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miércoles, 2 de septiembre de 2009

G-20: En el País de Risto


Hagamos una crítica como si tuviéramos en el bolsillo el título de "critico televisivo" por la Risto Mejide´s School:

G-20 es una puta mierda de programa.


(A continuación les ofrecemos la versión ampliada para aquellos que quieran quedarse a leerla...ustedes mismos...)
Como ya sabemos Risto Mejide se hizo famoso por ser el jurado borde de OT y luego por convertir dicho papel en el de "crítico de Operación Triunfo que tenía una nómina en Operación Triunfo".
Que nadie se llame a engaño porque ambos papeles los podría haber desempeñado cualquiera: el primero, el de jurado borde, es fácil porque en realidad sólo hay que tener un poco de gusto musical para entender que lo que se ve es un flagrante timo y el segundo, el de "crítico de..." también porque para desempeñarlo sólo hay que tener un poco de sentido común porque si los niveles musicales eran ínfimos los niveles estéticos y éticos eran, simplemente, inexistentes.

Con un enemigo tan débil, y con tan poco argumentario, era inevitable que la pelea fuera desigual: Ver a Risto vapulear los cimientos de OT frente a una masa de adolescentes granulientos que lo abucheaban soltando las verdades del barquero y cantando defectos visibles incluso para un ciego era como ver a un panzer pasándole por encima a un lancero polaco en las cercanías de Postdam. Una lucha desigual porque, la verdad, el programa es débil y malo y ante eso hay poca defensa.


Risto Mejide salió de Operación Triunfo uniéndose al infalible supergrupo de malos malosos televisivos en el que ya militaban Los Tacañones y Tacañonas, la Bruja Avería, Angela Channing, El Enterrador y el Poli Loco y un largo etcétera.

A sabiendas, es tipo leído, que los personajes negativos son el reflejo esperpéntico de los terrores colectivos de su tiempo o la explotación de los resortes del pánico de este o de aquel grupo identificado entre la masa Risto Mejido ha esculpido al malo más repugnante que los televidentes españoles pueden digerir: El maloso Risto es snob, culto, leído, seguro de sí mismo, con una altísima opinión sobre su persona y cuida su aspecto para parecer cosmopolita o, incluso, extranjero.




En unos tiempos en que todo lo que sale por la tele quiere ser cercano, sencillo, reducido para que cualquier idiota pueda entenderlo, populachero, demagógico y, por ende, polvoriento, vetusto, cutre y pueblerino Risto parece sin embargo orgulloso de poder decir de carrerilla una lista de diez libros, diez películas y diez discos que te dejen con el culo torcido.


Es una pena que tanto talento para esculpirse una imagen pública en la que se cultiva la elegancia gatuna que todos les presuponemos a los personajes crueles y ladinos haya ido a parar a algo tan absurdamente malo como G-20.


El cuento es muy sencillo: 20 personajes diarios en una lista tipo 40 principales que reciben los zurdazos, bofetones, latigazos y "patadas en la boca" (sic) en forma de discurso de Risto Mejide que, delante de un enorme pantallón, les dedica. Estilísticamente la realización recuerda a los planos aberrados del cabezón de el Gran Hermano de "1984" (1984, Michael Radford) y el formato parece el mismo que el que conducía el personaje de Howard Beale, protagonizado por Peter Finch, en "Network" (Sidney Lumet, 1976) y en el que Beale intentaba canalizar las iras de la masa contra el sistema pese a estar metido de patas en el mismo sistema.


Si los niveles éticos de OT estaban por los suelos no se puede decir que los de la cadena que emite también G-2o estén mucho más altos: es ridículo que Telecinco intente criticar a alguien cuando no tiene ningún sentido crítico ni sobre su programación, ni sobre sus informativos. Es más, me pregunto si la lista de Risto contendrá en algún momento el nombre del máximo accionista de Telecinco que se llama Silvio Berlusconi cuando este vuelva a meterse en líos Bennyhillianos con sus "velinas".


Pero como eso no lo veremos sí hemos tenido cargas de presunta profundidad contra Paquirrín, Cristina Tárrega o Fernando Alonso así como la inclusión del Presidente del Gobierno bajo el nombre de "Presidente Zapatiestas" (ahí se nota la mano de un tío elegante) o del Ministro de Trabajo. Curiosamente todos personajes que parecen hacer gracia a la cadena: el hijo de la cantante trabajó en La Sexta y es diana de uso corriente para los comentaristas rosas de la cadena, la Tárrega cae mal a casi todo el mundo y trabaja en otra cadena y ni Zapatero, ni niguno de los ministros socialistas parecen ser del agrado ni de los Informativos, ni de los contertulios de la cadena (tachemos de la lista a Jorge Javier Vázquez, que sí, que dijo ser del PSOE o simpatizante).


Semejante baratería de personajes pretende llamar a la audiencia por medio de la polémica y si no echemos un vistazo al viral que la productora coló como adelanto del programa:








Desgraciadamente no existe humor o el personaje de Risto no tiene cabida nada más que para una risilla falsamente maliciosa. Es una pena porque tanta caña y tan mal repartida sólo puede ser digerida demostrando mucho sentido del humor. No sabe Risto que las cosas con una sonrisa entran mucho mejor y que, sin ella, sólo queda la mala hostia derramada sin sentido, como la baba colgante de un chucho con rabia. Y lo dice uno que ha escrito muchos artículos de estos de lista (una de las inspiraciones de Risto) con las mismas pretensiones malvadas pero sabiendo que estás cosas hay que hacerlas siempre con mucha gracia.


Es posible que G-20 fuera concebido como un arrollador programa presuntamente ácido y polémico construído a imagen y semejanza de su presentador pero le falta un buen guión, libertad para decir lo que le de la gana y, posiblemente, bastante más ingenio que una campaña de publicidad que pretende ser polémica (y que se ha quedado en casi nada) y eso de adelantarse a los demás hablando de lo que es "populista" y "demagógico" -explicación un poco rala del presentador empeñado en decir "que son cosas peligrosas según quien las utilice" sin saber que son cosas negativas malas en manos de cualquiera- utilizando una norma básica de la Propaganda inventada por Goebbels: "proyectar nuestros propios defectos en nuestros enemigos".


Evidentemente G-20 no es una idea original, claro, ya sabemos desde hace tiempo que nuestra televisión adolece por completo de sentido de la imaginación y que prefiere comprar formatos de éxito para destrozarlos o, directamente, copia formatos que disimula como si fueran propios fingiendo que las telespectadores también tiene youtube en casa y ya han visto la mayoría de las cosas que se hacen por el mundo.


G-20 está directamente fusilada de los rankings que el presentador David Letterman lleva haciendo durante 30 años en su programa lo que ocurre es que Letterman fulmina sus listas en menos de 10 minutos y son divertidas y ágiles algo que está muy lejos de verse en el cansino programa de Risto Mejide.



