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viernes, 26 de noviembre de 2010

Otro viernes más: En mis apis por tus cookies

Como cada viernes nos trasladamos a "Mis apis por tus cookies" cumpliendo ya la tercera entrega. Hoy toca ese asunto recurrente: "El Hormiguero". Pueden leerlo aquí

Todo el asunto me ha recordado a esta escena de "Lost in traslation"...

jueves, 7 de octubre de 2010

La televisión es Palmariana



Les cuento una historia barroco-progre:

Allá por principios de los 70 mi padre daba clase por la provincia de Cádiz. Sobre las razones por las cuales mi padre, extremeño, se vio obligado a estudiar la carrera en la escuela normal de Pontevedra y a luego impartir clases en la otra punta de España es algo que se nos escapa a casi todos sus parientes cercanos pero, ahí está, el afán viajero del Padre Manson.

El caso es que mi padre se lo estaba pasando guay: en Cádiz descubrió el flamenco, el poker, se hizo colega de los Hermanos Rivera (los toreros) y parece ser que se estaba dando a la vida disipada que tanto en el norte como en su procedencia de interior le resultaba tan lejana. De hecho, de todas estas historias de juergas, francachelas y cachondeos no hemos tenido noticias en la familia hasta hace relativamente poco tiempo y siempre por testimonios indirectos de personas que lo conocieron cuando se estaba dando a la masacre festiva. Después ha sido un tipo bastante más muermo con momentos de esplendor como ya les contaré en otra ocasión.

Pues ahí tienen ustedes a mi padre, tan juerguista y tan progre, impartiendo clases en un colegio de Barbate (Cádiz) –Barbate es como nuestro Graceland porque “siempre hay algo que nos llama a ir a Barbate”- y un buen día uno de los compañeros de curro comienza a dar la barrila con el tema de las apariciones marianas de El Palmar de Troya.

Según cuenta mi señor padre en aquellos tiempos el asunto religioso y esotérico se puso de moda además de que comenzaba a notarse ese rollo de atracción inevitable hacia el rollito OVNI…es curioso pero, si lo piensan bien, ese tipo de historias suelen generarse con mucha fuerza en países que están a punto de abandonar un sistema dictatorial o que acaban de dejarlo. Sólo hay que pensar en la cantidad de noticias de carácter “Ikerjimenezco” que nos proporcionó la extinta Unión Soviética y de la rápida caída de los camaradas en las chuminadas del otro mundo amén del sincero estallido de devoción religiosa que les atenazó y que ahora no saben como quitarse de encima.

El caso es que mi padre, tan moderno y tan necesitado de experiencias (y me imagino que tan continuamente resacoso), se vio envuelto en un road trip de proporciones bíblicas: una excursión a la muy noble y muy leal villa de El Palmar de Troya para asistir a esas apariciones que la prensa decía eran una especie de experiencia sorbenatural donde los videntes, aquellos a los que la Virgen Santísima se les colaba dentro del cuerpo, hacían que bailara el Sol (algo que sigue asegurando Pitita Ridruejo sobre las apariciones marianas de El Escorial), tomaban la comunión directamente de las manos de Dios, hacían caminar a los paralíticos, recuperar el sentido a los locos…o sea, la hostia.

Para ya se fueron unos cuantos maestros. Mi padre lo cuenta más o menos así: “Aquello era deprimente, puff, un secarral con una mierda de olivo seco en medio. Una mierda vamos, se te quitaban las ganas…yo quería irme a ver al Cádiz que me había hecho socio y cuanto más rato estaba allí más ganas tenía de irme. Una mierda tú, un asco. Además no hacía más que llegar gente en autobuses, todos rezando y no hacían más que llegar ambulancias con gente con goteros en la nariz (sic) y personas en muy mal estado. Me acuerdo que había hasta un chaval con síndrome de Down. Pobrecito. La gente se arremolinaba al lado de dos crías y de aquel tío, el Clemente que estaba un poco más allá al lado de ese otro, de su novio, de Manolo ¿Te acuerdas que vimos la película? Pues nada, los que estaban haciendo negocio eran aquellos dos y el jeta del cura del pueblo que había puesto una especie de chiringuito donde vendían cerveza y refrescos. Encima todo carísimo. De pronto estabas allí y uno de aquellos decía “mirad para el Sol que baila, que baila”. Coño, como no iba a bailar, si se te estaban desprendiendo las corneas de mirar y, encima, con toda la solanera encima te quedabas gilipollas”.

Mi padre narra el momento anterior, quizás unos años antes, a que el conocido como Misterio del Palmar de Troya se convirtiera en un escándalo de proporciones bíblicas. Por si ustedes no lo saben, las presuntas apariciones marianas de esta localidad sevillana tienen una historia que, punto por punto, es correlativa con cualquiera de las apariciones marianas que se han sucedido desde finales del siglo XIX hasta nuestros días: niños que encuentran un lugar alejado de un pueblo donde se dan de bruces con la aparición, in person, de la Virgen que les traslada unos cuantos mensajes claramente apocalípticos que tienen que ver con el aligeramiento de las costumbres, la falta de rigor para abrazar los preceptos de la Iglesia, la falta de fe y, claro está, la advertencia de los malos rollos que eso conlleva como la condenación eterna. Comenzaron en 1968 y se extendieron en el tiempo hasta 1975.

Aquellas apariciones fueron aprovechadas por Clemente Domínguez y Gómez y Manuel Alonso Corral, pareja residente en Sevilla (uno cobrador de impuestos y otro abogado, los dos timadores) que urdió el plan de convertir al primero en un místico presentándose como tal en la localidad de El Palmar. Sin duda, la mayor preparación de estos dos individuos y el hecho de que inventaran un genial truco visual les permitió ir expulsando a las primeras videntes y quedarse con todo el negocio. Clemente entraba en trance y al momento la boca se le llenaba de una espuma blanca efervescente. Al abrir la boca se podía ver una hostia consagrada en la lengua…era un alka seltzer que tomaba subrepticiamente. Pero la cosa funcionó.

De hecho les funcionó también que convirtieron aquel pequeño timo en un timo a gran escala: con el tiempo ambos fundaron la Iglesia Cristiana Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz consiguiendo los fondos de unos cuantos chiflados que consiguieron que el Arzobispo de Hanoi los nombrara obispos. Como el cuento no paraba tuvieron la ocurrencia de provocar un cisma con la Iglesia católica oficial y nombrar a Clemente, Papa. Recibió el nombre de Gregorio XVII. Desde entonces todo tipo de escándalos (curiosamente no tan diferentes de los que atesora la Iglesia de Roma) han acechado a esta simpática orden que tras la muerte del primer Papa nombró a Manuel Alonso como sucesor bajo el rimbombante nombre de Pedro II.

Si les interesa la historia además de mucho material literario les recomiendo la versión cinematográfica de los hechos titulada Manuel y Clemente. Es una gozada.

Sobre literatura sobre el tema vale la pena que intenten retrotraerse a los tiempos en que muchos himbestigadores de lo oculto le dedicaron crónicas francamente creíbles sobre la naturaleza completamente real de estas apariciones y la simpar bonhomía de estos dos personajes y de todos los videntes allí convocados. Luego, como suele ser habitual, ninguno de ellos ha querido retractarse de sus palabras.

El caso es que mi padre, francamente aprensivo, por fin consiguió hacer desistir a sus compañeros de quedarse más tiempo en aquel lugar. Los 120 kilómetros que separan Sevilla de la costa no son los mismos de la actualidad y se podían tardar sus buenas tres horitas en cubrirlos por completo.

Cuando iniciaron la marcha, comenzaron a notar que el conductor se ponía de lo más raro y que estaba todo el rato hablando del tema, de lo mucho que le había impactado, de lo cerca de Dios que se había sentido. Mi padre, que tiene una fe ciega en una estúpida teoría que tiene que ver con los presuntos efectos que el sol tiene sobre la cabeza de las ovejas (aunque ya desconfía un poco sigue pensando, al igual que su tío Juan, que las ovejas no pueden estar demasiado tiempo al sol porque se “amodorran”, es decir, se vuelven gilipollas…lo que es una explicación que ha quedado un poco atrás cuando todos conocemos ya el Síndrome de Creutfelz-Jacob o “Síndrome de las vacas locas”) es el mismo que tiene sobre los humanos achacó durante años lo que ocurrió a continuación con el calor que habían pasado y que estaban pasando todos metidos en un 850 con las ventanillas abiertas….

De pronto el conductor comenzó a aminorar la marcha y a decir “la veo, la veo, la veo…” al principio bajito y despacio y a medida que pisaba el acelerador más alto y más rápido. El caso es que el coche comenzó a salirse de la carretera y a ponerse en dirección a unos árboles que sólo la pericia del copiloto (mi padre, a esas alturas estaba ya intentando abrir a cabezazos el cristal trasero para saltar del coche en marcha) consiguió pisar el freno y que el posible choque mortal quedara en un golpecillo en el parachoques y un susto.

