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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Pedro Ruiz, el "Síndrome del yonqui cagando" y algunos tipos de entrevistas.


Hace dos noches vi "Caro Diario" (Nanni Moretti, 1994). Me dormí y soñé con que asistía al Festival de Donosti con el director italiano al que galardonaban con la Concha de oro por una película titulada "Giochi Preziosi".

Llevo dos días dándole vueltas a las razones que han llevado a mi subconsciente a armar semejante fantasía y no he llegado a ninguna conclusión excepto en que "Giochi Preziosi" ("Juguetes preciosos"), que es una marca de juguetes, es un título estupendo para una película sobre velinas y Berlusconi.

Si quiero dormir tengo que ver una buena película o leer unas páginas de un libro porque si hago como anoche, ver una entrevista de Pedro Ruiz en Telemadrid, suelo tardar en dormirme si es que el insomnio no se hace con el control de la situación y toma rehenes.

Había motivos para el insomnio porque las oleadas de pánico me iban sobreviniendo una detrás de otra:

1ª oleada: Pedro Ruiz estrena obra de teatro titulada "Escándalo en palacio".

2ª oleada: La obra está escrita, producida, dirigida y protagonizada por...¡Pedro Ruiz!

3ª oleada: La música de la obra está compuesta por...¡Luis Cobos!

4ª oleada: En el estreno Pedro Ruiz pagó un dinerillo al Museo de Cera de Madrid para que trasladaran hasta el teatro las figuras de Sarkozy, Obama, Los Príncipes de Asturias etc.

5ª oleada: Pedro Ruiz se queja al alcalde Gallardón por organizar "La noche en blanco" y cerrar el tráfico del centro de la capital lo que, a su entender, le perjudica ya que la gente "no puede acercarse al centro en taxi con total normalidad como hace siempre" y eso provoca una caída de taquilla considerable en la sesión del sábado...me imagino de que no cae en la cuenta de que los cientos de miles de personas que deambulaban ese día por el centro de Madrid (pese a hacerlo a pie) no han querido pagar por una entrada de su obra pese a pasar por la puerta del Teatro. Conclusión: el público potencial de Pedro Ruiz se mueve en taxi con normalidad, mientras que los peatones son ciegos y sordos ante el talento del artista. Puta chusma, ellos se lo pierden.

Cuando veo un espectáculo televisivo de este pelo me quedo completamente paralizado y no puedo dejar de mirar, es lo que hace años se catalogó como "Síndrome del yonqui cagando".


Les cuento: por bizarras cuestiones, hace años, era el coordinador de una Muestra de Cine y días antes de las proyecciones, en compañía de dos organizadores, nos embarcábamos en un viaje para recoger todas las películas de la Muestra. Lo normal era darse un rulo larguísimo por todas las oficinas de las distribuidoras de Madrid (grande siempre el parón en Gran Vía en la oficina del Sr. Zapata que invitaba a café y soltaba unas estupendas anécdotas sobre el cine español en los años 70) pagando en efectivo el dinero de cada copia y luego recoger el albarán e iniciar otro largo viaje alrededor de la periferia para visitar los diferentes almacenes de películas donde, por fin, se recogían las copias.

El despacho de pelis de Golem, si no recuerdo mal, estaba pegado a Las Barranquillas, simpático y agradable asentamiento chabolista donde se expendían drogas duras a troche y moche. Al lado de las Barranquillas estaba otro Resort de Vena Pinchada llamado "Los Pitufos" (extra luxe también) y el depósito de la grúa de Madrid custodiado por agentes escopeta en mano como si se tratara de Fort Bravo.
El caso es que el "polígamo" aquel era un infierno donde todo estaba cerrado con llave por miedo a ser asaltados o, como normalmente ocurría, unos cuantos yonkis hicieran la "invasión zombie" o, lo que es lo mismo, presentarse en grupo en un negocio concreto para molestar a los currantes, soliviantar a los clientes etc. y sacarles unas monedillas a cambio de largarse y dejarlos en paz que es un recurso utilizado por la Tuna que, en este caso, da la turra hasta que les pagas y se largan. Por cierto: ¿Cuantos años tendrá el tuno más joven? ¿47?

