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martes, 11 de octubre de 2011

Colaborando para Filmbunker


Vuelvo a colaborar con los señores de la página de las películas raras. Los de Filmbunker, esa gentuza de almas hechas de celuloide...

Esta vez le ha tocado a la rareza belga titulada "SM Rechter" (Erik Lamens, 2009) una película basada en un hecho real que, contrariamente a lo que pudiera incluir el campo semántico de esa expresión, no creo que pueda pasarse a las 16.00 horas en ninguna cadena nacional. 

Si quieren ustedes indagar sobre dicha película y sobre los límites del deseo o los dobles sentidos que suele incluir cualquier frase romántica les recomiendo que se pasen por el enlace y luego vean la película o viceversa. 

Pueden encontrar el texto aquí. 

domingo, 2 de enero de 2011

"The tourist" y la enorme ilusión



Viendo "The Tourist" tuve la sensación de que su sinopsis central (turista despistado viaja a Europa para encontrarse casualmente con una misteriosa y bella mujer que lo mete en un enorme "embolao") estaba directamente sacada de una película muy chorra que vi en los años 80 y que se titulaba "Te pillé!" (1985) dirigida por Keff Kanew (el tipo de "La revancha de los novatos") y protagonizada por el siempre poco bien ponderado Anthony Edwards. Luego llegué a la conclusión de que debe de haber como cientos de miles de películas que vayan de lo mismo. 

No es una película muy original. Es más bien algo que no es nada. A los diez minutos mi colega Alejandro (las tres últimas veces que hemos ido al cine juntos nos hemos comido "Avatar", "Biutiful" y esta...no podíamos elegir peor) y yo nos estábamos entreteniendo en intentar identificar a alguien feo que saliera en pantalla o que no pareciera sacado de un catálogo de modelos internacionales y a no despistarnos demasiado con el generoso aspecto de Angelina Jolie que, como decía el Tonto de "La Vaquilla", tiene "una belleza sobrenatural" que impide, bajo ningún otro concepto, que se le puedan apreciar en ella virtudes de cualquier tipo ya sean estas humanas o interpretativas y eso que la Jolie se empeña en esas dos cosas con denodado esfuerzo. 

Lo demás, pues pura purrela, entretenimiento y un intento de hacer una película de esas de intriga clasicona y algo antigua sin grandes persecuciones en plan film de Tom Cruise. Es más, todo en "The Tourist" parece llamado a generarte placer del mismo modo que lo hacen esos catálogos de venta de lujo en los que se convierten los dominicales en estas fechas o las páginas de revistas de moda "up market": ponerte los dientes largos diciendo "lo verás pero no lo catarás". 

Una flojera algo pija y tontorrona dirigida, me imagino, no ya a entretener a un público poco exigente sino con la sagrada misión de encontrar al público más despistado y menos exigente del planeta. 

Es curioso que el director de la cinta, Florian Henckel Von Donnersmack, fuera el mismo que nos puso los huevos de corbata con la asfixiante "La vida de los otros" (2006) y que en esta ocasión se haya sumido en una película de estas características. Me imagino que esta es la película que todo el mundo tiene que hacer para, dentro de un año o dos, hacer lo que le de la gana. 

La peor reacción que nadie puede tener de una película tras haberla visto es que te deje sin argumentos ni para criticarla, ni para amarla. No hablo de eso tan falso de "hablar, aunque sea mal" sino de que una peli te pase tan desapercibida como para que no tengas nada ni bueno ni malo que decir de ella y prefieras volver a tus quehaceres cuanto antes. 

Nuestros quehaceres eran pocos ayer porque, la verdad, la nochevieja ha sido ardua. No se puede decir que fuera gloriosa porque ya estamos en un plan y en una edad en que las noches ya no son gloriosas porque te quedas sin capacidad de sorpresa pero sí decidimos dar el paseito de rigor por el pueblo para ver como estaban las cuerpos y si se habían notado demasiado los efectos en la Zona Cero. 

Alejandro, a los mandos del coche, comienza entonces a filosofar: 

-¿Tu te imaginas que vas en un tren y te pasa lo que al tío ese?
-¿Quieres decir a mi? Lo primero que haría sería pasarle la mano por la cara para comprobar que, efectivamente, la pobre está ciega. 
-Incluso con una tía más normal que Angelina Jolie...
-No, no me lo imagino, es difícil que te pase una cosa así. Bueno, es imposible, pero la gente necesita ver historias donde pasen cosas así. La gente se enamora de los compañeros de trabajo, de las camareras de los bares, de las vecinas, de las amigas, de las amigas de las amigas, de la gente que tiene cerca...todo eso es menos apasionante que un encuentro furtivo en un tren...
-¿Tu te imaginas que una actriz famosa se enamora de ti?
-No tengo tanta capacidad de imaginación. 
-Pues yo creo que sería un lío, un lío tremendo...lo de "Notting Hill", por ejemplo, tu te ligas a Julia Roberts y, a ver, qué hablas tú con una tía así, como la entretienes, de qué hablas...
-Pues no tengo ni idea.
-No, si en el pueblo iban a flipar...ya ves, presentarte con Scarlett Johansson. Durara mucho o poco siempre les iba a quedar una duda acojonante...
-¿Cuál?
-Saber qué narices tienes para haberte ligado a una tía así. Una relación efímera en el tiempo pero que iba a quedar para la historia...pero no podría durar...o sí. 
-No creo que durara mucho ¿Qué hace una moza que trabaja en Hollywood enamorándose de un tío que vive en un pueblo de España? ¿Descubrir el Mercadona? ¿Ir a tomar café con tu abuela?
-¿Cuanto duraría una relación así? 
-No lo se, muy poco...una semana, lo que tarde en ver el conjunto artístico-arquitectónico y en aceptar otro contrato para hacer otra película. No creo que te pudieras ir con ella ni a los Oscars...tendrías que pedir una semana de permiso...yo que se...
-Pues yo creo que esas cosas pueden ocurrir y pueden durar. Es un lío tremendo pero me gusta pensar que esas cosas pueden ocurrir que la gente se enamora porque sí, que las cosas pasan porque sí, que la ilusión mueve las cosas. 
-¿Todavía te dura el pedo de anoche, verdad? 
-No, que digo que hay que dejarse engañar, que es mejor no negarse a pensar que las cosas buenas le pueden pasar a la gente...si no tienes eso, ¿que te queda? Nada. Es que estoy harto de que todo sea un bajón y caras largas. 
-Es que es el momento que nos ha tocado vivir. 
-¿Y qué? Pues que se joda el momento. Que le den por culo al momento...lo importante es que no te quiten la capacidad de que mañana pueden pasar cosas mejores. 
-Angelina Jolie o Scarlett Johansson son algo mejor que "cosas mejores". 
-¿Y por qué iba a dejar de pensar que las cosas mejores no nos iban a pasar a nosotros? Piénsalo. 

Me quedo callado. El pueblo está vacío por completo. Las vacaciones se terminan. El coche circula hasta la puerta de mi casa. Después de otra charla intrascendente me bajo y me quedo solo en la acera. Hace un poco de frío. A mi amigo Alejandro lo llamamos "El Obama blanco", ya saben ustedes por qué. 

jueves, 23 de septiembre de 2010

Anvil: el sueño de una banda de rock (Sacha Gervasi, 2008). Larga vida a los (pobretones) Dioses del Metal.


Some Kind of Monster era un documental sobre la grandeza de ser Metallica y sobre las miserias que conlleva vivir en medio de toda esa grandeza. Una condición que se había llevado por delante las personalidades (o las había reforzado fatal) que lo conforman y, sobre todo, que les había hecho incapaces incluso de hablarse entre sí sin el concurso de una especie de psicólogo bastante interesado en sacarles la pasta. Algo chocante.

Anvil: el sueño de una banda de rock es justamente lo contrario: un documental sobre qué ocurre cuando esa grandeza es nada más que pasajera y desaparece con la misma rapidez que llegó.

Ambos trabajos, sin embargo, recuerdan bastante a algunos momentos de un docu falso titulado This is Spinal Tap. Quizás el primero por retratar a un puñado de tipos a los que se les ha ido la pinza autoimponiéndose el status de estrellas interestelares y el segundo porque capta la vida de dos tíos que quieren vivir el sueño que tuvieron cuando tenían trece años y, pese a no haber conseguido ninguno de sus objetivos, no cejan en su empeño. Es cierto, cuando se habla de heavy (utilizo un término genérico e identificable) o de cualquier manifestación de la cultura popular (y creo que esto es más evidente en lo musical) se tiene un pie en la grandeza, otro en la bajeza y, casi siempre, se camina en el filo justo de lo sublime y lo ridículo que es un buen territorio para la comedia.

Anvil es una banda canadiense fundada en los 70 que tuvo un brevísimo éxito en los 80 y que sobrevive peor que peor desde entonces.

Dicho grupo no consiguió buenos contratos discográficos y, seguramente lo que es peor, no era un gran grupo como Iron Maiden, Judas Priest, Black Sabbath, Metallica, Slayer, Accept, Guns & Roses, Helloween…eran un grupo un poco por encima de la media que nada podía hacer en un panorama metalero en eclosión plagado de grandes bandas que generaban unos escalofriantes beneficios. Es normal que, su precaria situación contractual por un lado, y el hecho de no poder superar el test de los años los avocara a un paso fugaz por la fama y a una progresiva bajada en las ventas de discos y entradas hasta la situación actual.

Sus fundadores Lips Kudlow (cantante) y Robb Reiner (batería. No es broma, el tipo se llama como el director de “Spinal Tap) siguen, pese a todo, en la brecha. Da igual que ya no vendan discos, que las promotoras de conciertos no los quieran ver ni en pintura, que casi nadie los recuerde o que estén en los cincuenta…nada es suficientemente malo como para renunciar al sueño recurrente de volver a tocar en un estadio repleto de personas que, con los dedos levantados en forma de cuerno, repite un mantra: “Anvil, Anvil, Anvil”.

