miércoles, 22 de abril de 2009

La revolución "hoygan"


Revolución: f. Acción de revolver. Motín, sublevación contra la autoridad constituida. Cambio violento en las instituciones políticas de una nación. Giro de una pieza sobre su eje. (Definición de la R.A.E.)

Hoygan: HOYGAN u HOIGAN es un neologismo nacido en Internet con el que algunos describen de forma paródica a los usuarios que, por descuido o por presumible bajo nivel cultural, escriben en los foros con multitud de faltas de ortografía. Además de los errores ortográficos y gramaticales, escriben a menudo para pedir cosas imposibles, para solicitar regalos que nadie les va a enviar o para que les presten algún tipo de ayuda. (Definición extraída de Wikipedia.org)

Siempre que alguien habla de "Revolución" en cualquier campo pongo sus palabras en cuarentena moral. "Revolución" es uno de esos términos que, bueno, uno se imagina que viven ahora en las callejuelas del lenguaje subiendo y bajando las avenidas mientras menean un bolsito y se venden al mejor postor pese a que las intenciones de este sean, normalmente, retorcidas y malvadas.

Me temo que entre los autodenominados revolucionarios siempre hay dos grupos:
A)Los que pretenden asaltar el Palacio de Invierno para cambiar el estado de las cosas.
B)Los que pretenden asaltar el Palacio de Invierno para sustituir con efecto inmediato a los depuestos zares y hacerse con el cotarro.

Los del grupo A) suelen acabar en el exilio y con un piolet clavado en la cabeza. Un piolet manejado por un sicario mandado ad hoc por algún destacado miembro del grupo B). Los del grupo A), además, suelen ser denominados como "tontos útiles" o, en otro orden de cosas, como "carne de cañón". "Carne de cañón...al chilindrón" añado acordándome de Javier Krahe.

Si te pones a pensar hay mucho revolucionario del tipo B) en esto de la 2.0. Ya sabes: muchas personitas malintencionadas que están utilizando el momento actual de revuelo para hacerse un hueco mientras que los demás hacen el trabajo sucio. Los conoceréis porque, pese a que se les llena la boca con todo tipo de palabros sacados de manuales sobre economía y muchos hayan estudiado empresariales, odian la palabra "empresa" o "chiringuito financiero" para sustituirla por "Comunidad de blogs", "página personal" y un largo etcétera de disimulos propios del que no tiene nada que decir pero no deja de hablar.

La proclamadísima revolución tiene un enemigo: "LOS MEDIOS TRADICIONALES". Lo de tradicional suena mal, suena a viejo, a cuco, a "cerrao", a antiguo, a controlado por las malvadas corporaciones, a cosa malísima, manipuladísima.
Según los revolucionarios dirigentes (conocidos también como "gurús"...lo que confiere a esta revolución no televisada un cierto rollo religioso) los "malvados medios tradicionales" quieren evitar dos cosas:

1. Que te puedas descargar lo que te salga de los cojones sin pagar un duro.
2. Cito textualmente: "Que los usuarios sean los que generen los contenidos".

Y lo hacen por estas malvadas intenciones:
1. Quieren sacarnos el dinero miserablemente.
2. Quieren controlar la información.
Vamos al concepto 1.
Digámoslo claro: La cultura tiene dueño. Fin de la historia. Si quieres un disco, un libro o una película tendrías que pagarle un poco de dinero al señor que la ha puesto en las salas o en los estantes del carrefour y que ha sido el que ha pagado al artista de turno por su difusión pública. De pagar o no pagar depende un tejido de trabajadores que no viven en grandes mansiones y que se llaman músicos de estudio, iluminadores, carpinteros, guionistas...

Otra cosa es que los precios sean abusivos, que el sistema de distribución esté obsoleto y otras muchas cosas pero, la verdad, es que las canciones, las películas y los libros tienen dueño y que, estos, tienen la dichosa manía de querer comer todos los días y que esperan comer de aquello que han creado. Punto y final.
Si escuchas atentamente a los gurús revolucionarios sólo te podrás quedar con este argumento a favor: LA SGAE ES MUY MALA. Fin, no hay más argumentos. No entro en si la SGAE tiene que cambiar o si deberíamos de tender a un sistema público de protección del copyright pero, mientras tanto y para nuestra desgracia, sólo tenemos instituciones de este tipo que se dedican a velar por los intereses de los autores. ¿Puedes llamar "chorizo" a los herederos de Louis Armstrong por querer controlar el legado del trompetista? Pues creo que no, la verdad.
Otra cosa que puedes escuchar es esa idea de una especie de Arcadia donde la cultura, toda la cultura, sea completamente gratuíta. Ja-Já. ¿Cómo? Muy fácil. Parece que comienza a imponerse una especie de idea general de que tienen que ser las empresas privadas (desde constructoras a empresas de telecomunicaciones) las que, a modo de sponsor, paguen la producción de obras culturales para luego, simplemente, regalarlas. Oh, yeah!

