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domingo, 7 de febrero de 2010

Una opinión más que nadie me ha pedido: Perdidos.



Me he pasado el fin de semana trabajando, durmiendo y viendo Perdidos. Es decir, haciendo casi nada interesante (una de las cosas por las que no tengo el blog tan actualizado como querría es, justamente, porque mi vida social se encuentra en estado vegetativo...pip...pip...pip...ustedes lo notan así pero no quiero ni imaginar la cantidad de locales de mala nota que habrán visto sus cajas mermadas desde mi desaparición de la vida nocturna). 

El trabajo y el sueño bien, gracias. Mucho de ambas cosas. Perdidos, bueno, qué quieren que les diga. Creo que me han vuelto a timar de mala manera pero como "Perdidos" es un timo agradable me lo trago con buena disposición. 

Por si alguno de ustedes se ha pasado los últimos 20 años dentro de una cueva o se acaban de despertar de un coma etílico que los mantenía KO desde el último de The Ramones en España Perdidos va de lo siguiente: 

Un avión de la compañía Oceanic que hace el trayecto Sidney-Los Ángeles se estrella en una perdida isla del Pacífico. Por si fuera poco, y no hubiera islas en el Pacífico, los pasajeros de dicho avión van a dar con sus huesos y su equipaje en un lugar raro. Cuando quiero decir raro quiero decir inquietante y, cuando quiero decir inquietante, quiero decir que hay osos polares, un humo negro que se traga a la gente y una especie de atmósfera enigmática y milagrera que hace que el personal sufra visiones, milagrosas recuperaciones de sus piernas, visitas de personas muertas y un largo etcétera de incidentes que valdrían para llenar las siguientes diez o doce temporadas de Cuarto Milenio. 

Además, y aunque resulte chocante, los pasajeros del tren siniestrado no son trigo limpio: hay una ladrona, un delincuente que mata a gente, un médico con un conflicto paterno-filial irresuelto, un gordo enorme que nunca adelgaza y al que le ha tocado la lotería, una pareja coreana oriental y francamente ladina, una semi estrella del rock que le pega a la droga y un largo etcétera de gente que tiene secretos que esconder. Se nota que J.J. Abrams, creador de la serie, no viajó conmigo en el último vuelo que hice de Lisboa a Madrid...de haber sido así se hubiera sorprendido de la gran cantidad de cafres vulgares con corbata que hacían el vuelo y de lo triste de sus conversaciones, de lo anodino del ambientillo...

Pese a todo he de reconocer que tuve un momento "Perdidos" en el vuelo: creí reconocer a una ex camarera de un local de Madrid...la recordaba porque, una vez, se había cabreado con un cliente que le estaba mirando el escote y la muchacha, ni corta ni perezosa, le había enseñado uno de sus pechos levantándose la camiseta y diciéndole: "¿Ya me vas a dejar de mirar?". 

En "Perdidos" no hay gente que enseña los pechos, de hecho es una serie donde ocurren tantas cosas que, me temo, han preferido abandonar cualquier trama que tuviera que ver con el tema del yacer horizontalmente por miedo a liarse más de la cuenta. 

El caso es que, por si fuera poco lo del accidente y lo de la atmósfera inquietante y lo de los secretillos en la isla aparecen más personas que en unas rebajas. Toma ya. De pronto en medio del Pacífico Sur hay ambientillo y aparecen otros señores y señoras (con más secretos y más momentos inquietantes) que también viajaban en el avión y que han caído en otra parte de la isla y, después, otro grupo de falsarios que se hacen pasar por supervivientes pero que, en realidad, son gente peor aún que la que se puede encontrar en los castings de Gran Hermano.  Los llaman "Los Otros" por no tener mucha imaginación. Porque, digo yo, tendrían que haber sido los que ya estaban en la isla los que llamaran "Los otros" a los que acaban de llegar pero, bueno, esta parte está difusa. 

Se produce una especie de enfrentamiento entre unos y otros y, mientras tanto, resulta que descubren una escotilla y un barco que transportaba esclavos allí clavado donde encuentran cartuchos de dinamita...eso es raro porque la dinamita se patentó en 1867 pero, bueno, es posible y no es lo más raro que ocurre. 

Los supervivientes, que viven como los de Supervivientes de Telecinco, deciden volar la escotilla y se encuentran allí dentro a un tío chiflado o algo así que tiene que tocar cada 108 minutos un botón de un ordenador ¿Por qué? Pues nadie lo sabe porque el tío toca el botón y ya, o sea, que bien podría haber sido un español el que hiciera ese papel comentando de cuando en cuando eso de: "A mi, por lo que me pagan, y teniendo en cuenta el convenio, no me como la cabeza". El caso es que el tío es parte de una especie de organización llamada "Iniciativa Dharma" que tiene pinta de ser un cuento chino tipo secta Edelweiss. Lo más curioso, y lo más chiflado, es que todo lo que contiene la primera estación Dharma que encuentran está patrocinado por Dharma: comida, utensilios, ropa, una bici estática, ordenadores sin actualizar que funcionan sin sistema operativo Windows, teles en blanco y negro, tocadiscos (lo que me llevó a pensar en un primer momento si Dharma no era parte de un complot indie de adoradores del vinilo...pista falsa...por cierto). 

Y, a partir de ahí, prefieron no contarles más porque el lío aumenta y aumenta hasta el punto exacto donde estoy y el inminente estreno de la sexta (y teóricamente) última temporada de la serie. 

Les decía, al comienzo de este post, que Perdidos es un tipo agradable. Lo es. Es un timo agradable porque tiene tantas menciones a la cultura pop que no puedes por más que verla y disfrutarla: el aspecto sesentero/setentero decadente de los Dharma te retrotrae a las películas de James Bond y a otros éxitos del cine de explotación; las menciones a películas como "El planeta de los simios", "2001, "Star Wars", "El último hombre vivo", "Rollerball", "El último refugio", "Dark Star" o "Regreso al futuro" y otros cientos de series como "La fuga de Logan" o "El prisionero"; las influencias del cómic de Tintin o Corben pasando por menciones directas a novelas de Miller, Twain, Robinson Crusoe...; los nombres de los personajes Faraday, Rosseau, Locke, Lapidus y tantos otros que te recuerdan a filósofos, físicos o pensadores...

