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miércoles, 18 de marzo de 2015

Los huesos de Cervantes

      Ilustración de @PerracaAbisal                                                         
                                                        


Cuando se cumplen 399 años de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra al ayuntamiento de Madrid le ha entrado muchísima prisa por hallar la localización exacta de la tumba del escritor.

¿Sabíamos hasta ahora donde había sido enterrado Cervantes? Más o menos. Como reza un relieve de la fachada de la Iglesia Conventual de las Trinitarias situada entre la Calle de las Huertas (“Huertas” a secas para madrileños) y la de Lope de Vega fue allí donde fue a parar su cuerpo por “su expreso deseo”.  Lo cierto es que Cervantes no fue enterrado allí en dicho templo si no en la iglesia y el convento que había antes y que su “expreso deseo” bien pudiera ser una exageración ya que, al fallecer, Cervantes no era tan rico como para poder “desear” donde iba a ser enterrado . De hecho, algunos hombres de la época (Lope de Vega) destacan que, muy viejo, andaba de casa en casa de editores y mecenas intentando colocar sus obras para ganarse el pan y se sabe que ingresó en la Cofradía Tercera Franciscana (seglar, pero de peso) por lo mismo que Luis de Góngora tomó los hábitos en su vejez: asegurarse un plato de comida diario.  

Decía un estudioso de Cervantes, allá por los 90, que había casi un Quijote para cada lector y que era posible que fuera una de las pocas obras, tal era su grandeza, capaces de tener casi todas las interpretaciones posibles. El significado de “El Quijote” ha ido cambiando con los siglos. Fue considerada por los contemporáneos como una obra menor de corte cómico sin más grandeza que la de hacer reír al populacho. Así queda registrada en la época y así sabemos de su percepción gracias a toda la producción (una obra de teatro de Lope, de texto perdido actualmente y el romance “El testamento de Don Quijote” de Quevedo entre las notables) que inspiró. Los románticos la leyeron de forma trágica y su percepción mundial la consagró como “universal”. Con los años venideros los estudios y la ampliación del campo del estudio literario ha dado para escudriñar cada palabra del mismo.



La vida de Cervantes también ha sido objeto de estudio y también ha cambiado de significado desde entonces: fue una vida nimia y casi sin importancia de un hombre que comenzó a escribir de forma continuada siendo ya muy mayor y que se sentía frustrado por el éxito de la que consideraba su peor obra (ya le hubiera gustado a él ser más aplaudido por La Galatea) que fue agrandándose hasta el punto de que, ya en la época franquista, no había lameculos oficial que no equiparara “El Quijote” a “Lo Español” y a Cervantes como un  hombre piadoso, defensor de la fe y noble venido a menos por sufrir las enfermedades propias de España: básicamente la envidia. Pueda parecer contradictoria esto de ensalzar a la patria y menospreciarla en la misma línea pero, en realidad, ese es uno de los símbolos de la ideología franquista: señalar que las virtudes no estaban al alcance de cualquiera pues eran propiedad de la dirigencia y que, el resto, el pueblo vivía enfermo de los peores pecados y que, justamente por eso, había que dirigirlos con mano dura.

Para mi fue Cervantes muy español en lo trágico que tiene lo de ser español. También es verdad que fue un macarrilla en la línea de Shakespeare (similar talento para la escritura y el disimulo) y que vivió un poco a salto de mata, que estuvo preso por robar dinero de las recaudaciones de impuestos y que, en su juventud, es muy probable que tuviera que escapar de Madrid y refugiarse en Italia porque había herido gravemente a un tal Antonio Sigura (sic) en un duelo que, en realidad, podría traducirse como “unas puñaladas traperas en un callejón”. Fue muy español Cervantes en “lo chocante” y en “lo contradictorio” que tiene ser español pues acabó siendo enterrado en las propiedades de los Trinitarios.


El escritor, junto con su hermano Rodrigo, fue apresado por el pirata Dali “El Cojo” Mamí frente a las costas de Gerona cuando regresaba a España en 1575 y fue confinado en la ciudad de Argel al recaudo del Bey de la ciudad, Azán Bajá. Le encontraron unas cartas de recomendación en su poder y sus captores pensaron que eran unas personas valiosas por lo que pidieron un rescate desorbitado: 500 coronas de oro. En 1577 los trinitarios llegaron hasta Argel para liberarlos pero no había dinero suficiente por lo que Miguel decidió que fuera su hermano el que fuera liberado. Durante todo ese tiempo su madre, Leonor de Cortinas, no dejó de buscar la pasta. De hecho se sabe que levantó unos cuantos falsos testimonios delante de la Corona y algunos notarios para recaudar el dinero y que se fingió viuda para que la cuantía  de la ayuda que por ley se entregaba fuera mayor. También, durante ese tiempo, cayó sobre su madre la sospecha de que el cautiverio se alargaba demasiado y que se estaba gastando el dinero en sí misma.  Tuvo varios reclamos de las cantidades que fue hábilmente posponiendo. Por si fuera poco, y hasta en cuatro ocasiones, Cervantes intentó la fuga y fue apresado y torturado en las cuatro recibiendo fuertes castigos físicos y aislamientos más alargados. Una de las veces, de hecho, fue acusado por otro preso: Juan Blanco de Paz, un dominico, que pasó a la historia por ser un pedazo de bandarra.

En 1580 son dos monjes trinitarios los que liberan a Cervantes entregando 250 coronas de oro a Azán Rajá. Al parecer el dinero sale de Leonor de Cortina y un dinero “restante” de una especie de recaudación express hecha casi a pie de obra por los dos monjes. No hay constancia de que se llegara a cerrar la cifra de 500 coronas o si ese dinero restante fue entregado nunca.



¿Podrían haberse quedado con parte de ese dinero? El autor de “El Lazarillo” sostiene que sí denunciando en el capítulo cuarto de su libro, con cuatro trazos, la manera de manejarse de los Monjes de la Merced, la otra orden encargada de rescatar presos:

 “Hube de buscar el cuarto, y este fue un fraile de la Merced, que las mujercillas que digo me encaminaron, al cual ellas le llamaban pariente: gran enemigo del coro y de comer en el convento, perdido por andar fuera, amicísimo de negocios seglares y visitar, tanto que pienso que rompía el más zapatos que todo el convento. Este me dio los primeros zapatos que rompí en mi vida, mas no me duraron ocho días, ni yo pude con su trote durar más. Y por esto y por otras cosillas que no digo, salí del.”.


Son estos comentarios los que hicieron que el autor de la obra haya querido permanecer en el anonimato hasta nuestros días. Al parecer, el sentir general de la época, era que estos monjes andaban un poco a la suya y que parte de las limosnas recibidas para la labor de salvar presos se convertía en negocios de las propias órdenes o iba a parar al bolsillo de los propios recolectores. Recordemos que, en los años 40, todavía se consideraba a “El Lazarillo” como una obra “anticlerical”.

¿Imaginan ser enterrado en la propiedad de unos tipos que te hicieron la puñeta o sospechas que te hicieron la puñeta? Pueda ser posible que Cervantes no tuviera más remedio que ser enterrado entre los Trinitarios porque no tuviera un real para pagarse un entierro digno.

Hay que decir que Cervantes nunca lo tuvo bonito con los poderes políticos. Primero porque, como saben, se apropió de un dinero que no era suyo cuando era recaudador de impuestos (pagó con una pena de cárcel por el asunto) y, después, porque su obra fue más del gusto popular que del gusto nobiliario que preferían cosas que entendían como más elevadas. “El Quijote” fue una obra concebida para gustar al Rey Felipe III que era más tarambana y más juerguista que su padre, Felipe II. Sabemos que su obra gustó pero que no se vivía de las ventas porque no había mucha gente que supiera leer. Se vivía de los mecenas que, como ya digo, se mostraban bastante esquivos y preferían a gente como Quevedo que sí les había pillado el puntito a ese humor de reírse de los desgraciados, o los que han caído en desgracia, y darle betún a los que tienen la sartén por el mango. No es que nadie quisiera comprar la obra de Cervantes, es que se entendía como insignificante para invertir en su autor bien porque era ya muy mayor (que lo era cuando retomó su carrera literaria) bien porque resultaba un tanto incomprensible para sus contemporáneos.



399 años creo que a Cervantes le hubiera sorprendido mucho que andemos con debates sobre el lugar donde ha sido enterrado y, sobre todo, que aquellos que se lo pusieron tan difícil  y que lo comprendieron tan mal se peleen por ponerse la medalla del hallazgo de sus restos mortales. Mucho peor le hubiera sentado que, en realidad, todo huela a maniobra turística a kilómetros y a la necesidad de unos dirigentes del ayuntamiento que necesitan reavivar una zona concreta de la ciudad para poner un museo, vender algunas entradas y baratijas y, claro está, revalorizar el precio del suelo que es en lo único que parece que los españoles de ahora sabemos ver beneficio.  Es mucho más español esto de expoliar la memoria de un convecino que “El Quijote” o Cervantes en sí.