Mi padre cuenta aquello más o menos así: “Yo lo que tenía ganas en ese momento era de salir de allí atrás como fuera y luego de sacarlo del coche a gorrazos. Qué cabrón. El tío aquel decía que había visto a la Virgen, ¡A la Virgen! Que si XXXXX no da un volantazo claro que vemos a la Virgen, coño, y a San Pedro y a la Corte Celestial porque hubiéramos cascado. Yo tenía ganas de matarlo, de verdad. Pero eso fue culpa del calor, que le dio en la cabeza…y encima me quedé sin ver al Cádiz…que me había hecho socio del Cádiz…para ver fútbol porque yo soy del Madrid pero el Cádiz me cae muy bien…bueno, el caso es que volvimos más tranquilos, paramos en una venta a tomar algo y parece ser que se calmó un poco. Yo no quise volver a un sitio así, en la vida. Había hasta un niño con Síndrome de Down. Pobrecito. ¿A quien se le iba a ocurrir la cabronada de convencer a unos padres analfabetos de que su hijo iba a curarse por irse a un secarral? Qué gentuza, de verdad, qué gentuza. Pero lo mejor no es eso, es que el tío aquel, el de “la veo, la veo, la veo” años después dejó el magisterio y se hizo cura de El Palmar, de los de El Palmar, se metió en el seminario que tenían en Sevilla”.

Desde entonces mi padre no volvió a pisar un lugar así e, incluso, declinó varias ofertas para unirse a varios grupos de avistamiento OVNI que montaban. Es más, cuando vivíamos en Catalunya (Palafrugell, Girona) tampoco quiso unirse a ninguna de esas reuniones hipermodernas de gente que hablaba de chakras y de reyki y de piedritas mágicas y de echarle maldiciones a Franco para que cascara antes.

En lo que siempre hemos estado de acuerdo es en que el caso de Manuel y Clemente, los fundadores de El Palmar, son una prueba inequívoca de que todos somos muy capaces de comernos una mierda enorme aunque el aspecto que tenga por fuera tenga la peor pinta posible. Evidentemente El Palmar de Troya era un timo, incluso antes de que aquellos dos señores sevillanos lo capitalizaran y lo exprimieran ya era un engaño gigantesco. La diferencia es que unos sólo vieron la posibilidad de venderles coca-colas a los incautos mientras que otros supieron maximizarlo hasta poder construir una basílica, la actual, que es más grande que la de San Pedro en Roma. Una inversión alta pero que no tiene más objetivo que el de atraer a más incautos a las cercanías de El Palmar para que sigan llenando las huchas petitorias.

Cada vez que enciendo la tele me acuerdo de Clemente y de los chiflados de El Palmar. A diario, y con más insistencia si cabe en los últimos días, acudimos a un nuevo milagro, un milagro diario más grande aún que darle de comer a una hambrienta multitud con apenas una lata de sardinas y un chusco de pan.

Ese milagro tiene un nombre: Belén Esteban. Dos cadenas nacionales (Telecinco y Antena 3) alimentan sus programas de mayor audiencia gracias a la vida de una mujer completamente vulgar. Y no me refiero a su forma de hablar, a su escasa preparación académica o a lo parvo de sus actividades sociales sino a que Belén Esteban es una persona completamente normal-normalísima (una nomenclatura que usa mucho mi padre).

La fascinación que provoca la vida de la ex novia de un torero no puede nacer más que de la intensa necesidad de las estrellas mediáticas por alejarse todos los días, un centímetro más, de la realidad. Es Rosa Pereda, en El País, la que ayer mismo se unía al carro de los creyentes en este milagro con un artículo en el que describía su fascinación por el personaje con una frase que también se repite mucho “Belén Esteban tiene algo”.

Ese “algo” es la fascinación real o impostada (más bien creo que impostada o autoimpuesta) por lo que muchas personas creen un estilo de vida tremendamente lejano y, por tanto, exótico y excitante.

Curiosamente, los mismos mecanismos que han mantenido vivos los espectáculos de freaks hasta nuestros días, son los que impulsan este milagro mediático. Fíjense si no en la adopción de Joseph Merryll, El hombre Elefante, por parte del doctor Treves en el Siglo XIX. El buen doctor, un hombre compasivo al parecer, se sintió fascinado en primera instancia por la enfermedad (Síndrome de Protheus) de Merryll pero, tanto para él, como para los demás miembros de la alta sociedad inglesa que lo visitaron lo más sobresaliente no es que fuera un ser humano completamente deforme. No. Lo interesante de Merryll es que, pese a ser pobre como una rata y no haber recibido apenas educación, leía y escribía de forma notable y había criado una sensibilidad estética y ética que los dejó completamente atónitos.

En otros términos, y por asuntos mucho más chabacanos y menos de letras, la fascinación que el personaje de Belén Esteban produce sobre sus jefes tiene un carácter francamente parecido pero, en este caso, con haber encontrado a una persona que, casi sin formación y sin haber recibido más que una educación básica, es capaz de conectar con (a su entender) millones de personas todos los días.

Cuando los medios de las tripas y el corazón señalan a Belén Esteban como “La Princesa del Pueblo” lo hacen, claro está, con una medio sonrisa sardónica en la que les blanquea la piñata y, bueno, en cierto modo saben que semejantes epítetos les sirven para vender más coca-colas y más refrescos a los incautos pero también satisfacen la necesidad de los que creen a su altura y que también fingen estar lo suficientemente alejados de las vidas de los extrarradios como para mostrar esa extraña fascinación por un personaje como Belén Esteban.

Como el amigo aquel de mi padre, algo que comenzó como una cuchufleta entre cuatro maestros de provincias que querían emprender un Magical Mistery Tour sureño, poco a poco hemos visto como esta presunta tormenta de verano (la capacidad de resistencia de Belén Esteban en un medio televisivo que necesita devorar historias todos los días es francamente admirable) se iba agrandando, creciendo más y más hasta el punto de poner a luchar a dos cadenas nacionales (aunque las otras se nutren también del milagro en mayor o menos medida) y hasta el punto en el que más de un incrédulo, más de un escéptico y más de un ateo que no cree que la televisión tenga que girar alrededor de un solo personaje comienza a despertar como un absoluto creyente y acelera y acelera contra el árbol de la estupidez diciendo eso de “la veo, la veo, la veo”.

Sin duda este tipo de programación no es más que un cisma de la televisión convencional, una televisión palmariana, un insulto a la inteligencia pero, sin duda, el truco es tan burdo que seduce a cientos de miles todos los días que acuden al milagro de la multiplicación de algo insignificante que les es devuelto en forma de debates, reportajes, comentarios, mesas, charlas, coloquios, imágenes difusas, cotilleos y un sinfín de personajes secundarios que alimentan, como los apostoles, puntos de vista cada vez más sorprendentes, más retorcidos, más milagrosos.

Como la Basílica del Palmar todo parece ser una broma, un pequeño timo, que se ha ido poco a poco descontrolando hasta coger una pendiente peligrosa.

Ahora sólo nos queda saber cuanto más va a durar todo y cuál será la próxima revelación.

Nota del Insustancial: "La televisión es nutritiva" es uno de los himnos a la Tecnología del grupo Aviador Dro que, no sin cierto optimismo, preconizaban desde comienzos de los 80 con un futuro donde los aparatos electrónicos y los avances en el campo de las ciencias nos harían evolucionar hacia otro tipo de especie que fuera mitad máquina y mitad ser humano. Pese a que el cuento sonaba bien lo cierto es que se ha convertido en justamente lo contrario. En todo caso es una gran canción.

lunes, 17 de mayo de 2010

La tele te odia...y todos los demás también...



Hay una razón de peso para que Cuatro y La Sexta programen horrores como "Mujeres ricas" o "Casadas con Hollywood": venganza. Una venganza servida en plato frío, una venganza pensada y calculada pausadamente porque, la verdad, cuando emitían cosas de calidad todo el mundo les dio la espalda y, por ello, es normal que ahora se venguen de todos nosotros con ciega ira y castiguen a su potencial audiencia con dos programas deleznables repletos de gente dispuesta a mostrarnos como se gastan en una sola mañana el dinero que ustedes tendrán que pagar en hipoteca en los próximos 25 años.

Es posible, sólo posible, que Cuatro y La Sexta hayan sido infectadas por el conocido "Síndrome Garzón". Es esa enfermedad que, de pronto, atacó al famoso juez y lo convenció de que España era un país democrático, europeo, sostenido sobre instituciones sólidas que aceptaría con normalidad que, desde la judicatura, se pusieran los medios necesarios para abrirle un  proceso al Franquismo y cerrar así un proceso histórico jamás cerrado por la vía natural y sólamente cerrado en falso por esa tirita infantiloide llamada "Transición". 

A lo mejor Cuatro y La Sexta se despertaron un día y pensaron que, a lo mejor, esto de la crisis era una gilipollez, un espejismo, y que España es un país rico y próspero donde los hombres juegan a amasar fortunas especulando en ese nuevo Shangri-lá llamado "Los mercados" mientras las mujeres pasean el palmito por gimnasios, tiendas de alta costura etc. 

Si se ha demostrado que Garzón era un pobre iluso que se ha quedado solo y ha sido arrollado por la institución a la que un día le dio brillo, esplendor y cierta pátina refulgente de modernidad es normal que ambas cadenas, que van de rojillas, modernas y de implicadas en la realidad se estrellen de nuevo en este intento por hacer de la exposición indecente de la riqueza el mismo negocio que han hecho con la exposición indecente de la pobreza en formatos como "Callejeros". 

No me cabe duda de que la trampa está, como siempre, en la mala digestión de los conceptos. Desde que era un renacuajo en esto de los medios de comunicación he estado escuchando una palabra clave, uno de esos mantras vacíos de significado: "Aspiracionalidad". Al parecer la gente quiere ver cosas a las que aspira y por eso los tíos compran revistas de coche o con tías en portada (mucho antes de que la ola de conservadurismo reinante se hiciera con los corazones y las mentes de los tradicionales anunciantes de las revistas masculinas y comenzara a lanzar el bulo de que "la desnudez sólo interesa a un lector de gama baja"...es decir, de pocos recursos, pobretón y poco consumidor) y las chicas prefieren comprar revistas con chicas a las que les gustaría parecerse vestidas con la ropa que les gustaría poder permitirse.