Bueno pues nada, que recogimos la maldita película y, al salir, enfilamos por la estrecha carretera en dirección a Pinto (íbamos a Pinto a recoger otra película) cuando, en medio de la vía, se pone un señor toxicómano que, todavía con la chuta colgándole del brazo, se agacha para adoptar la postura de Gollum y, bueno, pues que se hizo caca. Allí mismo. El grito en el interior del coche fue espantoso un ¡Ohhhhh!, un ¡Ahhhhhh!, un lamento pero también un chillido de pánico histérico mezclado de tres de los ocupantes porque el conductor con un cigarrillo colgado de su labio decía "Es asqueroso, es asqueroso, es asqueroso...". Alguien le gritó: "¡No mires!". Y el conductor dijo: "¡Ya me gustaría! Pero no puedo dejar de mirar, es que no puedo dejar de mirar, es una cosa asquerosa y fascinante ver algo así".

Y es a ese estado de paralización hipnótica ante el terror a lo que se llama "Síndrome del yonqui cagando". Juzgad que estáis más frescos.

Completamente paralizado, pero no idiotizado del todo, me doy cuenta de que la entrevista es una de esas tipo "masaje con final feliz". Es decir, que no es una entrevista si no una promo muy alargada con aspecto de entrevista...o sea, es igual que un masaje con final feliz que pese a parecerse a los masajes terapeúticos normales no consiste en quitar dolores de las vértebras si no en satisfacer otros objetivos del cliente.

En Telemadrid, que es una cadena muy goebbelsiana en eso de la propaganda, le dan bastante aceite a sus invitados. Todos van allí a presentar unos libros que son la hostia, unas obras de teatro que parten la pana y unas películas que cambiaran el destino de Occidente...luego te das cuenta que el libro es de Luis del Pino, la obra de Pedro Ruiz y la película de Antonio del Real pero, oye, las entrevistas "con final feliz", son lo que tienen.
La entrevistadora, una rubia que busca mucho la cercanía, le pregunta a PR: "Venga, confiesa en cuánto tiempo te ha llevado escribir esta obra de teatro". PR se echa para atrás, sonríe una unívoca mezcla de picardía y autocomplacencia y suelta: "Me dicen por ahí que no lo diga porque siempre queda mal...pues...mira, once tardes, once siestas de mi madre...pero no utilizo internet, eso lo tenemos en el despacho, yo escribo a mano, me gusta sentir la conexión que hay entre tacto, pulso y corazón cuando escribo".

Mientras que su madre se echaba una reparadora siesta PR se escribe una obra de teatro...en serio...22 horas (concedo dos horas de siesta a una señora que entiendo es ancianita) en total para parir un texto. Velocidad de crucero. Palahniuk dice que tardó tres semanas en terminar "El Club de la Lucha" y...esperen, otra anécdota:
Estábamos un amigo y yo tomando un gin-tonic en un bar a unas horas muy tardías (o muy tempranas) cuando entró un director muy chupiguay que, por aquellos años, estaba partiendo la pana pese a que su segunda película, la que intentó rodar, se la había dinamitado (casi literalmente un conocido actor) y jamás pudo llevarla a cabo y su tercera peli se había convertido en su segunda peli y estaba siendo un poco fracasete pese a los buenos resultados de la primera. Como nos conocía a los dos de alguna cosa pues nos saludó efusivamente y, como estaba solo, se unió a la conversación o, mejor, inició una nueva sobre el tiempo, el espacio y la dedicación que necesita un guión. De hecho hizo una ronda y me preguntó:



-"A ver, ese proyecto que dicen que te han encargado ahora y que yo he mandado a tomar por culo (era cierto, todo el mundo lo había rechazado menos yo) porque era una puta mierda (las primeras versiones eran muy malas)...¿Cuanto tiempo le estás echando?
-"Pues desde que he escrito las primeras notas, luego el productor X me ha dado el OK y he escrito un primer tratamiento pues...como dos meses...pero el productor me ha dado el OK de nuevo y creo que está buscando un director...".

(Para mi tristeza infinita dicho director me echó a la puta calle sin leer ni una sola página de mi primer tratamiento de ¡60 páginas! previo a la primera versión y me puse muy triste...excepto cuando la película se estrenó y se puso en evidencia...)