Si además de todos los evidentes defectos del formato añadimos el de un presentador desnortado y nervioso y el de un público nervioso, juvenil y Risto-Fans dispuesto a reir cualquier gracieta por estúpida que esta fuera y sin necesidad de ser azuzados demasiado por el regidor de turno tenemos un gigante fiasco que, no dudo, habrá tenido más por novedad que por mérito (aunque fallo más que una escopeta de feria) unos estupendos índices de audiencia. Veremos cuanto tarda en remontar o caer en desgracia siendo sustituído por cualquier formato o resumen de GH.


Es una pena que un tipo que, de primeras, parece que puede caerte bien y que parece poder mantener una discusión coherente venda su alma de ese modo y más cuando hace pocas semanas apareció en "La Noria" para conceder una entrevista en la que dijo:"Creo que esta cadena vive demasiado de la confrontación y del ruido". Por ahora no se ha aplicado el cuento y prefiere participar de él.

martes, 16 de junio de 2009

OT, el mal está siendo televisado



Nunca le agradeceremos lo suficiente a la productora Gestmusic la invención de Operación Triunfo. En realidad los apocalípticos deberían de postrarse ante los pies de los creadores y coleccionar cada edición en DVD y disco duro deglutiendo cada uno de sus mensajes e interpretando cada una de las evidentes señales que, cada martes, nos envían desde la antena de la cadena amiga de Vasile.

Si no te has dado cuenta ya es que estás más perdida que Mia Farrow entre el vecindario de "La Semilla del Diablo" (¿Quié sería el genio que le puso ese nombre a la película? ¿El mismo que ha montado una promo de "Antes que el diablo sepa que has muerto" para canal + y destripa la película? ¿De eso se trata? ¿De enterarse de todos los detalles antes de ver la peli?). Como dijo el bueno de Ted Bundy, vayamos por partes:


-En OT se habla en arameo dicen que es inglés pero, en realidad, si pegas el oído escucharás hablar en lenguas antiguas y muertas. Fijo, no hay traducción fonética que se resista a un barrido. De hecho si le aplicas cualquier traductor lanzará datos sobre el babilonio, la morfología del hitita y trazos del antiguo euskera. Gracias a este ardid la población recibe subliminalmente mensajes sobre el Nuevo Orden Mundial que quedan escondidos en el subconsciente con Dios sabe que aviesas intenciones.

-La piedra angular de OT es la destrucción de la cultura occidental: Se nota cuando los contrariados concursantes escuchan que tienen que cantar una canción de Bruce Springsteen...entonces tuercen el gesto, ponen boquita de piñón y dicen "¿Brus Li? ¿Brus quién?" y rompen en sonoras carcajadas. La cosa consiste en que la gente crea que la cultura musical comienza con Bisbal y termina con Pitingo...

-Las profesores son extraterrestres: Es lo único que se me ocurre para explicar como es posible que alguien que se dedica a la música pueda firmar "los arreglos" (un eufemismo cuando hablamos de esta diabólica máquina del mal) de "Corazón partío" y que suenen como una composición para órgano del siglo XII o, peor, como "Hola Don Pepito, hola Don José". Acojonante, a veces pienso, incluso, que los títulos están mal metidos pero no, es que simplemente ciertas frecuencias de sonido pasan desapercibidas para los oídos del planeta madre de donde venga esa panda de señores...con nombres raros como "Cocó" o "Guix"...bájón.

-La ropa: Los estilistas de Operación Triunfo son gente malvada que sacaría de quicio a un daltónico...nadie hasta la fecha podría hacer tan poco, con tanto ¿La razón? ¿Además de la pura maldad? Muy fácil, confundir a los adolescentes y provocar el colapso en la industria textil pero, sobre todo, vestirnos tan insoportablemente mal que no tengamos otra razón para salir a la calle que para golpear a nuestros conciudadanos así como provocar disturbios.

-Ramoncín: Ya he hablado de este asunto pero, está claro, en OT saben que la presencia de Ramoncín podría soliviantar a una manada de pastueñas vacas lecheras hasta convertirla en una masa ávida de sangre...el asunto entre los humanos se multiplica. Sacar a Ramoncín es querer liar una revolución y ellos lo saben. Es por ello que está ahí, tocándose la banana al lado de Risto Mejide que todo el mundo sabe que es un cyborg que funciona a latigazos de ego.

-Angel Llacer: Sólo la presencia de Llacer ya es una invitación a saquear supermercados.

Y hasta aquí la información de hoy...creo que es suficiente como para pensarse si echarle un vistazo al programa de marras. El día que en dicho programa comiencen a sacrificar vestales en directo y a comerse pollos todavía vivos no se extrañen, aquí ya se informaron de que esto podía ocurrir. Por si acaso no se les ocurra poner las canciones al revés o corren el riesgo de sucumbir ante los mensajes subliminales que se lanzan. Aunque a veces ni siquiera les hace falta porque cantan canciones de Mecano...que Mozart nos asista.

De todas maneras no todo está perdido. Sólo hay que conectarse a los vídeos colgados por el Coro PS22 (un colegio público de NY) y ver que hay un talento inmenso...

lunes, 1 de junio de 2009

Nosotros que somos los auténticos conseguiremos arrasar con todo.

En 2008 RTVE no tuvo más remedio que mandar a Rodolfo Chikilicuatre como representante a Eurovisión. Mucho. Aunque una semana antes ya comenzara a sentir las nauseas que me persiguen cuando una broma se alarga demasiado apoyé como un verdadero fans al inventor del "Chiki-Chiki". Me gusta la música y me chupa un huevo Eurovisión que es un dinosaurio televisivo que corría en pos de su extinción pero que, por una de esas contrapartidas de la caída del Muro de Berlín, de pronto se ha sentido bien de salud a costa de incorporar el interés de los telespectadores de los países del Este (y más allá, Azerbayán, o más acá, Andorra) que me imagino que antes sólo podrían entretenerse con competiciones televisadas entre koljós o carreras de tractores.

Pensé que, gracias al Chikilicuatre, toda la fiebre eurovisiva iniciada en 2002 por OT y que tuvo como víctima propiciatoria a una muchacha granadina llamada Rosa ("De España") sobre la que pusimos la responsabilidad de limpiar no se qué narices de honor patrio mancillado en dicho certamen se acabaría definitivamente. Me equivocaba más que la paloma de Ana Belén porque, en realidad, los daños que había causado OT en nuestra fibra moral iban más allá de lo méramente auditivo. Gracias a OT y a sus estupendas votaciones se había despertado el infierno, casi olvidado ya, de los clubes de fans. Horror. Los fans, los putos fans. Esa masa incandescente, nerviosa, chiflada y sin cara que representa el lado oscuro del derecho consitucional de reunión de pronto renacía de sus cenizas.