Fuera de toda discusión queda enseñar a Cervantes mejor y que aumente el número de personas que se atreven con un tocho como es “El Quijote” o que se animen a leer alguna de sus obras menores (las que él consideró mayores). Este no es un debate cultural, ni siquiera una reparación histórica de un incidente grave ( En España perdemos a los artistas, no tenemos forma de saber donde están Cervantes, Velázquez o Jorge Manrique entre otros) si no una de esas maniobras para sacar pasta que tanto sonrojo provocan. Ver a la alcaldesa de Madrid sosteniendo un informe de una excavación arqueológica se hace aún más patente que no sabría explicar quién es Cervantes, que no ha leído ni una sola línea de su obra y que no sabe muy bien las razones de este despliegue excepto, claro está, la promesa de que en Londres se recaudan unos 400 millones de euros con la explotación de la figura de William Shakespeare.

Posiblemente la interpretación de la obra cervantina cambie con cada lector, con cada época pero, lo cierto, es que podemos estar seguros de que hay una constante vital en su trayectoria: nunca ha sido muy bien tratado por el poder y siempre será un incomprendido. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Madrid me mata...de corazón


(El artículo ha sido actualizado con una nota al final del mismo)

Vale, Ana Botella no tiene ni puta idea de inglés. Muy español. En realidad este es un reflejo del poco interés del español medio por aprender cualquier lengua que no sea la suya propia. Y convengamos en decir que Ana Botella, y su famoso consorte, tienen una mentalidad muy de español medio que, por las circunstancias (bien sea haber tenido éxito con un taller de aluminio, bien por haber sido Presidente del Gobierno y Alcaldesa de Madrid) han tenido “éxito en la vida”.

Los Aznar-Botella siempre me han parecido unos paletos. Unos paletos de esos que, cuanto más se han esforzado por dejar de serlo, más se les notaba el pelo de la dehesa. Sin más.

Pese a sus evidentes carencias en términos de gusto, profundidad cultural, conocimiento de la historia de España y, sobre todo, de la división entre lo público y lo privado este tándem político parece sentirse muy a gusto. Es más, demuestra en cada aparición pública que creen estar en otro nivel, en uno altísimo, en uno que ningún mortal sería capaz de apreciar en toda su grandeza.

Lo terrible no es que Ana Botella no sepa inglés, lo terrible es que nadie le haya dicho que no sabe inglés y le haya dejado creer que sí del mismo modo que alguien le hizo creer a su marido que corría los 10.000 metros lisos dos o tres minutos más rápido que el recordman africano de la especialidad. Es más, estaba tan seguro de ello, que poniendo los pies sobre la mesita de café así se lo contó a George W. Bush.




Los Aznar-Botella han venido demostrando en las dos últimas décadas que creen que van “sobraos”. Tanto que Aznar estuvo dando clases en Georgetown y que su esposa decidió que era momento de dedicarse a la política. No desde abajo y tal, no. Bueno, desde lo que Ana Botella considera comenzar desde “abajo”: concejalías fugaces de camino a ser nombrada alcaldesa de una capital europea de más de 3´5 millones de habitantes. Modestia lo llaman. Y sin pasar por un proceso electoral.

Ya digo que no me importa mucho que Ana Botella no sepa inglés. Ahí estuvo Mariano Rajoy hablando en español, diciendo muchos topicazos pero, bueno, al parecer bastante consciente de que no está el patio como para darle más carnaza al populacho. Bien, presi, bien.

Lo que me molestó del discurso del “Relaxing cup of café con leche in la Plaza Mayor” fue el hecho de que la alcaldesa fuera capaz de vender “la noche madrileña” como uno de los atractivos de la candidatura casi por encima del hecho de que tenemos ahí unas infraestructuras criando matojos desde hace seis años y que solo sabe Alá qué pasará ahora con ellas. Es más, el avispadísimo gurú que han contratado por 2 milloncejos de euros para dirigir el cotarro de la candidatura, ha tenido el empeño de vender Madrid como una ciudad alegre y simpática, efervescente cuando se oculta el Sol.

El problema es que desde que el PP apoyó la moción de censura contra Juan Barranco y puso en el poder a Rodríguez Sahagún no ha hecho otra cosa que intentar cargarse toda esa vida nocturna y, con ella, no solo el hecho de tener gente bebiendo a horas intempestivas si no, también, la celebración de cualquier actividad cultural con horario nocturno.

Es posible que a Ana Botella nadie le haya informado de este hecho, de que el ala más rancia y costrosa de aquel Partido Popular (con Álvarez del Manzano como cerebro y el Concejal Matanzo como brazo fuerte) que se oponía a cualquier sala de conciertos, bar, disco pub o sala de exposiciones donde se juntaran más de cinco madrileños para echar el rato.

La excusa del ruido, del sexo con SIDA o embarazo no deseado, de la destrucción de la fibra moral de la juventud, del relajo de las costumbres, de la delincuencia, de la droga y un largo etcétera de tróspidas excusas han servido para acabar con una vida nocturna que jamás volveremos a recuperar.

Es un hecho que la ciudad de Madrid no tiene una buena red de conciertos pequeños y tampoco de grandes conciertos. Esas cosas se hacen en capitales más conscientes de sus fuerzas como Lisboa donde se puede fumar en los bares y se puede beber una cerveza sentado en cualquiera de las escalinatas del Barrio Alto sin temor a ser molestado. El PP llamó a eso “vandalismo”.

¿Qué efecto ha producido esa prohibición? Las “chino latas”. No me llaméis loco, una directiva municipal absurda sobre falta de salubridad ha provocado no la eliminación de la costumbre de beber en la calle si no, más bien, la proliferación de la venta ilegal de alcohol. Estupendo.

Este es un ejemplo pequeño de un problema mucho más grande. La reticencia del Ayuntamiento de Madrid a dar licencias de locales de ocio, su guerra abierta contra todo lo que oliera a entretenimiento y cultura nocturna (insisto, conciertos, exposiciones, representaciones teatrales, ciclos de cine…) provocó la proliferación de locales menos salubres, menos acondicionados y menos seguros y, por tanto, de un enrarecimiento del ambiente nocturno y de una avería general del mismo. Los ejemplos en la capital son enormes.

Esta teórica fortaleza caciquil ha generado casos de corrupción sangrantes y diarios que, si tenemos en cuenta el testimonio por la bajini de algunos propietarios de locales, ha venido en multiplicar la aparición de mafias reconvertidas en “equipos de seguridad” y la solicitud “a calzón quitao” de algunos elementos del funcionariado público de pedir dinero a cambio de, cuando no hacer la vista gorda, dejar de pasarse por el local para ponerse tiquismiquis con el nivel de ruido, las obras de insonorización y tantos y tantos requisitos.
Solo así puede explicarse que haya locales en Madrid que reciban la visita puntual de los municipales todos los días que abren sus puertas y otros tengan camello oficial en la puerta de los lavabos sin que se persone en las instalaciones ni un enano vestido con el uniforme de Prosegur.

El caballo de batalla de los 80 fue el punk, el de los 90 el rock y, en los últimos tiempos, ha sido el tecno y la cultura de las drogas y el desencanto que, teóricamente, arrastran. Menos mal que, para salvarnos de él y para comportarse como la Liga Americana por la Decencia que auspició el Código Hays tengamos a un ayuntamiento que, albricias, con motivo de la posibilidad de darle salida a un montón de obras públicas que se construyeron antes de tiempo y que de habernos designado como sede olímpica habrían sido declaradas como “obsoletas” y vueltas a construir se cae del caballo y hace de algo que se ha intentado cargar (que se ha cargado en gran parte) un “motivo de atracción turística”.

Recuerdo las palabras del actor Alfonso del Real que a mediados de los 90 adquirió un local con el dinero que había ahorrado durante años de duro trabajo para convertirlo en un café-concierto. Ni con él, con aquel inofensivo ancianito, tuvieron piedad y le permitieron hacer todas las obras para luego denegarle los permisos de apertura porque, teóricamente, los vecinos se habían quejado de que el establecimiento iba  a hacer mucho ruido. “Me han arruinado” dijo llorando en una entrevista. Y eso que ni siquiera hablábamos de una juventud despendolada y ye-yé bebiendo, drogándose y fornicando a su libre albedrío; estábamos hablando de un café-concierto donde se ofrecerían actuaciones de música lírica y repertorios de cuplé.

NOTA: Por lo que me cuenta un airado comentarista el local de Alfonso del Real llegó a abrir. Se llamaba "Zarabanda" y tuvo actividad comercial como "café-teatro" hasta que le fue revocada la licencia para horario nocturno y optó por el horario diurno. En el horario diurno funcionó durante un tiempo, corto, como "after hours"...Por ahí decía yo que las ordenanzas municipales habían generado monstruos de este tipo (la conversión de un café-teatro en un after hour...por ejemplo) y habían criminalizado la diversión con actitudes un poco ridículas.


Bien haría este consistorio, si tiene a bien, de dejarse de aventuras olímpicas e invertir un dos o un tres por cierto de ese dinero y esfuerzo en reforzar los lazos de la ciudad con la cultura y la diversión, con el compromiso de volver a ser la ciudad que fue en la década de los 80 y los 90 donde disfrutamos de todo tipo de eventos culturales y lúdicos que poco tenían que ver con esa obsesión por las procesiones garbanceras de Álvarez del Manzano y la restauración chusca e impostada del verbeneo rancio que se confunde con la tradición para que Espe, Alberto o Ana se hagan un publireportaje vestidos de chulapos y se marquen un chotis con algún viejo despistado.