El background es impresionante y, lo grande, es que han conseguido que funciones, es decir, que esa increíble mezcla de géneros, menciones, flashes, frases cortas han conseguido ligar una salsa suave y entretenida que te mantiene sentado en la silla. 

Es guay porque la trama avanza, nadie sabe muy bien hacia adonde pero avanza, avanza y avanza porque ver "Perdidos" es como meterse en una línea de metro que existiera entre la realidad y la ficción y no supieras donde va a parar (la 6 y 3/4 o la 1 y 1/2).   Más que nada porque siempre da la sensación de que dicha línea se va construyendo mágicamente mientras vas montado en el vagón en dirección a un destino que, sospechas, también está en construcción mientras viajas.

Ese es el truco principal de la serie: no adelantar absloutamente nada o buscar, con cualquier excusa, un salto de la trama lo que te lleva a preguntarte si no será esta serie la primera en el género de tener argumento pero no de tener tramas en realidad.

Durante más o menos cuatro temporadas los creadores de "Perdidos" se han afanado por emitir cuestiones, por diseñar todo tipo de entretenimientos...les ha salido bien siguiendo un buen juego: cada enigma era respondido con otro de mayor calibre e interés que permitiera que la explicación del primero pudiera ser absurda, de estar posicionada en segundo término o de ser nada más que una distracción. Por ejemplo: los osos polares. En una cosa si han jugado bien sus cartas: el ingrediente sobrenatural tiene una simple y llana explicació  sobrenatural que ha conseguido explicar cientos de pequeños rollitos puestos aquí y allá con intenciones meramente "despistatorias".

La prueba de todo ello se encuentra en la temporada 3 en la que dos de sus previsibles protagonistas, Michelle Rodriguez (Ana Lucía Cortez) y Cynthia Watros (Libby),  abandonaran la serie  tras ser despedidas por conducir en malas condiciones (pinche aquí si quiere ver semejante documento) y tuvieran que desaparecer a toda máquina de todas las tramas posteriores de dicha temporada por lo que los productores de la serie se vieron en la obligación de reconocer que no todo estaba tan pensado como habían hecho creer en un primer instante y que, ni ellos mismos, sabían muchas de las cosas que ocurrirían posteriormente. Es normal, en todo caso, que estas cosas ocurran.

Contestar preguntas con otras preguntas, que ha sido la piedra filosofal del guión de "Perdidos", ya no funcionará más a partir de esta sexta temporada -se ha ido agotando poco a poco en la quinta porque ya era hora de contestar a las preguntas principales de la serie que, más o menos, han quedado contestadas sin misterio- en la que nos encontramos, seguramente, con la más aburrida familia de tramas de la serie que no es otra que la sobrenatural. Aburrimiento me produce pensar que, durante esta última temporada, tengamos que soportar una hilera de explicaciones pseudo moralistas y pseudo teológicas sobre la razón de ser de la Isla, de la estatua, de su extraño habitante y de otras cuantas cosas más. Sin duda, a mi me gustaba más lo otro, el rollo de los ordenadores viejunos y los científicos chiflados en busca de un mundo mejor, las bombas perdidas y un sinfin de interesantes historietas sobre los temas que han alimentado la ciencia ficción. 

No hay más que ver la gran cantidad de explicaciones religiosas que hay a todo "Perdidos", con menciones directas a la Biblia que se traducen directamente de las páginas sajonas donde hay que recordar que dichas menciones y dichos párrafos pueden bailar porque no es lo mismo la Biblia de protestante de Iowa que la que te regalaron en la Primera Comunión, para alzar un sonoro y tremendo bostezo. Qué aburrimiento, coño. 

"Perdidos" sería mucho más buena sin toda esa gente pululando alrededor de ella y diciendo tonterías sobre la misma, esa gente con pijama viendo una y otra vez el mismo frame e intentando sacar de él todo el conocimiento del universo. Putos fans, yo os maldigo. Tomad distancia de una puta vez. Buscaos una vida. 

De hecho los productores ya avanzaron hace tiempo que no harían ni puñetero caso a los pretendidos fans de la cosa para evitar las posibles demandas, algo que va a ser imposible porque se han generado tantas teorías en la red que por huevos alguien va a tener que acertar con el final elegido por sus responsables o estos, avisados del asunto, intentarán dar una vuelta de tuerca al final absurdo e insostenible que acabará con el encanto. 

Por mucho que se diga me temo que los productores de "Perdidos" habrán tomado nota de como el final abierto de "Los Soprano" ha generado más ansiedad alrededor de la serie y también más mitomanía alrededor de la misma...espero que no se dejen seducir por el lado oscuro y nos ofrezcan un final bueno, de género, de esos de "tachán y se acabó, vayánse todos a su puta casa y no vuelvan por aquí". 

Espero que no se pierdan en la maraña especulativa de Star Wars, que se acabe y ya está. Eso sería mítico. 

Lo que me lleva al comienzo de este mismo post: ¿Me gusta "Perdidos"? Pues sí, me ha acabado gustando pese a que tengo ciertas reticencias hacia los trucos circenses de guión...y me gusta porque, hasta la fecha, a nadie se le ha ocurrido vendérmela como la serie que "ha revolucionado la historia de la televisión". Ni siquiera en eso de montar mucho escándalo con el final de una temporada: Dallas ya lo hizo en los 80 cuando alguien le disparó a JR.  

domingo, 23 de noviembre de 2008

¡Que bien lo "pasemos"!

