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martes, 8 de febrero de 2011

Princesas de barrio o la realidad según Almodovar


El domingo vi "Princesas de barrio", un docu-show que se ha sacado La Sexta de la manga y que, me imagino, que es como una especie de spin off de aquel programa que se titulaba "Mujeres ricas". 

Allá por los años 80 Pedro Almodovar se dedicó a reivindicar a la mujer de extrarradio o, más bien, eso entendimos nosotros porque si le echabas un tiento a "¿Qué he hecho yo para merecer esto?" te dabas cuenta, un poco, de que lo que hizo Almodovar fue crear a unos cuantos personajes y hacer una ficción donde una señora que se dedicaba a limpiar mostraba una vida muy perra soportando a un hijo delincuente y porrero, a un hijo menor chapero, a una suegra completamente ida de la olla y a un marido taxista y maltratador enamorado de una alemana y que era la llave de unos pretendidos diarios de Adolf Hitler. 

Almodovar, como muchos de nosotros, solo utilizó de partida la vida de los barrios de inmigrantes interiores de la capital de Madrid (su hermana vivía en Parla y estaba casada con un Guardia Civil, si la memoria no me falla) para sacarle al asunto punta desde un punto de vista un tanto aberrado: niñas con poderes telequinéticos, monos de tranquilizantes para los que no hay recetas, Jaime Chávarri hablando del tamaño de su chorra frente a una prostituta de buen corazón, un asesinato utilizando las técnicas del Kendo japonés y un largo etcétera de situaciones que incluían a Javier Gurruchaga haciendo de lascivo dentista, un lagarto llamado "Dinero", Gonzalo Suarez emborrachando a Gutierrez Caba con vino peleón...

Era el director manchego, por aquellos años, un remedo de John Waters cañí que, de pronto, jugaba a la contra de la modernez de La Movida (dispuesta a quemar todo lo viejo o, al menos, a meterlo debajo de la alfombra hasta que pasara el temporal) reivindicando las conversaciones de vecinas y lo que parecía no una vida de sueldos bajos y casas de protección oficial si no una especie de chispeante aventura de la lampancia diaria repleta de personajes colgados y situaciones carcajeantes. Almodovar fue, ya por aquella época un postmoderno incomprendido.

Tras Almodovar se puso de moda la palabra "maruja" (muy celebrada) e incluso artistas como Martirio se permitieron la licencia cómica de jugar con dichos términos (cantaba por aquella época la eximia cantante andaluza aquello de "Son las osho menos cuarto/me tengo que levantá/necesito una pastilla pá ponenme a funsioná...) y un cierto jolgorio alrededor del ama de casa que vestía con bata y atendía como una esclava a "su santo" fue filtrando hasta convertirse en una caricatura. No me cabe duda de que la relectura que Almodovar proponía de su propia vida (infancia en La Mancha, adolescencia en Extremadura, madre dicharachera, estudios becados, un padre currante en una gasolinera, el despegue del estrellato desde un trabajo en Telefónica) tenía algo de cariñoso y también de agresivo. Con razón. Vender en España que uno ha salido de las estrechuras y ha triunfado gracias a su talento es para nosotros algo vergonzante...sólo echenle un vistazo a las biografías de nuestros personajes más reconocibles y verán ustedes cuantos de ellos reconocen haber tenido una infancia flojilla. Ser pobre, o haberlo sido, siempre es en nuestro país algo sospechoso de no ser buena persona o no ser de fiar porque siempre flota la pregunta: "¿Cómo lo habrá conseguido?".

"Princesas de barrio" es un programa que parte de la falsa percepción de que el extrarradio de las ciudades y sus habitantes es un semillero de historias escritas por Almodovar y que si se te ocurre dar una patada a un bote en un descampado te salen cinco o seis Belen Esteban dispuestas a rellenarte cuatro o cinco horas de chisme-televisión. No es el caso. De hecho seguir el periplo laboral de una madre soltera que tiene a su hijo viviendo con su abuela, a su vecina, a una go-go de Pachá que se quiere poner un culo falso, a la cantante de una orquesta y a una chica que vive con un novio pescadero parece no dar para una chispeante ficción de esas que parten de la premisa: "Son pobres pero se lo pasan guay".

La mirada zoológica hacia las estrechuras ajenas nunca me ha resultado excesivamente interesante. Sea porque vivo en un barrio normalucho, sea porque soy normalucho y de clase media o sea porque, desde nunca, me han gustado las bromas que parten de otras personas. Yo creo que, el humor bueno, parte de uno mismo y luego va hacia los demás.

Ficcionar la realidad y que no se note es una ardua tarea que, sin duda, "Princesas de Barrio" no sabe hacer. Ya sea porque las protagonistas están muy interesadas en llamar la atención y pierden naturalidad, ya sea porque se provocan una serie de situaciones (la visita de una vendedora de un robot de cocina, un concierto de Camela) que quieren colar como reales. Un bluff. Una pedorreta merecida porque, sinceramente, no se puede uno lanzar a la producción de un programa sin haber sondeado el material con el que se quiere contar y sin haber testado la fuerza de la idea del mismo.

Si "Princesas de Barrio" ha sido un intento de hacer un "Operación Esteban" ha fracasado tan estrepitosamente como en su intento de convertirse en un chiste sobre unas cuantas chonis. Desgraciadamente de todas las protagonistas dos parecen dedicarse al mundo de espectáculo (¿No es asquerosamente moralista mostrar a una go-go como si llevara malos pasos?) y las otras tres parecen ser retratadas más desde su situación laboral y social que desde el hecho de que sean, efectivamente, unas chonis que hablan fatal...incluso, en este punto, parece que se obliga al personal a hablar fatal.

Es posible que, en otros países como Estados Unidos o Inglaterra, donde la clase media vive una situación mucho más desahogada que la nuestra y donde la diferencia entre el barrio obrero y el barrio de funcionarios o PYMES es mucho más grande este tipo de programas tengan su razón de ser e incluyan esta mirada zoológica a otras clases económicas que no comparten ni nuestro suelo, ni nuestros barrios, ni siquiera nuestros mismos colegios o centros de trabajo pero, sinceramente, en un país donde las diferencias son tan estrechas y donde todo el mundo ha asistido a una boda donde la gente acaba por hacer el gilipollas poniéndose estupideces en la cabeza es normal que tengamos que forzar la maquina y alejar al objeto de nuestra observación para que nos resulte interesante.

Y, por otro lado: ¿Por qué las protagonistas siempre son mujeres? ¿Es que todos los tíos de este país son uno gentlemen? 

lunes, 17 de mayo de 2010

La tele te odia...y todos los demás también...



