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sábado, 16 de octubre de 2010

Gran Hermano y la fugacidad de los tiempos



Estuve viendo ese magno avance de la nueva entrega de GH llamado "Esperando a GH" y, que quieren que les diga, pero la gocé.

A veces se goza por bien, por gustito, pero otras veces gozas mucho de ver el mal. Este fue el caso de este servidor de ustedes que se sentó "cinco minutitos" (más que nada por ver el escotazo turgentísimo de una ex concursanta de nombre vasco...así estoy de fané y descangashado) y acabó sumido en un mar de contradictorios discursos, peleas al más bajo nivel, envidias, puñaladas traperas, chistes con sal gorda y, todas esas cosas, que tanto le recuerdan a uno a la última vez que asistió a un compromiso familiar.

Ya no tengo duda de que lo mejor de GH es que es un fiel reflejo del momento exacto en el que se emite. Sí, es un programa que caduca al minuto justo de emitirse pero que tiene, oh sí, la virtud de tomar el pulso con una fidelidad inusitada al momento. Es un "carpe diem" televisivo. Hagan la prueba, revisen, por ejemplo, algun youtube de un GH emitido hace, sólamente, un año y caigan en la cuenta de lo viejo que se ha quedado.

Alimentado básicamente por gente normal (y no me vengan ahora de que se extrañan de que haya strippers, transexuales de ambos sexos, ex militares con priapismo y gente así) unidas por el único hecho de ser todos unos completos vagos que aspiran a que el paso por el programa les permita seguir viviendo de la nada absoluta y recibiendo un sueldo de una cadena nacional por sentarse en un plató a charlar con otra gente los concursantes de GH son, sin duda, el reflejo de la moda del momento. Como el concepto "moda" es algo terriblemente pasajero y todos pertenecen a una especie de cultura que ama la fugacidad de los tiempos pues visten, se comportan, alimentan, escuchan, emiten opiniones y, por ende, viven según los cánones del timeline que les ha tocado vivir. Cuando aparecen, otra vez, al año siguiente uno percibe que esas personitas han mutado la piel y que, toma ya, visten ya de otra manera y parecen incluso diferentes.

Una cosa que me llama la atención de los concursantes de GH y también de los de "Mujeres, hombres y viceversa" es que todos gozan muchísimo yendo de discotecas. Sí, miren que para mí el término discoteca es como una cosa lejanísima, como aburrida, como que no te dejan entrar con zapatillas de deporte, como de tener que ir uniformado a un sitio. En las poquísimas ocasiones en que, ya fuera porque estaba dando positivo en cualquier control, ya fuera por obligaciones grupales o por un sarao concreto siempre me he sentido a disgusto en esos sitios. La discoteca (y me refiero a la de moda y no a la entrañable disco de pueblo que merecería un artículo a parte) me repudia y yo repudio a la discoteca. Soy incapaz de abrir el armario y pensar: "¿Le gustará al portero rumano con músculos de la puerta mi atuendo?". El simple hecho de hacer el esfuerzo de adivinar qué es lo que tengo que ponerme para gustarle a un señor me produce unas rarísimas contradicciones internas de corte freudiano.

Sin embargo, y por lo que entiendo, la peña granhermanil disfruta cantidad del encorsetamiento, la diversión programada y, claro, está de ese genuíno "ver y ser visto" sobre el que se asientan esos templos del hedonismo.

Dirán que lo que me pasa es que no me como un colín en esos sitios. Y Tendrán razón. Y dirán que como en la fábula de Esopo de la zorra y las uvas verdes como no puedo disfrutar de ese paraíso lo detesto. Y, a lo mejor, no les faltará razón. Dirán que como soy contrahecho e inseguro pues me encuentro a disgusto entre esa gente que sólo busca el alivio fugaz (otra vez fugaz) de un cuerpo apolíneo esculpido con periódicas inyecciones de botulina, pis de mono titi y anabolizantes como para batir el record de la hora. Y, claro, volverán a tener razón.

No diré que me parecen todas unas chonis (de escote generoso, vaya por delante) y ellos unos imbéciles recalcitrantes. No. Diré que admiro profundamente su capacidad para vivir el momento sin conciencia de ayer, ni tampoco de mañana. Diré que, en el juego de la adaptación al medio, los grandes hermanos y hermanas me han ganado por la mano y que, de tener que elegir los espartanos cualquiera por quienes deberían de acabar en las profundidades del abismo que hay a los pies del Monte Taijeto estos no dudarían ni por un segundo en elegirme a mi, y a mis torpezas y a mis presuntas sabiondeces, y no a una pizpireta andaluza que no sabe pronunciar más de 1000 palabras en nuestro idioma y que, sin duda, si sabe vestirse y comportarse para la ocasión.

Ustedes dirán que son tontos, que no tienen conversación, que son el ejemplo claro de la ruinosa situación de nuestros planes académicos, que son el fruto de la estulticia y del desaforado culto al cuerpo e hijos predilectos de la cultura de la chiflada estética de los tiempos y yo les contestaré que no, que se equivocan, que en un sólo programa de GH se aprende más de los seres humanos que abarrotan España que en cualquier estudio sociológico sesudo.

Tras el espectáculo televisivo que pudiera bien parecer un circo indecente, una exhibición lamentable de todos los errores, vicisitudes y sordideces del ser humano yo les diré que, ese programa y esta edición de GH, nos brindará otra oportunidad de ver a lo más granado de nuestros congéneres, a los mejor adaptados, al irresistible ascenso de lo festivalero. Claro, ya lo dijo aquel, la revolución será televisada. Pues claro, gañanes, se emitirá en Telecinco.

Con el tiempo, una novela tan a primera vista prescindible como "Glamourama" (Bret Easton Ellis) que contaba la historia de un modelo gilipollicas que se embarcaba en un grupo terrorista organizado por otros modelos con la intención de hacer daño, se ha rebelado completamente premonitoria, olvídense de esos contubernios del XX que dieron un giro a la historia de Europa celebrados en cervecerías de tres al cuarto, en esas reuniones del XIX en cafetines lóbregos, en tabernas sucias porque, me temo, que el próximo gran golpe se va a fraguar en el reservado de Pachá o en el "confe" del programa conducido por Mercedes Milá.

No le faltan a la periodista catalana los medios para convertir a su GH (y sólo de ella) en todo un corpus de pensamiento ético y estético pues, el mismo jueves, ejerció de lo que es: la referencia. Sí, queridos lectores despistados, lo nuevo, lo que mola, es dirigir un programa que parece construido para limar asperezas en todo un espectáculo de sanguinolencia catódica usando todas las armas del desvarío para conseguirlo. Otro claro ejemplo de adaptación al medio catódico: si antes lo que estaba bien era hacer entrevistas a personas interesantes ahora, lo que manda, es calentar el patio. Lo consiguió y, por lo tanto, cumplido de sobra el objetivo solo podemos ponernos de rodillas y agradecer la lección prestada. Muy poca gente estaría dispuesta a servir tan alegremente a las motivaciones de los tiempos sin despeinarse (o despeinándose, porque la Milá ha sacado un histrionismo que es cosa fina y del gusto de las masas).

No me cabe duda que esa "vida en directo" que preconiza GH nos va a deparar las exactísimas coordenadas del lugar que ocupamos, el volumen exacto del espacio que ocupamos y, sobre todo, eso es lo importante nos va a deleitar durante unos cuantos meses con todo un catálogo de ropajes, peinados, canciones, actitudes, pensamientos y posturas éticas y filosóficas que no serán más que el fiel reflejo de lo que, ahora mismo, está pasando ahí fuera, de lo que se cuece, de lo que se habla y de lo que se prepara en el local de moda de su ciudad. Y ría, ríase mucho pero de pena, de no poder participar, de no estar en la pomada, de ser una puñetera antigualla y de haber malgastado su tiempo en tonterías. Pero, sobre todo, de no saber adaptarse. Ya pueden encomendarse a Don Carlos Darwin.

Como dice Paolo Vasile: "Carpe Diem".

Nota del Insustancial: En "31 canciones" de Nick Hornby encontré unas palabras del escritor comentando las extrañas razones por las cuales Springsteen había pasado de ser considerado el futuro del rock a ser catalogado, poco después, como un cantamañanas patriotero y con tendencia al histrionismo y la estupidez. Le echa la culpa a una crítica musical un tanto estúpida y poco informada. Lo suscribo. "Thunder Road", por cierto una de mis canciones preferidas porque soy un infantiloide al que el rollo épico-romanticoide de "The Boss" le pone todavía los pelos de punta, va de un tipo que quiere marcharse de su barrio cutre y triunfar lo que, al parecer, es lo que ha movido a mucha gente a ponerse delante de un toro o a concursar en GH. Venía que ni al pelo. Disfruten.   

jueves, 7 de octubre de 2010

La televisión es Palmariana



Les cuento una historia barroco-progre:

Allá por principios de los 70 mi padre daba clase por la provincia de Cádiz. Sobre las razones por las cuales mi padre, extremeño, se vio obligado a estudiar la carrera en la escuela normal de Pontevedra y a luego impartir clases en la otra punta de España es algo que se nos escapa a casi todos sus parientes cercanos pero, ahí está, el afán viajero del Padre Manson.

El caso es que mi padre se lo estaba pasando guay: en Cádiz descubrió el flamenco, el poker, se hizo colega de los Hermanos Rivera (los toreros) y parece ser que se estaba dando a la vida disipada que tanto en el norte como en su procedencia de interior le resultaba tan lejana. De hecho, de todas estas historias de juergas, francachelas y cachondeos no hemos tenido noticias en la familia hasta hace relativamente poco tiempo y siempre por testimonios indirectos de personas que lo conocieron cuando se estaba dando a la masacre festiva. Después ha sido un tipo bastante más muermo con momentos de esplendor como ya les contaré en otra ocasión.

Pues ahí tienen ustedes a mi padre, tan juerguista y tan progre, impartiendo clases en un colegio de Barbate (Cádiz) –Barbate es como nuestro Graceland porque “siempre hay algo que nos llama a ir a Barbate”- y un buen día uno de los compañeros de curro comienza a dar la barrila con el tema de las apariciones marianas de El Palmar de Troya.

