Hay muchas cosas que serían mejores si se siguieran unos preceptos básicos. He aquí algunas mejoras que molaría introducir...


Hay muchas cosas que serían mejores si se siguieran unos preceptos básicos. He aquí algunas mejoras que molaría introducir...









Es un rapero sevillano (me imagino que de primera generación) que hace buenos todos los topicazos que de este al otro confín se han difundido sobre el rap y el hip-hop en nuestro país donde, por desgracia, se ha unido a la estética "chunda-chunda" del coche tuneado y el rollo poligonero más criminal.
Pregúntale a cualquiera de estos zascandiles quienes son 2Live Crew, Public Enemy, Bodycount, LL Cool J, Sugar Hill Gang, UTFO, Ice Cube o de actualidades como Mos Def, Dead Prez, Talib Kweli, Doctor Dre y algún largo etcétera que incluiría a blanquitos como Beasty Boys y ya verás lo que te contestan. Es más mi pregunta es: ¿Podrían contestarte? Me temo que no.
Es normal que el Rap haya perdido su esencia desde su tímida aparición a mediados de los 70; una expresión en forma de música, grafitti y baile representada por pobretones marginados de una generación criada por ex activistas negros de todo pelaje (Tupac Shakur era hijo de un miembro de los Black Panthers, la mamá de Mos Def era una de las caras visibles de la Iglesia del Islam en los tiempos de Malcom X, por ejemplo) ha podido ser rápidamente absorbida de mejor o peor manera por un sistema de producción musical esclavista enraizado por los primeros sellos musicales que comenzaron a vender única y exclusivamente música negra en lo años 50/60 cuyo mejor exponente es Suge Knigth, capo del potentísimo sello Death Row Records, cuya leyenda negra de haber colgado personalmente a Vainilla Ice por los tobillos desde la azotea de un hotel para "negociar" los derechos de su carrera musical lo acompañará para siempre. Pero también por marcas comerciales de todo pelaje que vieron en su estética y en su ética una forma estupenda de vender productos.
A grandes rasgos el hip-hop politizado, o más o menos con mensaje, ha dado paso a fantoches como Sean Diddy Combs (antes conocido como "Puff Daddy", encantado con liarse a tiros para montar un pequeño circo publicitario a la menor ocasión) o 50 Cent, más conocido por haber recibido disparos en la calle (una marca batida por James Blunt que sirvió como soldado en el ejército británico y sirvió en Los Balcanes) y tener un videojuego lamentable y una carrera como actor sonrojante.
El traslado de un mensaje que comenzó declarando su rabia contra el sistema ("Fight the power", Public Enemy, un himno) quedó, casi por completo, reducido a un canto al orgullo de haber nacido pobre y haber alcanzado el status suficiente de poder viajar en un Bentley mientras se disfrutaba de una botella de Cognac francés de 600 dólares la botella. Es en ese punto en el que el hip hop llega con más fuerza a nuestro país donde las letras han sido mal traducidas a una clase media bastante alejada de los páramos criminales de Bedford-Stuyvesant (barrio de referencia para la comunidad negra por ser donde han nacido algunos de los talentos del humor y de la música de los últimos años como Chris Rock o Dave Chapelle) y que reciben este mensaje marcado por el machismo, la violencia y el culto al Bling-bling (esas cosas doradas que a Mr. T le daban tanto punto) sin capacidad para digerirlo en su conjunto.
Siempre que veo a un rapero español me pregunto: ¿Cuanto duraría suelto por Harlem? Me temo que poco. Lo malo abunda y si quitamos de la lista a gente como "Violadores del Verso", "La Excepción ke confirma la Regla", "Mala Rodríguez", "Def Con Dos", "Xhelazz"... que si han entendido la capacidad del hip-hop para ser un vehículo de mensajes a contracorriente y no una sombra blanquecina de los hermanos de la East y la West Coast nos quedan tipos como Tito MC que gusta de ser una caricatura que lleva pistola de perdigones y se llama así mismo "negrata" mientras canturrea en un lavadero de coches. No es que falte pasta, es que faltan neuronas...
¿Tiene algo que ver esa música asquerosa que habla básicamente de "ser malote" y de "no me mires mal por ser como soy con esta demostración de fuerza?
¿Cómo puede decir alguien que vive en Sevilla, Barcelona o Madrid que ha recibido una educación más o menos normal, que tiene unos padres currantes, que come caliente en su casa,que se baja con los coleguitas al parque a echarse su medio porro y su tercio de birra cosas tan feas como "quiero follarme a algunas zorras" o "La policía me jode el rollo" cuando en su vida han sabido lo que significa la palabra "follar" y la policía, evidentemente, no los ha molestado nunca y creer que están haciendo canciones? ¿Alguien puede explicarle a alguno de estos muchachos algo de historia musical? ¿Algo al menos? ¿Alguien se imagina que ahora a los de Dakota del Norte les de por cantar flamenco y por decir que son toreros? Pues eso.

Siguiendo la máxima filosófica de que "hay otros mundos pero están en este" ambas series son fieles a las normas de la ficción pero, curiosamente, tienen un pie en el cine documental. 
En este caso la serie te muestra cómo introducirte en el tráfico de drogas pero, también, las consecuencias de jugar en el filo de la ley o, incluso, muy dentro de la ilegalidad: competencia brutal, mínimas garantías de no recibir una paliza o un tiro en la sien, camellos chiflados, clientes sin liquidez, cárteles mexicanos y, claro está, unos colaboradores que de servir para algo más que para pasar bolsas con droga de una mano a otra y recibir el importe exacto estarían trabajando en un almacén, en una tienda de informática o dando conferencias sobre la capacidad de la 2.0. Yo que vosotros no me la perdía.Videoclip no oficial de Bigott, un tipo de Zaragoza que está francamente loco pero que suena de maravilla. Esta canción se llama Trois J´taime y está incluída en su último largo titulado "FIN". Sobre la pista me han puesto mis primos los zaragozanos que, desde que fueron los primeros en ponernos en la pista de Héroes del Silencio (incluso creo que antes...ya que hablaban de Sidharta que fue el primer grupo de Bunbury) no nos han dejado de sorprender...ingratamente como en el caso de "Los niños del Brasil" pero, normalmente, siempre bastante bien. Y estos otros señores...
Se llaman Instituto Mexicano del Sonido (IMS) y son la caña de España...bueno de Mexico D.F., al parecer ya son más famosos que la leche pero, bueno, yo los he descubierto esta semana y me han quedado flipando colorines y dentro de poco serán incluídos dentro del imprescindible tracklist que me acompaña a todas partes.
Con estas dos recomendaciones ya podréis apagar un poco el eco del partido de esta noche para el que hago un vaticinio: Perderán los que jueguen peor y ganarán los que marquen más goles. Un análisis con el que se han forjado muchas carreras brillantes dentro del periodismo deportivo. Eso sí, con la música, ganamos todos...