A su alrededor unas familias un tanto cansadas de que la pareja no siente la cabeza, se centre un poco en llevar una vida más normal y consiga un trabajo que no esté supeditado a salir corriendo entre semana para tocar en un garito infecto ante tres borrachos en la otra punta del país. Sin embargo, y esto es lo interesante, ambos tipos son tan majos que parece que su entorno les perdona que se hayan negado a crecer, en parte porque piensan que aún el milagro es posible (la esposa de Robb declara ser todavía una amante de los grupos de “tíos de pelo largo” y parece entonar un “me equivoqué de estrella de rock al casarme) o porque, simplemente, saben que viven con una especie de adolescentes de pelo largo canoso.

Como nota totalmente sociológico-escalofriante quiero decir que Lips y Robb no solo visten con los ropajes universales del heavy metal en todas sus gamas sino que, y ahí está lo impresionante, ANDAN como todos los heavys del mundo: ¿Saben ese andar un poquito estirado y echado hacia delante provocado por llevar las manos en los bolsillos y tener que equilibrarse al caminar y ese avanzar como con pasitos y movimientos de cabeza acompasados de izquierda a derecha? ¡Pues así! ¡Los tíos son los maestros del ANDAR HEAVY!

Como son amigos desde la infancia, o casi, y tienen una especie de relación de amor-odio (más amor que odio, es verdad) parece que se produce entre ellos una especie de equilibrio en la chifladura de conseguir volver a las listas de ventas: cuando uno flojea el otro lo anima y viceversa y, cuando ambos se frustran, llegan a las manos (sólo un poco) para poder hacer las paces y volver a autoconvencerse de que lo conseguirán.

Pese a que pudiera parecer enfermizo en cierto modo entiendes un poco mejor como tenían que ser las relaciones Lennon-McCartney, Ulrich-Hettfield, Brian Wilson-Dennis Wilson…pero, lo más escalofriante, es que te das cuenta que habrían sido igual de caóticas, insanas y malrolleras o igualmente sanas, buenas y cósmicas si estos músicos no hubieran tocado más que en tugurios de mala muerte.

Y ahí están estas almas cándidas, viviendo a su bola cuando, de pronto, una promotora de conciertos (bueno, en realidad una italiana que no se entera de casi nada) les escribe para decirles que les ha preparado un Tour por Europa de más de un mes cargado de fechas en países como Croacia, Hungría, Polonia, Holanda, Bélgica, Rumanía, España…

Los Anvil vuelven a la carretera.

Y entonces ocurre lo que esperas que ocurra: una gira mal diseñada, con garitos semivacíos (dos personas en algunos), viajes en tren, retrasos, malas planificaciones. Si Anvil son el reverso pobretón de Metallica, su gira parece, sin lugar a dudas una caricatura de lo que son los tours de KISS.

Pese a todo Anvil sigue adelante y quiere grabar un disco. ¿No han tenido suficiente? Pues no. Quieren volver a grabar un disco que suene tan bien como los que grabaron en los 80 y, bueno, la leyenda continúa en una especie de espiral terrible de bajonerismo y mala hostia a duras penas contenidas.

Aunque la cosa se pone negra, Anvil sigue en la brecha y…la resolución final del invento tiene como trasfondo un concierto en Japón (¿Se acuerdan del final de “Spinal Tap”?).

Humana hasta las cachas, Anvil: el sueño de una banda de rock es uno de esos documentales de una sola pieza sobre los que cruzan no solo las razones mismas que llevaron a Sam Dunn, un antropólogo de espíritu metalero, a indagar las razones de “lo heavy” en su "documetal"  Metal: A headbanger´s journey o incluso el espíritu de películas como Siempre locos (la reunión de un grupo de vejestorios que fueron famosos una vez en una gira lamentable) o Rock Star (Esa película que intenta resumir no se todavía si en clave de comedia o de cosa seria toda la historia del heavy metal en un poco más de 90 minutos) sino la sagrada misión de un incansable fan de Anvil, su propio director, por recuperar la historia de la banda de sus amores y esa tenacidad y ese espíritu de permanecer contra viento y marea pese a los evidentes cambios históricos, de gustos, de costumbres es lo que debe de haber mantenido al heavy, al sonido y al tío ese de la chupa de cuero que sostiene una birra en el fondo de la barra, casi en el mismo sitio desde 1980. Por cierto, un ejercicio el de Sacha Gervasi que parece el mismo que impulsó a Cameron Crowe a rodar Casi famosos, un recorrido sentimental  autobiográfico y quasi histórico (y digo quasi porque la película parece es un recuerdo recubierto de caramelo-nostalgia) a mayor gloria de todas aquellas bandas que el precoz director/escritor conoció cuando era el colaborador más joven de la revista Rolling Stone.  

Si Kiko Amat, en esta desacertada crónica de un concierto de Saxon celebrado en Barcelona, tilda a “lo heavy” como un cúmulo de baratería machista con tendencia a la endogamia (y lo que es peor, como una especie de “cosa de pobres” o “matones”) con argumentos que podrían ser utilizados a la contra para reírse de un concierto de los actuales The Who (igualmente viejos, incluso más) o del ambiente general que se respira en un show de cualquier otra temática donde también puede identificarse la estupidez con bastante facilidad, Anvil habla de un sentimiento, un sentimiento que es infantil y un poco chorra. Habla de una carrera contra el reloj y la realidad.

Si la postmodernidad se basa en la revisión crítica del pasado desde un punto de vista sarcástico o directamente cínico (la de los 80-90 se rió a gusto de los progres de los 70 y la actual revisita con igual tono y ritmo a la de los 80 mientras sacraliza a la de los 90 a las espera que la siguiente nos ponga a nosotros en la picota…va a ser un espectáculo ver a unos tíos reírse postmodernamente de una obra postmoderna como “Muchachada Nui”) es posible que los Anvil, y “lo heavy”, identifiquen su legado musical y cultural con una especie de identificación con lo auténtico y, créanme, esas cosas que detectamos con lo “auténtico” no tienen más razón, ni se presentan con más fuerza ante nosotros que cuando uno es un adolescente y será por eso que Lips y Robb viven en una eterna pubertad.

Una caricatura, es posible, pero sólo si se mira desde fuera. Un homenaje naïf a un estilo de vida naïf que se merece, como todas las cosas raras, un documental que esté a la altura.


BOLA EXTRA

Por cierto, así eran Anvil en 1984 cantando "School Love"...


Y, no es por nada, pero comparen el primer fraseo de Lips con el arranque de Fortu de Obus en "Vamos muy bien", jitazo patrio también de 1984. Se parecen un huevo. Por cierto, Obus aún pueden decir eso de "aún nos mantenemos en pie y ya no pararemos hasta no poder ver" (ya sea por el ciego o por las cataratas propias de la edad).

miércoles, 3 de marzo de 2010

15 películas que hacen que se te quiten las ganas de ir al cine.

Me he acordado de unas cuantas películas malas y me ha parecido bien compartirlas con ustedes. Se abre la veda para que incorporen en los comentarios su propia lista. Hagan juego. Seguro que hay más, incluso algunas de esta lista les parecen obras magnas...allá ustedes. Aquí lo dejo.

Me llaman Radio (Michael Tollin, 2003): Posiblemente no haya visto una película más bajonera en mi vida. Sale Cuba Gooding haciendo de tonto de un pueblo de América, con unos dientes falsos que echan para atrás. La cosa tiene que dar ternura pero, me temo, que si el verdadero "Radio" tuviera unos buenos abogados estos ya habrían clavado en la cruz de la justicia a los responsables de una de las películas más bochornosas de los últimos años. 

Nadie conoce a nadie (Mateo Gil, 1999): Las andanzas de Eduardo Noriega por una Sevilla en plena Semana Santa que un chiflado, Jordi Mollá, ha convertido en un juego de rol tan increíble como el hecho de que esta película fuera tan taquillera en su momento. Un horror estruendoso que, al menos, tenía la decencia de contar con Natalia Verbeke en su reparto. Menos mal. Lo único reseñable es que, un año después de su estreno, se produjo una especie de ataque de paranoía/pánico en plena Semana Santa sevillana que los ciudadanos de aquella ciudad achacaron a algunos locos jugadores de rol que habían decidido emular la película. 

Matrix (Hermanos Wachosky, 1999): Ver a Keanu Reeves decir "ya se kung fu" era lo único bueno de esta película con ínfulas filosóficas (un poco de budismo por aquí, un poco de nihilismo por allá mezclado con gente dándose hostias en dos planos de realidad diferentes) que resultaron un exitazo mundial. Las dos siguientes partes, con aparición del Coronel Sanders inventor del KFC como guest star, eran tal despiporre que todavía busco a alguien que me las explique sin que me de (nos de) una embolia. La cosa partía de una premisa falsa: si eres, por ejemplo, Bertín Osborne o alguien de éxito y hacienda parecidas nunca tomarías la pastilla de "despertar" porque, en realidad, lo que te espera al otro lado es un sitio un poco coñazo, básicamente, la pelea eterna con unos robots con malas pulgas. 

