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jueves, 16 de junio de 2011

Revolución, Involución, Movimiento, Proceso...palabras que están en nuestras manos

Necesaria nota del autor: Por el propio texto advierto que este que escribe lo hace para que, del mejor modo, se entiendan sus palabras sin que medie en su intención azuzar ninguna tendencia violenta o posicionarse en las mismas. Las menciones militares no deberán, en ningún caso, de ser tomadas como una postura ideológica a favor de una intervención armada o chifladura semejante y, simplemente, me han parecido necesarias para explicar lo que quiero explicar que creo que queda bastante claro. El que suscribe piensa que los militares y policías donde mejor están es en los cuarteles y comisarías, echando una mano en misiones de paz, haciendo acciones de salvamento y, sobre todo, sirviendo al pueblo soberano. Entiéndase, del mismo modo, que este texto no pretende ser una crítica frontal ni a personas, ni a instituciones, ni a plataformas si no una llamada de atención sobre la necesidad de hacer de todo lo acontecido en estos días una alternativa real que, en mi puta cabeza, pasa por eliminar todo aquello que es accesorio. Si, después de esto, no has entendido nada es mejor que te dediques a otra cosa y no sigas leyendo. Gracias a todos, avisados lectores. 



Por varias razones el proceso democrático alumbrado en Portugal con la conocida como "Revolución de los claveles" me parece mucho más interesante que la Transición democrática española.

El 24 de abril de 1974, a las 22:55 de la noche, suena en la onda de "Emissores Asociados do Lisboa" la canción "E depois de adeus" de Paulo Carvalho. A esa misma hora los mandos medios encargados del traslado de una nueva remesa de tropas a los conflictos bélicos de las colonias de Angola y Mozambique detienen dicho traslado y mantienen a las tropas acuarteladas hasta nueva orden. Un poco más tarde, y a través de Radio Renascença comienza a sonar la popularísima "Grandola, Vila Morena", que es la segunda señal pactada por los  militares que forman el Movemento das Forças Armadas (una organización ilegal de militares que representan a diferentes ideologías de izquierdas) para dirigir a las tropas no hacia su destino de ultramar si no hacia las ciudades más importantes de Portugal que son tomadas en cuestión de minutos sin que nadie sospeche que se está gestando un golpe de estado. Es normal, Portugal vive en ese momento bajo la dictadura de Marcelo Caetano que ha heredado desde 1968 el cargo del que fue depuesto el General António de Oliveira Salazar, y el control de ejército y servicio secreto (la terrorífica PIDE) es algo a lo que se han acostumbrado para su desgracia los ciudadanos del país.

Mientras una columna de tanques e infantería viaja hasta el centro de Lisboa para obligar a Caetano a renunciar al cargo los Capitanes de Abril discuten con los mandos que no se han adherido al golpe de estado y que pertenecen a Marina y Aviación. La posibilidad de que los barcos de guerra zarpen del puerto lisboeta para bombardear desde el Atlántico las posiciones tomadas por los rebeldes que temen, además, un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con la Infantería de Marina que desembocaría en un grave derramamiento de sangre.

Antes de las 14:00 horas del 25 de abril el ejército sublevado ha alcanzado la unión de los tres ejercitos portugueses y, a través del Capitán Salgueiro Maia, Caetano recibe un ultimatum: si a las 16:00 no ha abandonado su puesto tomará el palacio a la fuerza. Sabiendo que la Guardia Republicana y la PIDE es insuficiente para combatir a los sublevados Caetano pide rendirse pero ante un alto mando militar. A las pocas horas acude a su despacho el General Antonio de Spinola curiosamente depuesto por el propio Caetano con el que había mantenido varios enfrentamientos públicos y privados. Esa misma tarde el gobierno en pleno, con su presidente al frente, es puesto de camino a Brasil donde viviría en el exilio hasta su muerte en  1980.

La imagen icónica que nos ha dejado la conocida "Revolución de los claveles" es la de los civiles decorando las bocanas de las armas de los militares con claveles rojos. Una imagen tan potente que asustó al régimen de Franco hasta tal punto que, en un primer instante, se urdiera desde El Pardo la posibilidad de iniciar una operación militar contra Portugal para que, de forma preventiva, las ansias democráticas de los españoles no fueran a desbordarse o que dentro del propio ejército (existía la casi desconocida Unión Militar democrática que era muy parecida al portugués MFA) no se produjeran movimientos contra el régimen.

Pese a que el golpe de estado fue pacífico se registraron cuatro muertos en diversos enfrentamientos con miembros de la PIDE, la policía secreta del régimen, y el ejército tuvo que sofocar varios intentos de linchamiento contra ciudadanos que habían trabajado como informantes a diversos niveles de dicho cuerpo policial.

El golpe militar se tradujo en lo que es conocido como Proceso Revolucionario En Curso (PREC), un proceso político y social que tenía como objetivo la regeneración de las instituciones portuguesas y la creación de garantías para un estado democrático al estilo europeo. Se puso en libertad a Mario Soares y a Alvaro Cunhal, detenidos por el régimen salazarista, y se inició la entrega de las colonias portuguesas en diferentes lugares de África para evitar un derramamiento de sangre mayor (el servicio militar obligatorio hacía que casi el 95% de los efectivos militares tuvieran que servir en lo que ahora son países como Guinea-Bissau, Angola o Mozambique). Además de eso el camino a la democracia estuvo empedrado por cinco gobiernos provisionales, el anuncio de que Portugal había decidido abrazar el socialismo, una tensión que auguraba una guerra civil larga y cruenta azuzada por dos golpes de Estado. La situación se normalizó con otro golpe militar "blando" dado el 25 de noviembre de 1975 que fue apoyado por los partidos más significativos y que acabaron con la instauración de una nueva constitución en 1976 y la celebración de elecciones.

Por desconocimiento, infantilismo, estupidez o maldad (coja cada uno lo que le toque) se viene instalando en el discurso cada vez más desdibujado y naïf de todo lo acaecido tras la concentración del 15 de Mayo en Madrid una cierta reafirmación en la idea de que se está viviendo en nuestro país una REVOLUCIÓN. Desgraciadamente para nosotros el campo semántico de una palabra tan atractiva (tanto que forma parte de un alto porcentaje de campañas publicitarias y diversas creaciones artísticas de toda índole y signo) está plagado de términos no tan atractivos como "enfrentamiento", "violencia", "derrocamiento"...en su esencia una REVOLUCIÓN es un cambio drástico y traumático de lo conocido que da paso a otro estado de las cosas. Si puede ser, y por mantener el significado de la propia palabra, de la manera más rápida posible. Tras las revoluciones se abren, como en el caso de Portugal, procesos de discusión donde se analiza a la propia revolución y, claro está, lo que está ha generado. Es decir, muchísimo trabajo, pero sobre todo la convicción de que poco o nada de lo que conocíamos como la sociedad en la que vivimos va a quedar en pie. La REVOLUCIÓN es un cambio profundo que, por su naturaleza, no puede contar con la adhesión de todo el mundo. Es más, muchos de los que no se adhieren a ella, suelen pasar de gobernantes a presos políticos o viceversa como fue el caso de Mario Soares en el vecino Portugal.

La REVOLUCIÓN por drástica, profunda y traumática necesita, como ya digo, de que un nucleo duro de una sociedad diga "basta" y salga a la calle a protestar pero no solo a protestar; también a enfrentarse abiertamente con lo que se conoce como orden establecido que, de algún modo y aunque solo sea por no perder su posición dominante, responderá con todas las armas disponibles a su alcance. Lo que es un poco torpe pensar es que los que mandan vayan a entregar el poder a un grupo de personas por una especie de epifanía, por una especie de alumbramiento, de despertar espiritual que, en plan milagro, les haga caer la venda de los ojos para reconocerse en toda su torpeza o maldad (o ambas). No. No lo hacen.

Fíjense ustedes en ese casi depuesto dictador portugués Marcelo Caetano que ya, con todo perdido, con los fusiles apuntándole a la cabeza tuvo todavía arrestos y desvergüenza de negarse a entregar el poder a un simple capitán para solicitar que fuera un General el que viniera a coger su forzada renuncia o, como él mismo afirmo, para que "el poder no caiga en las calles". Es decir, ni acorralado, ni vencido por las circunstancias, ni rodeado por un grupo de militares y civiles quiso Caetano caer en ese gesto vil de entregarle directamente la vara de mando a unos cuantos desarrapados y quiso hacerlo frente a un general. Qué gesto más chulesco para alguien que, en ese momento, bien podría haber sido fusilado al estilo de Ceaucescu si es que la calma de nuestros vecinos no se viera derrotada ni en los casos en los que tiene una ametralladora en la mano.

¿Es lo que existe a día de hoy en nuestro país una REVOLUCIÓN? No lo es, en tanto en cuanto el metro sigue funcionando, las tiendas abriendo a su hora y la gente acudiendo a su trabajo (o a la oficina del INEM más cercana...para nuestra desgracia).

Entiendo una REVOLUCIÓN como un proceso que se traga todo lo que ocurre a su alrededor y no como algo que se pega a la chepa de lo ya existente.

La necedad de que existe la posibilidad de crear REVOLUCIONes pacíficas es un mito. Como ya escribí por ahí arriba ni siquiera una revolución tan calmada como la portuguesa pudo evitar que en menos de 24 horas murieran 4 personas y, claro está, tampoco evitar los brotes de violencia posteriores al 25 de abril.

Lo que me convence de las aspiraciones más que burguesas de todo este asunto, me refiero siempre al discurso general, es la necesidad de convencer a la gente de que estamos interesados en un cambio pero en un cambio pequeño, casi imperceptible, en una especie de reajuste de las condiciones que traerá una sociedad calcada a la actual pero solamente un poco mejor. Es esa necesidad mínima lo que, en cierto modo, me inquieta y lo que me hace augurar que, a cambio de muy poco, y si hubiera cabeza dentro de nuestra clase política tocando algunos pocos botones todo esto se desactivaría por completo. ¿Han escuchado a Esperanza Aguirre hablar a favor de las listas abiertas? Es normal, como decía mi amigo Fran hoy mismo, "Inglaterra, que es un país muy conservador, tiene listas abiertas y tampoco parece la gran cosa". Tiene razón, la idea, otra vez "buenista", de que las listas abiertas permiten a los parlamentarios votar "en conciencia" desoyendo a las secretarías generales de sus partidos es, simplemente, una falacia. En Estados Unidos ese voto libre y en conciencia que se esperaba se ha convertido en un mercadeo de lobbys y, en Inglaterra, la presencia de grupos de presión y de jefes de grupo parlamentarios que se dedican a retorcerle el pescuezo a los parlamentarios díscolos o que disienten de la voz del Partido suelen dar unos buenos resultados. Solo así se explicaría la casi unanimidad del Partido Laborista en el envío de tropas a Iraq. Por poner un ejemplo claro. ¿Alguien piensa que aquellos diputados votaron "en conciencia" o que llevaban la voz de su distrito al Parlamento o, quizás, lo hicieron presionados por un compañero de partido que les recordó que, a lo mejor, sus votantes recibirían menos dinero en obras públicas si no hacía lo que le indicaban.

