Mostrando entradas con la etiqueta Raquel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Raquel. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de julio de 2009

Ese hombre...


Hay un temazo de La Costa Brava compuesto por Richi, guitarrista de esa banda y de Francisco Nixon donde también se lanza a cantar temas propios. Se llama "Amor bajo cero" y me parece que es una gran canción. Es esta de aquí.




Richi tiene trazas de protagonista pero prefiere hacerse el secundario, seguramente porque es muy consciente de que en nuestro país no tenemos piedad con los primeros pero adoramos a los segundos. Los adoramos porque, en nuestro ADN está ser muy buenos y magnánimos con el derrotado (tanto que nuestro equipo de Copa Davis es capaz de ganar dicho torneo y luego salir al centro de la pista a gritar el nombre de la selección derrotada, Argentina, o aplaudimos a los actores que no quieren ir a Hollywood) y normalmente horribles y desconfiados con el protagonista sobre el que desplegamos siempre dudas sobre cómo habrá conseguido elevarse sobre los mortales.

Hoy me he acordado de Richi, que es un gran tipo, uno de los grandes tipos con los que me he encontrado este año (junto a Fran que fue el que me lo presentó, Grom, Errasti, Gorka, Jordi, el equipo de cámara de Jacobo, Luis Roy Bean...) y que me da en la nariz que a veces necesita que alguien se acuerde de que es algo más que el tipo que mejor sabe nadar pegando el ombligo a los azulejos de la piscina. Es también el tipo que domina la elasticidad y el silencio...bueno, eso último menos.

Nota del Insustancial: Diría que esas personas son la mejor sorpresa que me ha dado el año pero es que este también ha sido el año en que he conocido a Linda Mirada...también por medio de Fran que es un tío imprescindible.

Nota del Insustancial 2:...Y a Dante...

Nota del Insustancial 3:...Y,como no, a Raquel.

domingo, 14 de junio de 2009

Tocaban estos en la FNAC...