Más les valía estudiar a nuestros gobernantes por qué no hubo banda interesante en aquellas dos décadas que no viniera a Madrid a dejarnos la flor de su gracia y por qué ahora ya no estamos en el mapa y, sobre todo, cuál es la razón para obsesionarse con convertir Madrid en un lugar aburrido.  Si Ana Botella supiera qué ciudad dirige se daría cuenta de que el espíritu de la misma es noctívago, no por Alaska y los Pegamóides y por la promoción que Tierno Galván hizo de Madrid como un destino juvenil si no por gente como Rubén Darío o Valle-Inclán. 

El problema de Ana Botella no es que no sepa inglés, el problema de Ana Botella es que es una completa ignorante que desconoce la historia de la ciudad que gobierna y, más allá de eso, qué narices puede ofertar Madrid que pueda etiquetarse como “noche madrileña”. 

El problema de la alcaldesa de Madrid es que está tan poco acostumbrada a hablarnos como si mereciéramos algo de respeto, está tan poco acostumbrada a no echarnos la bronca, a no respondar a preguntas, a no soportar la más mínima crítica, está tan acostumbrada al tono desafiante y hostil y al "ordeno y mando" y a no tener que pedir nada "por favor" que cuando quiere resultar simpática y cercana parece aún más escalofriante, parece la bruja atrayendo a Hansel y Gretel a la casa de caramelo. Seguramente porque lleva unos años haciéndose a la idea de que los súbditos somos todos tontos y estamos hambrientos y que, por tanto, nos creemos cualquier cosa. Es una pena que no calculara que el COI está lleno de estómagos repletos y de gente que necesita menos a Madrid de lo que ella necesita a la ciudad. 

Como madrileño (madrileño impostado pues no nací aquí...aunque esa es una forma como otra cualquier de ser madrileño llamada "porque yo lo valgo") esta ciudad me mata. Me mata de verdad. La adoro. Será por eso que ese amor a este sitio me haga preguntarme por qué su máxima representante no tiene ni puta idea de como respira y late. 

domingo, 31 de enero de 2010

Madrid-Salinger



Una perroflauta vocifera en medio de la calle. Es difícil entenderla porque no deja de caminar mientras da vueltas sobre sí misma para increpar a gente inexistente. Sus gritos se mezclan con el silbido del viento que azota la ciudad, un viento rápido y helador propio de las mañanas de los sábados.

Anoche una anciana completamente ida imploró al conductor que la "llevara a la Sierra". A cualquier pueblo de la Sierra donde hubiera un sitio donde pudiera descansar porque los vecinos (no explicó cuáles) no le dejaban dormir desde hacía dos o tres años. Detrás de ella uno de los vigilantes jurados de la estación de autobuses -uno de esos tíos a los que el uniforme les regala un aspecto de vagos aún mayor que el que tienen que tener sentados en su casa cualquier domingo nada más levantarse- hacía gestos con las manos de que estaba chalada. En realidad no era necesario. Un buen amigo mío compartía planta con un vecino que le mandaba mensajes escritos en papeles sucios pidiéndole que le tuviera al corriente de las últimas noticias del frente y, sobre todo, que llamara  a su puerta el día que la Guerra (una Guerra total, con mayúscula) por fin hubiera terminado y no se tuviera que encontrar cadáveres podridos en cualquier esquina.

Madrid a veces parece un desquiciado zoo humano por el que paseas preguntándote si no serás también tu otra de las fieras expuestas detrás de los barrotes mostrándole al mundo, inconscientemente, tu propia rareza, el exotismo que te hace único y que cualquier biólogo podría perfectamente catalogar dentro de una exacta subcategoría, de un preciso fenotipo. Quien sabe, nunca tenemos demasiado tiempo para ponernos a pensar en estas cosas porque, la mayoría de las veces, la mediocridad propia, heredada, impuesta o aceptada nos obliga a seguir caminando alegremente moviendo la rueda de la jaula.

Miro a la gente que duerme en la calle este invierno tapada por mantas viejas, plásticos y cartones que complementan su vestuario con forros hechos de papel de periódico gratuíto preguntándome si no son siempre demasiados los que viven en esta situación. Invisibles. Silenciosos y alcoholizados, con los ojos inyectados de sangre amarillenta. Tom Waits hablaba en "El Rey Pescador" (Terry Gilliam, 1991) de que los vagabundos chiflados cumplían un estupendo papel social: eran semáforos morales. Justo el día en el que ibas a mandar a la mierda tu trabajo para buscar algo mejor o abandonar a tu familia te cruzabas con uno y, rápidamente, te planteabas cosas como que, al menos tú tenias todas tus extremidades o un lugar donde ducharte. Rojo-Stop. Luego seguías caminando. Verde-continúe. A otra cosa.

Un profesor me dijo una vez que procurara no caer en la vulgaridad. Me agarró por banda, copa en ristre, y me soltó la frase "procura no caer en la vulgaridad". Nunca he sabido muy bien a qué se refería, es posible que fuera una de esas frases vacías como "Vive con la pregunta" o "Me cuesta creer que a estas alturas nadie sepa, a ciencia cierta, en qué gastan el dinero las diputaciones provinciales". A lo mejor solo era la frase de un tipo que se había bebido demasiados whiskys con hielo pero, al menos, lo respetaba y siempre que inicio algo me acuerdo de la forma en la que, sentenciosamente, me dijo aquello. A lo mejor yo era todavía demasiado joven para entenderlo porque, todavía, eso de la vulgaridad me persigue cada vez que me siento a escribir. Me lo tomé por ahí y por lo de irme fijando en todas las cosas que pasan a mi alrededor, en la forma en la que la gente se sienta o, en el modo, en el que una persona habla a otra. Incluso cuando hablan con personas que ni siquiera están ahí o tienen riñas con vecinos inexistentes.

Ha muerto Salinger que, en "El Guardián en el centeno", nos transmitió toda la tensión de despertar en medio de una ciudad que nos parece ajena, de la tristeza de ser joven, de la pérdida pero, también de como no caer jamás en la vulgaridad diciendo lo justo. Obra pequeña y gran impacto. No hay que escribir 150 libros en tu vida, que aprenda más de uno, para pasar a la historia como un genio que nos transmitió la angustia de fijarse en las cosas demasiado. Caigo en la cuenta de que escribir de Salinger es bastante vulgar.

Será que en la adolescencia me sentía de un modo raro (gases pensaba) y leí "El Guardián entre el centeno" -horrible traducción de "The Catcher in the rye"...el catcher es el jugador que se pone detrás del bateador en el baseball y Holden Caulfield conserva un guante de baseball sobre el que su hermano escribió algunos poemas- y descubrí que era normal sentirse ansioso y sobrepasado por las circunstancias. Con la edad es muy posible que hagas más duro. Sólo posible.  

sábado, 1 de agosto de 2009

Dean Parrish

Esta es la historia de un jovencito de ascendencia italiana llamado Philip Anastasia nacido en Brooklyn que en la década de los 5o rompía el corazón de sus compañeras jovenzuelas con su aspecto de pequeño Paul Anka y su rollo de teddy aseadito al estilo Buddy Holly.
Philip tuvo un grupo en NY antes de dar el salto definitivo a una carrera en solitario que arrancaría brillantemente cuando la Warner, que andaría buscando un ídolo juvenil al que exprimir en las listas de discos, se fijó en él, le anglificó el nombre y le puso delante de las narices un contrato tan jugoso como draconiano. Desde 1964 a 1967 Philip, ya Dean (no hay que investigar demasiado para saber el quiz de su nombre artístico, fue convenientemente esclavizado por su compañía de discos que, muy pronto, se olvidó de él. De hecho, se olvidaron tanto que no llegó a grabar jamás (y hasta fecha de hoy) un disco largo de esos de 10 canciones y foto suya en portada. Pese a todo graba "Skate", Brick, broken bottles and sticks", "Determination" y, sobre todo, una pequeña joya llamada "I´m on my way"...

Todas sus canciones se graban a prisa y corriendo y salen a la venta exclusivamente en single lo que acaba de aburrir a Dean que, sin embargo, se granjea fama de buen tipo, muy profesional y, sobre todo, gran cantante y guitarra (guitarra que la compañía no le deja sacar al escenario). En 1967 y después de haberse decepcionado y decepcionar a la disquera, que cree que es demasiado adulto y desgarrado para el sello, sobrevive como músico de estudio grabando para el sello Motown y para todo aquél que tenga unos dólares que pagarle. El dinero lo quiere básicamente para recuperar su nombre y pagarse una carrera como actor que es igualmente decepcionate.

A partir de entonces se dirige única y exclusivamente a la cosa alimenticia y graba en estudio para gente como Jimmi Hendrix, Santana o un jovenzuelo Bob Marley aunque lo intentaría de nuevo en la banda Steeplechase, tan olvidada por el gran público como adorada por exquisitos melómanos de todo el mundo.