Quizás sería el momento de hablar de otras cosas pero de no nombrar la palabra REVOLUCIÓN más de la cuenta si es que, de verdad, se intenta sumar a más y más gente en la lista de reivindicaciones interminables que, por cuestiones absurdas como esas asambleas donde la minoría puede vetar cualquier cosa y que son bastante sensibles a la presencia de reventadores profesionales (por ejemplo gente de los propios partidos) o chiflados de toda índole (no me quiero ni imaginar lo que un tío de ciertas asociaciones de amantes de los OVNIS y las conspiraciones puede liar), no han llegado a ninguna parte.

Mientras el proceso se eterniza en una batalla encarnizada por la NADA más absoluta camina el asunto ya hacia los páramos de lo completamente ignoto y desconocido, es más, a costa de no querer ser reivindicado ni pintado de ningún color más de un espabilado está corriendo a hacer caja de la manera más descarada como puede leerse en este atropellado artículo del siempre atropellado Quico Alsedo. Aquí

Yo me quedo con este final que nos regala Enrique Dans:  


"España firmó una transición modélica hace 35 años y la gente dejó aparcadas sus diferencias. Ahora que la sociedad ya no es unidireccional, podemos llegar a un nuevo consenso, una segunda transición. Debemos fijarnos en aquella"

Es decir, que un "agitador" (así dice Alsedo que es Dans) no se le ocurre una mejor fórmula para reconducir la situación actual abriendo una "segunda transición" que sea tan "modélica" como la primera. ¿Puede hablarse de una Transición modélica? Quiero decir, en términos que no hagan que un politólogo se le parta la caja de reírse. Solo puedo decir que Enrique Dans, un hombre bastante alejado de la imagen de revolucionario pero que, sin duda, ha sabido capitalizar parte del éxito de esta protesta-movimiento para iniciar una carrera política dentro de un conocido partido político (UPyD), opta por una solución tan sencilla como una nueva Transición. Ajá. Touché. Ya están las cartas encima de la mesa. ¿Se puede hablar de regeneración cuando alguien quiere devolvernos a la segunda mitad de los 70? ¿Eran las condiciones en las que se produjo esa Transición las mismas que las actuales? ¿Por qué alguien que quiere cambiar las cosas y que se ha convertido en un abierto crítico de la clase política querría, con la que está cayendo, hacer tantas señales de quererse embarcar en la misma? ¿No tienen ustedes la sensación de que Enrique Dans es una persona que le está haciendo señales desesperadas a un taxi en una calle para que pare y pueda montarse?

Dejemos a Dans que está muy entretenido montándose su nuevo y flamante chiringuito, su propio asalto a los Palacios de Invierno, miren como toma carrerilla mientras en nuestras cabezas suena la banda sonora de "Carros de Fuego". Yo digo alto y claro: No nos representan y este aún menos.

Entiendo que, entre todas las voces, y por pura agonía lo que se postula como una REVOLUCIÓN comienza a convertirse pues en un proceso absurdo en el que se reivindica, como en "El Gatopardo" que "si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". Raro.

Eso por un lado. En el otro lado de la cuerda existe el convencimiento de que esto es una batalla entre el BIEN y el MAL. Es por eso que adherido a las reivindicaciones propias haya crecido la rémora del lenguaje espiritual-religioso-newage tan molesto que se centra en eso que se ha dado en llamar como "despertar conciencias". Corren por las calles los paralelismos entre "Matrix" y lo que está ocurriendo. La ultraderecha americana conspiranoica ya ha utilizado esos mismos términos tan atractivos de las conciencias dormidas para hablar de sus maguferías y, como por arte de magia, estas aparecen en los discursos sobre el 15M de una manera tácita y sin que a nadie se le mueva una pestaña al escuchar semejantes barbaridades. Por no ponerme pesado con la dialéctica diré que eso de "despertar conciencias" es de una profunda vaguería intelectual aunque solo sea porque emite el deseo de que la gente, toda a la vez y a la misma hora, abra los ojos y caiga en la cuenta de que las cosas tienen que ser más buenas y más justas. Es decir, se acude al deseo de que ocurra una especie de milagro, una epifanía civil colectiva en la que la gente, sin necesidad de leer o informarse, dirima de manera perfecta sobre lo justo o injusto. ¡TACHAN! ¡TODOS SALVADOS! ¡TODOS BUENOS! Como decía Neo: ¡YA SE KUNG-FU!


Pues no. Creo que es por eso por lo que en las asambleas se ha instaurado la necesidad de que todas las reivindicaciones sean tomadas en cuenta sólamente si se vota de forma unánime, si todo el mundo está de acuerdo. Pues no. No todo el mundo puede estar de acuerdo y eso es sano.

Caigamos en la forma en la que el Subcomandante Marcos (por poner un ejemplo cercano) contaba sobre la manera en la que los Zapatistas aterrizaron en Chiapas. Marcos aludía a una forma responsable e irresponsable de hacer las cosas. La irresponsable era, cláramente, más fácil. Solo tenía que aunar el dolor de aquellas personas y armarlas hasta los dientes sin explicarles nada más. La responsable, la que el zapatismo eligió, fue la de la formación política.

Entiendo que, para convencer a la gente de algo, se necesita INFORMAR a la gente de las cosas. INFORMAR a la gente bien sobre las cosas. Ser un pesado y explicarles todo el rollo económico en el que se metieron en su momento, explicarles los porqués de la situación actual y, más que eso, enseñarles que muchos de los males heredados por nuestras instituciones tienen que ver con que fueron, directamente y por mucho punto idílico que le ponga Mr. Dans, directamente construidas sobre las bases podridas del Franquismo. Heredamos una policía y un ejército que dio un golpe de Estado (y varias intentonas) y, claro está, nuestros primeros dirigentes (UCD) venían directamente de los cuadros intermedios del antiguo régimen.   No es un proceso rápido, no es un proceso agradable, es un proceso que requiere trabajo, esfuerzo y, sobre todo, paciencia. No es el caso. Sí vale, lo dijo Jim Morrison "We want the world and we want it now" pero, la verdad, no se tomó La Bastilla porque toda Francia cayera en la cuenta de que el rey era malo y nada más.

Es decir, a lo que voy, los cambios profundos requieren una implicación real y profunda. Requieren esfuerzo, trabajo y, claro está, que a la gente se le informe claramente de las consecuencias que pueden tener sus acciones. Si le pedimos a nuestros políticos que se bajen del caballo, que se acerquen a la gente, que no tomen sus decisiones a la gornú, es necesario que, la gente que sueña con estos cambios, que se implica directamente en un proceso de esta índole no se le cuente la milonga de que todo es cuestión de desear las cosas muy fuertes, de que se produzca el milagro de la revelación democrática y, sobre todo, de que todo esto conlleva, o podría conllevar, sangre, sudor y lágrimas. Es decir: que el poder se defenderá y se podrán producir hechos mucho más graves y cruentos que los que hemos visto en Barcelona, Madrid o Valencia.

Sigo pensando que es una completa y absurda inanidad lanzar a la gente a demostraciones de pacifismo azuzadas por consignas sobre moral y espiritualidad y no añadir un "pero por si acaso, llévate un casco y un pañuelo para la boca para defenderte de gases lacrimógenos y porras y, por si acaso, ten en cuenta que es posible que te detengan aunque no estés haciendo nada y pases unas cuantas horas o un par de días detenido en una comisaría". No se trata de "no asustar" si no de regalar la misma honestidad informativa que exigimos a los gobernantes. Es posible que la fuerza moral esté en la calle pero, amigos y amigas, las porras y las defensas de plástico, los botes de humo y las bocachas que lanzan pelotas de caucho las llevan otros y esos no juegan en nuestro equipo.

Repasando el eje de la algarada callejera llegamos, claro está, a la inserción icónica de "V de Vendetta", esa adaptación cinematográfica del cómic de Alan Moore, que tan mal entendida está siendo. Lo es por una sencilla razón: V y Evey luchan solitos contra el sistema dictatorial dirigido por Adam Sutler. Mientras tanto, los ciudadanos se mantienen encerrados en sus casas mirando el espectáculo, disfrutando del nuevo héroe que les está poniendo la salvación en bandeja sin que tengan que intervenir mucho excepto cuando la batalla parece ya completamente ganada y, por fin, el mutante tras la máscara va a volar el Parlamento Inglés. La romántica imagen de que la REVOLUCIÓN o, si quieren, el cambio puede hacerse de forma tranquila está latente en la producción de Hollywood en la que solo vemos morir a una niña con gafas. Ya ven. Todo el entramado político y militar de una dictadura se tambalea con la simple aparición de un tío vestido de opereta que solo quiere salvar el alma de la pobre Evey que se niega a tomar partido en todo el asunto hasta que las cosas se ponen realmente feas. ¿Se han dado cuenta que todos los fans del film pasan de puntillas por el hecho de que Evey es tratada bastante mal para perder sus miedos y se centran en los atentados de V? ¿No será intencionado el hecho de olvidarnos del dolor para centrarnos en la imagen que, al fondo, representa el triunfo de todo lo que creemos justo y, encima, sin mover un dedo?

Creo, de verdad, que es necesario informarse más antes de aludir a dos películas ("Matrix" y "V de Vendetta") como todo argumentario. Y hablo, claro está, de la generalidad del asunto y, en ningún caso, de lo que entiendo son reivindicaciones completamente justas, claras y cargadas de buenas razones solo que estas, que son las que yo creo necesarias, se han visto completamente rodeadas de un cúmulo de rémoras dialécticas que en nada benefician al fin último del asunto.

Si no queremos que todo esto se venga a pique, si no queremos que todo esto no sirva para nada, sentémonos por una única vez a organizarnos bien, a dirigir nuestros esfuerzos a actuaciones concretas, a entender nuestro entorno y la sociedad de la información en la que vivimos, a utilizar términos adecuadamente, a buscar interlocutores válidos y, en definitiva, a jugar la necesaria baza de ganarle al poder en su propio terreno.

No quisiera largarme sin decir que es erróneo pensar que vivimos en un estado NO DEMOCRÁTICO. La prueba de ello es que, en estos días, muchos cargos elegidos directamente en las urnas están tomando posesión como ya saben ustedes y que, salvo en sonrojantes ocasiones, el tongo electoral se encuentra bajo mínimos. Líbremente muchos ciudadanos han expresado su opinión en las urnas (de manera equivocada o no, eso solo lo podremos saber cuando se haya consumido la legislatura) y han elevado a sus políticos preferidos para que gobiernes Comunidades Autónomas y ayuntamientos. Esto es así. Vivimos en una democracia donde el sistema de elección funciona bien, otra cosa es que sustente instituciones o cargos que no nos gustan o que pensamos que hay que cambiar con toda lógica aunque solo sea porque lo que hemos heredado ni siquiera lo elegimos nosotros. La idea, como ya digo, es que de aquí a la celebración de unas elecciones generales seamos capaces de articularnos en algo que pueda cambiar las cosas de manera REAL. Olvídemonos de lo accesorio, depuremos el discurso, limpiemos de broza el camino, apartemos todo lo viejo, todo lo que no vale y recordemos que estamos preparados para tomar la rienda. Eso es lo importante. Nadie ha dicho, o eso creo, que se PUEDE GOBERNAR SIN MORAL PERO NUNCA JAMÁS SIN VOTOS. Si ustedes, si yo, si nosotros, no ejercemos nuestro derecho a votar, no nos implicamos, no nos movemos en una dirección clara, si no nos expresamos contundentemente sobre las cosas que nos afectan directamente el grito de "no nos representan" se traduce en una única verdad: quieras o no te representan de facto, quieras o no tienen la sartén por el mango, tanto si les votas como si no van a gobernar porque habrá otros que los votarán. Es muy sencillo de entender: LA DEMOCRACIA ES REAL SI SON REALES LAS ALTERNATIVAS. ESTÁ EN NUESTRA MANO. PERO CONLLEVA UN VERDADERO ESFUERZO Y NO TODO EL MUNDO ESTARÁ DE ACUERDO.