La Teniente O´Neill  (Ridley Scott, 1997): Salía Demi Moore con el pelo rapado intentando convertirse en la primera mujer que hacía las pruebas para entrar en los temibles NAVY SEALS que son como los legionarios, la Tuna y los escuadrones de la muerte de los señores de la droga pero con licencia para matar. La cosa partía de la misma premisa falsa que la saga de "La familia Klump" inaugurada por Eddie Murphy: si en las comedietas de Murphy el asunto iba de decirle a la gente que los gordos también eran muy buenas personas pero se pasaba el 90% del metraje haciendo chistes sobre gordos con especial saña en "La Teniente O´Neill" la cosa era demostrar que el valor de una mujer era comparable al de un hombre lo que no era óbice para que ella, en el camino, perdiera la identidad y el oremus gritándole a Viggo Mortensen eso de "Sargento, cómame la polla". Así, en plan travesti. 

Thelma & Louise (Ridley Scott, 1991): Todavía recuerdo el día en el que, saliendo del cine con unas compañeras de facultad después de ver la película, se me ocurrió decir que era una mierda seca, llena de trampas baratas y de estereotipos lamentables cuando un alud de mujeres (compañeras incluídas) se me vino encima en plena puerta del cine al grito de "¡Aquí hay un machista asqueroso, venguemos a esas dos heroínas del feminismo!". 

La Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2003): Me entran dolores de estómago cada vez que me acuerdo de la cantidad de compasivos católicos (amigos todos) que me invitaron a "conocer la verdadera naturaleza de la fe cristiana" a través de este cuadro románico perjeñado en el siglo XX para, definitivamente, quitarme cualquier simpatía por las religiones en general. Una cosa floja, floja, una adaptación gore que debería de haber sido quemada en la plaza de San Pedro pero que, con la excusa de atrapar nuevas almas (aunque fuera entre rendidos sadomasoquistas), fue alabada hasta la nausea. Horror, siento. Horror.

El Príncipe de las mareas (Barbra Streisand, 1991): Una de las películas que más alquilé en mi etapa de trabajador de videoclub. Un infierno, Barbra Streisand delante y detrás de la cámara mostrándonos un trauma tras otro que, sin embargo, parecía no molestar a las clientas del establecimiento que decían "es una película preciosa". Jamás lo entendí, es más, no entiendo a Barbra como concepto.

Phenomenom (Jon Turteltaub, 1996): En realidad muchas de las películas de Travolta son enormememente bajoneras pero esta historia de un tonto del pueblo de América que recibe un rayo del espacio y, con él, unos poderes paranormales que lo convierten en un tío inteligente me parece especialmente cochambrosa. La moraleja es la siguiente: si eres muy listo eres infeliz y encima de pensar te sale un tumor en la cabeza del tamaño de una calabaza y te mueres. La cosa, dicen, estaba hecha para que la gente conociera de cerca las grandezas de la Cienciología pero, la verdad, la cosa no quedaba clara.

La habitación de Fermat (Luis Piedrahita & Rodrigo Sopeña, 2007): Nunca entendí porqué un tío que hace comedia se mete, en su primera película, en una especie de thriller de carácter matemático...la cosa quedaba desabrida, extraña y flojuna en general. Un bostezo tras otro y carcajadas a costa de la interpretación de algunos de los actores. No entendí nada. Es posible que la culpa sea mía.

Amistad (Steven Spielberg, 1997): En serio ¿de qué iba Spielberg haciendo esta película? ¿Se puede hacer peor? ¿Se puede olvidar el talento transitoriamente? ¿Había necesidad de firmar esta película? ¿Para qué? ¿Para contarles a los conciudadanos yanquis que el asunto de la esclavitud no era sólo cosa de ellos sino de todos los demás también? ¿Había que sacar a Matthew McConaghey?

Contact (Robert Zemeckis, 1997): Jodie Foster es una científica que malgasta el dinero del erario público en buscar señales extraterrestres. Digo malgasta porque, en realidad, lo que busca es una señal de que, de algún modo absurdo, si es posible que haya vida extraterrestre es posible que ella crea algún día en que el alma de su padre ha subido al cielo y, por lo tanto, pueda creer en Dios sin que se rían de ella en la comunidad científica. También sale Matthew McConaghey haciendo de cura, un tío super intenso que cree que si hay que ir al encuentro de entidades de otra dimensión lo mejor es que nuestro mensajero sea alguien que crea en Dios....sí, por eso la historia de los misioneros está llena de pasajes de amor y concordia, no te jode. Pues nada, una historia de aliens y chiflados religiosos que nos hizo olvidar que su director había hecho Forrest Gump tres años antes.

Varsity Blues (Brian Robbins, 1999): Durante toda la década de los 80 gente como John Hughes se dedicó a reconfortar a los frikis de medio mundo diciendo que, pese a que lo habían pasado mal en el insti, lo cierto es que ellos atesoraban las mejores y más tiernas historias, conservaban las mejores amistades y habían sido protagonistas de los grandes discursos generacionales...todo ese sueño acabó con esta película que engrandecía el papel de deportistas y cheerleaders colocándolos en el lugar que la Enciclopedia del Bullying les había reservado por derecho propio: el de molar hasta el infinito y más allá. Sí, resulta que esos mostrencos insensibles, esas descerebradas que daban culto a la estética eran, en realidad, los protagonistas, los que mejores fiestas montaban. Los guays volvieron a ser guays y a los del club de ajedrez que les den mucho por el culo.

La conjura de El Escorial (Antonio del Real, 2008): Esto, bueno, venga, es verdad que casi toda la filmografía de Antonio del Real  (Sobre todo esa cosa llamada "Y decirte una tontería por ejemplo que te quiero") deberían de estar en una lista de películas que te quitan las ganas de vivir pero este despilfarro de dinero -público, que la película tuvo una jugosa compensación de la Comunidad de Madrid- y el ridículo tan espantoso de rodar una película como esta que tiene todo para triunfar y, sin embargo, se dio la enorme hostia tiene un enorme delito por ser una obra al sonrojo y a la estulticia del tamaño del palacio construído por Juan de Herrera. 

Sangre de Mayo (Jose Luis Garci, 2008):   Esto, bueno, venga, es verdad que casi toda la filmografía de Jose Luis Garci (Sobre todo esa cosa llamada "Canción de cuna") deberían de estar en una lista de películas que te quitan las ganas de vivir pero este despilfarro de dinero -público, que la película tuvo una jugosa compensación de la Comunidad de Madrid- y el ridículo tan espantoso de rodar una película como esta que tiene todo para triunfar y, sin embargo, se dio la enorme hostia tiene un enorme delito por ser una obra al sonrojo y a la estulticia del tamaño de La Puerta del Sol. Un amigo mío diría que, en realidad, estaríamos ante la obra de un Garci menor...pero es que ese si que es un cabrón con pintas.  


Toys (Barry Levinson, 1992): No hay película en el planeta que me cree una desazón mayor que esta tontuna. Una cosa que va de una fábrica de juguetes y de Robin Williams y Joan Cusack haciendo cosas raras y un primo suyo que convierte la fábrica malrollera en una fábrica de material bélico. Lo más parecido a un mal viaje de ácido del de drogarse y del que te provoca úlceras en el estómago.







martes, 7 de julio de 2009

Las capas de la ficción



La nostalgia es esa cosa pegajosa que garrapiña los recuerdos para hacerlos más digeribles. Con el tiempo, incluso algunas de las más traumáticas experiencias, pueden ser recordadas con cierta alegría. Como si la tragedia, para ser real, tuviera necesariamente que tener algunas vetas de comicidad.


Viendo "Vals con Bashir" (Ari Folman, 2008) se entiende perfectamente este concepto: es un documental pero, en realidad, se ha optado por tratarlo con una textura de dibujos animados para hacer más entendible la tragedia de su protagonista que no es otra que el haber eliminado, casi por completo, los recuerdos de su tiempo de servicio en el ejército israelí en los días de la matanza de los campos de refugiados de Shabra y Chatila de El Líbano. Sin esa capa de dibujo, de colores primarios y amarillentos, seguramente no se hubiera entendido ni la mitad de bien lo que el director quería narrar: recuerdos. Los recuerdos no son fotos, si acaso son una película muda en super 8 de colores algo viejos porque la memoria, pese a que nuestra vida ya está siendo digitalizada y emitida en todas las redes sociales posibles, parece todavía asociada a la tecnología de las antiguas salas de cine. Pese a vivir en la etapa de los píxeles nuestros recuerdos siguen guardados en las latas rojas de bombones Nestlé o en las de las pastas de mantequilla holandesas en las que las abuelas guardaban las fotos.


La tecnología le suele sentar mal a la narración. Fernando Trueba decía que si rodabas una película cuya historia se desarrollara en nuestros días corrías el riesgo de acabar rodando planos de teléfonos, faxes, fotocopiadoras...no le falta razón pese a que Stieg Larsson consiguió incorporar con toda naturalidad una trama tecnológica (con una hacker como protagonista) a su primera novela "Los hombres que no amaban a las mujeres". Cosa difícil porque, normalmente, los thrillers que necesitan de la tecnología suelen quedarse viejos rápidamente (¿alguien se acuerda de qué le pedía Vingh Rhames a Tom Cruise en Misión Imposible para reventar los ordenadores de la central de la CIA en Langley? Pues nada más y nada menos que un ordenador 586...por aquella época lo más de lo más eran los 486...). Gran novela, por cierto, muy cochina, muy divertida, espero ver pronto la adaptación al cine. Una adaptación sueca de una novela sueca. Que nadie se llame a engaño, ya hay precedentes de grandes películas suecas de género: "El guardián de noche" (Ole Bornedal, 1994). El mismo director rodó un remake casi plano por plano tres años después para más gloria de Ewan McGregor.