Ayer a Fran Nixon un fan le regaló una camiseta de Zidane autografiada por el ídolo futbolístico ...he de decir que sentí envidia, esa envidia infantil del día de Reyes cuando uno descubría que al vecinito odioso le habían regalado el barco pirata de los clicks y que los muy cabrones habían dejado en la puerta de tu casa un estúpido yate amarillo, ¿Puede competir una barcaza de recreo con la gallardía de un galeón español con tres cañones, un tesoro y un negro armado con dos pistolones de mecha?
La noche después sólo mejoró, copa previa (a la inglesa) en El Parnasillo y charla sobre la postpoética de Fernández Mallo. A mi se me atragantan sus novelas nocillas y me mantienen en mis trece de que en la literatura de mi generación hay más menciones a Lynch, Clowes o Reed que a escritores. Javier Calvo, el escritor de "Los ríos perdidos de Londres" (entre otros), se identificó como un escritor que había pasado más tiempo con la Xbox que delante de un libro...es una boutade con cierto fundamento. Es verdad que hay más cine y más música que literatura entre las influencias de estos nuevos novísimos.
Madrid está desierta y calurosa. Noche de tormenta eléctrica sobre una ciudad casi deshabitada por el puente del Corpus, calles silenciosas y algo fantasmagóricas. Visita al Doña Pepita para hablar del lugar que ocupará Stephen King en unos años, sobre su influencia en toda una generación de escritores, sobre el descubrimiento de los géneros como método de expresión, el western crepuscular, la ucronía, la política ficción...novelas en primera persona de corte psicológico que tienen como protagonistas a detectives, vaqueros, habitantes del apocalipsis...se interrumpe el torrente de información para chascarrillear sobre ídolos de ayer y de hoy, sobre fenómenos mediáticos, sobre el legado de los genios.
Estamos calurosos y tranquilos con el whisky en la mano mientras el viento parece barrer la calle y la temperatura ambiente parece subir incluso un par de grados ahí afuera, Ana sale despedida a buscar tabaco y suena el teléfono. Al otro lado está Raquel preguntando por cómo va la noche a trescientos kilómetros de distancia. Va bien porque estábamos hablando de Sergio Algora y de Stephen King, y de Javier Gurruchaga y de que el encanto no puede durar toda la vida y las primeras gotas de lluvia templada comienzan a caer sobre el pavés recalentado por la tarde asfixiante. Hablo con Raquel y me doy cuenta de que soy el último habitante de la calle pese a que no son más de las doce y que este es el barrio literario de perdedores como Arturo Barea y Luis Martín Santos que los recorrieron mucho antes que yo; estas son las calles de Don Latino y de Max Estrella...una Vetusta gigantesca. Y que descanses, que descanso y que te cuides y que me cuido y que duermas bien y que no voy a dormirme hasta dentro de un rato. Y buenas noches y entra Richi como despistado pero que nunca lo está porque la gente que es antigua y moderna no se despista nunca.
Las horas pasan a velocidad de crucero y recalamos en el Café Manuela para dar cuenta de un gin tonic o dos, los que nos de tiempo. Fran y Ana se han retirado y quedamos unos cuantos. En la mesa de André está Julián Villagrán, un actor tímido y emocionante salido de la escuela de arte dramático de Sevilla de donde han salido Alex O´Dogherty (Cámara café, cabeza de perro), Paco León, Ángel García Pérez, Paco Tous, Vicente Romero...yo lo descubrí en un corto que se llamaba "bailongas" y luego de prota en "Carlos contra el mundo" (Chiqui Carabante, 2002) que es una de mis películas preferidas porque es un poco tímida y un poco irregular pero también emocionante. Cae el asunto de Russian Red vs. Elektra -del que se ha hablado un poco- y de conciertos y se canturrea Erasmus Borrachas a sonrisillas etílicas cuando pasan los grupos de erasmus...orgasmus gabachas dice alguien...de lo divino a lo humano, arte menor vs. arte mayor, un delirio. El delirio en medio de una ciudad irreconocible por el silencio y la pasmosa elegancia con la que sus borrachos se retiran a sus domicilios o se desparraman sobre los charcos de lluvia.
Última (¿Penúltima?) parada en el Nasti. Antiguo Maravillas. Sabes que es el antiguo Maravillas porque desgraciadamente sigue oliendo inconfundiblemente a cerrao. El local está dejado y medio lleno. Se nota lo primero por lo segundo. A lo mejor es que no vamos tan borrachitos como pensamos y por eso somos muy conscientes de que la música atronadora es una especie de remezcla de sonido Manchester. Obvio: 24 hour party people. Hoy menos pero parece ser que la tendencia es reciclar los 90 again. Primero vendrá el sonido más digerible y machacón y luego las reediciones de discos de Charlatans, Happy Mondays, Stone Roses...rezo porque no se vuelvan a poner de moda los gorritos de surfero porque esta vez no pienso sucumbir. Me daban aspecto de champiñón enfermo en los 90 y ahora pareceré un champiñon viejo, como esos que se quedan en el fondo de la nevera. A lo mejor luego se reivindique el grunge. Quizás sea demasiado pronto y nos sobrevenga una nueva epidemos rocker cincuentero. Ya sucumbí también pero esta vez el tupé es sólamente un sueño en medio de esta pérdida de cabello. Iván, el bajista de Rusos Blancos y ex costabravista se afana por convertir la noche en un desfile. Oh Yeah. Es una versión hispana de Ferris Bueller. Ya sólo quedamos el nucleo duro, la facción noctívaga: Iván, Richi y un servidor. Elásticos, preparados y armados hasta los dientes. Para liarla. Despistado propongo una escapadita al "No fun" que abre hasta tardísimo. Miradas de "ese bar lleva cerrado años...". Oh, yeah. Estoy fuera del mercado oficialmente, no me pondré al día ni aunque me ponga un gorrito de surfero de Manchester.
Retirada a tiempo. Victoria segura. La casa de Iván tiene vistas a la ciudad. Cervezas callejeras adquiridas a los chinos que nos hacen precio porque somos los únicos viandantes dispuestos a festejar la soledad, la tormenta y a dar por hecho que la movida no ha terminado. A esas horas me siento un poco como uno de esos turistas despistados que en el año 97 todavía se afanaban pro preguntar por el lugar exacto donde se desarrollaba la movida madrileña.
Luego sofá y Algora vuelve a la conversación. A la confidencia. A veces creo que hay gente que, en realidad, no se muere que simplemente se hace transparente. Caen las birras. Caemos rendidos. A dormir, bellacos. Alargamos la reunión un poco dándonos consejos torpes para sobrevivir al intento...sin atisbo de pesimismo. Richi dice: "un amigo mío sudanés dice que en su país se dice que si no te mueres te verán en el desierto". Nosotros hoy nos hemos visto en el desierto asfáltico pero a lo mejor eso no es tan poético.
No he dormido mucho pero estoy activo como un maratoniano. Madrid sigue vacío. Me he ido a conocer a Emma, mi nueva sobrina. Grande y fuerte mira con sus ojos todavía torpes todo lo que le rodea. Es tranquila y se me queda dormida en los brazos. me pongo en plan Mufasa del Rey León y digo algo sobre que el ciclo continúa y que siempre hay una buena razón para perder algunas horas de sueño. De hecho con Emma en los brazos ni siquiera me acuerdo de la camiseta que un fan le regaló ayer a Fran al final de su concierto en la FNAC.