Un país que persigue a sus cómicos a pedradas hasta arrinconarlos en las puertas de los juzgados se merece un sino terrible: convertirse en un mal chiste.
El chiste que más nos gusta en España es ese en el que van in inglés, un francés, un italiano y un español y los tres anteriores acaban haciendo completamente el ridículo. Si además el francés se muere, el italiano resulta ser un cornudo y el inglés nos devuelve Gibraltar ya, directamente, lo estás recibiendo día si y día no en el e-mail.
A los españoles no les gusta que lo toquen lo suyo: Ahí está Ángel Martín que va a pasar por los juzgados por una demanda de Telecinco o Jordi "El Follonero" Évole que se las va a tener que ver con los tribunales con la Falange a la que le pareció que el programa "Salvados por..." (La Sexta) "se burlaba y atacaba a miles de españoles". En él se pudo ver como el cómico depositaba unas flores con los colores de la República y a dos actores vestidos de falangistas dándose piquitos y bailando un cha-cha-chá.
No está en mi ánimo darle argumentos a la Falange, claro está, pero Évole no es el primero que habla de falangistas homosexuales ("maricones" según ellos mismos o "desviados" según los pasquines repartidos esta semana por la clínica Carlos III). Muy pocos años después de la fundación de ese simpático partido con ínfulas de "único y transversal"(ahora cómicamente separado en facciones como las de La Vida de Brian), en los años 30, ya se rumoreaba de forma insidiosa, venenosa y también humorística sobre la afición de muchos falangistas de captar a la muchachada juvenil que se reunía en los billares de la capital y de tener cierta tendencia a introducirse con otras razones que las meramente políticas. El muy interesante mediometraje "El elefante del Rey" (Victor García León, 2000) hace un chiste, extendido en la época, sobre esto mismo en una foto fija en la que José Antonio Primo de Rivera besa a un aguerrido falangista en la calle durante una algarada. Será que no fueron a verla.



De todas maneras no me extrañaría que en la ultraderecha hubieran militado muchos gays a tenor de lo que ha ocurrido con Haider, Fortuyn, o en la alemania nazi con Rohm...obviaré dar nombres, porque la seguridad es lo primero en ese caso, pero existe una persona que conozco que vive atrapado en una rara parafilia sexual rollito pronazi y que alterna con grupos de radicales del fútbol, partidos de ultraderecha, organizaciones nazis y otras lindezas atraído por la estética y ligando de cuando en cuando con algún sujeto que, claro está, sufriendo "el síndrome del novio de Falete" sigue siendo heterosexual (en su imaginación, claro). Como dicho testimonio forma parte de la vida de otra persona no daré más detalles.

Lo del sketch del "facha-chá", bueno, puedo entenderlo pero me ha hecho mucha gracia que se enfadaran por lo de las flores cuando, por ejemplo, en una visita que hice con el Instituto al Valle de los Caídos más de uno y más de dos de mis compañeros escupieron sobre la tumba (que nadie se crea que fueron los primeros, que hay gente que lo hace y de ahí que el mármol presente un interesante aspecto aleopardado) o pegaron pegatinas con la A anarquista, la bandera republicana, la hoz y el martillo o de la Teleindiscreta a la mínima de cambio y en cuanto no parecía que nadie los mirara. La imagen de la virilidad de la Falange sin duda se va a ver tremendamente mermada por culpa de este incidente de las florecillas pero claro, antes se vivía mejor, y siempre podías juntar a unos cuantos y salir por ahí a dar hostias con la connivencia de más de uno y más de dos comisarios.


En España nos gusta mucho reírnos pero de los demás y hay que evitar reírse de cualquier institución. Las instituciones está repletas de gente que dice "yo me río como el que más de un buen chiste pero..." y que cuando te lo está diciendo te está contando que no te rías del rey, de los curas, de los políticos, de los militares, de los dictadores y ahora, tampoco, de las empresas privadas.


¿De qué podemos reírnos entonces? Pues de los pobres, por ejemplo, de las prostitutas, de las hijos de las prostitutas, de los gitanos (de estos mazo), de los homosexuales, de los gangosos, de los gordos, de los enanos, de las mujeres en general, de las personas de pueblo, de los que van en silla de ruedas de los tartamudos, los mudos, los mancos, de los enterradores, de los camareros, de los animales de la selva, de los calvos, de la gente con síndrome de down, de los tontos del pueblo, de los cojos, los yonkis, los alcohólicos...sólo con esa temática y sus posibles combinatorias muchos humoristas han hecho una larguísima carrera que los ha llevado hasta los top five de ventas de cintas de gasolinera y con esos mismo mimbres todos los graciosos oficiales de bar se han labrado una fama de "cachondos" que, a veces, los ha llevado incluso a ser considerados como imprescindibles en bodas, bautizos,comuniones y fiestas de empresa.


Gracias al blog del Juez Roy Bean leí hace unos días esta más que interesante entrevista a Eric Idle componente de la Monty Pithon. Si le echáis un vistazo os enteraréis de lo serio que es hacer humor, de lo que cuesta y, claro está, de donde sale tanto talento. Es muy posible que, hasta ahora, las instituciones españolas se hayan enfrentado sólamente a un grupo de cómicos armados con algunos cuantos chistes chuscos y que no se cargaran a Azcona por la simple razón de que no entendían muy bien de qué coño iban sus películas (para mí sigue siendo un misterio cómo fue posible que películas como El Verdugo o Plácido se estrenaran en nuestro país sin ningún problema...aunque hay que decir que en ningún momento fueron películas muy taquilleras en su época) y que ahora se enfrenten con una pandilla de mozos y mozas con un título universitario que además quieren hacer reír a costa de lo que sea.

Todo es una cuestión de enfrentarte con alguien que quiere de verdad poner al Emperador en pelotas frente al espejo y no ser el más simpático de la Feria. Es el momento de ser unos pecadores de la pradera, unos fistros capaces de meter en la misma línea cómica las palabras Dictador y gay con total libertad. Que nos perdone Vasile y la Falange pero es que la mayoría de nosotros hemos nacido después de los dolores y nos apetece reírnos de lo que nos da la gana ya sea el dictador o la forma en la que rellenan su parrilla. A veces es muy jodido escuchar una verdad y más cuando te la están diciendo con una sonrisa en la boca pero es lo que hay, pecadores.