Las empresas producen, con parte de sus beneficios y sus plusvalías, convirtiéndose en mecenas que desinteresadamente devuelven la cultura al pueblo...
Curiosamente son estos gurús, sobre todo uno de ellos, el que despotrica en medios de ultraderecha sobre las subvenciones públicas para con el cine patrio por sospechar que estas no son más que una sutil forma de control de la ideología de nuestros realizadores...¿Piensan entonces que las empresas privadas no van a ejercer ese control? ¿Es mejor que el dinero lo de Repsol o Movistar a que lo de el estado? ¡Pues sí! ¡Claro! ¡Así pagarás menos impuestos, idiota! ¡Porque el dinero de la cultura no tendrá que salir de tu bolsillo, pringao! ¿Alguien se ha parado a calcular qué porcentaje exacto de nuestros impuestos se destina al patrimonio cultural y cuanto, por ejemplo, a Defensa? Pues en los Presupuestos generales de este año se destinarán 922´8 millones de euros a Cultura y la friolera de 7.831 para el ejército. Echando un cálculo rápido cada contribuyente (si somos 40 millones y todos pagáramos impuestos, o sea un cálculo bastante cutre pero, oye, revelador) paga unos 23´7 euros por lo primero y 196 euros en lo segundo. Al parecer los gurús creen que las empresas privadas no controlarán a su antojo lo que producirían. Si lo piensas bien se caen de pura inocencia...

Una bonita revolución sería que la web 2.0 utilizara su presunta fuerza y repercusión en hablar de cosas como estas: ¿Cómo es posible que cada contribuyente aporte siete veces más dinero a pagar al ejército que a conservar museos?

¿Pero quién quiere hablar de una cosa tan espinosa cuando nos quieren quitar "EL DERECHO" a bajarnos cosas gratis de Internet? Venga, coño...



Vayamos al asunto 2.

Muy mal eso de que los grandes Gurús revolucionarios hablen de que el usuario es el gran "generador de contenidos". Todavía me revuelco de la risa cada vez que escucho cosas como "periodismo ciudadano". Resulta que ahora cortar y pegar noticias de periódicos extranjeros es hacer periodismo. Vamos al campo del enemigo, de los medios tradicionales: ¿Se considera a los periodistas como generadores de noticias? No, el periodista jamás debe "crear" noticias si no informar sobre ellas. El periodista que genera noticias, por ende, es aquel que se las inventa. Y eso es feo. El periodista acude al lugar de la noticia, consulta fuentes y se espera que, si no tiene la carrera de periodismo, por lo menos conozca algunos de los trucos del oficio...En palabras de ese filósofo llamado Homer Simpson: "...Internet ya había llegado a nuestras vidas y podíamos enterarnos de lo que un idiota opinaba sobre Star Trek". Nadie ha definido mejor el 98% (porcentaje evidentemente dicho porque me parece lo suficientemente catastrofista) de la presunta información que circula por Internet. De toda la bazofia en forma conspiranóica que genera la red, de todas esas paridas sobre asbesto en tampones, etarras ayudando a islamistas y, claro está, power points con presuntas declaraciones del Dalai Lama que, en realidad, ha escrito un cursi (pero honrado) trabajador de una oficina de correos de Arequipa mientras desatendía las aburridas atribuciones de su cargo y que pasa de mail en mail con vergonzosa puntualidad. Lo que, básicamente, diferencia al profesional del usuario es la fuente. Sí, queridos, las dichosas fuentes...la cercanía a las mismas pero, sobre todo, estar acogido a una cierta deontología profesional que le impide cometer según que atropellos. Vale, la deontología te la puedes pasar por la punta de la pita pero ahí está, observándote.

Pero lo que pone muchísimo al personal es eso de opinar, claro, opinar puede todo el mundo porque las opiniones son como los culos que todo el mundo tiene uno. Otra cosa es que haya culos mejores o peores pero, bueno, eso es otra historia. ¿Quieres generar contenido? ¿Un contenido que quieres compartir con todo el mundo porque te parece de vital importancia? Pues lo tienes fácil: vas a una tienda te compras un Iphone y le cuentas al personal lo que te parece rezando para que Steve Jobs encuentre tu página y se le ocurra que tu número de entradas es lo suficientemente importante como para invitarte a un simposium o charla informal en las oficinas de la empresa y, de paso, te regale uno. O una blackberry o cualquier cosa molona como una tarjeta de vídeo o una webcam...¿Le harás luego el favor de hacerle una reseña cariñosa o serás lo suficientemente fuerte para decir tu honesta opinión y que tu voz suene alta y clara?