Musicalmente entra en los 70 siendo un obrero del asunto y haciéndose una buena reputación como cantante de casinos, bodas y comuniones de postín...lo que no sabe Philip es que en Europa el soul tiene un espectacular repunte junto a la movida mod y se reivindica un sonido llamado Northern Soul. Alguien, nadie sabe como, comienza a pinchar sus temas y "I´m on my way" se convierte, convenientemente reeditada, en un éxito mayor de minorías alcanzado el puesto 38 de las listas británicas allá por 1975. Vende alrededor de un millón y medio de singles pero nadie informa a Philip (Dean en Europa todavía) de que es una pequeña celebridad.

No es hasta 2001 (cuando ya ha vendido casi el doble de singles) cuando Philip Anastasia es recibido en olor de multitudes (menores, claro) en Inglaterra donde actúa con gran éxito y es reivindicado públicamente por Paul Weller o Ocean Colour Scene que hace una versión de su "Right, Left and centre". Desde entonces siempre guarda algunas fechas para dejarse caer por nuestro continente actuando en Inglaterra, Holanda y España donde llega, por primera vez en 2007 sólo y sin banda propia. Son The Teenagers, una banda granadina de soul, la que se encarga de la parte musical desde aquél concierto en La Boite (Madrid) en la que sólo pudieron ensayar un poco antes.

Hasta entonces jamás había oído hablar de Dean Parrish o de Philip Anastasia (aunque sí lo había visto interpretar a un cantante de bodas de postín en un episodio de The Sopranos sin reparar en él, claro) pero además de hacer todas las fotos que aparecen en este post me puse a la cola para que me firmara el poster del concierto. Le dije que había ganado un fan y me dijo: "Lo importante es que te lo hayas pasado bien y que nos hayamos conocido ¿Eres el tipo que me ha estado haciendo fotos durante todo el concierto? ¿Podrías enviármelas por email?". Tan afable, tan majete y tan profesional que cuando un avispado fan se acercó con cinco singles en vinilo para que se los firmara le dijo: "Sólo puedo firmarte uno sin dedicatoria porque no quiero que mi música ande por ahí dando tumbos por Ebay y que alguien se forre al día siguiente de mi muerte...¿No te parece, colega?". Sin perder la sonrisa, sacando todo el neoyorquino italoamericano que llevaba dentro, me imagino que también era la frase de alguien que había sido explotado y tragado por el sistema.



Por la noche volvimos a coincidir con él, pantalón, camisa y chaqueta vaquera con gorra. Se había quitado el smoking negro elegante que llevaba por la tarde (el concierto comenzó a las 20:00 y no duró más de 50 minutos). Los fans, que son así, montaron el típico juicio sobre si una estrella debía de vestir como un mortal...yo me acerqué a saludarle y me abrazó diciéndome que era su fan número 1. Nos tomamos una cerveza y le pregunté que cómo se tomaba su carrera, que si se sentía mal por no haber llegado arriba del todo. Filosóficamente pegándole un trago a la botella dijo: "He llegado mucho más lejos que cualquiera que conozco, he tocado con gente grande, tomé malas decisiones y luego algunas muy buenas...no es lo que había planeado pero, bueno, viajo por todo el mundo, hago lo que me gusta, conozco gente fantástica que me invita, me saluda, me halaga, me pide autógrafos.


No está nada mal...¿Te ha gustado el concierto?". "Para haber ensayado dos horas ha estado fabuloso parecía que llevabas tocando con ellos toda la vida" dije. "Son músicos fabulosos y yo he interpretado cientos de veces estas canciones...así es muy fácil". Luego sonrió, me agarró del hombro y con su estupendo acento dijo: "¿Entonces ha estado bien?". Moví la cabeza afirmativamente y le pegué otro trago a la cerveza, seguramente porque tenía dudas de si me había gustado más él concierto o la lección que acababa de recibir.


domingo, 14 de junio de 2009

Tocaban estos en la FNAC...

Ayer a Fran Nixon un fan le regaló una camiseta de Zidane autografiada por el ídolo futbolístico ...he de decir que sentí envidia, esa envidia infantil del día de Reyes cuando uno descubría que al vecinito odioso le habían regalado el barco pirata de los clicks y que los muy cabrones habían dejado en la puerta de tu casa un estúpido yate amarillo, ¿Puede competir una barcaza de recreo con la gallardía de un galeón español con tres cañones, un tesoro y un negro armado con dos pistolones de mecha?
La noche después sólo mejoró, copa previa (a la inglesa) en El Parnasillo y charla sobre la postpoética de Fernández Mallo. A mi se me atragantan sus novelas nocillas y me mantienen en mis trece de que en la literatura de mi generación hay más menciones a Lynch, Clowes o Reed que a escritores. Javier Calvo, el escritor de "Los ríos perdidos de Londres" (entre otros), se identificó como un escritor que había pasado más tiempo con la Xbox que delante de un libro...es una boutade con cierto fundamento. Es verdad que hay más cine y más música que literatura entre las influencias de estos nuevos novísimos.
Madrid está desierta y calurosa. Noche de tormenta eléctrica sobre una ciudad casi deshabitada por el puente del Corpus, calles silenciosas y algo fantasmagóricas. Visita al Doña Pepita para hablar del lugar que ocupará Stephen King en unos años, sobre su influencia en toda una generación de escritores, sobre el descubrimiento de los géneros como método de expresión, el western crepuscular, la ucronía, la política ficción...novelas en primera persona de corte psicológico que tienen como protagonistas a detectives, vaqueros, habitantes del apocalipsis...se interrumpe el torrente de información para chascarrillear sobre ídolos de ayer y de hoy, sobre fenómenos mediáticos, sobre el legado de los genios.
Estamos calurosos y tranquilos con el whisky en la mano mientras el viento parece barrer la calle y la temperatura ambiente parece subir incluso un par de grados ahí afuera, Ana sale despedida a buscar tabaco y suena el teléfono. Al otro lado está Raquel preguntando por cómo va la noche a trescientos kilómetros de distancia. Va bien porque estábamos hablando de Sergio Algora y de Stephen King, y de Javier Gurruchaga y de que el encanto no puede durar toda la vida y las primeras gotas de lluvia templada comienzan a caer sobre el pavés recalentado por la tarde asfixiante. Hablo con Raquel y me doy cuenta de que soy el último habitante de la calle pese a que no son más de las doce y que este es el barrio literario de perdedores como Arturo Barea y Luis Martín Santos que los recorrieron mucho antes que yo; estas son las calles de Don Latino y de Max Estrella...una Vetusta gigantesca. Y que descanses, que descanso y que te cuides y que me cuido y que duermas bien y que no voy a dormirme hasta dentro de un rato. Y buenas noches y entra Richi como despistado pero que nunca lo está porque la gente que es antigua y moderna no se despista nunca.
Las horas pasan a velocidad de crucero y recalamos en el Café Manuela para dar cuenta de un gin tonic o dos, los que nos de tiempo. Fran y Ana se han retirado y quedamos unos cuantos. En la mesa de André está Julián Villagrán, un actor tímido y emocionante salido de la escuela de arte dramático de Sevilla de donde han salido Alex O´Dogherty (Cámara café, cabeza de perro), Paco León, Ángel García Pérez, Paco Tous, Vicente Romero...yo lo descubrí en un corto que se llamaba "bailongas" y luego de prota en "Carlos contra el mundo" (Chiqui Carabante, 2002) que es una de mis películas preferidas porque es un poco tímida y un poco irregular pero también emocionante. Cae el asunto de Russian Red vs. Elektra -del que se ha hablado un poco- y de conciertos y se canturrea Erasmus Borrachas a sonrisillas etílicas cuando pasan los grupos de erasmus...orgasmus gabachas dice alguien...de lo divino a lo humano, arte menor vs. arte mayor, un delirio. El delirio en medio de una ciudad irreconocible por el silencio y la pasmosa elegancia con la que sus borrachos se retiran a sus domicilios o se desparraman sobre los charcos de lluvia.
Última (¿Penúltima?) parada en el Nasti. Antiguo Maravillas. Sabes que es el antiguo Maravillas porque desgraciadamente sigue oliendo inconfundiblemente a cerrao. El local está dejado y medio lleno. Se nota lo primero por lo segundo. A lo mejor es que no vamos tan borrachitos como pensamos y por eso somos muy conscientes de que la música atronadora es una especie de remezcla de sonido Manchester. Obvio: 24 hour party people. Hoy menos pero parece ser que la tendencia es reciclar los 90 again. Primero vendrá el sonido más digerible y machacón y luego las reediciones de discos de Charlatans, Happy Mondays, Stone Roses...rezo porque no se vuelvan a poner de moda los gorritos de surfero porque esta vez no pienso sucumbir. Me daban aspecto de champiñón enfermo en los 90 y ahora pareceré un champiñon viejo, como esos que se quedan en el fondo de la nevera. A lo mejor luego se reivindique el grunge. Quizás sea demasiado pronto y nos sobrevenga una nueva epidemos rocker cincuentero. Ya sucumbí también pero esta vez el tupé es sólamente un sueño en medio de esta pérdida de cabello. Iván, el bajista de Rusos Blancos y ex costabravista se afana por convertir la noche en un desfile. Oh Yeah. Es una versión hispana de Ferris Bueller. Ya sólo quedamos el nucleo duro, la facción noctívaga: Iván, Richi y un servidor. Elásticos, preparados y armados hasta los dientes. Para liarla. Despistado propongo una escapadita al "No fun" que abre hasta tardísimo. Miradas de "ese bar lleva cerrado años...". Oh, yeah. Estoy fuera del mercado oficialmente, no me pondré al día ni aunque me ponga un gorrito de surfero de Manchester.
Retirada a tiempo. Victoria segura. La casa de Iván tiene vistas a la ciudad. Cervezas callejeras adquiridas a los chinos que nos hacen precio porque somos los únicos viandantes dispuestos a festejar la soledad, la tormenta y a dar por hecho que la movida no ha terminado. A esas horas me siento un poco como uno de esos turistas despistados que en el año 97 todavía se afanaban pro preguntar por el lugar exacto donde se desarrollaba la movida madrileña.
Luego sofá y Algora vuelve a la conversación. A la confidencia. A veces creo que hay gente que, en realidad, no se muere que simplemente se hace transparente. Caen las birras. Caemos rendidos. A dormir, bellacos. Alargamos la reunión un poco dándonos consejos torpes para sobrevivir al intento...sin atisbo de pesimismo. Richi dice: "un amigo mío sudanés dice que en su país se dice que si no te mueres te verán en el desierto". Nosotros hoy nos hemos visto en el desierto asfáltico pero a lo mejor eso no es tan poético.
No he dormido mucho pero estoy activo como un maratoniano. Madrid sigue vacío. Me he ido a conocer a Emma, mi nueva sobrina. Grande y fuerte mira con sus ojos todavía torpes todo lo que le rodea. Es tranquila y se me queda dormida en los brazos. me pongo en plan Mufasa del Rey León y digo algo sobre que el ciclo continúa y que siempre hay una buena razón para perder algunas horas de sueño. De hecho con Emma en los brazos ni siquiera me acuerdo de la camiseta que un fan le regaló ayer a Fran al final de su concierto en la FNAC.

