Mostrando entradas con la etiqueta Palestina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Palestina. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de enero de 2009

El arte de retorcernos el brazo


-"¿Acaso estás diciendo que el 11-S no lo cambió todo, eh? ¿Eso es lo que estás afirmando Brian, que no lo cambió todo?".
-"Pero por Dios Peter, si tu no te enteraste de nada hasta cuatro semanas después...".

Peter Griffin y Brian en Padre de Familia.

Cuando veo las imágenes que ofrecen los medios internacionales sobre el asunto de Gaza, un descampado a tres o cuatro kilómetros de donde estallan las bombas, me doy cuenta de lo importante que es tener unos medios de comunicación libres. ¿No? En realidad no hay forma de enterarse de mucho de lo que está ocurriendo allí dentro porque nadie va a decir nada excepto lo que tétricamente ya venimos sospechando. Me he acordado de Felix Grande y su "Nanas de la metralla": "Camino y fumo/Por mi largo pasillo camino y fumo/¿Voy a llenar la casa de miedo y humo?". Sólo nos queda esperar. ¿No es curioso que ZP se haya inclinado por condenar el ataque a Palestina y todo el mundo haya callado? Joder, para una vez que este tipo demuestra el esperado "talante"...por lo demás todo sigue igual, nada, sólo este vacío, este silencio complice. Como si esos niños no fueran nuestros, como si no sintiéramos este dolor como nuestro...¿No os invade esa asquerosa sensación?



No hay forma de saber que opina Obama sobre el asuntillo de la franja de Gaza. El huevo no se abrirá hasta el día 22 o el 23 cuando el presidente electo esté asentado convenientemente en la Casa Blanca. Mientras tanto nos va a tocar esperar. A todos. De hecho Bush ni siquiera ha permitido a los Obama establecerse en la casa de invitados de la propia residencia, una norma de cortesía rota por los actuales inquilinos que, nos imaginamos, no quieren compartir jardín trasero con una familia de negrospero, claro está, también una forma como otra cualquiera de retrasar lo más posible la respuesta diplomática del único país que, a estas alturas, puede hacer algo por detener la masacre, que a esas alturas del mes habrá alcanzado la cifra de los 1000 civiles muertos si es que antes a nadie se le ocurre mediar convenientemente en este asunto.




Cuando quiero leer algo coherente sobre el conflicto y el sentir de los palestinos me leo unas cuantas historietas del comic "Memorias de un derrotista" (Joe Sacco, Planeta DeAgostini) donde un palestino reconoce no sentirse ni árabe ni occidental si no más bien una pieza de un ajedrez siniestro.




No hay que olvidar el absoluto silencio de los países árabes sobre este asunto (un silencio vergonzoso) que dice mucho más que la connivencia de la administración Bush -empeñada en seguir utilizando la dialéctica que utilizaría un alcalde de Gotham City- o las barbaridades del actual presidente de la UE, Vaclav Klaus, reconocido por tener las típicas miras estrechas de los políticos neoliberales en materia de política internacional.




Los dirigentes palestinos e israelíes han sido unos maestros en eso de retorcernos el brazo, un arte peculiar que se basa, sobre todo, en haber aprovechado inconscientemente diferentes momentos de la historia para machacar al contrario y colocarlo en la posición más incómoda posible de tal modo que fuera imposible la negociación. Palestina, mal asesorada por el mundo árabe (que se ha deshecho de ella por la sencilla razón de que en el fondo no la reconoce entre sus iguales...es largo de explicar pero es así) decidió retorcerle el brazo a Israel cuando se sintió fuerte y ahora son sus contrarios donde, de forma completamente ciega, han decidido establecer el peor de los escenarios posibles.


¿Conflicto religioso? Pues no, en realidad. Más bien un conflicto trabado e irresuelto durante el siglo XX que no va a solucionarse de manera militar. Quien a estas alturas piense que todo este se debe a mantener el poder sobre la ciudad de Jerusalen, en realidad, está más que equivocado. Palestina, o más bien la política mantenida por Arafat durante los años en los que estuvo en el poder, se basaban en mantener lo más alejados posibles a los guerrilleros y dirigentes musulmanes y en dotar al futuro estado palestino de las garantías de un país occidental. Sólo la caída de la URSS, garante del mercado de armas en la zona, permitió la llegada del petrodolar saudí y el establecimiento de los fanáticos religiosos que sustituyeron a la cúpula de viejos dirigentes. En el otro lado el tiempo y el alejamiento del sionismo primigenio, de los dirigentes que sufrieron directamente el Holocausto nazi -que nombrado por personajes como Sharon u Olmert resulta poco apropiado como excusa- ha provocado la llegada de esta panda de halcones militarizados cuyo único interés parece ser el mantenimiento de los asentamientos y el de una vaguísima ideología nacionalista impropia de un estado que se concibió para darle al mundo la oportunidad de confiar en que la legalidad internacional sería el arma ideal para mediar en cualquier conflicto.

