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domingo, 8 de marzo de 2009

El ejemplo de Kevin Carter



Kevin Carter fue uno de los fotógrafos que se trasladó a Sudán en 1993 para dejar testimonio gráfico de la hambruna que, durante esa época, asoló el país africano. Carter era "miembro" del "Bang bang club" junto a Joao Silva, Greg Marinovich y Ken Oosterbroek; este selecto grupo de fotoperiodistas se había hecho internacionalmente famoso por no tener ningún empacho en correr cualquier tipo de riesgo, por estúpido que este fuera, con tal de conseguir la mejor fotografía del conflicto sudafricano (Oosterbroek tenía dos premios como fotógrafo del año y Marinovich fue premio Pulitzer en 1991, posteriormente a la "disolución" del club, Silva y Marinovich han trabajado en otros conflictos como Yugoslavia o Irak). El estilo kamikaze, violento e incluso feroz de su trabajo era el perfecto para describir un momento especialmente feroz y violento de la historia de África.

Kevin Carter viajó hasta la localidad de Ayod donde la ONU estaba llevando a cabo una operación humanitaria en forma de food-center. En los alrededores de la zona, los testigos parecen no ponerse de acuerdo del sitio exacto, descubrió a una niña famélica tumbada en el suelo. A su lado un buitre. Carter inmortalizó dicho momento. Poco tiempo después la foto fue portada del New York Times y a los pocos meses se le concedió el Premio Pulitzer. Es esta foto de aquí.


El fotógrafo sabía que su trabajo escandalizaría y produciría controversia. Lo que no imaginaba es que la mala conciencia occidental dirigiera el debate no hacia las razones por las cuales una niña yacía medio muerta en un páramo de Sudán con la poco recomendable compañía de un carroñero si no hacia las motivaciones que llevaron a Carter a hacer su trabajo y no a auxiliar a la pequeña. Curiosamente esto se supo por boca del propio fotógrafo que reconoció los hechos para luego declarar: "Se que es la foto más importante de mi carrera, pero no estoy orgulloso de ella, no quiero verla. Estoy muy arrepentido de no haber ayudado a la niña".

Pese a todo, la opinión pública fue implacable con Carter. Se le acusó de monstruo, de inhumano, de pesetero, de buscar el reconocimiento a cualquier precio...detrás de eso, claro está, estaba el debate real, ese que nunca se iba a abrir: ¿Hasta cuando vamos a permitir que estas imágenes puedan seguir ocurriendo? ¿Estamos haciendo algo por erradicar este tipo de cosas? ¿Cuantas niñas habrán muerto desde que se hizo esa foto sin que nadie haya movido un dedo?

Carter, que ya tenía un historial de desorden personal importante y había comenzado a comportarse de manera aún más errática perdiendo carretes en aviones y otros lindezas, se pasó el año siguiente contestando preguntas sobre cuestiones de ética y de moral y soportando textos dedicados a su persona como que "el que ha hecho la foto es otro depredador, otro buitre" que lo dañaron mucho más si cabe. Un día Carter abandonó a dos miembros del Bang-Bang, Marinovich y Oosterbroek, en las inmediaciones de Tokoza (Johannesburgo, Sudáfrica) para conceder una entrevista sobre la dichosa foto y, por la radio, se enteró de que a los dos los habían herido de gravedad. Oosterbroek murió. Unos meses después Carter se suicidó enchufando una manguera al tubo de su furgoneta aparcada en la orilla de un río donde solía bañarse de niño.


La historia de Kevin Carter (haceos con el documental "Kevin Carter: Casualty of the Bang-Bang Club" o con el libro "The Bang-Bang Club") siempre significará para mi la capacidad que tenemos para eludir, sea por mala conciencia sea porque nos dejamos llevar por los intereses de terceros, lo verdaderamente importante y ponerlo debajo de los focos. Ocurre cada vez con más intensidad en los medios consiguiendo que perdamos la perspectiva.