-"Pues yo tardé en escribir mi premiada, aplaudida y rentable ópera prima titulada "XXXXX" en tan solo quince días". Y luego me miró con esa inequívoca mirada suya entre pícara y autocomplaciente.

Noté como el "Síndrome del yonqui cagando" se hacía fuerte en mí y, de pronto, lo vi en cámara lenta darle un largo y sentido largo a su gintonic que brillaba por encima de mi cabeza como una estrella polar iluminada por las luces indirectas de burdel que se gastaba aquél garito subterráneo. Me sacó de aquella repentina ensoñación la voz de mi amigo que dijo:

-"Se nota".

-"¿Qué quieres decir?" dijo el director chupiguay "¿Estás diciendo que es una mierda?".

-"No, lo que digo es que lo has escrito en dos semanas y parece escrito en dos semanas. Nada más".

-"¿Eso es malo o bueno?

-"Bueno, claro, muy bueno...dos semanas, muy bien, nadie lo lograría".
-"Aunque" dije yo "Paul Naschy declaró que había escrito el guión de La Noche de Walpurgis en sólo una noche...una noche de tormenta...donde a veces se iba la luz y tenía que aprovechar la luz de los rayos para ver la página en blanco...una página en blanco que estaba dentro del carro de una vieja máquina de escribir Remington...".
-"¿En serio?" Dijo el Director Chupiguay "Pero esa película es una mierda...".

-"¿Estamos hablando de calidad o de escribir rápido?".
Y ahí se acabó la anécdota, de modo abrupto, que era la forma que antes tenía yo de acabar las cosas y no como ahora que me he convertido en un Obama de la barra fija y no hago más que contemporizar en cuanto me tomo dos copazos.

Pues eso, que no me quedó claro si PR hablada de calidad técnica o de rapidez o, a lo mejor, en plan Formula 1 de lo que estaba hablando era de mezclar rapidez y fiabilidad...es posible que estuviera hablando de coches...

(....)

Lo que no sabía es que después de la entrevista con Pedro Ruiz esta mañana me levantaría aterrorizado por la cita que tenía para renovar carnet y pasaporte. Me acuerdo cuando uno de mis rasgos encantadores era hacer con que no encajaba y que no sabía hacer ni un papel de la facultad sin necesitar asesoría jurídica...jajajajaa, soy un inválido social con fobia hacia la burocracia....ahora ya no es gracioso, es más bien algo engorroso y coñazo.

Se me ha atragantado el zumo cuando, antes de partir, nerviosito porque por primera vez me hacían el carnet electrónico y voy a tener que estar hasta el 2017 con cara de señor del GRAPO recién fichado por la policía, Ana Rosa Quintaba anunciaba en su programa que tenía un invitado de lujo: Se llama Jose y es un treintañero valenciano que protagoniza un spot donde habla del curro que le ha buscado la Obra social de La Caixa por tener "una inteligencia límite" que le impedía encontrar un trabajo por los cauces habituales. Tener una inteligencia límite no le impide expresarse un poco en inglés y fichar a la hora en punto.
Ana Rosa Quintana lo ha llevado hoy a su programa y Jose ha cumplido al 100%. Es más, al 110% porque Jose se ha sentado frente a AR vestido con un polo de la empresa que le da trabajo como si fuera un deportista profesional...me ha dado un poco la sensación de que Jose ha podido faltar un día a su trabajo a cambio de hacer algo de propaganda. El caso es que AR ha estado sesteando con la biografía de Jose y haciendo algo sorprendente: una entrevista "inversa".

Las entrevistas inversas son difíciles de ver pero son un fenómeno de lo más interesante. Explícome: las entrevistas, las normales, las que no tienen "final feliz", son aquellas que persiguen que, a través de una batería de preguntas, los lectores o espectadores se hagan una idea del personaje entrevistado. Se hacen entrevistas sobre la obra o la vida, a veces, si son muy buenas sobre la obra y la vida y si son rematadamente buenas, además, ponen de manifiesto alguna faceta oculta del entrevistado. No me estoy refiriendo a que, de pronto, en plan show algún político ventajista diga "¿Sabes que toco la bandurria?" y, oh surprise, surprise, haya una bandurria en el plató para que pueda tocarla si no a que, de verdad, alguien sea retratado desde una prespectiva diferente y desconocida.