jueves, 30 de abril de 2009

Recomendaciones a la orilla del mar


El sol que pegaba esta tarde en la Malvarrosa era como de Super 8. Abres una ventana de un hotel de Estocolmo miras hacia afuera y entiendes el existencialismo y a Bergman, te das un paseo por la Malvarrosa a última hora de la tarde y comprendes a Sorolla a la perfección. Vuelta al dulce exilio mediterráneo y vuelta a las preguntas:

-"¿Si yo fuera el Presidente de todo esto me dejaría comprar por cuatro trajes chuscos...de Milano o pondría mi listón mucho más alto? ¿Estaría dispuesto a arriesgarme a perderme este tranquilo paseo para dar con mis huesos en chirona o en el descrédito?". ´
Cuestión de gustos, ni de coña cambio yo la posibilidad de acabar en el Penal de Picassent con Miquel Ricart si puedo tomarme una caña en el Cabanyal y una ración de esqueixada. Estoy familiar y francamente costumbrista, de extraña rehab...

Raquel me ha preguntado hoy si no me siento extraño con tanto viaje y le he dicho que no, que nunca fui más feliz que cuando vivía de hotel en hotel. Se ha quedado mirándome con esa cara que pone ella de "otra vez tú y tu necesidad por editorializarlo todo", es una cara difícil de captar pero interesante de ver, como la aurora boreal. "Además estoy tranquilo porque aquí también insisten en llegar las buenas noticias" le he dicho.

La semana que viene hacemos las fotos de promoción para el estreno de "El Divo" (serie de ficción dirigida, producida y escrita por Carlos Clavijo) y ya me han pedido los cambios para el "Proyecto de Primavera" (nombre de trabajo) que estoy ultimando con La Pierna audiovisual y que tengo muchas ganas de que salga adelante y el señor de los dineros diga "OK". Todo es esperar y es mejor estar esperando aquí, a la orilla del mar o casi (en realidad esto es más huerta, dicen, pero me lío mayormente con casi todo).

VU87 batiendo records de audiencia en la TDT y ya es el programa más visto de Antena 3 Neox, es el programa en el que estuve trabajando...lo podéis pillar, con todos los episodios de la nueva temporada en este enlace. AQUI. A la derecha encontraréis un calendario con fechas de las emisiones, sólo tenéis que picar y lo encontraréis.

Mientras tanto no dejo de descubrir cosas atrasadas que dan gustico:

-Estoy leyendo "vicios ancestrales" de Tom Sharpe, no es lo que se dice una novedad pero es tan buena, por lo menos, como "El bastardo recalcitrante". Es uno de mis escritores favoritos y me temo que su aura de best seller no le ha ganado las simpatías de la crítica pero a mi me hace reir con todos esos chistes de señoritos ingleses completamente desquiciados...¿Alguien puede decirme por qué seguimos opinando mejor sobre el drama que sobre la comedia?