Según cuenta mi señor padre en aquellos tiempos el asunto religioso y esotérico se puso de moda además de que comenzaba a notarse ese rollo de atracción inevitable hacia el rollito OVNI…es curioso pero, si lo piensan bien, ese tipo de historias suelen generarse con mucha fuerza en países que están a punto de abandonar un sistema dictatorial o que acaban de dejarlo. Sólo hay que pensar en la cantidad de noticias de carácter “Ikerjimenezco” que nos proporcionó la extinta Unión Soviética y de la rápida caída de los camaradas en las chuminadas del otro mundo amén del sincero estallido de devoción religiosa que les atenazó y que ahora no saben como quitarse de encima.

El caso es que mi padre, tan moderno y tan necesitado de experiencias (y me imagino que tan continuamente resacoso), se vio envuelto en un road trip de proporciones bíblicas: una excursión a la muy noble y muy leal villa de El Palmar de Troya para asistir a esas apariciones que la prensa decía eran una especie de experiencia sorbenatural donde los videntes, aquellos a los que la Virgen Santísima se les colaba dentro del cuerpo, hacían que bailara el Sol (algo que sigue asegurando Pitita Ridruejo sobre las apariciones marianas de El Escorial), tomaban la comunión directamente de las manos de Dios, hacían caminar a los paralíticos, recuperar el sentido a los locos…o sea, la hostia.

Para ya se fueron unos cuantos maestros. Mi padre lo cuenta más o menos así: “Aquello era deprimente, puff, un secarral con una mierda de olivo seco en medio. Una mierda vamos, se te quitaban las ganas…yo quería irme a ver al Cádiz que me había hecho socio y cuanto más rato estaba allí más ganas tenía de irme. Una mierda tú, un asco. Además no hacía más que llegar gente en autobuses, todos rezando y no hacían más que llegar ambulancias con gente con goteros en la nariz (sic) y personas en muy mal estado. Me acuerdo que había hasta un chaval con síndrome de Down. Pobrecito. La gente se arremolinaba al lado de dos crías y de aquel tío, el Clemente que estaba un poco más allá al lado de ese otro, de su novio, de Manolo ¿Te acuerdas que vimos la película? Pues nada, los que estaban haciendo negocio eran aquellos dos y el jeta del cura del pueblo que había puesto una especie de chiringuito donde vendían cerveza y refrescos. Encima todo carísimo. De pronto estabas allí y uno de aquellos decía “mirad para el Sol que baila, que baila”. Coño, como no iba a bailar, si se te estaban desprendiendo las corneas de mirar y, encima, con toda la solanera encima te quedabas gilipollas”.

Mi padre narra el momento anterior, quizás unos años antes, a que el conocido como Misterio del Palmar de Troya se convirtiera en un escándalo de proporciones bíblicas. Por si ustedes no lo saben, las presuntas apariciones marianas de esta localidad sevillana tienen una historia que, punto por punto, es correlativa con cualquiera de las apariciones marianas que se han sucedido desde finales del siglo XIX hasta nuestros días: niños que encuentran un lugar alejado de un pueblo donde se dan de bruces con la aparición, in person, de la Virgen que les traslada unos cuantos mensajes claramente apocalípticos que tienen que ver con el aligeramiento de las costumbres, la falta de rigor para abrazar los preceptos de la Iglesia, la falta de fe y, claro está, la advertencia de los malos rollos que eso conlleva como la condenación eterna. Comenzaron en 1968 y se extendieron en el tiempo hasta 1975.

Aquellas apariciones fueron aprovechadas por Clemente Domínguez y Gómez y Manuel Alonso Corral, pareja residente en Sevilla (uno cobrador de impuestos y otro abogado, los dos timadores) que urdió el plan de convertir al primero en un místico presentándose como tal en la localidad de El Palmar. Sin duda, la mayor preparación de estos dos individuos y el hecho de que inventaran un genial truco visual les permitió ir expulsando a las primeras videntes y quedarse con todo el negocio. Clemente entraba en trance y al momento la boca se le llenaba de una espuma blanca efervescente. Al abrir la boca se podía ver una hostia consagrada en la lengua…era un alka seltzer que tomaba subrepticiamente. Pero la cosa funcionó.

De hecho les funcionó también que convirtieron aquel pequeño timo en un timo a gran escala: con el tiempo ambos fundaron la Iglesia Cristiana Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz consiguiendo los fondos de unos cuantos chiflados que consiguieron que el Arzobispo de Hanoi los nombrara obispos. Como el cuento no paraba tuvieron la ocurrencia de provocar un cisma con la Iglesia católica oficial y nombrar a Clemente, Papa. Recibió el nombre de Gregorio XVII. Desde entonces todo tipo de escándalos (curiosamente no tan diferentes de los que atesora la Iglesia de Roma) han acechado a esta simpática orden que tras la muerte del primer Papa nombró a Manuel Alonso como sucesor bajo el rimbombante nombre de Pedro II.

Si les interesa la historia además de mucho material literario les recomiendo la versión cinematográfica de los hechos titulada Manuel y Clemente. Es una gozada.

Sobre literatura sobre el tema vale la pena que intenten retrotraerse a los tiempos en que muchos himbestigadores de lo oculto le dedicaron crónicas francamente creíbles sobre la naturaleza completamente real de estas apariciones y la simpar bonhomía de estos dos personajes y de todos los videntes allí convocados. Luego, como suele ser habitual, ninguno de ellos ha querido retractarse de sus palabras.

El caso es que mi padre, francamente aprensivo, por fin consiguió hacer desistir a sus compañeros de quedarse más tiempo en aquel lugar. Los 120 kilómetros que separan Sevilla de la costa no son los mismos de la actualidad y se podían tardar sus buenas tres horitas en cubrirlos por completo.

Cuando iniciaron la marcha, comenzaron a notar que el conductor se ponía de lo más raro y que estaba todo el rato hablando del tema, de lo mucho que le había impactado, de lo cerca de Dios que se había sentido. Mi padre, que tiene una fe ciega en una estúpida teoría que tiene que ver con los presuntos efectos que el sol tiene sobre la cabeza de las ovejas (aunque ya desconfía un poco sigue pensando, al igual que su tío Juan, que las ovejas no pueden estar demasiado tiempo al sol porque se “amodorran”, es decir, se vuelven gilipollas…lo que es una explicación que ha quedado un poco atrás cuando todos conocemos ya el Síndrome de Creutfelz-Jacob o “Síndrome de las vacas locas”) es el mismo que tiene sobre los humanos achacó durante años lo que ocurrió a continuación con el calor que habían pasado y que estaban pasando todos metidos en un 850 con las ventanillas abiertas….

De pronto el conductor comenzó a aminorar la marcha y a decir “la veo, la veo, la veo…” al principio bajito y despacio y a medida que pisaba el acelerador más alto y más rápido. El caso es que el coche comenzó a salirse de la carretera y a ponerse en dirección a unos árboles que sólo la pericia del copiloto (mi padre, a esas alturas estaba ya intentando abrir a cabezazos el cristal trasero para saltar del coche en marcha) consiguió pisar el freno y que el posible choque mortal quedara en un golpecillo en el parachoques y un susto.

Mi padre cuenta aquello más o menos así: “Yo lo que tenía ganas en ese momento era de salir de allí atrás como fuera y luego de sacarlo del coche a gorrazos. Qué cabrón. El tío aquel decía que había visto a la Virgen, ¡A la Virgen! Que si XXXXX no da un volantazo claro que vemos a la Virgen, coño, y a San Pedro y a la Corte Celestial porque hubiéramos cascado. Yo tenía ganas de matarlo, de verdad. Pero eso fue culpa del calor, que le dio en la cabeza…y encima me quedé sin ver al Cádiz…que me había hecho socio del Cádiz…para ver fútbol porque yo soy del Madrid pero el Cádiz me cae muy bien…bueno, el caso es que volvimos más tranquilos, paramos en una venta a tomar algo y parece ser que se calmó un poco. Yo no quise volver a un sitio así, en la vida. Había hasta un niño con Síndrome de Down. Pobrecito. ¿A quien se le iba a ocurrir la cabronada de convencer a unos padres analfabetos de que su hijo iba a curarse por irse a un secarral? Qué gentuza, de verdad, qué gentuza. Pero lo mejor no es eso, es que el tío aquel, el de “la veo, la veo, la veo” años después dejó el magisterio y se hizo cura de El Palmar, de los de El Palmar, se metió en el seminario que tenían en Sevilla”.

Desde entonces mi padre no volvió a pisar un lugar así e, incluso, declinó varias ofertas para unirse a varios grupos de avistamiento OVNI que montaban. Es más, cuando vivíamos en Catalunya (Palafrugell, Girona) tampoco quiso unirse a ninguna de esas reuniones hipermodernas de gente que hablaba de chakras y de reyki y de piedritas mágicas y de echarle maldiciones a Franco para que cascara antes.

En lo que siempre hemos estado de acuerdo es en que el caso de Manuel y Clemente, los fundadores de El Palmar, son una prueba inequívoca de que todos somos muy capaces de comernos una mierda enorme aunque el aspecto que tenga por fuera tenga la peor pinta posible. Evidentemente El Palmar de Troya era un timo, incluso antes de que aquellos dos señores sevillanos lo capitalizaran y lo exprimieran ya era un engaño gigantesco. La diferencia es que unos sólo vieron la posibilidad de venderles coca-colas a los incautos mientras que otros supieron maximizarlo hasta poder construir una basílica, la actual, que es más grande que la de San Pedro en Roma. Una inversión alta pero que no tiene más objetivo que el de atraer a más incautos a las cercanías de El Palmar para que sigan llenando las huchas petitorias.

Cada vez que enciendo la tele me acuerdo de Clemente y de los chiflados de El Palmar. A diario, y con más insistencia si cabe en los últimos días, acudimos a un nuevo milagro, un milagro diario más grande aún que darle de comer a una hambrienta multitud con apenas una lata de sardinas y un chusco de pan.

Ese milagro tiene un nombre: Belén Esteban. Dos cadenas nacionales (Telecinco y Antena 3) alimentan sus programas de mayor audiencia gracias a la vida de una mujer completamente vulgar. Y no me refiero a su forma de hablar, a su escasa preparación académica o a lo parvo de sus actividades sociales sino a que Belén Esteban es una persona completamente normal-normalísima (una nomenclatura que usa mucho mi padre).