Para que no quede duda nosotros creemos en que España es UNA, GRANDE y FOLLONERA.

lunes, 13 de octubre de 2008

L´Hospitalet...patria chica.

Cuando veo al Follonero y a "El Yoyas" paseando por L´Hospitalet me acuerdo de ese pedazo de barrio en el que residí (cerquita del Bingo, carrer de Ibiza). Me acuerdo de Radio Taxi y de la voz de Justo Molinero, de la Feria de Abril y de la Semana Santa que se celebraban en la localidad y que luego fueron trasladadas a Poble Espanyol. También del bar de los taxistas que abría hasta las mil, de las peñas madridistas y de las vecinas tan cotillas que te saludaban con un "¿Tu eres el de Madrid? ¿Y como se vive allí?" para luego decirte que tenían una prima o una cuñada que residía en Alcorcón, Móstoles o cualquier pueblo de la capital.
No hay nada que un tío de L´Hospitalet no se pueda permitir: ya sea jugársela a una cadena nacional (conchabado con otro egregio hijo del extrarradio barcelonés) o hacer que Jordi Pujol (campaña electoral mediante) se acerque por la localidad para comprar cintas de Los Chichos y de las Azucar Moreno y luego declarar que es su música predilecta para escuchar cuando va en el coche junto a su Marta Ferrusola.
Os dejo la prueba de que entre la arquitectura del desarrollo crece muchísimo talento...como el de una vecina de la localidad que, al ser preguntada por una reportera de TV3 tras un asesinato de un vecino en una discoteca justificaba el hecho diciendo: "Que nadie se confunda que podemos ser de L´Hospitalet pero también podemos ser buena gente".
Gente buena y talentosa, al parecer.


domingo, 12 de octubre de 2008

A hincarle el diente


Estoy terminando de ver los cinco episodios de True Blood que hay sueltos por la red. Es la nueva serie de Alan Ball y, la verdad, su temática (una adaptación de una serie de libros de la escritoria de best-seller Charlaine Harris que va sobre una camarera mentalista enrollada con un vampiro) me echó para atrás. ¿Era posible que el rollo fuera una especie de nueva Buffy?

Pues no. La verdad es que la serie está muy bien. Sería fantástica si Alan Ball no hubiera cometido los errores (pequeños) que cometió en A dos metros bajo tierra y que básicamente tienen que ver con sus cambios de ritmo en la trama (a veces completamente injustificados) y con el alargamiento excesivo de algunas tramas algo aburridos para postergar las que interesan (¡No, la adicción de la novia del sepulturero no daba para tanto! ¡No, los problemas del novio gayer con la policía tampoco!).

Pese a todo True Blood le ha quedado rarita -que era lo que quería- y me ha recordado al ambiente de Dellamorte, DellAmore (Michele Soavi, 1994...injustamente llamada aquí Mi novia es una zombie), a los cómics de Dylan Dog (Dellamorte... está basada en una novela de su autor Tiziano Sclavi), tiene gotas de Death Proof, Abierto hasta el amanecer, de cine de serie B, de muchas influencias del género (desde Blade a la mencionada Buffy pasando por, claro está, Entrevista con el Vampiro) y, sobre todo, rodeada de la leyenda de retorcida, desbocada y calentorra sexualidad que suele asociarse con el Deep South de los Estados Unidos y que está presente en todo el catálogo literario imaginable desde La gata sobre el tejado de zinc caliente hasta el largo y cálido verano.

Desde Tell me you love me (TNT) no se había visto tanta carne desnuda en televisión la verdad y expuesta de un modo más gráfico...pero la cosa va de vampiros y, la verdad, la trama sensual-sexual o definitivamente picantosa tiene que estar presente.


La cosa va de un mundo donde los vampiros han salido de sus ataudes y han decidido vivir entre nosotros gracias a la comercialización a nivel mundial de una sangre sintética de fabricación japonesa llamada "Tru blood". Sin necesidad de matar para conseguir el alimento los chupasangres se han organizado en una especie de organización (al frente una guapérrima vampiresa que es entrevistada, en plan cameo, por ¡Bill Maher! en las primera secuencias de la serie) y reivindican su derecho a coexistir con los humanos.



Desde entonces los vampiros se han convertido en abiertas celebridades del ambiente nocturno: sexualmente potentes e incansables, siempre jóvenes, oscuros y atractivos ya no se parecen en nada al Conde Drácula pero siguen despertando el mismo interés morboso entre la gente que necesita de emociones fuertas. Además su sangre (conocida en slang como V-juice o zumo de vampiro) es un obejto de deseo para los humanos que han descubierto en ella un potente afrodisiaco y un elixir de la eterna juventud que rejuvenece, potencia los sentidos y cura las heridas instantaneamente.


Indefectiblemente se ha creado una mutua desconfiaza abierta entre seres humanos y fangs ("colmillos" en inglés) que comienza a azotar a la plácida localidad sureña de Marthaville cuando un vampiro llamado Bill Compton va a vivir allí y ocupa la mansión abandonada de su famila mortal.


En ese pueblo paleto, rodeado de genuíno malrollismo rural redneck (ese rollito hortera tipo Sarah Palin) y poblado de las auténticas bellezas sureñas de ambos sexos (punto en contra, todos son guapísimos...a Ball se le ve un poco la patita por debajo de la puerta del armario) Bill conoce a Sookie Stackhouse una camarera con poderes extrasensoriales que vive atormentada porque lee la mente de los demás y todos lo saben. Como parece que con el vampiro no le ocurre eso resulta que se enamoran y de ahí al infinito y más allá. No cuento más pero al loro con la lucha intervampírica por el poder...

La serie cuenta con uno de los mejores títulos de crédito que haya visto jamás y una banda sonora espectacular. Estos son.