Dentro de pocos días se me viene encima un doloroso aniversario, un aniversario que con los años se va haciendo más desdibujado, va limando sus astillas para acomodarse más suavemente en mi memoria hasta ya sólo descubrirme sintiendo latigazos de cuando en cuando. Se me vienen a la cabeza los días anteriores, la llegada a España después de un viaje, un risotto de mariscos compartido en un restaurante italiano, mezclados con dos o tres fundidos a negro, el sonido inconfundible de una carcajada, el olor de un cigarrillo Fortuna a medio consumir, la última celebración de un cumpleaños y luego nada más que una sensación irreal de ser el personaje invitado de una tétrica película de dibujos animados. Más allá no mucho más que esa confusa sensación de no saber a ciencia cierta que pasó en los días posteriores.


Ahora, sentado a la vera del Mediterráneo, construyo otra nueva tanda de recuerdos, que me servirán para pasar todos los aniversarios terribles que tendrán que acontecer. Instantáneas que quedarán guardadas aquí y allá y que me removerán nuevas sensaciones en el futuro. La miro y cojo su mano y pienso que no podría estar mejor y que en realidad no merezco nada de esto...y vuelvo a tener esa sensación de que las cosas buenas pasan incluso a la gente que no se propone en que nada bueno le ocurra.

miércoles, 17 de junio de 2009

Traci Lords y el pasado de otras chicas...de excepción



Traci Lords fue un mito en los años 80. Un mito del cine (antes) pornográfico, (después) X y (actualmente) para adultos que sobresalió por ser un bellezón. Al igual que Linda Lovelace y Marilyn Chambers en los años 70, que habían protagonizado "Garganta Profunda" (Gerard Damiano, 1973) y "Tras la puerta verde" (Jim Mitchell, 1972) Lords irrumpió en los 80 en el negocio de cine X cumpliendo a la perfección los dos parámetros que ansiaban todos los productores del Valle de Los Ángeles por aquella época: cara de ir a misa todos los días y cuerpo para bailar agarrada a una barra de un club del Strip.


Eran otros tiempos y la mayoría de los profesionales del cine porno habían estudiado carreras de cinematografía por lo que ansiaban reivindicarse como directores aunque fuera en un género considerado ínfimo, perseguido por las restrictivas leyes sobre películas norteamericanas, los tópicos guardianes de la moral y considerado como alegal o directamente ilegal en muchos estados. Esta extraña situación hacía que no muchos actores y mucho menos actrices se lanzaran a rodar películas porno y, la verdad, los años de la silicona pectoral y los arreglos por cirugía eran cosa de las novelas de ciencia ficción o de unas clínicas carísimas que muy poca gente se podía permitir.


Es por ello que no fuera corriente que bellezas que podrían competir en un certamen de Miss America o a aspirar a hacerse famosas mostrando su desnudo en Playboy, Hustler y un largo etcétera de revistas verdes pasaran al cine porno y se convirtieran en el objetivo de cualquier productor medianamente avezado.


Lords irrumpió en el mercado en 1984 y se convirtió en una estrella. Una estrella rara que interpretaba bien la parte dramática de la película y que, a veces, lloraba en medio de un orgasmo, que era capaz de hacer un papel cómico o que gritaba con tremenda convicción y se convulsionaba como una chiflada en el momento álgido de una escena de sexo.

Siendo una absoluta estrella comenzó a decidir con quien rodaba y con quien no, algo raro en la época, y a seleccionar sus papeles con la misma rapidez con la que se rebozaba en cocaína. Traci Lords además era una incógnita, no se sabía nada de su vida antes de llegar a Los Ángeles y nunca firmaba un contrato con el mismo nombre aunque todo apunta a que, en realidad, se llama Nora Louise Kuzma, nacida en el estado de Ohio...pero incluso, a día de hoy, todos estos datos resultan algo confusos.


En medio de una campaña por su propia autodestrucción Traci Lords comienza a rodar un tipo de porno que poco a poco se va poniendo de moda: vídeo, poco diálogo, mayor violencia en las escenas,más planos fijos, menos montaje, aún menos medios. Son los años en los que, definitivamente, el negocio casi marginal de unos cuantos se convierte en una industria que comienza a producir películas a porrillo porque hay un negocio inmenso que cubrir centrado en los videoclubs.

En ese momento Traci Lords decide autodenunciarse y declarar que ha rodado todas sus películas (excepto "Traci in Tokyo" y, posiblemente, "Traci, I love you"...es un lío saber en realidad si las rodó antes o después de cumplir los 18, cuestión de meses, días o semanas que están un poco difusas en la memoria de todo el mundo) cuando era una menor y que comenzó en el porno cuando sólo tenía 16 años (otro dato difícil puesto que no se sabe muy bien qué edad tiene en realidad la actriz).

El escándalo fue considerable y se comenzó a retirar todo el material de Traci, se investigó a productores, una liga de la moral intentó enchironar a los actores y actrices, se interrogó a fotógrafos, a un novio ocasional...

La Lords comenzó un proceso de desintoxicación e intentó aprovechar el tirón de su fama para pasarse al cine convencional sin encontrar demasiados papeles que no fueran pura y dura serie B o la, por entonces, maltratadísima producción para televisión. De todas maneras su genio, y el hecho de que se convirtiera en una especie de símbolo de la cultura popular, la catapultaron hacia el mecenazgo de John Waters, con el que rodó "Crybaby" en 1990, y a una serie de papeles de culto en series como Roseanne o Melrose Place. Mientras tanto tuvo una tímida (e interesante) carrera como música electrónica, pinchando en locales etc. e, incluso, ha sacado un par de libros.

La semana que viene se estrena "¿Hacemos un porno?", la última película de Kevin Smith que en realidad se titula "Zack and Miri Make a porn" y que es una película divertida que tiene una destructiva campaña de marketing en nuestro país, donde hace un papel autoparódico en el que es capaz de reírse de sí misma y de todas las chorradas del género. En una entrevista a El País ha declarado que le entristece que, cada vez que concede una entrevista alguien le saque el asunto de su paso por las películas porno. No me extraña porque, en realidad, rodó su última película allá por 1988 (más o menos) y no se ha vuelto ni siquiera a desnudar.


Un detalle curioso para una biografía llena de otras películas, y de otros trabajos, pero que están marcados indefectiblemente por el asunto de tener un pasado en las películas para adultos.
Mucho nos tendríamos que plantear en nuestro país este tipo de cosas cuando arrecian los comentarios maliciosos, absurdamente moralizantes y definitivamente sonrojantes sobre una actriz patria, nom de guerre Lucía Lapiedra nombre verdadero Miriam Sánchez, con la que una cadena en particular está haciendo su agosto. La muchacha se divorcia y, de pronto, todo parece ser culpa de su pasado como actriz X, se habla de cocaína, abandono de su hija y otros tantos atropellos como causa directa de su anterior trabajo...¿No es curioso? ¿No es curioso que su ex marido o ex pareja, que se llama Pipi Estrada, publicara sin cortarse unas memorias sobre su relación con Terelu Campos pasando así del periodismo deportivo a la novela porno más chusca sin que nadie se lo haya tenido en cuenta? ¿No es curioso que este mismo personaje pueda seguir trabajando en una redacción de deportes sin que nadie tenga en cuenta que deja mensajes grabados en su contestador con cositas como "voy a cargar el arma" y no sea ni siquiera criticado? ¿No es más lamentable que ese mismo tipejo se haya pasado un añito o casi dos comentando lo bueno que fue al recoger a esa mujer cuando estaba perdida en una espiral, en un mal trabajo y nadie le haya puesto el dedo en la nariz? ¿No es este un caso de flagrante machismo que va a quedar, como casi todos, olvidado? ¿No es de peor gusto cobrar por contar tus miserias que desnudarte para echar un polvo una vez o trescientas en tu vida y pensar que está bien cometer todo tipo de tropelías televisadas?

No se, pero a mi me da la sensación de que hay una pornografía de los sentimientos, una exhibición impúdica y ridícula de las vidas de otros, una ejecución sumarísima diaria que se produce sin ningún corte y con luz y taquígrafos que nos parece mucho menos sangrante que el hecho de haberse dedicado alguna vez, en algun lugar a trabajar en pelis porno. Cuestión de decir o hacer barbaridades vestidos o haberse desnudado para hacer tu trabajo.

jueves, 4 de junio de 2009

David Carradine (1936-2009)...rey de los macarras


El cine Navacerrada ponía películas de artes marciales casi todas las semanas porque la juventud de los 80 vivió un idilio con ese tipo de películas y con las de navajeros. De ahí fue de donde mucha gente salía corriendo para apuntarse al gimnasio más cercano donde le enseñaran a matar a un hombre dos veces antes de caer al suelo o a impresionar a las pibitas rompiendo tablas con la cabeza.

Las películas de artes marciales eran un peligro. En general. Porque cuando salías a la calle siempre había alguien dispuesto a poner en práctica todas aquellas volteretas y puñetazos con el primer inocente que saliera del cine. Todavía recuerdo con escalofríos como unos cuantos adolescentes rodearon a un chiquillo, le pusieron una bolsa de palomitas GOL en la cabeza y se dispusieron a quitársela limpiamente de allí con una patada voladora. Creo que les costó tres o cuatro intentos, al parecer, no porque la peli no les hubiera enseñado bien la técnica si no porque el tembleque del chiquillo no permitía que la bolsa de plástico medio vacía se estuviera en su sitio. Los macarras occidentales estaban seducidos por la orientalidad, equivocando el camino del Tao y cogiendo el de la "hostia fina" pero en el camino que es de lo que se trata y todos, con más o menos pericia, querían imitar a sus ídolos de ojos rasgados ya fuera el inmortal Bruce Lee o cualquiera de sus ochocientas copias (Bruce Li, Bruce Le, Lee Bruce...y otros chinorris) o, incluso, el afamado y macarra John Liu del que Minchinela, Vigalondo y Lardín darán cuenta en esta cita que, de estar en Barcelona, no se deberían perder.

