lunes, 7 de marzo de 2011

Messina, no country for trainers


Sergio Scariolo la cagó en el Real Madrid. Se llevó una liga extraña, último partido en el Palau con un Djorjevic excelso y haciendo el yugoslavo, pero lo demás fueron todo escándalos. El último fue intentar largar a Alberto Herreros porque, como dice la norma, nadie puede brillar más en la plantilla que un entrenador estrella de esos brillantes. En el Madrid se ha sufrido a Fabio Capello y en el Atletico se sufrió con Sacchi (los dos italianos), todos los equipos en los que ha metido la mano Javier Clemente han sufrido el Síndrome de "solo una estrella en este equipo y esa estrella es su entrenador" y otros botarates con más o menos estilo han seguido esa línea de enfrentamiento entre el entrenador y sus mejores jugadores. 

Sabía que, más tarde o más temprano, Messina acabaría por hartarse de él mismo. Le está pasando a Mourinho en el equipo de fútbol de la misma entidad: vienen a España con la etiqueta de grandes, con la etiqueta de implacables, con la etiqueta de algo sentenciosos ante la prensa y, esos mismos pecadillos, le son devueltos y multiplicados por mil por unas entidades cuyos cargos directivos son capaces de creer que saben más que ellos, con una afición que puede ser más displicente que ellos y con una sensación general de que cualquiera puede hacerlo mejor que ellos. Bienvenidos a un país de irreductibles sabihondos llamado España. 

Nadie puede dudar del carácter algo tramontano de Messina, de que tiene ese rollo de megalómano detrás de una pizarra que ensayan otros megalómanos de nivel en la NBA como Phil Jackson. Tampoco de ese mismo caracter de "all mighty" que se ha gastado Mourinho o del que hizo gala Van Gaal que fue ridiculizado cientos de miles de veces por su obsesión por manejar los aspectos más bobos de la plantilla desde la forma en la que se colocaban en la foto hasta lo que comían sus jugadores. 

Todos ellos, todos los que he nombrado, se han llevado a matar con la prensa deportiva internacional sacando las garras en ruedas de prensa, cortando el acceso de los profesionales a los jugadores e intentando poner a cada uno en su sitio. Las agarradas de Messina con los medios griegos o las de Mou con los ingleses han sido históricas. Lo bueno de por ahí fuera es que, cada uno, tras la batalla recoge los bártulos y aquí paz y después gloria. 

No así en España donde jamás, y digo jamás, olvidamos una afrenta y donde cada equipo (incluso los de los deportes que parece que no tienen un especial seguimiento) sufren una acoso y derribo continuo desde la sala de prensa y llega hasta ese mundo ideal llamado "los despachos" que son un sitio raro y desconocido como "los mercados". 

España es un mal sitio para labrarse una carrera porque no es como el resto del mundo. No. Decimos que sí, que somos Europa pero...definitivamente no. 

Aquí todo el mundo sabe más que todo el mundo y, por tanto, no podemos permitir que nadie intente saber más que nosotros. Se llame Messina, se llama Van Gaal o se llame Quique Sánchez Flores. No importa. Nosotros, la gente, sabe qué pivot es el que mejor le viene al Estudiantes incluso más que su propio equipo técnico. 

La sección de baloncesto del Real Madrid es un enorme desastre. Desde la marcha de Plaza, mejor, desde la primera temporada de plaza, no se  han vuelto a ganar títulos. un Barça arrollador acapara todas las competiciones y, cuando no es el Barça, son equipos de presupuesto parecido (como el Caja Laboral) los que se llevan los laureles. El desfile de jugadores, técnicos, directivos y demás personal (y en el Madrid parece que hay mucho) es insuficiente para taponar la herida y da la sensación, la mala sensación, de que cada año la sección no es más que uno de esos famosos proyectos deportivos descabezados que proponía Jesús Gil en su Invicto Atleti. 

El primer año Messina, a sabiendas de que se le exigirían títulos, decidió tirar de veteranos. Fue un desastre no solo por la elección de los mismos si no, también, porque las expectativas no se cumplieron y, sobre todo, era un equipo demasiado poco físico para aguantar tres competiciones muy exigentes. Se acabó. No hubo manera de levantar el desastre. Este año ha habido un NO general a aumentar el gasto y a fichar a Ingells o Anderson (por precios que no superan el de un juvenil con vitola de futura estrella futbolera) que ahora militan en el Barça. ¿En medio? La dimisión de un director general llamado Antonio Maceiras que resultó absurda y la contratación de otro que viene con la idea de que un entrenador discreto y español como Pepu Hernández podía sacar petroleo de una plantilla menos competitiva. 