-Por fin he podido ver el último episodio de la serie "V". Lo juro, jamás había visto el episodio 24 de la saga y, por fin, hoy me he dado un respiro y lo he terminado de ver...les cuento, el día que emitían dicho episodio mis padres se empeñaron en llevarme a una boda de alguien y la cosa se alargó. Después de la tira de años cierro otro círculo...oh, yeah. No voy a hacer juicios de valor sobre una serie que, seguramente, jamás tuvo que hacer una continuación de 19 episodios sobre los cinco originales que eran "del cagalse" de buenos, me parece un ejercicio absurdo de nostalgia...eh, vale, ver el episodio 24 de "V" es un ejercicio de nostalgia pero, sinceramente, esperar revelaciones del mismo hubiera sido absurdo. Cosas a favor: no me acordaba de que las extraterrestres estuvieran tan sumamente mollares. O, en ese momento, con 9 o 10 años no me pareció un motivo de interés.
-He descubierto también cosas a las que no me engancharé: "United States of Tara" la serie producida por Spielberg y escrita por Diablo Cody. Me resulta un poco aburrida y no le pillo el punto pese a que sale Toni Colette que, lo siento, pero me da un morbo cercano al infinito. Definitivamente tiro la toalla con "Gossip girl" y no quiero volver a oir hablar de "Eli Stone". Mantengo mi fe, sin embargo en "Mad Men" y en "Fringe" pese a que su ritmo a veces es un poco lento.
-Como estamos con cosas viejunas quizás deberíais de echarle un vistazo a "Allo, Allo", una vieja serie de la BBC que aquí emitieron las autonómicas en los 90 y que es descacharrante. Desde que la vi no puedo experimentar más que una carcajada cacda vez que alguien se pone a hacer el saludo fascista.



-Para cosas nuevas e insolitas el documental "Man on wire" que cuenta la hazaña de Philip Petit, un funambulista que el 7 de agosto de 1974 colocó un cable entre las Torres Gemelas y se puso a hacer piruetas. No soy muy de circo pero me ha parecido de una escalofriante belleza, una especie de canto a la juventud y al tiempo perdido...aquí el trailer.







Esta tarde nos hemos escuchado del tirón "La terra es plana" un disco de Quimi Portet de hace como cuatro años, simplemente brillante. Era la parte más interesante de El Último de la fila o, por lo menos, eso creo. Aquí os dejo un vídeo del primer single de su primer trabajo en solitario "Hoquei sobre pedres". Él ya hacía música de mucha calidad (en catalán) antes de Antonia Font. La canción se llama "La Rambla".







Lo siento pero tengo un déficit enorme con la música en catalán y ninguno de los grupos más famosos (Sopa de Cabra, Els Pets, Saü...) y no porque cantaran en catalán (con la cantidad de música que consumo en italiano, francés, italiano, inglés o español...) si no porque nada me había parecido excesivamente interesante hasta este solista o al grupo pop mencionado. De hecho el gran Silvio Fernández, ese rockero sevillano tan grande, nos demostró hace años que se puede cantar en cualquier idioma, incluso en una mezcla portuaria de italiano y español y quedar elegante y pintón como en este temazo que se titula "La Ragazza del elevatore"...

Silvio es uno de los descubrimientos viejunos de este año...y no digais que es un "FREAK" porque esa es una palabra que sólo puede decirse entre iguales del mismo modo que "Nigger" solo puede ser utilizada " de noir a noir".