La fascinación que provoca la vida de la ex novia de un torero no puede nacer más que de la intensa necesidad de las estrellas mediáticas por alejarse todos los días, un centímetro más, de la realidad. Es Rosa Pereda, en El País, la que ayer mismo se unía al carro de los creyentes en este milagro con un artículo en el que describía su fascinación por el personaje con una frase que también se repite mucho “Belén Esteban tiene algo”.

Ese “algo” es la fascinación real o impostada (más bien creo que impostada o autoimpuesta) por lo que muchas personas creen un estilo de vida tremendamente lejano y, por tanto, exótico y excitante.

Curiosamente, los mismos mecanismos que han mantenido vivos los espectáculos de freaks hasta nuestros días, son los que impulsan este milagro mediático. Fíjense si no en la adopción de Joseph Merryll, El hombre Elefante, por parte del doctor Treves en el Siglo XIX. El buen doctor, un hombre compasivo al parecer, se sintió fascinado en primera instancia por la enfermedad (Síndrome de Protheus) de Merryll pero, tanto para él, como para los demás miembros de la alta sociedad inglesa que lo visitaron lo más sobresaliente no es que fuera un ser humano completamente deforme. No. Lo interesante de Merryll es que, pese a ser pobre como una rata y no haber recibido apenas educación, leía y escribía de forma notable y había criado una sensibilidad estética y ética que los dejó completamente atónitos.

En otros términos, y por asuntos mucho más chabacanos y menos de letras, la fascinación que el personaje de Belén Esteban produce sobre sus jefes tiene un carácter francamente parecido pero, en este caso, con haber encontrado a una persona que, casi sin formación y sin haber recibido más que una educación básica, es capaz de conectar con (a su entender) millones de personas todos los días.

Cuando los medios de las tripas y el corazón señalan a Belén Esteban como “La Princesa del Pueblo” lo hacen, claro está, con una medio sonrisa sardónica en la que les blanquea la piñata y, bueno, en cierto modo saben que semejantes epítetos les sirven para vender más coca-colas y más refrescos a los incautos pero también satisfacen la necesidad de los que creen a su altura y que también fingen estar lo suficientemente alejados de las vidas de los extrarradios como para mostrar esa extraña fascinación por un personaje como Belén Esteban.

Como el amigo aquel de mi padre, algo que comenzó como una cuchufleta entre cuatro maestros de provincias que querían emprender un Magical Mistery Tour sureño, poco a poco hemos visto como esta presunta tormenta de verano (la capacidad de resistencia de Belén Esteban en un medio televisivo que necesita devorar historias todos los días es francamente admirable) se iba agrandando, creciendo más y más hasta el punto de poner a luchar a dos cadenas nacionales (aunque las otras se nutren también del milagro en mayor o menos medida) y hasta el punto en el que más de un incrédulo, más de un escéptico y más de un ateo que no cree que la televisión tenga que girar alrededor de un solo personaje comienza a despertar como un absoluto creyente y acelera y acelera contra el árbol de la estupidez diciendo eso de “la veo, la veo, la veo”.

Sin duda este tipo de programación no es más que un cisma de la televisión convencional, una televisión palmariana, un insulto a la inteligencia pero, sin duda, el truco es tan burdo que seduce a cientos de miles todos los días que acuden al milagro de la multiplicación de algo insignificante que les es devuelto en forma de debates, reportajes, comentarios, mesas, charlas, coloquios, imágenes difusas, cotilleos y un sinfín de personajes secundarios que alimentan, como los apostoles, puntos de vista cada vez más sorprendentes, más retorcidos, más milagrosos.

Como la Basílica del Palmar todo parece ser una broma, un pequeño timo, que se ha ido poco a poco descontrolando hasta coger una pendiente peligrosa.

Ahora sólo nos queda saber cuanto más va a durar todo y cuál será la próxima revelación.

Nota del Insustancial: "La televisión es nutritiva" es uno de los himnos a la Tecnología del grupo Aviador Dro que, no sin cierto optimismo, preconizaban desde comienzos de los 80 con un futuro donde los aparatos electrónicos y los avances en el campo de las ciencias nos harían evolucionar hacia otro tipo de especie que fuera mitad máquina y mitad ser humano. Pese a que el cuento sonaba bien lo cierto es que se ha convertido en justamente lo contrario. En todo caso es una gran canción.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Dolor de tripas


He navegado entre dos cosas catódicas esta noche: "Pesadilla en la cocina" (el docu-reality firmado por el chef Gordon Ramsay) que emite Antena 3 Nova y el telediario de Telecinco.

Sospecho que la versión que nos ofrecen del programa del cocinero es más corta que la americana. Tengo la sensación de que tiene demasiados saltos narrativos. Pese a que el programa me gusta no puedo dejar de tener la misma sensación de engañifa que la que siento cuando me pongo a ver el SNL que emite Canal + y que nunca es una versión completa del programa. ¿Por qué? Me imagino que por ajustar las parrillas. Un horror. Antena 3 lo ha hecho con algunos telefilmes este año. El poco aprecio que tenemos por el trabajo audiovisual (que se demuestra en esta práctica y en esa manía de cambiar las versiones originales de las películas) es infinito. Como ya he dicho alguna vez no se que pensaríamos si, por ejemplo, Miguel Angel volviera de la tumba, conociera a Banksy y decidiera retocar los techos del Vaticano.

Si no han visto ustedes el programa de cocina se lo cuento: Gordon Ramsay es un chef estrella que acumula unas cuantas estrellas Michelín y que se hizo muy famoso en los EEUU por presentar Hell´s Kitchen un programa en el que dirigía una especie de GH de cocineros. El programa arrasó. Aquí hicieron una versión muy mala con dos cocineros (Sandoval y Arola) con famosos titulado "Esta cocina es un infierno"...lo que era un puto infierno, cuyos cocineros eran ex famosos, era el programa y no solo el sitio donde se hacían los platos. 

"Pesadilla en la cocina" (titulado originalmente "Kitchen´s Nightmare")  gira alrededor de la visita de Ramsay a algunos restaurantes desastrosos a los que presta ayuda para volver a ser negocios viables. Tiene un punto de sus anteriores programas (hace el papel de inglés de lengua afilada y malahostia), algo de programa de cocina tradicional (Ramsay mejora la carta y prepara platos) y un poco de ese programa en el que le hacen una casa a la gente (el equipo de Ramsay se encarga de remozar el interior de los restaurantes). 

Uno de los puntos fuertes, junto con las broncas que el chef inglés le echa a la gente y que contienen cosas como "Eres un cerdo francés" o "Este plato es asqueroso", es la bajada a los infiernos que se produce cuando el tipo inspecciona las cámaras frigoríficas: moho, comida en descomposición, cosas congeladas desde 1987, verdura y fruta que no se comerían ni las ratas más famélicas de los callejones contíguos. Un espectáculo bochornoso que da bastante asco. Un asco profundo que te quita las ganas de salir por ahí a cenar nunca más. ¿Que por qué lo veo? Soy un caso diagnosticado clinícamente de masoca catódico, es verdad, pero el programa tiene un rollo estupendo. Es divertido y, pese a que es un poco previsible, es una especie de muestra de población donde salen a relucir cocineros chiflados, camareros vapuleados, clientes con cara de asco, restaurantes mierderos...pero, sobre todo, pone de manifiesto las razones universales por las cuales se come mal en algunos restaurantes y una inquietante pregunta: ¿Cómo es posible que todavía no me haya pillado un Síndrome de las vacas locas?

En el fondo el programa te va llevando por una senda didáctica: te da pequeñas dosis de información sobre cómo elegir un sitio para cenar y, sobre todo, te enseña a apreciar la buena cocina. El tío no cocina mal y, pese a utilizar todas esas palabras ampulosas para referirse a los diferentes platos como "brillante", "estremecedor", "vibrante" o "divertido" (hace años que el marketing de adjetivos vacíos llegó a la gastronomía), hace cosas ricas frente a cámara. 

Pese a las imágenes de mal rollo, enfrentamiento o, directamente, comida podrida mostrada a cámara con planos de detalle, ya digo que la cosa siempre termina bien y que, al final todo se soluciona. 

Los telediarios de Telecinco, sin embargo, adolecen de todo eso. Esta noche José Ribagorda (con un pelo rarísimo, como si llevara una mofeta muerta en la cabeza) ha arrancado fuerte: la noticia de que los presuntos asesinos (se les olvidó lo de "presuntos" creo recordar) de Marta del Castillo no serían juzgados por un jurado popular y un incendio con víctimas en Andalucía han sido sólamente los entrantes de un menú con regusto a pánico, terror doméstico y servido con la inconfundible salsa del amarillismo más descarado. 

Luego le ha tocado el turno al paro. Pese a que mucha gente pierde su empleo temporal a finales de agosto (cosas de los trabajos de temporada en negocios de temporada) el Chef Ribagorda no ha tenido empacho en ofrecernos una noticia mal narrada, con un baile imposible de cifras (¿Ha aumentando el paro en un 42% en sólo un mes?) y montada sobre el plato (o en el plató) a matacaballo. Escenas de parados de lugares tan distantes como Galicia o Andalucía -sin rotular desde donde se habían grabado- mezcladas con imágenes de archivo de restaurantes de costa vacíos y un sinfin de cosas que, sin ton ni son, parecían estar cocinadas para servir a un fin mayor que el de dar información.

La cosa ha seguido con unas declaraciones de Rajoy sobre la continuidad del Hermano Funky Camps en lo más alto de las listas de éxitos del PP Valenciano pese a que, en la entradilla, se nos había informado de que Don Mariano había presentado a los medios un plan de 50 medidas contra la crisis de las que no se ha informado no se si porque ya sabemos todos cuáles son o porque se ha traspapelado el pedido en el ajetreo de la cocina y si nosotros pedimos carne a la brasa (brasas están los del PP, vive Alá...) nos han sacado un mal aliñado y rancio paellador con Camps que, mudito, atendía a la Selección Valenciana de Pelota. ¿Qué tenía que ver una cosa con la otra? Pues nada.

No hemos tenido respiro tampoco cuando se ha hablado del mal tiempo. Ribagorda, muy serio, ha dicho que había como quince comunidades en alerta por las tormentas pero que, estas, no habían provocado daños. Ufff, tranqui, parecía que ahí venía el típico sorbete de limón que te ponen entre el plato de pescado y el de carne para eliminar la posibilidad de que se mezclen los sabores pero...¡Uau! unas imágenes de unos camiones teniendo un choque en una carretera  narrado por una voz en off trémula que le echaba la culpa a las lluvias torrenciales que asolaban la Península nos quitó la ilusión. ¿Es que nadie le cuenta a Ribagorda de qué van los vídeos que se emiten en su propio telediario?