Soy fan de Pepu pero, sinceramente, sus mayores logros los ha conseguido con una selección nacional donde cohabitaban seis jugadores que militaban o militarían en la NBA(Pau y Marc Gasol, Juan Carlos Navarro, Sergio Rodríguez, Jorge Garbajosa, Calderón, Rudy Fernández...) y otras tantas estrellas nacionales al máximo nivel (Berni Rodríguez, Carlos Cabezas, Felipe Reyes...). No dudo de la capacidad pedagógica, de que Pepu entiende el baloncesto como me gusta a mi entenderlo (ataque rápido, desprejuiciado, fortaleza abajo, contraataque, corte...) pero necesita de algo más que de esas buenas intenciones. 

Y justo, para acabar de rematar el asunto, ahi tenemos a Jorge Valdano, ese señor que es el asesor deportivo de Florentino Pérez y que tiene en su haber todo tipo de fracasos como el hecho, insalvable, de que parece ser que nadie aprueba su gestión ni futbolística, ni baloncestística...lo que me hace preguntarme que qué narices sabe Jorge Valdano de baloncesto para recomendar que se reduzca el presupuesto, se de luz verde a este o a otro fichaje y cosas así. 

En medio de la decisión de Messina de poner tierra de por medio (en un momento bueno para él pero malo para la plantilla, protagonizando la enésima italianada) coexisten todos estos factores de enfrentamiento institucional, de echarle los perros de la prensa encima al técnico italiano y también algunos misterios como, por ejemplo, que Sergi Vidal o Velicovick que vinieron como estrellas apenas estén tocando bola. Y más allá de eso el hecho secundario más sangrante: Messina decide despedir a Jorge Garbajosa para traer a Begic y este, en lugar de marcharse, se queda en la plantilla pero sin ficha. ¿No es raro? ¿Ustedes se imaginan que los despiden pero los dejan en su sitio, sin trabajar, hasta que expira el contrato? 

No dudo de que Messina se ha confundido en algunos casos (en los anteriores, en algunos fichajes) pero lo cierto es que es feo contratar a alguien para hacer justamente lo contrario de lo que te recomienda y mucho más es darle menos presupuesto del prometido y, además, no dejar que lo gestione directamente. No dudo, tampoco, de que el silencio del técnico italiano es algo más que un signo de elegancia, es la señal inequívoca de que sabe que el Real Madrid de Baloncesto es una institución volátil, mal manejada y que suele tomar decisiones absurdas por lo que, no es improbable que, el día de mañana, se le vuelva a convocar para sentarse en el mismo banquillo como ya se hizo con George Karl. ¿Quien sabe? 

Este no es un buen país para venir con etiqueta de nada y, mucho menos, con la etiqueta de querer hacer las cosas a tu modo. Ahí está el ejemplo de Guardiola que se tiene que morder la lengua en cada aparición pública para que nadie lo acuse de querer ser más que el periodista que lo entrevista, más que el aficionado que ahora lo aplaude y, sobre todo, más que la institución que lo sustenta. Da igual que él sea el artífice de los éxitos, que él sea el que pone la máquina a funcionar todos los días, da igual que él sea el tío capaz de manejar la pizarra porque todos sabemos, y él que es muy listo también, que cualquier desliz le puede costar el cuello, el insulto y la marcha a un club extranjero. En realidad, los tratamos como a nada y siempre pensaremos que están ahí gracias a nosotros. 

Hacemos las cosas como nos viene en gana, desoímos a los expertos, preferimos tirar por la calle de en medio...y si así funcionan las instituciones más conocidas de nuestro país díganme si esto no es un reflejo general de lo que ocurre en otros estamentos. Así nos luce el pelo. 

jueves, 3 de marzo de 2011

El amigo Muamar


Resulta que el otrora dominable señor de Libia, Muamar el Gadafi, es en realidad un chiflado un tanto peligroso. Pese a que se aparecía por los países europeos con una jaima del tamaño de la carpa del circo Ringling para establecerla como su domicilio allá donde estuviera y rodeado de un séquito de mercenarios y de odaliscas vírgenes dispuestas a dar la última gota de sangre y morirse sin probar el único entretenimiento gratuito inventado por el hombre (o al menos el más entretenido), pese a su manía de regalar cosas inservibles como camellos o caballos a personas que no podrían subirse a ellos o a presentarse con otros presentes aún más chiflados (pero más útiles o fresquitos) como chilabas morunas o chancletas de punta, pese a que estuvo una temporada con la chungalera mental de convertirse en el adalid del terrorismo internacional patrocinando atentados de manera flagrante...nadie había caído en la cuenta de que el premier libio estaba como unas maracas. 