Comienzo a estar un poco cansado de que cada vez que alguien habla sobre el Cambio climático se haga más hincapié en el dinero que gana Al Gore dando conferencias que en la cuestión real que no es otra que, en realidad, nos estamos cargando el planeta en el que vivimos. ¿No habéis nunca tenido que soportar un chorreo de este tipo? Comienzan así: "Sí, mucho calentamiento y mucho lo que quieras pero hace un frío que pela...y además Al Gore es un chorizo que se queda con el dinero de la gente ¡Dando conferencias!". Siempre me pregunto: "¿Y qué culpa tendrá Gore de que se deshiele el Polo Norte?". Cuando se habla de África y de echar una mano encontrarás otro discurso del tipo "Las ONGs recogen el dinero de la gente para comprarse palacetes y untarse en caviar iraní". Si se habla del asunto palestino israelí y de la fragilidad de la zona normalmente me encuentro con un grupo amplio de opiniones que van del "es que los palestinos son todos terroristas" hasta el muy complaciente y socorrido "es una cuestión religiosa" dando a entender que como esta es una pelea entre dos super héroes llamados Alá y Yaveh nosotros sólo podemos asistir a la mega pelea de titanes con el rostro cariacontecido que ponen los habitantes de Metrópolis cada vez que a Lex Luthor le da por enfrentarse a Superman.


La Guerra en Irak (un conflicto del que ya casi no se habla) ha sido teñida varias veces de guerra humanitaria, lucha por la democracia, lucha en contra de la proliferación de armas nucleares en el área de conflicto y de solapado comienzo de una especie de "efecto dominó" que tendría como objetivo democratizar el régimen de Irán y, por ende, la cristianización definitiva de los países infieles. De fondo quedaron casi siempre, al menos para una importante masa de personitas, el hecho de que muere gente y de que el control del petróleo era, única y exclusivamente, la razón principal para iniciar una masacre. El caso es que siempre te encontrabas a alguien que te razonaba esto con un sereno "es que a los putos moros hay que meterlos en cintura, que sí, que vale, que no es la mejor forma pero es que hay que hacerlo". A día de hoy todavía se dice, se comenta, que Sadam Hussein era tan malvado que bombardeó a los kurdos con gas mostaza obviando, claro está, que todos los gobiernos que han tenido la posibilidad de pasarse por la piedra a los kurdos lo han hecho incluso siendo buenos amigos de Occidente.


En nuestra España tenemos el ejemplo de las Elecciones Gallegas en las que se ha hablado básicamente de una foto de Anxo Quintana subido en un yate y de unas supuestas reformas que Touriño llevó a cabo dentro de las dependencias públicas de la Xunta que, digo yo, revertirán en algo en su sucesor en el cargo que va a ser el que las va a disfrutar...¿Como osa ningún dirigente del PP en hablar de lujo y ostentación? Claro,como ellos viven como los jemeres rojos, pues no te jode...


Actualmente el chorreo le está cayendo a Garzón. La que hay liada en el PP es bastante gorda, casi un watergate, nos parecemos a Italia peligrosamente pero no, al parecer, lo importante es que este señor coincidió con una cacería con el ex Ministro de Justicia. Nadie ha dicho que los cotos de caza son los sitios donde hay que ir a buscar a los alos cargos cuando se está desencadenando una zapatiesta: Fraga y Álvarez Cascos disfrutaban de una conjuntamente cuando el Prestige se estaba partiendo en dos y tenían el móvil apagado...o fuera de cobertura en ese momento. En nuestro país siempre te encuentras a alguien que te justifica este tipo de cosas con un "no todo el mundo del PP es malo" (claro que no) o "esto lo hace Garzón porque es socialista" y luego te regala un interesante análisis sobre sobre política nacional pese a que nunca lo hayas visto coger un libro -o una papeleta- en su vida.


Que nadie se crea que estos discursos sobre lo externo a un problema real nacen de la nada, vivimos rodeados por gente encargada de alimentar esas líneas de opinión interesadas, esas cortinas de humo necesarias para tapar la realidad, para quedarnos en lo externo. Como decía un alto cargo del gobierno americano: "Si el rabo fuera más listo que el perro el rabo sería el que menearía al perro y no al revés".

Nota del Insustancial: ¿Alguien sabe por qué a Pepe Rubianes nadie le ha hecho un homenaje en la cadena pública? ¿Un homenaje como Thor manda? Pues porque para mucha gente Rubianes siempre será ese tipo que dijo que se "cagaba en España" en un programa de la TV3 y, claro, imaginaos el chorreo que le hubiera caído a Televisión Española por parte de los de siempre. Pues que se sepa que aquello fue otra falsedad interesada, asquerosa, lamentable, bochornosa y estúpida que nos ha alejado de lo realmente importante: Se nos ha muerto uno de los mejores cómicos que ha vivido nunca en nuestro país y no parece que nadie quiera comentarlo. Bueno, Grom sí, pero es que Grom está en todo.
Nota 2 del Insustancial: Todas las fotos de esta entrada pertenecen a reportajes del Bang-Bang Club.

viernes, 14 de noviembre de 2008

America se mira el pajarito


La foto de arriba es una de las mayores sorpresas que me he llevado últimamente: el señor de la derecha es, nada más y nada menos, que Barack Obama a estas horas presidente electo de los Estados Unidos y el de la derecha es uno de mis fotógrafos favoritos de todos los tiempos, su satánica majestad Terry Richardson.