Y luego otra tanda de huracanes terribles, apocalípticos y grandiosos que asolaban la costa norteamericana (pese a que las imágenes mostraban a gente paseando por las playas) con un señor muy chulo diciendo: "Es bonito ver a la naturaleza actuar de esa manera". Pero ¡Nooooo! Porque de nuevo la voz trémula anunciaba que en China un corrimiento de tierras debido a una tormenta había aplastado una casa en una aldea y en Japón...¡Hostias, Japón! Me he removido incómodo temiéndome que Godzilla por fin se hubiera decidido a patearse Tokyo pero, no, en Japón había tormentas y huracanes bíblicos que se han cobrado víctimas. Específicamente 3. No digo que tres subditos japoneses sean pocos, no, lo que digo es que para ser huracanes terribles que compiten en fiereza con las plagas de Egipto tres personas...pues como que le quita la gracia cuando se puede decir: "el Huracán se ha cobrado tres víctimas pero, teniendo en cuenta, que eran personas queridas por sus familias, siempre se pagaban unos sakes a los colegas y la gente se quedaba embelesada viéndolos cantar en el karaoke o jugando al Pachinko....¡La cifra de damnificados por el huracán se calcula en 22 millones de personas que mañana saldrán a la calle disgustados!".

Y luego lo del incendio, y luego...sí, esa cosa que hacen los telediarios que es saquear imágenes de youtube de choques de coches contra casas o atracos a bancos en forma de micronoticias ("bocaditos de terror con salsa de sangre y trocitos de diente y asfalto") pero de los que nunca te cuentan ni la fecha (es decir, si el género es de hoy o es de hace dos meses) ni te nombran la fuente exacta. ¿Se acuerdan cuando Rosa María Mateo decía aquello de "Según la agencia France Press..."?

Y después hemos vuelto a la carga con la información deportiva en plan postre: sí, la selección guay, pero el cesped del campo en el que jugarán mañana...¡Ay, ese cesped! JJ Santos (que cada día parece más raro) ha dicho que, bueno, otro drama, una cosa insoportable ¿Estaba minado? ¿Escondía trampas puestas por el Vietcong de esas con estacas de bambú untadas en mierda de buey para que si te caes dentro y no te matas te infectes? ¡Pero! El cesped...la dichosa hierba: ¡ESTABA DEMASIADO MOJADA! ¡MOJADA Y BLANDA! ¡QUE PAREN LA CONFERENCIA DE PAZ ESA DE WASHINGTON Y QUE VENGA OBAMA CON LA SEXTA FLOTA Y EL TERCER CUERPO DE MARINES! ¡ALÁ NOS PROTEJA!

Según la redacción de deportes de Telecinco eso podría provocar lesiones. Lesiones a nuestros chicos de oro, a nuestros campeones del mundo, ¡A LA ROJA! ¿Es que donde vamos a ir a parar? ¿Es que en Liechtchenstein, el único país que rima con Fronkonstin, no saben organizar un partido de la selección española? ¿Es que no saben que los campeones del mundo ya sólo juegan si el balón es de oro y el campo está hecho de caviar iraní? Propongo que, de lesionarse algún futbolista español, mandemos a la Legión y les invadamos, pasemos a cuchillo a la población civil y, de paso, le hagamos un favor a los Informativos de Telecinco para que puedan servirnos uno de sus conocidos menús tan ricos en carne podrida y vísceras.

Yo hoy me voy a la cama empachado...¿Ustedes no?

Nota del Insustancial: Estaba por ofrecerles dos clásicos para ilustrar esta entrada que no son otros que "Cocinero, cocinero" de Antonio Molina o el tema de cabecera del programa "Con las manos en la masa" cantado a medias por Vainica Doble y Joaquín Sabina. Por el nivel de psicotronía de los programas de los que hablo he rebuscado un poco para encontrar "Comer, comer" temazo de la película "Chispita y sus gorilas" película infantil de 1982 dirigida por Luis María Delgado. Si no se acuerdan Chispita era el "nombre artístico" de Macarena Camacho, una niña que quisieron lanzar como estrella infantil y que fue publicitada como "La nueva Marisol" y "Sus gorilas" eran los actores prepúberes Miguel Joven y Miguel Ángel Valero que se habían hecho famosos por interpretar a Tito y Piraña en "Verano Azul". Pese al éxito de "Comer comer" y del hit "La vuelta al mundo en góndola" el trío se deshizo rápidamente no alcanzando los objetivos previstos por la disquera que estuviera detrás del invento. Macarena, según IMDB (Dato flipante), siguió en solitario llegando a aparecer en varios episodios de "Vacaciones en el Mar" para luego dedicarse a otras cosas. El dúo formado por Joven y Valero aún trabajarían juntos en "Padre no hay más que dos" (1982). Película dirigida por Mariano Ozores y protagonizada por otro dúo cómico que intentó con este título pasarse al cine familiar: Pajares y Esteso. La sociedad artística de los chicos quedó disuelta y Joven (Tito) no volvió a aparecer en ninguna producción. Valero (El Piraña) aún tuvo tiempo de rodar "Buenas noches Señor Monstruo" (1982, Antonio Mercero) junto al grupo musical Regaliz y más tarde "El rollo de septiembre" (1985, M. Ozores). Luego participaría en "La bola de cristal" haciendo el papel del Detective Mantequilla. Este año ha sido la imagen publicitaria de una agencia de viajes.

lunes, 28 de junio de 2010

La que se avecina o el Redux de la comedia en televisión



¿Se comerían ustedes una tarta de 52 pisos en las que se hubieran remezclado 52 sabores diferentes entre finas capas de bizcocho? ¿No les duele el estómago sólo de pensarlo?

Pues lo que sirve para la repostería sirve en España para hacer series de televisión. En casa nos hemos quedado huérfanos de nuestras citas con CSI, House, Perdidos, The Pacific y Hermanos de sangre y, ya sólo nos queda, disfrutar de "La que se avecina".

No es un mal plan en realidad. Pese a sus evidentes errores, la sal gorda, los chistes sacados de cintas de gasolinera, las tramas costumbristas y la puesta en escena sainetera "La que se avecina" es, posiblemente, la serie donde peor se habla, más barbaridades se escuchan, más violencia física se ve y menos mensaje se recibe. Es una comedia mostrenca que ha sabido leer perfectamente lo que es actualmente nuestro país: un lugar que se niega a perder lo peor de sus raíces casposas y, sin embargo, tampoco tiene empacho en recibir todas las cosas de la modernidad.

Miren a su alrededor y descubrirán que los paletos de hoy van vestidos como los de ayer pero con más colores y portan consigo una ingente cantidad de material tecnológica que les sirve, teóricamente, para comunicarse. Nunca la gente tuvo más cosas para decir lo que pensaba y, seguramente, menos cosas que decir.

Es la serie producida por José Luis Moreno una cosa, un invento, un asunto que se estudiará dentro de unos años como la demostración de que el revoltijo también vale pero, sobre todo, que en España nadie se conforma con poco y preferimos mezclar muchas cosas y ver si la cosa vale. "La que se avecina" apesta un poco a cocido porque, en realidad, está concebida bajo el mismo concepto que el cocido: echar cosas a un puchero con agua hirviendo a ver si nos sale una comida consistente que sea sopa, garbanzos, carne, ropa vieja, arroz al horno, croquetas...¿No es maravilloso?

En realidad en "La que se avecina" caben todas las series: hay un matrimonio de gruñones (Los Rodper), hay modernas con ganas de pillar cacho (Sexo en Nueva York), hay un bar (Cheers), hay familias hechas polvo (Matrimonio con hijos), hay peña casposa (La pareja basura), hay un político (Sí, señor ministro), hay amigos (Friends), señoras viejas (Las Chicas de Oro), artistas venidos a menos (Extras) y, sobre todo, y es algo que me sorprende un nivel de vitriolo democrático, es decir, es una serie que propone reírse de la clase media que es algo que no existía en otras series de éxito en nuestro país como "Los Serrano" o "Médico de familia" donde la gracia estaba en reírse de los paletos/as, de los mucamos/as y un largo etcétera de sirvientes y trabajadores de a pie. 

Tiene su gracia que todo se desarrolle en un bloque de viviendas moderno en apariencia, es más, el propio edificio es un símil de lo que digo anteriormente: sus creadores han decidido trasladar a todas sus influencias y las han puesto a vivir juntas en el mismo bloque a ver que pasa. "La que se avecina" es una galería, un museo de la televisión donde se expone...quiero decir, es una barraca de feria donde se expone toda la chamarilería catódica de los últimos años. Siempre da la sensación de que cualquiera de las parejas podrían tener un "spin-off" propio pero que se ha optado por mezclarlo todo, por el cocido televisivo, y a ver que sale.

Por ahora les ha salido bien aunque sólo sea porque, ahora mismo, no tienen mucho rival entre la producción nacional (la extranjera nunca es un rival, ya se ha demostrado que las cadenas opinan que las series de éxito fuera son cosas "para frikis" como me dijo hace tiempo un señor muy importante) y porque en el fondo, cuenta en tono de parodia todos los problemas que uno se encuentra en el bloque y sus personajes de tan malos, odiosos, malhablados, gañanes, tristes, imbéciles y etc. se parecen tanto a los vecinos (o a nosotros mismos) que al final uno les acaba cogiendo ternura.

Que actores de la calidad de Jordi Sánchez (compañero de Joel Joan en el teatro y coescritor de Krampack y la enorme "Excusas"  además de muy conocido en Cataluña por series como "Plats bruts") hayan acabando en esta serie dice mucho del olfato de la factoría Moreno para esto de los actores. La nómina cuenta además con Chiapella o Nathalie Seseña, Eduardo Gómez, Antonia San Juan (que parece que se interpretara así misma después de haber perdido aquel Goya en la gala que presentó)...

En definitiva "La que se avecina" funciona por casposa, por aborrecible, por chunga, por demente, por cochina, por tarada, por feísta, por casposa, por oler a patio de vecindad y también por moderna y tontorrona. Nunca tantos defectos sirvieron para tanto, la verdad. 