Un detalle: cierto director de cierto programa de televisión se empeñaba hace años en quedar con los entrevistados días antes de la grabación con la excusa de conocerse antes (en realidad él sólo quería hacerse la foto con los famosos de turno sin que nadie lo molestara y poder decir "muy apesadumbrado" eso de "bueh, estos pesaoooos, de ¡ES-TO-PA! quieren comer conmigo....que rollo, de verdad...voy a llamarles al mooovil que me han dado...al personal, que si no no voy a poder currarrr en mis cooosas ingeniooosas durante toooda la tarde") y una vez quedó con cierto actor muy conocido y muy majo y muy buena gente que está mogollón en el candelero y, de pronto, el directo de dicho programa se puso tan pesado y tan agresivo con que ambos se hicieran amigos y se puso tan colega y tan pegajoso que el simple cuestionario hecho en un restaurante de muchos tenedores se convirtió en una terrible confesión. Ese actor, completamente acojonado y pensando que el tipo lo estaba intentando chantajear de algún modo para la entrevista, dijo: "verás, no creo que pueda ir a tu programa a contarte nada porque me estoy desenganchando de la cocaína y lo estoy pasando bastante mal y no quiero que nadie me entreviste en este plan tan íntimo porque temo que me voy a derrumbar y creo que no sería bueno ni para tu programa, ni para mi....". A eso me refiero cuando hablo de confesiones.



El caso es que mientras que AR le estaba haciendo las preguntas a Jose resulta que poco o nada sabíamos del entrevistado que no hubiéramos visto en el anuncio o que no sospecháramos de alguien que tiene una inteligencia límite pero sí comenzábamos a saber cosas de Ana Rosa como que, por ejemplo, su cutis dice que tiene cuarenta pero su forma de expresarse la coloca en la generación de personas que creía que utilizar la palabra "mongolito" era un término compasivo de absurdamente paternalista que se ha puesto con su entrevistado; también que está un poco desentrenada a la hora de entrevistar a personajes sin respuestas previsibles y que, por ello, estaba haciendo la entrevista como si estuviera a la vez intentando desconectar un dispositivo cargado de Goma-2 pero, sobre todo, a que si vas al programa de AR podrás negociar previamente la entrevista a no ser que te llames Jose, seas de Valencia, trabajes en la empresa DHL y seas fallero porque, AR, muy descorazonada, le ha dicho a Jose: "No has querido que tu madre se siente contigo en esta entrevista...¿Y eso?". Y lo ha dicho un poco dolida y Jose ha contestado: "No, es que prefiero contestar yo porque me has traído aquí a mi y no a mi madre". Y se ha notado que lo que quería AR era hablar con la madre de Jose y que le contara lo duro que es sacar adelante a un chaval como él y esas cosas que parece que son ahora parte de eso que se llama "carácter humano" de la televisión pero que, en realidad, son una basura. En realidad ninguno de los invitados de AR acude con un familiar cercano que complete la información de la entrevista y, al parecer, por algo que se me escapa Jose sí tenía que acudir con su madre. Lo más duro ha sido descubrir que AR es una persona tozuda porque, al final, ha comentado: "Bueno, yo se que no quieres que tu madre salga pero yo quiero, bueno, ella quiere salir para darte un beso ¿Eso no te importa?". Y Jose, vencido por las circunstancias y seguramente por miedo de contrariar a AR y a su madre ha dicho "Vale, que pase". Pero su madre no le ha besado porque, me imagino, ya lo besará bastante en casa pero sí ha contestado a una batería de preguntas de AR que han girado alrededor de lo "duro que es ser madre de un chaval con inteligencia límite" y Jose, el entrevistado, se ha tenido que callar porque de lo que se trataba, al parecer, todo ese rollo de la entrevista no era saber como se integra un chaval con inteligencia límite si no de descubrir como es AR, de saber de sus pequeños defectillos y de que todos entendemos que si tu solidaridad llega hasta los 20 céntimos que echas en alguna absurda hucha, algo que haces anónimamente, la suya pasa por la emisión en directo de estos actos de caridad, que no de solidaridad.