Ahora, que los libios se han cansado de sus cambios de humor, resulta que sí, que todos de verdad pensamos en Europa que era un loco, pero un loco de los buenos, de esos que dan alegría. Un "tontito" que diría la exigua Celia Villalobos. Un loquito de esos que se llevan un Oscar porque tienen habilidades especiales. En este caso no hacer raíces cuadradas así a las primeras de cambio y sin calculadora o contar cartas en una mesa de Black Jack, el caso de Gadafi era mejor porque tenía la llave de un jugoso botín petrolífero e, imagino, algo así como un territorio inexplorado donde podrían aparecer fosfatos o más gas natural. Ya ves, dejas que el sátrapa se pasee con su ropa decididamente fuera de onda, su cuento panarabista, lo rodeas bien de agasajos, le cuentas el tema de "ey Muamar, a ver cuando te democratizas que me tienes aquello como un serrallo" y le ríes las gracias, le dices a todo que sí, le pones unas medallas que pueda mostrar a la vuelta y, venga. 

Ha resultado que no. Que Gadafi es malo. Malo, pero malo. Un tío tan malo que incluso dispara y tortura a su pueblo. Que detrás de todo el archiperre este de hacerse el Sultán de verdad había un tío que se estaba creyendo el cuento. Toma que sorpresa. Un tío tan malo que te sale, a la mínima, con la excusa de Al Qaeda. Qué cabrón, jugar así con las víctimas reales, con el peligro real de Al Qaeda, jugársela así a los ex socios de Occidente que tan bien se han portado contigo, que te permitieron sentarte a su mesa y jugar a ser "el chico malo pero necesario". 

Eres malo Gadafi. Y ya no molas. No molas porque las dictaduras ya no son rentables y en la búsqueda necesaria de nuevos nichos de clientes, de gente a las que colocarles el muerto de nuestra dañada economía necesitamos otro tipo de gobiernos y, claro está, otro tipo de mercados. Necesitamos gente a la que apuntar en nuestros listados de atención al cliente. Necesitamos nuevos amigos en Facebook, nuevos tuits, más usuarios de Google y, coño, más gente que compre Iphones. Ya no te necesitamos Muamar. Lárgate, te dejamos irte con lo puesto: con todo lo que te permitimos arramplar durante estos años. Sin reproches. No habrá juicios, no habrá invasiones, no habrá condenas. Seguro que todo el dinero que tienes debajo del colchón le sirve a quien te recoja. En el fondo todo son ventajas. Búscate un sitio caluroso y llévate al séquito contigo. Tu tiempo ha pasado. 

Bien mirado Gadafi podría ser un perfecto concursante de un programa concurso de esos donde unas cuantas celebrities pasadas de rosca se dedican a bailar. Qué bueno. Belén Esteban, Carmen Martínez Bordiú y Muamar El Gadafi para mover el esqueleto a golpe de charleston aprendido de las clases del jovial Poti, el tío que le pondría buena cara y le sacaría algo bueno a Satanás. 

Nos salió mal en Afganistán, nos salió mal en Irak pero, cuidado, los europeos tienen la sensación  de que podrían hacerlo bien en el Magreb. No hay duda. Ahí está Berlusconi con las garras en alza pensando en abrir Telecinco en tres nuevos países, Italia pondrá las tetas, los desnudos, no hay una transición sin un aligeramiento de las costumbres, sin darse una alegría, un paseo por el lado salvaje. Nosotros soñamos con exportar los valores de nuestra transición y, claro, a Repsol YPF y a Telefónica pero sobre todo eso, los valores eternos de un cambio democrático que, si nos apuráis un poco, os permitiría quedaros a vivir en el mismo país que una vez jodisteis.


Muamar repite con nosotros: TODO SON GANANCIAS. Recogiste ferozmente durante años y ahora te toca descansar. Sí, es una putada eso de tener que renunciar al sueño de un mundo árabe unido alrededor de tu persona, es chungo ver las imágenes de la gente que una vez tuviste bajo tu bota quemando fotos tuyas (con lo que te costó elegir los fondos) pero, chico, todo tiene un final. Recuerda que no todos los sueños megalómanos se hacen realidad y que ya no tienes edad para resistir viviendo en una cueva como Bin Laden. Es verdad que dicen que Tora Bora está precioso en esta época del año pero, sinceramente, siempre nos engañan en esos folletos publicitarios. 

Ya ves, la gente se ha puesto tonta con eso de los derechos. Ya, es jodido, son egoistas los muy cabrones, los intentaste educar en la obediencia debida pero nada, no han hecho caso. Piensa que son todos unos ingratos que se empeñan en pensar por ellos mismos cuando tú sabes, y nosotros sabemos, que has hecho todo lo posible para evitar que pensaran en otra cosa que en salvar el culo y que no se enterara usía de que hacían chistes a sus espaldas o que le criticaban. La gente está harta, está harta aquí pues imagínate en un país que has esquilmado, en un país rico que te has empeñado en dirigir como si fuera tu parcelita. Pues no, se han dado cuenta de que vale la pena jugarse la vida porque los has metido en una situación en la que no tienen nada que perder y sí mucho que ganar. Culpa tuya por no haberles puesto una válvula de escape, un entretenimiento con el que perder el tiempo...un entretenimiento como comer todos los días. Eso hubiera estado bien. A lo mejor no tuviste que mostrarte tan inseguro y debiste convocar elecciones de cuando en cuando. Elecciones de verdad. A lo mejor la gente te hubiera votado. O no. 