Los granos, los brackets, las bajadas de azucar, las lágrimas incontenibles, las pancartas sonrojantes hechas en cartulina, las risotadas, las carreras por los aeropuertos, los lanzamientos de bragas, las caritas pintadas con los nombres de ídolos como Miguel Bosé, Ivan, Los Pecos, Hombres G, Take That, NKOTB y otras lindezas que me habían acompañado desde mi niñez a mi infancia y que creía muertas de pronto volvieron. Así, de repente. Todo el mundo necesitaba un triunfito al que adorar y, curiosamente, cuanto más bajonero el triunfito, más bajonero el fan, porque el fan ya no era una adolescente insegura de sus regordeces, ni su amiga delgaducha y dientona, nerviosa hasta la nausea que la acompañaba dando saltitos y repitiendo un mantra "tía, tía, que fuerte, tía, tía"...el fenómeno había saltado la valla del sexo y también se había instalado entre los muchachos, primero entre los definitivamente gays y luego entre los heteros y, después, oh, después, entre sus madres que decían eso de "yo al Bisbal me lo picaba tan divinamente". Arf. Peor que la peste negra.

De entre las catacumbas del movimiento fan emergieron los "eurofans". Lo peor. ¿Cómo definirlos? Digamos que si un fan fuera un embutido sería el chopped. Un eurofan es la cabeza de jabalí de los fans. Agazapados durante años, dedicados a la ardua tarea de recopilar todos los datos posibles sobre participantes, canciones, lugares de celebración del certamen y otras paridas que no podrían entretener a nadie durante más de quince segundos los eurofans se replegaron cuando decayó el interés por el festival en nuestro país. De todas maneras siguieron ahí, a sus cosas, mandando cartas a Uribarri para protestar por la falta de cobertura del Festival, entrelanzando relaciones. En definitiva, se tomaron su tiempo al igual que lo hacen las garrapatas que se adhieren a un árbol durante unos cuantos meses hasta que un perro se detiene para mear debajo de la copa y caen sobre él para chuparle la sangre. Ñam, Ñam.

Los eurofans vieron que la materia de su obsesión (y de su estudio) de pronto cobraba un enorme interés y creyeron que era la suya. Ellos que habían acompañado a Eurovisión por la travesía del desierto catódico no iban a quedarse de brazos cruzados y tomaron la voz...para evitar que Rosa fuera al Festival y mandaran a Chenoa en su lugar que, flipa, ganó el Festival que los Eurofans organizan por su cuenta y riesgo.

Henchidos de razón han seguido dando la barrila desde entonces. Mucha barrila, pese a que D´Nash (una elección muy eurofan) cosechó un pobre puesto 21 en 2007. Rebasados por izquierda y derecha por una pizpireta María Isabel que se alzó con el triunfo en el Eurojunior con su canción "Antes muerta que sencilla"...algo que creo que tiene que ver con la laxitud que hay en España con las leyes sobre trabajo infantil.

En 2008 creímos tener a toda esa caterva contra las cuerdas. Sí. Oh, sí. No olvidemos que Chikilicuatre se enfrentó contra una candidatura moderna (La Casa Azul y su "Revolución sexual"...un temazo) y una Eurofanística que recayó en Coral. Esta chica de aquí:





¿Les suena semejante horterada? ¿Cruce de cables entre Dana Internacional, Rocío Jurado y Mónica Naranjo? ¿Alguien cree que esta chica hubiera quedado mejor que el Chikilicuatre? Quedó segunda en la votación final, el país estaba dispuesto a quedar claro que Eurovisión nos chupaba un huevo. Así fue. Ni épica, ni leches. Se acabó...pues no. No se acabó. Los eurofans volvieron con nuevos bríos, heridos en su amor propio y este año hemos vuelto a hacer el ridículo más espantoso que es el de intentar que todo un país se tome en serio una caspa semejante. Mandamos a Soraya, una representante adorada por el "eurofanismo", y asi nos fue.

Una muchachada inane aquejada del mal gusto musical que persigue a este país (algo que yo achacaría a nuestra malísima educación escolar en cualquier tipo de expresión artística, entre otras cosas) resulta que es la que quita o pone representanta, presiona y pierde el tiempo en estas cosas tan lamentables.

Desprecio profundamente a los fans (euros o no). Desde siempre. El fanatismo me asquea. Me asquea porque el fan-ático procurará siempre convertirse en la voz de su amo, de reinterpretarla según sea su proyección sobre el objeto de culto...¿Sabéis cuantas interpretaciones hay de "Ojalá" de Silvio Rodríguez? ¿Cuántas peleas perroflautistas inicia un verso como "Ojalá pase algo que te borre de pronto/una luz cegadora/un disparo de nieve/ojalá por lo menos que te lleve la muerte/para no verte tanto/para no verte siempre/en todos los segundos/en todas la visiones"? He llegado a escuchar que estaba dedicada a Franco...por lo del disparo de nieve...por desearle la muerte a un dictador...pese a que dice eso de "ojalá que la lluvia deje de ser milagro que corre por tu cuerpo". ¿Cómo es posible que hable de las películas de Kubrick conociéndolas mejor que su propio autor como aquel crítico que justificaba la poca pegada de "Eyes wide shut" diciendo que su falta de ritmo y su profusión de saltos estúpidos en el guión no eran más que una "bella oquedad" que el propio Kubrick había puesto ahí para calentar el orcate intelectual de aquellos aficionados a su cine? ¿Cómo es posible saber de Kubrick (o de Lynch) más que ellos mismos? ¿Cómo es posible saber de los gustos musicales letones o estonios cuando no se ha pisado su suelo ni se ha escuchado su música?


Los eurofans se creen, como todos los fanáticos, la reserva moral de Eurovisión y se permiten el lujo de analizar el asunto con una seriedad que provoca risas y miasmas a partes iguales. Pero hay otros, como esos heavys que sentencian acodados en la barra del Excalibur sobre quién es digno de llevar una camiseta de Iron Maiden y quien no y, claro está, los hay también que se creen en la obligación de sentirse los comisarios políticos del blues, el "indie" o la conga.


No es extraño que muchos de estos talibán hayan llegado a las páginas de los periódicos o a las portadas de las páginas de internet sentenciando (en muchos casos sin haberse acercado ni a una flauta dulce) a vida o a muerte. Bueno, en este caso, más a muerte.