Finalizado el episodio de hipocondria (volví de la reunión con Grom, Edu Galán y Fran Nixon con una especie de cepa de gripe porcina que he arrastrado hasta aquí pero todo bien porque al final no me estaba muriendo)) he asentado mis reales de nuevo en el Mediterráneo a la espera de vientos propicios que no tardarán en comenzar a soplar. Mientras tanto solo puedo hacer una reflexión: prometí no hablar de mi mismo cuando comencé a escribir este blog pero, a estas alturas, todo el mundo sabe que soy de esa clase de personas que se traicionan contínuamente así mismos. Disfrutad.

lunes, 20 de abril de 2009

El día que conocí (mos) a Antonio Rico


Esta mañana he terminado de ver "Grizzly Man" (Werner Herzog, 2005). Es un documental que me ha recomendado Raquel y al que no le había prestado demasiada atención pese a que lo tenía en casa desde hace meses. La mezcla de Herzog, un director que se me suele hacer cuesta arriba, y una sinopsis que versa alrededor de un tipoque decide unirse a una comunidad de osos Grizzly de Alaska me parecía too much. Me esperaba la típica diatriba sobre el hombre bueno, el hombre sencillo que se une en comunión con la naturaleza y sus criaturas...no se, el típico rollo de director alemán molón. Nada de eso: "Grizzly man" es un documental estupendo sobre Timothy Treadwell un actor en paro que se hizo famoso por convivir junto a los osos del Parque Nacional de Katmai (Alaska) durante 13 veranos hasta que, en 2003, uno de sus presuntos amigos lo despedazó junto a su novia. Una historia de inadaptación (el bueno de Timothy había intentado encajar con todo el mundo sin conseguirlo por ser del fenotipo "demasiado ansioso", posiblemente), chifladura y estupidez no exenta del punto cómico que tiene cualquier tragedia. En realidad el documental puede dejarnos algo frío a los españoles que estamos muy acostumbrados a este tipo de locos, ya sabes: un borracho, en medio de unas fiestas de un pueblo, decide salir a la capea a torear a un morlaco de 400 kilos a pecho descubierto utilizando su camisilla de manga corta como capa. ¿Sabes esa sensación de "uyuyuyuyuyu...cuidao, cuidao"? Pues esa es la misma sensación que tienes cuando el protagonista se acerca demasiado a estos bichos comentando lo majetes que son, lo simpáticos que parecen, lo nobles de espíritu que parecen y la inmensa compasión que le despiertan. La voz de Herzog, que hace de descreído narrador, comenta en un momento en el que Tim está demasiado cerca de un Grizzly, seguramente su asesino, que lo mira: "Donde él ve la nobleza de la mirada del animal, yo solo soy capaz de atisbar la crudeza, la mirada fría de lo salvaje que nos observa como si fuéramos comida". Brillante. No solo por el retrato impresionante del protagonista si no por decir una verdad como un templo: conservemos la naturaleza pero, por favor, no perdamos los papeles.


La naturaleza es sabia pero también es brutal y hace mucho tiempo que abandonamos la cueva y perdimos la memoria de lo que significa vivir rodeado de depredadores. Muy pocos entendemos que, a campo abierto, ocupamos un puesto secundario en la cadena trófica y nos convertimos en unos mamiferos deliciosos y bien alimentados por los que suspiran todo tipo de bicharracos.


El final de "Grizzly Man" ha sido, creo, el final de un buen fin de semana. Ya he vuelto de viaje y me remuevo un poco incómodo, como si me hubieran cambiado el hábitat. Tengo el culo inquieto. El sábado, para quitarnos el mal sabor, unos cuantos visitadores oficiales de este blog se dieron un voltio por la noche madrileña. La excusa era la fugaz visita de Antonio Rico a la capital. Miss Kiddo, Carlos, Raquel, Edu Galán y este Insustancial (cada día menos Señor) bebieron cerveza y disfrutaron de un bar con grasa con precios para tiempos de crisis del que no revelaré nada más porque, la verdad, ya el sábado estaba petado. De ahí a la Calle Covarrubias, al Honky, a ver un concierto de Greenwich Village. Es una banda de versiones donde militan músicos de Los Elegantes, Paracelso y un largo etcétera. Gran concierto y copas hasta mucho antes del amanecer. Antonio Rico dijo la frase de la noche: "Dios odia a los tullidos". Y siguió: "Da vista a los ciegos, seso a los locos, cura a los enfermos de sida, fortalece piernas de los que están en silla de ruedas, quita muletas, vigoriza virtudes, revitaliza vientres yermos, levanta pichas flojas pero...¡jamás hace crecer un brazo a un manco o le repara la pierna a un cojo!". Es cierto. Dios se ha olvidado de los tullidos. Sin razón aparente.


