Mostrando entradas con la etiqueta insustancial recomiendo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta insustancial recomiendo. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de noviembre de 2008

Frases de desactivación


Alguien (ORTOLI, SVEN y ELTCHANINOFF y MICHEL) ha sacado un libro que se llama algo así como Manual de supervivencia en cenas urbanas (editorial Salamandra). La cosa consiste en hacerle la guerra a todo tipo de falsos culturetas armados con frases hechas, pensamientos de otros y posturas ridículas que pasan por ser intelectuales con unas cuantas frases hechas, pensamientos de otros y posturas ridículas pretendidamente intelectuales.

No está mal. Cuando acudes por primera vez a una cena y/o reunión con una pandilla que no es la propia lo normal es que los puestos ya estén repartidos: hay un yonqui, un funcionario, un abogado, un viva la virgen, uno con dinero, una pareja casada, una ligera de cascos…y un ¡cultureta! (esto leedlo así con eco) o un ¡Gafapastas!.
Si llegas tienes que encajar medianamente bien, te haces el calladín, el simpático pero ah, amigo, llegará el momento en que tu aspecto te delate como cualquiera de esos grupos y, tiembla, si tu rollo es el de…¡Cultureta! (con eco) ¡Gafapastas! (con más eco) o…¡Las dos cosas! (con eco y zarabanda de chispún de película de miedo).
Yonqui puede ser cualquiera (sólo hay que tener un desmedido afán por autodestruirse) o ligera de cascos (estómago o un carácter enamoradizo) pero, ay, amigo, el cultureta de la pandilla se lo ha currado, se ha metido entre pecho y espalda a Egoyam y a Sartre; ha esclavizado a su madre tejiendo varias bufandas de lana absurdamente largas y se ha pasado horas y horas en una óptica buscando unas gafas lo suficientemente viejas y nuevas a la vez. Es un puesto único y genuíno y, mira, no va a cedérselo a uno que identifica como un igual. A él le hubiera gustado dedicarse a escuchar a Hombres G o a pelar la pava pero no, él se lo ha trabajado su status cultural y ha ido acumulando datos tremendos, tristezas. Tiene una “cosmovisión” propia y sabe que eso de “conócete a ti mismo” no lo dijo Sócrates. Es por eso que eres una puta amenaza y tiene que desactivarte cuanto antes y de la manera más sanguinaria posible, quiere que vueles, que emigres, quiere que llegues a tu casa y te tires encima de la cama a llorar como una niña que se acaba de enterar de la disolución de su boy band preferida y que luego vayas a la habitación de tus padres y te pruebes los sujetadores de tu madre y te pasees por la casa cantando una copla completamente enajenado.


Como no quieres que nada de eso ocurra, querido insustancial (¿o insustanciala? No, utilicemos el neutro) hemos preparado para ti una identificación de esos posibles depredadores que acechan detrás de cada reunión de nuevos amigos:

-El cinéfilo: Ajá. Peligrosísimo. Blanquecino de piel por la falta de sol y con los ojos contínuamente enrojecidos por las luces de la proyección. El sujeto intentará vejarte recordándote que tu sensibilidad cinematográfica está muerta porque se te ha ocurrido decir que no has visto la última película de Kiarostami. No le ataques frontalmente diciendo que es un director aburrido y que no has entendido nada de la película y contraataca: ese tipo quiere sacar el cine de las salas y meterla en los museos. Es un hijoputa. Por eso lo mejor es comentar: “Es un cine hecho de sensibilidades asiáticas pero con el toque de un director que se concede así mismo el privilegio de ser un auteur francés. Lo menos interesante de él es eso, que esté europeizado y por eso no me interesa. Su mirada no es pura, está occidentalizada. El cine de Oriente, ese cine, está muy marcado por la literatura árabe ¿Has leído El Collar y la Paloma? ¿No? Pues es una pena porque así entenderías mejor lo que digo…”. Punto para ti, levántate para ir al baño y déjalo con la palabra en la boca por un instante. Cuando vuelvas estará resarciéndose con alguien menos espabilado y no te volverá a dirigir la palabra.

-La neofeminista: Terrible. Lectora de Lucía Etxeberría con pulsiones pasivo agresivas para con el género masculino. La neofeminista siempre verá los valores positivos en el más troncho de la reunión al que clavarle el diente y los peores ejemplos de la masculinidad en el gafotas que se acaba de sentar a la mesa contra el que cargará inmisericordemente. Horrible. Por eso el primero se escapará de la charla y el segundo tendrá que aguantar la charla. No se recomienda el enfrentamiento frontal tampoco y si la vuelta cósmica a todo el paraíso femenino. Lo primero “es cierto, todos los tíos son unos tremendos cerdos”, síguele el rollo hasta que llegue a la política y entonces espérala atrincherado en los chiqueros dialécticos porque acabará diciendo:
-“La política mejoraría si la dirigieran las mujeres”.
-“¿Quieres decir como Angela Merkel en Alemania o como Soraya Sáenz de Santamaría en el PP?”.
Pese a que te conteste que eres un “cerdo machista” no digas nada más y aguanta el chaparrón. Fin. Enciérrate en banda y recuerda a la mujer de Kirchner o a la Ministra de Igualdad sin utilizar ni, por un momento, la sorna o se te verá el plumero.

