de deportes del Real Madrid, allá por el ¿90? Un gracias, un hasta luego amigos chapurreado en español y santas pascuas. Eternos.


Sin embargo mira Axel Rose, tocando en una banda que contrató a un guitarrista que llevaba un cubo de KFC en la cabeza y una máscara de plástico y al pobre Wilson encerrado, componiendo para él mismo, demasiado preocupado de si podrá rayar al nivel de sus anteriores trabajos. "Análisis igual a parálisis" me dijo el otro día Dominic Purcell, el cachas de Prison Break cuando le pregunté sobre la complejidad de actuar. "Me pongo delante de la cámara lo suelto y me voy a tomar por culo". Llegará lejos.



Efectivamente el rock se ha ido a tomar por el culo.



Pero las cosas sencillas no venden demasiado. Mira las pelis de Medem...ahora es fácil meterse con él porque todo el mundo se ha jiñado en su Caótica Ana pero, hagan ustedes análisis de conciencia y no respondan con el típico "es que en esta se le ha ido la olla". ¿No era lo que esperaban? ¿No les gustaba de Medem su complejidad narrativa? ¿Sus tramas formadas por casualidades de la vida?


Pues no, a ustedes les gustaba el romance, el rollo rosa del amor (¡Oh, Romeo, Romeo!) imposible de Los Amantes del Círculo Polar y el asunto familiar de Lucía y el Sexo con todos esos personajes, danzando por ahí, a la buena de Dios pensando, en su inocencia, que una historia con un agujero en medio tiene muchas ventajas...sí, muchas ventajas y una desventaja que es que Medem se cayó por aquél agujero.


"No nos vamos a mover de aquí hasta que le devuelva a este señor su talento..."


¿Les he dicho ya que soy un cabrón con pintas? Pero, al menos reconozcan que a ustedes les gustaba lo otro, la voz en off y el amor, las muchas historias de amor de Medem y no su forma de contarlo porque, no serán ustedes de los que piensan que el medio es el mensaje en sí. Habría que haber colgado a McLuhan en la plaza mayor de la aldea global por haber dicho eso.

Pero me estoy liando, yo iba a otra cosa, yo iba a Los Ramones y a las cosas sencillas ¿no ven como siempre me lío? ¿Me estaré cayendo por el mismo agujero que Medem? Sí, mira, ahí lo veo al fondo lamiéndose las heridas y preguntándose porqué critican ustedes su complejidad cuando antes la adoraban...

Si las cosas fueran más sencillas o quisiéramos hacerlas más sencillas nadie tendría libros de autoayuda en casa y sus autores tendrían que trabajar en cosas decentes como picando piedras en una cantera o, no se, limpiando cabinas de sex shops. Todos los libros de autoayuda que triunfan te obligan a que te mimetices con algo: ratones, princesas, leones...¿De verdad alguien que esté metido en un lío de verdad tiene el tiempo suficiente para hacer todos los días un ejercicio de abstracción tan importante? ¡Soy un ratón, soy un ratón que nada en un cubo de leche" ¡Noooo! Es usted Marcelino González, le huele el aliento, tiene un trabajo de mierda y por eso no liga ni a la de tres. ¡Uarrrg, Uarrrgg, Soy un león, soy un león que tiene que enseñar sus fauces! ¡Noooo! Es usted Ana María Peribañez, una trepa de cojones, que quiere justificar su falta de escrúpulos diciendo que esto es una selva, que todos sus amigos son unas alimañas como usted y que si se los come es porque siempre regirá la ley del más fuerte. ¡Pues hágalo Señorita Peribañez, pero no nos moleste con sus rugidos!




¡Daos prisa que hoy toca experimentar con un nuevo alucinógenooooo!



De hecho el mejor consejo que podrían dar los escritores de los libros de autoayuda es: "Haga como yo, coja dos o tres libros de psicología, léalos, digiéralos malamente, otros dos más de economía para idiotas, uno de Eric Fhromm y tres de Paulo Coelho y escriba su mierda de libro de autoayuda. Antes de lo que cree estará nadando en dinero arrancado a otros más idiotas que usted".