Y ahora, con el permiso de ustedes, me voy a meter entre pecho y espalda los primeros capítulos de "La maravillosa vida breve de Oscar Wao" (Junot Díaz) y ya les contaré porque tiene muy buena pinta. Mientras tanto no queden paralizados ante el terror y disfruten.

sábado, 28 de marzo de 2009

Valencia/Tonino


Godella es la aldea de los galos. El último (o penúltimo) reducto de eso que se llamaba el "cinturón rojo" de Valencia. Será por eso que Tonino Guitián ha representado aquí "La Doña (El último tango de una alcaldesa)", un "cabaret bufo" que, en realidad, es una sátira política que gira alrededor de la alcaldesa de Valencia, la muy mediática, Rita Barberá. O eso creo porque, en realidad, no se dice el nombre de la política en ningún momento. La cosa va de lo siguiente: Después de 217 años ininterrumpidos en el cargo La Doña busca una sucesora entre los votantes que han acudido a verla.

A medio camino entre el esperpento de Valle Inclán y los pasotes verbales de Els Joglars (del primer Joglars, no de los actuales) Tonino se ha montado una sátira política de esas que, aparentemente, parten de la caricatura pero se acercan peligrosamente al retrato. Quitémonos las vergüenzas: en realidad esta alcaldesa valenciana construída por Tonino es, en esencia, la política populachera, barata y caciquil que se ha montado el ala más populista del Partido Popular y que reina (no gobierna, reina) tanto en Valencia como en Madrid. El cargo público populista -ampliemos el espectro a todos los políticos y a todos los populismos- se caracteriza por ser capaz de decir las mayores barbaridades sin que se les caiga la cara de vergüenza porque son capaces de olisquearse y de catalizar después toda esa baba negra del ciudadano medio y de devolvérsela a la ciudadanía en forma de discurso político. La Doña de Tonino/Rita I de Valencia parece ser que es una maestra de la propaganda y, por ende, de la demagogia. Rita y Espe, Gallardón y algún otro más han hecho suyo ese discurso de "Fartons gratis para todos" o "Chotis con los jubilados" dándole una vuelta de tuerca al concepto de "Despotismo ilustrado" y su "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo". Nos requieren el voto cada cuatro años y luego hacen lo que quieren, todo por nuestro bien, pero todo sin tenernos en cuenta. Mientras tanto nos dan el azucarillo del halago a nuestra condición de pueblo llano. Os cuento una ánécdota:

Estaba yo trabajando en Localia y Esperanza Aguirre asistió como invitada al programa que este Tonino y Juanjo de la Iglesia tenían en esta santa cadena ya desaparecida (curiosamente por los tejemanejes de esta señora con las antenas de TV de mi comunidad autónoma) y de camino al plató se detuvo un momento para halagarnos. Sí, sabía que éramos en nuestra mayoría una panda de rojos que no la votarían ni bañados en éxtasis líquido, pero tuvo los cojonazos electoralista (se enfrentaba a Simancas y perdió) de pararse allí delante de todos nosotros y proferir un: "¡Qué bien! ¡Qué alegría ver tanta gente joven tan implicada! ¡Que maravilla! ¡Qué envidia! ¡Ahora mismo me cambiaba por vosotros". Como soy un bocazas, me acerqué y le dije: "Presidenta, te cambio mi puesto de guionista con Gurruchaga por lo que te queda de Presidencia en Madrid". Cuca, muy cuca ella, poniendo esa carita de alumnita avezada de colegio privado bilingüe me dijo: "¡Oh, Oh! ¡Yo encantada! ¡Pero no lo querrías! ¡Es muy aburrido!". Insistí: "No, ni me parece aburrido, ni me parece peor que el mío. Te cambio mi sueldo, el metro petado para venir, el bocata de cena de las noches, por lo tuyo a ver que tal me va, venga que yo también soy capaz de inaugurar la misma autopista tres veces". Me miró de arriba a abajo y vi su culo blanco salir de mi campo de visión sin recibir nada más que un "Ay, que tonto eres".