Pues ahí los revolucionarios gurús no se ponen de acuerdo. Muchas son las leyendas urbanas sobre empresas de teleco, distribuidoras y etc. que pagan opíparos regalos a diferentes personajes de la revolución 2.0 para que estos sean mucho más cariñosos con sus productos.
Por otro lado esta especie de cruzada por la desprofesionalización de la información repercute directamente en los gurús revolucionarios y en sus presuntos nuevos medios dentros del nuevo canal de difusión que es internet de forma curiosa: Los medios digitales tienen la manía de pagar mucho peor que los tradicionales que no es que paguen tampoco de maravilla. Esto es así. El amateur puede dedicarse a poner hamburguesas en McDonald´s y, luego, escribirse una crítica sobre cine en el blog de un colega a cambio de ver esa peli gratis sin que eso repercuta en su pecunio...los que nos dedicamos a esto...pues nos gusta comer todos los días y, si puede ser, caliente. Jodido nos lo pone tanto advenedizo, muchas veces de una sonrojante incapacidad, para llevar las habichuelas a casa con ciertas garantías. Es lo que se llama "Efecto comunión". Sí, hombre, seguro que tienes una cinta de VHS en tu casa de alguna celebración familiar donde un miembro de tu clan se empeña en hacer imitaciones, contar chistes, entrevistar a las personas y pedirle al cámara que haga planos de los traseros de las invitadas...¿A que sí? Pues aunque ese familiar tuyo piense que es un humorista profesional comparado con Arevalo es un trozo de mierda humana pinchada en un palo y rodeada de moscas. Creo que el simil tiene la sufuciente fuerza gráfica como para no extenderme más en este post de por sí, francamente largo.

En definitiva, y volviendo al principio, los "hoygan" serán los que azuzen esta "revolución" de internet pensando que se hacen un favor, que serán trasladados a un paraíso "de gratis total" donde podrán seguir disfrutando de todo lo que le de la gana sin pagar un duro (excepto el dinerillo que pagan por el enganche de la línea ADSL) formando parte del grupo A) de revolucionarios. Además se les dará la VOZ, la OPINIÓN, la tierra será para ellos pese a que no tengan nada interesante que decir, nada que aportar. Da igual porque, en realidad, esto no se hace por la libertad de expresión si no por otra cosa que tiene que ver con no pagar un canon. A primera vista, claro. En el grupo B) estarán estos que, en realidad, no quieren que la cosa cambie demasiado si no que se traslade y, a ser posible, a sus propias manos. Una vez hallado su propio terreno de pasto o conseguidos los últimos objetivos militares (ser ministros, consejeros, tener una rentable "comunidad" de bloggers a los que se les paga una miseria por sustituir a los "MEDIOS TRADICIONALES") se encargarán de comenzar a filtrar la idea de que pagar un poco por esto o por aquello mejora el servicio, regula el mercado y aumenta la calidad (nunca dicen de qué) ya lo han hecho antes -lo de pedir dinero- y se les da medianamente bien. Es decir, y como decían en el Gatopardo, "todo cambiará para que todo siga igual". Será el momento de comenzar a mandar a algunos "hoygan" a clavar piolets en otras cabezas ajenas...sin duda mucho mejor amuebladas y menos ambiciosas.