Dicen que esto es un paso hacia adelante. Dicen que esto es un nuevo escenario en el que ya ni estás ni se te espera. Dicen que esto es el proceso natural que sigue la gente cuando se harta de escuchar siempre la misma cantinela. Dicen que la culpa la tiene Yoko Ono pero tu y nosotros sabemos que la culpa ha sido tuya y que este es un marrón que, alegremente, te vas a tener que comer tu solo. Nosotros estaremos en esta orilla esperándote por si quieres venir. Es verdad que muchos piensan que habría que juzgarte con dureza, aunque solo fuera por el asunto ese del avión que mandaste derribar cargado de civiles que, seguramente, no te habían hecho nada pero, ya te digo, estos son unos tiempos magnánimos con los refugiados de primera clase. Te dejaremos poner la jaima donde quieras, aparcar el camello donde quieras, te rodearemos de gente dispuesta a llamarte "Presidente" o lo que te venga en gana, de verdad. Somo así de majetes con los que nos han servido tan bien. En cierto modo, te seguiremos riendo las gracias. Vamos, que no encarcelarte es ya, de por sí, una gracia bastante buena. 

Antes de que esto se convierta en un océano de sangre borboteante, en una inane y dolorosa muestra de fuerza date el piro Muamar, experimenta con algo que te queda por experimentar: hacer feliz a tu gente. 

miércoles, 2 de marzo de 2011

Nazis, cosas de nazis, verdaderos nazis.


La edición de "Hitler=SS" un comic firmado por los franceses Vuillemin, Gourio y Gondot tiene el sospechoso honor de ser la única edición impresa de la democracia en nuestro país. Fue publicado por la editorial "El Víbora" y era, nada más y nada menos, que una recopilación de las tiras del mismo nombre originalmente publicadas en la mítica revista francesa Hara-Kiri en la década de los 80. Tras la denuncia de la asociación B´Nai B´rtih y la Amical de Mathausen  Damian Carulla, responsable de la editorial, fue llevado a juicio y perdió de tal forma que no se puede ni reproducir, ni vender esta obra en nuestro país desde los años 90. 

En Francia, tras tres juicios, "Hitler=SS" se puede editar y vender pero su reproducción en su formato original (tiras) en cualquier revista está prohibida y se puede vender pero no se puede exponer en un escaparate o tenerla a la vista del público. 

Cuando en los años 90 se produjo el escándalo yo tenía, decorando la carpeta, una historieta de Vuillemin en la que un neonazi bajito y listo le intentaba enseñar a un neonazi enorme e idiota como dibujar con una brocha una esvástica en una pared. La historia me hacía gracia por diversas razones pero, sobre todo, porque por los lugares donde me movía corría un chiste parecido de boca en boca: ¿Cómo pueden los  rapados escribir en las paredes con tantas faltas de ortografía? Cada dos por tres te encontrabas eso, una esvástica mal dibujada decorando un "¡AIL HITLER!" enorme y, un poco más abajo, otra esvástica de tamaño regular y un "¡VIVA FALANJE!" monísimo. Cuando estaba en el Instituto, en el primer instituto al que asistí, un compañero de clase llamado Adolfo (aunque no se lo crean había gente en nuestro país que le ponía ese nombre a sus hijos en honor del nazi de todos los nazis) me dibujó amorosamente una esvástica retorcida pero primorosamente tallada con la aguja de un compás y una leyenda que decía "BASES AUNTONOMAS" con su simbolito -una cruz celta- en el pupitre. 

Siempre me pareció absurdo que se persiguiera  Vuillemin en nuestro país cuando, curiosamente, nuestro país ha sido escondite de muchos nazis. Leon Degrelle, conocido como Tintín o Pequeño Hitler, vivió entre nosotros recibiendo todo tipo de homenajes muy poco velados de diversos correligionarios siniestros (comidas en restaurantes de El Pardo haciéndole el "pasillo chino" con el brazo en alto) y nunca hemos prohibido la edición de "Mein Kampf" (se sigue imprimiendo en nuestro país en varios idiomas para que pueda venderse de tapadillo en otros países). Es más, ni la parafernalia nazi está prohibida, ni tampoco está prohibida la parafernalia franquista que, a día de hoy, sigue vendiéndose con toda tranquilidad y sin ningún freno al igual que se permite el ejercicio revisionista de nuestra historia y, de hecho, hay autores y cadenas de televisión enteras dedicadas a ese revisionismo por el que reciben unos crujientes beneficios. 