¿A que parecen de la misma escuela? Pues un poco sí. Esas cosas funcionan. La obra de Tonino también que se convierte, a medida que sube el nivel de las escenas, en un aquelarre que cataliza, en sentido contrario, los sentimientos de una minoría votante de este país valenciano que, al parecer, sí ve las maldades de un sistema de gestión pública basado en unos presuntos valores que atañen a la religión, a la tradición, a la familia, al esfuerzo empresarial etc. sustentados, y ahí está la prueba en los juzgados, por gentes que parecen decir una cosa pero hacer justamente la contraria.

¿Broma chunga? ¿Chistes baratos sobre la presunta homosexualidad o el placer por el bebercio de un cargo público? ¿Chusco pataleo? ¿Crudeza? ¿Humor para hienas? Posiblemente. Es verdad, la cosa raya el mal gusto, traspasa los niveles del decoro y se podían escuchar, pese al evidente aqelarre de color rojizo en el que se convirtió el Teatro, frases como "¡Qué fuerte!" o "¡Se está pasando de la hostia!" pero mi pregunta es: ¿Y?

Esto es una sátira. Ese interesante género que se ha llevado por delante la dictadura asquerosa de lo políticamente correcto. Sí, es verdad, gracias a este tipo de cosas el poder (El de Rita, el de Zapatero, el del FMI, el de la UN, el de la UE, el del Santo Padre, el de la madre que nos parió...) se ha curado en salud y ya no tiene que aguantar que los ridiculicen. Perfecto. Cuando algo así se representa hay que escuchar unos cuantos comentarios del tipo "las críticas tienen que ser constructivas" o "La institución nos representa a todos" o "Es el pataleo de unos pocos". Pobres, los pobres señores políticos, tan indefensos...eh...un momento...¡Coño, si ellos son los que tienen a la policía de su lado! ¡Los que permiten o no permiten que ciertos textos y ciertas canciones se interpreten o se canten en sus estupendas redes de teatros! ¿No será que lo que les ocurre a todos estos es que no son capaces de encajar una mala crítica? ¿Por qué las críticas tienen siempre que ser constructivas dejando claro que esa es una de las formas de participación del ciudadano y, sin embargo, una alcaldesa puede hacer desaparecer un barrio entero sin consultarnos sobre este asunto? Si a estas alturas de la película algún político no tiene claro que la burla (la bien hecha, la bien construída, esa que, ya digo, convierte la caricatura en afinado retrato) es el sistema de autodefensa de nosotros, los votantes, tan queridos cuando callamos esperando en la cola del cocido (más grande del mundo) que se cocina en la Plaza Mayor y puesto ahí "ad hoc" para nuestro regocijo, tan amados cuando reímos con las gracietas de los mítines, tan necesarios para hacer un papel secundario en cualquiera de los telediarios recibiendo un caluroso y rápido apretón de manos o prestando a nuestros hijos para que sean besuqueados por los amantísimos y llanísimos dirigentes, y sin embargo tan burdos, tan zafios, tan maleducados, tan bobos, tan ignorantes, tan tercermundistas, tan, tan, tan...tan de pueblo que ni siquiera somos capaces de comprender los esfuerzos de estos próceres que sólo quieren ser nuestros papás y nuestras mamás y dejarnos unas ciudades repletas de obras públicas gigantescas, de túneles, de Auditorios vacíos, de Galerías comerciales, de museos absurdos. Nos quieren tanto que le están cambiando la cara a las ciudades para que, al alzar nuestros ojos, ante la mayestática obra de hormigón profiramos un ¡Oh! un ¡Ah! un ¡Viva la madre que te parió! ¡Esto es digno de los faraones! pero no, somos tan tontos, que hacemos preguntas, queremos saber de donde sale el dinero, cuántos árbolitos se han cortado, si la gestión es pública o la hará una sociedad patrimonial privada...¡Qué tontos somos! Y como somos tontos pues hacemos chistes malos, chistes feos, chistes que no podrían gustar a nadie y, todos como La Doña/Tonino/Rita I de Valencia desde el escenario del Teatro de Godella se pone triste y nos mira de reojo y nos suplica con un: "Sé que habláis de mi, tengo oídos...se todo lo que decís de mí...". Que también lleva una buena parte de amenaza. De hecho dudo mucho que estos señores que tantas lecciones nos dan de democracia permitan que esta obra se represente en otro sitio que no sea esta aldea de galos locos en medio de la Huerta valenciana. Es lo que tiene esto de decir lo que piensas.