Ya se habla de que True Blood es una de esas series que alterará el camino del género de terror y, sobre todo, del género de vampiros y le harán una injusticia a Blade, Hellboy, Long Living Dead y otros muchos trabajos en el campo del cómic o del cine (como los mencionados anteriormente) que ya habían descubierto la dirección correcta, entretejiendo historias humanas con personajes fantásticos (me niego a no volver a mencionar a Guillermo del Toro que, posiblemente, sea el Doctor Chiflado que ha reinventado el género fantástico y de terror), retorciendo sus bases y rompiendo la frontera entre los buenos y los malos. En true Blood, incluso, los vemos follar. No es un mal comienzo.


N. del insustancial: Durante la redacción de esta entrada creo haber sido poseído por la personalidad de Jordi Costa...

martes, 7 de octubre de 2008

La guerra de los mandos y los gorritos de papel albal


Lo mejor para protegerse contra la invasión de ondas extraterrestres de control mental que usan los habitantes de otros malvados planetas para saber de nuestros pensamientos, los números de nuestras tarjetas de crédito y nuestros rollitos de alcoba es un gorro de papel de aluminio llamado por los especialistas conspiranóicos: Tinfoil Hat o TFH.

Según lo mañoso que seas puedes conseguir uno con punta como el de los niños de Señales o algo más rudimentario (invitamos desde aquí a hacer esas graciosas formas de cisne o perrito que comienzan a estilarse en los restaurantes donde ya se estila eso de llevarse los restos de la comida y que, hasta ahora, sólo habíamos visto en las películas americanas). El caso es que el ser humano, en su infinita candidez, quiere pensar que puede evitarse el control mental de allende el planeta currándose un gorrito hecho con lo que, normalmente, se envuelve el bocadillo. ¿Alguien puede pensar que una civilización que es capaz de leer lo que tienes en la cabeza no es capaz de saltarse una barrera de albal?



Yo ya me he preparado uno a ver si además de las ondas extraterrestres el gorrico sirve también para dejar de captar las ondas de cadenas como Telecinco, es decir, que me gustaría, que cuando me pusiera el yelmo Anti-ET en la cabeza la pantalla de mi televisor saltara de Cuatro a La Sexta sin parada en la cadena de Berlusconi y a veces ni siquiera eso, la verdad, me gustaría simplemente que el cacharro me sirviera para sintonizar con otras cadenas de otros países.

Esto me recuerda una parodia buenísima de Saturday Night Live en la que se narraba el último episodio de Star Trek. Belushi hacía de Capitán Kirk, Dan Aykroyd de Scotty, Chevy Chase de Doctor Spock y Elliot Gould de Directivo de la NBC, mientras que los integrantes de la nave intentaban seguir con sus papeles los directivos comenzaban a desguazar los trozos del decorado del Enterprise. Kirk pide a Spock que lea la mente de los directivos y Spock dice: "Veo un enorme vacío, ratas, telarañas...¡No hay nada! ¡Por Dios tengo un contrato, tengo un contrato!".

¿Si fueras un extraterrestre te dedicarías a leer la mente de millones de seres humanos? ¿De un agricultor de Omaha? ¿Del director de Está pasando? Que coñazo.

A los de Telecinco se les ha ocurrido que, quizás, ponerse un gorrito de papel de aluminio no evitaba que los de La Sexta sacaran imágenes de sus programas en Se lo que hicisteis y han interpuesto y ganado a trámite una demanda para evitar ese flujo de imágenes de una cadena a otra. En Telecinco dicen que eso vulnera sus derechos de autor sin contar que los derechos de autor son de las personas que hacen sus programas y no de las cadenas que emiten esas cosas. Implícitamente, en plan torticero, se podría sacar la conclusión de que sus programas (que llevan la etiqueta de "informativos") en realidad son invenciones, teatrillos y dramatizaciones de anécdotas intrascendentes. No hay gorrito de papel albal que valga para evitar eso, la verdad.


Evitada la sentencia, cuya ejecución va para largo, los señores de Telecinco contratacan con el conocido "pataleo" que ha tenido dos efectos colaterales graves: 1) La emisión del terrible "Xque no te callas?" y 2) La inserción de todo tipo de mensajes más o menos directos sobre "los piratas" de La Sexta. El último este de aquí.

Yo me pregunto: ¿En qué momento se quedó Telecinco sin gente de nivel para contestar con gracia a la competencia? Un mercado televisivo atufado de la ecuación "entretenimiento+información=éxito seguro" necesita de, al menos, dos o tres tipos con gracia que no confundan estar afilado con quedar definitivamente agresivo y/o pelotillero. La verdad es que Globomedia puede tener muchos defectos pero, ciertamente, tiene olfato para fichar buenos equipos de guionistas y grandes profesionales (Ayllón, Martín, Mateo, Wyoming...) que sin perder el oremus te montan un cisco de aquí te espero. A ti te queda rezar porque Peñafiel, La Campos o Belén Esteban tengan una especie de revelación y sean capaces de dar una sana contestación a todo este guirigay mediático donde los medios de comunicación se han convertido en la propia (y jugosa) información.
En realidad Telecinco no hace más que mostrar sus debilidades: no parece que todo el entramado técnico de programas como Está pasando o Aquí hay tomate, que se han instalado en la cadena como una especie de think tanks, sean capaces de sacar adelante algo que parezca así como fresquito, moderno y medianamente gracioso. Niet. De ese think tank pueden salir muy malas artes pero, la verdad, es que en la cadena de Fuencarral no se escucha un chiste bueno desde que se cerró el CQC. Una pena.


Es más, si tienes entre tus currantes estrella al Tirantes&La Otra, Campos, Anarosas, Estebanes, Rossis, Rodriguez, Urdacis y un larguísimo etcétera te juegas el cuello todos los días y siempre serás carne de zapping. No hay manera de pillar onda, te estás quedando viejo a golpe de no ofrecer nada más que noticias sobre la Duquesa de Alba y su noviazgo...y eso es material cómico para cualquiera.