Y es que este blog, es un blog con muchas ventajas, no tiene agujeros en el medio porque si no sería un donut. Aplíquense el cuento y disfruten. ¡Hey, Ho, Let´s Go! Y, si han venido aquí buscando respuestas lo mejor es que vuelvan por donde han venido. Busquen su camino y no dejen de visitarnos por si algún día se nos ocurre algo más original que decirles.

jueves, 14 de febrero de 2008

Pregúnteme porqué no me gusta San Valentín

Nota Insustancial: Para el mejor entendimiento de este post, deberían ustedes de intentar leerlo con la entonación de la voz del narrador en Cuéntame, Carlos Hipólito. Si pueden poner la canción de la serie antes de comenzar la lectura se meterán antes en vereda, vale también la de Aquellos Maravillosos años.

Wendy y su amigo Pagafantas

A mi San Valentín no me gusta desde que tengo 12 años. Mi profesora de inglés se empeñó en organizar una sesión de Valentine´s Day en el colegio en plan anglosajón, ya saben, haciendo postalicas cutres de corazones para dárselas a las chicas que te gustaran y recibiendo las propias de las que "se gustaran" de tí. Además en plan obligatorio.

El asunto es en USA y en Inglaterra una de esas poco sutiles ceremonias de humillación pública que tanto gustan en los centros escolares de aquellos pagos y que aquí recordarán ustedes por aquél mítico episodio de Los Simpsons en el que Lisa regalaba a Ralph una postal en la que ponía eso de "Eres chu-chu, chuli" con trenecito y todo.

Otras ceremonias de este tipo son las entregas de premios con nominados de cuerpo presente que dejan al ganador con la cara del gato que se comió al canario y al perdedor con cara de vaca mirando pasar el tren. ¿No sería mejor hacer una cenita e ir dando los premios con el rollo sabido de antemano y ahorrarnos todas esas caras de "bueno, no pasa nada, aguantaré estos diez segundos más y luego me iré a mi casa, cargaré la escopeta y me dedicaré a disparar contra la porcelana china porque no le quiero ver la cara a ninguno de estos hijos de puta en mi vida"?


Bueno, pero a lo que iba, que no recibí ninguna postal. De nadie. Juro que no recibí ninguna valentine de aquellas y me enfurruñé pese a que era previsible que pasara. Además ya era el típico empollón que comienza a vestirse de malote para que los demás le hagan caso ¿Saben? Sí, reconozco que yo fui de esos que me despedí del sexto de EGB vistiendo una ropa que me había comprado mi abuela o una tía mía (que son las dos personas a la que la madre de cualquier empollón sabe que tiene que encomendar el estilismo de su hijo gafotas) y reaparecí en otro colegio, en séptimo de EGB vistiendo como un Elvis enano -perdón, androcoplásico- de esos que alquila la gente para las despedidas de soltero. ¡Yeah, baby, yeah!


Adivinen:¿A cuál de estos dos de rockers se parecía el Señor Insustancial de teen?


La otras versiones del nerd macarrizado son: el que se hace jevi (con ventaja porque puede reutilizar los pantalones de chandal en su nuevo vestuario) que suele ser jugador de rol y escuchar con delectación música celta y el que se hace gótico que suele ser un nerdo cenizo al que la madre inmediatamente lleva al psicólogo porque ha descubierto que se maquilla más que ella. El primero se mete en Izquierda Unida y estudia una carrera de letras como Historia y el segundo comienza a guardar pequeños cadáveres de bichitos primero, luego le da por el rollo satánico y el suicidio pero, un día, se levanta por la mañana descubriendo: a) que es gay o b)que ya está bien de hacer el gilipollas y se pone a estudiar empresariales para luego casarse con una chica que conoció en Suicidegirls.com y que ha seguido el mismo camino. Que risa. Que ascopena.


Unos no sabían si hacer pellas o suicidarse, los otros estaban por el Metal y el Sagrado Air Guitar!!!!!!