¿Es verdad? Es posible, pero sólo en parte porque lo que olvidan Cuatro y La Sexta es que "lo aspiracional" también tiene que parecer asequible, cercano y, sobre todo, tener una imagen simpática. Sin duda Nescafé, parte del grupo Nestle, perseguida por los grupos ecologistas por la forma en la que gestiona sus recursos, se ha intentado limpiar dicha imagen negativa poniendo al frente de su campaña de la maquinola Nespresso a dos tíos que caen bien: George Clooney y John Malkovich. Ambos emiten unas señales completamente diferentes a la de la marca suiza: están comprometidos socialmente, son intelectuales, impecables, demócratas (en el sentido norteamericano del término). Cuatro y La Sexta nos presentan a ricachos y ricachas incómodos de ver, indolentes, sin fondo, que parecen idiotas sin oficio ni beneficio...algo malo en un país de raigambre católica y educado en el catolicismo, doctrina religiosa que, frente al protestantismo, viene a contarnos que el que se enriquece lo hace porque no ha tenido escrúpulos. Es posible que más de un programador y más de dos tengan que volver a la escuela a aprender lo que significa, en realidad, el término "aspiracional".

Estamos pues ante un problema de visión de la realidad porque, no se me olvida, que a lo mejor Cuatro y La Sexta están enfermos del "Síndrome Camps". Mi político preferido de todos los tiempos, por encima de aquellos sátrapas que ocuparon la Casa Blanca en el siglo XIX, el gobernador de Luisiana Jimmi Davies (cantante de country de profesión y compositor de la deliciosa "You are my sunshine" pero, sobre todo, un tipo populista y escalofriante) y todos los macarras que se inventaron el turnismo político en España (ese que se aplaude tanto en Intereconomía...gensanta...) opinaba el otro día que los 45 millones de españoles estaban convencidos de que, en realidad, era completamente inocente y que nadie en su sano juicio se creería de verdad que un político podía venderse por tres trajes...cuyo valor, por cierto, ascendía a 4.000 pavos por traje. 

¿Cómo se genera una cosmovisión como esa? Pues del mismo modo que en aquel viejo chiste en el que el Papa acudía a un país africano y, sorprendido por la extrema delgadez de los niños, preguntaba por la razón exacta de la misma ¿Enfermedad? ¿constitución genética débil? ¿mala conciencia? Un Obispo se le acercaba y le decía: "Es que no comen". El Papa se bajaba de su coche y agarrando a uno de los chiquillos por los carrillos le recomendaba con paternalismo y campechanía: "¡hay que comer, niño, hay que comer!". Pues con Camps pasa un poco lo mismo. Me pregunto qué será lo que Camps ve por la ventana, que informes maneja, qué información recibe, qué le cuentan sus colaboradores, sus allegados, sus familiares sobre la situación real en la que se encuentra su comunidad pero, sobre todo, me pregunto qué es lo que piensa Camps que es el servicio público, cuáles son los límites que nunca puede traspasar un cargo electo pero, también, qué narices le cuentan sus abogados sobre lo que es y lo que no es delito y la situación real en la que se encontraría de no ser juzgado, directamente, por un juez que es un amigo íntimo. 

Miren la alegría con la que Rita "GodzRita" Barberá pide "la filiación" (un término que no se escuchaba desde que se desmovilizó a las tan añoradas SS) a los ciudadanos que opinan públicamente que Camps es un delincuente...¿Qué pasa por la cabeza de la alcaldesa de Valencia para hacer algo así? ¿No será que de verdad cree que entre las atribuciones de su cargo está la de pedir el DNI a quien se le antoje?

Observen la alegría con la que Gallardón aniquila el presupuesto de festejos de Madrid en enmoquetar la Gran Vía en plan Christo en un acto ridículo, absurdo...¿Que tiene en la cabeza el alcalde de la capital para hacer semejante cosa?

A lo mejor Cuatro y La Sexta no están demasiado informadas sobre nuestra realidad, la que viven sus propios trabajadores, la que sufren los que han sido víctimas de los durísimos recortes de personal de ambas empresas de comunicación y me pregunto qué influjo reciben desde fuera para pensar que este era el mejor momento para producir formatos tan francamente lamentables como estos. 

Que quede claro: el desconocimiento de una ley no es eximente de un delito del mismo modo que el desconocimiento de la realidad no es eximente para crear una atrocidad. 

Repasadas la venganza, el desconocimiento de la realidad y la ignorancia de la misma ya sólo me queda una razón: el odio. 

Decía mi amigo Fran que la clase política tiene implícito en su ADN el odio hacia los votantes y que sólamente de ese modo se puede explicar que las decisiones que toman tienen más que ver con jodernos que con alegrarnos la vida. Es decir, ese odio, vendría dictado por la sensación más que real de que su cargo y, por lo tanto, lo que son está pendiente de un hilo muy fino que es el del pueblo caprichoso que siempre es identificado como analfabeto o demasiado pueril como para permitirle más de dos o tres oportunidades cada cuatro años de expresarse, una expresión que encima suele ser adiestrada por medidas campañas publicitarias, mentiras, lecturas falsas de la realidad, un manejo primitivo de los impulsos de la masa...una decisión que, en esto el PP tuvo que hacer un curso acelerado tras el 11-M, nunca puede ser contaminada por la realidad social que vive el votante porque, a lo mejor, de serlo es muy posible que este cambie de voto o de opinión, que no marque nuestro nombre en la papeleta, el votante realista que está bien informado o que, de pronto es consciente del truco, se enfada, se mosquea y te vota al contrario en plan castigo, así como enfurruñado, con mala hostia porque si nos molesta descubrir el truco del mago mucho más nos jode ver como este o el otro manejas los hilos de una situación para su propio interés. 

Es por ello que el diálogo entre político y ciudadano siempre se establezca en unos términos ridículos donde el político utiliza frases estúpidas como "eso es muy complicado para explicarlo en dos palabras" cuando se le interpela directamente sobre una cuestión concreta dando por hecho que es usted un gilipollas sin formación o un maleducado al que no le importa abordar a un político para hacerle una pregunta incómoda cuando está, por ejemplo, a punto de inaugurar 100 metros de autopista que volverá a inaugurar dentro de dos meses y este diálogo se suele cerrar con alguna frase aún más absurda como "pida usted hora el día que quiera, le recibo y le cuento personalmente y en mi despacho lo que quiera saber". Ejem, ejem...inténtenlo y, cuidado, porque si alguna vez le recibe lo hará con un fotógrafo y una cámara de televisión y acabará siendo un convidado mudo de una noticia del tipo "El excelentísimo procer de la patria, Ministro de la Verdad, la Integridad y Vicepresidente de la Asociación por la Recuperación de las buenas costumbres recibe a los ciudadanos para contestar sus preguntas". Verá que cara de gilipollas pone en la foto...

Pues, al parecer, la tele comienza a actuar igual, con odio, revolviéndose contra la audiencia y contestando a preguntas concretas como "¿Es posible hacerlo peor y emitir más mierda?" con acciones criminales como emitir programas de baja estofa que sólo persiguen vengarse de que usted tenga una línea ADSL y pueda disfrutar de todas sus series preferidas haciendo un click. No, no es culpa suya, como siempre es culpa tuya, de ustedes. Se intuye que nos odian porque, en realidad, creen que ustedes verán esos programas movidos por los peores instintos: la envidia de ver a gente más rica que ustedes pegándose la gran vida; la pulsión masoquista de descubrir que hay gente para la que la palabra hipoteca no tiene ningún sentido; la necesidad de criticar, de encabronarse con los demás, de poder llegar al día siguiente a la oficina o al lugar donde ustedes trabajen y despacharse diciendo eso de "qué asco lo que vi anoche" y cosas así. 

Yo no tengo escapatoria y, por mor de mi trabajo, tengo que ensuciarme los ojos viendo porquerías de este calibre pero ustedes son libres, son príncipes y princesas de su bloque, emperadores de su casa, dictadores de su tiempo libre, ejerzan su derecho al libre albedrío en su ocio y no les den cuartelillo. Pequen del peor pecado del español: el desprecio. Devuelvan esta andanada de mal gusto con el grito del protagonista de Network (1976, Sidney Lumet): "¡Estamos hasta las narices y no vamos a aguantar más!".     

Háganlo por ustedes, manténganse limpios, no se encabronen más de lo necesario.

domingo, 5 de abril de 2009

La noria de Nieves

Nota del Insustancial: La dirección de Mividainsustancial quiere felicitar a Ka, lector de este blog, que es el último que se ha leído todos y cada uno de los post escritos desde 2007 sin haber sufrido una embolia cerebral aparente. ¡Gracias!






Anoche vi un rato de "La Noria". Específicamente el segmento dedicado a Nieves Herrero. Digo "Segmento dedicado" porque, pese a que tenía forma de entrevista, era en realidad una especie de publirreportaje que, me imagino, tiene que ver con algún movimiento de nombres dentro de la cadena de Fuencarral. Fue tal el nivel de azucar desplegado por Jordi González y el puntazo de populismo que nos regaló Irma Soriano (Gritando "¡Esa es mi Murcia!"a un público básicamente residente en Murcia) que me dio la sensación de que el desembarco de Nieves Herrero es completamente inevitable. Por ahora se dedica a hacer entrevistas para el dominical de El Mundo y se ha cubierto de fama con dos de ellas: Soraya Saez de Santamaría posando de manera rara y Ana Obregón diciendo que con su fuerza mental negativa es capaz de estallar bombillas.