Por retomar el comienzo de este artículo me gustaría resaltar las palabras del Capitán Salgueiro Maia, héroe de la "Revolución de los claveles", palabras dirigidas a la tropa de la Escuela Práctica de Caballería de Santarem de donde salió la columna de tanques que tomó Lisboa:


"Señores míos, como todos saben, hay diversas modalidades de Estado. Los estados sociales, los corporativos y el estado al que hemos llegado. Así, en esta noche solemne, vamos a acabar con el estado al que hemos llegado. De forma que, quien quiera venir conmigo, vamos para Lisboa y acabemos con esto. Quien sea voluntario, que salga y forme. Quien no quiera salir, se queda aquí".

Está en nuestra mano. 

viernes, 6 de mayo de 2011

Mecánica de la "Teórica del vuelo corto"

En 1968 Mel Brooks estrenó "Los productores". En ella cuenta las aventuras y desventuras de Max Byalistock (Zero Mostel) y Leo Bloom (Gen Wilder). El primero es un arruinado productor teatral que sobrevive ejerciendo de gigoló bufo para viejecitas y el segundo es un contable tímido y apocado que, por casualidad, cuenta a Byalistock que si una obra resulta un completo fracaso su productor no se ve obligado a devolver ni un solo centavo a los inversores privados y que, por ello, si recaudaba más dinero que el que declaraba en realidad una obra que fuera que fuera cancelada en los primeros días de representación podría representar un mejor negocio que un verdadero éxito. 

Entre ambos, por lo tanto, deciden llevar a cabo semejante plan comprando los derechos de un libreto imposible titulado "Primavera para Hitler" (un musical de corte pronazi escrito por un chiflado) y contratar al peor elenco y al peor equipo técnico  posible con el único objetivo de embolsarse el dinero de la producción. El día del estreno se produce, sin embargo, este chocante hecho: 
(Inserto la versión subtitulada de la versión cinematográfica del musical inspirado en la película protagonizado por Matthew Broderick y Nathan Lane de 2005 y la película original que no encontré subtitulada



Como ven las reacciones del público fluctuan entre lo que creen un insulto a primera vista y proceden a marcharse de la sala entre aspavientos (algo natural) hasta que aparece el actor que interpreta a Adolf Hitler que les da la clave para entender que todo puede leerse como una broma, como un juego irónico, como una bufonada a costa del III Reich. 

En nuestra comunicación diaria los mensajes más toscos suelen ser interpretados del mismo modo si no se les rodea del contexto adecuado o si, por ejemplo, no conocemos a la persona que los emite. De hecho, si muchos de los mensajes que escuchamos, a diario, en  telediarios o tertulias se dieran en otros contextos seguramente los entenderíamos como chistes. Estos mensajes, a veces tan cargados de contradicciones o de mal rollo emitidos al ritmo propio que le imprimiría cualquier irreflexivo, tunante o descerebrado, resultan a veces joyas puras del humor involuntario que, sin embargo, tienen una carga muchas veces tan siniestra como un bombardeo sobre población civil. 

Los medios escritos tienden tan bien a esta deslocalización del mensaje. El otro día, a cuenta del asesinato de Bin Laden, me permití escribir esto en twitter: "De haber tenido nosotros que encargarnos de lo de Bin Laden hubiéramos mandado a Amedo...hubiera sido la risa". En unos pocos minutos recibí algo así como una airada respuesta en dos partes (está transcrito de forma literal): "no lohubieramos detenido, en la carcel con sus mujeres niños ect, servicio domestico, tratamientos fertilidad, estudios ect" y "y como creemos tanto en el ser humano pensaríamos que era reinsertable, ah y por supuesto paro y ayudas a tuti plein". 

La persona que me contestó no entendió el chiste (Los GAL y Amedo contextualizados dentro de una operación militar de alto copete) pero automáticamente lo reinterpretó al instante tirando una línea desde Amedo al PSOE y, de ahí, a la plasmación de una idea: el PSOE hubiera actuado mal, hubiera metido a Bin Laden en la cárcel y hubiera hecho disfrutar al penado de una serie de ventajas que, al parecer, disfrutan todas las personas que están en la cárcel como vivir con sus familias, estudiar, recibir tratamientos de fertilidad y, claro está, darle paro y ayudas. 

Esto es, claramente, lo que yo llamo una "teórica de vuelo corto". Se trata, básicamente, de la imposibilidad de un ser humano por articular pensamientos complejos sin circunscribirlos continuamente al espacio que cree conocer y a la interpretación que tiene del mismo. Da igual que se hable del hambre en el Tercer Mundo, la industrialización en China o la situación de la caza de las ballenas porque, sin nada que aportar sobre estos temas y, en lugar de callar, el sujeto se lanzará a campo abierto emitiendo un juicio de valor unido intrinsecamente a su entorno y, a ser posible, a la extensión de un paralelismo con cualquier cosa que estén aireando los medios de comunicación de su elección en este momento. La "teórica de vuelo corto" se inicia normalmente con un: "mira, esto es igual que lo que pasa aquí con...." o con un "eso mismo le ha pasado a mi cuñao con...". A partir de ahí el interlocutor tendrá que aguantar un discurso que poco o nada tiene que ver con el objeto de la conversación pero que, sin duda, viene bien al emisor de la teoría de vuelo corto que se encuentra en su salsa repitiendo lo escuchado en los últimos días. Para el emisor de la teoría de vuelo corto todo es un TODO que gira alrededor de su universo de ideas. Nada más. Hagan la prueba, es francamente impresionante. 

La "teórica de vuelo corto", por tanto, merece para ser articulada de un alto grado de ignorancia con respecto a todo lo que ocurra a dos calles de nuestro emplazamiento y, claro está, a más de dos golpes de mando a distancia o de dial de nuestra cadena de radio o televisión favorita. Nada más. También, y eso es lo grave, en carecer por completo de capacidad de análisis ya sea por estar más ideologizado que un jemer rojo de primera generación o por no manejar más datos que aquellos que se conocen de oídas. Nada más. 

El teórico de vuelo corto, como el espectador de "Primavera para Hitler", jamás se permitiría el lujo de quedarse a esperar como se desarrollan los acontecimientos al número inaugural de la obra y saldría despavorido de la sala para montar, in situ, un pollo astronómico a la puerta de la misma con la intención de que sus "derechos" como espectador y sus sensibilidades ciudadanas no fueran "pisoteadas". Con mucha ligereza, con muchísima ligereza, nos lanzamos a entonar juicios con pruebas que no son nuestras careciendo de las más mínimas dotes para dividir lo que es información real de lo que es propaganda pura y dura. Más allá de eso, con la misma alegría, nos lanzamos a un discurso complejoso y poco complejo de muy definidas sensibilidades ideológicas que están construidas sobre meros y simples prejuicios. 

El análisis de cualquier cosa, de cualquier hecho, merece de estudio. Es decir, merece de la previa formación de una opinión que, desgraciadamente, no se consigue viendo un rato la televisión. Quedar mudos ante una conversación sobre cine o sobre astrofísica o sobre cualquier tema del que no sabemos nada dice mucho más de nosotros que esa manía de interrumpir para reafirmarnos en que no vemos más allá de nuestras narices o que somos muy fans de este o del otro locutor de ese o de otro programa. Si no se coge un chiste es mejor preguntar que quedar como un cretino integral.

Esta misma noche hemos asistido a la decisión de Tribunal Constitucional sobre si Bildu podía o no podía presentarse a las elecciones. El "sí" ha ganado por 6 votos a 5 y, finalmente, la coalición, partido o lo que sea Bildu podrá presentarse a los comicios del 22 de mayo. La decisión de la misma, aunque nos pese, tiene que ver con palabras como "conflicto", "terrorismo" pero, también, con la olvidada y manoseada palabra "democracia". Este sistema se sustenta en la libre circulación de las ideas, sean estas del pelo que sean. A mi, por no ir muy lejos, me resulta incómodo escuchar cosas todos los días que me desagradan profundamente pero, por desgracia, tengo que soportarlas. Esas cosas incómodas ni siquiera tienen que ver muchas veces con asuntos políticos y se circunscriben a cosas que percibo como molestas como esa gente a la que se le llena la boca defendiendo a un entrenador de fútbol o que habla mucho de sus hijos pero me callo y no digo nada, miro para otro lado o me hago el loco. Si en mi mano estuviera prohibiría la Tuna que me parece la peor mierda del mundo y golpearía con un bate de beisbol a esa gente que se sienta en las terrazas a hacer con que lee un libro, también expulsaría del país a esas personas que parece que no ríen si no que gorjean y mandaría a campos de concentración a todos los que llevan gomina en el pelo pero, entiendo, que tienen el derecho a ser molestísimos o incómodos de ver. 

Con ignorancia, con interesada ignorancia, se ataca al propio sistema democrático cuando no se informa al ciudadano ( o el ciudadano prefiere no informarse porque mucha culpa es del cenutrio del ciudadano que tiene la cabeza metida en el Marca demasiadas horas al día) de algo importante: los hechos son delitos, las ideas no. Es muy sencillo de entender: puedo estar de acuerdo en machacarle la cabeza a todos los tunos de este mundo, puedo hacer proselitismo incluso de las bondades de esa idea pero no me pueden meter en la cárcel por ello a no ser que me trinquen con un tuno a mis pies con la cabeza abierta y un bate ensangrentado en las manos. ¿Cuando serán las ideas delitos? Cuando se instaure un departamento de Precrimen como el que salía en la película "Minority Report". Mientras esto no ocurra ustedes pueden pensar sobre lo que quieran, incluso expresarlo y no ser detenidos por ello. 