Me acuerdo que las celebraciones de aquél San Valentín se complemetaron con una fiesta en la que los chicos y las chicas hicieron una fiesta e incluso compraron dos paquetes de tabaco (uno de Fortuna para nosotros, uno de Nobel para ellas) para echarnos unos cigas. ¿Quién se pasó toda la noche pegado a los vinilos poniendo discos de Hombres G, Modestia Aparte y Miguel Bosé? Sí, lo han adivinado, el mismo insustancial. Es curioso que antes los más pringados fueran los que ponían la música en las fiestas y ahora sean los más guays los que siempre andan cerca de los platos...¿no? Pero, bueno, me lío, que no me gusta San Valentín y ya.

Además mis regalos son horribles. No se que regalar y nunca he sabido envolver. O, sea, regalo algo terrible en la bolsa de donde lo he comprado con la frase de "Si no te gusta, tengo aquí el ticket". Yo me he especializado en regalar música que la gente nunca va a escuchar o libros que jamás van a leer. Si van ustedes a una celebración de cumple y ven un CD o un volumen que no concuerda con el anfitrión es posible que esté también invitado al evento. Búsquenme.


Le das a un catequista el photo shop y te hace cosas como estas...

A mi no me gusta San Valentín pero no porque sea una fiesta inventada por los grandes almacenes, las perfumerías o las floristerías -me río yo de esas dignísimas posturas en contra del consumismo cuando las VISAS están todavía que echan humo por cosas tan estúpidas como la Navidad- si no porque me parece de mal gusto. Es decir, es como ser gordo en África, una muestra de ostentación. ¿Se han fijado en esas parejas, acarameladas sentadas en los cafetines, mirándose con ojos tiernos, ella con unas rosas rojas en su regazo acariciándole la mano al muchacho? ¿Y ellos recibiendo esa colonia pour homme con carita de no haber roto nunca un plato y todo es pelillos a la mar y gorrioncitos y hoy te quiero más que ayer pero muchísimo menos que mañana? ¿Que mensaje quieren transmitir? ¿Chincha rabiña que tengo piba que me caliente los pies y tu te jodes que a saber con quién cenarás esta noche? ¿Que son chu-chu-chulis?


Pues eso, que no pude celebrar San Valentín con quien me hubiera gustado.


Y aquí se despacha sobre el tema Mauro Entrialgo:


Pincha aquí para verlo en su propia página.

lunes, 11 de febrero de 2008

Días (festivos) de cine

He hilado uno de esos weekends de sentarme frente a la pantalla para no moverme. Esta tarde, por causas ajenas a mi voluntad, he tenido que ver Cloverfield, Monstruoso coñazo, por cierto. Paso de decir nada que luego todo se sabe.

¿Cree usted, Señor Director que es el momento de ponerse a hacer Tai-Chi?


Obligado también me he visto a ver Cuarto Milenio pero porque salía Nacho Cerdá hablando sobre su documental Ataudes de luz. Un documental sobre la figura de Sergio del Monte (un director de cine de terror) que, supuestamente, investigó sobre la fuerza oculta de la luz en las películas. Vi en su día parte del material y quedé acojonado. El asunto es friki pero, en el fondo, es un homenaje al cine de terror que veíamos de pequeñitos firmado por Ossorio, Naschy, Klimowsky y a algunos personajes acojonantes (de los que acojonan me refiero) como Jiménez del Oso o Chicho Ibáñez Serrador (quien se haya perdido ¿Pero quién puede matar a un niño? tiene que ir a la Fnac a comprársela porque por nueve euros no vale la pena perderse una joya del cine de terror). Yo es que estoy cada vez más por el cine español, que quieren que les diga. Ya haré alguna entradita sobre el cine español más sobresaliente de los 70 (o al menos el más raruno) para que sepan ustedes la canela fina que se ha rodado (y que se rueda) en nuestro pais y para que sepan quienes son los papás creativos de todo el cine de autor y de género que se hac actualmente y que tanto éxito tiene.





Prueba visual: ¿Cuál de estos dos personajes tiene más posibilidades de salir en Cine de Barrio?