Hay una razón de peso para que Cuatro y La Sexta programen horrores como "Mujeres ricas" o "Casadas con Hollywood": venganza. Una venganza servida en plato frío, una venganza pensada y calculada pausadamente porque, la verdad, cuando emitían cosas de calidad todo el mundo les dio la espalda y, por ello, es normal que ahora se venguen de todos nosotros con ciega ira y castiguen a su potencial audiencia con dos programas deleznables repletos de gente dispuesta a mostrarnos como se gastan en una sola mañana el dinero que ustedes tendrán que pagar en hipoteca en los próximos 25 años.

Es posible, sólo posible, que Cuatro y La Sexta hayan sido infectadas por el conocido "Síndrome Garzón". Es esa enfermedad que, de pronto, atacó al famoso juez y lo convenció de que España era un país democrático, europeo, sostenido sobre instituciones sólidas que aceptaría con normalidad que, desde la judicatura, se pusieran los medios necesarios para abrirle un  proceso al Franquismo y cerrar así un proceso histórico jamás cerrado por la vía natural y sólamente cerrado en falso por esa tirita infantiloide llamada "Transición". 

A lo mejor Cuatro y La Sexta se despertaron un día y pensaron que, a lo mejor, esto de la crisis era una gilipollez, un espejismo, y que España es un país rico y próspero donde los hombres juegan a amasar fortunas especulando en ese nuevo Shangri-lá llamado "Los mercados" mientras las mujeres pasean el palmito por gimnasios, tiendas de alta costura etc. 

Si se ha demostrado que Garzón era un pobre iluso que se ha quedado solo y ha sido arrollado por la institución a la que un día le dio brillo, esplendor y cierta pátina refulgente de modernidad es normal que ambas cadenas, que van de rojillas, modernas y de implicadas en la realidad se estrellen de nuevo en este intento por hacer de la exposición indecente de la riqueza el mismo negocio que han hecho con la exposición indecente de la pobreza en formatos como "Callejeros". 

No me cabe duda de que la trampa está, como siempre, en la mala digestión de los conceptos. Desde que era un renacuajo en esto de los medios de comunicación he estado escuchando una palabra clave, uno de esos mantras vacíos de significado: "Aspiracionalidad". Al parecer la gente quiere ver cosas a las que aspira y por eso los tíos compran revistas de coche o con tías en portada (mucho antes de que la ola de conservadurismo reinante se hiciera con los corazones y las mentes de los tradicionales anunciantes de las revistas masculinas y comenzara a lanzar el bulo de que "la desnudez sólo interesa a un lector de gama baja"...es decir, de pocos recursos, pobretón y poco consumidor) y las chicas prefieren comprar revistas con chicas a las que les gustaría parecerse vestidas con la ropa que les gustaría poder permitirse.

¿Es verdad? Es posible, pero sólo en parte porque lo que olvidan Cuatro y La Sexta es que "lo aspiracional" también tiene que parecer asequible, cercano y, sobre todo, tener una imagen simpática. Sin duda Nescafé, parte del grupo Nestle, perseguida por los grupos ecologistas por la forma en la que gestiona sus recursos, se ha intentado limpiar dicha imagen negativa poniendo al frente de su campaña de la maquinola Nespresso a dos tíos que caen bien: George Clooney y John Malkovich. Ambos emiten unas señales completamente diferentes a la de la marca suiza: están comprometidos socialmente, son intelectuales, impecables, demócratas (en el sentido norteamericano del término). Cuatro y La Sexta nos presentan a ricachos y ricachas incómodos de ver, indolentes, sin fondo, que parecen idiotas sin oficio ni beneficio...algo malo en un país de raigambre católica y educado en el catolicismo, doctrina religiosa que, frente al protestantismo, viene a contarnos que el que se enriquece lo hace porque no ha tenido escrúpulos. Es posible que más de un programador y más de dos tengan que volver a la escuela a aprender lo que significa, en realidad, el término "aspiracional".

Estamos pues ante un problema de visión de la realidad porque, no se me olvida, que a lo mejor Cuatro y La Sexta están enfermos del "Síndrome Camps". Mi político preferido de todos los tiempos, por encima de aquellos sátrapas que ocuparon la Casa Blanca en el siglo XIX, el gobernador de Luisiana Jimmi Davies (cantante de country de profesión y compositor de la deliciosa "You are my sunshine" pero, sobre todo, un tipo populista y escalofriante) y todos los macarras que se inventaron el turnismo político en España (ese que se aplaude tanto en Intereconomía...gensanta...) opinaba el otro día que los 45 millones de españoles estaban convencidos de que, en realidad, era completamente inocente y que nadie en su sano juicio se creería de verdad que un político podía venderse por tres trajes...cuyo valor, por cierto, ascendía a 4.000 pavos por traje. 

¿Cómo se genera una cosmovisión como esa? Pues del mismo modo que en aquel viejo chiste en el que el Papa acudía a un país africano y, sorprendido por la extrema delgadez de los niños, preguntaba por la razón exacta de la misma ¿Enfermedad? ¿constitución genética débil? ¿mala conciencia? Un Obispo se le acercaba y le decía: "Es que no comen". El Papa se bajaba de su coche y agarrando a uno de los chiquillos por los carrillos le recomendaba con paternalismo y campechanía: "¡hay que comer, niño, hay que comer!". Pues con Camps pasa un poco lo mismo. Me pregunto qué será lo que Camps ve por la ventana, que informes maneja, qué información recibe, qué le cuentan sus colaboradores, sus allegados, sus familiares sobre la situación real en la que se encuentra su comunidad pero, sobre todo, me pregunto qué es lo que piensa Camps que es el servicio público, cuáles son los límites que nunca puede traspasar un cargo electo pero, también, qué narices le cuentan sus abogados sobre lo que es y lo que no es delito y la situación real en la que se encontraría de no ser juzgado, directamente, por un juez que es un amigo íntimo. 

Miren la alegría con la que Rita "GodzRita" Barberá pide "la filiación" (un término que no se escuchaba desde que se desmovilizó a las tan añoradas SS) a los ciudadanos que opinan públicamente que Camps es un delincuente...¿Qué pasa por la cabeza de la alcaldesa de Valencia para hacer algo así? ¿No será que de verdad cree que entre las atribuciones de su cargo está la de pedir el DNI a quien se le antoje?

Observen la alegría con la que Gallardón aniquila el presupuesto de festejos de Madrid en enmoquetar la Gran Vía en plan Christo en un acto ridículo, absurdo...¿Que tiene en la cabeza el alcalde de la capital para hacer semejante cosa?