Nota del Insustancial: "Burning down the house" es una canción de Talking Heads incluída en el disco "Speaking in tongues" (1983, Sire) y como hablaba de una casa y tengo debilidad por este grupo...pues aquí está.

sábado, 26 de junio de 2010

Lo malo de no echarle tiempo o como lo "pasemos" de bien en Casa Vasile

Les cuento una anécdota: un director llama a un guionista y le pide que trabaje en un guión a toda leche porque tiene que entregarlo para hacer una película. El guionista le pide la mitad de la pasta y, cuando la recibe, se lía un poco con las cosas de la vida y con tener dinero en el bolsillo después de mucho tiempo y, cuando llega la fecha de entrega sólamente tiene unas cuantas ideas anotadas. El director, preocupado, le llama y el guionista buscando una última vía de escape le dice "vale, voy por tu casa y lo terminamos juntos porque no lo tengo claro". El director, apremiado, le dice que vale. El guionista acude, el director se pone delante de la máquina y el guionista poco a poco va soltando ideas medio hiladas que puedan llegar hasta la ansiada página 90 o 94. Pese al disparate, el barullo y el atropello la noche se alarga y el director sigue tecleando un poco mosqueado por los pasos que está tomando el guión. El guionista, acorralado completamente, encara la última secuencia en la que se le ha ocurrido que todo termine en un juicio. El director le apremia a terminar y él dice, "ya, ya tengo la última frase, apunta". El director sigue tecleando sobre la máquina mientras el guionista dice: "En verdad, señor juez, que no hay fresón como el fresón de Aranjuez y....ya, fin". 

Obviaré el nombre de ambos protagonistas, por ser ellos lo suficientemente reconocibles, pero ni que decir tiene que ni la película se hizo ni el guionista cobró el otro 50%.  

No tengo dudas de que algo parecido debió de pasarles a los guionistas de "Perdidos" en la última temporada: quizás las fechas eran muy ajustadas para terminar un guión decente, no se pusieron de acuerdo en cómo terminarla o, simplemente, estiraron demasiado un truco lo suficientemente agotado en las cinco campañas anteriores. Como decía uno de los protagonistas de la anécdota que encabeza esta entrada "hay películas que van perdiendo estrellitas de los críticos con los años y otras que las van ganando". Se puede aplicar esto mismo a las series de televisión, me imagino, el final de "Perdidos" es sólamente el resultado de una serie de guiones torpes y propios de gente que no se entera porque está a otras cosas.

Siempre que alguien me pregunta sobre como se escribe una historia le cuento, básicamente, lo mismo: usa el sentido común. Es decir, aplícale cierta lógica a los movimientos de los personajes y permite que circulen diciendo cosas coherentes, que hablen como hablarían, que actúen como deberían de actuar. Da igual que estes escribiendo una película de barcos o una serie sobre un vecindario: todos los personajes tienen que estar cubiertos de cierto sentido común, si eres capaz de aplicarlo, es posible que tengas una historia que no se caiga a pedazos. La simple aparición de una pistola en una narración (me estoy refiriendo a nuestro país) es ya un embrollo que hay que explicar porque la gente normal no suele guardar pistolas en su casa y, por lo tanto, tendrás que explicar de donde viene esa pistola y, sobre todo, por qué el personaje que la tiene sabe empuñarla. Si eres capaz, estás en el buen camino.

Este año Cesar Strawberry y yo fuimos requeridos por Casa Vasile para escribir una serie de bajo coste para uno de los canales de TDT de dicha cadena. Aplicamos esa misma lógica dentro de una comedia chiflada que se parecía más a "Los Informáticos" o "La Pareja basura" que a "Friends" o "7 Vidas". El caso es que, durante un tiempo, nos dejaron hacer y parecían encantados con que estuviéramos escribiendo una serie sobre gente tarada. Estuvo bien porque, durante algunos días, pensamos que de verdad iban a rodar nuestros guiones sin tocar ni una sola coma y a respetar la dictadura total del absurdo. 

En estas apareció una vieja gloria de las series juveniles en una de las reuniones para decirnos, muy cordialmente (que es como se le dicen las cosas a un tío con los brazos tatuados y al gordito nervioso que tiene al lado), que la serie "fallaba". Todavía quitándonos las legañas de la estupefacción dejamos al pájaro darnos una charla sobre la necesidad de hacer unos personajes menos extremos que se expresaran en términos "más agradables" para la audiencia, que esas cosas estaban bien pero que el público no las iba a entender. En lugar de darle dos tortas nos echamos a reír tan alto y tan fuerte que estuvimos a punto de caernos de la silla, por un  lado porque el discurso de "yo se lo que hay que hacer" nos pareció una de las cosas peor planteadas, más ampulosas, más llenas de tópicos y menos interesantes de la historia y, por otro lado, porque creo que el compinche y yo mismo tuvimos un simultáneo ataque de realidad o, lo que es lo mismo, tomamos conciencia de donde estábamos, con quien estábamos y lo que estábamos tratando de vender. ¿Casa Vasile comprando guiones de ese tipo? No lo creo, amigo. 

Dos días después, y con un frío e-mail, nos comunicaron que estábamos "fuera del proyecto". Comprendimos que habían aplicado el sentido común: Quiero "Aída" no vuestro rollo.

El caso es que cogieron a otro equipo y la serie anda rulando por la parrilla de la TDT con más pena que gloria. Lo que me lleva un poco al principio: al fresón de Aranjuez. Es verdad que es malo no atender a tu trabajo pero, también lo es, pedir milagros en una semana. Es contraproducente. Es una de las razones por las cuales la ficción tiene un camino tan malo, en algunos casos, en nuestro país: las cadenas parecen desconectadas completamente de la realidad y actúan como esos clientes pesados que jamás se dejan aconsejar sobre nada. Mal hecho. en la BBC no entienden muchas de las series que producen como cuenta, solapadamente,Ricky Gervais en su estupenda "Extras" pero las ruedan y las estrenan olíéndose que al otro lado de la pantalla hay gente que sí las va a entender. En nuestro país eso no ocurre. Si nos fijamos en un formato de producción, aunque sólamente sea por recursos, es mejor tomar a los ingleses como referencia y no a los norteamericanos que nos llevan años luz.

Por otro lado es absurdo ese "sí o sí" de producir a toda prisa y, lo que es peor, exigir que se escriba a toda prisa con la esperanza de recortar un poco el presupuesto. Si a un arquitecto le dices que tiene que ahorrar en las calidades de los cimientos lo normal es que te diga que se te va a caer la casa encima.

"Perdidos" es el ejemplo de que no se pueden hacer las cosas mal, de que hay que cuidarlas hasta el último minuto para no dar el resbalón.

Nota del Insustancial: Rajoy División es una formación de Valencia (yo diría que representan todo aquello que es bueno y justo por tierras valencianas)  que afirma "hacer música para triunfadores" y como esta es una historia sobre fracasos me parece que daban el punto perfecto. Si quieren saber más sobre esta banda y sobre su frontman, Alex Martí, visiten el blog losperrosdelcurro.blogspot.com una de las mejores cosas que se escriben en la red.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Pedro Ruiz, el "Síndrome del yonqui cagando" y algunos tipos de entrevistas.


Hace dos noches vi "Caro Diario" (Nanni Moretti, 1994). Me dormí y soñé con que asistía al Festival de Donosti con el director italiano al que galardonaban con la Concha de oro por una película titulada "Giochi Preziosi".

Llevo dos días dándole vueltas a las razones que han llevado a mi subconsciente a armar semejante fantasía y no he llegado a ninguna conclusión excepto en que "Giochi Preziosi" ("Juguetes preciosos"), que es una marca de juguetes, es un título estupendo para una película sobre velinas y Berlusconi.

Si quiero dormir tengo que ver una buena película o leer unas páginas de un libro porque si hago como anoche, ver una entrevista de Pedro Ruiz en Telemadrid, suelo tardar en dormirme si es que el insomnio no se hace con el control de la situación y toma rehenes.

Había motivos para el insomnio porque las oleadas de pánico me iban sobreviniendo una detrás de otra:

1ª oleada: Pedro Ruiz estrena obra de teatro titulada "Escándalo en palacio".

2ª oleada: La obra está escrita, producida, dirigida y protagonizada por...¡Pedro Ruiz!

3ª oleada: La música de la obra está compuesta por...¡Luis Cobos!

4ª oleada: En el estreno Pedro Ruiz pagó un dinerillo al Museo de Cera de Madrid para que trasladaran hasta el teatro las figuras de Sarkozy, Obama, Los Príncipes de Asturias etc.

5ª oleada: Pedro Ruiz se queja al alcalde Gallardón por organizar "La noche en blanco" y cerrar el tráfico del centro de la capital lo que, a su entender, le perjudica ya que la gente "no puede acercarse al centro en taxi con total normalidad como hace siempre" y eso provoca una caída de taquilla considerable en la sesión del sábado...me imagino de que no cae en la cuenta de que los cientos de miles de personas que deambulaban ese día por el centro de Madrid (pese a hacerlo a pie) no han querido pagar por una entrada de su obra pese a pasar por la puerta del Teatro. Conclusión: el público potencial de Pedro Ruiz se mueve en taxi con normalidad, mientras que los peatones son ciegos y sordos ante el talento del artista. Puta chusma, ellos se lo pierden.

Cuando veo un espectáculo televisivo de este pelo me quedo completamente paralizado y no puedo dejar de mirar, es lo que hace años se catalogó como "Síndrome del yonqui cagando".


Les cuento: por bizarras cuestiones, hace años, era el coordinador de una Muestra de Cine y días antes de las proyecciones, en compañía de dos organizadores, nos embarcábamos en un viaje para recoger todas las películas de la Muestra. Lo normal era darse un rulo larguísimo por todas las oficinas de las distribuidoras de Madrid (grande siempre el parón en Gran Vía en la oficina del Sr. Zapata que invitaba a café y soltaba unas estupendas anécdotas sobre el cine español en los años 70) pagando en efectivo el dinero de cada copia y luego recoger el albarán e iniciar otro largo viaje alrededor de la periferia para visitar los diferentes almacenes de películas donde, por fin, se recogían las copias.