El problema no es ya que se opine, que a veces se opina de esa manera que todos sabemos que es sin tener mucha idea de lo que se está diciendo, que es la base de la maldad de la crítica y la que la ha convertido en todo un género literario si no que se intente dirigir el cotarro. Así, nos encontramos críticas, por decirlo de algún modo, como esta del fanzine commonpeoplemusic.com sobre el nuevo disco de Love of lesbian, 1999, se emplea la mitad del texto en cagarse en Vetusta Morla (cosa gratuíta) y la otra mitad no solo en criticar el disco (salvando tres canciones) si no en extender topicazos como "estos tíos antes molaban" o "sus discos en español son mucho más flojos" para terminar en un "si hicieras esto...". El crítico, como los eurofans, emerge no como observador si no como director enseñándonos el camino de cómo habría de ser en realidad la escena musical española (curiosamente defendiendo que habría que cantar en inglés para no dar "vergüenza ajena") y de lo que adolece para luego caer de nuevo en los consabidos tópicos y gracietas.


Una amiga guionista decía que no concebía como alguien podía criticar la televisión sin haberse pasado por una redacción o haber escrito un guión...yo tampoco excepto que el señor/a sea una especie de eminencia y que tenga buen gusto pero, sobre todo, que no le interese hacer juicios de purismo baratos. Le pasaba a Carlos Pumares, el egregio Carlos Pumares, que en su faceta de guionista ofreció al mundo joyas como "El extraño amor de los vampiros" (1974, Leon Klimovsky) entre otras.

Así el fan, el crítico o el que sea se da la autorización para entregar el diploma de lo que es auténtico y lo que no, de lo que es digno y lo que no y, a partir de ahí, de detectar lo que envilece o descafeína una tradición entera ya sea esta la de Eurovisión (que no se si es que es necesario ampliar el número de gritos y lentejuelas), la del cine de autor o la de la música.

Estas actitudes, las de creernos parte indispensable de algo, la de arrogarnos la categoría de haber llegado los primeros, de ser sus descubridores y, por tanto, parte de algo son las que acaban por aburrir, envilecer y sectarizar cosas interesantes, de encerrarlas, de enmohecerlas, de joderlas y en definitiva de alejarlas cualquiera que pudiera acercarse a ellas y que, por no ser auténtico, las abandona...y, evidentemente, no me refiero a Eurovisión. Eso ya está muerto y enterrado aunque intenten vestir el santo diciendo que "Europa nos odia".

martes, 3 de febrero de 2009

Los cantantes melódicos no tienen corazón


Yo escucho a Francisco cantando y me dan ganas de inventar la máquina del tiempo para viajar en ella y ahogarlo en su propia cuna. Yo a las nauseas las llamo “franciscos” o “pacos” si son pequeñas en honor de ese cantante de Alcoy. Nunca he estado en dicha localidad alicantina pero, la verdad, Francisco es de allí y Camilo Sesto también y me temo que ninguna localidad española se merece tanto castigo...

A Camilo Sesto le perdono sus chaladuras porque, según mi teoría, sería un damnificado más de las terribles “aguas de miami”, una teoría muy interesante formulada por Ramón de España. Pensad bien, sacad al chiflado conspiranóico que tenéis dentro, y decidme si no es verdad lo siguiente: ¿Qué cojones pasa con los españoles que se van a Miami? Julio Iglesias era un tipo que cantaba Gwendolyne y volvió de allí llamando a gritos a un jugador de fútbol liberiano (¡Weah!) y llevando zapatos sin calcentines y la lista puede ser completada con Alejandro Sanz (que se puso ternesto y tuvo problemas con un mayordomo díscolo), Raphael o Jiménez Losantos que también veranea por aquellas tierras aunque asegura que se dedica a leer en el apartamento y a no salir de allí con lo que, entiendo, lo suyo ya es de nacimiento.

Los cantantes melódicos, por favor, si suena peor que "traficante de armas" o "genocida" ¿Quién querría que sus hijos fueran cantantes melódicos?

El cantante melódico, el que está especializado en canciones de amor, se queja mucho y llora porque no le quieren. De hecho se queja tanto que dan la sensación de ser vergonzosamente blandos. Alex Ubago se hizo famoso cantando "me muero por conocerte" una canción dedicada a una compañera de instituto a la que ni siquiera dirigía la palabra. Se podría haber acercado y, con la excusa de unos apuntes, haberle dicho algo que entendiera un ser humano convencional como "hola" o haber contratado a un detective privado pero, no, él prefirió contarnos a todos que era una especie de incapacitado social y, de paso forrarse...


Sí, los cantantes melódicos son todos unos pasivo-agresivos de tres pares de pelotas, Alex Ubago no fue capaz de acercarse a esa chica e, involuntariamente, se venga de la misma (recordemos que no le ha hecho caso, que no sabía de su existencia) ganando dinero a costa de contarnos esa mísera historia. Esa canción no está diciendo lo de "eres inalcanzable pero te amo" si no "si no hubieras sido tan obtusa seguramente ahora estarías sentada a mi lado disfrutando del lujo que mi actual status económico me permite disfrutar y que no podrás ni oler jamás por haberte enrollado con ese cachas fracasado y tripitidor con el que tendrás una vida gris, infeliz y llena de hijos tan tontos como tu marido...que seas feliz, gilipollas".


Volvamos a Francisco y a esa canción que comenzaba diciendo eso de "Era modelo de alta costura/tenía encanto y unas piernas de locura/sus ojos como el mar/sus labios de coral/y una mirada entre deseo y travesura". El caso es que él se enamora como un patán ("yo la quería/la idolatraba...") y ella, bueno ella...¡toma castigo divino! porque la canción nos informa del final de la infeliz: "fue por excesos/o alguna droga/pero un buen día la encontraron en su alcoba/revuelto el cobertor/sin vida y sin color/ella durmiente/para siempre en mi memoria/quite su poster/junto a mi cama/y en su lugar puse a una norteamericana/con ojos como el mar/con labios de coral/y el mundo comenzó de nuevo a caminar". Y la cosa sigue: "Cuantas veces ella me insinuó "amamé, amamé"/cuantas veces tuve yo su amor/de papel/de papel".


¿Se puede ser más cabrón? Está claro, la modeluqui no se enrolla con Francisco y acaba metida en el típico espiral katemossiano (por Thor, "excesos o alguna droga", que venga Grissom y lo vea) que acaba con ella y él, el muy cabrón, quita el poster y a otra cosa mariposa. Ni lágrimas, ni nada de nada...por cierto...¿Qué es eso de "amor de papel"? ¿Que se tocaba con el poster y que luego le daba corte hacerse una pera mirando a una muerta? ¿Por qué esa chica tenía un "cobertor"? ¿Insinuaba Francisco que la modelo se lo había pulido todo en excesos y "algunas drogas" y no le daba para tener un edredón en condiciones? ¿Puedes fiarte de alguien que usa palabras muy viejunas como "alcoba" o "cobertor"?