Nieves Herrero es de esas profesionales de este sector que se empeña en hacer del periodismo otra cosa porque lo de informar se les queda corto. Ya sabes: Nieves quiere emocionar, concienciar, educar, convertirse en la voz de los que no la tienen, enmendarle la plana a la justicia...



No es mala cosa si no fuera porque, enfrascados en tan nobles tareas, nos olvidamos de que ya hay otras personas que se encargan de esas cosas y que nada tienen que ver con eso de escribir noticias. "La Noria", encabezada por Jordi González que es un buen profesional de esto, se ha convertido en una especie de autoafirmación del amarillismo. Lo primero es mezclar todo tipo de temas (G-20, Cirugía estética etc.) y darle a todo el mismo tratamiento y la misma importancia y luego justificar la actividad profesional periodística haciendo que todo parezca noble, bienintencionado y, finalmente, claro está, bueno. Rescato la primera píldora que dijo la Herrero cuando le preguntaron sobre la aparición de las fotos de Soraya Saez de Santamaría en la portada de El Mundo y no en la portada de el Magazine de El Mundo que es donde tendrían que haber salido: "Estamos en un momento en el que se venden muy pocos periódicos y Pedro Jota, que es un lince, vio una buena oportunidad, en esas fotos, de poner algo en portada que llamara la atención de la gente". O, lo que es lo mismo, "Follow the leader,leader, follow the leader...sígueme" (Cántese a ritmo de rabioso reggeaton). Resumamos: Todo vale. Y vale mucho más si se televisa y nos ofrecen unas cuantas imágenes de bustos parlantes diciendo "SÍ, SÍ".







Pero no todo podía ser alegría, claro, la vida de una periodista/comunicadora/concienciadora tiene también sus puntos de tristeza. Lo peor para ella: la lucha que llevó a cabo por la conmutación de la pena de muerte que recaía sobre los hombros de José Joaquín Martínez. Nieves, francamente disgustada, dijo en directo: "Yo he llegado a manifestarme con mis hijas en la puerta de la Embajada de Estados Unidos". Veleidades antisistema de la estrella de la comunicación/concienciación. ¿Triste tras la liberación? ¡Pues claro! José Joaquín Martínez volvió a España y le dió la entrevista, la "exclusiva" decían, a Juan Ramón Lucas. Herrero, infinitamente dolida, no ha querido ponerse al teléfono durante quince años porque todavía le guardaba rencor al ex penado. Ya ves, las grandes periodistas también tienen su corazoncito, habría sido fácil llamara a Lucas y decirle "Te has clavado" pero no, en cierto modo Nieves se apodera de todos los objetos de su información. Por si fuera poco tenían allí a José Joaquín y a su madre que andan por estos días promocionando una película sobre la experiencia de este hombre en el Corredor de la Muerte.



Es aquí donde entramos en otro elemento: el plató de La Noria es, en realidad, un lugar para expurgar los pecados, para decir "pelillos a la mar" y hacer borrón y cuenta nueva. Todo se podía haber arreglado en la calle pero, bueno, mola más hacer estas cosas pública y atropelladamente. Que todo el mundo sepa quién metió la pata y quien es capaz de ejercer la infinita misericordia. A estas alturas ya me era francamente difícil mantener el vómito dentro de la boca.


El punto álgido llegó cuando se discutió de esto:










Efectivamente, el programa "De tú a tú" en el que Nieves Herrero sustituyó a Encarna Sánchez, también con bronca intestina. Nada, pelillos a la mar, nos enteramos de poco porque el asunto era exonerar a Nieves Herrero y, al parecer, su intachable carrera periodística/revelística. Les cuento una anécdota: Como cualquier nerd he militado en un club de rol del que fui fugazmente presidente. A mediados de los 90 se produjo un brutal asesinato. El conocido como "crimen del rol" que se llevó una gran parte de la afición por estos juegos, provocó una absurda alarma social azuzada por Antena 3 y Telecinco que vieron que ese verano podía calentarse con un poco de sangre y dados de 20. Las cámaras acudieron como chacales a clubes, centros de juventud y parques varios y se suspendieron ayudas, subvenciones y se cancelaron asociaciones. De pronto nos habíamos convertido en una suerte de proscritos. Desde nuestro club comenzamos una serie de movilizaciones no tanto por el juego en sí, que también, si no porque en realidad todo lo que se estaba contando era una asquerosa patraña. De buenas a primeras te habías convertido en un psicópata potencial. Dos amigos míos acudieron a "De tú a tú". Llevaban la lección bien aprendida, menos mal. Lo primero, encerrarlos en la misma habitación que el hijo y la esposa del fallecido para crear ambiente. David y Álvaro estuvieron charlando todo ese tiempo con ellos para tranquilizarlos, explicarles lo que era en realidad un juego de rol. Los productores se llevaron a la familia y les estuvieron dando cera, cizañearon todo lo que pudieron, les dejaron claro que seguramente había una especie de conexión entre todos los jugadores de rol y el asesinato de su padre. No tragaron. Los dos colegas roleros extendieron dos peticiones a producción: Querían ser maquillados y no se sentarían en la mesa de debate junto a la familia permaneciendo en segundo plano. Aviso a navegantes: si en un programa de televisión maquillan a todo el mundo y lo peinan y no hacen eso contigo es posible que parezcas enfermito o directamente malvado. Un truco muy cabrón, la verdad. Lo segundo, lo del debate, otro aviso a navegantes: No te sientes nunca en una mesa de un plató para discutir sobre nada porque corres el riesgo de que todo sea una encerrona.


Me temo que las excusas de Nieves Herrero anoche fueron las mismas que puso durante ese programa dedicado a sacarle audiencia a la desaparición y violación de unas adolescentes. Ya sabes, no hay diferencia en el tratamiento de temas: da igual un crimen de juegos de rol, una pena de muerte y una desaparición. Todo es el mismo batiburrillo, el mismo cambalache, la misma noria que gira y gira sin llegar a ninguna parte. Después, lo más importante, es hacer gala de mierdismo: poner buena cara, soltar tu mierda y clavarle al personal un cuchillo por la espalda. Siempre habrá quién te justifique, siempre habrá quien diga que estamos aquí por la pasta porque somos unos linces para olernos donde están las ventas, siempre podremos decir que nosotros no nos dedicamos a la información si no a otra cosa y que nuestro reino, como el de Nieves, simplemente no es de este mundo. ¿Telebasura? Esto ya tendría que tener otro nombre mucho menos suave.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Ironía anticiudadana

¿Es el turrón de chocolate turrón de verdad o es una enorme tableta de chocolate disfrazada con un papel dorado y un árbol de navidad impreso? ¿No pierde el lavaplatos su nombre cuando, por narices, hay que lavar los platos antes de meterlos dentro de la máquina? ¿Puede llamarse "Archivos" a los "Archivos de Estado" cuando desaparecen papeles o se los lleva un tipo que se llama Perote sin que nadie los eche de menos? ¿No deberían de llamarse "Objetos perdidos"? ¿Los informativos de Telecinco que presenta y dirige Pedro Piqueras pueden llamarse así pese a ser una hoja de sucesos televisada?

Cuando el diablo se aburre mata moscas con el rabo, yo me hago todo tipo de preguntas para las que no tengo respuestas. Las que me atacaron de manera grave anoche fueron dos:

1. ¿Cómo había hecho mi hermana para convencerme de que viera, de cabo a rabo, Gran Hermano? (La sopa de la cena tenía una generosa porción de burundanga, creo).

2.¿Esta gente es de verdad?

De todas las buenas enseñanzas que uno puede sacar de una edición de GH están la de cómo NO vestir, cómo NO comportarse, cómo NO hablar, como llegar a los 30 sin haber madurado plenamente, cómo NO ir a un reality show y convertirte en una estrella del porno...pero, la que subyace de todas ellas es la siguiente: NUNCA, BAJO NINGÚN CONCEPTO SE TE OCURRA DECIR NINGUNA FRASE QUE PUEDA SER INTERPRETADA POR TU INTERLOCUTOR COMO UNA EXPRESIÓN DE IRONÍA (DE PUNTA FINA ó DE PUNTA GORDA).


Sí, anoche fui plenamente consciente de que la gente de GH, una muestra algo defectuosa de nuestra sociedad pese a tener una emigrante, una señora de la tercera edad, unos cuantos aspirantes a casi todo y una midget (anoche verla corretear por ese plató con un sombrero mexicano despertó en mí unas ganas enormes de ponerme a jugar a Mario Bros.) y carecer de alguien con un trabajo o una carrera universitaria cuyo título no haya sido expedido por una academia en suspensión de pagos detesta que alguien, a su alrededor, quiera/pueda/sea irónico.
Dejemos que sea la R.A.E. la que nos acerque, sin género de dudas, a la definición de semejante delito:
Ironía. (Del lat. ironīa, y este del gr. εἰρωνεία).
1. f. Burla fina y disimulada.
2. f. Tono burlón con que se dice.
3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice.

Por ejemplo, anoche en 30th Rock (La Sexta), hacían un verdadero homenaje a la definición del término ironía en este sentido diálogo:
Liz Lemon
Ya veo que mi novio te ha vendido un "busca", ahora puedes quitártelo.

Jack Donaghy
No puedo, espero una llamada de los años ochenta.