Es cuanto menos discutible que, a los tres minutos de saberse el veredicto del TC, Pedro J. Ramírez escribiera en su twitter que Perez Tremps y Pasqual Sala (encima catalanes) hubieran urdido la legalización de Bildu no solo por ser jueces al servicio del PSOE si no, también, por un asunto no resuelto con el tema del Estatuto de Cataluña. La teórica del vuelo corto es así: una ruleta rusa de emociones, un todo que se refiere a todo, una coctelera donde se agitan inmoralmente todos los temas (Estatut, ETA, PSOE, Terrorismo...) con la única intención de alimentar una idea irreflexiva, un discurso de perfil intelectual y político muiy bajo que puede ser entendido por todos sin necesidad de explicación posible. Pedro J. Ramírez, director de El Mundo y cabeza visible de uno de los mayores grupos de comunicación de Europa, prefiere catequizar a informar esperando que sus lectores no hagan el esfuerzo de rascar en el desarmado y desalmado discurso. ¿Puede el director de un periódico nacional permitirse el lujo de tener preparada una respuesta tan clara, tan concisa, tan tajante en solo tres minutos? ¿Y si descontamos lo que ha tardado en escribir 140 caracteres? ¿No es este un claro ejemplo de asunto prejuzgado y condenado con anterioridad? ¿Cuanto hay de noticia? ¿Cuanto de análisis? ¿Cuanto de teoría elaborada con anterioridad? Lo que me lleva a pensar: ¿Es posible que tuviera una teoría opuesta de haber sido el veredicto del Constitucional favorable a la ilegalización de Bildu? ¿Cuáles hubieran sido sus palabras? Me inclino a pensar que el texto hubiera sido algo así como: "Pese a Perez Tremps, Pasqual Sala y las presiones del PSOE Bildu no podrá concurrir a las elecciones". 

La teoría del vuelo corto es, sin duda, una extensión del deseo de acomodar el mundo a nuestra propia visión y a condenar todo lo que se escape de ella. Consciente o inconscientemente se alienta el odio, se azuza el avispero y se espera que el río revuelto de las ganancias calculadas por una sencilla razón: Aquí parece que hay gente que no sabe vivir en la tranquilidad. Se impone el discurso hooligan, la respuesta torpe y cazurra del  "porque yo lo digo". 

A los 45 minutos del veredicto ya estaba la red cocida de mensajes que, inequívocamente, hablaban de que los que estaban a favor de Bildu eran nada más y nada menos que "amigos de los terroristas" y con hondo pesar he leído a gente muy joven diciendo que esto se acabaría si se acabara con la izquierda. Entiendo de donde salen todas estas barbaridades, quien las inspira y quien las promociona y, sinceramente, me parecen tan burdas, catetas e irreflexivas como las llamadas a la Guerra Santa o al aliento de una banda terrorista. Iguales, del mismo pelo, escritas con la misma tinta biliosa e impulsadas por la misma violencia. Puestos a pensarlo bien: una hostia en toda la cara duele igual se de con una mano o con la otra. De ser yo el impulsor de estas mezquindades, de tener palmeros que dijeran "sí señor" a todas mis idas de olla no podría dormir por las noches. Hay gente que sí y lo hace en camas muy mullidas, en casas muy bien equipadas y lo suficientemente alejadas de la gente como para poder echar un sueñecito sin que les moleste la algarada. 

En mi corto entender y mi pobre discurrir creo que es raro que los mismos que hablan de Constitución y Transición como la panacea y aplaudan el silencio cómplice y el dejarlo pasar que se necesitó para instaurar la democracia en nuestro país vengan ahora con estas peleas, que los mismos que nos hicieron este "trágala" se revuelvan como perros rabiosos cuando la feria no les va como ellos esperan. Siento asco y siento repugnancia de esta pintura negra de Goya que algunos quieren llamar país. Ojalá que los suecos nos invadan un día de estos y aprendamos algo. Así, a lo mejor, además de muebles de IKEA a buenos precios aprendemos a entender un poquito mejor las cosas. A estas horas, a día de hoy, todo me parece cuanto menos lamentable. Nos falta análisis y nos sobran caraduras. 

miércoles, 4 de mayo de 2011

El lobo de Occidente



Los norteamericanos, al fin, han conseguido dar caza a Osama Bin Laden. Lo han hecho de la forma que uno esperaba que una nación tan tendente, en los últimos tiempos, a tomar decisiones lastradas por el miedo lo haría: asesinándolo y tirándolo al mar. 

Como ustedes saben Stalin amenazó a Hitler con capturarlo y exhibirlo de por vida en una jaula del Zoo de Moscú como si se tratara de una bestia. Sabiendo, como sabemos ahora, como se las gastaba el dictador soviético es más que posible que dicha amenaza tuviera un alto contenido de realidad y que Hitler, si duda, supiera que el georgiano sería capaz de hacer semejante cosa. Bush Jr. amenazó a Osama con perseguirlo como se perseguía a los malos de las películas del Oeste pero, en el camino, entendió que había otros negocios que atender y que una guerra abierta contra dos países (Afganistán e Irak) iba a ser más rentable que cazar al líder de Al Qaeda. Digamos que, de pronto, descubrió (o le hicieron descubrir) que las prioridades eran otras aunque solo fuera por el hecho de que su mayor valedor en la zona, Pakistán, no parecía demasiado entregado a la causa más allá de lo meramente diplomático: dejar hacer al amigo americano hasta cierto punto y obstaculizarlo en otros tantos.

Sobre la operación que ha acabado con la vida de Osama Bin Laden ha planeado, como no, la sombra del rescate fallido de rehenes que llevó a cabo Jimmy Carter y que le costó la presidencia. En ese caso el demócrata contó con dos enemigos imposibles de vencer: su intención de ceñirse aunque fuera de manera meramente política a las normas internacionales y, por otro lado, que sus propios servicios secretos le hicieron la cusqui en favor de un más que interesante cambio de gobierno en el que estarían Ronald Reagan y un viejo conocido George Bush padre amén de toda la caterva de halcones de la Administración americana que, durante unos años, mascaron la caída de Nixon, la inoperancia de Ford y un cambio de estilo que no les estaba gustando nada. Teniendo en cuenta que aquello fue un desastre épico no me extrañaría que, hasta el último momento, Obama haya estado agarrado al sillón pensando en si esta vez Musharraf o alguien más cercano lo estaba dirigiendo hacia el desastre. 

A medida que la historia de las guerras avanza nos encontramos con que recibimos más imágenes de las mismas pero, sin duda, menos información. Decía Umberto Eco, durante la I Guerra del Golfo, que los conflictos serían televisados y que ya los bandos no tenían empacho en convertir cada una de sus acciones en un espectáculo visual y perfectamente coreografiado...un error de base en tanto en cuanto no observaba (o quizás no quiso pensar en algo así) que los bandos podrían manipular todas las imágenes y toda la información de un conflicto para favorecer sus intereses. Nos enfrentamos, por tanto, a un panorama de informaciones y contrainformaciones continuas que, normalmente, están dirigidas a tranquilizar a la opinión pública y, de algún modo, también al enemigo. 

La propia administración Obama ha salido del paso informando de que Bin Laden fue asesinado y que su cuerpo fue lanzado al mar desde un portaaviones siguiendo escrupulosamente los preceptos islámicos. Curiosamente los preceptos islámicos tienen en cuenta que el cuerpo descanse en la tierra y sólamente vestido con un sudario (desnudo en algunas tradiciones, si no me falla la memoria) para que esté en contacto con la misma tierra. El hecho de deshacerse de un cadáver tiene que ver con esas decisiones tomadas por pánico, para evitar la construcción de un mausoleo, para evitar que sobre la tumba del terrorista se construya un lugar de peregrinación...olvidan los norteamericanos que, en estos tiempos, la creación de un icono no entiende de que exista un lugar físico si no de las torpezas que se cometan al informar sobre estos asuntos. 

No me cabe la menor duda de que los norteamericanos tendrán que filtrar las fotos del cadáver de Bin Laden si no quieren que la gente comience a generar teorías sobre si lo tendrán en realidad encerrado en algún sitio o si han conseguido asesinarlo. La conspiranoia es rapidísima a la hora de establecer este tipo de teorías y de expandirlas...¿Saben todas las que se generaron y se generan todavía alrededor de la desaparición del cadáver de Adolf Hitler? 

Bin Laden ya era un icono en vida. De hecho representaba, para el radicalismo islámico, la imagen del guerrero religioso, del líder espiritual: nacido en Arabia Saudí en un familia acomodada, luchador en Afganistán, cabeza visible de la revolución contra Occidente...el tío que prefirió unirse a los desarrapados y combatir en lugar de veranear en Marbella y darse a la fiesta. Una pena, pensarán algunos de sus correligionarios, que se hubiera enrocado en una posición tan poco política porque hubiera hecho carrera, sin duda. Muchos han intentado convertirse en líderes panárabes labrándose una imagen política clara durante la Guerra Fría pero, en realidad, Bin Laden fue el primero en intentar hacerlo desde un punto de vista meramente religioso interpretando el Corán de una forma un tanto "sui géneris" lo que podría entenderse en el siglo XII pero no en la actualidad en tanto en cuanto la única salida válida es la aniquilación del contrario. La total y absoluta aniquilación. El hecho más sorprendente de Bin Laden es que, entre el siglo XX y el XXI, haya iniciado una especie de guerra religiosa al estilo medieval en un teatro de operaciones tan grande y tan poco fragmentado como el mundo actual. De hecho, ni siquiera Irán en su momento, en plena eclosión de su revolución islámica, cuando el nombre de Jomeini provocaba terror fue capaz de impulsar algo así. 

Al Qaeda, sin posibilidad de convertirse en un frente unido, ha actuado por impulsos eligiendo objetivos informativamente llamativos pero, cuanto menos, sospechosos de no ser efectivos en términos bélicos aunque solo sea por su incapacidad para dominar Afganistán, Pakistán o cualquier país árabe donde haya querido establecerse de manera efectiva. El terror, el puro terror, ejercido por los estadounidenses o la fuerza multinacional que supone el grupo terrorista islámico no han servido para nada, nada más que para reeditar un conflicto que pensábamos completamente agotado tras la reconquista de Granada y que, muy de cuando en cuando, y siempre dirigiendo su odio hacia Oriente Próximo nos había afectado salvo en contadísimas ocasiones.

La muerte de Bin Laden deja algunas preguntas interesantes en el alero y solamente una certeza: esto no ha acabado aquí porque no sabemos como terminarlo. Esto no ha acabado aquí porque no podemos entender al enemigo, ni el enemigo entendernos a nosotros. 

El lobo, el enésimo lobo, que aterrorizaba al rebaño de Occidente ha muerto. Desgraciadamente ya están armando al próximo. 

BOLA EXTRA: "Martirés del compás" fue el grupo formado por Chico Ocaña impulsor de un estilo definido por él mismo como "flamenco billy" una especie culto a los palos tradicionales del flamenco pero con un toque de humor gaditano y surrealista de alto contenido crítico con la autoridad (con toda la autoridad, flamenca o no). "Simpapeles.es Compapeles.com" fue editado por Warner en 2004 y contiene entre otras canciones "¡Oh Galicia Calidade!" el tema que cuelgo a continuación y que, a fecha de hoy, ha tomado un curioso sentido....además, siempre es buen momento para disfrutar de los Mártires. Disfruten.  


domingo, 3 de abril de 2011

Un blog "chanchi": El otro lado de la política


No suelo hacerlo (aunque no se por qué) pero hoy voy a recomendar un blog. Es un blog estupendo que va de estética y política o, mejor, de la estética de los políticos. Ya, ya, ya se que todos ustedes se toman muy en serio el asunto y que les parece baladí analizar sesudamente el look de unos cuantos funcionarios públicos pero, la verdad, la autora de la bitácora (la cántabra Patri-cia o Patricianuro) hace lo mismo que los políticos nos hacen todos los días a nosotros: perderles el respeto. Se llama "El otro lado de la política". 