Por cierto que la cita me dio para descubrir un asunto que me había aterrorizado durante la infancia. En 1984 (allá por el Pleistoceno) vi un documental llamado Alternativa 3, una cosa bizarra sobre la construcción de unas colonias en Marte que se estaban haciendo los americanos con esclavos que secuestraban en todo el mundo para huir del Planeta cuando el Cambio climático nos alcanzara. El caso es que siempre había pensado que semejante asunto era cosa de mi imaginación y que nunca había visto, en realidad, ese documental, que no existía. Pues sí, años de psicoanalista tirados a la basura, existió. Si eligen un lacaniano para que les arregle el tarro al menos que sepa algo de cine más que ustedes. Por cierto que Nacho Cerdá sabe bastante de esto de jugar con ficciones que crean realidades porque fue acusado de haber sido el director de aquel material falso presuntamente extraído del Pentágono en el que se veía la autopsia a uno de los extraterrestres de Rosswell, al parecer alguien vio similutudes entre la forma de rodar la autopsia del ET y la que Nacho había empleado para hacer Aftermath, su segundo cortometraje. Le hicieron un especial en FOX USA presentado por Lance Henriksen (el tipo de Millennium). Lo que yo creo, es una hipótesis, es que los responsables vieron el corto de Nacho y lo copiaron, nada más,. vamos lo que hacen aquí Lucía Etxeberría y Ana Rosa Quintana con Antonio Colino y Barbara Cartland por ponerles un ejemplo literario. ¡Klaatu Barada Nictu! ¡Klaatu Barada Nictu! jejejee.






Descubran las siete diferencias...


Finalmente me tragué Henry: Retrato de un asesino para celebrar que estoy vivo. Es una película sucia y chunga, fría, incluso excesivamente fría pero necesaria. ¿por qué McNaughton después de esto sólo hizo mierdakas? Nadie lo sabe, yo salvo La chica del gangster porque sale Bill Murray, que está por Madrid rodando por estos días con Jim Jarmusch al me me encontré la última vez que vine a Madrid en una terraza y me pidió fuego y un cigarrillo.



(....reedición un día más tarde...)


Joder, estoy leyendo el post y suena un poco deprimente haberse pasado todo el fin de semana leyendo, fumando y viendo películas. Menos mal que el sábado visité a mi sobrino Mario (un niño humorista y sin culo, de ahí que le haya puesto el apodo de Culo Carpeta, que le hace mucha gracia y que contraresta con el que me ha puesto a mi que es Culo Mordor). Esa es de las cosas por las que merece la pena visitar de vez en cuando a la familia ¿no?



Por cierto, que gracias al sobrino, ya se que puedo aguantar jugando con un crío de cuatro años, al menos con uno tan adorable y colgado como este, unas 3 horas. Y puedo jugar al baloncesto de habitación (o sea, con una canasta pequeña y un balón pequeño de rodillas), al futbolín, a hacer pegatinas de Magic Kingdom y a disfrazarnos (él de Spiderman y yo del Malvado Darkness Bobby, un supervillano con casco de Bobby inglés, parche de pirata y cimitarra de plástico) sin desfallecer. También puedo tener dos o tres sesiones de Pressing Catch por parejas y competir contra dos peluches gigantes. La escena era algo parecida a la que sale en el final de The Doors y se ve a Jim Morrison en el cumpleaños de uno de los críos de Ray Manzarek. Más o menos. Me fui a casa con dolor de cabeza, dolor de todo porque el mamón no se está quieto y tiene energía como para cerrar un after.


Se sacan muchas enseñanzas jugando con los críos, una de ellas es que tienen peor perder que el PP y que hay que dejarlos ganar de vez en cuando...bueno a los del PP no hace falta a los niños sí, que se rebotan mogollón. Como me dijo su mamá: "Es mejor que dejes ganar al Wookie si quieres seguir teniendo brazos". Estos padres nuevos y sus referencias a La Guerra de las Galaxias.

jueves, 7 de febrero de 2008

Miles de dolores de muelas.