lunes, 20 de abril de 2009

El día que conocí (mos) a Antonio Rico


Esta mañana he terminado de ver "Grizzly Man" (Werner Herzog, 2005). Es un documental que me ha recomendado Raquel y al que no le había prestado demasiada atención pese a que lo tenía en casa desde hace meses. La mezcla de Herzog, un director que se me suele hacer cuesta arriba, y una sinopsis que versa alrededor de un tipoque decide unirse a una comunidad de osos Grizzly de Alaska me parecía too much. Me esperaba la típica diatriba sobre el hombre bueno, el hombre sencillo que se une en comunión con la naturaleza y sus criaturas...no se, el típico rollo de director alemán molón. Nada de eso: "Grizzly man" es un documental estupendo sobre Timothy Treadwell un actor en paro que se hizo famoso por convivir junto a los osos del Parque Nacional de Katmai (Alaska) durante 13 veranos hasta que, en 2003, uno de sus presuntos amigos lo despedazó junto a su novia. Una historia de inadaptación (el bueno de Timothy había intentado encajar con todo el mundo sin conseguirlo por ser del fenotipo "demasiado ansioso", posiblemente), chifladura y estupidez no exenta del punto cómico que tiene cualquier tragedia. En realidad el documental puede dejarnos algo frío a los españoles que estamos muy acostumbrados a este tipo de locos, ya sabes: un borracho, en medio de unas fiestas de un pueblo, decide salir a la capea a torear a un morlaco de 400 kilos a pecho descubierto utilizando su camisilla de manga corta como capa. ¿Sabes esa sensación de "uyuyuyuyuyu...cuidao, cuidao"? Pues esa es la misma sensación que tienes cuando el protagonista se acerca demasiado a estos bichos comentando lo majetes que son, lo simpáticos que parecen, lo nobles de espíritu que parecen y la inmensa compasión que le despiertan. La voz de Herzog, que hace de descreído narrador, comenta en un momento en el que Tim está demasiado cerca de un Grizzly, seguramente su asesino, que lo mira: "Donde él ve la nobleza de la mirada del animal, yo solo soy capaz de atisbar la crudeza, la mirada fría de lo salvaje que nos observa como si fuéramos comida". Brillante. No solo por el retrato impresionante del protagonista si no por decir una verdad como un templo: conservemos la naturaleza pero, por favor, no perdamos los papeles.


La naturaleza es sabia pero también es brutal y hace mucho tiempo que abandonamos la cueva y perdimos la memoria de lo que significa vivir rodeado de depredadores. Muy pocos entendemos que, a campo abierto, ocupamos un puesto secundario en la cadena trófica y nos convertimos en unos mamiferos deliciosos y bien alimentados por los que suspiran todo tipo de bicharracos.


El final de "Grizzly Man" ha sido, creo, el final de un buen fin de semana. Ya he vuelto de viaje y me remuevo un poco incómodo, como si me hubieran cambiado el hábitat. Tengo el culo inquieto. El sábado, para quitarnos el mal sabor, unos cuantos visitadores oficiales de este blog se dieron un voltio por la noche madrileña. La excusa era la fugaz visita de Antonio Rico a la capital. Miss Kiddo, Carlos, Raquel, Edu Galán y este Insustancial (cada día menos Señor) bebieron cerveza y disfrutaron de un bar con grasa con precios para tiempos de crisis del que no revelaré nada más porque, la verdad, ya el sábado estaba petado. De ahí a la Calle Covarrubias, al Honky, a ver un concierto de Greenwich Village. Es una banda de versiones donde militan músicos de Los Elegantes, Paracelso y un largo etcétera. Gran concierto y copas hasta mucho antes del amanecer. Antonio Rico dijo la frase de la noche: "Dios odia a los tullidos". Y siguió: "Da vista a los ciegos, seso a los locos, cura a los enfermos de sida, fortalece piernas de los que están en silla de ruedas, quita muletas, vigoriza virtudes, revitaliza vientres yermos, levanta pichas flojas pero...¡jamás hace crecer un brazo a un manco o le repara la pierna a un cojo!". Es cierto. Dios se ha olvidado de los tullidos. Sin razón aparente.


Antonio Rico es sabio y rehuye la charla profesional para fijarse en el entorno. Mola. Es de esa gente que no quiere que sepas que sabe mucho, o algo, ni idea. Se está a gusto con él, es de esa gente que parece que ha estado contigo toda la vida y tiene flow...es decir, no se cae al segundo gin tonic, ni al tercero. Por un instante estuvimos tentados de marchar en procesión hasta un bar de enfrente que se llama "Bill Murray´s Bar". Fanatismo obliga, pero no, permanecimos toda la noche trasegando al lado de un grupo de personas que, venidas de una boda, e inadaptadas a la pista bailaban con los pasodobles metidos todavía en los oídos..."mira, uno de ellos se parece un montón a David Lynch" dijo Raquel. Y era verdad. Uno de aquellos tipos que bailaba con una rubia pasada de vueltas se parecía bastante al director americano y miraba a la juventud con melancolía, como si de un momento a otro se fuera a poner un respirador en la nariz y decir "Papaíto ya está en casa". Y es que hay gente que, sacada de su habitat, resulta de lo más intrigante.