Si no se escuchan este tipo de diálogos en las series españolas debe de ser porque los productores tienen mucho más claro que los verán más espectadores de la Liga Anti-Ironía que espectadores dispuestos a acercarse al humor sin demasiados complejos.

La expulsada de anoche, una chica que se llamaba Loli o Lali (La burundanga me tenía doblado y tenía que hacer enormes esfuerzos para mantener la saliva dentro de mi boca), fue muy clara a ese respecto: "La gente que es irónica me repatea y no me gusta ¿De qué van?". Y tengo que darle la razón. Ya sólo falta que se rían de tí sin que te des cuenta. Al parecer estaba muy molesta con un tipo alto que se llama Iván y que tiene pinta de no saber definir muy bien la ironía o de confundirla con remachar cada frase hiriente con una carcajada absurda..."Sí, claro, tu querrás comer macarrones...¡Jajajajajajaja!" ¿Que mierda es esta? Si Loli supiera decir, por ejemplo, "Claro, macarrones" pues ya está. Mi hermana, ante mi patética confusión me aclaró que esta moza y otras cuantas son unas "pajarracas" de cuidado que se pasan todo el día criticando a los demás...


Frente a la ironía fina o normal (¡bic, bic, bic, bic, BIC!) el concursante de GH prefiere eso que se llama "sinceridad" o, lo que es lo mismo, "mala educación" que es una forma de "sinceridad no requerida". Por ejemplo:

-"Me pareces una persona muy bastorra...te lo digo porque soy muy sincero".

Bueno, pues vas y te metes toda esa sinceridad por el ojete, muy adentro, hasta que notes que te toca la pituitaria. La gente que se autoproclama "sincera" me parece tan peligrosa como la que se considera "auténtica" ¿Hay alguien que pueda parecer más gilipollas y vulgar que una persona que dice de sí mismo que es "auténtica"? ¿Porque son de 24 kilates? ¿Qué somos entonces los demás? ¿Falsos? Para mi lo único auténtico de verdad son los micromachines pero porque su publicidad era muy buena...
Digamos que meetic.com o cualquier otra red social dirigida directa o indirectamente al ligoteo están repletos de este tipo de personas sinceras que se definen del siguiente modo:" Soy amigo de mis amigos, me gusta leer, me gusta el cine, charlar, pasear, salir por ahí, bailar, en definitiva, soy una persona sencilla que aprecia la sinceridad y las cosas pequeñas de la vida" ¿Alguien cree que a Charles Manson o al Arropiero le gustan cosas diferentes a esas? Sí, eres muy sincero y por eso no hablas de que, en realidad, no tienes muchos amigos (excepto los imaginarios), te gusta leer "El Código Da Vinci", sólo ves pelis de Chuck Norris (puedo respetar eso) y realmente lo que esperas es encontrar alguien con quien charlar, pasear y salir por ahí porque te quedaste sin amigos por ser un criticón y meterte en la vida de todo el mundo. También obvías que quieres entrar en GH, que has visto la entrevista a Cachuli y que guardas un par de cabezas de vagabundos en el frigorífico.

Parafraseando a Joaquín Reyes: "¿Qué tiene de malo que hablen de uno a la espalda? ¿Que se te ponen rojas las orejas? ¡Eso no está demostrado científicamente!".


De hecho la ironía suele tener unas terribles consecuencias. Una noche estaba yo haciendo cola en la puerta de un local que regentaba un amigo. Por no tocar las narices, y porque la cola era pequeña, esperé pacientemente hasta colocarme delante del gorila. Cuando fui a pasar cedió el paso a los tres acompañantes que iban conmigo pero a mi me franqueó el paso.

-"No puedes pasar, gordito".
-"¿Y eso? Mira que es que...."
-"No, no vas a pasar porque estás gordo y llevas zapatillas de deporte".
-"¿Zapatillas? ¿Es que hay barro dentro?"
-"¿Te estás riendo de mi, gordo?"
-"No claro, solo quiero avisar a mis amigos y me voy".
-"No la líes, no la líes, payaso".
-"Te parecerá bonito tratar así a un tío con gafas...¿Besas a tu madre con esa boca?".

ERROR. GRAN ERROR

Evidentemente el tío salió de detrás de la cancelita esa tan mona de barras doradas y cordón granate dispuesto a zurrarme de lo lindo cuando, deus ex machina (o sea, Cristo va en Derbi), apareció el dueño/amigo del local para agarrar al sujeto ¿Por qué no corrí? Porque si uno comienza a huir de un gorilero con la fuerza suficiente como para darte una hostia y vestirte de torero es mejor no enfadarle y, a parte, si además de que te va a canear en la huída te tropiezas y te caes la humillación se sale del Humillometro. Ironías de la vida, toma ya, le dije a mi amigo que no despidiera al puerta por el simple placer de verlo de cuando en cuando abrirme la puertecita y decirme eso de "Buenas noches, Señor Insustancial, no, no hace falta que enseñe su tarjeta de socio ¡Vaya, esta señora de la vida que le acompaña es mucho más bella que la de la semana anterior y conserva todos sus dientes! ¡Qué delicia! ¡Pase le están esperando en la barra del fondo donde se ponen todos los otros gorrones que son amigos del jefe!.

¿No es mejor una verdad como una catedral de grande dicha con una enorme sonrisa que una obviedad revestida de gran noticia? ¿Soy un gordo con gafas? ¡Claro, Señor! Pero no hace falta que usted me lo recuerde constantemente ya me lo cuentan los señores que diseñan las tallas de ropa que no saben diferenciar entre una talla de niño y una XL. Eso si es una ironía. Como lo es, por ejemplo, que Mercedes Milá dijera eso de: "Este programa es un experimento sociológico". ¿No es eso utilizar una figura retórica consistente en dar a entender lo contrario de lo que se piensa? ¿No es irónico que una intachable carrera se vaya por el sumidero de la telebasura? ¿Lo sabrá alguno de los concursantes? ¿Es mejor una pequeña porción de ironía que esta exagerada guarnición de hipocresía reinante?

sábado, 29 de noviembre de 2008

Corriendo en dirección contraria a la cultura (I)

Sería muy fácil comenzar esta entrada diciendo que España es un país de catetos, de desinformados, de telespectadores obtusos y, lo que es peor, de ciudadanos que no entienden que un delincuente no puede lucrarse contando (o dejando de contar) su historial delictivo a costa de una empresa por muy privada que sea.
Sería posible que adoptara la Doctrina Capello: "Si gana el equipo" -entendiendo como ese equipo a todos los que hemos colaborado con Antonio Rico en esta campañeja- "en realidad el mérito es mío y si perdemos la culpa es de todos los demás y yo sólo juego con lo que tengo...que es poco".

Cuando ocurren estas cosas yo me acuerdo de la reacción de Sánchez Dragó en las elecciones de 1993. Felipe González se alzó por última vez con la victoria frente a Aznar y el intelectual del régimen (de Esperanza "Nikita" Aguirre) salió por peteneras diciendo que "En España había que esperar a que se murieran todos esos pensionistas asustadizos".

No lo haré. Nadie debería de hacerlo. No se puede,iría en contra de las reglas de la buena convivencia y de la deportividad. En realidad nosotros somos un segunda B compitiendo contra un Champions League y era de esperar que, aunque los milagros siempre son posibles, lo normal es perder por goleada y, la verdad, 2.5 millones de personitas no es un rotundo 12-1. Es decir, no somos Malta. Telecinco ha jugado con todas sus estrellas (la verdad es que anoche sólo faltaban los actores de Escenas de Matrimonios, los de Camera Café y los de Hospital Central desde un plató paralelo y ese pedazo de Pedro Piqueras, que no hubiera desentonado nada de nada, al frente), ha planteado una promoción intensa y, sobre todo, que es lo que me hace reflexionar de una manera positiva: ¿Alguien ha caído en la cuenta de que Telecinco no ha hecho ni una sola mención a todo el revuelo del "Yes, we can"?


Los presentadores de Está pasando hoy, Paqui Peña y El Otro, decían que en el plató se respiraba un "ambiente especial". Claro, la victoria pírrica es, de todas formas, victoria. Mola. Pero, yo que se, a mi me da la sensación de que esas muestras de felicidad (difícilmente contenidas, como esas que le dan a Pablo Motos cada vez que se le presenta un famoso en plató, que el hombre parece una fan de 15 años) tienen un paralelismo importante: ¿Se imagina alguien al Real Madrid yendo a la Cibeles a celebrar un triunfo contra el Coria C.F. tras haber disputado un amistoso? Pues esto es lo mismo. Más o menos.


Digamos que "Virgen a los 40" (TVE 1) fue visto por medio millón menos de espectadores que la entrevista a Cachuli o que Callejeros se quedó sólamente a 300.000 espectadores. ¿Qué sin embargo la media beneficia a la cadena enemiga? Pues claro, el Especial de La Noria duró nada más y nada menos que cuatro horitas y, claro, por una cuestión de estadística es más fácil concentrar un alto porcentaje de espectadores cuando más avanza la noche. Seamos claros: ¿A cuantos vecinos conocemos que quisieran ver la película americana en lugar de a Cachuli?

Llegados a este punto muchos os diréis: ¡Este cabrón tiene mal perder! o ¡Jamás pensé que el Señor Insustancial sería de esos que se apunta a lo de "el que no se consuela es porque no quiere!". Algo de eso hay.