martes, 9 de junio de 2009

Preparando "Hollywood no existe" (I)



La foto de ahí arriba pertenece a una de las secuencias de "Hollywood no existe" el proyecto en el que ando metido junto a Lapierna Audiovisual. En la misma se puede ver a Gorka Otxoa y Jordi Vilches interpretando a algunos de los muchos personajes a los que dan vida en este piloto...Me explico, aunque ya lo sabréis porque todo el mundo sabe ya de estas cosas, un episodio piloto es como un piso piloto, una especie de maqueta a tamaño natural con la que los futuros compradores pueden hacerse una idea de lo que van a adquirir...los dejas pasearse por el interior mientras preguntan por las calidades del material, la distribución, si el alicatado llega hasta el techo...esperamos que alguien quiera quedárselo y podamos así vender un bloque entero de ochopocientos episodios para su disfrute y para el nuestro.




Aquí debería de enganchar unos cuantos tópicos sobre el compañerismo, el buen ambiente de trabajo, lo importante que es compartir una misma filosofía de vida, que todos los departamentos están echando el resto, que nadie se queda sin su bocata, que este es un proyecto donde las nuevas generaciones ponen el entusiasmo y los viejunos ponemos el resabio y la experiencia para cortar una calle o encontrar una pollería donde rodar y un largo etcétera aburrido y triunfante sobre lo guay y lo no guay de vivir y morir dedicándote a la imagen en España pero, la verdad, no quisiera dar la sensación de que aquí se hacen publirreportajes y no entradas de un blog.


Las fotos os dirán poco porque, en realidad, no puedo contar mucho...no por miedo al copieteo,que sería absurdo, si no porque queremos ser discretos con nuestras cosas y esperar a que el asunto quede definitivamente terminado. Explicar ahora de qué va "Hollywood no existe" sería como si les enseñara una pieza de un puzzle y os dijera: "Mira, ¿ves este poco de verde y este azulico de fondo y esa cosa negra de ahí? Pues es un Ocelote rampante a punto de caer sobre un despistado jerbo atrapado en la maleza".



Es lo único malo de trabajar en esto: hasta que no consigues rematar el conjunto no tienes nada entre las manos. Una secuencia suelta, dos líneas de sinopsis o un guión completo no son nada si alrededor de 30 personas no se ponen a currar en ello...porque, a ver, si alguien se te acerca y te dice: "Tengo una historia estupenda de un extraterrestre que llega a la Tierra y se hace colega de un niño". Pues dices vale, guay, puede funcionar pero nunca sabrás si te están hablando de "E.T.", de "Mi amigo Mac" o de "El Ete y el Oto". Elijan cuál de las tres es la verdadera obra maestra, yo a estas horas ya no tengo criterio...

Desde aquí me gustaría dar las gracias a la COPE por haber aleccionado tan bien a sus oyentes a la hora de cómo reaccionar cuando están cerca de un rodaje. Gracias a Fede y a sus huestes es imposible ir por ahí con una claqueta en la mano sin que alguien desde un coche te regale unas palabras de afecto como "titiritero de mierda" o te muestre su afecto acelerando y poniendo la música a toda hostia cuando pasa cerca de un rodaje para luego volver al sonsonete de que "vivis de las subvenciones". Mas quisiéramos.

Por otro lado no me deja de sorprender la cantidad de personas que se paran, preguntan o se embelesan ante el mismo espectáculo o, incluso, en un denodado ejercicio de fanatismo aplauden al final de cada toma o, incluso, intentan saltar como espontáneos y ofrecerse así, a pelo, a hacer algún papelito por ser "propensos a salir en la tele" (esto dicho por una señora amabilísima y desafecta de la cadena de los obispos o ignorante de que la crisis económica se debe a las desorbitadas subvenciones con las que pagamos nuestros yates, nuestras casas en la Cerdeña berlusconiana y, claro está, nuestras escuderías de Fórmula 1).

Si alguna vez os acercáis a un rodaje y os queréis hacer los amos secuestrad antes a un director general de una televisión o a varios con un contrato en blanco por cinco temporadas de 23 episodios cada una y el botín os abrirá las puertas. En caso de que vosotros mismos seáis ya directores generales de una televisión (o de varias) pues nada, que encantados y que aquí unos amigos para lo que haga falta. Hollywood no existirá pero nosotros sí, y se está mucho mejor con una nómina a fin de mes que yendo por ahí a delinquir.
Nota del Insustancial: Si nos lees y tienes mano para mover el proyecto sólo tienes que ponerte en contacto con nosotros y decirnos como, cuando y donde...le haremos la pelota cantidad, halagaremos su porte, su estilo en el vestir, su gracia al caminar, su majestuosa sensibilidad, su verbo provecto y otras muchas lindezas. Recuerde que más triste pedir, pero mucho más es robar, que somos treinta bocas que alimentar, que nuestro camino puede ser equivocado pero que nuestras intenciones son puras (excepto las de producción que siempre son aviesas, las de dirección que siempre tienen que ver con el control, las de Cámara que suelen ser inconfesables y exhibicionistas, las del equipo de arte que se da bastante al hedonismo y al culto personal y, claro está, las del making of que son del todo ilegales en varios estados de la Unión y las del guionista que espera que todo el mundo entienda sus chistes sobre la desamortización de Mendizabal, no Mamen la de la Sexta, si no la de otro señor).

viernes, 3 de abril de 2009

Seres humanos entrañables




Al final no pude ir al concierto de AC/DC. La persona que me había prometido la entrada no cumplió y me quedé en la calle. No me importó porque anoche tenía otros planes: salir con el equipo con el que he hecho la primera media temporada de VU87. Ya está finalizada, empaquetada y sonorizada y el lunes asistiré a un pase para verla de un tirón. Estoy contento porque se respiraba que la gente que la había visto estaba contenta. Veremos.


El caso es que antes de asistir a la cena me pasé por la fachada del Edificio España. Es uno de los edificios históricos de Madrid, fue construído en los años 50/60 y su estupenda fachada de 100 metros de altura lo convirtió en el primer "rascacielos" de por aquí. Alex de la Iglesia vivió allí una temporada y fue el que me descubrió sus pasillos estilo Overlook Hotel, su curioso jardín japonés interior (ya abandonado hace quince años) y, desde entonces, aunque ya Alex no viviera por allí me gustaba colarme en su vestíbulo y pasearme despistadamente por su zona comercial. El silencio y los techos altos le daban cierto aspecto de catedral urbana e, incluso, dicen que por allí, y por la Torre de Madrid construída enfrente, se han paseado los fantasmas de Ava Gardner, Tyronne Power, Luis Buñuel...paparruchas que, sin embargo, no le quitaban nada de su encanto viejuno. Ahora, cosas del pelotazo, está completamente destruído por dentro y tiene puesta una malla de obra por encima. Me da pena que estén tardando tanto en reformarlo. No se, tengo buenos recuerdos de aquél sitio: Alex, el jardín japonés, la oficina de Varig donde comprabas los billetes para ir a Brasil, el restaurante italiano "Bocalino" que tenía un horno tradicional y preparaba unos estupendos "calzone" o la tienda de fotografía donde rodamos una de las secuencias de "Cero en conciencia" un corto de Jonás Trueba en el que trabajé como ayudante...