Los cantantes melódicos son, en realidad, unas víboras. Ahí están Bustamante y Alex (de OT) cantando eso de "Dos hombres y un destino". Ellos los hombres y el destino, oh, la misma mujer. Una mujer en el fondo mala en todos los sentidos porque tiene un gusto terrible para los tíos y un poco mala porque, en realidad, le da dos caras muy diferentes a los dos...Canta Busta: "cuando está conmigo la hago mujer/le doy todo lo que se/mi futuro y mi ayer/la se despertar/la sé comprender". Vale. Canta Alex: "Cuando está conmigo es niña otra vez/cada beso sabe a miel/Es amiga de los dos/pero en el amor jugamos los tres".


Es indigerible que a uno le diga "me haces mujer" y a otro le diga "vuelvo a ser niña"...o hay cruces de información raros o, la verdad, lo que la canción deja entender es que "esta tía es una guarra que los tiene engañados a los dos y que va a echar a perder una relación de buenos colegas".


Y como colofón tenemos a la peor especie de los cantantes melódicos que son los italianos. Más que nada porque le echan una cara enorme. Escuchemos al gran Sandro Giacobbe y a su jardín prohibido...




Sandro sale de su casa, se encuentra con la mejor amiga de su mujer, se la zumba, vuelve al hogar y tiene la desfachatez de contarle la infidelidad por medio de una canción ¿La justificación? Muy sencilla: me la estaba picando a ella pero, en realidad, sólo podía pensar en ti...porque así me siento mucho mejor.


Y a Nek cantando "Laura no está"...









Bien, está muy claro: Nek le cuenta a una amiga que Laura, su novia, lo ha dejado. Como es un romántico le dice "ven que nos vamos a echar un caliqueño por despecho aunque, la verdad, me importas un carajo porque lo que quiero es desquitarme...que el letrista no fuera denunciado en su momento me parece peligroso, que muchas adolescentes siguieran a este mostrenco de ojos azulados mucho peor...


Pero, sin lugar a dudas, mi preferido de los cantantes melódicos italianos (que te aman pero te ponen los cuernos...) es Marco Masini y su canción "Bella Idiota".











Ya ven un maravilloso compendio de cómo debe de ser el amor: Él se enrolla con la novia de su mejor amigo, abandona a la suya propia, se lía a hostias con su colega. Ella lo deja por un tipo con pasta pero, entre medias, nos enteramos de que más de una noche la pobre mujer ha tenido que llamar a la policía. Pese a llamarla "idiota" y propinarle unos cuantos golpes de cuando en cuando le pide que, por favor, vuelva con él. Lo dicho: huyan de los cantantes melódicos, obliguen a sus hijos a tirar todos los discos de esos sinvergüenzas. No son trigo limpio.

martes, 19 de agosto de 2008

Esto ya no es lo que era


Posiblemente sea la TV lo que nos salve de nuestro propio pasado. A costa de ponernos en evidencia todos los días cae un mito. Al parecer no somos ni el país del sol y la alegría, ni el del baile, el cante o el humor. Estamos bajo mínimos. ¿Qué pensará de todo esto Pérez Reverte?

Nuestros programas y series de humor son un ejemplo de que, en un mundo políticamente correcto, donde ya uno no se puede reir ni de los mariquitas, ni de los cojos, ni de los señores que viven en los pueblos, ni decir teta o culo, el humorista español de toda la vida, ese que como Chiquito dice "suda los chistes" (gran frase, por cierto) se ha quedao demodé...que hayan desaparecido las salas de fiestas, las boites, los especiales de Nochevieja y Noche de Fiesta ha sido para el humorista tradicional como para el lince ibérico la desintegración de algunos parajes naturales de Doñana.

El telediario hace el resto: no es bueno ir a la playa porque los niños se ahogan, los precios están por las nubes y las temperaturas no acompañan por el cambio climático, además es posible que el vecino de apartamento al lado sea De Juana Chaos o que, en su defecto, la pareja que lo ocupa se acabe matando y que salgáis todos en GENTE diciendo: "parecía una pareja normal, vamos, de buenos días, buenos días y eso...".


Y lo advierto: habéis tirado tanto de VISA, dice Antena 3, que no vais a poder vestir a los chiquillos para ir al colegio. No es por nada pero me ha parecido un poco pasado de rosca la lista que hacen con las cosas que necesita un niño actual que se asemeja más a los complementos del Geyperman que a los de mi época infantil del subdesarrollo. ¿Sabíais que para que vuestros hijos sean felices necesitan un equipo de ski, un ordenador completamente actualizado, uniforme (o sea colegio privado), una equipación deportiva completa de cada deporte olímpico, traje ingnífugo y mierdas asi? El gasto medio se va a poner en 3.000 euros...¿De verdad os gastáis tanto en esos cabezones cada septiembre?

Tampoco vais a poder pagarles los libros, según Telecinco, porque os habéis ido de vacaciones y, al parecer muchos de vosotros, gastais cantidad de dinero en drogas y francachela variada. Os vais a tener que hacer amigos de esos vecinos del bloque que son tantos de familia para que os presten los libros de texto de sus chiquillos mayores. Advertidos quedáis, hay cosas que no cambian, y estarán llenos de pollas y tetas dibujadas por el anterior pequeño bastardo que los utilizó...cuando llevéis a la prole a un museo se van a quedar delante de Las Meninas y os preguntarán: "¡Papa! ¿Quién le ha quitado los cuernos al enano vestido de travesti? ¿Porqué en El Guernika no pone Tami+Chuko?". Como ya saben los niños extremeños no sufrirán esta crisis gracias a la movilización de muchos catalanes que, tras la extensa campaña de concienciación llevada a cabo por el grupo Patriots de los Països Catalans, van a apadrinar a muchos de ellos.

Y después está lo de cantar y bailar: una tía con voz de gato entallao ha ganado OT, se llama Virginia y parece que necesita un exorcismo urgentemente porque es como la prima de Demian. Los otros no eran mucho mejores, la verdad, una especie de Manu Tenorio y un tío que se llama Chipper que se va a convertir en el nuevo Phil Tripp (el tipo que cantana Mammy Blue). Él no lo sabe pero el panorama español necesita de un solista negro que de exotismo (Machín, Eusebio...) y es que las discográficas no se han enterado de que hay muchos entre la muchachada del Hip-Hop de viejunas que están. Para terminar de clavar el ataud en "Canta Singstar" (TVE-1) sale también mucha gente que no sabe cantar y que necesita, con urgencia, de un buen baño de realidad, el singstar es gracioso cuando estás en una fiesta con dos porros en cada mano y media botella de escocés del DIA en el estómago pero, ni cociéndote para verlo, puedes evitar unos tremendo arrebatos de vergüenza ajena y gritas: "¡Señor, llévame contigo!".