El despacho de pelis de Golem, si no recuerdo mal, estaba pegado a Las Barranquillas, simpático y agradable asentamiento chabolista donde se expendían drogas duras a troche y moche. Al lado de las Barranquillas estaba otro Resort de Vena Pinchada llamado "Los Pitufos" (extra luxe también) y el depósito de la grúa de Madrid custodiado por agentes escopeta en mano como si se tratara de Fort Bravo.
El caso es que el "polígamo" aquel era un infierno donde todo estaba cerrado con llave por miedo a ser asaltados o, como normalmente ocurría, unos cuantos yonkis hicieran la "invasión zombie" o, lo que es lo mismo, presentarse en grupo en un negocio concreto para molestar a los currantes, soliviantar a los clientes etc. y sacarles unas monedillas a cambio de largarse y dejarlos en paz que es un recurso utilizado por la Tuna que, en este caso, da la turra hasta que les pagas y se largan. Por cierto: ¿Cuantos años tendrá el tuno más joven? ¿47?

Bueno pues nada, que recogimos la maldita película y, al salir, enfilamos por la estrecha carretera en dirección a Pinto (íbamos a Pinto a recoger otra película) cuando, en medio de la vía, se pone un señor toxicómano que, todavía con la chuta colgándole del brazo, se agacha para adoptar la postura de Gollum y, bueno, pues que se hizo caca. Allí mismo. El grito en el interior del coche fue espantoso un ¡Ohhhhh!, un ¡Ahhhhhh!, un lamento pero también un chillido de pánico histérico mezclado de tres de los ocupantes porque el conductor con un cigarrillo colgado de su labio decía "Es asqueroso, es asqueroso, es asqueroso...". Alguien le gritó: "¡No mires!". Y el conductor dijo: "¡Ya me gustaría! Pero no puedo dejar de mirar, es que no puedo dejar de mirar, es una cosa asquerosa y fascinante ver algo así".

Y es a ese estado de paralización hipnótica ante el terror a lo que se llama "Síndrome del yonqui cagando". Juzgad que estáis más frescos.

Completamente paralizado, pero no idiotizado del todo, me doy cuenta de que la entrevista es una de esas tipo "masaje con final feliz". Es decir, que no es una entrevista si no una promo muy alargada con aspecto de entrevista...o sea, es igual que un masaje con final feliz que pese a parecerse a los masajes terapeúticos normales no consiste en quitar dolores de las vértebras si no en satisfacer otros objetivos del cliente.

En Telemadrid, que es una cadena muy goebbelsiana en eso de la propaganda, le dan bastante aceite a sus invitados. Todos van allí a presentar unos libros que son la hostia, unas obras de teatro que parten la pana y unas películas que cambiaran el destino de Occidente...luego te das cuenta que el libro es de Luis del Pino, la obra de Pedro Ruiz y la película de Antonio del Real pero, oye, las entrevistas "con final feliz", son lo que tienen.
La entrevistadora, una rubia que busca mucho la cercanía, le pregunta a PR: "Venga, confiesa en cuánto tiempo te ha llevado escribir esta obra de teatro". PR se echa para atrás, sonríe una unívoca mezcla de picardía y autocomplacencia y suelta: "Me dicen por ahí que no lo diga porque siempre queda mal...pues...mira, once tardes, once siestas de mi madre...pero no utilizo internet, eso lo tenemos en el despacho, yo escribo a mano, me gusta sentir la conexión que hay entre tacto, pulso y corazón cuando escribo".

Mientras que su madre se echaba una reparadora siesta PR se escribe una obra de teatro...en serio...22 horas (concedo dos horas de siesta a una señora que entiendo es ancianita) en total para parir un texto. Velocidad de crucero. Palahniuk dice que tardó tres semanas en terminar "El Club de la Lucha" y...esperen, otra anécdota:
Estábamos un amigo y yo tomando un gin-tonic en un bar a unas horas muy tardías (o muy tempranas) cuando entró un director muy chupiguay que, por aquellos años, estaba partiendo la pana pese a que su segunda película, la que intentó rodar, se la había dinamitado (casi literalmente un conocido actor) y jamás pudo llevarla a cabo y su tercera peli se había convertido en su segunda peli y estaba siendo un poco fracasete pese a los buenos resultados de la primera. Como nos conocía a los dos de alguna cosa pues nos saludó efusivamente y, como estaba solo, se unió a la conversación o, mejor, inició una nueva sobre el tiempo, el espacio y la dedicación que necesita un guión. De hecho hizo una ronda y me preguntó:



-"A ver, ese proyecto que dicen que te han encargado ahora y que yo he mandado a tomar por culo (era cierto, todo el mundo lo había rechazado menos yo) porque era una puta mierda (las primeras versiones eran muy malas)...¿Cuanto tiempo le estás echando?
-"Pues desde que he escrito las primeras notas, luego el productor X me ha dado el OK y he escrito un primer tratamiento pues...como dos meses...pero el productor me ha dado el OK de nuevo y creo que está buscando un director...".

(Para mi tristeza infinita dicho director me echó a la puta calle sin leer ni una sola página de mi primer tratamiento de ¡60 páginas! previo a la primera versión y me puse muy triste...excepto cuando la película se estrenó y se puso en evidencia...)

-"Pues yo tardé en escribir mi premiada, aplaudida y rentable ópera prima titulada "XXXXX" en tan solo quince días". Y luego me miró con esa inequívoca mirada suya entre pícara y autocomplaciente.

Noté como el "Síndrome del yonqui cagando" se hacía fuerte en mí y, de pronto, lo vi en cámara lenta darle un largo y sentido largo a su gintonic que brillaba por encima de mi cabeza como una estrella polar iluminada por las luces indirectas de burdel que se gastaba aquél garito subterráneo. Me sacó de aquella repentina ensoñación la voz de mi amigo que dijo:

-"Se nota".

-"¿Qué quieres decir?" dijo el director chupiguay "¿Estás diciendo que es una mierda?".

-"No, lo que digo es que lo has escrito en dos semanas y parece escrito en dos semanas. Nada más".

-"¿Eso es malo o bueno?

-"Bueno, claro, muy bueno...dos semanas, muy bien, nadie lo lograría".
-"Aunque" dije yo "Paul Naschy declaró que había escrito el guión de La Noche de Walpurgis en sólo una noche...una noche de tormenta...donde a veces se iba la luz y tenía que aprovechar la luz de los rayos para ver la página en blanco...una página en blanco que estaba dentro del carro de una vieja máquina de escribir Remington...".
-"¿En serio?" Dijo el Director Chupiguay "Pero esa película es una mierda...".

-"¿Estamos hablando de calidad o de escribir rápido?".
Y ahí se acabó la anécdota, de modo abrupto, que era la forma que antes tenía yo de acabar las cosas y no como ahora que me he convertido en un Obama de la barra fija y no hago más que contemporizar en cuanto me tomo dos copazos.

Pues eso, que no me quedó claro si PR hablada de calidad técnica o de rapidez o, a lo mejor, en plan Formula 1 de lo que estaba hablando era de mezclar rapidez y fiabilidad...es posible que estuviera hablando de coches...

(....)

Lo que no sabía es que después de la entrevista con Pedro Ruiz esta mañana me levantaría aterrorizado por la cita que tenía para renovar carnet y pasaporte. Me acuerdo cuando uno de mis rasgos encantadores era hacer con que no encajaba y que no sabía hacer ni un papel de la facultad sin necesitar asesoría jurídica...jajajajaa, soy un inválido social con fobia hacia la burocracia....ahora ya no es gracioso, es más bien algo engorroso y coñazo.

Se me ha atragantado el zumo cuando, antes de partir, nerviosito porque por primera vez me hacían el carnet electrónico y voy a tener que estar hasta el 2017 con cara de señor del GRAPO recién fichado por la policía, Ana Rosa Quintaba anunciaba en su programa que tenía un invitado de lujo: Se llama Jose y es un treintañero valenciano que protagoniza un spot donde habla del curro que le ha buscado la Obra social de La Caixa por tener "una inteligencia límite" que le impedía encontrar un trabajo por los cauces habituales. Tener una inteligencia límite no le impide expresarse un poco en inglés y fichar a la hora en punto.
Ana Rosa Quintana lo ha llevado hoy a su programa y Jose ha cumplido al 100%. Es más, al 110% porque Jose se ha sentado frente a AR vestido con un polo de la empresa que le da trabajo como si fuera un deportista profesional...me ha dado un poco la sensación de que Jose ha podido faltar un día a su trabajo a cambio de hacer algo de propaganda. El caso es que AR ha estado sesteando con la biografía de Jose y haciendo algo sorprendente: una entrevista "inversa".

Las entrevistas inversas son difíciles de ver pero son un fenómeno de lo más interesante. Explícome: las entrevistas, las normales, las que no tienen "final feliz", son aquellas que persiguen que, a través de una batería de preguntas, los lectores o espectadores se hagan una idea del personaje entrevistado. Se hacen entrevistas sobre la obra o la vida, a veces, si son muy buenas sobre la obra y la vida y si son rematadamente buenas, además, ponen de manifiesto alguna faceta oculta del entrevistado. No me estoy refiriendo a que, de pronto, en plan show algún político ventajista diga "¿Sabes que toco la bandurria?" y, oh surprise, surprise, haya una bandurria en el plató para que pueda tocarla si no a que, de verdad, alguien sea retratado desde una prespectiva diferente y desconocida.


Un detalle: cierto director de cierto programa de televisión se empeñaba hace años en quedar con los entrevistados días antes de la grabación con la excusa de conocerse antes (en realidad él sólo quería hacerse la foto con los famosos de turno sin que nadie lo molestara y poder decir "muy apesadumbrado" eso de "bueh, estos pesaoooos, de ¡ES-TO-PA! quieren comer conmigo....que rollo, de verdad...voy a llamarles al mooovil que me han dado...al personal, que si no no voy a poder currarrr en mis cooosas ingeniooosas durante toooda la tarde") y una vez quedó con cierto actor muy conocido y muy majo y muy buena gente que está mogollón en el candelero y, de pronto, el directo de dicho programa se puso tan pesado y tan agresivo con que ambos se hicieran amigos y se puso tan colega y tan pegajoso que el simple cuestionario hecho en un restaurante de muchos tenedores se convirtió en una terrible confesión. Ese actor, completamente acojonado y pensando que el tipo lo estaba intentando chantajear de algún modo para la entrevista, dijo: "verás, no creo que pueda ir a tu programa a contarte nada porque me estoy desenganchando de la cocaína y lo estoy pasando bastante mal y no quiero que nadie me entreviste en este plan tan íntimo porque temo que me voy a derrumbar y creo que no sería bueno ni para tu programa, ni para mi....". A eso me refiero cuando hablo de confesiones.