Sin dejarme llevar demasiado por la nostalgia me fui a la cena y me encontré, a los postres, con la visita de mi amigo Jacobo Vázquez-Dodero. Jacobo es un ser entrañable que, además, es un gran operador y un enorme director de fotografía. Lo conozco desde hace 10 años. Estuvimos hablando de esto y de aquello y terminamos en "El Refugio", un rock bar pegado al Centro Cultural Conde Duque donde escuchamos a Fish, ELO, Motorhëad, Rush, Credence y,como no, AC/DC porque se fueron concentrando algunos de los afortunados que ayer pudieron verlos en directo. Qué envidia. Jacobo pegó la hebra con una muchacha que estaba un poco pedo y le dijo: "¿Joder, es que en este bar cada vez que ponen una canción os la sabéis todos y tenéis que poner cuernos?". Luego declaró, a micrófono abierto, que ella se había criado con "Rick Astley y Madonna", también que estaba orgullosa de sus "orígenes musicales". Pobre. La noche transcurrió rápido. Luego vuelta a Cibeles, a por el ansiado bus, subiendo toda la Gran Vía que sin las luces de los teatros y de los cines se ha quedado apagada y sin gracia. Como de postguerra. Eran menos de las 4.00 y estaba petada de gente. Gente joven arremolinada alrededor de los chinos que venden comida de saldo, tabaco a cuatro euros y latas de cerveza. Gente que sube y baja mezclándose con las lumis tristes habituales de las calles aledañas (absurdamente no se les permite ponerse en Montera pero sí en una calle que vertebra el centro de Madrid), los yonquis, los borrachos flipados, los locos que hablan solos...La verdad es que si no vas pedo puede ser que el ambiente pueda contigo. Se crea un rollo de "hermandad etílica". Un chaval gallego se me acercó con una lata de birra en la mano y me dijo: "¡Aquí hay más de uno que necesita una mili!". Tenía pinta de no haber visto un cuartel de cerca en su vida. Corre, corre, corre. En Cibeles, que sí está iluminada, me esperaba la marabunta de la gente que vuelve a casa, mirando el reloj, con los ojos rojos de acabarse de levantar o de quererse ir a dormir.

Allí me encontré con cuatro chicos de Jaén que habían estado en el concierto de AC/DC y que me contaron que habían estado increíbles. Simplemente increíbles. Me apunté mentalmente la manera más dolorosa de matar a Edu por no haber cumplido con el rollo de la entrada...pero seguimos charlando de todo, sobre todo de música, el sonido cuadrafónico de Jethro Tull y el Thick as a brick (pilladlo por cinco o seis euros) y no se, cosas. Lo mejor, y por lo que les estaré eternamente agradecidos, fue que me pusieron en la pista de esta foto de aquí abajo:

¿Qué hacen los Manowar con un señor que anuncia la marca de jamones Navidul? Pues al parecer la mamá de ellos es una megafan de Bertín Osborne y coincidieron todos en un hotel de Los Angeles. Muy heavy nunca mejor dicho. Manowar cantan canciones como esta:







Bertín ejecuta (en el sentido más amplio) cosas como esta:






La fama como las paradas de los autobuses se prestan a estos encuentros. Por cierto que, desde aquí, voy a cagarme en las muelas del transporte público de Madrid y sus responsables y dedicarles una hermosa y gigantesca pedorreta. Es acojonante que una ciudad como esta, que tiene una vida nocturna como esta se permita tener un sistema de autobuses que siga estancado en los años 50. O ponen más autobuses (es alucinante como se puede tener un autobús para recoger a 300 o 400 almas por línea que tienen que batirse en duelo por una plaza) o ponen café gratuíto y mantas en las paradas para pasar el ratito. Por cierto, ayer constaté que estoy viejo cantidad de viejo y como al Edificio España sólo me falta que me pongan hoy una tela de obra por encima de la cabeza. ¡Qué deterioro!

jueves, 29 de enero de 2009

Bares qué lugares tan insustanciales para conversar


El lunes coincidimos en la misma mesa Miss Kiddo, Edu Galán y Grom el Único. Antonio Rico estuvo se presentó por videoconferencia pero no le pudimos ver la cara porque se la tapó con una simpática careta de Paolo Vasile. De hecho la cosa está tan mal en Telecinco que, el propio Paolo Vasile, se pone una careta de Antonio Rico para pasar desapercibido pero le delata el acento de Rafaella Carrá que se gasta.
Ríete tu del Foro de Davos, del Festival de la cerveza de Munich y del Contubernio de la ciudad homónima porque una cumbre cuatrilateral (El eje Planeta Dhwafarrrl-Asturias-Cáceres-Madrid es practicamente inexpugnable y, si no fuera porque tres de los cuatro presentes utilizan pseudónimo, seguramente podríamos sacar un escaño para las próximas europeas) como esta merece ser desmenuzada paso a paso para comprender que, en apenas tres horas, se pueden tratar con toda seriedad temas como la anécdota de José Luis Perales y un enano (¿leyenda urbana? ¿Despiste sideral? ¿Momento bajonero capaz de entrar en el Top 10 de las meteduras de pata de la música? ¿Maledicencia y nada más?) o la incapacidad de las chicas guapas para NO creer en la energía sideral. Desde ahí un totum revolutum que me certifica que una de las mejores cosas que he hecho en mi vida es abrir este blog e ir conociendo poco a poco a muchos de vosotros.
Como no dio tiempo a hacer un manifiesto, las servilletas de los bares no valen para escribir con staedlers de punta fina y las mujeres no hacían más que acosar a Edu Galán con procacidades que harían sonrojar a un regimiento de cosacos, estamos buscando emplazamiento para el siguiente encuentro al que están todos formalmente invitados. Eso sí, prometimos no cotorrear sobre los no presentes y no revelar nada de las conversaciones acaecidas en esta primera cumbre, tampoco hacer fotos porque, la verdad, se nos olvidó y nuestros perfiles de faitbul (o fazbuk) no están nada actualizados. Los que quieran enterarse habrán de acudir a la siguiente reunión o encontrarnos un patrocinador (como los que tiene el EBE) para que podamos rellenar la andorga a costa del pecunio privado.
Pero el mundo ha seguido girando más allá de la reunión en la Cumbre: Obama quiere estrechar lazos con el mundo árabe; estrechar los lazos no es lo mismo que apretalos que fue lo que hizo Bush; se ha muerto John Updike, los espías crecen en Madrid como si esto fuera el Berlín del Muro y el Real de basket le ha ganado por dos al todopoderoso Barça que es una noticia que sólo puede alegrarnos a Moonriver y a un servidor que somos aficionados a la canasta y merengones...algo que no parece que no prolifera por estos lares...el mundo sigue girando porque es lo que tiene que hacer aunque a ti te gustaria que se parara de vez en cuando para que tomar algo de resuello.
Tengo a veces la sensación de que, como ese asunto es imposible, nos buscamos lugares y personas y palabras y gestos de complicidad y chistes y cigarrillos y cervezas y mesas de bares donde, al menos, si el tiempo no se para al menos se estira lo suficiente para llegar a la siguiente ronda y al siguiente chiste y a la siguiente parada y al próximo post.

jueves, 22 de enero de 2009

Cuando Madrid es un plató


Spy vs. Spy lleva publicándose en MAD desde 1961. Es una tira cómica en la que dos espías completamente idénticos (uno viste de negro y otro de blanco) básicamente se putean con todo tipo de trampas mortales.

Como en la Comunidad de Madrid, vamos, donde dos o tres facciones del Gobierno de la Comunidad y el Ayuntamiento están enfrentadas entre sí no de una manera tensa y desagradable públicamente si no tirando de cosas tan feas como perseguirse para irse sacando los trapos sucios y después ir filtrando la información en los periódicos o, mucho peor, utilizando el material de las pesquisas para utilizarlo como chantaje. Cuando uno se entera de que, previsiblemente, su dinero es utilizado en este tipo de cosas, se siente como dentro de una novela de Dashiell Hammet o en medio del barullo de "Muerte entre las flores" (1990, Coen Brothers). De hecho esta mañana me he despertado y he descubierto que llevaba puesto unos pantalones de pinzas, unos zapatos bicolores, unos tirantes y un sombrero de ala corta como el que se gasta Gabriel Byrne en dicha película y eso que creo que anoche no fui a ninguna fiesta de disfraces.


Podemos decir, desde los madriles, que es posible que nuestra sanidad sea de coña, nuestra educación (y sus ridículos planes de bilingüismo) una porquería, que sea la Comunidad autónoma que más veces se declara inoperante para afrontar cualquier problema -curiosamente los que revierten en el bien público en materia de inmigración, lucha contra la pobreza...-, la que más dinero ha recortado en ayudas sociales y, finalmente, la que más sufre la delincuencia derivada del descontrol del ladrillo (comisiones, operaciones guateques, compra de diputados regionales, transfuguismo etc.) pero, la verdad, es que como escenario para futuras novelas o películas no tenemos ningún parangón y nos podemos convertir, de un momento a otro, en toda una potencia a la hora de generar empleo en las áreas de periodismo de investigación, el derecho penal y/o la caza del maloso.