A mi memoria vienen, vía Grace Morales, las historias del viejo aquel que vendía rollos nazis en la Plaza del Rastro de Madrid y cuyo tenderete era banderín de enganche de jóvenes cachorros ultraderechistas, punto de encuentro de nostálgicos y del niñerío habitual del Rastro que nos acercábamos hasta allí para ver gorras, insignias y todo tipo de bajoneces hitlerianas. Es más, hoy mismo, en la zona de Goya, en la entrada subterránea del clausurado "Pick Up" todavía existe un puestecillo donde se pueden encontrar desde cachondísimos DNI falsos de Franco, José Antonio y Tejero, pegatinas con el agilucho y otros objetos de memorabilia como esas teles de plastiquete que son visores de diapositivas que reproducen escenas de El Pardo o el Valle de los Caídos.

En un conocido restaurante especializado en cocido madrileño, hasta hace pocas fechas, el camarero te ponía en la mesa un vino&Gaseosa cuya botella llevaba ora la foto de José Antonio ora la foto del General Franco con el siguiente chiste: "Aquí solo se consume vino nacional". Ja, la risa. El cocido, por cierto, cojonudo, el vino peleón y malo como ya podrán ustedes entender. 

Es más sangrante, volviendo a las publicaciones, que el cómic MAUS de Art Spiegelman o la novela "El pianista del gueto de Cracovia" de Wladislaw Spilzman fueran miradas con lupa por algunos sectores de estos bienpensantes (quien dice algunos sectores dice "unos señores" como bien apunta Minchinela en el episodio de Reflexiones de Repronto "Llorar y llorar") por contener una crítica abierta a algunas personas judías que colaboraron con el nazismo formando parte de los órganos de gobierno y control pseudopolicial de los distintos guetos. Es normal, a nadie le gusta quedar como el malo de la historia (aunque sea por haber intentado salvar el pellejo frente a la barbarie) y, sobre todo, formar parte de ese grupo de "malos" que sobrevivieron al Holocausto frente a los "buenos" que fallecieron por estar mucho menos predispuestos a la supervivencia y a las malas artes que la misma conlleva como decía Viktor Frankl en "El hombre en busca del sentido". 

Muchas veces me he preguntado si esa conclusión de Frankl no arrastra consigo toda la mala conciencia del superviviente de la catástrofe que atormenta más a la víctima que al verdugo que siempre puede escudarse en la obediencia, el deber o, simplemente, la convicción de que obraba en conciencia o siguiendo los parámetros éticos y políticos de la época que le tocó vivir. Paradójicamente nuestro esquema mental parece más predispuesto a acatar la autoridad de forma ciega (aunque solo sea de forma transitoria) y, sin embargo, nos hace pensar en la supervivencia como en una decisión repleta de condicionamientos morales contradictorios. 

El humor, claro está, es una elección, como la supervivencia, a lo mejor uno de los condicionantes de la supervivencia, y por ello puede ser vapuleado con mucha más alegría que la política que, de algún modo que no llego a entender, se establece como algo intrínseco e indivisible a nosotros, algo que delimita nuestro comportamiento y nuestra visión del mundo. Como parte, por tanto de nosotros mismos, es intocable y del todo respetable, al parecer. 

Un chiste, bueno o no, siempre es una especie de distorsión y lo entendemos como tal. Cada vez más. Nos preocupamos porque el chiste tenga su momento y su lugar, por aislar esa distorsión en la comunicación, ese interin entre dos cosas importantes, a unos momentos determinados. Convendremos que, con cada vez más insistencia, se nos pide que colguemos nuestros chistes en el planning diario a una hora y en una fecha predeterminada para poner a los demás sobre aviso de lo que van a tener que soportar. Dentro de poco se nos invitará a avisar, antes de contar nada gracioso, sobre la naturaleza y la categorización moral por edades del texto de la broma para que los demás puedan prejuzgar si esta es adecuada o no. 

En los Estados Unidos de América la cadena HBO tuvo sus primeros éxitos ofreciendo íntegros los espectáculos de Richard Pryor que, hasta la fecha, solo podían ser ofrecidos en LP de vinilo o en cinta. Ninguna cadena se sentía lo suficientemente fuerte como para ofrecer un material cómico que hablaba sobre racismo, sobre relaciones sexuales interrraciales o consumo de drogas ni siquiera en unos horarios en los que los infantes estuvieran ya a años luz del "un globo, dos globos, tres globos". Carlin, Chapelle, Rock, David, Mooney y otros tantos han sido invitados especiales de la cadena americana para ofrecer estos shows de stand up sin pitidos, sin cortes y sin censura. El que quiera escuchar chistes disonantes o poco adecuados, moralmente ambivalentes etc. tiene que pagar por ello. 

La moralidad, sí, la moralidad de las nuevas relaciones sociales que se está estableciendo en Internet arrastra, por muy nuevas que se digan que son, la misma asquerosa moralina de antaño, es más, esta vuelve con más fuerza pero con nuevas etiquetas. Etiquetas delimitadas por la comunidad. Ohhhhhhhh. La comunidad. ¿Qué coño es la comunidad? ¿Qué narices es eso? ¿Qué consejo de ancianos la dirige? ¿Quien marca lo que se puede o no se puede decir? NADIE lo sabe pero está ahí, tan presente...