A lo mejor Cuatro y La Sexta no están demasiado informadas sobre nuestra realidad, la que viven sus propios trabajadores, la que sufren los que han sido víctimas de los durísimos recortes de personal de ambas empresas de comunicación y me pregunto qué influjo reciben desde fuera para pensar que este era el mejor momento para producir formatos tan francamente lamentables como estos. 

Que quede claro: el desconocimiento de una ley no es eximente de un delito del mismo modo que el desconocimiento de la realidad no es eximente para crear una atrocidad. 

Repasadas la venganza, el desconocimiento de la realidad y la ignorancia de la misma ya sólo me queda una razón: el odio. 

Decía mi amigo Fran que la clase política tiene implícito en su ADN el odio hacia los votantes y que sólamente de ese modo se puede explicar que las decisiones que toman tienen más que ver con jodernos que con alegrarnos la vida. Es decir, ese odio, vendría dictado por la sensación más que real de que su cargo y, por lo tanto, lo que son está pendiente de un hilo muy fino que es el del pueblo caprichoso que siempre es identificado como analfabeto o demasiado pueril como para permitirle más de dos o tres oportunidades cada cuatro años de expresarse, una expresión que encima suele ser adiestrada por medidas campañas publicitarias, mentiras, lecturas falsas de la realidad, un manejo primitivo de los impulsos de la masa...una decisión que, en esto el PP tuvo que hacer un curso acelerado tras el 11-M, nunca puede ser contaminada por la realidad social que vive el votante porque, a lo mejor, de serlo es muy posible que este cambie de voto o de opinión, que no marque nuestro nombre en la papeleta, el votante realista que está bien informado o que, de pronto es consciente del truco, se enfada, se mosquea y te vota al contrario en plan castigo, así como enfurruñado, con mala hostia porque si nos molesta descubrir el truco del mago mucho más nos jode ver como este o el otro manejas los hilos de una situación para su propio interés. 

Es por ello que el diálogo entre político y ciudadano siempre se establezca en unos términos ridículos donde el político utiliza frases estúpidas como "eso es muy complicado para explicarlo en dos palabras" cuando se le interpela directamente sobre una cuestión concreta dando por hecho que es usted un gilipollas sin formación o un maleducado al que no le importa abordar a un político para hacerle una pregunta incómoda cuando está, por ejemplo, a punto de inaugurar 100 metros de autopista que volverá a inaugurar dentro de dos meses y este diálogo se suele cerrar con alguna frase aún más absurda como "pida usted hora el día que quiera, le recibo y le cuento personalmente y en mi despacho lo que quiera saber". Ejem, ejem...inténtenlo y, cuidado, porque si alguna vez le recibe lo hará con un fotógrafo y una cámara de televisión y acabará siendo un convidado mudo de una noticia del tipo "El excelentísimo procer de la patria, Ministro de la Verdad, la Integridad y Vicepresidente de la Asociación por la Recuperación de las buenas costumbres recibe a los ciudadanos para contestar sus preguntas". Verá que cara de gilipollas pone en la foto...

Pues, al parecer, la tele comienza a actuar igual, con odio, revolviéndose contra la audiencia y contestando a preguntas concretas como "¿Es posible hacerlo peor y emitir más mierda?" con acciones criminales como emitir programas de baja estofa que sólo persiguen vengarse de que usted tenga una línea ADSL y pueda disfrutar de todas sus series preferidas haciendo un click. No, no es culpa suya, como siempre es culpa tuya, de ustedes. Se intuye que nos odian porque, en realidad, creen que ustedes verán esos programas movidos por los peores instintos: la envidia de ver a gente más rica que ustedes pegándose la gran vida; la pulsión masoquista de descubrir que hay gente para la que la palabra hipoteca no tiene ningún sentido; la necesidad de criticar, de encabronarse con los demás, de poder llegar al día siguiente a la oficina o al lugar donde ustedes trabajen y despacharse diciendo eso de "qué asco lo que vi anoche" y cosas así. 

Yo no tengo escapatoria y, por mor de mi trabajo, tengo que ensuciarme los ojos viendo porquerías de este calibre pero ustedes son libres, son príncipes y princesas de su bloque, emperadores de su casa, dictadores de su tiempo libre, ejerzan su derecho al libre albedrío en su ocio y no les den cuartelillo. Pequen del peor pecado del español: el desprecio. Devuelvan esta andanada de mal gusto con el grito del protagonista de Network (1976, Sidney Lumet): "¡Estamos hasta las narices y no vamos a aguantar más!".     

Háganlo por ustedes, manténganse limpios, no se encabronen más de lo necesario.

domingo, 15 de febrero de 2009

Reducir


Mi padre me preguntaba ayer que cuántos pintores, escritores o cantantes salían últimamente en los programas de televisión. Caí en la cuenta de que cada vez son menos. De hecho en los programas que se dedican a hablar de actualidad el porcentaje usado para hablar de cosas que pasan en otras cadenas es enorme. Me sorprendí al ver a Buenafuente haciéndole una entrevista a Pepe Colubi ("Pechos Fuera", nuevo libro que deberías comprar) y que todo el asunto terminará con una parodia del estilo de "El Hormiguero". la tele es muy mala pero, si ocurren cosas de esas, es que se ha convertido desde hace tiempo en el referente de la cultura popular y no en un emisor de la misma. Me explico: La televisión es la que genera noticias y no la que informa de las mismas. Es raro que en un país donde toda la pensa escrita parece sumida en una crisis enorme un ciudadano medio sea capaz de decir más nombres de periodistas que de escritores vivos y que se refiera a ellos dentro de la categoría de "personajes populares" o "famosos".
Es un efecto bola preocupante porque con estas cosas me da la sensación de que España se hace más estrecha. En los tiempos anteriores de la crisis muchos decidieron gastarse un dinerito en viajar. El destino preferente parecía ser Nueva York porque el dólar estaba por los suelos...de esa diáspora de españoles a la Gran Manzana nos traímos un simpático apelativo: a los turistas de aquí se les daba el apelativo de "Two´fo´ones" ("tufouoans", "dosporunos") por la querencia de comprar cosas e insistir en conseguir que nos dieran dos piezas por el precio de una. Españoles regateando en el corazón del mundo. Que penica, la verdad. Muchas tiendas de lujo restringieron las compras de nuestros compatriotas porque se encontraron con que muchos de sus productos acababan en tiendas de Madrid a un precio muy superior y la Cámara de Comercio de la ciudad multa a aquellos que siendo minoristas ejercen de mayoristas.
De los viajeros a NY muy pocos venían comentando las grandezas del MOMA o los paseos por Central Park pero sí nos informaban de que se podían encontrar zapatillas Nike o bolsos de Vuitton a precios muy competitivos.
O sea, que pese a coger un vuelo de seis horas, los españoles en Estados Unidos nos hemos comportado como si estuviéramos en el vecino Portugal que, todavía para muchos, no es el país donde perderse por Lisboa o visitar el Monasterio de Batalha, de mada les sonará Sintra, Portugal hoy y siempre es visto como un enorme mercadillo donde comprar toallas de rizo americano o polos de Lacoste falsos como la madre que los parió.