Evidentemente, y hasta ahora, gracias a Telemadrid se nos ha vendido la interesada idea de que esta provincia era un remedo castizo de "Manhattan Sur" ( 1985, Michael Cimino) y "El precio del poder" (1983, Brian de Palma) con algunas gotas de "Miedo a salir de noche" (1980, Eloy de la Iglesia". Nuestras noches eran inseguras, era necesario recortar los horarios de los bares, las bandas organizadas internacionales campaban a sus anchas y, oh,ah, eh, nuestros hijos estaban en manos de todo tipo de traficantes, malas personas de toda índole etc.

Pues no, ya digo, siguiendo la tradición impuesta por esta clase política nuestra de confundir lo público y lo privado en realidad vivimos en una especie de sistema de seguridad que se parece peligrosamente al que se desplegaba en la RDA y que puede verse en "La vida de los otros" (2006,Florian Henckel-Donnersmarck). Paradójicamente, esta, nuestra Comunidad, es la que más critica este tipo de sistemas y a la que se le llena la boca hablando de libertades individuales y cargando contra el régimen de Castro y se les vacía el bolsillo pagando manifestaciones a favor de los derechos humanos de los disidentes de todos los regímenes del Eje del Mal y, sin embargo, parece discretamente enamorada de los sistemas de control de los regímenes totalitarios que no tiene ningún tipo de sonrojo en llevar a cabo como si esto fueran los Estados Unidos de Nixon o la Rumania de Ceaucescu.

Direis que esto es malo pero aquí opinamos que no, que mola, mola mucho porque te da ese puntito de paranoia, esa sensación de estar rodeado de señores malvados, es como vivir en Gotham pero con olor a cocido.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Memorias de Madrid


Alguien, muy desinformado, dijo que Stardust memories (1980) es una película menor. Una película menor de Woody Allen (añadió) que, sólo en los tres años anteriores, había rodado Annie Hall, Interiores y Manhattan de manera consecutiva. Stardust... habla de tres temas que me interesan sobremanera: angustia, relaciones y del oficio de hacer reír a los demás.

Hoy mismo, largaba en la radio sobre los chistes más antiguos del mundo repitiendo, un poco, lo que es mi filosofía cómica: el drama es universal, la comedia personal. Hambre, soledad, muerte...bien pueden ser entendidos por todos y cada uno de los seres humanos de este planeta, percibidos con la misma intensidad, incluso, más allá de eso, mitigados con las mismas armas (ansiolíticos, resignación, comunidades virtuales en la 2.0...) mientras que un chiste puede ser inentendible para dos personas que comparten el mismo techo.

El sábado me perdí con Edu Galán mientras buscábamos la Ciudad de la Imagen. SPECTRA (la malvada organización que va a rebautizar Madrid como Negociudad) tiene una red de trenes con diversos apeaderos que te dejan en medio de páramos desérticos donde sólo puedes enfrentarte con la charla de tu casual acompañante o quedarte embelesado delante de los carteles oxidados que anuncian que allí, de no ser por la crisis, habría un centro comercial, una cooperativa de viviendas o una piscina privada. Antes sólo había razones delictivas para perderte en un descampado de los alrededores de Madrid: quemar un coche robado, tener una sesión de sexo furtivo con la mujer del prójimo, esconder una pistola utilizada en un asesinato, apedrear bestias o transehuntes despistados, deshacerte de los escombros de una obra ilegal...

Los manguis de Madrid están de enhorabuena, en realidad, puedes pasear por un descampado buscando el lugar idoneo para borrar las pruebas de tus fechorías y la autoridad competente pensará que, en realidad, eres un ciudadano estafado por una inmobiliaria sin escrúpulos o alguien que se ha perdido buscando los Kinépolis. Sólo hay que rezar para que no se fijen que llevas la cabeza de alguien metida en la bolsa del Hipercor que cuelga descuidadamente de tu índice derecho.

Hablando sobre lo divino (cómicos americanos) y de lo humano (¿Por qué a las tías buenas les da por la espiritualidad oriental?) avanzábamos Edu Galán y yo por el páramo castellano -con menos gracia que El Cid que yo iba echando el bofe- en busca de nuestro destino cuando me acordé de la primera secuencia de Stardust memories que finaliza en un vertedero. No lo dije porque, como cuenta Millás, la gente no suele hablar de las cosas que imagina (¿Te conté que anoche llegué a mi casa y me imaginé que mi marido estaba muerto en el salón con una bolsa de plástico alrededor del cuello?) por ser estas de índole mucho más personal de lo que imaginamos y expresar, sin cortapisas, nuestros deseos más ocultos (¿Sabes que muchas veces te he imaginado vestida de colegiala?). Es fácil hacer humor sobre la situación de Madrid cuando uno está al lado de Edu Galán que cumple con eso de decir una cosa inteligente cada tres frases, más o menos.

La ciudad de la Imagen es otra de las muchas chifladuras que SPECTRA ha tenido a bien construir (bueno no construir) en Madrid. En teoría todas las empresas del medio audiovisual tendrían que haberse ido allí a construir sus nuevas sedes pero, en realidad, excepto Telemadrid y La Sexta ninguna otra ha osado largarse a ese lugar donde se encuentran unos estupendos (y enormes) cines Kinépolis donde, según a qué horas, se puede disfrutar de una película en una sala de 1.000 espectadores completamente a solas. Una sensación muy cercana a ser Charlton Heston en Omega Man. Por lo demás aquello es un páramo de oficinas medio vacías y poco más. Bueno, allí está la AECAM, que es la escuela de cine de la Comunidad, pero dicen que los que la habitan sólo tienen vida interior...

Ni Galán ni yo nos pusimos de acuerdo en saber qué es lo que le hace gracia a la gente de derechas. Es decir, sí, La Revista, el Grupo RISA, los chistes de legionarios de Jiménez Losantos, las salidas de cuadro de Aznar, construir cosas inservibles pero....¿Hay algo más elegante? Pues parece ser que sí. Gracias a Miss Kiddo me llega este pedazo de vídeo de algo que le hace mucha gracia a los de las derechas. Atentos...








¿Quién dijo que SPECTRA no tenía humor? Ahí está Lucía Figar, Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, dándose cuenta de que su jefa lleva...¡Calcetines! ¡Por encima de las medias! ¡Con zapatos de tacón! ¡De color carne!...venga, reírse, que no hay nada más gracioso que tu jefa se haya escapado por la puerta de atrás de un hotel donde se estaba produciendo un atentado sangriento donde la han diñado unos cuantos seres humanos para fijarte en la falta de etiqueta de la Master&Commander...¿Que no tiene gracia? Vale, mucho mejor fue lo que dijo Esperanza Aguirre cuando dijo: "A lo mejor se ponen de moda los calcetines sandalia". Que es un poco como si Ortega Lara, tras su liberación, hubiera declarado: "Ahora resulta que se va a poner de moda el chandal y la barba franciscana". Diferentes sufrimientos claro, donde va a parar...

Pasearse por Madrid es pasearse a veces por la angustia y la comicidad como Woody en Stardust memories, por una galería de personajes fantasmagóricos, de aduladores, de gente incapacitada para pillar un buen chiste. A la vista está. Será por eso que Woody Allen no quiso rodar en Madrid y prefirió Barcelona...

sábado, 22 de noviembre de 2008

Freaks over me

Mi padre está últimamente de un sociable francamente asqueroso. Se lo he dicho: "O te echas novia, o te echas unos amigos o te das a las drogas pero no pienso seguirte en tus planes chiflados ni un fin de semana más". Él ha seguido a su bola, como si no se enterara de lo que he dicho. Cuando hace estas cosas me siento como el pequeño Stewie Griffin. El caso es que anoche me hizo acompañarle a una cena con personas toreras, o sea, con matadores de toros. Hoy había quedado con mi hermana y el cuñaíto para visitar la expo de La Guerra de las Galaxias en Madrid.

Que quede claro que, aunque no tenía resaca, me parece un sacrilegio igual o de peor calibre intentar levantarme a las 9´30 de la mañana de un sábado como rodar tres películas innecesarias para más gloria del bolsillo de Lucas (George, no Grijander) y para contentar a esas legiones de fans contínuamente insatisfechas que creen, equivocadamente que el placer se consigue acumulando sinsabores (series de TV, películas de animación, precuelas chungas etc.) y no en la revisión de lo sublime. Vale, borrad sublime y poned este ejemplo "camestre" y picantón: me parece mucho mejor echar un casquete semanal satisfactorio que tener toda una semana de gatillazos. Esto último lo digo basándome en lo que dice la gente por ahí porque, la verdad, a mi todo lo que va sobre el amor -carnal, espiritual, extracorpóreo- se me ha olvidado por completo.