El caso es que mientras que AR le estaba haciendo las preguntas a Jose resulta que poco o nada sabíamos del entrevistado que no hubiéramos visto en el anuncio o que no sospecháramos de alguien que tiene una inteligencia límite pero sí comenzábamos a saber cosas de Ana Rosa como que, por ejemplo, su cutis dice que tiene cuarenta pero su forma de expresarse la coloca en la generación de personas que creía que utilizar la palabra "mongolito" era un término compasivo de absurdamente paternalista que se ha puesto con su entrevistado; también que está un poco desentrenada a la hora de entrevistar a personajes sin respuestas previsibles y que, por ello, estaba haciendo la entrevista como si estuviera a la vez intentando desconectar un dispositivo cargado de Goma-2 pero, sobre todo, a que si vas al programa de AR podrás negociar previamente la entrevista a no ser que te llames Jose, seas de Valencia, trabajes en la empresa DHL y seas fallero porque, AR, muy descorazonada, le ha dicho a Jose: "No has querido que tu madre se siente contigo en esta entrevista...¿Y eso?". Y lo ha dicho un poco dolida y Jose ha contestado: "No, es que prefiero contestar yo porque me has traído aquí a mi y no a mi madre". Y se ha notado que lo que quería AR era hablar con la madre de Jose y que le contara lo duro que es sacar adelante a un chaval como él y esas cosas que parece que son ahora parte de eso que se llama "carácter humano" de la televisión pero que, en realidad, son una basura. En realidad ninguno de los invitados de AR acude con un familiar cercano que complete la información de la entrevista y, al parecer, por algo que se me escapa Jose sí tenía que acudir con su madre. Lo más duro ha sido descubrir que AR es una persona tozuda porque, al final, ha comentado: "Bueno, yo se que no quieres que tu madre salga pero yo quiero, bueno, ella quiere salir para darte un beso ¿Eso no te importa?". Y Jose, vencido por las circunstancias y seguramente por miedo de contrariar a AR y a su madre ha dicho "Vale, que pase". Pero su madre no le ha besado porque, me imagino, ya lo besará bastante en casa pero sí ha contestado a una batería de preguntas de AR que han girado alrededor de lo "duro que es ser madre de un chaval con inteligencia límite" y Jose, el entrevistado, se ha tenido que callar porque de lo que se trataba, al parecer, todo ese rollo de la entrevista no era saber como se integra un chaval con inteligencia límite si no de descubrir como es AR, de saber de sus pequeños defectillos y de que todos entendemos que si tu solidaridad llega hasta los 20 céntimos que echas en alguna absurda hucha, algo que haces anónimamente, la suya pasa por la emisión en directo de estos actos de caridad, que no de solidaridad.



Y ahora, con el permiso de ustedes, me voy a meter entre pecho y espalda los primeros capítulos de "La maravillosa vida breve de Oscar Wao" (Junot Díaz) y ya les contaré porque tiene muy buena pinta. Mientras tanto no queden paralizados ante el terror y disfruten.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Su demagógica majestad


Jorge Javier Vázquez dijo el otro día en "Sálvame" que había unos programas muy elitistas escritos por guionistas gordos, sudorosos y gafapastas que eran la antítesis de la frescura y la campechanía de su espacio televisivo. En la frase, enunciada con mucha mala hostia y una grave dósis de demagogia, JJV dejaba bien claro que lo guay, lo fetén, lo popular, lo que tiene tirón es, ni más ni menos, que lo que se hace en su programa mientras que lo otro crece alrededor no porque tenga que crecer ni porque tenga que haber algo de pluralidad de contenidos si no porque, como el pueblo de los irreductibles galos, "Sálvame" se ha convertido en el último bastión de lo que de verdad interesa al público.


Es JJV un demagogo de esos que, para justificar su propia vulgaridad, no tiene empacho en ampliar el término "vulgar" hasta convertirlo en un sinónimo de "popular". Es sorprendente como alguien al que se le llena la boca diciendo que es un gran lector de Gala o Skarmeta, Almudena Grandes o García Márquez y que se pirra por Caetano Veloso y el cine de Almodovar sea capaz de jugar a construir dañinos estereotipos sobre los demás mientras se emplea a fondo en cultivar uno propio e igualmente feo: el de la "típica marica mala".


Por desgracia los estereotipos no están construídos sobre verdades si no sobre prejuicios y, al no ser yo una persona que crea ni en la culpa colectiva ni que tenga prejuicios, niego tajantemente que JJV forme parte de esa cosa tan fea.


De hecho la frase de JJV es tan prejuiciosa como aquella otra emitida por Millán Astray y que decía eso de "Cuando escucho hablar de cultura cojo la pistola" o como si, por ejemplo, alguien fuera capaz, en los tiempos que corren, de argumentar en contra de "Sálvame" diciendo que "los programas de corazón tienen un alto índice de mal gusto debido a los homosexuales que trabajan en ellos".


Ya es triste que un tío tan moderno como el conductor de "Sálvame" quiera ser comparado ideológicamente con un legionario golpista y posiblemente homófobo.


Enfrentamientos y mal rollo es lo que JJV y la cadena que emite su programa creen que es lo que gusta a la gente...es posible que incluso eso sea una de las muchas exageraciones o cebos que producen este tipo de programas porque, la verdad, cuando dicen eso de "toda la gente" me acuerdo de todos los que no vemos casi nunca la televisión. Y no por falta de ganas porque ver lo que le están haciendo a la caja tonta es como asistir a un espectáculo donde la gracia consiste en ver a un sádico ahogando cachorritos.

jueves, 30 de julio de 2009

El legado de P.T. Barnum


Hace muchos eones, pasando por Ceuta, convencí a mi padre de que me pagara una entrada a una barraca de la feria. La publicidad decía que dentro me encontraría con la mujera barbuda, con el hombre más pequeño del mundo pero, sobre todo, con un fiero "Canibal del Congo" que había sido recientemente capturado durante un safari. A cambio de la entrada vi a una mujer con una barba postiza, a un enano sentado en un decorado agrandado leyendo un libro y fumando una pipa y...a un señor negro de aspecto aburrido vestido con un taparrabos y atado por el cuello con una cadena sentado dentro de una jaula que a nuestro paso levantó sus manos en forma de garras y nos lanzó una dentellada igualmente desabrida que me dejó con la sensación de que me habían estafado por primera vez en mi vida. Al final de ese verano dicho espectáculo vino al lugar donde vivo y un vecino aseguró haber visto al Canibal del Congo sentado fuera de la barraca comiéndose un bocata y leyendo tranquilamente el Marca sentado en un taburete. Me lo creo.

Dichos espectáculos se los debemos al empresario americano P.T. Barnum que fue el primero en especializarse en mostrar seres humanos con minusvalías físicas y mentales a los que se conocía genéricamente como "freaks". Con la excusa de hacer un show científico Barnum expuso a enanos, hombres elefantes, mujeres barbudas, siameses y un largo etcétera de seres humanos que eran presentados como fenómenos extraordinarios capturados en expediciones cientíticas o simplemente de gira artística por Estados Unidos, la mayoría eran en realidad contratados por una despiadada red de "ojeadores" a sueldo del magnate por todo el país, y que contaban imposibles historias sobre la naturaleza de sus pecualiaridades físicas frente a una asombrada y morbosa audiencia.
Con una genuína mezcla de horror, falsedades, miserias y patriotismo desmesurado (que ya Barnum explotó en su primer negocio, un periódico sensacionalista llamado "The Herald of Freedom"), el empresario americano asombró al mundo y reunió un espectáculo ambulante que se complementaba con el Museo ambulante Barnum donde se exponían 500 piezas tan dispares como la calavera de John Wilkes Booth, asesino de Lincoln, el esqueleto de una sirena, una máquina comprada a Nikola Tesla que lanzaba rayos pero que se aseguraba que era capaz de teletransportar a la gente y un largo etcétera de absurdos que el respetable tragaba sin rechistar.
Esta última semana viendo la programación de Telecinco me he dado cuenta de que Vasile debería de homenajear a P.T. Barnum poniéndole una placa en la puerta de uno de los estudios de la cadena para dejar constancia de que es el alumno más aventajado del empresario norteamericano. Sin duda el bochornoso espectáculo que se ofrece en los programas de la cadena no dista mucho de los que tienen como objeto mostrar las minusvalías de un grupo de personas...en este caso la coartada no es la ciencia si no el entretenimiento y, claro está, las taras físicas (tan feas) han sido sustituídas por las taras afectivas o mentales de sus colaboradores estrellas.
Si los ingenuos espectadores del siglo XIX eran incapaces de no sucumbir ante la publicidad engañosa de Barnum y acudían en masa a sus shows a sabiendas de que sentirían rechazo, miedo o repugnancia ante lo que iban a ver pero superados por las ansias de colmar su morbo (un sentimiento mucho más fuerte) la cadena de Fuencarral ha conseguido, sin duda, el mismo efecto en sus espectadores ofreciendo dósis tremendas de ruido, violencia y enfrentamiento que deja un sabor malo en la boca y legañas en los ojos.

Si el Hombre Elefante fue retratado por Lynch como un espíritu humano sensible encerrado en un cuerpo monstruoso y Todd Browning retrató de forma entrañable a los "freaks" de su "Parada de los monstruos" (nada dífícil teniendo en cuenta que Johnny Eck, Medio hombre, era artista profesional, ilusionista, ilustrador y un gran fotógrafo y Angelo Rossitto, Angeleno, era matemático, jugador de ajedrez y tuvo una enorme carrera en Hollywood como actor donde se hizo más famoso interpretando al Maestro que iba en los hombros del gigante Golpeador...) Telecinco no cuenta ni de lejos con ese material humano y prefiere, será porque sabe que no podemos dejar de mirar hacia aquello que nos repugna, mantener a malos bichos en antena, dándole voz a chulos de discoteca, bullys mediáticos,maltratadores en potencia, acusicas, analfabetos crónicos, profesionales del amarillismo demandados, condenados o en proceso de ambas cosas y un largo etcétera de monstruos reales que viven entre nosotros y que, tras su aspecto de horteras lamentables, guardan a un monstruíto de la peor ralea dispuesto a apuñalar a su madre a cambio de unos cuantos pavos.