Mientras tanto seguimos todos con el brazo retorcido, en silencio, esperando la llegada del nuevo Rey Obama que, como Salomón en el templo, tendrá que coger al chiquillo por el pie y ofrecerle a las dos mamás si dividirlo de un espadazo. Como está la cosa no dudo en que las dos dirán desgañitándose: "¡Corta, corta!". Mientras tanto sólo puedo pensar en los inocentes, en los peones de este sádico ajedrez, emparedados entre dos visiones del mundo en el que no hay espacio para el vecino.

sábado, 13 de septiembre de 2008

El 11-S, chistes que caducan y una serie de catastróficas desdichas...



Decía Manuel Vicent en la contra de El País de hace dos semanas que los sistemas se hacían más vulnerables a medida que se hacían más complejos de tal modo que llegaría un día en que un chiflado sería capaz de desconectar todo el sistema capitalista con sus valores, sus teorías macroeconómicas, sus anuncios, sus campañas de promociones, sus carreras presidenciales con tan solo tirar de un fusible. Ese gesto, que un electricista de tercera sería capaz de hacer, nos devolvería indefectiblemente a las cavernas.


En 1996 John Carpenter utilizó esa misma idea, me imagino que ya enunciada por algún biólogo anteriorente, para rodar la segunda parte de 1997, Rescate en Nueva York (1981, Escape from New York) titulada 2013, Rescate en L.A. (Escape from L.A.) en la que el simpar antihéroe Serpiente Plissken -interpretado por Kurt Russell, prota de ambos filmes- es obligado a llevar a cabo una misión tan suicida y absurda como la de la primera parte y acabará por hacerse el dueño de un mando a distancia que al ser accionado (previa entrada de la clave "6-6-6") destruye todos los sistemas electrónicos conocidos.



Seguramente sin proponérselo Carpenter construyó uno de esos chistes que tienen fecha de caducidad. Les cuento: La peli propone que Estados Unidos está en manos de un Presidente (sólo se le llama así en la peli, no tiene nombre) de pocas luces que ha sido aupado al poder por las circunstancias (la predicción de la llegada del Terremoto Big One...completamente fortuita). Ferozmente militarista y fervorosamente religioso, el Presidente ha embarcado a su país en un número imposible de guerras con el exterior, ha recortado las libertades de sus ciudadanos y se ha puesto en manos de consejeros tan meapilas y sanguinarios como él mismo...


¿Quién se podría reir ahora de algo así? Pues eso es un chiste caducado, la realidad se ha cargado el chiste, ya no te puedes reir. Pongan a esta película con los otros chistes caducados como esos que contaban nuestros más queridos humoristas en sus cintas de cassette recopilatorias y que comenzaban por "van dos mariquitas que se quieren casar...". ¿Os acordais de que el abuelo, que escucho ese chiste mientras conducía con vosotros dentro, fue presa de un ataque de risa que momentaneamente le hizo perder el control del Seat 1430 y por poco os vais derechos a un barranco? Pues eso, otro chiste caducado como ese de La Vida de Brian (1979, Terry Jones) que decía aquello de "Secuestraremos a la mujer del Gobernador y la ejecutaremos si en el plazo de 24 horas no desmonta todo el sistema opresor e imperialista romano para luego dejarle claro que él y sólo él es el culpable de esta situación...". Pues ya ha habido grupos terroristas en el mundo que han ejecutado a gente en plazos irrisorios al no ver resueltas sus estúpidas e imposibles reivindicaciones ya fuera la suelta de otros criminales afines o, por ende, la desmovilización de todo un sistema.



No se quién fue el primer idiota que escribió o que dijo eso de que "ni el mejor guionista de hollywood se hubiera inventado algo así" para referirse al atentado del 11-S. Una absurda opinión proferida por cualquier indocumentado que, sin embargo, es repetida como una verdad absoluta. ¿A alguien le suena El club de la Lucha? Sí, una película de David Fincher estrenada en 1999 y que está basada en un libro de Chuck Palahniuk.


El primer atentado islamista contra el WTC no es, de hecho, el de 2001 si no el de 1993 perpetrado por Mohamed Amin Salameh y su célula terrorista que se llevó a cabo con una furgoneta bomba y que fue uno de los elementos manejados por Palahniuk para su novela...



Daba igual que nadie se diera por aludido en aquel entonces porque, en realidad, se había permitido que los Talibán se hicieran con el poder en Afganistán instaurando un régimen religioso tan sumamente brutal, tan sanguinario, tan ridículamente tiquismiquis en la observación de las normas del Corán (o más bien haciendo una interesada interpretación de las mismas) que en sí, parecía un chiste de la Monty Python.


