
Si llegas tienes que encajar medianamente bien, te haces el calladín, el simpático pero ah, amigo, llegará el momento en que tu aspecto te delate como cualquiera de esos grupos y, tiembla, si tu rollo es el de…¡Cultureta! (con eco) ¡Gafapastas! (con más eco) o…¡Las dos cosas! (con eco y zarabanda de chispún de película de miedo).
Yonqui puede ser cualquiera (sólo hay que tener un desmedido afán por autodestruirse) o ligera de cascos (estómago o un carácter enamoradizo) pero, ay, amigo, el cultureta de la pandilla se lo ha currado, se ha metido entre pecho y espalda a Egoyam y a Sartre; ha esclavizado a su madre tejiendo varias bufandas de lana absurdamente largas y se ha pasado horas y horas en una óptica buscando unas gafas lo suficientemente viejas y nuevas a la vez. Es un puesto único y genuíno y, mira, no va a cedérselo a uno que identifica como un igual. A él le hubiera gustado dedicarse a escuchar a Hombres G o a pelar la pava pero no, él se lo ha trabajado su status cultural y ha ido acumulando datos tremendos, tristezas. Tiene una “cosmovisión” propia y sabe que eso de “conócete a ti mismo” no lo dijo Sócrates. Es por eso que eres una puta amenaza y tiene que desactivarte cuanto antes y de la manera más sanguinaria posible, quiere que vueles, que emigres, quiere que llegues a tu casa y te tires encima de la cama a llorar como una niña que se acaba de enterar de la disolución de su boy band preferida y que luego vayas a la habitación de tus padres y te pruebes los sujetadores de tu madre y te pasees por la casa cantando una copla completamente enajenado.
-La neofeminista: Terrible. Lectora de Lucía Etxeberría con pulsiones pasivo agresivas para con el género masculino. La neofeminista siempre verá los valores positivos en el más troncho de la reunión al que clavarle el diente y los peores ejemplos de la masculinidad en el gafotas que se acaba de sentar a la mesa contra el que cargará inmisericordemente. Horrible. Por eso el primero se escapará de la charla y el segundo tendrá que aguantar la charla. No se recomienda el enfrentamiento frontal tampoco y si la vuelta cósmica a todo el paraíso femenino. Lo primero “es cierto, todos los tíos son unos tremendos cerdos”, síguele el rollo hasta que llegue a la política y entonces espérala atrincherado en los chiqueros dialécticos porque acabará diciendo:-“La política mejoraría si la dirigieran las mujeres”.
-“¿Quieres decir como Angela Merkel en Alemania o como Soraya Sáenz de Santamaría en el PP?”.
Pese a que te conteste que eres un “cerdo machista” no digas nada más y aguanta el chaparrón. Fin. Enciérrate en banda y recuerda a la mujer de Kirchner o a la Ministra de Igualdad sin utilizar ni, por un momento, la sorna o se te verá el plumero.

-El Filósofo: Otro fenotipo que se considera “ciudadano del mundo”. Lamentable porque no ha visto el mundo ni por un agujerito. Dice muchas citas de filósofos y pensadores de todo tipo para afirmar su valía delante de tu cara y demostrarte que eres un memo y un alienado. Guay. Déjalo correr y no se te ocurra llevarle la contraria. Después, cuando diga la enésima patraña, se muy cabrón y sibilino y dile: “¿(pon aquí el nombre del último pensador al que se haya referido) no dijo a sus alumnos que desconfiaran de aquellos que utilizaban el nombre de terceros y que fueran libres para exponer sus propios pensamientos y no para memorizar los de terceros? ¿Me pasas el pan?”. Entrará en barrena. Piuuuuuuummmmmm. Adiós.
-El que sabe de música: Te lo han presentado como “el tío que sabe mazo de música”. Odia cualquier grupo vivo o que venda más de diez mil copias en todo el mundo. Se cagará en la radio fórmula y en el pop de toda la vida. No hay mucha manera de defenderse excepto decir cosas como “tengo una extraña enfermedad que me impide escuchar música”. No le digas que la música que escucha es rara porque te pondrá verde, demuestra interés y escucha su enésima carga de profundidad contra la música comercial y dile: “Pues fíjate que a mi me encantan los Beach Boys que vendieron millones de discos…” o “ fíjate que yo me pensaba que el disco definitivo de The Beatles era el Sargent Pepper´s que vendió mazo…”. No te hará caso.

-El über rojo: El persono que va de super marxista es tan insoportable como el mega facha. No merece ni siquiera el fenotipo de ser humano porque no dice más que cosas como muy incendiarias y en cuanto se toma dos copas se le va a ir la pinza y va a querer quemar un contenedor diciendo poniendo a Nietzsche o a Ho Chi Min por delante como excusa. Te va a recordar todo el rato que esta sociedad está podrida, que la gente es gilipollas y tontás por el estilo además de comentarte, a la mínima, que tu de rojo nada de nada, que eres un pringao. Se les nota porque nunca han leído El Capital. Bueno, momentazo real. Estaba yo en casa de una amiga tranquilamente cenando cuando una de sus amigas (incluída en el fenotipo "neofeminista") no hacía más que tocarme las narices. De pronto dijo "es que el sistema partidista es una mentira capitalista, una guarrería, el poder hay que dárselo a los sindicatos. Contesté rápidamente: "Coño, eso lo decían Hitler, Franco y Mussolini...". Se echó a llorar a la tercera copa de vino diciendo: "¡No soy fascistaaaaa!". Maravilloso.
Lo mejor, de todas maneras, es hacerte el loco con cualquiera de estos grupos porque, reconocedlo, también le habéis dado la brasa a alguien alguna vez en vuestra vida. Por eso siempre cabe la posibilidad de la huída hacia atrás y que cuando te pregunten a qué te dedicas decir: “Joder, sabéis cantidad, cuando estaba en el talego intenté ir a clases dos o tres veces pero todos esos listillos me daban unas ganas de matarrrrr…”. Y así todos contentos. Dedícate a ligar o a beber, siempre es mejor pasar por borracho que por idiota.