-El “posturitas”: es una especie de perro flauta domado y evolucionado en terrorista de salón. El “posturitas” ha intentado militar en casi todo, ha querido fumar porros, ha querido ser nudista, vivir en una comuna, llevar zurrón de pastor, coleta…en realidad no tiene ninguna voluntad y es lo suficientemente tonto como para haberse tragado todo tipo de chorradas sin mascullar un “ay” cuando se la estaban clavando. Tremendamente intransigente será anti-tabaco y pondrá caritas raras cuando la gente comience a fumar o se saldrá a la calle de cuando en cuando para “respirar”. El “posturitas” suele estar, absurdamente, en contra de la tecnología a la que le echará la culpa de casi todo y elevará la bandera de la “vuelta a lo básico” declarando a voz en grito que “no necesita móvil porque aliena”, “que no tiene Mp3 porque quiere ir escuchando a la gente por la calle” y que “no tiene tele porque es un aparato que idiotiza”. Como se declarará de izquierdas, aunque también están los que se declaran ácratas, anarquistas u otras etiquetas absurdas (recuerda que es de la gente que se considera “ciudadana del mundo” pese a no haber salido de su comunidad autónoma ni de viaje de fin de curso) lo mejor es que lo compares con Dragó. Si te dice que vale recuérdale un poco de donde sale el personaje, las cosas que dice en Telemadrid y su amistad con la Falange y el pensamiento joseantoniano…cuando le hayas ganado terreno y vuelva al tema de la tecnología dile: “Vale, tu no tienes tele pero ¿sabías que es un aparato maravilloso con el que se puede ver la muerte del Papa?...No lo digo yo, lo decía Azcona”. Guay. Si es de los meapilas que propugna que lo mejor es la medicina natural sólo tienes que decirle lo siguiente: “Jo, tienes razón, pero cuéntame…¿A qué se debe que la media de mortalidad sea tan alta actualmente y tan mala a mediados de los años 60?”. Fuera. Tarjeta roja. No sabrá decirte nada de nada.





-El Filósofo: Otro fenotipo que se considera “ciudadano del mundo”. Lamentable porque no ha visto el mundo ni por un agujerito. Dice muchas citas de filósofos y pensadores de todo tipo para afirmar su valía delante de tu cara y demostrarte que eres un memo y un alienado. Guay. Déjalo correr y no se te ocurra llevarle la contraria. Después, cuando diga la enésima patraña, se muy cabrón y sibilino y dile: “¿(pon aquí el nombre del último pensador al que se haya referido) no dijo a sus alumnos que desconfiaran de aquellos que utilizaban el nombre de terceros y que fueran libres para exponer sus propios pensamientos y no para memorizar los de terceros? ¿Me pasas el pan?”. Entrará en barrena. Piuuuuuuummmmmm. Adiós.

-El que sabe de música: Te lo han presentado como “el tío que sabe mazo de música”. Odia cualquier grupo vivo o que venda más de diez mil copias en todo el mundo. Se cagará en la radio fórmula y en el pop de toda la vida. No hay mucha manera de defenderse excepto decir cosas como “tengo una extraña enfermedad que me impide escuchar música”. No le digas que la música que escucha es rara porque te pondrá verde, demuestra interés y escucha su enésima carga de profundidad contra la música comercial y dile: “Pues fíjate que a mi me encantan los Beach Boys que vendieron millones de discos…” o “ fíjate que yo me pensaba que el disco definitivo de The Beatles era el Sargent Pepper´s que vendió mazo…”. No te hará caso.


-El über rojo: El persono que va de super marxista es tan insoportable como el mega facha. No merece ni siquiera el fenotipo de ser humano porque no dice más que cosas como muy incendiarias y en cuanto se toma dos copas se le va a ir la pinza y va a querer quemar un contenedor diciendo poniendo a Nietzsche o a Ho Chi Min por delante como excusa. Te va a recordar todo el rato que esta sociedad está podrida, que la gente es gilipollas y tontás por el estilo además de comentarte, a la mínima, que tu de rojo nada de nada, que eres un pringao. Se les nota porque nunca han leído El Capital. Bueno, momentazo real. Estaba yo en casa de una amiga tranquilamente cenando cuando una de sus amigas (incluída en el fenotipo "neofeminista") no hacía más que tocarme las narices. De pronto dijo "es que el sistema partidista es una mentira capitalista, una guarrería, el poder hay que dárselo a los sindicatos. Contesté rápidamente: "Coño, eso lo decían Hitler, Franco y Mussolini...". Se echó a llorar a la tercera copa de vino diciendo: "¡No soy fascistaaaaa!". Maravilloso.

Lo mejor, de todas maneras, es hacerte el loco con cualquiera de estos grupos porque, reconocedlo, también le habéis dado la brasa a alguien alguna vez en vuestra vida. Por eso siempre cabe la posibilidad de la huída hacia atrás y que cuando te pregunten a qué te dedicas decir: “Joder, sabéis cantidad, cuando estaba en el talego intenté ir a clases dos o tres veces pero todos esos listillos me daban unas ganas de matarrrrr…”. Y así todos contentos. Dedícate a ligar o a beber, siempre es mejor pasar por borracho que por idiota.