Para no desmerecer ni un poco diremos que su autora es una persona muy informada sobre política solo que ha decidido informar de la misma desde un punto diferente lo que demuestra que hacer humor conlleva, en la mayoría de las ocasiones, conocer al objeto de la broma al dedillo...incluso mucho más que algunos pretendidos periodistas políticos que se han pensado que su profesión se trata, única y exclusivamente, de ejercer de cheerleader de un determinado partido político y sustituir la información por un "alabim-alabam" que da un poco de vergüenza ajena. 

En un país donde la ironía y el sarcasmo han sido debidamente arrancados de la crítica política y donde se nos invita con malos modales a no hacer bromas de las cosas serias porque unos señores incapaces de coger un chiste y sin sentido del humor han decidido de antemano lo que es serio y lo que no, no deja de ser sano y agradable darse una vuelta por lo aparentemente banal y, desde ahí, rascar hasta el fondo de la superficie. Suena también, estupendamente por cierto, que alguien sepa cogerle el pulso así a un asunto y sea capaz de hacer coña con la política sin necesidad de acudir a los tópicos del humor español sobre políticos que tienen que ver, básicamente, con el degüello partidista, con una especie de revisión de los chistes de Lepe pero cambiando a los habitantes de dicha localidad por el nombre de este o el otro político. 

Es posible, también, que no sea un chiste, que no sea una broma, y que todo esté escrito muy en serio. No tengo ni idea pero, sinceramente, ahora que se acercan las elecciones europeas yo le pediría a todas las publicaciones de este país que le intentaran hacer un hueco a este blog aunque solo sea por, de verdad de la buena, incorporar algo de interés que no tenga que ver con los chistes de sal gruesa que normalmente despliegan. 

Yo me suelo volver mono diciendo que la superficie de las cosas es importante para conocer su interior y no suelo tener mucho éxito...la autora de este "El otro lado de la política" lo tiene. Como dicen por ahí: "hazte fan".

Nota del Insustancial: Creo que alguna vez he contado que "You are my sunshine" fue escrita por uno de los políticos más chocantes de la historia de los políticos chocantes, Jimmi Davies, que sirvió como gobernador del gran estado de Louisiana en dos legislaturas diferentes (1944-1948 y 1960-1964). Esta versión, de las muchas que la canción tiene, está interpretada por Ray Charles compositor de "Georgia on my mind" que en 1979 fue nombrada por el estado de Georgia como su himno oficial. Política y tal...creo que colaba aquí...

sábado, 2 de abril de 2011

¡Yes, we Byte!: Política 2.0 o cómo querer llegar a las instituciones sin ideología


Los editores de FHM en Alemania tuvieron una idea más que brillante para lanzar la revista en su país. Un método gratuito para publicitarse y para armar mucho jaleo: presentarse a las elecciones como partido. La casa madre de aquella revista por aquel entonces, Emap House, con sede en Londres se tomó aquel asunto como una gracia un tanto exagerada pero, en realidad, FHM ya era una revista que había utilizado métodos chocantes de marketing con anterioridad como proyectar portadas de su número de vecinitas sobre los edificios más carácterísticos de la capital inglesa. Creo, o eso entiendo, que respiraron aliviados cuando se enteraron de que la ley electoral alemana prohibía taxativamente la legalidad de cualquier partido asociado a una marca comercial. Gente inteligente estos alemanes. 




Me sorprendía esta semana leyendo la charla que el Presidente de la Asociación de Internautas, Victor Domingo, tenía con los lectores de Público. Me sorprendía sobre todo este titular: "Afortunadamente Internet nos está democratizando de tal manera, que prima(n) más las ideas que la ideología". Por si no lo saben Domingo se presenta a las elecciones en la lista por Madrid de Ciudatans (aquí). Me sorprende que alguien que militó en el sindicalismo anarquista se pegue tal ducha para renacer en un partido que, a día de hoy, no se sabe muy bien a qué juega ni en que gasta su músculo. A Albert Rivera, presidente del partido, le gusta hablar de su organización como "marca" palabreja que se extiende de una forma cancerígena de tertulia política en tertulia política y de escaño en escaño como sinónimo de "partido". Es más Victor Domingo alude en esa misma charla digital a C´s como "una marca blanca, abierta, novedosa y muy 2.0". Por pura observación diré que no es blanca, que no ha demostrado ser abierta y tampoco muy novedosa...lo de 2.0 como todo lo que se define 2.0 pues se me escapa en una disquisición sobre mercadotecnia y clicks en páginas de Facebook. 

¿Dice Domingo que en Internet predominan más las ideas que la ideología? ¿Sabe la diferencia entre idea e ideología o, por el contrario, esta es una frase rimbombante que no tiene ningún sentido y que viene dicha por un señor que quiere dedicarse a la política? Veamos lo que dice la RAE: 

Ideología: 
1. Doctrina filosófica que se encarga del estudio de la raiz de las ideas. 
2. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso, político etc. 

La voltereta mortal léxica es importante: Domingo asocia la palabra "ideología" a los partidos y las "ideas" a las personas...es una pena que, por lo visto, un conjunto de ideas sean, en realidad, una ideología. Otra cosa es que Domingo juegue al clientelismo y a la baza barata y populista de "no tenemos ideología y por eso no somos un partido". Claro. Ellos son "una marca". Una marca blanca, por cierto, como Hacendado. 

En realidad es todo cuento y marketing porque Ciudatans es, en realidad, un partido político que tiene unas ideas bastante claras sobre como hacer las cosas y, por lo tanto, una ideología. Es más, tiene una ideología tan clara que muchos intelectuales orgánicos y no tan orgánicos le dieron su voto e hicieron campaña a favor de ellos movidos, a su vez, por diferentes ideologías propias fueran estas públicas o privadas. 

En el fondo de la espeluznante cuestión está, sin duda, algo más sangrante: La Asociación de Internautas ha sido una de las impulsoras de #nolesvotes. Ese hashtagh que nació en twitter para contestar a la decisión política de lanzar la Ley Sinde. Una idea impulsada para pedir que no se votase a los partidos que habían apoyado la ley (PSOE, PP y CiU) pero que luego, como a la vista está, cada uno ha interpretado más bien a su entendimiento y ha ido asimilando claramente hasta que ha encajado perfectamente con su propia ideología ( o su conjunto de ideas...si es que lo de ideología nos suena tan brutalmente político). 

Me suena a chapuza triste apoyar una campaña como esta para luego, por un lado, sacarle una lectura abstencionista y, por otro, lanzarse al ruedo político esperando arañar los votos que se caigan de la carreta. Sin duda suena a subirse a un carro que otros han ido empujando. O esa es mi impresión. 

La confusión se hace mucho más fuerte cuando leo términos como "e-democracia"...y mucho más cuando se usa ciudadano e internauta como sinónimos pero luego se habla solo de los derechos de los segundos...a lo que yo me pregunto: ¿se hablará de empleo, vivienda e igualdades sociales para internautas? ¿Para ciudadanos? ¿Para internautas ciudadanos? ¿Por qué nadie quiere hablar de los temas realmente espinosos? ¿Por qué nadie se presenta a estas elecciones con un plan económico real? ¿No sería más factible hacer un partido que intentara buscar soluciones reales al empleo? 

El último grito de Guerra, ya ven, es decir #nolesvotes pero no por mejorar nada, si no para pedir el voto para uno mismo. Si alguien que se cuelga la etiqueta de independiente y honrado comienza con trapacerías de este tipo subido sobre un carro alado de populismo, la verdad, lo lleva clarinete para no retratarse como uno más. 

¿Escapamos de las ideologías? ¿Son malas? Muy bien. Recordemos esa frase atribuída a Francisco Franco: "Haga como yo y no se meta en política". Muy bien, sin duda lo que queda claro es que Bakunin ha hecho menos mella en Domingo que este señor gallego que también prefería que no se hablara demasiado de política...¿por qué? Seguramente porque no tiene nada demasiado claro que ofrecer excepto un discurso muy poco bien armado. No haremos más daño pero, sinceramente, en un debate televisado se lo van a merendar con patatas en tanto en cuanto el asunto vaya a dirigirse hacia el berenjenal político que hay en Madrid (lugar por donde se presenta este señor) en temas un poco menos importantes como sanidad, educación...

¿Es esto un ejemplo de política 2.0? ¿Una política desideologizada? Me parece mal. Más que nada porque quien llega al poder detentando la bandera de la "no ideología" acaba por demostrarnos que puede rellenar su discurso y tomar sus decisiones como le venga en gana o tirando, claro está, de eso tan difuso llamado "las ideas". 

Pero la pera limonera, lo mejor de lo mejor, no ha sido ese rumor que coloca al señor que mira a través de un cable USB en una formación que también va de desideologizada como UPyD. Desde hace días viene el buen señor dejándose querer y mandando mensajes unívocos de las que van a ser sus preferencias, de que quiere ser paladín, tín, tín, de Rosa "De España y su diversidad pero dentro de un orden" Díez. Nada me haría más feliz que eso, que ese señor se presentara a las elecciones para demostrarnos que está hecho para el debate, para la tribuna, para el discurso...ya me lo imagino desplegando sus super mega guanchis Power Points en el parlamento para no decir absolutamente nada...Nos lo vamos a pasar ¡PI-RA-TA! 

Como decía, lo mejor de lo que he escuchado en estos días ha sido el discurso de un tal @Borja_Pardo, tuitero de pro que quiere impulsar un partido llamado Acción Tuitera. Nada más y nada menos. Las líneas maestras de tan interesante propuesta están aquí. Todas ellas. Pero yo les extraigo un pequeño párrafo para que entiendan un poco mejor el guirigay: 

"(...)Creo que este nuevo partido (que llevará un nombre tipo MENSAJE DIRECTO DE LA CIUDADANÍA o algo de éste estilo), puede constituir un espacio de debate y reflexión amplio, muy amplio, toda vez que el propio sistema y operatividad de Twitter así lo permiten. Y del mismo modo estoy convencido que llegado el caso este pequeño y simbólico partido político podría defender las ideas de miles de personas que se puedan sentir identificadas con un programa –aún por definir- tan amplio como respetuoso con cada uno de sus integrantes, independientemente de condición, lugar de procedencia, edad, religión o sexo (...)".

¿Ven lo que pasa cuando no hay ideología? ¿Cuando todo vale? ¿Cuando se quiere llegar al mayor número de personas posibles porque no se puede decir "el mayor número de votos posibles"? ¿Lo entienden? ¿Qué valor puede tener un partido que quiere fundarse con gente que tiene cuenta de twitter? ¿Te hace eso más especial? ¿Y si aparece un partido del Tuenti? ¿Y uno de meetic? ¿Va a resultar ahora que las compañías de internet tienen un ideario político como Marx? 