No tuvimos tiempo de comentar la campaña del "Yes, We can" (Contra la entrevista de Julián Muñoz) más que nada porque yo ando todavía dándole vueltas a cómo comenzaron las cosas y cómo terminaron aunque, la verdad, es que habrá que diseñar algún chiflado "meme" (¡Por Alá, qué palabra más fatua!") para mantenernos un poco más vivos. Mientras tanto seguiremos intentando adaptarnos a esta selvita de asfalto que es Madrid y a sus propios depredadores...cosa que se me está haciendo un poco cuesta arriba aunque, la verdad, no tengo ningún interés en largarme a vivir con los osos.

sábado, 18 de abril de 2009

Corazón Valiente (Travolta)

Travolta es el grupo de Joaquín Pascual no el grupo de Joaquín Navarro como dije ayer...una propuesta musical entre el Cale de "Antartida" y algo de Leonard Cohen y mucho de ternura. Ahí va este temazo para esta minientrada de sábado tranquilón. Un saludo a todos.


viernes, 17 de abril de 2009

Perdedores

Nota del Insustancial: En uno de mis más que frecuentes despistes dije que no había negros en High School Musical...los hay, como se ve en esta foto. Juro que pensé que era un niño al que sus desaprensivos padres habían inflingido unas cuantas sesiones de rayos UVA.

La lírica del perdedor tiene mucho más de atractivo que la del vencedor. La del perdedor se cuenta en corros formados en los parques, en las puertas de una empresa a punto de firmar el E.R.E. y finiquito (o sea, Tocata y fuga), en las reuniones más animadas de los bares...las mejores películas son las películas protagonizadas por perdedores natos: Rocky era un homenaje a un boxeador medio sonado, su novia escurrida, un cuñado alcohólico y vago y un entrenador con malas pulgas mientras que las siguientes entregas -elevemos un aplauso por la última entrega "Rocky Balboa"- eran una puta patraña que, sin embargo nos regaló a dos grandes malos como Ivan Drago (un chiflado boxeador soviético interpretado por el actor Dolph Lundgren) y Clubber Lang (un barriobajero muy chungo al que daba vida Mr. T).

Desde aquí lanzo una pregunta: ¿Por qué gusta más "El Luchador" de Aranofsky que Rocky Balboa si van más o menos de lo mismo?

Pero sigamos...las historias de ganadores sólo pueden interesar a Disney. ¡Disney! Que ha hecho, en realidad, una pasta contándonos historias de inadaptados: Nemo era un pececito minusválido, Dumbo un orejón, Bambi un cervatillo (¿O cervatilla?) cargado con el trauma de ver morir a su madre y, por favor, Ariel "La Sirenita" quería piernas...y sospechamos que también lo otro, porque seamos serios: la reproducción por huevos de los peces parece mucho menos placentera que la de los mamiferos.

El por qué ahora las películas juveniles están interpretadas por los malos de la película, capitanes de los equipos de beisbol o fútbol americano y las malvadas capitanas de los equipos de animadoras, es para mí un misterio que me he criado identificándome con los perdedores de las películas de John Hughes o, más allá de eso, con películas como "Tobi". Algunos de vosotros sois muy jóvenes y no fuistes traumados por dicha película, me explico: "Tobi" es una película dirigida por ese terrorista de los sentimientos llamado Antonio Mercero en la que un niño con alas (¡Como un angelito de Murillo!) intentaba ser normal y acababa siendo capturado por una mafia que lo exhibía como un freak de circo en el Parque de Atracciones. Al final (¡Atención spoiler!) el chiquillo se iba volando -literalmente-con una bandada de pájaros. Yo propongo que se haga una secuela en la que "Tobi" acabe electrocutado en una línea de alta tensión o envenenado por esos señores de campo que dejan estrictina mezclada con carne de pollo o alpiste para matar a "las ratas del aire". Por concienciar, sobre este crimen ecológico, digo.

¿Por qué tanta rubia saltimbanqui y tanto cachas con chupa ochentera en las películas comerciales actuales? Y mucho más cuando el sexo, no como en las pelis de los 90 u 80 donde siempre estaba más bien presente sólo hay que ver "Risky Bussiness" (una de las pocas pelis salvables de la filmografía de Tom Cruise) o "La Mujer explosiva", se ha convertido en un tabú de tamaño industrial. Qué desperdicio de juventud, ni un cochino botellón, ni tocar una teta por encima del jersey, ni nada. Una juventud bendecida por una salud de hierro y un incomparable mapa genético que, sin embargo, prefiere parecerse a "La Tribu de los Brady" que a una pandilla de bonobos...representación esta muy gráfica y muy al pelo de "Porky´s" o "American Pie".