Antonio Rico es sabio y rehuye la charla profesional para fijarse en el entorno. Mola. Es de esa gente que no quiere que sepas que sabe mucho, o algo, ni idea. Se está a gusto con él, es de esa gente que parece que ha estado contigo toda la vida y tiene flow...es decir, no se cae al segundo gin tonic, ni al tercero. Por un instante estuvimos tentados de marchar en procesión hasta un bar de enfrente que se llama "Bill Murray´s Bar". Fanatismo obliga, pero no, permanecimos toda la noche trasegando al lado de un grupo de personas que, venidas de una boda, e inadaptadas a la pista bailaban con los pasodobles metidos todavía en los oídos..."mira, uno de ellos se parece un montón a David Lynch" dijo Raquel. Y era verdad. Uno de aquellos tipos que bailaba con una rubia pasada de vueltas se parecía bastante al director americano y miraba a la juventud con melancolía, como si de un momento a otro se fuera a poner un respirador en la nariz y decir "Papaíto ya está en casa". Y es que hay gente que, sacada de su habitat, resulta de lo más intrigante.


No tuvimos tiempo de comentar la campaña del "Yes, We can" (Contra la entrevista de Julián Muñoz) más que nada porque yo ando todavía dándole vueltas a cómo comenzaron las cosas y cómo terminaron aunque, la verdad, es que habrá que diseñar algún chiflado "meme" (¡Por Alá, qué palabra más fatua!") para mantenernos un poco más vivos. Mientras tanto seguiremos intentando adaptarnos a esta selvita de asfalto que es Madrid y a sus propios depredadores...cosa que se me está haciendo un poco cuesta arriba aunque, la verdad, no tengo ningún interés en largarme a vivir con los osos.

martes, 14 de abril de 2009

Dharma postvacacional


Según los budistas el "Dharma" es el orden natural de las cosas, un ciclo de sabiduría que se representa como un círculo y que adorna la bandera de India. Pasarse cinco días con los sospechosos habituales es entrar en un "Dharma" de sabiduría contínua y de costumbres. Cafés, cenas, copas...podría llamarse, fuera del mismo nada más la mayoría de las veces. Imposible resumir tantas anécdotas en un solo post. Ha estado "superb" que dicen los anglopijos. Nada más que añadir, señor Juez. No hay nada como escapar de un círculo de aburrimiento para meterte en un carrusel de diversión. Por cierto, que Manuel me ha descubierto a un tipo al que no había hecho mucho caso hasta ahora: Adanowsky. El tipo es el hijo rockero y algo díscolo (discretamente díscolo) de Alejandro Jodorowsky. Una de sus canciones preferidas es esta, que se titula "El ídolo".



En el camino del Dharma casero me ha nacido una sobrina. Se llama Laura y me la presentaron hace seis días. Es una niña pequeña y silenciosa que es clavado a mi primo Miguel, sorprendentemente es un bebé que no quiere ser zarandeado y que se cabrea si no lo devuelves pronto a la silla. Me imagino que formará parte de la rama familiar de "No me toques las pelotas". Una niña fantástica además que se ríe de todo...y que pota cantidad, con elegancia de marquesita y ferocidad punk. No se, es un encanto, como sus papás.

Volviendo a mis ansias viajeras me he cascaso casi mil kilómetros en menos de seis días. No está mal, ni mucho menos. Por llevar la contraria me he quitado siete u ocho kilos del tirón ahora que arrecian los programas donde se incita a unos cuantos gordos a adelgazar y de paso se les echa la bronca por afear el panorama de belleza reinante, quedarse con parte del dinero de la Seguridad Social (sanidades transferidas aparte) en materia de enfermedades coronarias, diabetes etc.