Esa comunidad, la de los internautas ciudadanos, es la que parece que exige que el humor sea lo menos disonante posible, que se mantengan las formas, que se observen al milímetro las reglas del juego...¿Cuáles son las reglas? Nadie lo dice pero, esperen, la moralina, espesa, negra y densa se expande a tal velocidad que da un poco de miedo. No molestar a la comunidad para no ser expulsado de la misma es algo que, necesariamente, tiene que acojonar a alguien que vive socialmente en dicha comunidad por muy virtual que esta sea. Eso es así. Cuanto más tiempo permanecemos en ella más nos damos cuenta de que es necesario ajustarse a las normas. Lo curioso es que todo el mundo, todo, todo, todo el mundo se niega a reconocerse como parte de dicha comunidad, se niega su existencia. Lo más sorprendente es que ya no se necesita gente que, haciendo el papel de uniformado, gestione de ningún modo a la comunidad porque son los miembros de la misma (incluso los que niegan su existencia) los que vigilan a otros miembros dan al botón de "me gusta" o no, monitorizan los comentarios, avisan de las disonancias y, sobre todo, de los comentarios a perseguir, de los párrafos a castigar y de los usuarios a los que expulsar. Ummmmmm, ¡CRIMENTAL!

Hagan la prueba y escriban, sin ironía, que están a favor de la Ley Sinde. Ya verán si la comunidad se les aparece o no. Digan que compran discos de Pau Dones o, mejor, que les cae bien. Digan que consumen cine español. Así, a la brava, sin poner iconitos. Ya verán, ya. 

Volviendo a los nazis y a las cosas de nazis, lo último ha sido lo de ese diseñador de moda llamado John Galliano. Diseñador de carrera brillantísima, tío hecho a sí mismo y crecido en el exceso estúpido de la moda 80-90 (Muglier, McQueen...) era una especie de Dios de la moda. Es más, nadie pensó que una marca tan elegante como Dior pudiera contar con semejante "locatis" como jefazo supremo. Posiblemente Galliano no tendría cabida en una empresa de seguridad pero, claro, en el mundo de la moda sus desplantes, chifladuras y demás excesos artísticos y sociales han sido recibidos con la alegría de un mundo que genera millones de euros en beneficios al año y se basa en lo pasajero, lo vacuo, lo mamarracho y lo estridente. No se me ocurre mejor personalización y a la vez mejor caricatura del rollo ese de la alta costura que el propio John Galliano, un chiflado que desfila vestido de torero, es definitivamente del club del pepino y viste como si abriera la ropa del armario todos los días y se tirara en plancha dentro para bajar a la calle a comprar el pan con cosas rarísimas puestas encima. El caso es que, al parecer, pues el hombre le pega un poco al morapio. Nada en contra, Galliano (aunque solo sea por su genética gaditana y gibraltareña) debe de estar predispuesto a la fies y tiene pinta de montárselo bien, de saber liarla, de ser el prota de un buen sarao. 

El pobre ha tenido la mala suerte de caer en una de esas trampas tan chungas que nos permite la tecnología: la camarita del teléfono móvil. Estaba el hombre tomándola en una terraza y vestido de Galliano cuando, evidentemente, es importunado por una gente que tiene alrededor y, visiblemente, mamado no se le ocurre mejor cosa que decir "Adoro a Hitler" para luego añadir un "tus padres y tu estaríais muertos" y luego un "el único problema que tengo con usted es que es fea". No esperaba otra cosa de Galliano, un tipo tan acostumbrado a la belleza, que vive en un  mundo donde lo estético manda, que acuse a los demás de ser feos como si esto fuera el peor de los pecados. Lo normal es que alguien hubiera tenido en cuenta las circunstancias del momento, que alguien pudiera haber podido sopesar que no lo estaba diciendo en serio, que estaba borracho o que le estaban tocando los cojones pero...¡no! lo interesante es que un tío famoso ha dicho que Hitler mola. 

Al final, la disonancia es recogida por la prensa y Dior, escudándose en el comentario, decide despedir al diseñador de ropa lo que, sinceramente, suena a buena excusa para quitarse de encima al personaje tras, me imagino, más de uno y más de dos incidentes de esos que provoca la gente que bebe mucho. No hay más que ver la estampa de un tipo famoso, solo, sentado en una terraza elegantona de un café parisino, vestido como un mamarracho, completamente ido y diciendo incoherencias para presuponer que A) no está pasando por un buen momento B)Tenía un día malísimo. 