No es de extrañar que muchos actores europeos intentaran luego emular a los actores de ojos rasgados como Chuck Norris (en el papel de occidental con cintura de tronco de fuerza sobrehumana y final fatídico), Franco Nero haciendo de ninja en "La justicia del ninja" (1981, Menahem Golam) o ya más tarde Mark Dacascos, Michael "El Guerrero americano" Dudikoff o Jean Claude Van Damme entre otros.

Pero antes de que ellos fueran unas estrellas de videoclub y de que las películas de acción oriental y su inconfundible olor a linimento y puticlub tailandés fueran sustituídas en el corazón de los macarras de todo el mundo por las pelis de acción protagonizadas por culturistas de gesto facial inseguro y actuación dramática robótica (siempre he creído que en toda esta moda mucho tuvo que ver el rollo de las drogas de diseño y el crujiente mercado de los anabolizantes) ya había un tipo que, gracias a la colgadura de Hollywood había tenido los arrestos de interpretar el papel de un monje sao-lín pese a haber nacido en la muy occidental California. Se llamaba David Carradine y le quitó el papel protagonista de la serie televisiva "Kung Fu" a, nada más y nada menos que Bruce Lee.

Bruce jamás le perdonó a Hollywood semejante desprecio, ese y no darle el papel principal en "Green Hornet" para ponerlo a hacer de Kato (ya lo había hecho en Batman), y se vio obligado a emigrar a Hong Kong (siendo norteamericano de nacimiento) para convertirse en toda una estrella y volver a Occidente con las películas de artes marciales bajo el brazo.


David Carradine fue el primer actor occidental en hacer uno de esos papeles que mezclan paparrucha orientalista con hostias como panes de hogaza. Un tipo de la estirpe de los Lee Van Cleef o los Jack Palance, con cara de tipo duro o malo, con cara de dolor de estómago o de tener el alma negra. De ese tipo de actores con tanto caracter que acaban siendo adorados por la serie B porque con una mirada a cámara te ahorran todo un presupuesto de efectos especiales. Imposible no acordarse ahora de que fue el Frankenstein de "La Carrera de la muerte del año 2000" (Roger Corman, 1975) pero que también trabajó en "Boxcar Bertha" (1972, Martin Scorsese) o en la espectacular "Bound of glory" (Hal Ashby, 1976) interpretando al cantautor Woody Guthrie, que no le importó nunca autoparodiarse como hizo en "El Gran Stan" para mayor gloria del cómico Ron Scheneider y, claro está, que Tarantino (otro macarra criado a los pechos de los videoclubes de barrio americanos, no tan diferentes de los nuestros) le dio la golosina de un papel mítico y crepuscular que lo ha devuelto a una generación entera de espectadores.
Dicen que el tipo duro se ha colgado en un hotel en Tailandia y hoy todos los gimnasios del mundo, todos los cines de reestreno, todos los videoclubes de barrio y, claro está, todos los macarras del universo deberían de llevar una escarapela negra en señal de respeto.

sábado, 2 de mayo de 2009

Yo solo bailo temazos

Eso de ahí arriba es el slogan con el que el Club Piccadilly (c/ Embajador Vich, Valencia) ha empapelado el casco viejo de la ciudad. Nos ha hecho gracia y nos hemos llevado un cartel a casa con la intención de que nos sirva para el diseño de una camiseta. Es verdad que es un lugar donde se ponen temazos pero, aviso a navegantes y noctívagos, las sesiones del miércoles o del jueves son bastante más satisfactorias que las del fin de semana que están dedicadas al electro aunque, ya muy tarde, le dan bastante duro a Beck o, incluso, a los imprescindibles The Ramones.
Esta mañana ha tocado cine matinal y nos hemos ido a ver "Paraíso Travel", una película colombiana dirigida por Simon Brand. Una película floja y algo estereotipada que tiene algo bueno: una buena banda sonora que no te deja indiferente. Por lo demás camina un poco por lugares tan conocidos que, a veces, resulta un poco sonrojante pero no te aburre. Algo bueno también: Sale John Leguizamo haciendo de freak...o sea, de él mismo.
Está todo el mundo con "la previa", es una enfermedad peor que la "influenza porcina" o "Gripe A", es eso que ocurre antes de un Madrid Barça (o viceversa) y que antes sólo ocupaba nuestro tiempo durante el viernes y el sábado por la mañana pero que ahora se alarga durante toda la semana anterior. Ya lo dijo Maldini el otro día cuando finalizaba el Real Madrid-Sevilla: "Olviden esto, que ya es el pasado y centrémonos en analizar el próximo choque del siglo...". Eso es "la previa", aumenta el nerviosismo porque el partido es de pago y crecen sustancialmente las ventas de periódicos deportivos y el precio de las cañas de los bares. Nunca entenderé como algo tan banal como un partido de fútbol que, normalmente, ni suele ser bueno, ni suele ser apasionante ni nada de nada puede ser catalogado como "partido del año" cuando se celebran, al menos, dos choques entre ambos equipos durante el año. Un rollo. Este año más, sí, vale...como decía la vieja de Callejeros, la de Cuatro, "que me lleven al cementerio..." si entiendo algo de esto.
Por cierto, hablando de Cuatro, han estrenado un programa previo a Callejeros que se llama "Hermano Mayor" y que trata de dirigir a unos cuantos chavales por el buen camino de la disciplina y el cariño familiares. Lo conduce Pedro García, ex waterpolista y ex cocainómano, al que se le ha quedado, para su desgracia, carilla de vicio. Una jodienda. Ayer viendo la tele nos preguntamos si no sería esa la secuela más visible de la farlopilla, que se te queda un poco cara de vicio, un cambio sutil pero reconocible. El programa no está mal y el tipo tiene porte...como seguimos hablando de deporte, lo que jamás entenderé es como un par de deportistas pudieran ganar un campeonato del Mundo y no se cuantos títulos más puestos de farlopa y que ni el análisis ni el contraanálisis de dóping dieran nunca positivo pese a que García lo explica todo en su libro "mañana lo dejo" que debería de ser el "Yo, Cristina F." de nuestra generación.
Ni el fútbol, ni el reality, ni, en general, este momento de tristeza generalizada (es triste que ayer acudieran 450.000 almas a la manifa del 1º de Mayo, según la policía, y el dato pasara desapercibido cuando estos últimos años hemos estado cuatro gatos) no me va a quitar las ganas de bailar temazos y, por eso, y sin que sirva de demasiado precedente os paso un par de vídeos:

Videoclip no oficial de Bigott, un tipo de Zaragoza que está francamente loco pero que suena de maravilla. Esta canción se llama Trois J´taime y está incluída en su último largo titulado "FIN". Sobre la pista me han puesto mis primos los zaragozanos que, desde que fueron los primeros en ponernos en la pista de Héroes del Silencio (incluso creo que antes...ya que hablaban de Sidharta que fue el primer grupo de Bunbury) no nos han dejado de sorprender...ingratamente como en el caso de "Los niños del Brasil" pero, normalmente, siempre bastante bien. Y estos otros señores...

Se llaman Instituto Mexicano del Sonido (IMS) y son la caña de España...bueno de Mexico D.F., al parecer ya son más famosos que la leche pero, bueno, yo los he descubierto esta semana y me han quedado flipando colorines y dentro de poco serán incluídos dentro del imprescindible tracklist que me acompaña a todas partes.

Con estas dos recomendaciones ya podréis apagar un poco el eco del partido de esta noche para el que hago un vaticinio: Perderán los que jueguen peor y ganarán los que marquen más goles. Un análisis con el que se han forjado muchas carreras brillantes dentro del periodismo deportivo. Eso sí, con la música, ganamos todos...

jueves, 16 de abril de 2009

Santitos no quiero...



Leido en la Tuituza...


"- O la del cura del pueblo de un colega en el sermón mañanero del domingo: "Hermanos, debemos amarnos los unos a los otros como Cristo nos enseñó. Recordad que todos los hombres son iguales ante Dios, que me he enterado que algunos feligreses tratan a los negros como si fueran gitanos"."


¿Somos así en España? ¿Mito? ¿Bulo? ¿Realidad? Me inclino por lo tercero. Recuerdo mucho a una tiernísima amiga de mi abuela que utilizaba la palabra "mongolito" para referirse a niños con Síndrome de Down como si aquella palabra fuera la máxima expresión de bondad, ternura y corrección política inventada. Esta señora se sentó una vez con mi abuela y comenzó a prodigarse en este monólogo:

-"Ay, que ver, la hija de la no se cuantas ha tenido un mongolito...¡Qué cruz! ¡Con lo buena que es! ¿Te sale un hijo mongolito y qué haces? Toda la vida ahí, cuidándolo, sabiendo que no va a volver en sí, el pobre niño. Aunque bueno, la verdad es que los mongolitos son mucho más cariñosos que los niños normales, no se van a ir nunca de tu lado y se mueren antes, los pobres, que una no sabe si eso es una condena o una bendición...".



¿Se puede ser más cabrón pretendiendo ser bueno? Pues se puede, se puede. Una amiga llegó un día a su casa y encontró a su abuela completamente aterrorizada frente a la televisión. Pensando que se había declarado una Guerra Termonuclear puso sus ojos en la pantalla para descubrir que se estaba emitiendo "El Príncipe de Bel Air". La mujer no perdía ripio de Will Smith y de Alfonso Ribeiro (uno me imagino que haciéndose el chuleta y el otro bailoteando) cuando ¡Ops! aparece en pantalla el Tío Philip y la mujer grita:


-"¡Mira, lo que hay que ver! ¡Un negrito con traje! ¡Negritos con traje! ¡Ya es que son como las personas normales! ¡Fíjate!".