En el tema de baile se ha estrenado "Díselo bailando" (TVE-1)...yo pensaba que la única gente que podía decir cosas bailando eran los de las señales de los aeropuertos que aparcan los aviones pero, al parecer, cualquiera puede. La gente baila tan mal que, seguramente, los receptores de semejante mensaje piensen que se les están transmitiendo cosas como "Tu familia te odia", "Estamos teniendo un ataque de epilepsia masiva" o "Esta era la única forma de decirte que lo único que te vamos a dejar como herencia es un gen recesivo y un horrible sentido del ritmo".


Pues eso, que si no sabemos ni contar chistes, ni cantar, ni bailar, ni tenemos motivos para la alegría es momento para comenzar a competir con los europeos en otras cosas más rentables...a nuestro país le debe de haber llegado el momento de albergar a una generación de pesimistas, de filósofos existencialistas, de amargos dramaturgos...olvídense de nuestro proverbial salero porque lo hemos derramado por el camino de El Rocío o nos lo hemos bebido en forma de rebujito.

Ah, y no me quería ir hoy sin darle la enhorabuena a la Duquesa de Alba que, según todos los cotillas patrios, se va a casar a sus 83 años. No sé porque se ha montado tanto escándalo. Echa cuentas y verás que, si comienzaa a ahorrar ahora, es posible que esa sea la edad en la que tengas algo de suelto para independizarte y es que la duquesa puede ser una noble pero, en realidad, tiene alma de mileurista.

martes, 5 de agosto de 2008

La pasión según Pascal Henry


Un señor suizo entra en el restaurante El Bulli y, en la sobremesa, se excusa para ir a su coche a buscar unas tarjetas de visita. Luego desaparece sin dejar rastro. El tipo se llama Pascal Henry y sólo tenía una pasión: la comida. De hecho, en el momento de su desaparición, se encontraba recorriendo todos los restaurantes que atesoran las famosas tres estrellas Michelín. 68 selectos locales de todo el mundo. El rollo tiene toda la la afectación, el misterio y el glamour de las novelas de Agatha Christie, de hecho, la historia en sí es tan cursi que sólo ha faltado que el buen suizo, en lugar de desaparecer, hubiera aparecido con un enorme abrebotellas clavado en la espalda para que se hubiera aparecido por allí Miss Marple.


El tipo, en realidad, era un frikazo, si entendemos lo de frikazo por alguien consumido por sus propias pasiones: coleccionismo de sellos, cartas del Magic, muñecos, memorabilia, postales, cromos. Vivía separado de su señora y mendigando una cama en casa de los colegas entiendo que para pagarse el vicio de comer deconstrucciones, ceviches, espumas y otras lindezas. Decían de él que era un tipo normal que se había hecho amigo de Paul Bocuse que es, ahora, uno de los que está pagando su búsqueda.

Lo malo de la gente muy pasional es que, en muchos casos, también son muy volubles. Los fans suelen ser así y, cuando su grupo preferido se separa, se buscan otro parecido para seguir sufriendo. ¿Qué hicieron las fans de Take That? Pues engancharse a East 51 o a algo parecido. Fíjate si no en lo que le ha ocurrido a Richi Bastante que era Presidente del Club de Fans de Tamara/Ambar/Yurena y ahora es una señora cantante. Qué bonito.

A lo mejor Pascal Henry ha encontrado otras cosas que le dan más placer o sólo tenía hambre y salió a comerse un bocata de calamares a un lugar cercano.




La parte superior de los armarios de todas las casas es el museo familiar de las aficiones pasajeras. Guitarras a las que le falta una cuerda, cajas con maquetas a medio terminar, juegos de mesa que te trajeron los Reyes (siempre hay un Operación al que le falta uno de los huesos), un juego de Tente....a veces también tenemos un kimono viejo (que alguien acabó usando para disfrazarse) y en casos más extremos una pesa perdida debajo de una cama o un aro para hacer gimasia rítmica.


Al final las pasiones, por muy ardientes que sean, se acaban esfumando como Pascal Henry, sin dejar rastro, dejando sólo dudas. Quizás fuimos también aficiones pasajeras en las vidas de otras personas y nuestra sombra está cogiendo polvo encima del armario de algun/a ex que, de cuando en cuando, mira hacia arriba con desprecio diciendo: "¿Cómo pude gastar tiempo con eso?". Lo peor de todo es que, de vez en cuando, te asalta la esperanza de que te bajen, te desempolven y quieran volver a jugar contigo. Y eso si que es malo. O no. Todo es cuestión de gustos, bien lo sabe Pascal Henry.

lunes, 4 de agosto de 2008

Cachorros de buitre


Esta tarde lo he leído, estaba escrito en una cartela del programa Está pasando (Telecinco). "Cachorros de buitre"...que bonito...sería mejor escribir "polluelos" que es lo correcto pero, bueno, si pueden inventarse el 95% de sus contenidos pueden inventarse que las crías de los buitres se llaman "cachorros".

Un tío mío que es una especie de super policía cuando se mama como un piojo dice esta frase: "el primer cometido de un policía es no intoxicarse. El policía pasa todo el día rodeado de chorizos, estafadores, ladrones, violadores y, si se contamina, acaba actuando como ellos. Hay que procurar no intoxicarse".
Es una frase que, como verán, puede aplicarse a los directivos de las cadenas que, a costa de buscar la audiencia a cualquier precio, a costa de ofrecer sólo lo que la gente quiere ver y escuchar han acabado por expresarse como esos potenciales telespectadores. Me temo que en algunas productoras es obligatorio no asistir con el cerebro puesto.


En ese programa tienen tres temas: OT, gente que se ahoga y la Familia Real. Temazos. Les ha dado por Risto Mejide, han descubierto donde trabaja y donde compra. Guay, ahora cualquier chiflado puede acercarse hasta allí y abrirle la cabeza con un disco de OT o con el canto de un marco con una foto de Angel Llácer. Después han entrevistado a un chico de OT muy gaylord vestido como Don Scardino en A la caza (William Friedkin, 1980). Me ha sobrevenido una embolia y he tenido que apagar la tele.

La tele es un "circo mediático" que diría de Juana Chaos pero también en lo peor de un patio de vecinas. De hecho es la peor vecina. Hace quince días, creo, no recuerdo, los tiempos televisivos se me mezclan como en una mala resaca, llevaron a Donde estás corazón a María Lapiedra que anda liada con Paquirrín. Estuvo mostrando unos mensajes de móvil donde el hijo de la Pantoja escribía "follar" con "y". Es tierno. También contó que jamás se quitaba la camiseta para hacer el "amol".

Hay cosas de las que no quieres enterarte, como estas, nimiedades que te trastocan la vida: Paquirrín no se quita la camiseta en la intimidad. ¿Cuáles serán sus razones? Es un misterio insoslayable, la respuesta acojona. Yo tengo una teoría: le da miedo que le muerdan los pezones. Ahora que investiguen otros. Yo se que la verdad está ahí fuera pero me da miedo encontrármela y que me mire a la cara.