Me conformo con que la entrevista no haya superado el mágico 21% de audiencia o más allá de eso se haya alejado de la cifra que, se calculaba en Fuencarral, tendría que haber tenido todo este circo y que tendría que haber estado alrededor de los seis o siete millones de espectadores. Un 17 y pico % de audiencia hubiera sido inadmisible hace un par de temporadas ¿Alguien se acuerda de que la justificación de Vasile TV para cerrar el CQC fue que, en realidad, el programa de Wyoming no llegaba al 20%? Pues eso.

Esta misma semana le confesaba a mi amiga L., una vieja conocida, que siempre había tenido la sensación, cuando era más ñajo, de que "la adquisición de cultura me había hecho enormemente infeliz" y de que, en realidad, haber sido tan empollón me había marginado en algunos ambientes guays a los que uno quiere pertenecer cuando es más adolescente. L., que se ha hecho una personita de lo más interesante, me confesó que, en realidad, ella siempre había querido correr desde la integración -de su carita de buena muchacha- hacia la marginación siguiendo el recto camino de la adquisición de vicios culturales (me hecha la culpa todavía de haberse metido entre pecho y espalda a Lorca porque una vez me vio pedirle un autógrafo a Ian Gibson...a long,long story) de todo tipo que van desde la lectura, al cine, pasando por la más que interesante profesión que tiene ahora. L. decidió correr a favor de todas las cosas raras, de alejarse de la manada mientras otros no hacíamos más que darle vueltas a ver si encontrábamos el hueco para integrarnos y pasar por ser tan normales como todos los demás.


Caminar en soledad o acompañados de lo que en las ganaderías de toros bravos se conoce como "deshechos de tienta" (reses imperfectas para la lidia por razones como una cojera o, por ejemplo, toros que son demasiado indomables para dejarse torear y que no entran al trapo con facilidad...o sea que pillarían al diestro a la mínima de cambio) es difícil y dejarse llevar al matadero, al engaño o a ser lidiado por los de siempre a plazas de tercera es mucho menos complicado.

A todos nos hubiera gustado ser de esos adolescentes guays que tenían éxito con las nenas, que llevaban naúticos, que escuchaban a Modestia Aparte y que nunca les decían que no en la puerta de Pachá. Por ejemplo. Eso significaba estar en la pomada, ligotear, ser guay y estudiar Derecho.
Telecinco anoche nos demostró que mucha gente (2´5 millones) corren siempre en dirección contraria a la cultura y al sentido común -dos destinos iguales a veces o divergentes si se trata, por ejemplo, de un cuadro de Miró. Un enorme puñado de españoles han dicho que sí, que guay, que les gustaría tener a Cachuli de alcalde, que no es tan malo que haya robado dinero público, que tanto bombo para un quítame allá esos caudales públicos, que no está mal que alguien se sirva de un cargo público para alcanzar todo lo que uno quiere en esta vida, algo sencillo, un par de cochazos, un drugo que atiende al nombre de Fosky, separarse de una mujer a la que le va la mandanga para liarse con una coplista, una casa que se llama "La Pera", muchas bolsas de plástico de El Corte Inglés repletas de dinero y a vivir, que son dos días.

Con exquisitez Telecinco nos ha señalado con el dedo y cuantificado el número exacto de ciudadanos que hay en nuestro país que aplauden la corrupción, que desean dar el pelotazo, que quieren ir al Rocío, que se colocan existencialmente entre "la gente corriente". La más corriente y la más moliente. Me gustaría saber la cifra exacta de gente joven que estaba frente al televisor y si la cifra no es muy grande pues tampoco es para tirar cohetes ¿No? Erraron los que pensaron que este partido se juega a partido único o que se plantean este tipo de cosas como una batalla por los absolutos...nanay, primero reír, ver como una cadena nacional se solivianta, se retuerce nerviosa y celebra la victoria como si hubiera ganado el futuro (ja-ji, ja-ji) es un ejemplo de que todo el panorama está cambiando -y mucho- y no hay por qué poner cara de "este país es una mierda". Básicamente porque no lo es y porque se están poniendo las primeras piedras para que el dique, que deberá contener la próxima oleada de mierda, sea más sólido.

Este año me ha demostrado muchas cosas, entre ellas, que hay que tener paciencia. 2.5 millones de españoles entre un total de más de 40 no es mucho si uno lo piensa bien y, bueno, si unos cuantos frikis fueron capaces de llevar a Roberto Chikilicuatre a Eurovisión (demostrando que aquí esa gilipollez de concurso nos traía al pairo y era mejor llevarlo lo mejor posible) es posible que la próxima batalla se plantee en el campo de los informativos o, mejor, en Telemadrid.

Por lo pronto Cachuli puede estar contento porque, si nada lo remedia, es posible que acabe el año que viene bailando en "Mira quién baila" (TVE-1) o de comentarista rosso en ¿DEC? (A3) o de consejero delegado de Telecinco dirigiendo el área de defensa del espectador...¡O mejor! Emergiendo como un ave fénix de sus cenizas y convirtiéndose de nuevo en concejal. Si a mi me hubieran visto 2.5 millones contando todo tipo de tontunas me lo plantearía. En cuanto se abra un myspace pienso pedirle que me acepte entre sus colegas. Lo juro. 2.5 millones de espectadores no han querido matar a la telebasura y han preferido seguir la corriente. Normal. No les tengo ningún rencor. Allá ellos.

Por cierto, y porque hay mucha belleza en este mundo, os dejo con Regina Spektor y una canción que se llama "Après moi" que me recomendo L. y que ocupa completamente mi corazón. Vive Thor que tengo el azucar por las nubes. Salgan ahí y no se sientan perdedores, la tele que ves ya está muerta y el futuro os pertenece (si queréis).











Mañana identificaremos a todos aquellos que no quieren que corras a favor de la cultura y que obstaculizan el sentido común en nuestro país. Atentos a la pedrá.

martes, 11 de noviembre de 2008

El rugido del ligre


Hay cosas raras: ¿Por qué la gente cree que es vejatorio que un tipo sin brazos y sin piernas exhiba sus habilidades en una carpa de circo como hacía Prince Randian en Freaks (Todd Browning, 1931) y, sin embargo, eso mismo sea un ejemplo de superación si lo hace en un estadio olímpico?

Es curioso: Consideramos algo extraordinario, por poco común, el físico de una ucraniana de 16 años cuyas medidas harían llorar de emoción a Praxíteles y le permitimos vivir del mismo enseñándole a mostrar palmito, a no caerse mientras camina mirando al frente por una pasarela, a poner caras inexpresivas o de monguer deseosa en las portadas de las revistas de medio mundo y pagamos ese esfuerzo introduciéndola en el mundo de la cocaína, los proxenetas internacionales o los novios químicamente inestables. Sin embargo, si tenemos otro físico extraordinario pero raro, como ser una mujer barbuda, el 50% de un siamés, midget o Peter “El esqueleto humano” Robinson y queremos exhibir cómo nos ha tratado la naturaleza en una barraca de feria hay alguien que tiene algo que objetar desde la moralidad.

Normalmente te dirán que lo malo está en el ojo del espectador morboso que acude a estos eventos a ver un espectáculo de exhibición impúdica…me refería a lo segundo, lo del circo, y no a lo primero, lo de la pasarela…bueno, me lío. El caso es que nos parece muy bien que si tienes unos pectorales perfectos o un culo made in Ipanema se te permita ganarte la legumbre con su exhibición pero que si lo tuyo (como lo mío, básicamente) raya en lo que cualquier predicador en su sano juicio tacharía de “abominación” preferimos que no lo hagan y que se dediquen a montar bolis, hacer marquetería o tengan una plaza en un consistorio. Sigo sin entender la diferencia.

Desde hace años, por tanto, los freaks no pueden trabajar en los circos y por eso se buscaron alternativas como la exhibición de animales raros como serpientes, tarántulas, mamíferos curiosos pero, la verdad, el aumento del tráfico ilegal de especies protegidas y peligrosas ya había convertido la habitación de muchos macarras titulares en pequeños ecosistemas del “horror vacui” donde ratones de Madagascar, iguanas, camaleones, monos, pitones albinas y un largo etcétera competían por llegar primero al enchufe o a la ventana para acabar con su existencia.


En realidad sólo hay un freak circense que resiste el paso de los años sin que nadie haya hecho nada por prohibir su proliferación y/o exhibición: el ligre. Sí, el mítico animal que se anuncia de cuando en cuando en enormes carteles que parecen hechos por un esquizofrénico daltónico y que dicen que es mezcla de tigre y leona ya que lo contrario daría otro animal híbrido llamado Tigón. Otro infierno de la globalización: coges a un felino asiático y a uno africano y los encierras a ver que sale, a ver quién se zumba a quién y en qué condiciones…acabo de caer en la cuenta en que estas cosas ya se pueden hacer por medio de la inseminación artificial…estoy muy anticuado.
Bueno, el caso es que el ligre (y el tigón) es uno de esos bichos míticos, mitad mentira, mitad verdad, todo espectáculo. Como Michael Jackson que es el ligre humano más conocido pero no el único.
Ayer tuve esa sensación viendo a Rosa Díez en el programa de Sánchez Dragó. Daños colaterales del insomnio: sumergirte en el estado inducido de incoherencia que te procura la programación de Telemadrid.
Rosa quiere, sobre todo, ser un ligre. Estar a bien con izquierda y con derecha, reinar en el futuro ganando el centro y diciendo todas esas cosas que quieres escuchar como, por ejemplo, que hay que hacer una política sin ideología. Son esos tochos de sebo y carne cruda sin sabor y sin olor de los que se alimentan los ligres como la Díez. El sabor le gusta a la diputada de UPyD pero sólo en su libro de recetas que no he tenido el placer.

