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viernes, 26 de noviembre de 2010

Otro viernes más: En mis apis por tus cookies

Como cada viernes nos trasladamos a "Mis apis por tus cookies" cumpliendo ya la tercera entrega. Hoy toca ese asunto recurrente: "El Hormiguero". Pueden leerlo aquí

Todo el asunto me ha recordado a esta escena de "Lost in traslation"...

lunes, 22 de junio de 2009

El "Bruno" español


Gracias al blog "Mi mesa cojea" veo la aparición que Sacha Baron Cohen hizo en El Hormiguero (1 y 2) y rápidamente me he acordado de la escena de Lost in traslation (Sofia Coppola, 2003) en la que Bill Murray acudía a un programa de televisión con la promesa de su agente de que el presentador estaba considerado como "el Johnny Carson nipón" y lo que se encuentra es una chifladura dirigida por un tipo con una peluca rubia y vestido con un terno rosa.
¿Qué le dirán a los actores extranjeros del programa de Pablo Motos? ¿Cómo lo explicarán? ¿Qué paralelismo con otra estrella americana harán para atraerlos hasta la boca de El Hormiguero?
Si normalmente estamos acostumbrados a que sea Motos la única estrella de su show esta vez es el inglés el que se lo lleva por delante demostrando que tiene un talento infinito para capitalizar la escena, quedar bien, poner incómodo al que tiene alrededor y sacarle ciertamente los colores y las debilidades...la primera es conseguir que Motos parezca a la defensiva, que parezca que no ha hecho los deberes (ver la película, documentarse...esas cosillas) y que finalmente la cosa estalle en unos cuantos chistes chuscos y en un empujón de despedida algo brusco para un programa que aspira a ser entretenimiento para toda la familia.

Viendo a Sacha Baron Cohen, o a Bruno porque no se quita el personaje de encima hasta que no llega al hotel, me he acordado de que en España ya tenemos un Bruno de verdad, de carne y hueso, un monstruo de la moda, de la clase, del estilo...y no me estoy refiriendo al tristemente fallecido Daniel El-Kum (un final rarísimo, para un señor francamente raro en vida), ni a ese príncipe de la maldad salonista llamado Josie que muchos definen como el Truman Capote del salonismo nacional...que más quisiera...

si no a un señor mucho más chocante, más impresionante, más increíble, más bizarro...¡Erik Putzbach!

¿No parece que haya servido de inspiración para Sacha Baron Cohen? ¿De qué nave espacial ha salido? ¿Cuál es su planeta? Pues sinceramente, si nos fiamos de su extensa entrada en Wikipedia sabremos que en realidad es un barcelonés nacido de unos seres humanos corrientes y molientes...bueno, no tanto, sólo hay que ver a su mamá con la que sale en este vídeo...




¿Acojonante verdad? Juro que es el mismo lo que ocurre es que su rostro ha mutado bastante. La razón es que, para su desgracia, Erik está enganchado a las operaciones de estética como ha declarado en varias apariciones en progrmas como "El Diario de Patricia", "gent de Tárrega" y otros espacios de carne para el zapping. Erik tiene un carrerón profesional dentro del mundo de la moda que comenzó a enseñar la patita en el programa "Equipo G" (nunca entenderé como una cosa así pudo desaparecer de la parrilla...yo era muy fan), versión española de "The Queer Eye", en el que un grupo de gays asesoraba a un despistado heterosexual dándole consejos de moda, estilo, belleza, decoración y cocina. Un pasote vamos, que levante la mano quien quiera ser asesorado en este tipo de cuestiones por el simpático Erik que concede entrevistas donde cuenta su terrible paso por la enfermedad de la anorexia o sobre su paso por el programa "la granja de los famosos" (A3) donde nos dejó sin aliento. Aunque para conocerlo lo mejor es pasarse por su web personal donde creo que vuelca toda la sabiduría de su persona...

Ya lo veis, es posible que Sacha Baron Cohen haga cosas buenas pero Bruno ya hay uno en España y es para mear y no echar gota...

domingo, 19 de octubre de 2008

¿Por qué no se ríen los políticos?