Mucho más bestia a resultado la mala traducción popular que se hizo de uno de los pasajes más recordados del primer código de conducta establecido por el Duque de Ahumada para la Guardia Civil y que decía: "Se perseguirá a gitanos, murcios y gente de mal vivir". Entendiendo "murcio" como "aquella persona que se dedica al robo o al timo". Dani Wagman lo incluye, creo que erróneamente, en su columna de 20 minutos.es. Los murcianos se cabrean, con razón, cada vez que alguien les hace el chistecito. Los gitanos también, claro, pero más que nada por la literalidad de la frase.


El problema, claro está, reside en no poder esconder con nuestro discurso lo que realmente opinamos. Imposible. Además cada vez somos más incapaces. Miren si no lo que dijo Berlusconi a los afectados por el terremoto en Italia:


-"Tómenselo como un fin de semana de camping".

Il Cavaliere está, por un lado, intentando quitarle hierro al asunto y, por otro lado, dejando bastante claro que a él le chupa un huevo lo que pase en su país. Silvio es de esa raza de políticos a los que no les gusta que las cosas públicas interfieran en sus negocios y, la verdad, no le falta razón porque estoy seguro que es de los que piensa que si él no ha provocado el terremoto tampoco tiene que hacer nada por auxiliar a las víctimas. Algo demasiado corriente, últimamente, en la nueva clase política que sufrimos.


Manuel Cabada, un ínclito profesor de la Autónoma, hablaba del lenguaje como de un instrumento de comunicación pero también de conocimiento acuñando una frase estupenda:


-"Así hablan o escriben, así son. No se dejen engañar".


Ponía un ejemplo clave: Tarzán. Y decía lo siguiente:


-"¿Cómo va a ser posible que un tío blanco vaya a explicarle a los de las tribus africanas autóctonas como es la Selva? ¿No queda bastante claro en esta obra de aventuras la idea que en la época se tenía de los negros? ¿No son los blancos representados por un tío cachas de melena al viento que domina a los monos y a los cocodrilos mientras que los negros son unos enclenques que se asustan en cuanto ven una calavera pinchada en un palo?".


Con esto del internet y las nuevas tecnologías pasa un poco igual. Un par de lectores de este blog pagaron religiosamente un dinerete por asistir a dos akelarres guruísticos sobre la 2.0 donde se dieron cita los más granados intelectuales del negocio .com, todos ellos revestidos del prestigio y de la coba que, en estos últimos tiempos, se dan los unos a los otros para hacerse conocidos (es una bola de "tu me la cascas a mi y yo te la casco a ti otro ratito" que en términos empresariales suele llamarse "sinergia") y después de escuchar muchos términos como "killer app", "start up", "spin off", "pujanzas", "markets" y otras lindezas sacaron esta conclusión:

-"Joder, estos tíos/as saben menos que nosotros".

Habían ido allí confiados de que sacarían algo en claro sobre una cuestión muy sencilla: ¿Puedo usar la red como maquinaria de distribución de mi trabajo audiovisual y que sea rentable? Encontraron la "rajada", que no la "callada" que hubiera sido lo prudente, como respuesta y tras mucho discurso se volvieron de vacío.

Al final el lenguaje es la forma más rica de delación personal, lo que pone en solfa nuestros defectos, lo que nos desnuda ante los demás pese a que, normalmente, pretendemos que nos ponga guapos frente a los otros. Como decía una profesora mía del Instituto cada vez que un alumno/a se intentaba justificar con un puñado de buenas palabritas.

-"Uy, no...santitos no quiero...dime la verdad y no me enredes que no tengo tiempo".

sábado, 4 de abril de 2009

Cosas estúpidas de las películas


Matthew McConaughey: ¿Por qué, Señor? ¿Hemos sido malos contigo? ¿No te ofrecemos los suficientes sacrificios humanos? ¿Por qué nos castigas con esta furia incontenible, Señor? Odio a este actor, sus papeles me dan grima y desde que lo vi en "Contact" me cuesta conciliar el sueño. Esa mezcla de guarrete que tiene estratégicamente aparcada su caravana junto a la mansión al borde de la playa y de esteróides me supera tanto...Además es amigo de Lance Armstrong que es uno de los tíos más fatuos sobre la faz del Planeta Tierra. Interpreta con la misma intensidad e idiocia infinita a un abogado del siglo XIX ("Amistad") que a un buscatesoros ("Como locos a por el oro"). ¿Qué le pasa a todo el mundo con este tío?

La vestimenta de las pelis de Mad Max: Vale, que el mundo se haya convertido en un erial después de una Guerra nuclear (sólo en la segunda y en la tercera...está por discutir qué narices pasaba en la primera) es una cosa traumática pero, de verdad, que no es necesario que los malos combinen el tanga y la máscara de Hockey (El Señor del Páramo, Hummungus, en "El Guerrero de la Carretera") o la cresta y las botas de tacón (Tina Turner haciendo de Aunty Entity en la "Más allá de la Cúpula del Trueno") ¿A qué viene ese dislate de crestas, cueros y vestimenta a lo Sigue, Sigue Sputnik? ¿Estarías cómodo atravesando un desierto vestido como una drag queen? ¿Convirtiendo a mi grupo de forajidos en una versión sangrienta de "Priscila Reina del Desierto"? Yo creo que no, que le daría una oportunidad a los pantalones cortos y la camiseta de toda la vida...Lo peor es que creó escuela y es imposible ver una de las muchas explotations de Mad Max que no tirara de esas chungas vestimentas. Mi única teoría: Lo único que se salvará de una Guerra Nuclear serán las tiendas de ropa Punk por la cantidad de plomo que se alberga en chapas, cinturones, tachuelas etcétera.

Escena final congelada: Un ochentazo en toda regla. Horror. En España las películas que terminaban con un plano congelado del protagonista tenían que contener al menos a un personaje que estuviera haciendo un corte de mangas o similar. En las americanas el prota suele hacer una cabriola y quedar ahí, para los restos. Infame momento humorístico. La peor que recuerdo: Eddie Murphy en "Superdetective en Hollywood".

Michael Keaton: ¿Soy yo la única persona de este mundo al que Michael Keaton le hiela la sangre incluso haciendo películas cómicas' ¿Será su boca chotis? ¿La mofeta muerta sobre la cabeza que se gasta en sus películas ochenteras? ¿La manía de rumiar como si se estuviera tratando de acordar de la siguiente línea de guión? No lo se, creo que es una mezcla de todo. Flaco favor le hizo este personajo a Batman al que ya no he podido olvidar con cara de espanto.

La dentadura de Christian Bale: Tiene una especie de premolares hiperdesarrollados que provocan que su sonrisa sea simplemente heladora. O sea, ha pasado de ser un niño encantador en "El Imperio del Sol" ha convertirse en un adulto malrollista. Fijaos y luego me contáis.
Chicas con coleta y gafas: La peor azañaga de todas las películas adolescentes de toda la vida de Alá. Muy mal. Se escoge a una chica guapa para que haga de fea. Error. La cosa es que tiene que conquistar al protagonista pese a ser una freak. Vale. ¿Qué se hace? Se le pone una capa de maquillaje? ¿Se le deforma el careto con un bate de beisbol? ¡¡¡NO!!! Se le recoge el pelo en una coleta y se le ponen unas gafas de montura negra. Tu estás viendo la película y dices: "Vaya, una empollona cañón". Sin embargo todos los de la película creen que es fea. ¿De qué van? Al final ella se suelta el pelo y se pone lentillas y acaba siendo capitana del equipo de animadoras dejando atrás una emocionante carrera como bióloga para convertirse en la novia de un "acosador escolar" profesional. ¡Viva el amor!
High School Musical: No diré nada más que esto: en el equipo de basket no hay ni un negro.

El Presidente de los Estados Unidos: ¿Es que siempre tienen que elegir a un tipo con cara de pasa para que interprete este personaje? Se libran Morgan Freeman en Deep Impact, Jack Nicholson en Mars Attack!, Leslie Nielsen en Scary Movie 4 y Martin Sheen en "El Ala Oeste de la Casa Blanca" pese a tener cara de pasa también.

Los peluquines: Ya basta de ponerle peluquines a Nicholas Cage, Travolta y Bruce Willis. De hecho creo que son los únicos tres actores del mundo que comienzan a construir a sus personajes después de haber elegido la peluca adecuada. ¡Sabemos que son calvos! ¡Que interpreten a calvos! No todo el mundo puede tener la mata de pelo que se gasta Tom Cruise (ni su sonrisa de extraterrestre). Entre las peores pelucas de la historia la que le cascaron a Karra Elejalde en "La pistola de mi hermano", ópera prima de Ray Loriga. Desopilante.


Escenas de cama: Aquí se podría escribir todo un compendio pero me quedo con dos detalles: ¿Por qué ninguno de los dos se resbala en las sábanas de satén? ¿Es que llevan velcro en el culo? ¿Cuál es la razón de que haya tantas velas encendidas? ¿Les pone la idea de hacérselo en un convento?

viernes, 20 de marzo de 2009

Hable con nosotros




Anoche fui a ver "Los abrazos rotos". Un drama que intenta ir al rtimo de una comedia y que, según su director, es en realidad un thriller. Un "thriller" porque hay un asesinato y un secreto muy bien guardado por una de las protagonistas como en "Volver" que, pese a ello, nunca fue catalogada por Almodovar como una película de ese género.

"Los abrazos rotos" de todas maneras es mucho más que eso. En realidad es el homenaje que el actual Pedro Almodovar le hace al viejo Pedro Almodovar. Si resulta de ritmo cansino, torpe y, a veces incluso, exasperante no es por otra cosa que por la necesidad del Almodovar actual de engrandecer su figura y de que quepan todos los elementos estéticos y narrativos de los que le dotó ese olvidado viejo Almodovar que, curiosamente y con el paso de los años, nos resulta cada vez más actual y con los tiempos que el director que se destapó con "Todo sobre mi madre" y que comenzó una espiral ascendente en éxitos y desdencente en cuanto a interés.