Por si les queda alguna duda: uno de los problemas de los partidos políticos mayoritarios de este país es que han renunciado a su ideología para ir a la caza del voto. Han ido retorciendo sus programas políticos para irlos acomodando a lo que ellos entendían que era la mejor manera de subirse al carro. A mi humildísimo entender a unas elecciones se concurre para hacer llegar tu ideología sea esta el nudismo o llevar a cabo una revolución anarcosindicalista. Nada más. Se gana o no se gana en función de que la gente te vote o no porque los convenzas o no. Tomarse las elecciones como una competición liguera es, simplemente, apuñalar a la idea más pura de democracia. Nada más. No me hagan ponerme perroflauta y recordarles esa frase del Subcomandante Marcos cuando le preguntaron sobre como el EZLN había crecido ideológicamente. Bueno dijo esto: "Lo más fácil hubiera sido llegar aquí y darle a cada hombre un fusil prometiéndoles cualquier cosa y sin explicarles nada...pero sabíamos que, a largo plazo, lo mejor era explicarle a la gente que tenía la opción de coger el fusil". Pues en esto es lo mismo: es malo convencer a la gente de que vas a hacer lo que ellos quieran solamente para captar su voto...yo quiero que me convenzan de que tengo que votar por ellos. Nada más. Nunca voto por un partido que vaya a ganar las elecciones si no a uno que quiero que las gane: voto por el que representa mi ideología y, por tanto, jamás votaré a nadie que diga no tenerla del mismo modo que desconfía plenamente de los que se declaran "apolíticos". El bipartidismo, o eso que se llama bipartidismo, es un problema no solo institucional si no, también, de los ciudadanos que no son capaces de entender esto último. 

Leído lo leído ya tengo un chiste que compartir con todos ustedes: ¿Qué diferencia a un político de siempre con un político 2.0? Que el segundo tuitea sobre su Ipad. 

jueves, 3 de marzo de 2011

El amigo Muamar


Resulta que el otrora dominable señor de Libia, Muamar el Gadafi, es en realidad un chiflado un tanto peligroso. Pese a que se aparecía por los países europeos con una jaima del tamaño de la carpa del circo Ringling para establecerla como su domicilio allá donde estuviera y rodeado de un séquito de mercenarios y de odaliscas vírgenes dispuestas a dar la última gota de sangre y morirse sin probar el único entretenimiento gratuito inventado por el hombre (o al menos el más entretenido), pese a su manía de regalar cosas inservibles como camellos o caballos a personas que no podrían subirse a ellos o a presentarse con otros presentes aún más chiflados (pero más útiles o fresquitos) como chilabas morunas o chancletas de punta, pese a que estuvo una temporada con la chungalera mental de convertirse en el adalid del terrorismo internacional patrocinando atentados de manera flagrante...nadie había caído en la cuenta de que el premier libio estaba como unas maracas. 

Ahora, que los libios se han cansado de sus cambios de humor, resulta que sí, que todos de verdad pensamos en Europa que era un loco, pero un loco de los buenos, de esos que dan alegría. Un "tontito" que diría la exigua Celia Villalobos. Un loquito de esos que se llevan un Oscar porque tienen habilidades especiales. En este caso no hacer raíces cuadradas así a las primeras de cambio y sin calculadora o contar cartas en una mesa de Black Jack, el caso de Gadafi era mejor porque tenía la llave de un jugoso botín petrolífero e, imagino, algo así como un territorio inexplorado donde podrían aparecer fosfatos o más gas natural. Ya ves, dejas que el sátrapa se pasee con su ropa decididamente fuera de onda, su cuento panarabista, lo rodeas bien de agasajos, le cuentas el tema de "ey Muamar, a ver cuando te democratizas que me tienes aquello como un serrallo" y le ríes las gracias, le dices a todo que sí, le pones unas medallas que pueda mostrar a la vuelta y, venga. 

Ha resultado que no. Que Gadafi es malo. Malo, pero malo. Un tío tan malo que incluso dispara y tortura a su pueblo. Que detrás de todo el archiperre este de hacerse el Sultán de verdad había un tío que se estaba creyendo el cuento. Toma que sorpresa. Un tío tan malo que te sale, a la mínima, con la excusa de Al Qaeda. Qué cabrón, jugar así con las víctimas reales, con el peligro real de Al Qaeda, jugársela así a los ex socios de Occidente que tan bien se han portado contigo, que te permitieron sentarte a su mesa y jugar a ser "el chico malo pero necesario". 

Eres malo Gadafi. Y ya no molas. No molas porque las dictaduras ya no son rentables y en la búsqueda necesaria de nuevos nichos de clientes, de gente a las que colocarles el muerto de nuestra dañada economía necesitamos otro tipo de gobiernos y, claro está, otro tipo de mercados. Necesitamos gente a la que apuntar en nuestros listados de atención al cliente. Necesitamos nuevos amigos en Facebook, nuevos tuits, más usuarios de Google y, coño, más gente que compre Iphones. Ya no te necesitamos Muamar. Lárgate, te dejamos irte con lo puesto: con todo lo que te permitimos arramplar durante estos años. Sin reproches. No habrá juicios, no habrá invasiones, no habrá condenas. Seguro que todo el dinero que tienes debajo del colchón le sirve a quien te recoja. En el fondo todo son ventajas. Búscate un sitio caluroso y llévate al séquito contigo. Tu tiempo ha pasado. 

Bien mirado Gadafi podría ser un perfecto concursante de un programa concurso de esos donde unas cuantas celebrities pasadas de rosca se dedican a bailar. Qué bueno. Belén Esteban, Carmen Martínez Bordiú y Muamar El Gadafi para mover el esqueleto a golpe de charleston aprendido de las clases del jovial Poti, el tío que le pondría buena cara y le sacaría algo bueno a Satanás. 

Nos salió mal en Afganistán, nos salió mal en Irak pero, cuidado, los europeos tienen la sensación  de que podrían hacerlo bien en el Magreb. No hay duda. Ahí está Berlusconi con las garras en alza pensando en abrir Telecinco en tres nuevos países, Italia pondrá las tetas, los desnudos, no hay una transición sin un aligeramiento de las costumbres, sin darse una alegría, un paseo por el lado salvaje. Nosotros soñamos con exportar los valores de nuestra transición y, claro, a Repsol YPF y a Telefónica pero sobre todo eso, los valores eternos de un cambio democrático que, si nos apuráis un poco, os permitiría quedaros a vivir en el mismo país que una vez jodisteis.


Muamar repite con nosotros: TODO SON GANANCIAS. Recogiste ferozmente durante años y ahora te toca descansar. Sí, es una putada eso de tener que renunciar al sueño de un mundo árabe unido alrededor de tu persona, es chungo ver las imágenes de la gente que una vez tuviste bajo tu bota quemando fotos tuyas (con lo que te costó elegir los fondos) pero, chico, todo tiene un final. Recuerda que no todos los sueños megalómanos se hacen realidad y que ya no tienes edad para resistir viviendo en una cueva como Bin Laden. Es verdad que dicen que Tora Bora está precioso en esta época del año pero, sinceramente, siempre nos engañan en esos folletos publicitarios. 

Ya ves, la gente se ha puesto tonta con eso de los derechos. Ya, es jodido, son egoistas los muy cabrones, los intentaste educar en la obediencia debida pero nada, no han hecho caso. Piensa que son todos unos ingratos que se empeñan en pensar por ellos mismos cuando tú sabes, y nosotros sabemos, que has hecho todo lo posible para evitar que pensaran en otra cosa que en salvar el culo y que no se enterara usía de que hacían chistes a sus espaldas o que le criticaban. La gente está harta, está harta aquí pues imagínate en un país que has esquilmado, en un país rico que te has empeñado en dirigir como si fuera tu parcelita. Pues no, se han dado cuenta de que vale la pena jugarse la vida porque los has metido en una situación en la que no tienen nada que perder y sí mucho que ganar. Culpa tuya por no haberles puesto una válvula de escape, un entretenimiento con el que perder el tiempo...un entretenimiento como comer todos los días. Eso hubiera estado bien. A lo mejor no tuviste que mostrarte tan inseguro y debiste convocar elecciones de cuando en cuando. Elecciones de verdad. A lo mejor la gente te hubiera votado. O no. 

Dicen que esto es un paso hacia adelante. Dicen que esto es un nuevo escenario en el que ya ni estás ni se te espera. Dicen que esto es el proceso natural que sigue la gente cuando se harta de escuchar siempre la misma cantinela. Dicen que la culpa la tiene Yoko Ono pero tu y nosotros sabemos que la culpa ha sido tuya y que este es un marrón que, alegremente, te vas a tener que comer tu solo. Nosotros estaremos en esta orilla esperándote por si quieres venir. Es verdad que muchos piensan que habría que juzgarte con dureza, aunque solo fuera por el asunto ese del avión que mandaste derribar cargado de civiles que, seguramente, no te habían hecho nada pero, ya te digo, estos son unos tiempos magnánimos con los refugiados de primera clase. Te dejaremos poner la jaima donde quieras, aparcar el camello donde quieras, te rodearemos de gente dispuesta a llamarte "Presidente" o lo que te venga en gana, de verdad. Somo así de majetes con los que nos han servido tan bien. En cierto modo, te seguiremos riendo las gracias. Vamos, que no encarcelarte es ya, de por sí, una gracia bastante buena. 

Antes de que esto se convierta en un océano de sangre borboteante, en una inane y dolorosa muestra de fuerza date el piro Muamar, experimenta con algo que te queda por experimentar: hacer feliz a tu gente. 

jueves, 27 de enero de 2011

Sobre revoluciones, llamadas a las armas y sistemas


Todo el mundo dice que el cambio es inevitable. Al parecer a la gente le pone palote el hecho de vivir en una situación parecida a estar caminando por el borde del precipicio...nos llegan las imágenes de las revueltas de Túnez que han provocado la caída del presidente y voces, cientos de ellas, se alzan preguntando: ¿A qué estamos esperando? 

La revolución tiene su rollo romántico y atrayente: un día eres un mísero ciudadano anónimo y, zas, por cosas de la historia de pronto te ves enarbolando una bandera elevado sobre una barricada de coches y haciendo algo con tu vida. La revolución huele a caos y el caos a despiporre, a aligeramiento severo de las costumbres a andar por ahí hasta las tantas, a participar en cosas con otra gente, a tórrido romance...

El caso es que la idea de revolución  hace cosas buenas también por el mercado: en tiempos aumentaba las ventas de camisetas del Ché Guevara y ahora todo el mundo se pirra por tener una máscara o cosilla similar del prota de "V de Vendetta". Ese es el signo de los tiempos: un símbolo presuntamente apolítico. Una máscara con una sonrisa sardónica que nos retrotrae a un confuso hecho histórico que...demonios, digamos que a todo el mundo le mola porque sale en una película y punto. ¿Nos hemos enterado de lo que significa la dichosa careta y el cómic escrito por Alan Moore titulado "V de Vendetta"? 

Pues pasa un poco lo mismo que con la palabra "revolución" que sí, que nos suena a algo bueno, a algo molón pero que, en realidad, no acaba de entrarnos bien del todo. 

Las mechas se encienden por las cosas más tontas: Guy Fawkes (el dueño de la cara de V de Vendetta) se metió en un berenjenal severo porque creía que el Parlamento Inglés recortaba las libertades de los católicos y no tuvo mejor idea que intentar tirarlo abajo. Es por eso que su ajusticiamiento, y no su acción, se celebre todavía en Reino Unido. Otra cosa es que Alan Moore le diera sardónicamente la vuelta al asunto. 