Andorra también estaría en esa lista de destinos turísticos reconvertidos en centros comerciales como antes lo fueron los radiocassettes de Ceuta y Melilla (allí compró mi padre nuestro flamante tomavistas de Super-8) o las cámaras fotográficas y los pijamas de Canarias. ¿Tiene interés visitar un país extranjero única y exclusivamente para equilibrar su balanza de precios? ¿No es mejor ahorrarse el dinero del viaje y darse un paseo por cualquier zona comercial especializada en gangas como un outlet del extrarradio?
Mi padre tiene una frase estupenda: "Los checos descubrieron el sentido de la palabra "kafkiano" cuando vieron a los españoles paseándose por Praga y quejándose de que no podían encontrar un restaurante donde comerse una paella decente". Lo que me preocupa es que cada vez parecemos más panolis y más paletos, una masa que es fácil de engañar con cualquier cuento. Sólo hay que ver las hipotecas que el personal ha firmado sin enterarse de lo que significaba eso del "interés variable" para darse cuenta. De hecho somos tan panolis que hemos aceptado durante mucho tiempo que éramos el país de la "picaresca" con el mismo orgullo que los alemanes reciben el título de ser "los mejores constructores de coches del mundo". No podemos ser más gañanes, francamente.


Ahora el grito de guerra nacional es "¡Podemos!" que es el antiguo "¡Santiago y cierra España!" renovado para la gañanería reinante porque es más fácil de pronunciar ya que carece de erres. La gente se emociona con las frases hechas, con los eslóganes más facilones y se identifica a una velocidad de vértigo. Nada demasiado complicado.


Nos hemos convertido en un país con una capacidad de síntesis brutal. Los diarios reducen el espacio de la palabra escrita al nivel que se reduce el número de letras en los mensajes de texto y "te comes mucho la olla" debería de ser lo que sustituya al "Plus ultra" del escudo si es que,al final, no se cambia por "podemos" que es más corto. La síntesis reduce nuestra visión del mundo, nos hace más pequeños, más maleables, más tontos, más ciegos, podemos describir ciudades de 17 millones de habitantes, naciones enteras a establecimientos comerciales. No damos para más.


Si no lees, no ves películas, no te interesa ninguna canción que no puedas meter en tu móvil es mucho mejor que nos invada Francia o Portugal. Mucho mejor, porque se organizan mejor.


La síntesis, esta estrechez asfixiante, nos hace también más brutales. "Yo como pero a ti no te dejo comer" dicen que le decía, normalmente, un chico de Sevilla a su ex a la que ha acabó por asesinar y tirar al Guadalquivir. Él tenía 20 años y ella 17. Con tan solo 20 años ya era un ser humano en vías de fracaso. Su cómplice y él tienen pinta de "canis", cara de contrato temporal, de esclavitud laboral, de mínima preparación. Ahora vivía en una localidad cercana a Sevilla en casa de los padres de su novia de quince años a la que había dejado embarazada. Un fracaso difícilmente mitigable, aceptado, lamentable en una sociedad que se cree moderna, molona, viajada y, hasta hace muy poco tiempo, en primera línea, en la "champion´s league de la economía". ¿Cómo puede un chaval de sólo 20 años expresarse como si fuera un viejo retrógrado? ¿Como puede alguien expresarse como el personaje malvado de un culebrón rosa? ¿Cómo alguien puede permitirse repetir un rol asquerosamente caduco sin que la educación moderna parezca haberle hecho mella?


Reducir nuestro universo quiere decir también reducir a los que nos rodean por miedo a que se escapen. Reducir significa también someter, domar, dominar, vencer, domeñar o sujetar...está claro, me como mucho la olla.

lunes, 2 de febrero de 2009

Días de cine y furia



Editado: tras ver la emisión de hoy de "El Intermedio" como todo quisque.
"La dirección de mividainsustancial lamenta profundamente haber dudado por un sólo instante de la categoría humana del hombre renacentista conocido como El Gran Wyoming y no haber cedido a su primer instinto que fue pensar que todo era una purrela maquinada para cargarse a la tribu del programa "Más se perdió en Cuba". En nuestra defensa diremos que nuestro topo dentro del programa no ha cogido el teléfono en todo el día y que todas las fuentes consultadas no daban crédito pero no negaban que todo podía haber sido un calentón del showman. DECLARAMOS QUE: hemos alcanzado un nivel de gilipollez tan alto como el de los medios masivos... Muchas gracias y esperamos que este pequeño tropiezo no influya en la credibilidad de este modesto blog pero diremos también que han sido tantos los palos recibidos, de este calibre por otros personajes, que hemos flojeado en nuestra fe y se nos había caído el alma al suelo. Un saludo a todos".
Ayer me levante a las 7:00 de la mañana para ir al rodaje de "El Divo" la nueva producción de Paramount Comedy. La dirige Carlos Clavijo que me ha elegido para estar por allí molestando y echar una mano en lo que sea posible. Sin duda Clavijo ha conseguido algo fuera de lo corriente y no me refiero sólamente al hecho de producir una serie con una productora pequeña para una cadena que es referencia en eso de hacer reir si no a conseguir que, sin pistola o chantaje de por medio, yo me levante a esas horas de un domingo. Un genio, vamos. La cosa salió bien y pude reencontrarme con Agustín Jiménez y Carlos Areces, conocer a Sandra Marchena y, en general, volver a un rodaje que es una cosa que tenía abandonada pero que me sigue gustando como el primer día aunque, para el próximo, me acordaré de que hay que intentar hablar menos...pero es que estoy desentrenado.

Volví a casa a las mil y quinientas en un coche de producción (seguramente el mejor invento de la historia del cine, incluso por encima de technicolor o el Panavision) con la misma sensación que los niños tienen después de volver de una excursión.