Anoche me acosté tarde con la excusa de que Pau Gasol jugaba por primera vez con los L.A. Lakers, una cita deportiva (soy más de ba-lon-ces-to que de futbol) que me hizo reencontrarme con el Abuelo Cebolleta y ponerles aquí esta pequeña reflexión leánla con voz aviejunada como la voz en off del narrador de Cuento de Navidad de Dickens:

"En mis tiempos, eh, cuando yo era mozo, los partidos de la NBA comenzaron a verse en España de manera regular a partir del año 86 u 87, los retransmitía Ramón Trecet (que lo hacía desde un cutre estudio, muchas veces vistiendo un colorista chandal de Tactel que luego regalaría a un yonki) y, aunque el programa y la narración se hacían en directo los partidos eran todos en diferido".
Que tiempos, que viejo soy coño, que bueno Gasol, oye. Pues con esa alegría forofista me fui a la cama pensando que si un tipo desgarbado de Sant Boi de Llobregat era capaz de fichar por los Lakers un insustancial como yo bien podía ver sus sueños cumplidos.

El teléfono sonó a las 9:30 y me pilló soñando en el sofá con muy malas noticias profesionales.

El teléfono sonó a las 10:00 cuando mascaba irritado una tostada untada en fracaso con otra tanda de asquerosas noticias también profesionales.

A eso de las 11:00 sabiendo ya que mi destino no corría paralelo al de Pau recibí un SMS informándome de que F. se retorcía de dolor de muelas.

A eso de las 11:30 habiendo recibido una ducha que no consiguió quitarme el apestoso olor a fracaso recibí una llamada de F. a la que transmití mi intención de no volver a coger el móvil nunca más. Egoistamente hablo de lo mal que me trata la vida y ella parece que aparca su dolor de muelas para aguantar el chaparrón de mi desánimo con paciencia de quien escucha a un hijo tonto.

A las 13:15 he salido de un edificio de oficinas con todas las malas noticias confirmadas al 100%.

¿Se estaba convirtiendo mi vida en una película de Fernando León? Casi



"¿Oye Fer y si a esta peli la llamamos "No country for worker men" nos darán el Goya?



Pero como esta vida es un cúmulo sin sentido de escenas de drama y comedia que se encadenan las unas a las otra sin el menor sentido de la tragedia o el ritmo hete aquí que comí en buena compañía, conocí a Christina Rosenvinge con la que estuve charlando durante más de una hora (cosa profesional, no es que la asaltara en el medio de la calle para charlar sobre su último disco) e incluso tuve tiempo para tomarme un whisky con mi fotógrafo habitual preferido y escucharle decir una frase que cito textualmente "joder, que asco, ¿Te has dado cuenta de esas dos que nos miran desde esa mesa de ahí? ¿Te has dado cuenta de que nos estaban saludando discretamente? ¿A que te has dado cuenta de que son de pago? ¡Que pena, que asco, joder! ¡Que pena, que asco ser tan viejo y darse cuenta de estas cosas! ¡Si es que ya se te quita hasta la ilusión!". Sí, que asco, que pena, joder.




"¿Anestesia? ¿Usted quiere que se entere Espe y me haga como al Doctor Montes?



Y luego paseito y vuelta a casa. Y F. que llama anestesiada desde un taxi, bolinga perdida de anestésicos diciendo que han tardado tres horas en sacarle la muela y que le ha dado un ataque de nervios ante la impericia del dentista pero que ya, que bien, que no muy bien pero que qué le vamos a hacer y digo que me preocupa. Y ella dice que no me preocupe y yo, aparco mi dolor de muelas que llevo arrastrando todo el día (menos intenso) y digo que piense como cambia el cuento: "Normalmente eres tu la que se preocupa por mí cuando estoy por ahí medio inconsciente y ahora es al revés, Quid pro Quo". Y entonces se ríe.

Y es puro analgésico y mañana no le cojo el teléfono a (casi) nadie.

