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domingo, 17 de enero de 2010

Lisboa-Puerto Príncipe



Nota del Insustancial: Esta fantástica canción de Woody  Guthrie, titulada "La cosa más importante que ha hecho el hombre", es un repaso de todas las gestas que según el cantautor estadounidense el hombre (el hombre sencillo  y anónimo, el ser humano insignificante) había conseguido con su esfuerzo...me parecía que venía que ni al pelo para ilustrar esta entrada aunque es posible que me equivoque. La letra, extendida, puede encontrarse aquí.


28 horas. Madrid-Lisboa-Madrid. Las cosas así hacen que entiendas por qué la cabeza de Tyler Durden hizo catacroker. Cena y fados en el Barrio Alto y, por la mañana, entrevista con Joao García, el primer alpinista portugués en coronar la cumbre del Everest. Lo consiguió el 18 de mayo de 1999 junto al belga Pascal Debrouwer. Lo hace sin  oxígeno suplementario como le enseñaron los alpinistas polacos (tienen fama de ser los más duros y estóicos) con los dio sus primeros pasos por la cordillera del Himalaya en 1993.
En el descenso  los pequeños errores que los dos compañeros cometen en la ascensión (falta de hidratación, abandono de material que llevaban en la ascensión...) de pronto se suman para convertir la gesta en una tragedia. El mal tiempo les sorprende, se desorientan y cualquier paso es lento y costoso. Pascal, muy debilitado, se queda en el camino mientras que Joao inicia una carrera contra el reloj para alcanzar el último campamento. Cuando llega, y pese a las malas condiciones metereológicas, decide tomar fuerzas y volver a por su compañero. No lo consigue. Pascal fallece.

A la muerte de su amigo, con el que llevaba tres años intentando alcanzar la cumbre, se unen las secuelas de la expedición: Joao tiene la cara y las manos destrozadas por la congelación. Pasa tres meses en el Hospital de Zaragoza donde le reimplantan parte de la nariz y le amputan falanges de varios dedos. Dice que se sintió más solo y desorientado en la habitación de aquel hospital que en medio del Himalaya.

Joao tardó dos años en recuperarse física y mentalmente de aquello pero volvió a la montaña dice que "demostrando que lo más importante es creer" mientras se lleva una mano a la cabeza y sonríe tímidamente. "La montaña te lo da y la montaña te lo quita".  En abril de este año intentará escalar el Annapurna y, si lo consigue, entrará en la selecta lista de escaladores que han conseguido encaramarse a los 14 "ochomiles" que hay en el mundo.

Conociendo la historia de Joao creo haber entendido la diferencia que hay entre la obsesión y la determinación.

Es posible, y es sólamente un juicio personal, que el primer Joao García que subió el Everest lo hiciera movido por la obsesión de alcanzar una meta que se le había resistido dos veces anteriormente. La perentoria necesidad de llegar arriba le hizo tomar demasiados riesgos porque lo único importante era llegar. El Joao García que reinició su carrera dos años después era un tipo diferente, alguien movido por la determinación de culminar su sueño pero entendiendo que "el alpinismo es una escuela que cultiva la paciencia" en un mundo en el que creemos que todo tiene que ocurrir inmediatamente.

Las tragedias tienen el curioso efecto de recolocar automáticamente nuestras prioridades y de darnos la oportunidad de tener una visión más amplia y certera del espacio exacto que ocupamos, de la sombra que hace nuestro cuerpo y nuestros actos. Las cosas que parecían no tener importancia pasan a un primer plano y las que parecían ser cruciales nos parecen gilipolleces en las que hemos perdido demasiado tiempo.

Mientras revisaba la cinta con la entrevista a Joao no he podido dejar de preguntarme sobre el efecto que la tragedia de Haití tendrá sobre el planeta, sobre si alguien que pueda hacer algo de verdad (me refiero a aviones, comida,agua, millones de dólares para la reconstrucción de un país...está muy bien mandar diez euros a una ONG pero todos sabemos que se necesita más de un grano de arena para hacer una playa) pensará ahora que Haití y el tercer mundo en general es más importante de lo que, en un primer momento, parecía. Es posible que alguien que pueda hacer algo de verdad caiga en la cuenta que haber permitido que un país  sufriera las iras de dictadores como Torrijos (pese a ser el dirigente de la República Dominicana no tuvo empacho en iniciar unas cuantas operaciones que tenían como objetivo reducir el número de haitianos dentro de sus fronteras con la excusa de que "había demasiados negros en la isla") o de tener dirigentes como los Duvalier (padre e hijo esquilmaron el país, perpetuaron un régimen de terror alimentado por un extraño coctel de vudú y aniquilación servido por los machetes del Ton Ton Macoute) sea la causa directa de que un país entero haya desaparecido ante nuestros ojos porque el terremoto simplemente ha removido los cimientos de un país que llevaban siglos siendo sistemáticamente carcomidos por la miseria, la corrupción, el analfabetismo...males todos ellos engendrados por el olvido.

jueves, 7 de agosto de 2008

Superación


¿Se acuerdan de Eric Moussambani? Fue una estrella en las Olimpiadas de Sidney 2000 porque, pese a participar en la prueba de 100 metros libres, estuvo a punto de ahogarse. De hecho invirtió más del doble del tiempo del ganador de su eliminatoria a cubrir la misma distancia. Eric, apodado La anguila (en serio), es de Guinea Ecuatorial y se había preparado los ocho meses anteriores en una piscina de un hotel de Malabo que medía 22 metros, o sea, que no había visto una piscina de 50 metros de largo en su vida. Dejó dos perlas para el recuerdo: "los quince metros últimos han sido muy difíciles" y "si yo hubiera tenido una piscina de verdad quizás estaría en tiempo de medallas". Un genio. Aquí les dejo la pedazo de actuación de este buen deportista. Los dos competidores provocaron el falso para ser eliminados en la sesión, eran tayikistano y un nigeriano que pasaron de competir.