Pues el caso es que nos enteramos todos de esas cosas inquietantes de las parejas, ya ven que gilipollez. Lo bueno es que, gracias a la tele, nos enteramos de que el pulpo tiene tres cerebros y la gente que sale en ella ninguno. Alrededor de este chiquillo se dicen cosas como que "está malgastando su vida", que "las compañias no son las adecuadas", que si "no estudia". ¿No os suena? ¿No decían de vosotros lo mismo?

Frente a la teórica mala imagen que da de la juventud española el chiquillo de la Pantoja está su reverso tenebroso.

El País, que es un periódico que satisface mucho al dueño de mi videoclub de toda la vida porque dice que "está muy acertado en eso de girar a la derecha" (Nico dixit), también quiere captar lectores y lo hace publicando estos días una cosa que se llama Me cago en mis viejos. La crónica de un adolescente que pasa las vacaciones con sus padres...son estas cosas que te hacen sentirte mayor.
Primero porque le cojes el truco rápidamente y sabes que lo escribe alguien mayor y segundo porque no entiendes como alguien que está plácidamente de vacaciones, tocándose el nardo en la costa se siente tan frustrado y tan amargado. Espero que, en los días sucesivos, encuentre a una chica en el paseo marítimo o diga algo interesante. Me imagino que el tal Carlos Cay, el que lo firma, tendrá un hijo EMO o algo parecido, de esos que se pintan las uñas de negro e intentan asustar a todo el mundo diciendo que se van a suicidar. Lo que nos faltaba: Emo-periodismo.


No entiendo a los adolescentes y menos a los que pierden su tiempo haciendo que están tristes. Yo a esos les amachucaría la cabeza con mis propias manos y les diría cariñosamente "esperad a que lleguen los problemas de verdad, zangolotinos y dejad de cogeros esas rabietas, coño".

Joder, soy un cascarrabias, pero no entiendo qué problemas puede tener un adolescente que no estén relacionados con encontrar el sitio idoneo para hacerse una pera, encontrar un sitio donde encontrar el tabaco y encontrar un sitio para vomitar tras una borrachera y que no te pillen. ¿No? ¿A qué viene tanta cara de mosqueo? ¿A qué vienen esas pataletas? ¿Ese alboroto? ¿No te dejan jugar con la pelotita?
Entre la actitud de Carlos Cay y la de Paquirrín me quedo, sin duda, con la segunda. Ambos son cachorros de buitre...potenciales adultos que aprenden por imitación: uno simula estar disgustado con un mundo que le es adverso sin haber pasado todavía por ninguna traumática experiencia y, el segundo, juega a ser un despreocupado señorito andalú de cuarenta.


Cuando era adolescente me crucé con muchos góticos, que eran los EMO de antes, como no existía el Myspace, ni el facebook ni esas cosas le daban la barrila a la gente que tenían alrededor. Un suplicio. Me atacaba los nervios algún especimen cuyos únicos temas de conversación eran: el esoterismo, hacerse bisexual y el suicidio. Si te despistabas te ponía medio ácido en la cerveza que era una forma guay de aguantarle la charla. Un día en el que estaba especialmente harto le dije: "No me hagas más promesas, córtate las venas y acaba con esto antes de que acabes conmigo, no te aguanto, eres un puto aborto...¡Viva el Punk!". Me dijo que no le entendía, que sufría porque era un incomprendido, que la gente lo miraba raro y que la gente murmuraba a sus espaldas que estaba loco. Le recomendé que se cortara el pelo, aparcara las faldas escocesas para salir, se quitara el maquillaje y se pusiera un traje de chaqueta. La paranoia era bastante normal para alguien que se pasaba de tripi de viernes a domingo...



Se levantó y comenzó a gritar que era un fascista y un reprimido, que era como su padre. Luego fue al baño para buscar algo con lo que cortarse las venas. No lo consiguió porque todas las almas cándidas del bar hicieron lo posible para que se sintiera mejor y descubriera que la vida era bellísima incluso, para los muchachos de miras abiertas que visten como Robert Smith. Fue una de esas noches en que uno pierde la confianza en el género humano porque todo el mundo te mira como si fueras una especie de verdugo. "¿Le has dicho que es maricón?" "¿Cómo le puedes decir esas cosas a la gente? Es muy cruel, su viejo lo tiene martirizado por llevar pendientes" ¿Y si se hubiera suicidado de verdad?". Me sentí como Hannibal Lecter y es que nunca me han gustado las rabietas ajenas. Por cierto, el muchacho gótico floreció y se ha convertido en un honrado padre de familia que cría a una prole de chiquillos que se parecen peligrosamente a los niños de El Pueblo de los Malditos. Ya saben, otro cachorro de buitre. Yo sigo siendo un pringado que sigue escuchando cantando por Los Ramones al fondo del bar. Yo me identifico más con estos de aquí abajo.

Exterminen a los cachorros de buitre antes de que les amarguen la existencia. ¡Dios, que deterioro!

miércoles, 2 de julio de 2008

Lo cotidiano es calentorro (o a mi me lo parece)



He descubierto que las cosas que más me ponen están en la cotidianidad. No hablo de Mujeres desesperadas, ni de juegos de rol que incluyan un mandil y un liguero, tampoco de porno casero que está muy de moda pero que es como el porno de verdad mal hecho.

Toda una vida consagrada a la lectura de Hustler, Playboy y Private; tantas horas viendo cine porno y adorando a Traci Lords, Ginger Lynn, Asia Carrera, Moana Pozzi, Savannah, Jasmine Saint Claire, Jenna Jameson… y, mira, al final me he dado la vuelta como un calcetín.


Me imagino que todos tenemos un cupo personal de historias sórdidas y/o dolorosas y/o vergonzantes que tienen que ver con estar en pelotas delante de otra(s) persona(s) y/o creo que ya he cubierto el mío (A lo mejor no, propongan, propongan…).

Lo pensaba ayer viendo OT (me hago televidente irresponsable, lo sé) que es un concurso que tiene muchos ingredientes sacados del porno: todos fingen. Risto hace de malo, los presentadores que se indignan, los profesores que enseñan y los concursantes fingen que cantan y que son grandes estrellas de la canción. Además hay muchas lentejuelas y mucho maquillaje como en el porno ochentero.


OT se parece bastante al Pressing Catch pero con más gayers, orgullosos por cierto de ser gayers. Mola, es posible que España también se haya dado la vuelta como un calcetín. Dice Carlos Clavijo que la mejor definición para la tele en España es la de Tele Karaoke (leánlo aquí, que está muy bien).