lunes, 28 de enero de 2008

Sin descanso dominical

Pizza, Mahou, Bossa, más música, Famobil vs. Playmobil, muditas, comedietas americanas, literatura, pasado, presente, futuro, Walker, Ballantine´s Cola, yo me pondría otra de esas pero hasta el borde, miradas, viajes en el tiempo, hospitales, paternidades irresponsables, el mal de IKEA, semiinconsciencia, televisión, trabajo, coeficiente de fallo, error, reencuentro, distanciamientos, subidas y bajadas, yo tomaría más de aquello, no lo sabía, pues lo siento, amigos, viajes, Atravesar el Ecuador, y ni siquiera son las doce, llama a estos, nos vamos a embalar, Honestidad brutal, quería escuchar, Death Proof, Dylan, no me hables de Van Morrison ni de bragas, anillos de compromiso, nombres para hijos inventados, París, siempre París, 2 reais, Mastretta toca delante de unos viejos, Damills, Heath Ledger, el diseño de los discos de Subterfuge, blogs, el barrio, la vivienda, celos, hermanas, familia como institución, no regrets, sin reproches, Joe Strummer, el punk, películas, qué vamos a hacer con esto, no podría vivir sin esto, quiero que te quedes, quiero quedarme, una manta, perro y gata, risas, más risas, me río contigo, no de tí, antes más y ahora más todavía, furtivos, nuestros rollos, es como conocerte de siempre, cásate conmigo, lagrimones, dramas, y hablar pero bien, ya sabes lo que nos toca ahora, sobrinos con los que no te llevas bien, ¿Donde estabas tú en el 92?, Filología, el estudio de los clásicos del Siglo de Oro español, El niño culo carpeta, Fulanos, Horarios de cierre, Jacobo y las irlandesas, Crítica literaria, Eco, Derrida, Apocalípticos e integrados, nos estamos poniendo... exquisitos, nadie me llama por mi nombre, ni siquiera yo uso tu nombre y me encanta cuando tú dices mi nombre, tengo sueño, no hay almohada, ¿Y una visita al Contra?, Vete si quieres, sí, mejor será que me quede, haz conmigo lo que te de la gana, ¿En realidad tiene que llamarse Pelayo?, balbuceos, ronquidos, Vinilos, internet, baloncesto, planes a media semana, volver a dormir bien, con el pulso desacelerado, conciertos de ronquidos para tres, despertarse antes de la hora convenida, tienes la espalda más bonita que he visto en mi vida, quiero a ese animal y no espero que nadie lo entienda, vete a la mierda, media hora más, que luego será otra hora, ¿A quién se le ocurriría hacer una bebida marrón? ¿Y a quién se le ocurriría eso de la Cristal Pepsi? ¿Y la Cherry Coke? no resaca, Gente que queda para suicidarse, paseo, encuentro con Tarque, charla, Infraser en una esquina, compra el periódico, parecemos tan normales, Yamayé, Ernesto y Casa Gerardo, Sin alcohol, cecina, más cañas, Vacas, motos, motores de dos tiempos, pitorros, aceite, golpes de efecto, animales con cagalera, Alberto García Alix, una de revuelto, paseo, otra vez olvidé la muda y el DVD, fortasec, pasar por la casa de un amigo al que no quiero ver, al que no veo, es que somos unos perros, el móvil, la agenda, la lectura, el metro, la vuelta a casa, el beso, el abrazo, se hace todo tan cuesta arriba, el ipod, Makaroff, Plaza Real, me he pasado de parada, me he pasado de parada pensando en ti, partidazo, cena, amigos, si me olvido de las cosas lo hago inconscientemente, SMS, llamadas perdidas, no contestas y ya contestas, el pulso que vuelve, la vuelta a casa... y ya no hace tanto frío y ya mañana será lunes.

miércoles, 23 de enero de 2008

Tears of joy


La vida es una sucesión de escenas cómicas y trágicas que se encadenan sin solución de continuidad hasta que te ves (más bien te ven) criando malvas. Yo lo aprendí en el verano de 2005 en el que se me cruzaron los géneros de manera inoportuna.
También hice esta foto y estuve en esa boda con la parte navarro-francesa de los Manson que son, como todos los Manson excesivos y que se diferencian de los otros (Extremo Manson, Castellano Manson, Eusko Manson etc.) porque se visten de Belmondo para casarse y tunean burros.
Por si acaso, cuando no sepan ustedes reír o llorar, y no tengan que asistir a una boda de unos parientes, les recomiendo que se vayan aquí y escuchen una canción que se llama Tears of Joy de Malcolm Scarpa, canción incluída en el cortometraje del mismo título de Santiago Lorenzo y luego en su película Mamá es Boba. Les prometo subidón completamente legal.

martes, 15 de enero de 2008

Peter Pan contra la Realidad


-Así que ahora estás aquí, ¿no?

-Bueno, aquí, aquí, estoy "por aquí.