Hay una máxima para saber si un programa de televisión es o no moralmente reprochable: invertir el formato. Digamos que "Cuestión de peso" (Antena 3) es un divertido programa de este tipo. Vale. Digamos que podemos proponer otro programa que se llame "Cuestión de contrapeso" en el que unos cuantos anoréxicos compitan con coger esos kilitos de más. Se premia a quien engordando se ponga sano como una manzana. ¿Mal verdad? ¿Quién querría verlo? ¿Vosotros no? ¿En serio? ¿Escucho por el fondo que alguien dice que los anoréxicos son, en realidad enfermos? ¿No lo son los obesos mórbidos? ¿No es tan gracioso ver a unos gordos comer como ver a unos anoréxicos intentando no comer? Dejemos esas cuestiones, que son muy tristes.

Para nuestro gozo se ha estrenado "Control" (Anton Corbjin, 2007). Con dos años de retraso. La recomiendo mucho porque es una biografía honesta sobre Ian curtis el cantante de Joy Division, aterradora, intensa, muy bien dirigida y muy bien rodada. No me extraña porque su director es, además, un gran fotógrafo. Los que no la hayan visto deberían de correr en pos de una sala donde se proyecte aunque sólo sea por disfrutar de su espectacular banda sonora (Pistols, Bowie, Joy Division, Siouxie and the Banshees etc.) y por descubrir a uno de los grupos de menor trayectoria y, sin embargo, más importantes de los años 70-80.


Como estamos de estreno recomiendo también el nuevo disco de Manos de Topo contradiciendo el título del mismo: "El primero era mejor". Ni de coña. Este es, por lo menos, igual de bueno. Me temo que el grupo ya sabía que sería lo que se diría de este nuevo largo después del éxito del primero. En serio, tiene temazos como "Ahora te sientes mejor ¿Verdad?", "El Ejercito ruso" y "Vacaciones en Corea del Norte". Grande. Es posible que este disco sea musicalmente más barroco que el anterior pero me gusta que un grupo se asiente de esa forma en el panorama nacional. A mi me encanta, de todas maneras. Este es el primer single.




Capítulo aparte merece el "1999" de Love of Lesbian, su nuevo trabajo La base del disco, que pretende ser una obra que se escuche de principio a fin y que cuenta la vida de una pareja durante un años en plan conceptual, ha quedado un poco tiesos a los megafans. El disco, que parece que no ha contentado a los incondicionales ha salido con este single titulado "Club de fans de John Boy". Personalmente me parece que va como un tiro porque me gustan los discos largos mucho más que las críticas donde se dice muchas veces la palabra "fallido".



Por cierto por menos de tres euros se puede encontrar una edición decente del libro "Con las mujeres nunca se sabe" de James Hadley Chase. Una novela de detectives clásica que ha inspirado, entre otros, a los Hermanos Coen para escribir "Sangre fácil" o "Fargo". Leedlo y me contáis. Simplemente fantástico.

En el camino del descubrimiento Raquel me ha pasado el disco de debut de "La bien querida". Una pasada, simplemente, pop de peso, del bueno, voz increíble, grandes letras. Para no perdérselo.

Saliendo del Dharma diario he vuelto a escaparme de nuevo y ayer estaba sentado frente al mar, escuchando el ruido del agua. El paso por Madrid me ha durado apenas ocho horas y ya me he vuelto a poner en marcha. No puedo decir siquiera el nombre de la playa por miedo a que sea invadida por los bañistas siempre deseosos de plantar su nevera de plástico azul, su suegra y su sombrilla de flores en cualquier territorio virgen. Me imagino que todo esto en verano tendrá peor aspecto. Ahora no, ahora es fantástico, como el final de "Barton Fink" en el que Turturro vestido con traje de chaqueta se tomaba un respiro y posaba un paquete envuelto en papel de estraza en la arena. Un paquete que se niega a abrir porque teme que su contenido sea horroroso. A veces es mejor dejar las cosas así, cerradas, para que nadie pueda joderlas. Yo estoy bien, he vuelto mejor de lo que me he ido...¿Y vosotros? ¿Que tal? Os he echado de menos.