Los sistemas corruptos, normalmente, caen por su propio peso: la corruptela comienza siendo algo de unos pocos que, finalmente, acaba creciendo de manera geométrica y afectando a más y más gente que quiere su trozo del pastel. Miren, por ejemplo, lo que ocurrió con Marbella donde, finalmente, se acabó trincando a una alcaldesa que, ya sin orden ni concierto, avisó a un constructor de que la reforma de su casa la iba a cobrar con fondos del ayuntamiento y por medio de la concesión de una obra pública. Eso a nivel doméstico funciona así pero, desgraciadamente, también funciona a nivel nacional. Es el caso de Túnez. Digámoslo para entendernos: llega un momento en que el número de corruptos es tan grande que ya no hay dinero para nadie más o para acometer nada. La gente se da cuenta y nace el mosqueo. Un mosqueo que se larva poco a poco y que acaba por estallar. Otra cosa es que aquí, desde nuestro sillón de Europa del Sur, nos parezca que estas cosas ocurren de un día para otro y sin previo aviso, como si nada. Preferimos pensar que el proceso es espontáneo porque preferimos evitarnos las cifras de asesinados, encarcelados y exiliados que conlleva cualquier revolución. Incluso una revolución tan sencilla como la producida en Portugal en 1973 tuvo una cifra de muertos y, por su puesto, casi todos ellos se produjeron en los años anteriores a que los capitanes decidieran poner punto y final a la dictadura iniciada por Salazar y perpetuada por Marcelo Caetano. 

A lo que voy: El caso tunecino es un caso aislado, un problema de largo recorrido, una situación política enquistada desde hace años que, de pronto, se ha hecho visible en Europa por la sencilla razón de que, en este momento, las inversiones europeas en el país y el terror que provoca que un régimen de corte islamista apareciera en un país tan europeizado como este hacen que, cualquier movimiento en la costa sur del Mediterráneo provoque un interés mediático inmediato. 

La revolución tiene un precio alto de pagar: muchos se dejan la vida en la defensa de sus ideas. ¿Alguien está dispuesto a una revolución real? ¿Hay alguien dispuesto a dar semejante paso? Es más, hay una cierta tendencia a mostrarnos el asunto de Túnez cediendo a la poco informativa tendencia a hacernos creer que es una revolución pacífica y sin violenta: ¿Hay que recordar que todo esto comenzó con la inmolación de un ciudadano? 

Si ustedes les echan un vistazo a todos los procesos revolucionarios se darán ustedes cuenta de que, antes de que alguien se lance siquiera a tirar una piedra contra un escaparate, hay un profundo proceso de reflexión sobre el asunto de la violencia. ¿Se deben pegar tiros o no? 

Se pide con cierta alegría que se monte el pifostio. Es natural. La gente está calentita porque la situación pasa del castaño oscuro: el sistema actual se ha revelado como impotente para atacar retos como el del empleo o, en la misma línea, ponerle un bozal a los mercados. ¿Los responsables? En el fondo, allí en el fondo estamos nosotros. A nadie se le puede escapar que las instituciones que tenemos las votamos nosotros y que, cuando ha habido aires de reforma o se ha levantado una leve brisa que apuntaba hacia una renovación de las mismas, se han atajado con frases tan incomprensibles y tan faltas de lógica como: "La Constitución es intocable". ¿Tiene eso sentido? Bueno, posiblemente como Dogma de Fe pero no como contestación política, es más, piensen ustedes: la democracia se inventó para cambiar las cosas, para eliminar los dogmas sobre los que estaban sustentadas los sistemas monárquicos. 

No se crean, ahí en el fondo, también estamos nosotros como culpables: ¿De verdad pensábamos que podríamos pagar hipotecas millonarias con nuestros sueldos de cuatro cifras? ¿No se sienten ustedes como si hubieran mordido un anzuelo chungo? ¿Como las víctimas de un global tocomocho? ¿Que se dejaron llevar por una situación creada para hacerles sentir seguros y que ahora se mueven en otra en la que pretenden que se sientan como los visitantes de esas casas encantadas de las ferias? 

El último jipido es la Ley Sinde. Les cuento una cosa. Un amigo mío estaba convencido de que no era una buena idea dejar a un montón de gente desempleada sin entretenimiento. Es decir, si cierras las páginas web donde la gente ve sus series preferidas, escucha la música que quiere escuchar y bla, bla, bla...quizás te encuentres con un montón de gente sin nada mejor que hacer que salir a la calle a demostrar su enfado. Al parecer se equivocaba porque, en realidad, las decisiones políticas hace tiempo que dejaron de ser realistas o de tener algún fundamento. El que sea. 

Mucha gente, parapetada tras el ordenador, le pide al personal que haga algo, que boicotee la Gala de los Goya, que boicotee al cine español (como si no estuviera lo suficientemente boicoteado), que no vaya a votar,  y que cargue los cañones contra el que ose decir "a mi esto me parece bien". La gente quiere que otra gente saque a pasear las máscaras de Guy Fawkes y que la líe por nuestro sagrado derecho al infinito entretenimiento...vuelvo a formular la pregunta: ¿Hay alguien dispuesto al gasto humano que supone una revolución? 

Como muchos me acusan de no dar jamás soluciones a las preguntas que propongo y, claro está, a ser parte de la logia de personas que elegimos el disco del año, la película del año y cobramos un sueldo de un megalobby para poder ponerle agua a nuestra piscina de la mansión de Miami dejo aquí dos cosas: creo que la política se ha envilecido porque hemos decidido no participar en ella. Nos han adiestrado suavemente en eso de "pasar" y en eso de cerrar los ojos cada vez que alguien nos planteaba el más suave de los cambios. Desgraciadamente en nuestro imperfecto sistema callarse o no participar significa joderse y apechugar con lo que otros deciden por nosotros. Eso es así. Los que van a votar (esa masa informe de ciudadanos) es la que elige a los representantes y es la que sustenta moralmente y políticamente las decisiones del partido de turno. 

Y económicamente les digo que hagan ustedes examen de conciencia y que antes de meterse en un embolado se asesoren ustedes. Les ahorrará cantidad de problemas. Se que es un consejo asquerosamente impopular pero, sinceramente, es el único que puedo darles. Es más, piensen en una cosa: ¿No estaría bien que se diera una asignatura llamada economía en los colegios e institutos? ¿Saben ustedes si interesaría que la población tuviera un  conocimiento real sobre como funciona el sistema económico? 

Espero que esto de la Ley Sinde nos haga reflexionar a todos un poco sobre el poder real de la política y los políticos, sobre el valor que tiene la papeleta, sobre el poder real que nos permite la participación. Recuerden: la democracia está, justamente, para cambiar las cosas. Otros, que no tienen tanta suerte se ven obligados a recurrir a unas medidas más que desesperadas.

Nota del Insustancial: Allá por los años 80 la canción que encabeza el post titulada "Sidi Mansour" sonaba bastante en las reuniones familiares que hacíamos en casa de mi tío Ridah que es de origen tunecino. Nunca me quedó claro si es una canción popular o si es en realidad de Túnez porque he escuchado versiones de Cheikah Rimiti o de Cheb Khaled que son argelinos pero siempre la he identificado como tunecina. El caso es que yo que no soy muy dado al folk siempre he flipado con el ritmaco de esta canción que venía muy bien para azucarar un poco el post que me ha quedado medio amarguito.Disfruten. 

jueves, 20 de enero de 2011

El rostro de Italia


Yo no me imagino lo que tiene que ser levantarse por la mañana y descubrir que te ha cambiado la cara. Fíjate, la que se monta, la pequeña tragedia, que supone mirarte al espejo y ver que te ha crecido un grano, uno de esos granos rojos con una puntita de pus tan asquerosos como para, de pronto, mirarte en un espejo y descubrir que tu cara es completamente diferente a la de hace un mes. 

¿Se acuerdan del síncope nervioso que sufría el Joker interpretado por Jack Nicholson en "Batman" cuando descubría que su cara no era la de Jack Nicholson si no la de un bufón impreso en un naipe? 

Los retoques esos que se han puesto tan de moda quieren pasar desapercibidos. Una chica se pone 200 gramos más en cada pecho y asegura que se ha hecho un retoquito pese a que, maldito machismo, cada vez que pasa por una obra uno o dos simpáticos albañiles operarios regurgiten a corto un intenso "moc-moc" y acompañen el sonido con un mimo perfecto del gesto que hacía Harpo al apretar su bocina. "Moc-Moc",  qué cachondos,  España es un país de cachondos por eso estamos como estamos: a la cabeza de Europa en términos de sandunguerío. 

La duda me recorre el cuerpo cuando se habla de peluquines: un tipo es calvo, al día siguiente aparece con un pelo estupendo, así como si no pasara nada, al bar donde se toma todos los días el café. ¿Espera que el asunto pase igualmente desapercibido? ¿Que la gente no caiga en la cuenta de que esa cabeza está repleta de un pelo vigoroso de sospechoso negror y parecido al de Lorenzo Lamas? ¿No se preguntará el camarero si no es un milagro que algo crezca tan rápido en un terreno, aparentemente, tan baldío? 

Los que se ponen en manos de eso que se llama Centros o Clínicas de estética corren muchos riesgos. Sólo hay que escuchar las cosas que cuenta la gente por ahí, ver uno de esos reportajes donde un tipo dice "hay que cortar este hueso", "hay que limar esa costilla", "hay que poner esa piel de pompis en esa frente" para saber que no nos enfrentamos con un simple: "póngame sobre la cresta del domo un pelucón de Luis XIV, por la sangre de Thor, que quiero estar juvenil". 

Yo me imagino a Don Silvio Berlusconi el día que fue a la Clínica y le dijo al cirujano: "Chapa y pintura, dottore, chapa y pintura". Y ahí va el buen señor a pegar cortes y tijeretazos para...¿para qué? Il Cavaliere apareció como dos meses después con la misma cara que tiene su figura en el Museo de Cera de Madrid, más tensa que la piel del tambor del 1er. Tercio de la Legión, vestido de blanco nuclear y con un pañuelo de piratón ibicenco que le tapaba una nueva mata de pelo negro peinada para atrás con el aspecto elegante que tiene la moqueta recién puesta. En este punto siempre me he preguntado: ¿huele ese pelazo como el interior de los coches nuevos? Me gustaría saberlo. ¿Se han hecho alguna vez un injerto bueno, bueno? infórmenme, por favor, que ardo en deseos de saber. Como siempre. 

Echen cuentas, un hombre que pasa de los 70, que lo tiene todo excepto la juventud, quiero decir el aspecto de la juventud porque la gallardía y el espíritu siguen intactos, se pone en manos de un tío que no le pone su cara sino que prefiere, como si fuera un pintor cubista, interpretar lo que era la cara de Berlusconi y rehacerla según qué cánones de belleza propios...algo inexactos porque la cara, la cara dura de el primer ministro, denotaba todos esos años de galán conquistador, de cantante de cruceros, de productor avispado que no tiene empacho en llevar su sapiencia sobre el espectáculo a la política y nos la devuelve pulida como el mármol, inexacta y como fuera de tiempo. Una cara nueva, dispuesta a ser de nuevo lacerada por los disgustos, redondeada por las alegrías...