Daba igual porque años antes Francia había acurrucado en su seno al Ayatoláh Jomeini, líder religioso iraní, y que fue considerado durante años un amigo de Occidente, el hombre que aseguraría el control del petroleo por parte de la Elf en la zona y, sobre todo, el dirigente duro que acabaría con la deriva democrática que estaba tomando Irán y que parecía escorarse sospechosamente a la izquierda tras la deposición del Shá. Poco importaba que esa izquierda democrática y europeísta hubiera permitido unas elecciones que acabó ganando el islamismo nacionalista y radical porque la suerte estaba echada y Persia se convirtió en un grano en el culo. El último gesto de amistad de Jomeini fue la nacionalización del petroleo y permitir que la turba invadiera la embajada norteamericana de Teherán y fueran tomados como rehenes varios de los miembros del cuerpo diplomático. La crisis se llevó por delante el gobierno de Jimmy Carter (uno de los mejores presidentes de la historia) que perdió las elecciones frente a Ronald Reagan. Después se ha sabido que Reagan, un tontaina muy bien asesorado, había negociado con Teherán que la entrega de rehenes se produciría justamente después de su toma de posesión lo que lo convirtió en una especie de héroe nacional a cambio de la necesaria ayuda militar en la Guerra contra Irak que acababa de empezar.



Daba igual porque años antes norteamericanos, soviéticos y europeos no hicieron nada por atajar las cuestiones políticas del conflicto palestino-israelí a comienzos de los años 70 y azuzaron la escalada de violencia que desembocó en los atentados de las Olimpiadas de Munich de 1972. desconfiados del papel que podría jugar Israel en Oriente Próximo a esas alturas, decidieron mirar para otro lado y permitir que se cazaran como conejos a través del mundo libre y menos libre permitiendo la proliferación de grupos terroristas de corte político como Septiembre negro y, después, la sorpresiva irrupción de grupos de corte religioso como Al-Fatah o Hamas que tomaron el relevo de Yaser Arafat cuando este se quedó sin valedores en Moscú para ponerse al abrigo de los petrodólares saudíes que esperaban, al menos, limpiar muchos de sus dispendios en vicios occidentales ante los ojos de Alá patrocinando unas cuantas guerras santas...

Y daba igual porque en realidad, meses antes de los atentados contra el WTC la administración de halcones que es el Gabinete del Presidente George W. Bush ya estaba buscándole las cosquillas al régimen de Bagdad y ya había decidido quién iba a ser su particular punching ball, su carrito de las hostias y por eso decidió relajarse y esperar a que alguien se decidiera a tirar la primera piedra contra una embajada americana en Suiza o en Madrid para echarle todas las culpas a Saddam Hussein. De hecho desde un año antes se había provocado a los iraquíes sin éxito tensando un poco más la cuerda, haciéndole carantoñas a los iraníes y a los afganos, azuzando el embargo de alimentos y medicamentos...ellos solitos cometerían errores, harían una demostración de fuerza absurda intentando un atentado encubierto torpe como los perpetrados por Gadaffi en los años 80 y 90 y entonces se caerían con todo el equipo, Hussein estaba lo suficientemente loco todavía como para intentar una nueva escalada de violencia con Kuwait o algo parecido...pero no...el asunto no llegaba y hubo que tensar aún más la cuerda de la provocación. Ris, ras...exigir medidas de democratización en tiempos irrisoriamente cortos que nadie iba a cuestionar, cercarlos en las Naciones Unidas...y de pronto...


Alguien, Bin Laden, Al Qaeda o como se llamen actualmente, vio en todas aquellas catastróficas desdichas la perfecta excusa para iniciar el conflicto real y la llegada de una yihad en condiciones estampando dos aviones contra las Torres Gemelas de Nueva York, en riguroso directo pensando que aquellos eran los dos fusibles que había que desconectar para cargarse a un complejo sistema de valores como el occidental.




Quizás el mejor guionista de Hollywood no podría haber inventado semejante tragedia pero, a lo mejor, uno bien informado no tendría problemas en haberse imaginado que algo así ocurriría y que varios conflictos políticos han desembocado en un conflicto religioso tan inestable y espinoso que va a ser difícil de desenmarañar. De hecho Al-Qaeda comienza a imponer sus formas incluso en Occidente donde Sarah Palin, candidata a la vicepresidencia y que podría haber sido en su juventud una de las pin-ups con las que los aviadores americanos decoraban los B-52, declaró en una entrevista televisada sin que le temblara la naricilla de Miss Alaska que era posible que se "entrara en guerra con Rusia" por el conflicto de Georgia lo que supondría la aniquilación mutua de las dos grandes potencias nucleares, antiguamente llamada III Guerra Mundial o, dicho en términos más vulgares: el definitivo nos vamos todos a tomar por el culo. No me digan que no es esa una forma de decir que hay más de un loco (o loca, en estos tiempos de igualdad bien podría ser una mujer la que nos llevara al agujero) dispuesto a tirar definitivamente del fusible.



Para no dejaros con ese amargor en la boca os dejo con una frase pronunciada por Jeff Bridges en Starman (1984, John Carpenter) donde interpretaba a un extraterrestre bonachón recién llegado del espacio exterior y que, ojalá, sea tan premonitoria como el planteamiento de 2013, Rescate en L.A.: "Lo que más me sorprende de los humanos es que sacáis lo mejor de vosotros mismos cuando peor están las cosas". Y es que, en realidad, no ha habido ningún profeta que haya pasado a la historia por decir cosas buenas del futuro y ya es hora de que uno lo haga...