Ciudadano Bob Roberts (1992), primera película de Tim Robbins como director, es un mockumentary sobre la campaña electoral del político extremista del mismo nombre. Por desgracia es una de esos chistes que ha pasado de moda ya que la exagerada dimensión de sus chistes (políticos que provocan guerras para lucrarse, políticos pringados en oscuros negocios inmobiliarios, políticos pringados en operaciones paralelas de la CIA, políticos que manejar los medios derechistas americanos a su antojo, políticos desleales que simulan situaciones de peligro para relanzarse en las encuestas, políticos que basan su campaña en organizar redes de contrapublicidad que pongan en solfa la moralidad de sus candidatos, políticos que pueden presentarse a un debate electoral para no decir absolutamente nada etc.) ha sido desgraciadamente superada por las tres últimas campañas electorales norteamericanas y sus efectos colaterales han infectado los procesos electorales europeos recientes (Italia, Francia y España).
En una de las secuencias de la película Bob Roberts acude con todo su equipo a una especie de Saturday Night Live capitaneado por John Cusack para cantar un par de canciones (Bob es también una especie de cantautor derechista que ha versioneado las canciones de Dylan a su antojo) lo que provoca el mosqueo del equipo de actores y el de una de las productoras ejecutivas que es despedida.

Podríamos decir que la peli de Tim Robbins es completamente premonitoria: anoche Sarah Palin acudió a Saturday Night Live. Ni que decir tiene que el gesto ha sido interpretado como la última pirueta mortal de la campaña republicana para alcanzar a una audiencia mayoritariamente compuesta por estudiantes, profesionales liberales y, sobre todo, para alcanzar a aquellos lugares donde los republicanos no tocan pelo que no es otro que estados como Nueva York, Massachusset o California (en lo que ha elecciones presidenciales se refiere).


SNL se ha convertido en uno de los bastiones del pensamiento demócrata, sus guionistas se eligen, normalmente, entre licenciados y doctorados de universidades como Yale, Harvard o Berkeley y eso se nota. Lo normal es que uno llegue a ser guionista de dichos programas cuando ya ha pasado de largo la treintena y acumula mucha experiencia en otros programas o publicaciones tipo National Lampoon. La mesa de guionistas de SNL no ha dudado tampoco en recoger talentos mucho más naturales como los de Eddie Murphy, Chris Rock, Steve Martin, John Belushi, Andy Kauffman y un largo etcétera.




El caso es que Tina Fey (¡Dime sí o me iré con Sarah Silverman!), que ha vuelto a SNL para hacer estas parodias porque sigue embarcada en la serie 30th. Rock, se parece bastante a Sarah Palin y se ha pasado los últimos meses haciendo descarnadas parodias de la protovicepresidenta. La más celebrada es confrontar el discurso de Hillary Clinton (interpretada por Amy Poehler) y el de Palin en diálogos chiflados como este:


Hillary: Creo que el Cambio Climático está causado por el hombre.


Sarah: Yo creo que es simplemente Dios que nos abraza con fuerza.


Anoche Lorne Michaels (productor y creador de SNL, el que tiene que hacer ese trabajo de bregar con los invitados incómodos ya que es parte de la decisión de traerlos y el depositario de las quejas si es que las hubiera) compartió el arranque del programa junto a ella y el comienzo de un sketch sangrante en el que Alec Baldwin confundía a la gobernadora de Alaska con la actriz. Ni que decir tiene que Fey, furibunda demócrata, no se permitió pelotear a la Palin y que SNL no tuvo piedad con las meteduras de pata de la campaña republicana pese a su presencia en el plató. Fey no compartió ni una línea con ella e hizo mutis por el foro en el momento en que la Palin dijo eso de: "¡Desde NY, en directo, es sábado por la noche!".

Pese a que en España nos las damos de campechanos los políticos españoles no suelen prestarse a ests cuchufletas ni en campaña (Antonio del Real sacó en un pequeño papel a Mariano Rajoy en Villa Arriba, Villa Abajo y la Junta electoral suspendió el episodio...esas cosas están expresamente prohibidas aquí) ni fuera de ella. Mala señal que no tenga ningún interés invitar a un político a un programa que no sea estrictamente de entrevistas o de temática política...¿Es que esta gente no se tira pedos? ¿No le gusta la música? Me molesta profundamente la falta de calidad cultural de nuestros políticos y que no sepan mantener una conversación medianamente interesante, cuando se quieren hacer los campechanos dicen que les gusta leer cosas como La Catedral del Mar o escuchar a Mocedades y cuando se quieren hacer los intensos...bueno, es de coña, la verdad. ¿Es que ninguno tiene gustos normales? ¿O es que en realidad no tienen ningún interés por nada? ¿Se acuerdan del pollo que se montó cuando Trinidad Jiménez quiso llevar una chupa de cuero? ¿Y cuando Carmen Calvo dijo que el "heavy metal y la música rock también eran cultura"?