-Vale, puedes disfrazarlo de lo que quieras pero el caso es que has vuelto para quedarte.


-Yo no me voy a dedicar a poner copas, ni a conducir un tractor. Estoy seguro de que me bebería lo primero y estrellaría lo segundo. O viceversa.

- Ya, lo importante es que no te falte el humor, lo vas a necesitar.

- Intento no pensar en las cosas que voy a necesitar, estoy pensando en las cosas que quiero dejar...además, esto no está tan mal...
-Ya, ahora no, pero ya verás dentro de dos meses.

- Todo estará bien, si sigues ahí, detrás de la barra poniéndome de beber.

- Ni siquiera se si yo aguantaré tanto, estoy cansada.
- Te casarás y te largarás. ¿Adonde? ¿Con quién?

- Yo al menos podré casarme y largarme pero ¿Te has mirado bien? Has venido a quedarte y no creo que nadie quiera casarse contigo, no tienes buen aspecto. Siempre parece que te guardas una carta, un as en la manga, que nunca dices lo que piensas en realidad, que todo es pura fachada. Las chicas desconfían de tí y no eres guapo. Si fueras guapo y la tuvieras grande podrías ahorrarte todas tus discursos, todas tus frases brillantes y concentrarte en otras cosas. Ahora mismo no eres el soltero de oro, antes quizás sí, cuando se decía que nadabas en pasta, pero ahora...ni siquiera yo te echaría un polvo y eso que hemos echado unos cuantos.

-Entonces de follar ni hablamos...

- Ahorrate también el sarcasmo, lo vas a necesitar. Vas a tener que hacer acopio de todo tu sarcasmo y todas tus gracietas porque te juro que hay gente buscándote desde ayer para venir aquí y darte una patada en el culo, para recordarte que has vuelto.

- Te digo que esto es temporal, he venido a descansar, a intentar escribir, a salir un poco de la rueda.

- ¿Qué rueda? ¿Qué me estás contando, tío?

- Lo que me ocurre es que no tengo remate, no soy capaz de terminar nada de lo que hago. Estoy tratando de coger empuje, de comenzar de cero, de empezar de nuevo...

- Volver siempre es una mala señal. Lárgate. Aquí lo tienes todo hecho, que se jodan, que piensen que no has fracasado. Yo lo se y con eso basta.
- Me gustaría que, al menos, tu confiaras en mi.

-Nadie da dos duros por ti, desde hace tiempo.

- Intentas hacerme daño para que no me quede.

- Si quieres puedes engañarte pero lo cierto es que hace tiempo que dejé de comerme la cabeza, de hecho, cuando te he visto he querido no reconocerte. No entendía muy bien que venías buscando. Quizás pensabas que te recibiría con dos besos y un "¿Que tal?". Nunca ha sido mi estilo y, si lo era, ya no lo es. Estamos mayores para todas estas mierdas.

-Hablas como si te hubiera inventado.

- Nunca has escrito tan bien.

Ludwig Van se quedó mirando a la chica, que le devolvió una mirada de resignación, apretó fuertemente el billete de autobus de vuelta y se quedó mirándola sin comprender nada. Entendió que no sacaría nada de aquello y salió con los hombros caídos y la maleta en la mano derecha de camino a la estación. Sabía que se le había roto algo dentro, pero no sabía el qué exactamente. ¿De quién sería aquel niño que lo miraba desde la puerta de la cocina?

De todas las historias, aquella era el reflejo de su propia existencia. Una historia sin final, sin principio. Sin remate, como él mismo. "Recuerdo esos ojos, los suyos, los del crío de los cojones ¿De quién sería ese puto crío, tío?".

Me lo contó ayer, llorando como un crío cuando volvía para Madrid. Hoy, en su teléfono, ha estado sonando todo el día el puñetero contestador.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Ataques de (des) cordura en plena madrugada

1.Ya estaba a favor del canon digital y de cualquier otra medida que consiguiera que amigos míos (artistazos todos ellos) cobren unas perrillas. Ahora el PP se ha puesto a favor y yo me pregunto si no será el momento de que la SGAE lance una campaña de tipo:

¿Prefiere que le sigamos pagando entre todos la piscina a Bisbal o darle la razón a Zaplana?