Yo soy muy fans de las tres primeras, o sea, de las que primero se rodaron. De los montajes originales y de la forma en la que se concibieron para ser ofrecidas por primera vez. Yo digo "La Guerra de las Galaxias" y pronuncio "yedi" y no "yedai". Soy puro, sin micloridianos, me molan las máscaras cutres de los moradores de las arenas (por cierto, ni una sola mención, que cosa más triste) y me va la marcha putanguera de Han Solo y el Halcón Milenario (tampoco ni rastro de una piecica de Solo hibernando en carbonita). Básicamente me gusta la acción, los tiros, los espadazos y tolero el pastelón del "yo soy tu padre" porque Vader es el nazi del Espacio y los ewoks sus particulares perroflautas.
El rollo de donde vienen los jedis y todo eso me la trae cantidad de floja así como la lucha del bien contra el mal (tan mal expresada que todos parecen unos chiflados armados que se persiguen los unos a los otros), la gente clonada y todas esas mierdas me la trae al pairo porque en el mundo freak debo de ser, en realidad, un carca de la peor especie.

Soy un freak-carca desde que leí "Moteros tranquilos, toros salvajes" (Peter Biskind) y descubrí las razones por las cuales la primera generación de auteurs del cine norteamericano, una muchachada capaz de ser profunda como John Cassavettes y rodar como Samuel Fuller, ha acabado convirtiendo la industria cinematográfica en una filial de los departamentos de marketing de Hasbro, Mattel o Bi-bi-bizak (¿Esto va a ser todas las navidades hasta que me muera o alguien va a cambiar el puto jingle? ¿Y el tipo que compuso lo de PC-Cityyyyyy no merecería que lo caparan, en vivo y a la brava?).




Pues eso, que soy freak pero menos. Por cierto, os recomiendo fervientemente el libro aunque sólo sea por la posibilidad de conocer a Hal Ahsby o la razón por la que Jodorowsky es el responsable de que Dennis Hopper convirtiera una futura obra maestra como "The last movie" (1971) en una cosa difícilmente tragable (aunque dicen por ahí que con dos canutos de marihuana y un/a hippie en pelota picada haciéndote trenzas en el pelo mientras la ves tiene todo el sentido). Lo que no se explica, porque no tiene ningún sentido, es que Richard C. Sarafian -que tiene un nombre como de titular de un spam muy gordo- fuera capaz de rodar ese mismo año la increíble "Vanishing Point" (Punto límite cero, 1971) y diluírse en la década de los 80 hasta rodar la tercera parte de Rocky. Con dos cojones. Este datazo lo cuento porque mi padre sigue confundiendo a Carl Weathers (que hizo de Apollo Creed) con Billy Dee Williams (que hizo de Lando Calrissian)...momento patrocinado por http://www.imdb.com/.


Pese a todo he disfrutado como un crío en la exposición y me he rebajado hasta niveles insospechados haciéndome fotos con los cacharros y gritando en un momento determinado "¡Quiero ver a los ewoks! ¡Quiero ver a esos pequeños hippies!" o explicándole a unos muchachos ojipláticos a los que su madre daba collejas ("¡atiende, coño!") él por qué todavía, en estos tiempos, se sigue rodando con maquetas -deberíais de echar un vistazo al curro de Emilio Ruiz y su enorme aportación a las pelis de Spielberg y Lucas- y enseñándoles más o menos como se consigue la perspectiva.

Lo que más me ha gustado es que había un grupo de mods dando color a la muestra como representación de lo viejuno, los padres freaks que llevan a sus hijos a conocer los detalles de la saga por que les han salido de Doraemon, los niños prematuramente freaks (especialmente uno armado con un sable laser que intentaba mover las cosas utilizando "la fuerza"...de su propio frikismo infantil y que he intuído que será muy infeliz si persiste en semejantes actividades cuando llegue a la adolescencia) y un grupo de mods a los que daban ganas de preguntarles si no estaban, en realidad, buscando la muestra del Doctor Who o de Quatermass.


Entre los momentos sonrojantes los instantes en los que mi cuñaíto y yo hemos querido sacarnos el título de Jedis en la Academia "ad hoc" ("la instalación es para niños menores de trece años, señores" nos han dicho) y el hecho de descubrir que muchos freaks creen que es guay lanzarle piropos a las pocas mujeres asistentes con cosas como "tienes la cutis como Amidala" o "seguro que ese trajecito de Leia bailarina ante Jabba El Hut te queda de perlas"). Entre lo francamente negativo que alguien al salir nos haya dicho: "No os olvidéis de que os sellen el pasaporte de frikis que luego dirán que no habéis venido".
Por si fuera poco la expo me ha traído a la memoria algunos grandes momentos: el poster de la película en español que mis primas tenían en su habitación, los recortables de El Imperio Contraataca que venían con los yogures de Yoplait y que te contaban la película de arribabajo, los cromos, una especie de Telenovela que tenía mi amigo Juanma, el olor del Cine Castilla o el día en que, durante una charla, entre trekkies y waries y tras afirmar que Star Trek era una serie de televisión sobrevalorada, una chica vestida de bicho me dijo que no tenía vergüenza y que si la paz y la fraternidad y eso y entonces se levantó un tipo vestido de Jedi (con un traje que le había hecho su madre) y blandiendo su espada de plastiquete de varios colores dijo eso de "¡Abraza la verdadera religión, cacho puta del Enterprise!". Y entonces se lió y nos tuvimos que ir a beber cervezas. El mundo era mucho más sencillo cuando sólo había tres películas a las que adorar y, claro está, éramos más tontos y no nos dábamos cuenta de que las chicas, incluso las que vestían de ferengui y publicaban un fanzine fotocopiado sobre Star Trek, tenían su corazoncito, aunque fuera verde. Ahora, más cascados, sólo nos queda rezar porque el Imperio no caiga sobre nuestras cabezas. Putos freaks, están por todas partes...

miércoles, 15 de octubre de 2008

Madrid cojo









Mi madre vestía como Marianne Faithful si Marianne Faithful no hubiera alternado tanto con un alto porcentaje de los Stones. No sé si me explico: hippie pero discreta. Mi padre militaba por su parte en el grupo de progres que imitaban a Jeremías Johnson yendo a misa de 12: pantalón de pana, camisa de leñador, pelliza con interior de borreguito, botas y barba salvaje pero limpia.



Un día le conté al Doctor Iglesias que mis padres eran etarras y que, aprovechando que habíamos comido en El Corte Inglés, habían dejado una bomba allí para que murieran el mayor de personas posible. La culpa fue suya porque todos los días me sacaba algo de la oreja: un llavero en forma de cilindro de motor de SEAT, un kojak rojo con chicle, tres caramelos, una moneda de cincuenta pesetas con la cara de Franco...yo quería corresponderle con algo más que el chiste del señor con chepa y el señor cojo que se contestan en plan Zarzuela (¿Cuantas veces me pidió que se lo contara?).


Si Loquillo me pregunta un día que donde estaba yo en el 77 le tendría que contestar que sembrando la duda y el terror en el Hospital de la Paz. ¿Y tú, Loco? ¿Donde estabas tú?



De pequeño daba mucha pena sin querer porque era cojito de la pierna izquierda. Los niños cojos daban una pena enorme incluso en el Madrid de los años 70 repleto todavía de ex combatientes de la Guerra Civil sin brazos o piernas, falangistas tuertos y ciudadanos afectados por las secuelas de la polio, la tosferina o Dios sabe qué enfermedades atávicas. Johnson y la Faithful me trajeron a Madrid desde un pueblo de Extremadura y me pareció gigantesco y sucio, sin color, yo que había vivido en Palafrugell (Girona)donde campaban los restos de la Gauche Divine y en verano nos sentábamos en la playa al lado de Teresa Gimpera. El cartel de El Expreso de Medianoche colgaba de la fachada del cine Callao, amenazante y los anuncios pintados a mano de todo tipo de espectáculos se apelotonaban alrededor de la Gran Vía. Progres arrastrando un niño cojito por el Metro...una versión dulce de la Barcelona de Marsé. Sin tanta hambre.




Tengo buenos recuerdos de ese Madrid casposo, de los bocatas de calamares insanos (que decía Luis Martín Santos que estaban tan buenos porque en realidad los vendían cuando su interior estaba podrido y el ácido ablandaba la gomosa piel del bicho pero que eran aptos para el consumo), del metro que olía a tabaco y de esas cosas tan entrañables y me imagino tan insufribles y por eso desconfío de el Madrid que están planeando, tan moderno, tan moderno, tan moderno que no puede tener gente tocando música en la calle o hombres anuncio. Una ciudad con bares cerrados a la una y sin vida nocturna, una ciudad para los propietarios, para los señores del perrito. Una ciudad que abre pronto y cierra pronto si es que no hay procesiones o galas operísticas donde acudir.

Madrid quiere olvidar que una vez fue entrañable e imperfecta como dos progres que arrastran a un cojito de cuatro años...yo todavía tengo dos cicatrices que me cruzan la rodilla y que me recuerdan aquellos años pero la ciudad se ha agenciado a un alcalde que quiere esconder los desgarrones con unas cuantas capas de hormigón. Si alguien pregunta por qué Álvarez del Manzano primero y Gallardón después han llenado esta ciudad de túneles y socavones que sepa que no lo hizo por nuestro bien si no porque todavía están buscando el alma de Madrid para apuñalarla y hacerla desaparecer. Los que piensan que perdiendo la memoria mitigarán el dolor están condenados a tener un alma sin piernas, ni brazos que no puede moverse por sí sola, que no puede avanzar, que da mucha pena.