El Hormiguero lo demostró el 16 de octubre invitando a González Pons, diputado del PP, al programa. El desastre fue evidente por la sencilla razón de que esta generación de políticos españoles no sabe nadar contra corriente y prefiere entregarse a entrevistas y francachelas de informadores afines que les allanan el terreno con todo tipo de preguntas que parecen hechas por su propio gabinete de prensa. Que Aznar, siendo presi, se negara a dar entrevistas a El Pais o a la SER ha sido un precedente criminal y poco edificante.










Digamos que Pons, que sabía que estaba en un programa de Cuatro, no se prestó nada más que a los sketches que él mismo trajo preparados pero no mucho más ni siquiera en un absurdo concurso de jeroglíficos y contestaba entre risitas nerviosas o "ZP" o "Rubalcaba" sin que nadie cogiera la dimensión cósmica del chiste. Se hizo un flaco favor apareciendo como un muñeco sardónico, plano, sin punch, sin ninguna gracia...muy en el tono del programa, por cierto. No hacía falta ir hasta el plató de la Calle Alcalá para decir que Rajoy te había mandado un SMS diciendo que le gustaba el programa, la verdad, y menos para poner cara de palo por un clip bastante flojito. Fuera queda el comentario sobre la ilusión que le hace a Pablo Motos mande un SMS...si yo hubiera sido el asesor de imagen del político le hubiera dictado lo siguiente: "Me encanta el Hormiguero...¡Pásalo!"
¿No hubiera estado mucho más en línea con el programa? La verdad es que todos tienen una intensa reticencia a reírse de ellos mismos y eso es muy malo porque el que sólo tiene sentido del humor para hacer gracias sobre los demás demuestra no tener, en realidad, sentido del humor si no una capacidad más o menos desarrollada de señalar los fallos del contrario, ser un acusica vaya.



Además los colaboradores de Motos tampoco estuvieron mucho por la labor y prefirieron o entrar y salir tímidamente y hacer como que este señor no estaba ahí o como Flipy hacer una reivindicación por la inversión en investigación científica que Pons intentó justificar como un error de ZP para luego decirle: "Me gusta más tu hermana" por el personaje que hace el cómico vestido de chica. Flipy contestó: "Mi hermana es gilipollas". Una salida de tono que, en realidad, venía a decir "voy, hago mi mierda y usted no se meta, por favor".




Entre medias Pablo Motos que en los últimos tiempos demuestra más tino bregando con mancuernas y aparatos para ponerse fuerte que para dirigir su programa procuró salir en auxilio del político (al que me imagino se cruzará por Valencia) de la peor manera posible echando broncas y acelerando los chistes tontos e infantiles que se hacían sobre el PP que, la verdad, tampoco eran como para salir en defensa del invitado. Un cambio en la actitud de Motos que, sin embargo, no tiene empacho en poner en peores situaciones a otros invitados ya sea Matt Dallas (Kyle XY) al que entrevistó sin tener ni idea de inglés ni intérprete o Sylvester Stallone al que sólo faltó que le recordara que había hecho películas porno.

¿Se merece un trato diferente González Pons que un actor norteamericano? Motos pensaba que sí y esa es la actitud que hace que muchos de nuestros políticos piensen que los medios están a su servicio, para hacer la pregunta que toca...la verdad me quedo más con la cintura de los políticos americanos, ni que decir tiene que Sarah Palin rió cada uno de los chistes malintencionados que se hicieron sobre ella durante toda la noche, aplaudió y se fue de allí con un enorme dolor de estómago pero, al menos, nadie se salió intencionadamente de su papel: los cómicos hicieron comedia y nos políticos repartieron sonrisas y se prestaron a lo que sus potenciales electores esperan de ellos: que se pongan a su servicio sea para hacer carreteras o convertirse en parte de un chiste.