En la nueva película del nuevo Almodovar (el que creció tras la oscarizada película) se encuentran homenajes de lo más variado: hay un crimen, violencia verbal y física a porrillo, pasiones desmedidas, hijos secretos, secretos inconfesables que se confiesan al final para justificarle al espectador sus dos o dos horas y media de estancia en la sala pero, sobre todo, están Chus Lampreave y Rossy de Palma, los tacones de Marisa Paredes, el traje rojo de Carmen Maura, las estocadas del matador Nacho Martínez, el Cinearte de "¿Qué he hecho yo para merecer esto?", mariquitas graciosas, mariquitas supermalas y en una encrucijada moral e, incluso, un escritor atormentado que usa un pseudónimo (Harry Caine, pronunciado nos recuerda a "Hurricaine", que es "Huracán en inglés) como el que utilizaba el antiguo Pedro Almodovar (Patty Diphusa) y que escribe en la máquina de escribir eléctrica que se gastaba Eusebio Poncela; también un largo etcétera de referencias, lugares comunes y viajes a los que el viejo Almodovar nos acostumbró durante tanto tiempo y dos chistes privados o no tan privados: Blanca Portillo interpreta a Judith García, directora de producción y mano derecha de Harry...un personaje nada alejado de Esther García, directora de producción de El Deseo y mano derecha de Almodovar que, en esta película, se marca un papelito como la gobernante de la casa del malvado de turno y que comparte plano con Valentín Almodovar, hermano del viejo y del nuevo Pedro, que en un cameo aparece ataviado con el pantalón de faena y la camisa de cuadros y abierta en el pecho que el padre del productor y el director utilizaba cuando trabajaba como guarda de canales y atendiendo el poste de gasolina de un pueblo llamado Madrigalejo (Cáceres). También hay un personaje llamado Ray X que recuerda mucho estéticamente, al Ray Loriga, que colaboró con Pedro Almodovar en "Carne trémula" y, ahora que caigo, hay una chica con una pierna mal, cosa que ha utilizado con delectación el director manchego en alguna de sus películas.

En esta película el Nuevo Almodovar logrará ser recordado, sobre todo, por su capacidad estética lo que le diferencia del otro que se labró una carrera a costa de traer los dramas rurales a los lugares más salvajes de la ciudad y si el primero era feísta, alegremente agresivo con lo establecido y trufaba sus películas de referencias a la cultura popular más rancia este se conforma con firmar un trabajo estilizado y, a veces, francamente emotivo (las manos de Lluis Homar intentando leer el grano de una imagen en vídeo como si estuviera frente a una página escrita en braille, Penélope Cruz desdoblándose en una escena) y, claro está, no olvidar un casi impecable trabajo de los actores principales. Es verdad, Lluis Homar, José Luis Gómez, Ángela Molina y Penélope Cruz podrían recibir un guión en blanco y construir un gran papel.

Sorprende también que el Nuevo Almodovar conceda al viejo Almodovar el beneficio de la duda y lo reivindique, muy poco solapadamente, introduciendo una escena cómica que homenajea descaradamente a "Mujeres al borde de..." y en la que Carmen Machi hace de Chica Almodovar y recibe la respuesta cómica perfecta de Penélope Cruz. Es cierto que el Nuevo Almodovar es un poco zorro y, aprovecha esta escena colocada al final, para hacer bueno eso de que "un buen final arregla una mala película". Añadiría que, además, te hace albergar alguna esperanza de que lo próximo del Nuevo Almodovar sea más parecido a lo del viejo Almodovar.

Con semejante digresión diré que a mi la película, por friki cinéfago, me gustó por la sencilla razón de que me la pasé descifrando planos entendido al minutos seis o siete que todos los personajes me caían mal, que no pillaba la trama y que aquello no me llevaba a ningún sitio pero que, mi señora hermana (una muchacha vivaz, que está con los tiempos y que se declara púramente almodovariana en cuerpo y en espíritu) disfrutó del film y que flipó con todas las historias de amor. Yo saqué la conclusión de que este nuevo Almodovar ya no habla con los espectadores y que prefiere hablarse así mismo, eso o que, como Leonor Watling en "Hable con ella" es incapaz de articular palabra por estar, momentáneamente paralizado. Conclusión: haced lo que os de la gana y luego comentamos.

lunes, 16 de marzo de 2009

Melchor Miralles hace historia (¡A qué precio!)


VEO7 es la cadena de televisión que EL MUNDO tiene en la TDT y que combate a brazo partido con Intereconomía y Libertad Digital TV para llevarse ese nicho de espectadores que es el público neoliberal de nuestro país. La cadena nació con ínfulas generalistas pero, la verdad, está teniendo unos resultados francamente pobres pese a escorarse cada vez más hacia lo que tiene que escorarse una cadena hecha por el simpático rotativo madrileño: leña al mono. Tanta leña quiere darle al mono que Jiménez Losantos, que es dueño de LD TV, también sale en la cadena de Pedro Jota. ¿Te imaginas que Sardá saliera a la misma hora en Telecinco y Antena 3? ¿En qué está pensando esta gente?

Sin visos de que una línea editorial ecuánime y alejada del sensacionalismo pueda dar frutos, siendo además la línea habitual mucho más barata y beneficiosa en objetivos, Melchor Miralles, responsable de la cadena, se está empleando a fondo para que su cadena llegue a unos mínimos y está dispuesto a cualquier cosa. Cuidado que "cualquier cosa" quiere decir "cualquier cosa", al loro:

-Melchor Miralles consiguió que un formato inofensivo, el de la cámara oculta, que todos recordábamos por "To er mundo e güeno" (1982) aquella obra maestra del humor cafre de Manuel Summers se convirtiera en la perfecta guinda de cualquier programa macarra y navajero. En realidad no eran cámaras para pillar a nadie importante (no fuera a ser que nos encontráramos de cara con algún amiguete) si no para "demostrar lo fácil que es comprar un gramo de coca en España", "demostrar lo fácil que es irse con una prostituta en España" o "demostrar lo fácil que es ser captado por una secta". Eran cosas ya sabidas pero, más de uno y más de dos, cada vez que anunciaban un programa de estos rezaba por no ser el pringado que se había estado metiendo unas lonchas, ido de putas y hecho un sacrificio a Satán aquella noche algo borrosa en la que fue en todo momento acompañado por dos tíos muy majos que llevaban consigo siempre una mochila con un ojo de pez incorporado y que aparecía en ese reportaje con el rostro pixelado pero con su voz intacta y reconocible.


-Miralles ha producido dos películas revisionistas de la historia de España: "El Lobo" (2004) y "GAL" (2006, ambas de Miguel Courtois). En ellas no se hace otra cosa que apoyar las teorías del propio periódico sobre la lucha contra ETA. Pese al éxito de la primera, un éxito que me dejó picueto, lo cierto es que entre ambas sólo reunen un hecho reseñable: conseguir que Eduardo Noriega fuera caracterizado como Paul Naschy en "El Jorobado de la morgue" (Javier Aguirre, 1973).

"Ábreme que vengo a hablarte de Dovstoievsky...que soy yo, el nuevo galán del cine español...""


-Miralles fue parte de la Junta Directiva del Real Madrid en la etapa del Triunvirato Calderón/Nanín y se encargó de la sección de Baloncesto para, en realidad, no hacer nada de nada por la misma. Luego, cuando unos días antes de que MARCA comenzara a publicar cosas feas, decidió largarse.



-Miralles es el autor de esta frase que dijo sin despeinarse en 59" (TVE 1): "La misión de los medios de comunicación es influir en la línea de la política de España". Todos pensábamos que era informar y que eso era cosa de otra gente...pero no.



Pues eso, que llevado por ese don para el servicio público y los intereses privados hoy, en su edición digital, El mundo nos informa de lo siguiente: el 25 de abril emitirá la entrevista más larga de la historia, 12 horas de televisión, donde un grupo de intelectuales, deportistas, toreros y otros plumíferos entrevistarán a Pedro Ruiz. Por el interés de la noticia vuelvo a repetirlo: PEDRO RUIZ. Efectivamente: Esto se va al carajo. El asunto va a ser mítico.



¿Por qué Pedro Ruiz? Pues muy sencillo: Todo el mundo menos él tiene claro que NO tiene doce horas de material interesante para rellenar una entrevista. ¿Los tiene Pedro Ruiz? Bien intentaré hacerles un resumen de lo que se va a escuchar en esas doce horas, atentos porque solo lo repetiré una vez: DEMAGOGIA. Demagogia sobre el poder, los poderosos, Hacienda, La Iglesia, el deporte profesional, España, los intelectuales, los escritores, vosotros...pero al final no nos explicará lo que realmente queremos saber: ¿Cómo es posible que Pedro Ruiz tenga entre sus amantes a Maria José Cantudo, Amparo Muñoz, Elsa Anka, Vaitiaré (arrebatada de las garras de Julio Iglesias) o Inma del Moral? Eso no lo contestará dejándonos en la duda de si lo suyo es una atracción métrica o contable.


Podemos hacer una porra pero creo que algunas de sus frases serán: "El poder corrompe", "los políticos están corruptos", "Creo en Dios pero no en la Iglesia", "los medios están podridos", "me siento libre porque la libertad está en la cabeza" etc. además de poder descargar sobre nuestras cabezas ignorantes el hecho de que pese a cantar, bailar, escribir, interpretar, presentar, dirigir, producir, contar chistes, inventar chascarrillos y formatos de TV en realidad, a Pedro nunca lo hemos valorado en su justa medida...quizás no le falte razón: nadie ha intentado jamás deportarle. Tampoco a Eduardo Noriega, por ejemplo.