¿Se puede pensar qué, de verdad, Galliano es un nazi? ¿Que ha leído "Mi lucha"? ¿Que militaría en un partido de ultraderecha? Es más: ¿De verdad sabe Galliano quién era Hitler? ¿Está al tanto?. No me lo creo, de verdad. Y el problema no es que yo me lo crea, es que tampoco se lo cree ni el SUN que es el periódico que ha publicado el vídeo de la discusión, ni los señores de la casa DIOR ni nadie que esté en este mundo y que conozca un poco al personaje. El problema es que todo esto es secundario: lo importante es lo otro, lanzar el conveniente mensaje de que no debemos decir ciertas cosas en público, de que no debemos importunar a los demás, de que debemos de ser políticamente correctos, no molestar porque...si un señor famoso y con dinero puede ser descabezado imagínense ustedes. La guadaña está levantada y los talibán de la moral les esperan a la vuelta de la esquina. Me imagino cuantos de ellos serán verdaderos nazis dispuestos a quitarnos el derecho a actuar como nos marque nuestro entendimiento. 

Nota del Insustancial: "(Don´t fear) the reaper" es una canción del grupo Blue Oyster Club que vio la luz, por primera vez, en 1976 y se convirtió en una clásico instantáneo. Habla de no tener miedo a la parca, yo les invito a ustedes a no tener miedo a expresar sus opiniones como les salga de las narices....ah, pero no me vengan con mierdas nazis, no las soporto. 

NOTA DEL INSUSTANCIAL 2 : A día de hoy, todavía, ningún medio ha pedido perdón a Nacho Vigalondo por lo de su polémica...la vida es así. 

martes, 1 de marzo de 2011

¡Ayúdense a ayudarse! (y de paso ganen unos euritos)


Me sorprendo mucho cuando me entero de que un colaborador de El País le ha colado a dicho diario un texto que no es suyo. Lo dice @elteleoperador en un twitt que, de esto, sabe un huevo y que lee el periódico al que le tengo hecho un absurdo boicot mientras no se me pase el cabreo por lo del amigo Nacho Vigalondo (por cierto, hasta la fecha, ni una maldita rectificación). La historia entera está aquí. 

Borja Vilaseca es un periodista de 30 años especializado en estas cosas de la autoayuda y el coaching. Eso de la "autoayuda" tiene mucha gracia porque, en realidad, parece que significa "ayudarse a uno mismo" pero no, porque para llevar a cabo todas esas técnicas tienes que comprar unos cuantos libros, asistir a algunas conferencias y aguantar algunas charlas. Ya sabes, mola eso de que te estás ayudando a ti mismo, tu solito pero, en realidad, no haces más que poner en práctica una serie de técnicas que te ayudarán, teóricamente, a mejorar tu relación con los demás y, más allá de eso, a ser más eficiente o, como no, a trepar más rápido y alzarte con el control de la empresa en la que trabajas y en la que tan poco se te valora. 

Desde que cayó en mis manos un libro de Paulo Coelho que alguien me vendió como la biblia moderna y que me recomendaran vehementemente un libro sobre ratones que pateando en un cubo de leche hacen mantequilla y no se ahogan y, en fechas más cercanas, alguien me sugirió que entrara en esa secta de la gente que se ha leído un libro llamado "El Secreto" he tenido siempre la misma sensación: aquello era una especie de mezcla intragable y mal digerida de las ideas más elementales y peor entendidas de la filosofía, la religión y la psicología universal puestas en el tablero de la forma más burda, estúpida y naïf que había leído nunca. Frases ridículas como "Ayudate a ayudarte" o "lo bueno atrae lo bueno" son, simplemente, proyecciones de una vaciedad propia de un mundo que no tiene interés ni en ayudarse ni, claro está, en atraer lo bueno. 

Me consta que muchas personas que objetan falta de tiempo para leer o para pasar más de dos horas de su vida delante de una pantalla donde estén poniendo una película que tenga más de dos giros de guión un tanto inesperados degluten esta especie de nueva ideología salida de la regurgitación de ideas de otros cogidas a vuela pluma aquí y allá como una especie de nuevo y moderno dogma. El que quiere ser moderno ni puede participar del todo en una religión organizada (porque dejaría de serlo automáticamente) y tiene que esconderse en esas frases tipo "hay una energía ahí arriba" o "Creo en Dios pero no en la Iglesia", ni claro está puede no estar con los tiempos y no ir tan rápido como los mismos para sentarse en un parque a degustar a Descartes o a Platón. Ufff, que puto agobio. Esa inequívoca mezcla de religiones y filosofías orientales, masters en dirección de empresas occidentales y ese punto del misterio misterioso de la energía que nos mueve y que mueve al Universo tan intocable, impalpable e incomprobable como la misma idea de Dios o de las ideas concretas es lo que ofrece cada uno de estas publicaciones y estos cursillos tan útiles como, por ejemplo, perder la tarde en asistir a una charla de Nueva Atenea o a una que de una organización económica piramidal. 

La purrela intelectual ofrecida y, en general, la cancamusa espiritual entregada a cambio de sus euros les permitirá ejercer como sabios en eso tan difuso que se llama "inteligencia emocional", "ley de la atracción" y otras tantas y tantas obviedades revestidas de profundidad. 