Esta es una imagen que me llena de esperanza con respecto al futuro morador de la Casa Blanca, la verdad, porque creo que ningún otro se hubiera permitido el lujo de posar en público con un tipo que se ha hecho famoso por fotografiar la cultura americana más mostrenca desde la prespectiva más cochina que he visto en mi vida.


Los caminos de los dos han sido inversos: Mientras que Obama sale de la clase media baja para tocar el cielo, el fotógrafo fue un niño pijo que decidió encontrar acomodo en la parte trasera de los drugstore, drogarse con inhaladores para el asma, beber hasta caer redondo en el salón de cualquier desconocido y dar rienda suelta a una sexualidad voraz con, dicen, hombres, mujere y travestis de toda índole.


Terry, que lo tenía todo, ejerció de chapero ocasional, de punk y todo con la única intención de autodestruirse. Un buen día despertó y decidió utilizar su cámara para retratar su entorno. Fue un éxito, una obra dura, rápida, sucia, irónica humorística y, sobre todo, realista. El trabajo de Richardson parece, a primera vista, algo hecho de manera instantánea, rápida, incluso su mano parece temblar mecida por la ingesta de algo más que dos cañas y, claro esta, ha sido perseguido impenitentemente por todos los fotógrados convencionales y más cuando esta rara avis comenzó a buscar acomodo entre revistas como Harper´s, GQ, o incluso Vogue en su edición francesa considerada como la cosa más elegante a este lado del universo.

Sin embargo la fotografía de Richardson transmite mal rollismo por encima de su, aparente, poca técnica. Un fotógrafo profesional me contaba que una noche intentó captar el estilo Richardson y se rodeó de la atmósfera adecuada para ello: una cámara barata, una fiesta y gente aligerada del peso de la moral judeocristiana. Acomodó un fondo blanco y se dedicó a disparar fotos a los asistentes, gente drogada, ida completamente, desnudos…a la mañana siguiente rescató el material y se dio cuenta de que, pese a que parecía de Richardson, carecía completamente del extraño toque chungo que el americano es capaz de dotar a su trabajo.

Terry Richardson ha conseguido poner el punto becerro al mundo de la moda acercándolo a una pornografía sugerida, al retrato de momentos chungos, consiguió que una modelo se retratara bebiendo leche de la teta de una vaca, que la campaña de Sisley estuviera rodeado de los iconos de la movida Furry y, cómo no, ha conseguido sacar del armario a un Presidente Obama que, al lado de él, parece joven, divertido e impecablemente vestido sin embargo del mismo modo que no hay estrella que se precie que no haya dejado retratarse por la cámara de este fotógrafo a costa de hacer una broma pesada sobre sí mismo.
Espero que Richardson le haga el mismo favor a la política americana que le hizo en su momento a la encorsetada fotografía de moda, que le haga mirar hacia otro lado y, claro está, que aligere a Barack Hussein de la asquerosa, pornográfica, lastimosa y podrida doble moral que se ha apoderado de los Estados Unidos y de su anterior administración poniendo el acento en que una cerveza de vez en cuando, una fiesta de vez en cuando y un paseo ocasional por el lado más salvaje de nosotros mismos nos alimenta para seguir hacia adelante. Que Dios está en su sitio y nosotros en el nuestro y que, por favor, no se mezclen las cosas. No se si podrá o no pero, al menos, parece que alguien está dispuesto a abrir un poco las puertas y dejar salir todo el polvo acumulado, perseguir con una escoba a los fantasmas del puritanismo y dejar pasar el aire para que se cuele algo de la America mostrenca, real, sucia, pecaminosa y divertida que es la que nos quita el sentío. La que nos pone, vaya.

Por si acaso no os perdáis su Livejournal, ni su revista virtual pero no me hago responsable de que os den unas ganas terribles de pecar contra vosotros mismos.