Por si fuera poco se podrán remitir preguntas por e-mail para que sean contestadas por Pedro, yo tengo unas cuantas: "¿Puedes contarnos como te inspiraste para componer "Este país es un niño enfurruñado"?" "¿Qué querías decir cuando compusiste "Amame como un ángel que aterriza?" "¿Cómo se te ocurrió dirigir, producir e interpretar la película "el día del presidente"?" "¿Qué sentiste cuando no ganaste el Goya por "Moros y Cristianos?" "¿Qué has hecho con el dineral de la indemnización multimillonaria de Antena 3 (700 y pico millones de pesetas)?" "¿Tomas Viagra?" ¿Me llevas de marcha contigo?" "¿Qué te habías administrado cuando entrevistaste a Dios en tu programa o fue sólamente un episodio de enajenación mental transitoria sin más trascendencia?".

Al parecer, según uno de sus responsables cabrán 740 preguntas, divididas en bloques temáticos donde Pedro Ruiz podrá justificarse a gusto e, incluso,lo que es más inquietante "cantar o gesticular". ¿No es demasiada paliza ya ver a Pedro Ruiz durante doce horas contestando preguntas sobre todos los temas posibles? Parece que no. Que el asunto es que todo parezca una charla de amigos...no puedo ni imaginarme lo que puede ser quedarse encerrado en un ascensor con Pedro Ruiz y que se ponga en plan "amiguete". Sudo sangre de pensarlo.

Por si fuera poco todo se trata de batir el Record Guiness de la entrevista televisada más larga de la historia que pertenece, creo, a Fidel Castro. ¿No es paradójico que El Mundo intente arrebatarle un record al dictador Cubano? ¿No hubiera sido mejor ofrecérselo a José María Aznar y consumar así la venganza por completo que comenzó con aquel: "El Rey viajará cuando toque"?

Por cierto, Melchor Miralles dice que este es un formato novedoso. Nada de eso. En la Unión Soviética se emitía un programa llamado "100 preguntas para un sabio", posiblemente el programa más soporifero y chungo de la historia y que consistía en llevar al plató a un Físico Nuclear o un Técnico Aeroespacial y hacerle 100 preguntas tan bajoneras desde el punto televisivo como "¿Cree usted conveniente la aplicación del Cesio a la fórmula primigenia del nucleo de fisión de la Planta Nuclear de Smolensk?". Ni que decir tiene que el programa no tenía límite de tiempo y que en las contestaciones no se permitía el más mínimo chiste, claro...tampoco es que haya muchos chistes sobre Física cuántica pero, aquí me pregunto, si habrá los suficientes chistes como para que Pedro Ruiz rellene 12 horas de show y no lo decimos desde aquí que ya lo dijeron en el extinto "Sabías a lo que venías" de La Sexta. Lo mejor al final del vídeo.












Para finalizar proponemos un maratón de doce horas (invite a sus amigos y haga una barbacoa o similar) y algunos juegos para que las doce horas se hagan más llevaderas: cada vez que diga la frase "España de charanga y pandereta" hay que beber un chupito de tequila, si dice "corrupción" dos chupitos y si usa palabras como "Españolito", "español de la calle" o "gente sencilla" tres. La cosa puede terminar en intoxicación etílica grave.

Nota del Insustancial: Gracias a Tomas Verlaine por ponerme en la pista de semejante notición.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Piqueras vs. Daniel Plainview


Cuando era joven Pedro Piqueras soñaba con ser un artista folk. Fundó un grupo de poco éxito llamado Carcoma junto a Javier Castro (que luego militaría en los muy castellanos Nuevo Mester de Juglaría, los que tienen padres progres entenderán, los que sean de Segovia mucho más) y también estuvo haciendo sus pinitos en algunas formaciones como Nuevo Mundo, si no me equivoco. El pujante folkie español, formado básicamente por matrimonios de profesionales liberales, nació a finales de los años 70 y, como todavía no se podía decir lo que uno quería, se buscaba la excusa de las letras de la música tradicional (plenas de críticas al señorito, al dueño y que hablaban del agravio del rico sobre el pobre) para armar un poco de lío y soliviantar a unos cuantos grises.

Pues el caso es que Pedro Piqueras era uno de esos optimistas jovenzuelos que llevaban fulares y estaban pegados al diario Madrid o a Pueblo; soñaban con escaparse a Mallorca o Ibiza a hacer el "hippipollas" (eso no es mío, es de Moncho Alpuente, que siempre ha sido más rockero) y fundaron chifladuras como el Festival de Rock de Canet cuyo documental, dirigido por el rrrrutilante Angel Casas, es una de las colgaderas audiovisuales más grandes de los años 70. Como nota "diver" diremos que Loquillo, en sus años mozos, se sacaba unas perras vendiendo costo y tripis junto con un colega suya y nos imaginamos amedrentando a los hijos del incienso y el macramé con su "rock attitude" (esto no es nuestro, lo reconoce el propio Loquillo en su documental).


¿Cómo se puede pasar de ser un pastueño periodista nacido en Albacete que cree en el buen rollito "folkie", que reconoce que es un "cachondo" al que le hubiera gustado "ser un cantante de swing" y que disfruta del Atleti...o sea que es un canalla en el fondo...haberse convertido en el "asustaviejas" oficial del Estado Español?

Es una de esas cosas que jamás entenderé, quizás tampoco que intentara reconvertirse en una Ana Rosa masculina fugazmente, y que me parece intrigante.

Esta tarde viendo "Pozos de ambición" (Paul Thomas Anderson, 2007) junto a mi señor padre, que se ha quedado con el culo torcido, me he acordado de Piqueras. Fugazmente. La película cuenta la historia de un prospector de petroleo llamado Daniel Plainview al que sólo mueven los malos sentimientos, avanzado a su tiempo, el personaje de Daniel Day Lewis (que cuenta la leyenda urbana, más bien pueblerina, que pasó por mi pueblo montado en una moto desde Portugal preguntando por Miguel Indurain, o sea, francamente despistado) representa a un hombre avanzado a su tiempo al que mueve la codicia y que se dirige en su vida con una violencia extrema que traspasa la línea de los negocios. En realidad es tan listo, y los pueblerinos californianos tan tontos o tan inocentes, que no encuentra ninguna dificultad en elevarse sobre ellos y en eliminarlos si se ponen muy tiquismiquis.


Queda, por descontado, que Piqueras es un santo varón que jamás la emprendería a golpes con un desgraciado para quitárselo de encima pero sí representa, en mi humilde opinión, una especie de salto temporal incómodo que nos ha dejado, a algunos pueblerinos televidentes, con la sensación de que algo está pasando sin que podamos enterarnos ni remotamente de las intenciones últimas que esconde el informativo que dirige.
A mi lo que me acojona del telediario de Piqueras no es que tenga una especial afición por el gore, algo un poco adolescente pero justificable, como para su capacidad de estarnos diciendo: "Todo está mal pero es que va a empeorar". Hoy el asunto de un lonely gunmen en Alemania nos ha enseñado una noticia parecido ocurrida en Alabama y de ahí ha saltado mágicamente a Columbine, al surcoreano que la emprendió a tiros en la Universidad de Virginia, y luego al finés que se publicitó en youtube, para después incidir en una noticia sobre la investigación de Marta del Castillo...para terminar en un abuelo de Murcia que se ha bajado a cuatro trabajadores de la Seguridad Social. Ya saben: Nadie está libre de que le de un parraque de rabia homicida.

Gracias a Piqueras la España Negra se globaliza y puede ser mezclada con otras desgracias dejándonos ante un panorama desolador de violencia doméstica, robos, bandas de albano kosovares y eso, que todo esto está cada vez peor y se parece cada vez más a Mad Max y la Cúpula del Trueno.

Como Plainview, aterrizando en la primer California, Piqueras ha aterrizado en nuestras televisiones para avanzarnos como será el panorama del periodismo televisivo del futuro y que ya pisa con fuerza en Estados Unidos, Italia o Inglaterra donde se ha montado todo un debate sobre los límites catódicos de la noticia. Un mundo desolador de noticias de saldo, de amarillismo reconcentrado, de sacarte los colores pero que pita entre nuestras vecinas. En realidad Piqueras y otros que tienen menos audiencia, pero que le gustaría tenerla, tiran de la misma tripa de los espectadores esperando acojonarlos, ofreciéndoles un espectáculo que no pueden dejar de mirar pese a que les repela.

Es curioso como una efectiva red de medios espectacular, de satélites, de internet, de profesionales, de unidades móviles que son capaces de deberían de ser capaces de informarte de todo lo que pasara en cualquier lugar del mundo en tiempo real son malgastadas en enseñarte lo que ocurre en la esquina del lado, haciendo más pequeño nuestro mundo y nuestras miras. Eso es lo que separa a Piqueras de Plainview, su incapacidad para entender esta grandeza, de sacarle partido pero es normal porque dentro de Piqueras debe de seguir existiendo un cantante de folk flipado con lo rural, con sus leyendas, con hacer música con un almirez y una botella de anis del Mono.

Nota (triste) del Insustancial: No me gustaría irme a dormir hoy sin acordarme de Álvaro Carrión que murió tal día como hoy hace cinco años en la Estación de Santa Eugenia. Conocí su historia a través de su hermano, Diego Carrión, con el que tuve el placer de compartir redacción y, desde entonces, cada 11 de este mes tengo un rato para acordarme de los dos. Como The Pentangle, otros folkies, me sigo preguntando cuando se romperá el círculo.