Telecinco también se ahorra muy mucho hablar del asunto más sangrante de todos que es que el año que viene La Sexta tendrá en exclusiva los derechos de la Formula 1 que no va a compartir con nadie y eso, señor mío, si que es un palo, ¿qué van a hacer ahora con Lobato?

También se ahorra, y mucho, el hecho de hablar de su sospechoso giro hacia la derecha, hacia el show bussiness, hacer de tu cadena más OT y menos TV y eso, a la larga, se paga. Sólo puedes esperar que el rayo extraterrestre fulmine a la competencia o que, por el contrario, desde Raticulín cientos de rayos sanadores te hagan ver la luz...

Por otro lado quizá todo se resuma en esta sencilla pregunta: ¿Tu prefieres estar de acuerdo con el Wyoming o con Jaime Peñafiel? Elegid.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Vidas y esfuerzos









Mientras que La 2 elegía un horario innoble para emitir el documental Pablo G. del Amo (Diego Galán, 2005) en Telemadrid emitían Territorio Comanche.



En el primero se podía ver el repaso a una carrera y a una vida completamente plena contada por su propio protagonista y algunos personajes de excepción como Manuel Vicent, Carlos Saura o Fernando Fernán Gómez o Pepe Salcedo. Del Amo era un currante del cine, de profesión montador, un sastre de imágenes que le arregló los primeros trajes a Saura (La caza, 1966) entre otras cosas. De caracter difícil a veces el documental rescata una abrupta e interesante charla sobre el oficio de hacer películas que el maestro sostuvo con algunos alumnos improvisados como Eloy de la Iglesia o Jaime Chávarri en el homenaje que la Mostra de Valencia le dedicó en 1987. Un documental divertido e interesante, un buen show que se podía disfrutar supieras o no de la existencia de su protagonista.



Si zapeabas caías en el abismo de Telemadrid y su late night (Territorio Comanche) presentado por Cristina Tárrega. Un compendio del horror que si es sustituído por un programa cuyo único objeto es ofrecer imágenes de encapuchados destripando cachorritos y ahogando mininos en calderos de agua hirviendo para luego comerse el resultado nadie echaría en falta a la Tárrega, bueno sí, porque Territorio Comanche seguiría siendo recordado como un horror peor.



En realidad es normal que existe un programa como ese: es muy barato y necesita de muy poco esfuerzo técnico y ético para levantarlo. Poco esfuerzo. Lo malo es tan abundante que, de hecho, crece dentro de nosotros. Sacarse de la manga un shows de freaks u otros espectáculos del mal rollo de toda índole dirigido por casposos que traen a otros casposos para hablar de cosas casposas es viejo como la mierda. El documental sobre un cineasta merece de mucha más enjundia, más trabajo, un poco más de dinero pero, sobre todo, una enorme dósis de buenos sentimientos que es algo que no crece en los árboles.


Ayer le tocaba largar a Jaime Peñafiel que se comportó como las hienas de El Rey León: se puso a echarle la peta a la Infanta Leonor. Se le caían las babas blancas por las comisuras de los labios y daba mucho asco y mucha pena que alguien pueda hablar de los mismos temas durante dos horas diarias en diferentes programas de una misma cadena sin que nadie desfallezca de puro empacho.



Pablo G. Del Amo decía que jamás había vendido su integridad profesional ni ideológica poniéndose al servicio de un trabajo que la comprometiera y por esas cosas fue encarcelado y depurado. El ex bufón de la Corte se ha vendido tantas veces que ya no hay manera de escribirle un precio legible en la etiqueta ni manera de escribir el nombre de otro dueño en la filiación canina.



Maneras de vivir, cuestión de esfuerzo...Por 72.000 euros puedes disfrutar de la presencia en plató de la novia del tipo que mandó a la UCI al profesor Jesús Neira para recriminarla, insultarla y decirle que es una mala persona. En el mismo precio va incluído que, al final de la charla, le recomiendes que si quiere tener limpia su conciencia lo done a una Asociación de mujeres maltratadas...sin decir claro está que Telecinco debería de haber hecho lo mismo con el dinero que esa noche recaudó en publicidad gracias a tan mediática presencia.

Eso es como si un señor contrata a una prostituta y, después del servicio, le entra la mala conciencia, cae en la cuenta de lo que ha hecho, y le dice a la profesional que done el dinero a la iglesia si es que no quiere ser toda la vida una pecadora y, al salir de allí, el chulo te da una propina.

Dice Pablo G. del Amo en su documental que su madre tenía una vieja máquina de coser Singer..."un día vino un señor de la marca y le cambió el pedal de la máquina por un motor para que no tuviera que hacer el esfuerzo. Estuvo, yo que sé, toda la mañana o toda la tarde enseñándole a manejar aquellos botoncillos...pero mi madre ya sabía coser, si mo madre no hubiera sabido coser ojales ¡Para qué le serviría tanta tecnología!"

Pues con la tele es igual. A veces da la sensación de que las que la manejas saben bien como se rompe un ojal pero no arreglarlo y mucho menos coser y mucho menos manejar todo el amasijo de cables y de cámaras y de conciencia y alguien tendría que enseñarlos. Quizás así no tendríamos miedo de hacer zapping.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Fernando León de Aranoa ha rodado mi vida



Está siendo un año duro pero pensaba que no era para tanto. Me he dado cuenta de que las cosas no podían ir peor cuando he visto a los de Callejeros llamando a la puerta de mi casa.
Al parecer alguien les ha informado de que estoy en las últimas y se han empeñado en hacer un especial con mi vida llamado “otro que se ha comido la mierda”. Me gusta. La negociación ha sido dura pero, al final, he salido triunfante: 34 centimazos de euro y el cromo número 21 de la colección La Vuelta al Mundo de Willy Fog ha sido el pedazo de botín que les voy a sacar a los de Cuatro. ¡Oh, yeah!