Ayer tarde, tras el concierto de Joaquín Pascual (ex surfin´Bichos, actualmente en Travolta...no dejes de darle una oprtunidad), en el Centre Octubre de Valencia -llegamos tarde, pero lo que vimos fue emocionante- charlábamos sobre la imagen de los jóvenes en la gran pantalla de "Kids" o "Bully" (ambas del excesivo Larry Clark) a "los 400 golpes" (Truffaut) pasando por "Colegas" (Eloy de la Iglesia), "Clerks" (Kevin Smith) y llegando a "This is England" (Shane Meadows) discutíamos sobre si es más bonito perder o ganar -en la pantalla- sobre la inmensa senda de sabiduría del perdedor que comienza cuando uno es pequeño y acabamos recordando cantaores flamencos trágicos, futbolistas geniales destrozados, cantantes de discreto éxito, artistas callejeros que emocionan a pequeñas audiencias. Convinimos en que es mejor ser feliz todos los días que vender a tus amigos por alcanzar un puesto en el equipo de Fútbol Americano. Es muy posible que sólo Hollywood piense lo contrario...eso o es que pienso así porque soy gordo y gafotas. Por si acaso os dejo con una estupenda película sobre perdedores en dos partes: "Amici Miei" y "Amici Miei II". Y esta canción sobre el gustito de tomarse la vida sin prisas.







jueves, 16 de abril de 2009

Santitos no quiero...



Leido en la Tuituza...


"- O la del cura del pueblo de un colega en el sermón mañanero del domingo: "Hermanos, debemos amarnos los unos a los otros como Cristo nos enseñó. Recordad que todos los hombres son iguales ante Dios, que me he enterado que algunos feligreses tratan a los negros como si fueran gitanos"."


¿Somos así en España? ¿Mito? ¿Bulo? ¿Realidad? Me inclino por lo tercero. Recuerdo mucho a una tiernísima amiga de mi abuela que utilizaba la palabra "mongolito" para referirse a niños con Síndrome de Down como si aquella palabra fuera la máxima expresión de bondad, ternura y corrección política inventada. Esta señora se sentó una vez con mi abuela y comenzó a prodigarse en este monólogo:

-"Ay, que ver, la hija de la no se cuantas ha tenido un mongolito...¡Qué cruz! ¡Con lo buena que es! ¿Te sale un hijo mongolito y qué haces? Toda la vida ahí, cuidándolo, sabiendo que no va a volver en sí, el pobre niño. Aunque bueno, la verdad es que los mongolitos son mucho más cariñosos que los niños normales, no se van a ir nunca de tu lado y se mueren antes, los pobres, que una no sabe si eso es una condena o una bendición...".



¿Se puede ser más cabrón pretendiendo ser bueno? Pues se puede, se puede. Una amiga llegó un día a su casa y encontró a su abuela completamente aterrorizada frente a la televisión. Pensando que se había declarado una Guerra Termonuclear puso sus ojos en la pantalla para descubrir que se estaba emitiendo "El Príncipe de Bel Air". La mujer no perdía ripio de Will Smith y de Alfonso Ribeiro (uno me imagino que haciéndose el chuleta y el otro bailoteando) cuando ¡Ops! aparece en pantalla el Tío Philip y la mujer grita:


-"¡Mira, lo que hay que ver! ¡Un negrito con traje! ¡Negritos con traje! ¡Ya es que son como las personas normales! ¡Fíjate!".


Mucho más bestia a resultado la mala traducción popular que se hizo de uno de los pasajes más recordados del primer código de conducta establecido por el Duque de Ahumada para la Guardia Civil y que decía: "Se perseguirá a gitanos, murcios y gente de mal vivir". Entendiendo "murcio" como "aquella persona que se dedica al robo o al timo". Dani Wagman lo incluye, creo que erróneamente, en su columna de 20 minutos.es. Los murcianos se cabrean, con razón, cada vez que alguien les hace el chistecito. Los gitanos también, claro, pero más que nada por la literalidad de la frase.


El problema, claro está, reside en no poder esconder con nuestro discurso lo que realmente opinamos. Imposible. Además cada vez somos más incapaces. Miren si no lo que dijo Berlusconi a los afectados por el terremoto en Italia:


-"Tómenselo como un fin de semana de camping".

Il Cavaliere está, por un lado, intentando quitarle hierro al asunto y, por otro lado, dejando bastante claro que a él le chupa un huevo lo que pase en su país. Silvio es de esa raza de políticos a los que no les gusta que las cosas públicas interfieran en sus negocios y, la verdad, no le falta razón porque estoy seguro que es de los que piensa que si él no ha provocado el terremoto tampoco tiene que hacer nada por auxiliar a las víctimas. Algo demasiado corriente, últimamente, en la nueva clase política que sufrimos.


Manuel Cabada, un ínclito profesor de la Autónoma, hablaba del lenguaje como de un instrumento de comunicación pero también de conocimiento acuñando una frase estupenda:


-"Así hablan o escriben, así son. No se dejen engañar".