Después, como un 20'6 % de la audiencia de Esspaña me vi de un tirón los Goya para descubrir que soy gafe: Sergio Barrejón estaba nominado por su corto "El Encargado", Marcos Borregón a Mejor corto documental por "Soy Meera Malik" y Nacho Vigalondo en la categoría de Dirección novel por "Los cronocrímenes". Los tres son amigos míos y ambos estuvieron implicados en mi mi primer corto: Sergio fue mi ayudante de dirección, Nacho el prota y Marcos se convirtió en Productor al prestarme la cámara y luego, junto a otros colaboradores necesarios, garantizarme que se montaría y que terminaría metido en una cinta. Ninguno se llevó el cabezón del pintor español nacido en Fuendetodos. Lo que me hizo pensar que soy un gafe de cojones aunque, la verdad, también conozco a otros que mojaron y bien mojado. Cosas que pasan.
El asunto me pareció bien, lo de la Gala quiero decir, estuvo más o menos medida en tiempos y no resultó excesivamente pesada pese a que cantó bastante que se estaba emitiendo con un retardo de más o menos media hora. Correcta que es mucho mejor que aburrida. Curioso que la película elegida por la Academia para representarnos en los Oscars no se llevara nada y, sin embargo, Camino se lo llevara todo de calle. Ha habido justicia porque Camino seguramente es la mejor película del año.
Y me gustaría destacar dos rarezas: la falta de un homenaje en condiciones a Rafael Azcona, sólo Penélope Cruz se acordó de él, y que tuviera que ser "El Langui" (que se llevó dos Goya), que es músico y actor accidental, el que dijera eso de "¡Viva el cine español!". En realidad es necesario que digamos de cuando en cuando esas cosas, sobre todo en un año en que se han hecho grandes películas (Camino, sólo quiero caminar, Casual Day, Cronocrímenes, Mortadelo y Filemón 2, Tres días, Los crímenes de Oxford, El truco del manco etc.) que deberían de haber llevado a más gente a las salas de cine...cosa difícil, de todas maneras, cuando nuestra petit industria cuenta con una especie de oposición ridícula por parte de los medios. En todo caso, como el fútbol, el cine es un estado de ánimo y es necesario devolverle al público la confianza en que cine y español no quiere decir "aburrido", que no lo es.

No me gustaría irme sin solidarizarme con la becaria a la que Wyoming ha echado la bronca. Un vídeo muy feo que se ha filtrado a la cadena Intereconomía que, a su vez, lo ha colgado en el youtube para que todo el mundo vea lo malo que es el presentador de La Sexta.

Me sorprende que un tipo con tan buena fama haya provocado esta situación que, en todo caso, no es algo anormal. Las grabaciones y los rodajes están llenos de anécdotas de broncas de este tipo dirigidas a becarios, asistentes, ayudantes o meritorios pero también de otras igualmente grandes dirigidas a jefes de departamento, directores de toda índole, actores, etcétera. No diré que es moneda común pero también diré que todos los que nos dedicamos a esto hemos metido la pata y hemos sido reprendidos, algún día, de mala manera por nuestros jefes. Desgraciadamente estas cosas forman parte del aprendizaje de un profesional y hay que tomarlas en su justa medida por desmedida que pueda parecer la reacción que, en este caso, lo es.

Los becarios son material delicado porque cobran muy poquito y porque han pasado de estar ahí para echar una mano en las cosas más feas (desde traer cafés hasta cargar cámaras) a tener puestos de cierta responsabilidad para los que no están cualificados: ¿Es poner un guión en una mesa un trabajo cualificado? Bueno, pensémoslo así, un ayudante de producción o un guionista con experiencia (y, por tanto mejor pagado, y por tanto más profesional y, por tanto, más costoso para un presupuesto) jamás (digo jamás) interrumpiría un ensayo porque sabe que pasar por delante de una cámara es una pérdida de tiempo y de dinero que seguramente no te puedes permitir, que eso descentra a los muñecos que están frente a la cámara y que desgraciadamente son material sensible que tiene que rendir al 100%. La inexperiencia es barata en primera instancia pero luego sale carísima en muchos casos. El becario debería de ser eso, un becario, dedicarse a aprender y recibir indicaciones constantes sobre como es este trabajo, si los ponemos al cargo de un trabajo que no sabe hacer recibirá una bronca que no tendría que haber recibido.

Me consta que muchos de los directores reunidos ayer en la Gala de los Goya hace sudar tinta a su equipo pero que alcanza siempre unos grandes resultados y la gente sabe que hoy te abronca públicamente y mañana te está contratando para la próxima película. Yo mismo me he quedado ronco echando broncas a gente con la que sigo trabajando (algo que no es mi estilo en la vida diaria) y he conocido a productores temibles e intimidantes que, el día de la separación, se le han caído dos lagrimones al despedir al equipo. Yo mismo he sacado de sus casillas a más de uno...claro está.

Este trabajo es así, está hecho por gente que se tira pedos y que echa broncas, que después de 16 horas huele casi tan mal como los mortales y que, muchas veces, tiene que bregar no solo con su trabajo si no con un constante y absurdo acoso. Este trabajo es alfombras verdes y rojas y lentejuelas y cenas y copas gratis, las menos veces y mucho curro y mucho esfuerzo y muchos nervios y muchas lágrimas y muchos sudores las más. Se zampa a gente de un año para otro, se carga carreras pero, si estás un poco atento y sabes aprender, te mantienes porque descubres que sólo sabes hacer algo bien y es eso.

Es curioso porque "El Divo" va de todo eso, es una especie de recuperación de las peores anécdotas laborales de Clavijo, Areces, Jiménez, de las mías...ver a un equipo entero, de treinta personas, reírse durante una de las secuencias es darse cuenta de que todos hemos sido la becaria de Wyoming alguna vez. Como dice Bul Bul, batería de Refrescos, Peter Sellers y Def con Dos (entre otras militancias): "Este trabajo es un día chopped del malo y otros caviar iraní". El día que nos llegue lo segundo, la vamos a gozar. En todo caso espero que Wyoming le pida perdón a esa pobre muchacha, o algo.

domingo, 23 de noviembre de 2008

¡Que bien lo "pasemos"!