El especial lo va a dirigir Fernando León de Aranoa porque es un tío comprometido en constante conexión con el lado más duro de la vida y un mago en que la realidad parezca más real de lo que en realidad es, o algo así. Cuando estaba en la mesa del cátering me he acercado a él y le he dicho: “Oye Fer, tío, que bien, mola que seas tú el que grabes mi vida…me mola porque eres de los que no te cortas un pelo…”. Lo último no lo ha escuchado porque, en ese momento, se ha dado la vuelta y se ha tirado un eructo muy sonoro que ha dejado tras de sí un inconfundible aroma a café, pulga de tortilla española, libertad y cinema verité.
A Fernando (nos hemos hecho cantidad de colegas, aunque él no lo sabe) le ha entusiasmado el proyecto desde el principio pero tiene algunas dudas de que funcione en pantalla y quiere darle más realismo.


Al parecer el tema es que todo sería más intenso si mi vida fuera más coral y han llamado a Candela Peña para que haga de mi novia. Al parecer mi desgracia no es televisiva si no arrastra consigo a otra vida a mi infierno personal. Me ha parecido que es pasarse pero, cuando lo he dicho, el producto me ha hecho saber que mis sugerencias no eran bienvenidas poniéndome un cuchillo en la yugular y diciendo “Oye, maricón de mierda…¿Tu te acuerdas de que has firmado un contrato?”.



Pues nada, que Candela hace de mi novia. Pensé que siendo el documental español tendríamos escenas de cama o algo pero no, al parecer, somos tan pobres y estamos tan deprimidos que no queremos meter y estamos “super” frustrados. Nos distanciamos.

Para reforzar su personaje ella friega escaleras mientras yo me voy al bar desde por la mañana a beber cazalla y a filosofar con otros parados. Le he dicho a Fer: ¿Y si me da por buscar trabajo? Es que si no tengo, tendré que buscarlo...”. Me ha mirado mal y me ha dicho: “¿Quieres convertir mi película en una cosa de Frank Capra? ¿Quieres que tenga final feliz, verdad? Es usted un baboso, señor mío...toma, toma mi móvil, llama a Hollywood y diles de mi parte que quieres un final feliz”. Después me ha hecho una pedorreta. ¡Guay!.
Pues eso, que Candela está impresionante haciendo de mi novia que se deja esclavizar. Hemos hecho la escena en la que enseñamos el lugar donde nos vemos obligados a hacer de vientre después de que vinieran los acreedores a llevarse la taza (un flashback: Santiago Segura y José Mota el de Cruz y Raya han hecho un cameo tronchante, porque este último ha bailado break dance) y ha quedado muy bien…a mi entender porque dice Fernando que le faltaba un punch dramático…




El caso es que se han puesto a cavilar y resulta que lo que nos falta, en realidad, es un hijo. Han llamado a Joselito que quiere relanzar su carrera en plan Travolta-Pulp Fiction aceptando un papel en una producción modesta e independiente. Creo que el que lo ha engañado ha sido el productor navajero que se ha dirigido a Fernando León de Aranoa y le ha dicho: "me debes diez pavos, te dije que aceptaría".


Se ha presentado aquí, le han puesto una peluca rubia, le han hecho la cera en las piernas y lo han vestido con un baby. Es como una muñeca Rosaura fabricada en el infierno.
Tiene que hacer de niño normal, es decir, algo trasto y con salidas picantonas tipo Jaimito. De pillastre de buen corazón, de esos que le roban el alma a la audiencia y que tanto gustan al público español y, claro está, tanto se parecen a los niños que hay en todas las casas.
Yo, pese a no poderle llevar a Eurodisney porque soy pobre y parado, lo quiero mucho pero nuestra desesperada situación me lleva a cometer el error de llegar un día piripi a casa y discutir con su madre en su presencia. O sea, yo como superviolento diciendo cosas de verdad, de las que se dicen las parejas cuando están enfadadas y entremezclándolas con . “Si la clase obrera no hubiera abandonado su fe en nuestro sistema sindical quizás hoy yo no vendría empapado en vinazo, mujer…”, mientras ella me contestaba “Ya no eres ese hombre del que me enamoré, bien lo sabe Proust cuando dijo aquello de…” y entonces Joselito entra y se abraza a las piernas de Candela diciendo “¡No, mama! ¡No, Papa! ¡No discutirse! Que eso puede ser nocivo para mi desarrollo como niño y me daré a la droga!”. Ha estado de diez.
Ha sido increíble pero he notado que Candela y Joselito tenían problemas con mi forma de actuar. Al parecer no soy el más indicado para interpretarme en un documental sobre mi propia vida porque no parezco yo mismo.


Al final Penélope Cruz va a hacer de mi, va a engordar una barbaridad y le van a poner una barba postiza y un maquillaje cantidad de realista. Tiene que venir al rodaje todos los días como seis horas antes pero, al parecer, se va llevar el Oscar según me han dicho todos los publicistas que me han echado a patadas de mi propia casa sobre la que están levantando un decorado que imita, milimétricamente, cada esquina de mi propia casa.


Cuando estaba en la puerta han venido Manu Chao e Ismael Serrano que van a hacer la banda sonora y de mis amigos (los míos tampoco les han gustado), bueno, los de Penélope. Al final entre los tres hacemos una granja biológica y nos ganamos la vida bien, sin apreturas y cantan un tema final que dice: “No te fíes/del patrón/que en realidad es un mamón/No te fíes de la empresa/que eso a ti no te interesa/cumbeleyí/cumbeleyá/esta es la rumba de la Poltrona/cumbeleyí/cumbeleyá/con esta rola vas a flipaarr”. En el último fotograma se ve a Isma, Manu (con Joselito subido a hombros) y Pé haciendo un corte de mangas cantidad de ingenioso y se congela la imagen con el sobreimpresionado “FIN” de turno.

Hace un rato que he visto el resultado y, la verdad, esta vida se parece muchísimo más a mi vida que la mía propia. ¡Qué grande es el cine!

miércoles, 30 de julio de 2008

I love you Tina Fey!