2.Hace muchos años que esperaba poder compartir página con un famoso dibujante de cómics al que idolatro. Ahora, de vez en cuando, lo hago. Pensé que era el summum pero no. Creo que los deseos son como los Resorts, cuando llegas allí tampoco es para tanto.
3. ¿Por qué nunca me ha dado por vestirme de tía y sin embargo siempre que tengo una peluca a mano acabo por encasquetármela y cantar el tema de Cabaret "Wilkommen" haciendo aspavientos como si fuera una cabaretera puesta de popper?
4. No le miro a los ojos porque me gusta demasiado pero le miro el culo cada vez que sale de la habitación. Si no quiero quedar mal tendré que arrancarme los ojos o los huevos. El amor es dolor.
Ahí queda eso

jueves, 13 de diciembre de 2007

Lobotomicen a sus hijos

A mi la fiebre me divierte porque me provoca un colocón natural en el que flipo en colorines. Como esta semana he tenido mucha y muy mal repartida he vivido en una realidad paralela y moqueante a medio camino entre los retablos holandeses de Brueghel y la típica añoranza de un futuro inexistente en el que se mezclan aerocoches y chicas envueltas en trajes confeccionados con papel de plata.

En estos días me suelo dormir pensando en que despertaré siendo una persona diferente que ha criado a los hijos de otra persona, en el cuerpo de un francotirador checheno o en la piel de un administrador de fincas de Tudela. Como sueño que soy una persona diferente mi subconsciente se libera y siempre llego a una o dos buenas conclusiones.

Mi conclusión febril de este año, la que arropó mis fantasías y me ayudó a olvidarme de que vivía esta vida ha sido la siguiente:
EL TALENTO NO SIRVE PARA NADA

Así, escrito el letra bien prieta y gorda. En un par de momentos de estos días he querido tatuármela en sendos antebrazos para no olvidarla jamás.

Olvídense, cualquier talento y cualquier resistencia a la mediocridad es futil. No intenten vestirse con camisas de flores, no sueñen, no escriban, no fotografíen, no creen o, por Dios, al menos si lo intentan háganlo rematadamente mal.

¡¡Hostias, Escenas de Matrimonios, no!!!

No vuelvan a contestar bien a una pregunta del Trivial, si les preguntan por una calle háganse los suecos, si les piden consejo no lo den y si lo hacen háganlo fatal, sabiendo que llevan a la otra persona por el mal camino.
Levanten los hombros, pongan cara de zangolotino, repitan las estupideces mil y una veces escuchadas en la radio a tipejos más idiotas como usted y serán abrazados por las masas, acariciados con el halago de sus jefes. Serán ustedes uno más pero, ¡ehhhhhhhhhhhh nennnng!, no unos "unomases" cualquiera, si no los "unomases" más grises de este pedazo de roca flotante.


Cualquier intento de resistencia ante la mediocridad es un acto futil.

Es por eso que es necesario que para ser felices nos lobotomicemos. Eliminar quirúrgicamente esa detestable parte de cerebro que anima la voluntad, de ese modo podremos quitarnos el pinchacito de la conciencia. Es mejor, todo el mundo lo agradecerá.





Su mundo se llenará de conversaciones irrelevantes, de comentarios estúpidos, de gente que antes odiaba, de coches que antes no deseaba pero también, intuyo, que de una placidez sin fronteras porque reconózcalo conmigo a usted, como a mi, no era el bosque lo que le evitaba ver el sol si no las neuronas.

Elimínelas sin compasión, será feliz y, quién sabe, a lo mejor hay un puesto de ministro esperándole a la vuelta de la esquina. No tiene que ser muy difícil.

Yo, por mi parte, ya he pedido hora para que me hagan el deseado agujero en el frontal y si no sigo escribiendo es porque quiero ir cuanto antes a comprarme todos los discos de remix veraniego que encuentre, todos los libros de autoayuda que encuentre y después me meteré en la iglesia más cercana a ver si un compasivo cura me devuelve a la fe cristiana aunque la Cienciología o los Testigos de Jehová quizá consigan el proceso de idiotización antes.



Él también lee a Juan Manuel de Prada