Ponía un ejemplo clave: Tarzán. Y decía lo siguiente:


-"¿Cómo va a ser posible que un tío blanco vaya a explicarle a los de las tribus africanas autóctonas como es la Selva? ¿No queda bastante claro en esta obra de aventuras la idea que en la época se tenía de los negros? ¿No son los blancos representados por un tío cachas de melena al viento que domina a los monos y a los cocodrilos mientras que los negros son unos enclenques que se asustan en cuanto ven una calavera pinchada en un palo?".


Con esto del internet y las nuevas tecnologías pasa un poco igual. Un par de lectores de este blog pagaron religiosamente un dinerete por asistir a dos akelarres guruísticos sobre la 2.0 donde se dieron cita los más granados intelectuales del negocio .com, todos ellos revestidos del prestigio y de la coba que, en estos últimos tiempos, se dan los unos a los otros para hacerse conocidos (es una bola de "tu me la cascas a mi y yo te la casco a ti otro ratito" que en términos empresariales suele llamarse "sinergia") y después de escuchar muchos términos como "killer app", "start up", "spin off", "pujanzas", "markets" y otras lindezas sacaron esta conclusión:

-"Joder, estos tíos/as saben menos que nosotros".

Habían ido allí confiados de que sacarían algo en claro sobre una cuestión muy sencilla: ¿Puedo usar la red como maquinaria de distribución de mi trabajo audiovisual y que sea rentable? Encontraron la "rajada", que no la "callada" que hubiera sido lo prudente, como respuesta y tras mucho discurso se volvieron de vacío.

Al final el lenguaje es la forma más rica de delación personal, lo que pone en solfa nuestros defectos, lo que nos desnuda ante los demás pese a que, normalmente, pretendemos que nos ponga guapos frente a los otros. Como decía una profesora mía del Instituto cada vez que un alumno/a se intentaba justificar con un puñado de buenas palabritas.

-"Uy, no...santitos no quiero...dime la verdad y no me enredes que no tengo tiempo".

miércoles, 15 de abril de 2009

Callejeros, ese semáforo moral...


Flipo con "Callejeros" (Cuatro) y acaricio la idea de que todos los que me humillaron en el patio del colegio acaben convirtiéndose en víctimas de este espacio humorístico-vejatorio de la cadena de PRISA. Sobre todo los que me llamaban "la niña" (vosotros los que tenéis padres fachas os quejáis de haber sido educados en unos pacatos valores judeocristianos pero no sabéis lo que es vivir con un par de progres que te obligan a llevar el pelo largo...vale, el mundo al revés) y los que se empeñaban en arrancarme los botones del abrigo y que, cuando me cambié a la koreana de color azul, me caparon el gorro. "Hijosdeputa" que diría la cinta de VHS.

A veces creo que sólo veo "Callejeros" por saber si alguien que me ha hecho la puñeta se ha convertido en el protagonista de uno de esos cortes de vídeo que se han convertido en dentelladas de hiena y que se dividen en dos grandes temas:

a)"¿Cómo cojones se puede vivir así?".

b)"¿Cómo cojones se puede vivir así...de ciego?".

Los que dudan de que los temas puedan ser todavía más chungos que no se preocupen: siempre hay miseria que grabar (en el caso "a") y siempre hay imbéciles lo suficientemente borrachos y/o drogados como para querer aparecer en el programa, pese a que el mismo ya ofrezca imágenes tan escalofriantes como estas...



Reconozco, en mi humilde opinión, todas aquellas cosas que han hecho famoso a este programa concentradas en unos pocos minutos:


1. Gente ciega (pandilla protagonista).


2. Cosas conseguidas ilicitamente ("Han visto a mi colega con el Eclipse -el coche- vale que lo ha pasao con la coquita -la coca- los gramitos, tal, tal...".


3. Desafío a la autoridad ("Mi colega tiene amenazá a tó la Policía nacional de Alicante" o "Oyeme, que tengo dos puntos pero me la comen" /A un guardia: "Escúchame, tu que eres policía ¿A que este coche es "marronero"?).


4. Macarrismos ("Me bebío en mi casa sinco botellas de Guait labe").


5. Componente "Alegría que no falte" ("Pues pa quitarnos las penas ahora que vamos a hacer, dos pollitos de coca, los cuatro porros últimos..." "Unos litros, lo que sea").


6. Colegueo con los reporteros ("¿Quieres trankis? Esto es pá dormir hermano...trankimazines"/"Grábame, si a mi no me importa...¿Quereis un reportaje de puta madre? Pues apunta aquí, mira, esto es coqueta").