El caso es que las chicas de OT me han despertado el lado sexy de lo cotidiano: me gustan más en chándal haciendo el mongui que haciendo el mongui encima del escenario. Ya ven, mejor en zapatillas y pantalón corto que vistiendo de damas de honor cantarinas y gesticulando como Rocío Jurado. Será que tanta juventud y tan emperifollada me aturde. En serio.

Pensé que más allá de tanta afectación, de tanto teatrillo, de tantas palabras de amor (siempre cantan canciones de mucho amor que confunden querer mucho con querer bien) había un territorio de ropa apelotonada en las esquinas, desayunos interrumpidos, bragas rotas, calzoncillos sin goma, camas revueltas, gomas en el pelo, esposas descalzas, camisetas con el cuello dado de sí…


Será que en el fondo he descubierto la enésima parafilia: gente que se pone con las batas de andar por casa, los rulos y los bidés. ¿Cómo se llamaría a un grupo así? ¿Realifílicos? ¿VPO´s Lovers?


¿Y a ustedes, les pone la realidad?

sábado, 3 de mayo de 2008

De Niro, Al Pacino y OT



"Chicos pálidos para la maquina/ hombres de la guitarras sin sol/.Los héroes de la guitarra están oxidados/ y los novatos están drogados..." (Ilegales)

El otro día, el jurado calvo de Operación Triunfo le soltó a una concursante algo así como: "El mercado del pop está, de tal manera, que somos conscientes de que una persona que no tiene aptitudes para cantar puede ser un super ventas así que te quedas".

La chica se llama Esther y, posiblemente, no hay una concursante peor en la historia del show pero, sorpresa, se mantiene dentro del programa. Es mona, sí, y además es pobre, andaluza y tiene un padre que se gasta unas melenas como las de "El Sevilla" de Mojinos Escozíos -Por cierto, su repre, el grandísimo Toni falleció en Enero y ha sido un palo para todos los que lo conocíamos-. Son carnaza para Telecinco y ya me huelo yo que, de estar un poco mejor la cosa en la música, a la muchacha le hubieran buscado una carrera tipo Marisol pero sin el talento, claro está, de Pepa Flores. Desgraciadamente el tiempo tampoco acompaña porque discográficas, televisiones y productoras se han convertido en una suerte de trituradoras: metes a un ser humano por un lado y por el otro salen un montón de virutas de serrín. Después de que AR la pasee unos cuantos días por sus tertulias, cuenten alguna cosita familiar chunga y veamos el reguero de lágrimas correspondiente. Se acabó. Ni disco, ni fama, ni ná. Esta chica tendría que empezar a pensar en estudiar.





Como nos hemos empeñado en unir fama, éxito y carrera profesional, en plan diabólico siamés, ambas duran un espacio muy cortito de tiempo y nos sorprende mucho, muchísimo (cada vez más) que alguien se mantenga en la cresta de la ola más allá de 6 o 7 años. Una pena.

Y luego está la gente que maneja el cotarro que es, seguramente, la peor. Que nadie le engañe, aunque sea el calvo de OT, las personas que se quejan de que el mercado discográfico está tan mal que se puede triunfar con "una cara bonita" no son las víctimas del asunto si no los culpables de la penosa situación de la distribución artística.


Malas películas, malos guiones, malas canciones, malas letras, mala música. Todo malo y barato perpetrado para el lucimiento de gente sin talento aparente. Es lo que tiene cultivar, en plan laboratorio a cientos de artistas sin talento y sin discurso a los que se puede manejar fácilmente, que no son molestos, que tienen mucha telegenia. Es lo que tiene preferir a Britney Spears que a Deep Purple.

Abres un disco y rezas porque no suene igual que siempre, vas a ver una película y rezas porque no sea tan estúpida como la anterior o, al menos, que sea menos pueril.

Ayer El País recogía un lamento generalizado de la prensa especializada sobre la aniquilación de la carrera de Robert de Niro y Al Pacino, sobre lo poco que rinden, lo ambiciosos que son a la hora de negociar el montante de sus cheques y las malas películas que eligen para trabajar. Al parecer a algunos críticos les parece que "se han convertido en una parodia de sí mismos". Dos peleles que ya no están a la altura de las películas que los hicieron famosos. El asunto viene por 88 minutos, que se estrenó ayer, y a la inminente Righteous Kill en la que se les podrá ver juntos en pantalla (En HEAT utilizaron dobles para los contraplanos).

Pues ni tanto, ni tan calvo. Es verdad que ambos han tenido elecciones lastimosas, películas malísimas (Bullwinkle, Gigli, Two for the money, S1m0ne, El Puente de San Luis Rey, Los Padres de él...) pero también algunas buenas películas como El Mercader de Venecia, Analyze This, The Good Shepherd, Any Given Sunday, la serie Angels in America, Uno de los Nuestros, Casino...donde han podido demostrar su talentazo.

Es posible que el problema no esté en De Niro, ni en Al Pacino, si no en esa frase que dejaban caer Matt Damon y Ben Affleck en Jay y Bob atacan de nuevo (en qué estarían pensando, todos...) y que decía aquello de: "Haz una para ellos y otra para tí". Quizás el problema esté en una industria que prefirió premiar el guión de la flojita El Indomable Will Hunting con un Oscar y despreciar Desmontando a Harry de Woody Allen.

Estos dos también han hecho bazofia como para atascar las cañerías de Hollywood...pero el problema reside, básicamente, en que la superproducción suele ser una porquería y que no hay buenos proyectos como los de antes. Las majors han sido tomadas por ejecutivos más pendientes de su tanto por ciento que en hacer buenas películas, productos mediocres para unos espectadores que, siempre, consideran mediocres. Digamos que si Lucas produce Star Wars XX no lo hace pensando en usted (que lee un libro al año y ve una película en blanco y negro al quinquenio, al menos...) si no en un paleto de Kansas que no sabe, en realidad, que los seres humanos jamás caminaron junto a los dinosaurios. Seguramente más pendientes de firmar un buen contrato de partner con McDonald´s para regalar muñequetes que en hacer una película interesante.




¿Qué gran compañía produciría ahora Tarde de Perros, El Precio del poder, Pánico en Needle Park, Autor Autor, Serpico, El Cazador, Novecento, Taxi Driver, Malas Calles, Brazil, Érase una vez América, El Rey de la Comedia o Toro Salvaje? ¿Y La Chica del Gangster?


¿No serían demasiado molestas, demasiado incorrectas, demasiado violentas, demasiado políticas, demasiado profundas, demasiado intelectuales, demasiado duras, demasiado inmorales, demasiado poco comerciales...? ¿Quizás demasiado buenas, demasiado inteligentes, demasiado interesantes para un público que, teóricamente, no tiene ni puta idea y al que se entretiene con cualquier cosa?