lunes, 30 de marzo de 2009

Valencia/Nocturno


¿Os habéis enterado de que han cambiado la hora? Yo no. Ningún año me entero. Los despistados crónicos suelen tirarse el pisto cuando se les acusa de llegar una hora tarde o de cambiar un día para otra se suelen mirar las puntas de los zapatos e invocar el despiste de otros genios como Albert Einstein...con dos cojones, quizás por eso no calculó que la Energía nuclear se utilizaría para aniquilar a unos cuantos cientos de miles de seres humanos.


Sigo en Valencia. El sábado fue el cumpleaños de Raquel, discreta lectora de este blog, que me regaló una visita por El Cabanyal, el barrio de pesca que desaparecerá llevándose por delante gran parte de la historia de la ciudad. Se hizo famoso por un episodio de "Callejeros" que dicen dio un imagen completamente equivocada del lugar. Es cierto. La celebración de Copa América le ha dado el tiro de gracia a este barrio demasiado cerca de la playa para no ser pasto de la especulación. Los trucos para conseguir el desalojo han sido tan poco legales como permitir el realojo ilegal de marginados o dar manga ancha para la instalación de discotecas móviles en los botellones que se celebraban en cada esquina. Ahora que la especulación es un monstruo renqueante y que esa agresividad es innecesaria, más que nada porque se sospecha que esto de la construcción ya no es negocio, el barrio ha quedado en muchas zonas herido de muerte. Estuvimos en la zona que resiste y que se ha convertido en la memoria de lo que fue el barrio.


Digamos que el rollo que se traslada de la ciudad es bastante diferente del que he visto y que Chimo Bayo, al parecer, es bastante cultureta. Lo juro. Se pasa el día en presentaciones de libros y cosas así. Me lo contó Raquel y luego Sor Kampana, un escritor de esta ciudad que anda colaborando con Kutxi Marea y otro número indefinido de sospechosos habituales en un proyecto a medio camino entre la poesía y el rock. Tengo uno de sus libros, T.O.M., y es de lo mejor que he leído últimamente.

Raquel me enseña otra Valencia, una Valencia de absenta y tentetieso. Noctívaga y divertida. De cañas y aperitivos, me descubre que los lazos con Madrid no son solo ultraliberales. Es también pandillas de treintaytantos y mucha charla. Muy buena gente que me trata muy bien. Aparece Battiato, el Ateneo libertario, el tango de Tonino y que, finalmente, nos hemos perdido el concierto de Rajoy Division. Hay muy poco tiempo para hacer tantas cosas. Lo siento porque quiero ver a Alex Martí. No hay tiempo. Esta ciudad también duerme en la confusión de los tiempos y, poco a poco, se le quiere arrancar la identidad para que no quede nada de ella. Para que nadie pueda recordar nada. Un borracho muy borracho en un bar me llama Amenabar, no recuerda la cara de Amenabar. Claro.

Mientras tanto Raquel accede a llevarme a Picadilly Club, uno de los templos de la música pop, pero es sábado y suena música electrónica de calidad (Chemical Brothers, Fatboy Slim, Beck...). Sólo al final nos conceden la venia de pinchar algo de soul y Los Planetas, para que nos sintamos de nuevo como en casa. Noto el local un poco peor de lo que lo recordaba. Es sábado. Son mejores los jueves, me dice Raquel, porque viene a pinchar Ordovás y De Pablos que se dejan caer por aquí de cuando en cuando. Una retirada a tiempo es una victoria.

Amanece pero ni siquiera nos damos cuenta de que ha cambiado la hora. Mañana y pasado iré caminando con una hora de retraso, como Perico cuando perdió aquél Tour de Francia. Sigo en Valencia. Con el eje completo. Con una hora de retraso. Raquel se ríe de mis despistes, quiero aludir a Einstein pero, la verdad, no me parece una fórmula acertada.