Un país que persigue a sus cómicos a pedradas hasta arrinconarlos en las puertas de los juzgados se merece un sino terrible: convertirse en un mal chiste.
El chiste que más nos gusta en España es ese en el que van in inglés, un francés, un italiano y un español y los tres anteriores acaban haciendo completamente el ridículo. Si además el francés se muere, el italiano resulta ser un cornudo y el inglés nos devuelve Gibraltar ya, directamente, lo estás recibiendo día si y día no en el e-mail.
A los españoles no les gusta que lo toquen lo suyo: Ahí está Ángel Martín que va a pasar por los juzgados por una demanda de Telecinco o Jordi "El Follonero" Évole que se las va a tener que ver con los tribunales con la Falange a la que le pareció que el programa "Salvados por..." (La Sexta) "se burlaba y atacaba a miles de españoles". En él se pudo ver como el cómico depositaba unas flores con los colores de la República y a dos actores vestidos de falangistas dándose piquitos y bailando un cha-cha-chá.
No está en mi ánimo darle argumentos a la Falange, claro está, pero Évole no es el primero que habla de falangistas homosexuales ("maricones" según ellos mismos o "desviados" según los pasquines repartidos esta semana por la clínica Carlos III). Muy pocos años después de la fundación de ese simpático partido con ínfulas de "único y transversal"(ahora cómicamente separado en facciones como las de La Vida de Brian), en los años 30, ya se rumoreaba de forma insidiosa, venenosa y también humorística sobre la afición de muchos falangistas de captar a la muchachada juvenil que se reunía en los billares de la capital y de tener cierta tendencia a introducirse con otras razones que las meramente políticas. El muy interesante mediometraje "El elefante del Rey" (Victor García León, 2000) hace un chiste, extendido en la época, sobre esto mismo en una foto fija en la que José Antonio Primo de Rivera besa a un aguerrido falangista en la calle durante una algarada. Será que no fueron a verla.



De todas maneras no me extrañaría que en la ultraderecha hubieran militado muchos gays a tenor de lo que ha ocurrido con Haider, Fortuyn, o en la alemania nazi con Rohm...obviaré dar nombres, porque la seguridad es lo primero en ese caso, pero existe una persona que conozco que vive atrapado en una rara parafilia sexual rollito pronazi y que alterna con grupos de radicales del fútbol, partidos de ultraderecha, organizaciones nazis y otras lindezas atraído por la estética y ligando de cuando en cuando con algún sujeto que, claro está, sufriendo "el síndrome del novio de Falete" sigue siendo heterosexual (en su imaginación, claro). Como dicho testimonio forma parte de la vida de otra persona no daré más detalles.

Lo del sketch del "facha-chá", bueno, puedo entenderlo pero me ha hecho mucha gracia que se enfadaran por lo de las flores cuando, por ejemplo, en una visita que hice con el Instituto al Valle de los Caídos más de uno y más de dos de mis compañeros escupieron sobre la tumba (que nadie se crea que fueron los primeros, que hay gente que lo hace y de ahí que el mármol presente un interesante aspecto aleopardado) o pegaron pegatinas con la A anarquista, la bandera republicana, la hoz y el martillo o de la Teleindiscreta a la mínima de cambio y en cuanto no parecía que nadie los mirara. La imagen de la virilidad de la Falange sin duda se va a ver tremendamente mermada por culpa de este incidente de las florecillas pero claro, antes se vivía mejor, y siempre podías juntar a unos cuantos y salir por ahí a dar hostias con la connivencia de más de uno y más de dos comisarios.


En España nos gusta mucho reírnos pero de los demás y hay que evitar reírse de cualquier institución. Las instituciones está repletas de gente que dice "yo me río como el que más de un buen chiste pero..." y que cuando te lo está diciendo te está contando que no te rías del rey, de los curas, de los políticos, de los militares, de los dictadores y ahora, tampoco, de las empresas privadas.


¿De qué podemos reírnos entonces? Pues de los pobres, por ejemplo, de las prostitutas, de las hijos de las prostitutas, de los gitanos (de estos mazo), de los homosexuales, de los gangosos, de los gordos, de los enanos, de las mujeres en general, de las personas de pueblo, de los que van en silla de ruedas de los tartamudos, los mudos, los mancos, de los enterradores, de los camareros, de los animales de la selva, de los calvos, de la gente con síndrome de down, de los tontos del pueblo, de los cojos, los yonkis, los alcohólicos...sólo con esa temática y sus posibles combinatorias muchos humoristas han hecho una larguísima carrera que los ha llevado hasta los top five de ventas de cintas de gasolinera y con esos mismo mimbres todos los graciosos oficiales de bar se han labrado una fama de "cachondos" que, a veces, los ha llevado incluso a ser considerados como imprescindibles en bodas, bautizos,comuniones y fiestas de empresa.


Gracias al blog del Juez Roy Bean leí hace unos días esta más que interesante entrevista a Eric Idle componente de la Monty Pithon. Si le echáis un vistazo os enteraréis de lo serio que es hacer humor, de lo que cuesta y, claro está, de donde sale tanto talento. Es muy posible que, hasta ahora, las instituciones españolas se hayan enfrentado sólamente a un grupo de cómicos armados con algunos cuantos chistes chuscos y que no se cargaran a Azcona por la simple razón de que no entendían muy bien de qué coño iban sus películas (para mí sigue siendo un misterio cómo fue posible que películas como El Verdugo o Plácido se estrenaran en nuestro país sin ningún problema...aunque hay que decir que en ningún momento fueron películas muy taquilleras en su época) y que ahora se enfrenten con una pandilla de mozos y mozas con un título universitario que además quieren hacer reír a costa de lo que sea.

Todo es una cuestión de enfrentarte con alguien que quiere de verdad poner al Emperador en pelotas frente al espejo y no ser el más simpático de la Feria. Es el momento de ser unos pecadores de la pradera, unos fistros capaces de meter en la misma línea cómica las palabras Dictador y gay con total libertad. Que nos perdone Vasile y la Falange pero es que la mayoría de nosotros hemos nacido después de los dolores y nos apetece reírnos de lo que nos da la gana ya sea el dictador o la forma en la que rellenan su parrilla. A veces es muy jodido escuchar una verdad y más cuando te la están diciendo con una sonrisa en la boca pero es lo que hay, pecadores.

Para que no quede duda nosotros creemos en que España es UNA, GRANDE y FOLLONERA.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Este blog en La Sexta, Are you kidding me?

Pues efectivamente ayer salimos en Se lo que hicisteis... (La Sexta) y aquí está el vídeo donde salen imágenes de 625 ranas (www.antoniorico.es) y de este mismo. A partir del 2:40...

Quiero agradecerle a Andina (nuestra virtual jefa de "buena" prensa) su interés porque todo esto llegara hasta la cadena de color verde.

Comienzo a pensar que sí, que podemos. Aquí se recogen unos interesantes consejos de Antonio Rico para que paséis el mono de no ver la entrevista con Darth Cachuli.