Ayer Dragó y la misma Díez se enzarzaron en una lamida de culo de esas que uno piensa que sólo puede encontrar en las películas de Rocco Siffredi, un rimming televisado en el que compitieron primero por descubrir quién admiraba más a quién (Ganó la Díez que admira mucho a Dragó porque Dragó sólo se admira a sí mismo) y luego en una gilipollada estupenda que fue a ver quién se declaraba más “liberal”. Pero no liberal de esos “neocons” o de esos “liberales americanos” ¡NO! Ellos son liberales al estilo de las Cortes de Cádiz. El guirigay fue evidente, claro. Hay que retrotraerse a 1812 para encontrar las raíces de la tradición política de la ligresa y del escritor que, por otro lado, también es muy ligre, muy ligre (¡Ding!) incluso de pensar que es lo más del cabás.

En realidad ambos son dos floreros porque como no son ni tigres ni leones sólo destacan por llamar mucho la atención. El ligre, como todos los híbridos, es estéril. No heredará la tierra, ni la jaula y, por lo tanto, no tiene que preocuparse de nadie nada más que de él por lo que puede permitirse el lujo de hacer con que hace política sin hacerla o hacer que está haciendo literatura sin dedicarse de manera real. El ligre vive el momento a tope a sabiendas de que nada quedará de ellos en el futuro.


En la entretenida “Hijo de los hombres” (novela de P.D. James y película de Alfonso Cuarón) se plantea un mundo caótico en el que el ser humano ha dejado de ser fértil y camina hacia su absoluta desaparición. Un mundo dominado por ligres sería un poco así, incapacitado para generar nada nuevo, para ser fértil en el terreno de la procreación de otros semejantes o en el del terreno de las ideas caminaría irremisiblemente hacia su destrucción absoluta…
Es por eso que es importante que siga habiendo tigres, leones, ucranianas de pechos perfectos, Adonis andantes, freaks, mujeres barbudas y también ideas, pensamientos, canciones, películas, libros y cosas así que aseguran la supervivencia de la especie, su biodiversidad. El resto es sólo el rugido pasajero de un animal concebido simple y llanamente para ser exhibido en un espectáculo banal y el dueño del circo pueda comer calentito todos los días.

martes, 7 de octubre de 2008

La guerra de los mandos y los gorritos de papel albal


Lo mejor para protegerse contra la invasión de ondas extraterrestres de control mental que usan los habitantes de otros malvados planetas para saber de nuestros pensamientos, los números de nuestras tarjetas de crédito y nuestros rollitos de alcoba es un gorro de papel de aluminio llamado por los especialistas conspiranóicos: Tinfoil Hat o TFH.

Según lo mañoso que seas puedes conseguir uno con punta como el de los niños de Señales o algo más rudimentario (invitamos desde aquí a hacer esas graciosas formas de cisne o perrito que comienzan a estilarse en los restaurantes donde ya se estila eso de llevarse los restos de la comida y que, hasta ahora, sólo habíamos visto en las películas americanas). El caso es que el ser humano, en su infinita candidez, quiere pensar que puede evitarse el control mental de allende el planeta currándose un gorrito hecho con lo que, normalmente, se envuelve el bocadillo. ¿Alguien puede pensar que una civilización que es capaz de leer lo que tienes en la cabeza no es capaz de saltarse una barrera de albal?



Yo ya me he preparado uno a ver si además de las ondas extraterrestres el gorrico sirve también para dejar de captar las ondas de cadenas como Telecinco, es decir, que me gustaría, que cuando me pusiera el yelmo Anti-ET en la cabeza la pantalla de mi televisor saltara de Cuatro a La Sexta sin parada en la cadena de Berlusconi y a veces ni siquiera eso, la verdad, me gustaría simplemente que el cacharro me sirviera para sintonizar con otras cadenas de otros países.

Esto me recuerda una parodia buenísima de Saturday Night Live en la que se narraba el último episodio de Star Trek. Belushi hacía de Capitán Kirk, Dan Aykroyd de Scotty, Chevy Chase de Doctor Spock y Elliot Gould de Directivo de la NBC, mientras que los integrantes de la nave intentaban seguir con sus papeles los directivos comenzaban a desguazar los trozos del decorado del Enterprise. Kirk pide a Spock que lea la mente de los directivos y Spock dice: "Veo un enorme vacío, ratas, telarañas...¡No hay nada! ¡Por Dios tengo un contrato, tengo un contrato!".

¿Si fueras un extraterrestre te dedicarías a leer la mente de millones de seres humanos? ¿De un agricultor de Omaha? ¿Del director de Está pasando? Que coñazo.

A los de Telecinco se les ha ocurrido que, quizás, ponerse un gorrito de papel de aluminio no evitaba que los de La Sexta sacaran imágenes de sus programas en Se lo que hicisteis y han interpuesto y ganado a trámite una demanda para evitar ese flujo de imágenes de una cadena a otra. En Telecinco dicen que eso vulnera sus derechos de autor sin contar que los derechos de autor son de las personas que hacen sus programas y no de las cadenas que emiten esas cosas. Implícitamente, en plan torticero, se podría sacar la conclusión de que sus programas (que llevan la etiqueta de "informativos") en realidad son invenciones, teatrillos y dramatizaciones de anécdotas intrascendentes. No hay gorrito de papel albal que valga para evitar eso, la verdad.


Evitada la sentencia, cuya ejecución va para largo, los señores de Telecinco contratacan con el conocido "pataleo" que ha tenido dos efectos colaterales graves: 1) La emisión del terrible "Xque no te callas?" y 2) La inserción de todo tipo de mensajes más o menos directos sobre "los piratas" de La Sexta. El último este de aquí.

Yo me pregunto: ¿En qué momento se quedó Telecinco sin gente de nivel para contestar con gracia a la competencia? Un mercado televisivo atufado de la ecuación "entretenimiento+información=éxito seguro" necesita de, al menos, dos o tres tipos con gracia que no confundan estar afilado con quedar definitivamente agresivo y/o pelotillero. La verdad es que Globomedia puede tener muchos defectos pero, ciertamente, tiene olfato para fichar buenos equipos de guionistas y grandes profesionales (Ayllón, Martín, Mateo, Wyoming...) que sin perder el oremus te montan un cisco de aquí te espero. A ti te queda rezar porque Peñafiel, La Campos o Belén Esteban tengan una especie de revelación y sean capaces de dar una sana contestación a todo este guirigay mediático donde los medios de comunicación se han convertido en la propia (y jugosa) información.
En realidad Telecinco no hace más que mostrar sus debilidades: no parece que todo el entramado técnico de programas como Está pasando o Aquí hay tomate, que se han instalado en la cadena como una especie de think tanks, sean capaces de sacar adelante algo que parezca así como fresquito, moderno y medianamente gracioso. Niet. De ese think tank pueden salir muy malas artes pero, la verdad, es que en la cadena de Fuencarral no se escucha un chiste bueno desde que se cerró el CQC. Una pena.


Es más, si tienes entre tus currantes estrella al Tirantes&La Otra, Campos, Anarosas, Estebanes, Rossis, Rodriguez, Urdacis y un larguísimo etcétera te juegas el cuello todos los días y siempre serás carne de zapping. No hay manera de pillar onda, te estás quedando viejo a golpe de no ofrecer nada más que noticias sobre la Duquesa de Alba y su noviazgo...y eso es material cómico para cualquiera.

Telecinco también se ahorra muy mucho hablar del asunto más sangrante de todos que es que el año que viene La Sexta tendrá en exclusiva los derechos de la Formula 1 que no va a compartir con nadie y eso, señor mío, si que es un palo, ¿qué van a hacer ahora con Lobato?

También se ahorra, y mucho, el hecho de hablar de su sospechoso giro hacia la derecha, hacia el show bussiness, hacer de tu cadena más OT y menos TV y eso, a la larga, se paga. Sólo puedes esperar que el rayo extraterrestre fulmine a la competencia o que, por el contrario, desde Raticulín cientos de rayos sanadores te hagan ver la luz...

Por otro lado quizá todo se resuma en esta sencilla pregunta: ¿Tu prefieres estar de acuerdo con el Wyoming o con Jaime Peñafiel? Elegid.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Vidas y esfuerzos









Mientras que La 2 elegía un horario innoble para emitir el documental Pablo G. del Amo (Diego Galán, 2005) en Telemadrid emitían Territorio Comanche.



En el primero se podía ver el repaso a una carrera y a una vida completamente plena contada por su propio protagonista y algunos personajes de excepción como Manuel Vicent, Carlos Saura o Fernando Fernán Gómez o Pepe Salcedo. Del Amo era un currante del cine, de profesión montador, un sastre de imágenes que le arregló los primeros trajes a Saura (La caza, 1966) entre otras cosas. De caracter difícil a veces el documental rescata una abrupta e interesante charla sobre el oficio de hacer películas que el maestro sostuvo con algunos alumnos improvisados como Eloy de la Iglesia o Jaime Chávarri en el homenaje que la Mostra de Valencia le dedicó en 1987. Un documental divertido e interesante, un buen show que se podía disfrutar supieras o no de la existencia de su protagonista.



Si zapeabas caías en el abismo de Telemadrid y su late night (Territorio Comanche) presentado por Cristina Tárrega. Un compendio del horror que si es sustituído por un programa cuyo único objeto es ofrecer imágenes de encapuchados destripando cachorritos y ahogando mininos en calderos de agua hirviendo para luego comerse el resultado nadie echaría en falta a la Tárrega, bueno sí, porque Territorio Comanche seguiría siendo recordado como un horror peor.