Las carcajadas desaparecieron súbitamente y Eric fue elevado a los altares deportivos como un ejemplo de superación con esas coletillas de "es un ejemplo de superación", "los atletas europeos deberían de tomar ejemplo" y todo ese rollo algo cumbayá (es decir colonialista) de "los negritos tan simpáticos y tan pobres que luchan contra viento y marea y no quieren el pescado, si no la caña de pescar". Yo creo que los africanos preferirían, en realidad, que les dieran alfabetización y que la caña se la metiera occidente por el culo. Pero eso es otra historia.

Lo cierto es que Eric, en realidad, no era un muchacho africano dispuesto a demostrarle al mundo que los negros también podían nadar (Hay sonrojantes teorías a ese respecto, como esa que decía que los negros eran peores en los deportes donde había que sujetar raquetas o bates...) si no más bien un muchacho bien de un país pobre que gracias a un enchufe consiguió que el gobierno de su país (o sea, su propia familia) le pagara unas vacaciones en Australia y un alojamiento en la Villa Olímpica que, la verdad, no es lo mismo que ir de mochilero. Les cuento otra anécdota sobre los Moussambani:

El tío de Eric fue ministro de deportes del país africano y aseguraba que era una especie de maestro de las artes marciales llegando, incluso, a hacer demostraciones de sus habilidades en público. La gente que lo vio dice que difícilmente aquello podía catalogarse como Judo y que, seguramente, ni los más chuscos gimnasios le hubieran dado el cinturón blanco-amarillo. Al parecer practicar deportes de los que uno no tiene ni puta idea es una especie de herencia familiar.


El deporte, antes en manos de los políticos y ahora en manos de los patrocinadores, tiene una capacidad increíble para crear leyendas. De hecho es el motor de unas cuantas más que, por ejemplo, la aeronáutica.

¿Qué pensaríamos de alguien que se pone unas alas de cartón y se sube a un edifició para tirarse desde él porque lo que quiere es demostrarnos que se puede volar como los pajaros? Diríamos que es un majareta y no un "ejemplo de superación". Pues con Moussambani igual...el mundo entero aplaudió que un tío que no sabía nadar se metiera en una piscina.

Eso también me hace acordarme de todas esas personas que coleccionan "ochomiles". ¿Se puede estar más tarado? "Oiga mire es que me voy a subir el K2, el Annapurna, el Everest y tal...y lo voy a hacer sin oxígeno...". "¡Allí no hay oxígeno!". "Ya pero es que quiero superarme, rebasar las fronteras de la resistencia humana". "¿Y si pruebas a hacerlo intentando verte de un tirón la programación de Telecinco o un ciclo de las películas de Rohmer?".

¿Y tienes que subir hasta allí? ¿Para? Que las vistas seran buenas si no hay nubes, vale, pero ¿Se puede hablar de deporte cuando, normalmente te tienen que amputar tres o cuatro dedos de los pies o ingresarte en un hospital durante dos meses por hipotermia? Lo siguiente será hacer las ascensiones con un señor del Record Guiness subido a la chepa para darle emoción al asunto...Yo creo que, entonces, se deberían de homologar como deportes la ruleta rusa y la lucha humano vs. oso...¡Dos entran, uno sale! ¡Más allá de la Cúpula del Trueno!


Pues ahora empiezan las Olimpiadas y nos caerán todos los días dos o tres Moussambanis y cuatro o cinco "ejemplos de superación". También unos cuantos compilados de hostiejas en aparatos de gimnasia que son la salsa cómica de estos eventos. Por cierto, que el Comite Olímpico Español y el Internacional, han prohibido a los atletas hacer demostraciones políticas o religiosas, es decir, que va a haber por ahí unos cuantos señores con la democracia en suspenso. Es acojonante lo que unos cuantos yuanes bien invertidos pueden hacer. ¿No le da vergüenza a esta gente? Se utiliza una frase que me da bastante asco "aquí venimos a hacer deporte, la política para otros", no me extraña que todavía se hable tan bien de Franco en nuestro país.



Se habla también mucho de doping pero, ya se sabe, que la selección norteamericana de basket no pasará los controles. Van pero con condiciones que, para eso, son la imagen de todas las marcas deportivas. Hace unos años pillaron a un lanzador húngaro en un control con una ingeniosa porra de plástico entre las piernas conectada ingeniosamente a una bolsa llena de orina sin restos de EPO. ¿No son las trampas también un "ejemplo de superación de la verdad"?


Yo me acuerdo mucho de las atletas de la RDA que parecían legionarios...¡Esteroides para todos, que paga el camarada Honecker! ¡Consigue una medalla y te regalamos un Trabant y unos pantalones de pana...nuevos!



Debería de haber unas olimpiadas del Doping con gente completamente puesta de todos los avances de la medicina deportiva. Veríamos a gente correr los 100 metros lisos en 8 segundos...o mejor,unas olimpiadas de deportistas yonkis. Sí...¿A nadie le gustaría ver una competición de salto de longitud de gente puesta de tripi? ¿Cuanto saltaría un pertiguista puesto de farlopa? ¿Y gente lanzando martillo puesta de setas? Mi preferido: competiciones de lucha libre con gente puesta de MDMA. Además, los yonkis son las únicas personas que salen por ahí en chandal...se les puede diferenciar de los deportistas porque los primeros llevan un yogur líquido o un donut en la mano y los segundos una antorcha olímpica.
Pues eso, además, no se si voy a poder superar otra demostración más de fervor patriótico en cuanto superemos la tercera o la cuarta medalla de oro...que esa es otra...