¡Ni un paso atrás!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Perdiendo batallas para ganar la guerra


En la estupendísima “The front” (1976, Martin Ritt) se cuenta como un grupo de guionistas tiene que utilizar a un destalentado compañero de profesión, interpretado por Woody Allen, que les sirva como tapadera ya que ellos no pueden presentar su trabajo firmado a los estudios al estar incluídos en una lista negra.


La película se abre con una cutre y chapucera actuación de un cómico de acento judío (Hecky Brown interpretado por Zero Mostel) en uno de esos hoteles de las Rocosas descritos por Philip Roth en alguna de sus novelas y que servían como refugio de la comunidad yiddish desde tiempo inmemorial. Nos enteramos de que el pobre cómico, que antes estaba forrado, malvive actuando en el hotel debido a que también ha corrido la misma suerte que los guionistas a los que protege la personalidad de Allen. No os cuento el final. Un spoiler: el asesino no es el mayordomo.

Telecinco ha perdido muchas batallas para, paradójicamente, ganar la guerra de la audiencia. Ha perdido la batalla contra la vergüenza, contra la profesionalidad, contra la verdad y, desgraciadamente, también contra la realidad.

Anoche, mismamente, cuando todas las cadenas se esmeraban por saber si Iowa o Vermont iban a caer del lado del Bombardero de Saigon o de Chicago Kid Telecinco no alteró su agenda lo más mínimo y siguió emitiendo GH y la vida en directo ¿Puede competir el intento desesperado de una midget por arrancarle el corazón a un feriante de sonrisa profiláctica con unas elecciones generales en USA? En Telecinco creen que sí y por eso pasaron ampliamente.

Por eso y, no se crean, porque cada vez da más la sensación de que en la cadena que dirige Vasile hay cada vez menos profesionales preparados para estas batallas pero sobran las lenguas viperinas. Sin nada peor que decir sobre los candidatos, ninguno se ha liado con Julián Muñoz, le ha puesto un piso a un travesti o se ha liado a mamporros con un reportero de Podría estar pasando, lo mejor es decir “pasapalabra” y seguir con lo tuyo: las piruetas agónicas de Mercedes Milá y su grupo de experimentación con humanos.


Si en Telecinco no andan sobrados de personal, ni de ideas, si demuestran tener una buena lista de abogados dispuestos a llevar las cosas con SLQH hasta los tribunales. Lo que no se gana con una sonrisa bien puede ser arrancado de cuajo con una babosa dentellada leguleya.
Como la cosa esa de prohibir el zapping sólo les ha funcionado con youtube.com y no con la cadena de Mediapro el equipo de abogados de Telecinco ha optado por tirar directamente contra Ángel Martín que, curiosamente, inició su camino hasta dicho programa en “La Noche de Fuentes” un programa emitido por Telecinco.

Será el cómico catalán el que tenga que sentarse en el banquillo ahora intentando inaugurar una siniestra caza de brujas. Creo que he contado por ahí que, cuando estaba currando en una revista, nos llegó una carta muy amenazante y muy tonta en el fondo del director de Está Pasando (Telecinco) expresándonos claramente que iba a boicotear cualquier imagen de la publicación en su programa por el mal trato que le dábamos al mismo. Ops. Casi me caigo de la silla de la risa. Aquí hay tomate, Está pasando y El buscador utilizaban páginas de interior de la misma revista sin permiso expreso por nuestra parte. Jamás se demandó ni a este señor, ni a los presentadores, ni siquiera a los colaboradores pese a que, muchas veces, había que aguantar por su parte ciertos comentarios tipo “eso está hecho por becarios” o “eso ya lo sabía yo pero se lo han filtrado mis fuentes”. Pese a las falsedades, porque Telecinco también ha perdido la batalla por la verdad, jamás se le ocurrió decirle a Lucía Riaño que iba a ser denunciada.

Por cierto que dichos programas siguieron utilizando nuestra información como le vino en gana pero, claro, esta vez contada por los propios colaboratas como si fuera suya propia. Qué risas te entran cuando escuchas a Pepa Jiménez soltar un texto tuyo de carrerilla…o no, cuando miras lo que cobras tú por escribir y lo que ganan ellos por coger la información de otros y hacerla propia.

Romper la cuerda por el sitio pretendidamente más fino es algo muy típico de los mezquinos y, en este sentido, creen que Martín tiene mucho más que perder por esta denuncia que los señores dueños de la cadena. Telecinco le está diciendo a Ángel Martín que si sigue por ese camino acabará fichado y sin poder comer caliente, teniendo que volver a hacer monólogos por los bares, que no se va a acostumbrar a volver a compartir piso y a esas cosas de ser mileurista en España. Vale, eso está por ver, pero lo que está claro es que Telecinco, haciendo estas cosas demuestra no poder soportar que alguien le pise un poco de su audiencia, eso de ir perdiendo batallas, eso de consumirse en su propia necedad.

Por si acaso siempre es mejor tener en nómina a un profesional de esto de hacer reír que a un ex camarero reconvertido en alcalde en tercer grado penitenciario, a la novia de un presunto maltratador y a unos cuantos boca frescas incapaces de reunir el talento suficiente para rellenar con decendia media hora de televisión, incapaces, como no de saber donde coño está Iowa pero muy atentos del romance entre dos vejestorios.

Por pura solidaridad este blog se une a la causa de Ángel Martín porque, desde aquí, también nos gusta decir de vez en cuando que Telecinco apesta. No servirá para mucho, somos completamente insolventes, pero la verdad si la lista negra la encabeza un tipo como este prefiero estar en ese lado que lindando con la carretera de Fuencarral.

lunes, 13 de octubre de 2008

L´Hospitalet...patria chica.

Cuando veo al Follonero y a "El Yoyas" paseando por L´Hospitalet me acuerdo de ese pedazo de barrio en el que residí (cerquita del Bingo, carrer de Ibiza). Me acuerdo de Radio Taxi y de la voz de Justo Molinero, de la Feria de Abril y de la Semana Santa que se celebraban en la localidad y que luego fueron trasladadas a Poble Espanyol. También del bar de los taxistas que abría hasta las mil, de las peñas madridistas y de las vecinas tan cotillas que te saludaban con un "¿Tu eres el de Madrid? ¿Y como se vive allí?" para luego decirte que tenían una prima o una cuñada que residía en Alcorcón, Móstoles o cualquier pueblo de la capital.
No hay nada que un tío de L´Hospitalet no se pueda permitir: ya sea jugársela a una cadena nacional (conchabado con otro egregio hijo del extrarradio barcelonés) o hacer que Jordi Pujol (campaña electoral mediante) se acerque por la localidad para comprar cintas de Los Chichos y de las Azucar Moreno y luego declarar que es su música predilecta para escuchar cuando va en el coche junto a su Marta Ferrusola.
Os dejo la prueba de que entre la arquitectura del desarrollo crece muchísimo talento...como el de una vecina de la localidad que, al ser preguntada por una reportera de TV3 tras un asesinato de un vecino en una discoteca justificaba el hecho diciendo: "Que nadie se confunda que podemos ser de L´Hospitalet pero también podemos ser buena gente".
Gente buena y talentosa, al parecer.


martes, 7 de octubre de 2008

La guerra de los mandos y los gorritos de papel albal


Lo mejor para protegerse contra la invasión de ondas extraterrestres de control mental que usan los habitantes de otros malvados planetas para saber de nuestros pensamientos, los números de nuestras tarjetas de crédito y nuestros rollitos de alcoba es un gorro de papel de aluminio llamado por los especialistas conspiranóicos: Tinfoil Hat o TFH.