En realidad es normal que existe un programa como ese: es muy barato y necesita de muy poco esfuerzo técnico y ético para levantarlo. Poco esfuerzo. Lo malo es tan abundante que, de hecho, crece dentro de nosotros. Sacarse de la manga un shows de freaks u otros espectáculos del mal rollo de toda índole dirigido por casposos que traen a otros casposos para hablar de cosas casposas es viejo como la mierda. El documental sobre un cineasta merece de mucha más enjundia, más trabajo, un poco más de dinero pero, sobre todo, una enorme dósis de buenos sentimientos que es algo que no crece en los árboles.


Ayer le tocaba largar a Jaime Peñafiel que se comportó como las hienas de El Rey León: se puso a echarle la peta a la Infanta Leonor. Se le caían las babas blancas por las comisuras de los labios y daba mucho asco y mucha pena que alguien pueda hablar de los mismos temas durante dos horas diarias en diferentes programas de una misma cadena sin que nadie desfallezca de puro empacho.



Pablo G. Del Amo decía que jamás había vendido su integridad profesional ni ideológica poniéndose al servicio de un trabajo que la comprometiera y por esas cosas fue encarcelado y depurado. El ex bufón de la Corte se ha vendido tantas veces que ya no hay manera de escribirle un precio legible en la etiqueta ni manera de escribir el nombre de otro dueño en la filiación canina.



Maneras de vivir, cuestión de esfuerzo...Por 72.000 euros puedes disfrutar de la presencia en plató de la novia del tipo que mandó a la UCI al profesor Jesús Neira para recriminarla, insultarla y decirle que es una mala persona. En el mismo precio va incluído que, al final de la charla, le recomiendes que si quiere tener limpia su conciencia lo done a una Asociación de mujeres maltratadas...sin decir claro está que Telecinco debería de haber hecho lo mismo con el dinero que esa noche recaudó en publicidad gracias a tan mediática presencia.

Eso es como si un señor contrata a una prostituta y, después del servicio, le entra la mala conciencia, cae en la cuenta de lo que ha hecho, y le dice a la profesional que done el dinero a la iglesia si es que no quiere ser toda la vida una pecadora y, al salir de allí, el chulo te da una propina.

Dice Pablo G. del Amo en su documental que su madre tenía una vieja máquina de coser Singer..."un día vino un señor de la marca y le cambió el pedal de la máquina por un motor para que no tuviera que hacer el esfuerzo. Estuvo, yo que sé, toda la mañana o toda la tarde enseñándole a manejar aquellos botoncillos...pero mi madre ya sabía coser, si mo madre no hubiera sabido coser ojales ¡Para qué le serviría tanta tecnología!"

Pues con la tele es igual. A veces da la sensación de que las que la manejas saben bien como se rompe un ojal pero no arreglarlo y mucho menos coser y mucho menos manejar todo el amasijo de cables y de cámaras y de conciencia y alguien tendría que enseñarlos. Quizás así no tendríamos miedo de hacer zapping.

jueves, 7 de agosto de 2008

Impares y el efecto búfalo


"Efecto búfalo": Dícese del extraño fenómeno que se produce entre los programadores de las televisiones en España. Uno encuentra una fórmula de éxito y todos corren detrás de él intentando encontrar algo igual de malo e igualmente reconocible por la audiencia despeñándose todos por el desfiladero de la inteligencia cual simpático rumiante de la Pradera Americana.

Los programas de la mañana se llenaron de marujeo baratísimo pese a que Concha García Campoy, que debe de estar mal informada, diga que lo suyo es la “información”.
Los programas de la tarde de versiones de el tomate para luego travestirse todos en la versión fina de Está Pasando (Visto y no visto) y concursos para intentar pillar algo del éxito de Pasapalabra (Fifty-fifty, Password...a ver si los de Cuatro se enteran de que en España no sabe inglés si Botín y le ponen nombres en cristiano a las cosas que parece que sólo se ponen españolistas con la Eurocopa...).


Ahora el asunto va por encontrar un programa que de la réplica a Camera Café. La Sexta lo intentó con La tira (que no ha cuajado, seguramente porque no le da protagonismo a la pareja formada por Paco Churruca y Fernando Gil, que son dos cracks que podrían hacer ese programa durmiendo) y Antena 3 lo intentó fichando a la gente de Polónia (TV3) en un programa que creo se titulaba Mire usted. Ahora vuelve a la carga programando Impares, una producción que nació para las noches de NEOX (uno de sus canales de TDT) pero que ha seducido a los directivos de la cadena que lo han ascendido a Primera División.

La verdad es que es de esos formatos que gustan mucho a las cadenas de TV porque, a primera vista, son muy baratos. Equipo técnico muy reducido y actores que entran y salen a los que no hay que blindar el contrato. De hecho tiene buenos actores pero, es una pena, penita, pena, que los guiones sean tan malos y se le intente dar al asunto un toque de “frescura” por medio de la improvisación. Lo malo de la “frescura” y la “espontaneidad” en la interpretación es que hay que ensayarla muchísimo para que parezca real. De hecho para que Bardem parezca un asesino de verdad en No es país para viejos el hombre tuvo que ensayar lo suyo ¿No? Que nadie les engañe, los personajes que dicen que son "reales" o sea, costumbristas, suelen acabar en televisión siendo Fernando Tejero haciendo de portero en aquí no hay quién viva, Luisa Martín interpretando a la chacha de Médico de Familia y Juanjo Artero y Marcial Álvarez interpretando a dos policías en El Comisario...¿De verdad que son reales?


Es curioso que la serie publicite que se trabaja como en Larry David y The Office, dos veneradas producciones que han fracasado en nuestro país y con las que, por Alá, estos impares no podrían ni empatar. El simil es bochornoso y sólo cuela si uno no ha visto ninguna de las dos series. Se confunde, muy a menudo, el hecho de que el hilo conductor sea liviano con que, en realidad, no haya guión o dirección de actores, que nada tiene que ver. Es curioso porque lo que sí está marcado a fuego en Impares es su hilo conductor (una agencia, solteros chiflados que se conocen, tres pasos con entrevistas en medio) mientras que en The Office el hilo argumental es la vida en una oficina y en Larry David la vida impostada del propio Larry David. A partir de ahí cancha, cada episodio es completamente diferente y se plantea desde puntos de vista completamente únicos.


Los actores necesitan dirección. Lo sabía Kubrick que le dijo a Cruise eso de “Tom, quédate conmigo y te haré una estrella”. Estaban rodando Eyes wide shut y Tom YA era una estrella…o eso creía él porque el comentario de Stanley que ya había destruido egos como el de Kirk Douglas (“Es un gran director pero una mierda de persona” dice de él en su biografía El hijo del trapero) le valió para olvidarse de todo lo que había hecho y dejar de tocarle las narices al director con “sugerencias artísticas”.


Mi exigua experiencia me dice que los mejores actores son los que están más preocupados de ponerse en la marca adecuadamente que en construir sus papeles delante de un equipo entero. De hecho, intentar construir los matices de un personaje el mismo día de rodaje es como intentar aprobar el examen final estudiando cinco minutos antes. Lo normal es que te cateen que es lo que les pasa a los actores de Impares. Que no te los crees. ¿Alguien cree que Steve Carrell no prepara su presonaje antes de cada toma y que lo trae aprendido desde casa? Por cierto:¿Estamos hablando de The Office en su versión inglesa o en su versión americana?

Mi exigua experiencia como guionista me dice que el gag va de la realidad hacia adelante, una realidad sin aderezos que luego se va multiplicando en el absurdo. Y no lo digo yo solo....

-Un tipo llega con un loro a una tienda de animales….resulta que le han vendido el loro muerto (Monty Python).
-Reportaje sobre un dirigente del KKK…que resulta ser ciego…y negro…aunque él no lo sabe (Dave Chapelle).
-Una banda de Reggae es contratada para tocar en una reunión de veteranos de guerra…el éxito de la banda se llama “mata a la gente blanca”. (Eddie Murphy)
-Un vendedor llega a casa de una pareja ofreciendo…clases de español al instante (Steve Martin).
-Un tipo llega a una tienda de bocatas…regentada por un Samurai que no sabe inglés y que intenta hacerse el hara-kiri cada vez que la caga (John Belushi).
Y así, hasta la nausea…
Si los gags empiezan por mostrarnos a gente tarada no hay manera de que se multiplique el factor “risa” y nos quedamos con la sonrojante sensación de que estamos viendo un mal guión fatalmente interpretado por los actores.

Se dice también que Impares es “humor del absurdo”. Bien. Pues no. Muchachada Nui ya nos ha mostrado lo que es este tipo de humor y la diferencia es evidente ¿no? Andy Kauffman hacía humor del absurdo y no se parece en nada a Impares…me temo que alguien de allí ha confundido el hacer humor con situaciones absurdas provocadas por gente que no está muy bien de la cabeza con hacer humor absurdo, que no tiene nada que ver.
De todas maneras, por si no se fían de mi criterio, deberían de echarle un vistazo y una oportunidad (De lunes a viernes en Antena 3, a las 21:45, tras el telediario). Por cierto que sale, la he visto una vez, la excelente (y paisanísima) actriz Cristina Gallego, debilidad chiflada de este insustancial...es la chica del anuncio de Media Markt, que ya tiene fans por internet...si fuera una cinta de VHS diría eso de "hijosss de puta"...