Ya dije alguna vez que la gente inteligente y guapa me pone nervioso. Lo dije aquí.


Vengo detectando que, últimamente, me pone más la inteligencia que el puritito físico. Es tendencia, lo dice incluso uno de los concursantes del mejor peor reality de la historia (Hombres, mujeres y viceversa en Telecinco, lean aquí la disección que Borja Prieto hace del mismo) que, la semana pasada, frente a una concursante que se parecía peligrosamente a Anna Nicole Smith (Q.E.P.D.) le espetó tras recibir un torpe pero calentorro remedo de striptís que la próxima vez que quedaran intentara "excitarle también la cabeza, porque a mi no se me gana sólamente por el cuerpo".








Toma ya. Un gañán al que ninguna de las féminas que conozco tocaría con un palo quiere que le exciten la cabeza refiriéndose, en realidad, a la cabeza donde se llevan las gafas y el sombrero de paja y no a la cabeza que uno pensaría que semejante aborto querría querer satisfacer.

Reconozco mi pasión por las empollonas, las nerds, las geeks, las gafapastas...será porque son tan difíciles de encontrar como las top-models e igualmente inaccesibles o porque las reconozco como las "miembras" de mi propia comunidad de seres delirantes. Éntrale tu a una muchacha que guarda en su casa como oro en paño una edición de "Vampire: The masquerade" o "V de Vendetta" y que se ha pasado la adolescencia evitando moscones no en bares de copas si no en el Saló del Cómic de Barcelona, muestras de cortos y recitales de poesía. Intenten impresionarlas y luego me cuentan como les ha ido.




Si me tienen que arrancar el corazón prefiero que lo hagan unas manos con las yemas de los dedos endurecidas de picar en un teclado que unas uñas pintadas de rojo intenso; si me tienen que fulminar unos ojos espero que, al menos, hayan retenido dos o tres de mis películas preferidas. Si me van a matar suavemente que lo hagan con un par de chistes.

Es por eso que estoy rendido a Tina Fey, la protagonista femenina de Rockefeller Plaza (La Sexta, Miércoles, después de BF...tardísimo).

Brillante, rápida, inteligente y muy divertida Tina Fey se hizo famosa en Estados Unidos como una de las actrices fijas del elenco de Saturday Night Live donde, además, ejercía como guionista del espacio de comedia más longevo y más visto de toda la historia de la televisión yanki.










Su personaje de presentadora de telediario se hizo tan famoso que, incluso, su carrera fue parodiada en la nunca bien apreciada Studio 60, la serie metatelevisiva cancelada ante la incomprensión del público mayoritario que le dio la espalda por motivos que tienen que ver con la moral y el barullo político entre demócratas y republicanos que con su innegable calidad.



Pues el caso es que Tina escribió la curiosa Chicas malas que aquí se vendió como un simple lucimiento de Lindsay Lohan (nada más lejos de la realidad) y ha estrenado recientemente en Estados Unidos "Baby Mama" junto a la cómica Amy Poehler (otra que tal baila) y que en nuestro país sólo pasará directamente al vídeo como es natural porque, ya saben, que en España repudiamos las cosas buenas o eso piensan los distribuidores, claro.


Para rematar la leyenda Tina Fey tiene una cicatriz muy profunda que le atraviesa completamente la parte derecha de la cara y de la que se niega a hablar públicamente.
Aquí tienen un trozo de sus mejores frases en Rockefeller Plaza. Espero que sepan inglés...






















Si algún día me la cruzo le diré: "Lo que más me gusta de usted no es sólamente su aspecto de bibliotecaria sexy, de hecho no me atraen tanto las innegables curvas de su trasero como las de las circunvalaciones de su cerebro". Y es que la mezcla de inteligencia y sentido del humor es posible que, para mi al menos, sea más fuerte que la viagra. I swear, prometo ranking de empollonas. ¡Ñaaaam!

martes, 29 de julio de 2008

Sueños en televisión (Santiago Auserón)

Ni siquiera tenía edad para comprender el significado de esta canción grabada por Auserón para La Bola de Cristal la primera vez que la escuché. Después la tuve completamente olvidada pero una noche, volvió de mi subconsciente...

Estaba tumbado en una de las camas más amplias y más cómodas en las que jamás haya reposado mi culo a miles de kilómetros de casa. El jetlag me deprime y ya estaba yo buscándole los tres pies a la tristeza (¿Qué coño hago aquí? ¿Por qué he venido? ¿en qué coño estaba pensando?) cuando en un dramático giro de los acontecimientos rodé sobre mi mismo y mi estómago accionó el mando a distancia de la enorme pantalla de 52 pulgadas...Pamela Anderson corría en cámara lenta por una playa de Los Ángeles...y entonces recordé eso de "Un incendio ilumina mi habitación/con una suave ondulación/oh querida...".

Me acerqué a la ventana y encendí un cigarrillo. En la confluencia de la Cuarta Avenida con University llovía a mares. Mi atención se fijó en la piscina cubierta del Olympic, el hotel de enfrente donde una delgadísima rubia cabalgaba a un hombre negro enorme tumbado encima de una hamaca del solarium acristalado..."tal vez debieramos permanecer/algo más fríos/frente a la televisión/porque temo que del otro lado/nos puedan ver" recordé. Por lo menos alguien se divertía lejos de casa.

Era lunes y no eran ni las 12 de la noche. Me vestí, pedí un taxi y terminé tomando cervezas Mack&Jack´s en un bar de la parte alta con una camarera lesbiana y un segurata que mascaba tabaco y tenía aspecto de red neck no muy espabilado. Fue él el que me dejó en la puerta del hotel dos horas después y me invitó a dos caladas de un porro que me hizo olvidar el jetlag. Me tumbé en la cama que daba vueltas y me quedé dormido mecido por las imagenes de un teletienda...quizás esa noche alguien filmó mis sueños...