Berlusconi ha hecho muchos sacrificios en su vida pero, sin duda, el mayor de ellos ha sido mutar su aspecto para darnos a probar un pequeño bocadito de terror que dice: ¿Quieres que al pasar los 70 tu cara no diga nada o lo que es peor, que todo lo que significa tu cara reaparezca atravesado por la inmovilidad pero denotando que tienes miedo de ti mismo y de lo que eras antes? 

Si alguien ha hecho todos esos sacrificios es normal que se rodee de nuevas amistades, de amistades jóvenes que no tienen quizás el bagaje suficiente para saber con qué se enfrentan. Una nueva cara necesita de un nuevo escenario de otras nuevas caras al igual que un peluquín sorpresivo necesita de un cambio de domicilio,  de ciudad y amistades para que cuele y nadie sospeche que llevamos el pelo de otro pegado a la calva. Cuantas más jóvenes y despreocupadas mucho mejor, cuanto más rápido vivan y más rápido desaparezcan mucho mejor. 

Se habla de "Saló y los 120 días de Sodoma" para intentar explicar todo lo que pasa en Italia. Yo me quedo con Moretti y el neorrealismo que, sin duda, da una perspectiva más cercana, incluso la escena en la que un dirigente italiano se marca una especie de bailecillo estúpido en una de las primeras secuencias de "Il Divo" me parece mucho más cercana. Pero el cine y la literatura se quedan cortas, porque la realidad de lo que pasa en Italia está impreso en esa cara nueva que muestra Berlusconi, en su necesidad de aniquilar al pasado y de mirar al presente con gesto inexpresivo pero sonriente, seguro que el secreto de lo que pasa en Italia está en el material del que está hecha el nuevo rostro de Berlusconi, en la composición química de ese careto y en su enorme resistencia al paso del tiempo, a su incapacidad para cambiar de gesto por muy mal que se pongan las cosas. 

En el fondo si somos capaces de pasar por el calvario de cambiar nuestra cara y de encontrar quien lo haga también encontraremos a quien con un bisturí igualmente efectivo corte, empalme, arregle y ponga a tono la realidad hasta que esta encaje abiertamente con lo que queremos que sea. Jueces, periodistas, abogados, fiscales, senadores, compañeros de partido...un equipo médico y político sin igual al servicio de ese rostro petreo, de esa cara dura, de esa nadería esculpida, de ese pelo bueno y elegante como el interior de cuero de un coche de importación de alta gama. Lo importante es que todo reluzca, que todo brille, que al darle el sol sea imposible aguantar el esplendor porque ese flash instantáneo seguramente esconderá la verdad. 

Una cara nueva, necesita un país nuevo que se acomode a su nueva orografía, una nueva moral y una nueva forma de entender la política y los negocios, las relaciones interpersonales y todo lo demás. Sin duda, Il Cavaliere está cumpliendo perfectamente su doble papel de modelo y artista. Le está quedando fetén ¿No? 


Nota del Insustancial: "Vuelve conmigo a Italia" de Hidrogennesse es una de las grandes canciones del dúo catalán formado por Genís Segarra y Carlos Ballesteros que resume a golpetazos de techno y de poco crípticas imágenes esa mezcla de romanticismo adolescente y de viaje de instituto (¿Crees que podremos encontrar una discoteca cutre/y pasada de moda/donde todavía pongan la canción del verano/de aquel año?). que tan bien define popularmente la relación que mantenemos, en algunos aspectos,  con el país transalpino. Además me gusta muchísimo. 

miércoles, 12 de enero de 2011

De las ideas prescindibles


Antonio Caño, corresponsal de El Pais en Washington DC, escribía el lunes una rara columna titulada "Sarah Palin no es responsable" en dicho diario en la que, a grandes rasgos y con una sensación de urgencia en el texto un poco extraña se dedicaba básicamente a desautorizar las voces que, desde los propios Estados Unidos, se habían alzado contra la Gobernadora de Alaska desde que se descubriera que, en su página web, tenía alojado un mapa de su país donde, con una serie de dianas, se alertaba de la presencia de los senadores demócratas que habían apoyado la ley sanitaria propulsada por la Administración Obama y, claro está, de la necesidad de derrotarlos en las urnas. 

Como todos sabemos, con suma ligereza, somos capaces de intercambiar los términos bélicos con los políticos a una velocidad de vértigo. "Derrota ejemplar", "Castigo", "Contienda", "batalla", "adversarios", "cautivos", "prisioneros", "frente", "trinchera", "armas", "combate cuerpo a cuerpo", "campaña"...son algunas de las muchas palabras que mezclamos con el normal discurrir democrático (o no tanto) de una votación o referendum cualquiera. 

Muchas veces, estos términos, son utilizados sin tener mucho en cuenta ni su peso, ni su importancia y, sobre todo, sin entender que su campo semántico o su naturaleza polisémica la mayoría de las veces trasladan un mensaje ambiguo al ciudadano de a pie que, algunas veces, es tranquilo y lee el diccionario y otras, el pobre mío, se halla confuso y quizás un tanto asustado por el nivel del debate que, a sus ojos, se convierte en combate. 

Es decir, como siempre, no tenemos en cuenta el poder inequívoco del lenguaje y, sobre todo, la necesidad de utilizarlo correctamente o, al menos, del modo menos ambiguo posible cuando se trata tanto de informar como de salir a la palestra a contar un programa electoral. 

Pese a lo que diga Caño en su poco meditado artículo, lo cierto es que Sarah Palin sí es culpable de utilizar un lenguaje (y más allá de ello una iconografía) bélica que lleva a algunos a confundir el estado actual de las cosas en los Estados Unidos con una confrontación real, un ambiente bélico. No digo yo que sea Sarah Palin solo, los dirigentes de ese grupo nebuloso que se llama Tea Party y todo un enorme grupo mediático (encabezado por Fox que sigue haciendo caja con la catástrofe) son también culpables de generar un ambiente, cuanto menos, irrespirable. 

Aquí, con el asunto de las dianas, somos mucho más sensibles. De hecho, la afición de la muchachada de la Kale Borroka de escribir el nombre de un político y rodearlo por una diana en esta o en aquella calle o esquina es un delito tipificado por la ley con el ampuloso nombre de "apología del terrorismo". Me pregunto, si el Señor Caño, sería igualmente sensible y comprensivo con estas dianas que se pintaban en nuestro país hace unos pocos años y si la iconografía utilizada le parecería igualmente inocente. Por si la cosa comienza a pintar demagógica (por eso de la comparación que quizás parezca un poco fuera de tono) me gustaría saber si, en realidad, el señor Caño se sentiría tranquilo si, de pronto, su nombre apareciera en un mapa de los Estados Unidos rodeado por una diana bajo este sencillo lema: "Periodistas que no nos gusta como escriben". 

Al azote del tambor, al sonido inconfundible del sable guerrero se apuntan muchos por la inconsciencia pura del calentón o, mucho peor, por saber que es ahí donde pueden rebañar unos buenos dólares (o euros) con esto de la confrontación ciudadana. Lo que es, seguramente mucho peor, es que da igual que uno lo haga porque es un imbécil incosciente y codicioso dispuesto a cualquier cosa con tal de no bajarse del Mercedes o que uno sea un golpista intencionado ávido de darle la vuelta a la tortilla con cualquier pretexto: dichas acciones son igualmente malas. 

Los periodos de preguerra, desde un punto de vista historiográfico (o sea, echándole un vistazo a los periódicos de la época), suelen ser emocionantes porque en ellos se descubre perfectamente como se va estratificando el horror y como este va quemando etapa tras etapa para, finalmente, comerse lo cotidiano. Los editoriales de EL ALCAZAR previos al 23-F no dejan lugar a dudas pero, tampoco es cierto, que los que acompañaban al desayuno de los lectores más moderados de ABC o del Diario Ya tampoco se quedan cojos y que alientan poquito a poco esa mala hostia, esa picada de espuela que se da quizás con la intención de hacer que el caballo corra más deprisa olvidando que, a lo mejor, si se hace demasiada presión  sobre el animal este corre el riesgo de encabritarse, tirarnos de la montura y salir corriendo despendolado llevándose por delante todo lo que encuentra a su paso. Si quieren ustedes jugar a esto consulten los periódicos alemanes previos a la llegada de Adolf Hitler al poder y las abiertas adhesiones que encontró en su camino al Reich desde los puntos de vista más inusitados. Donde unos escriben "se necesita un líder fuerte" otros leen "hay que acabar con todos esos hijos de puta". 

Pero hay otra idea mucho más viscosa dentro del artículo de Caño que me resulta más insoportable, es esta de aquí:"Palin ha contribuido a envenenar el debate político con su estilo, pero también ha contribuido desde su posición al contraste de ideas que mantiene sano este sistema". 
Como pueden ustedes comprobar un despropósito puesto que por un lado reconoce el envenenamiento que Palin ha provocado en el "debate político" para luego aplaudir que "contribuya" al contraste de ideas. 

Lo que yo me pregunto es: ¿A qué debate político se refiere? Con otra carga enorme de ligereza corremos a escondernos en la idea de que la clase política vive en un contínuo enfrentamiento, en una especie de cascada de ideas confrontadas que...¿Cual? El debate es algo puntual. Y nada más. ¿Se refiere a la reforma sanitaria norteamericana? Pues bien, como debate era inexistente hasta que el ala de la extrema derecha norteamericana se ha dedicado a jalearlo con métodos muy simples pero efectivos ergo...¿debate o enfrentamiento abierto? ¿Vale la pena iniciar una campaña a nivel nacional de desprestigio del mismo sistema para defender el derecho de las aseguradoras americanas a mantener su status? ¿Está a favor Palin de la empresa privada o del servicio a los ciudadanos? 


Pero más allá de todo esto yo me pregunto: ¿Es necesaria la existencia de las ideas de Sarah Palin para enriquecer el sistema de valores americano? Pues sinceramente, creo que no. Un no rotundo y gigantesco. El ideario de Palin que parte, por ejemplo, de la NO separación entre Iglesia y Estado o de la desregularización y liberalización de cualquier proceso económico (ya ven en qué situación nos ha puesto esto) hablan claramente en contra del sistema o exigen una serie de cambios en el mismo que lo hacen, simplemente, inviable e irrespirable.


Muchas veces pensamos que todas las ideas, que todos los puntos de vista, que todos los discursos, que todos los idearios (por peregrinos que estos sean) de algún modo nos valen. Yo me pregunto para qué necesita Estados Unidos la irrupción en política de una fuerza bruta e inestable alimentada por los peores miedos que recorren al país más poderoso del mundo, cuál es la razón para azuzar estos abandonados prejuicios, cual es la riqueza que aporta un frente ideológico descabezado y si no es demasiado que unos señores políticos, por puro afan de poder, se dediquen a darle brillo y esplendor y, lo que es peor, a oficializarlos. 


Las consecuencias, un atentado con muertos, es solamente una pequeña ventana abierta al terror real y palpable de que no calculamos la fuerza con la que manejamos el brazo de echar el pulso y que, ahora mismo, no vale ni una sola disculpa. Efectivamente Sarah Palin no es responsable....es una perfecta irresponsable.  


NOTA del Insustancial: "American Idiot" de Green Day...sobran las explicaciones. La letra aquí