Según lo mañoso que seas puedes conseguir uno con punta como el de los niños de Señales o algo más rudimentario (invitamos desde aquí a hacer esas graciosas formas de cisne o perrito que comienzan a estilarse en los restaurantes donde ya se estila eso de llevarse los restos de la comida y que, hasta ahora, sólo habíamos visto en las películas americanas). El caso es que el ser humano, en su infinita candidez, quiere pensar que puede evitarse el control mental de allende el planeta currándose un gorrito hecho con lo que, normalmente, se envuelve el bocadillo. ¿Alguien puede pensar que una civilización que es capaz de leer lo que tienes en la cabeza no es capaz de saltarse una barrera de albal?



Yo ya me he preparado uno a ver si además de las ondas extraterrestres el gorrico sirve también para dejar de captar las ondas de cadenas como Telecinco, es decir, que me gustaría, que cuando me pusiera el yelmo Anti-ET en la cabeza la pantalla de mi televisor saltara de Cuatro a La Sexta sin parada en la cadena de Berlusconi y a veces ni siquiera eso, la verdad, me gustaría simplemente que el cacharro me sirviera para sintonizar con otras cadenas de otros países.

Esto me recuerda una parodia buenísima de Saturday Night Live en la que se narraba el último episodio de Star Trek. Belushi hacía de Capitán Kirk, Dan Aykroyd de Scotty, Chevy Chase de Doctor Spock y Elliot Gould de Directivo de la NBC, mientras que los integrantes de la nave intentaban seguir con sus papeles los directivos comenzaban a desguazar los trozos del decorado del Enterprise. Kirk pide a Spock que lea la mente de los directivos y Spock dice: "Veo un enorme vacío, ratas, telarañas...¡No hay nada! ¡Por Dios tengo un contrato, tengo un contrato!".

¿Si fueras un extraterrestre te dedicarías a leer la mente de millones de seres humanos? ¿De un agricultor de Omaha? ¿Del director de Está pasando? Que coñazo.

A los de Telecinco se les ha ocurrido que, quizás, ponerse un gorrito de papel de aluminio no evitaba que los de La Sexta sacaran imágenes de sus programas en Se lo que hicisteis y han interpuesto y ganado a trámite una demanda para evitar ese flujo de imágenes de una cadena a otra. En Telecinco dicen que eso vulnera sus derechos de autor sin contar que los derechos de autor son de las personas que hacen sus programas y no de las cadenas que emiten esas cosas. Implícitamente, en plan torticero, se podría sacar la conclusión de que sus programas (que llevan la etiqueta de "informativos") en realidad son invenciones, teatrillos y dramatizaciones de anécdotas intrascendentes. No hay gorrito de papel albal que valga para evitar eso, la verdad.


Evitada la sentencia, cuya ejecución va para largo, los señores de Telecinco contratacan con el conocido "pataleo" que ha tenido dos efectos colaterales graves: 1) La emisión del terrible "Xque no te callas?" y 2) La inserción de todo tipo de mensajes más o menos directos sobre "los piratas" de La Sexta. El último este de aquí.

Yo me pregunto: ¿En qué momento se quedó Telecinco sin gente de nivel para contestar con gracia a la competencia? Un mercado televisivo atufado de la ecuación "entretenimiento+información=éxito seguro" necesita de, al menos, dos o tres tipos con gracia que no confundan estar afilado con quedar definitivamente agresivo y/o pelotillero. La verdad es que Globomedia puede tener muchos defectos pero, ciertamente, tiene olfato para fichar buenos equipos de guionistas y grandes profesionales (Ayllón, Martín, Mateo, Wyoming...) que sin perder el oremus te montan un cisco de aquí te espero. A ti te queda rezar porque Peñafiel, La Campos o Belén Esteban tengan una especie de revelación y sean capaces de dar una sana contestación a todo este guirigay mediático donde los medios de comunicación se han convertido en la propia (y jugosa) información.
En realidad Telecinco no hace más que mostrar sus debilidades: no parece que todo el entramado técnico de programas como Está pasando o Aquí hay tomate, que se han instalado en la cadena como una especie de think tanks, sean capaces de sacar adelante algo que parezca así como fresquito, moderno y medianamente gracioso. Niet. De ese think tank pueden salir muy malas artes pero, la verdad, es que en la cadena de Fuencarral no se escucha un chiste bueno desde que se cerró el CQC. Una pena.


Es más, si tienes entre tus currantes estrella al Tirantes&La Otra, Campos, Anarosas, Estebanes, Rossis, Rodriguez, Urdacis y un larguísimo etcétera te juegas el cuello todos los días y siempre serás carne de zapping. No hay manera de pillar onda, te estás quedando viejo a golpe de no ofrecer nada más que noticias sobre la Duquesa de Alba y su noviazgo...y eso es material cómico para cualquiera.

Telecinco también se ahorra muy mucho hablar del asunto más sangrante de todos que es que el año que viene La Sexta tendrá en exclusiva los derechos de la Formula 1 que no va a compartir con nadie y eso, señor mío, si que es un palo, ¿qué van a hacer ahora con Lobato?

También se ahorra, y mucho, el hecho de hablar de su sospechoso giro hacia la derecha, hacia el show bussiness, hacer de tu cadena más OT y menos TV y eso, a la larga, se paga. Sólo puedes esperar que el rayo extraterrestre fulmine a la competencia o que, por el contrario, desde Raticulín cientos de rayos sanadores te hagan ver la luz...

Por otro lado quizá todo se resuma en esta sencilla pregunta: ¿Tu prefieres estar de acuerdo con el Wyoming o con Jaime Peñafiel? Elegid.