Nada más añadir que Barnum es el dueño de la frase: "Cada segundo nace un nuevo idiota". No me cabe duda que en estos tiempos hubiera aparcado la idea del circo y se hubiera comprado una cadena de televisión.

Nota del Insustancial: Por cierto, si quieren ustedes ver un Museo de rarezas similar al que mostraba Barnum en sus espectáculos no dejen de visitar el "Museo de Brujería" de Segovia. Canelita fina, lo aseguro. El original, el de Barnum, se encuentra en Newport (Connecticutt).

viernes, 29 de mayo de 2009

Sus vidas pueden ser apasionantes


Un día estás con la panda en el bar y se hace el silencio. Ese es tu momento. Pegas un trago a la cerveza, das una calada al cigarro y dices eso de: "¿Os sabéis ese de Jesucristo que va por el desierto y se encuentra a Mahoma llevando una puerta de un 600 y...". Cuentas el chiste esperando la carcajada que inscribirá tu nombre entre el de otros cómicos como Tony Antonio o Mariano 1´85 y, nada, el silencio. Sonrojado por tu falta de capacidades sociales te hundes un poco más en la mugre e, incluso, recibes una colleja. Es más, un tipo sevillano con mucha gracia se entromete en el grupo y dice: "¿Os sabéis ese del mariquita de Huelva que va al Rocío y...". Y él sí sale por la puerta grande y se le apoquinan dos cubatas por saleroso.






Nada de eso hubiera ocurrido si tu vida llevara incorporada unas risas enlatadas. El jajá y el jijí asegurados. Vale que dan mal rollo porque las risas enlatadas pertenecen a gente muerta pero todo buen productor de TV sabe que tienen su aquel y que pueden hacer digerible un mal sketch del mismo modo que un poco de azucar hace digerible cualquier píldora como bien decía esa filósofa del ofuscamiento y la confusión infantil llamada Mary Poppins...¿Habéis pensado alguna vez en la empanada mental que tendrían esos pobres críos yendo del brazo de una niñera que convertía cada paseo por Hyde Park en un número musical de Dick Van Dyke? La única canguro que he conocido en mi vida era una que venía a cuidarnos a mi amigo Pulido y a mi cuando nuestros papás se iban los sábados por la noche a "visitar a un señor enfermo" y su único poder relevante era revolvernos las tripas cuando la veíamos comer sandwiches de jamón de york con tomate frito Orlando. De hecho cuando vi "Halloween" (1978, John Carpenter) no sentí más que afinidad y compasión por Michael Meyers. A saber qué comería su canguro para que el muchacho se pusiera así de nervioso...

Pero me estoy (a)largando de nuevo. A donde yo quería llegar es a que, en realidad, cualquier vida es interesante. Incluso apasionante si se la dota de algunos aderezos técnicos. Los paseos en bicicleta (y digo paseos no esas etapas que se cascan esos vecinos que se compran una bici de montaña y la equipación completa de Alberto Contador) son un coñazo si nadie hace la gracia de silbar la sintonia de "Verano azul" de cuando en cuando o al menos una vez y, leches, haced la prueba, subid las escalinatas de cualquier fachada canturreando el "papapá-papapá" de la BSO de "Rocky" (John G. Avildsen, 1976) y ya veréis qué se hacen menos cortas.

Gracias a los efectos de sonido de la tele, a los "tantarantán" de suspense, a los "po-po-pó" de frustración y al "fiiiiiuuuuuuuuuuuuuuuu....pst" de la caída del Coyote en el abismo del Gran Cañón podemos decir que casi cualquier cosa puede tener interés. Si además agarramos todo eso y le damos un buen montaje, un poco de ritmo...la cosa queda fetén. Con interés.


¿Qué hay vidas que no son interesantes? Todas después de una buena puesta a punto lo son. Bien lo saben en las televisiones donde asistimos todos los días a la retransmisión, en cuasi directo, de la vida de una ciudadana española llamada Belén Esteban. Sí, la vida de una mujer de San Blas que tiene una hija con un nuevo rico andaluz y está casada con un camarero mileurista llamado Fran ocupa más tiempo en antena que la cobertura que las privadas mayoritarias hacen de las elecciones europeas, es más, generan, al parecer mucho debate.

Un debate lleno de preguntas morales interesantes como: ¿Cuanto tiempo debe de permanecer un padre separado/divorciado/desarrejuntado en la boda de su hija? ¿Debe de llevarse 300 gramos de jamón y unos picos de pan para el camino o es más elegante hacer mutis y parar en la primera estación de servicio para comerse un plato combinado?

La vida de Belén Esteban, nuestra "Princesa de los pobres", tiene todos los componentes aburridos y mezquinos de todas las vidas pero, ahhhhhh, tiene efectos de sonido, tienen tantatachanes, cortes a publicidad, tomas cámara en mano, persecuciones, palabras altisonantes sacadas ingeniosamente de contexto, humor plano, comentarios de comentaristas que hacen las veces de los comentarios del director del DVD y un sinfín de trucos hechos para llamar nuestra atención.

Ustedes, mucho más que yo, se merecerían del mismo modo participar de esa cosa llamada fama y de ocupar cientos de minutos de televisión a la semana si un avezado productor le pusiera a sus vidas una buena banda sonora y algo de ritmo. Nada más y nada menos. Al menos podemos afirmar una cosa: La próxima revolución será televisada pero, cuidado, que tengan cuidado donde la emiten porque es posible que en otra cadena esten, en ese mismo instante, retransmitiendo en directo como la Esteban compra unos tomates y nadie se entere del asunto.

martes, 28 de abril de 2009

Leonardo Dantés no llevará flores a tu entierro



Me pregunto si Paolo Vasile no debe de andar ya con los estados alterados al estilo de la Norma Desmond de "Sunset Boulevard" (1950, Billy Wilder). Me lo imagino como aquella vieja estrella del cine mudo que, incapacitada para aceptar que los tiempos habían cambiado, decidió encerrarse en su destruída mansión para esperar la muerte y acordarse sólo de los viejos tiempos. La escena de la partida de bridge, en la que también estaba un avenjentado Buster Keaton haciendo de sí mismo, bien podría ahora recrearse en cualquier sala de juntas de la cadena de Fuencarral pero sustituyendo a las estrellas americanas por Valerio Lazarov, las Mamma Chicho y, quién sabe, si Jordi LP.

Esta Semana Santa recordábamos un momento cumbre en la historia de Telecinco: Carmen Russo bailando junto a Nelson de la Rosa (el hombre más bajito del mundo) en el programa "La Batalla de las Estrellas", literalmente planeando entre la enormidad de los pechos de la italiana y siendo entrevistado por Bertín Osborne a posteriori que lo llamó, como no, "gorrión". Los buenos tiempos jamás volverán.

Vasile ha apostado por Sardá para salir de la crisis. Sardá ha vuelto sin pulso, con un Crónicas Marcianas semanal que ya no gusta. Es normal...han pasado cuatro años y este mercado ha sufrido el mayor vuelco de su historia, de hecho el catalán vuelve en estado de catatonia profesional, sin aportar nada más que aquello que ustedes saben y lo hace en una cadena que sufre de sardonismo rábico, esa sonrisa rictus que se les queda a los infectados por rabia perruna, es decir que sonríe mucho pero que nadie sabe por qué. No se puede sonreir porque la gestión de la producción ha sido pésima, los intentos por eliminar a la competencia han acabado por perjudicarlos y, sobre todo, se ha cortado las alas en la red. Recordemos que Vasile prohibió a cualquier página reproducir clips de sus programas eliminando así gran parte del efecto viral que El Rellano, Youtube, yonquis y un largo etcétera de páginas tienen entre la muchachada.
Combatir con las mismas armas que en 2004 a una audiencia que, los viernes, se divide entre el circo DEC (¡Ahora con más monetes en su fórmula!) y Callejeros, que es al reality lo que Muchachada nui es a los programas de humor es como intentar combatir a los tanques alemanes con lanceros polacos montados a caballo: un épico desastre de proporciones inimaginables. Ahora, además, Mercedes Milá abandona el barco. Lo hace a tiempo porque ya tiene en parrilla dos programas más: uno en el que ejerce de Rottenmeyer y que se llama "Diario de..." y uno en el que ejerce de "madre amantisima" para con el concursante y para con el "forero militante" (famosos se han hecho esos mensajes cifrados a gente que se hace llamar "Senador Palpatine" o "Gato encerrado") y de "Maitresse sanguinolenta" para con el equipo técnico. Una cosa, esta última, sonrojante para los que trabajamos en el medio. Ya es sospechoso que una cadena nacional encargue a una sola presentadora tres espacios...

La falta de ambición es una de las cosas que acabará con la televisión, su incapacidad para afrontar que, en realidad, los tiempos ya han cambiado y que Javier Sardá o Mercedes Milá ya no están para hacer un programa de masas y deberían de enseñar lo mucho que saben es espacios más pausados y más interesantes. A veces me he pregunta donde estará aquel tipo que hacía unas entrevistas fantásticas por la radio...me temo que ahora ejerce de fantasma en los pasillos de SER Barcelona...no es de recibo que los profesionales del medio acaben en programas mediócres cuando podrían dirigir un programa al estilo de Larry King en CNN. ¿Alguien lo ha visto? Es un viejito con ojos de sapo que sólo necesita un buen entrevistado y una línea de teléfono. Da pena que aquí prefiramos extinguir cualquier formato (Saturday, Siete sillas...) por una incapacidad manifiesta para dar el relevo y reconocer ante el espejo que después del mudo viene el sonoro y, mientras tanto, hemos pasado del color a la alta definición.

Mientras tanto una nueva generación de espectadores se refugia en Internet y ya no enciende la tele, ve películas, consume documentales y prefiere las series extranjeras ante el "que inventen ellos" proclamado por las cadenas del país. Las grandes cadenas del país que se esmeran ahora por ofrecer "formatos para TDT" confundiendo de nuevo medio con mensaje. Me pregunto qué pensarían de esto Marshall McLuhan y, claro está, Norma Desmond. Mientras tanto: una generación de profesionales se debate entre ronquidos como un pez fuera del agua y otra se muere de puro aburrimiento.