7. Gente drogándose públicamente (En este caso en el mismo control de alcoholemia).


8. Secundarios de lujo con discurso ("Esto es lo más bonito del mundo, ¡Polen!")


9. Secundarios freaks (tipo borracho y con un parche en el ojo tirando la multa al suelo).


10. Expresiones chanantes ("600 euros, que no pasa ná, que esto se paga como agua de churros"/"El que saca la pistola pá enseñarla es un canguela").


11. Macarrismos varios ("Escuchame, nos queda coca pá enterraros a los dos, a ti y a ti"/"El placer de meternos aquí cinco, diez pollos de buena mañana que es como entra la coca")


12. Discurso populista ("La poli se mete, el presidente del gobierno se mete").


13. Discurso localista ("¡La gente de Muchamiel es la mejor que hay en Alicante!").


14. Un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado flipando en colorines y utilizando la terminología típica ("Hemos pasado por ahí y nos ha dado un olor a porro (...) hemos encontrado semillas de marihuana y unos gramitos de cocaína).


15. Actos de violencia ("Si saco la pistola te juro por mi hija pequeña que te pego un tiro en tó la pierna").


Pese a todo falta un punto que es el siguiente: Alguien gritando "¡Arriba Callejeros!" que es un mantra de los barrios marginales (y no tanto).


¿Qué fin tiene "Callejeros"? Pues en realidad, que nos echemos unas risas a costa de gente que está pasando transitoriamente (o no) fatiguitas. Es lo que Tom Waits definía como "un semáforo moral" en el fantástico monólogo que interpretaba en "El Rey Pescador" (Terry Gilliam, 1987) y en el que decía que hacía un servicio social por estar en la calle pidiendo limosna en el centro de una estación ¿Cual? Muchos de los que se cruzaban con él volvían o iban al trabajo pensando en mandarlo todo a la mierda, en cagarse en su jefe pero al verlo allí, sin piernas, en una silla de ruedas, pobre y jodido optaban por callar y seguir con su vida dejándole unas monedas e intentando así no caer en la más asquerosa de las miserias. Es posible que "Callejeros" sea ahora eso, un aviso para navegantes o, lo que es lo mismo, gambiteros pero, también, ahora que arrecia el endeudamiento con los bancos a los sufridos capitalistas de medio pelo (todos nosotros) que navegamos en la duda de saber si acabaremos en el arroyo de la vivienda social y la bolsa de comida de la parroquia.

Por todo ello, y preferentemente por saber como se vive en otros mundos que están en este, vale la pena echarle un vistazo a "Callejeros" aunque, la verdad, su capacidad informativa se circunscriba a descubrir cuáles son los derechos fundamentales de las personas:

Y la sorprendente revelación de una estudiante de medicina que nos descubre el palpable machismo de las leyes de tráfico quedando irresuelto el misterio de lo que había hecho bajo los efectos del alcohol:

martes, 14 de abril de 2009

Estreno de VU87 ¡El futuro ya está aquí!


Disculpas, disculpas, disculpas...


Me paso dando el coñazo sobre VU87 y resulta que el día del estreno no puedo postear que se estrena. Lo hago un día después. No importa porque los capítulos atrasados pueden verse en la página web oficial (http://www.vu87.com/). Por ahora, el capítulo de ayer no está colgado y persiste el episodio final de la temporada tercera. Paciencia, llegará.


Puntos a favor: VU87 es el programa más longevo de la TDT y, por lo menos, es el más arriesgado que se hace actualmente. Mezcla la historia de una videoblogger con piezas que ella misma va encontrando por aquí y por allá y que pueden ser desde cortos a testimonios de los espectadores. Si os queréis ganar unas perrillas sólo tenéis que mandar vuestros cortos y vuestras colgaduras a la página web y ganaréis 150 euros contantes y sonantes. No es mala cosa. Este año las tramas se han hecho bastante más complejas y se parte desde la cosa cotidiana para acabar en un final de esos en alto. Lo juro. Los actores están que se salen. El programa es muy bueno, excelente, acojonante, lo mejor que puedes ver...

Puntos en contra: Muchos de los guiones de la vida de VU87 están escritos por mí.


Una petición: Dadle una oportunidad al programa porque es muy bueno, en serio, os devolveré el dinero de la entrada si no os gusta...esto...bueno...es gratis...o sea que da igual...simplemente está bien y estoy muy contento con el resultado. Ahora sólo os queda juzgarlo.


Pues nada, todos los días (de lunes a domingo) a partir de las 00:30 (el horario varía, hay que estar un poco atento) podéis disfrutar de un nuevo episodio de VU87. Espero vuestro feedback.