Es normal que a Borja Vilaseca, periodista especializado en este tipo de publicaciones y teorías, lo contratara un medio como El País (necesitado como está de cubrir todos los paladares, como si de una heladería Baskins y Robbins se tratara) y que, finalmente, fuera este periódico objeto de la naturaleza propia de la especialidad que Vilaseca preconiza ser entendido: un artículo donde, a modo de cocktail mal digerido, este periodista literalmente copia párrafos enteros de un vídeo de youtube con millones de visitas y otras tantas cosas más. ¡Claro! ¿Qué se esperaban? ¿Un pensamiento original? ¿La verdad rediviva en las páginas de su periódico? ¿Una inequívoca señal de luz que marcara un camino unívoco de triunfo profesional y personal? Pues no, como todos los maestros de la autoayuda Borja Vilaseca no ha hecho otra cosa que picar de allí y un poco de allá para hacerse la componenda. 

En este país, que es el despiporre y la guasa de la blasa, nos han crecido en unos años unos cuantos textos plagiados y unos cuantos autores cogidos en el renuncio. Pese a la diferencia entre ellos, el denominador común de los mismos ha sido una enorme caradura: Ana Rosa Quintana achacó a un fallo informático el hecho de que, en su libro "Sabor a hiel", se hubieran colado párrafos enteros de una novela rosa escrita por una autora inglesa superventas; Lucía Etxeberría dijo que el fusilamiento que había inflingido a la obra de Antonio Colinas y, más tarde, al psicólogo Jorge Castelló  era una "intertextualización" y, finalmente, Vilaseca que es mucho más 2.0 ha aducido que, lo único que ha querido copiando a otra persona era "democratizar la sabiduría" y que, opinaba, "que el conocimiento no es de nadie". 

¿Ven? He aquí un muchacho que opina que hay que democratizar la sabiduría...eh...a ver...no, vamos, que bien, que está muy bien que la sabiduría se democratice...o yo me he hecho un lío: ¿Que tiene que ver democratizar con la sabiduría? ¿Entiende Vilseca que "democratizar" es lo mismo que "hacer accesible"? ¿Qué diccionario tiene este hombre? ¿Nos está tratando como idiotas? Posiblemente. Si ustedes tienen tiempo pueden pasarse por el vídeo de youtube que Vilaseca ha plagiado (aquí) ¿Le parecía a Vilaseca poco democrático que el vídeo estuviera en una página de uso masivo que las tuvo que poner en El País para que llegara a más personas? Pero...eh...el caso es que Vilaseca no le contó a nadie de donde había sacado su artículo dando la sensación de que, cáspita, todo lo escrito había salido de su linda cabecita. Pues no. 

Ya que cobró por el artículo convendremos en que es bueno el intento de democratizar la cultura y, claro está, llevarnos un dinero por tan loable labor. Vilaseca cobró por un artículo que había copiado algo que, claramente, estamos en predisposición de hacer cualquiera de nosotros con un poco de tiempo. ¿Se imaginan que un diario de tirada nacional les paga dinero por transcribir vídeos de youtube? 

De intento de despiste fallido diría yo que es esa frase de que el conocimiento es de todo el mundo. ¿Lo es? Sí, claro, pero es que no hablamos de conocimiento si no de una obra intelectual ajena sujeta a una propiedad. Se que es difícil de entender pero es así: la obra intelectual pertenece a quien la crea y no es de uso público a no ser que su autor así lo permita. Incluso, cuando lo permite, hay que ser agradecido y nombrar, al menos, a la persona a la que pertenecen las palabras que usamos. Máxime cuando vamos a cobrar simplemente por transcribirlas. 

He aquí un claro ejemplo de persona que se lucra con la publicación de un material que le es completamente ajeno y que se escuda en el actual debate sobre la propiedad intelectual para utilizarlo de manera torticera escudándose en él para su  beneficio económico. Sin mediadores, sin intermediarios, sin grandes compañías dispuestas a sacarle las tripas a los sufridos consumidores. La idea de A pasa a B y B la publica quedándose con los beneficios íntegros. Reduciendo el debate a la mínima expresión del mismo se haya una verdad como un templo, o dos, de grande: hay gente que se lucra (mucho o poco) con el trabajo de otros haciéndolo, además, pasar por propio lo que es una especie de remate colosal a la cuestión. 

Sin duda achaco a la organización de nuestra prensa el hecho de que no exista un departamento encargado de comprobar las historias que se publican. Estos departamentos sí existen en las publicaciones anglosajonas y sirven, básicamente, a mantener limpia la imagen del medio y, claro está, a proteger a los lectores de perder su tiempo leyendo mentiras, falsedades o textos firmados por alguien que no es su autor. Es verdad que estos mismos departamentos no evitaron el escándalo de "New Republic" (una prestigiosa publicación política norteamericana) cuyo ambicioso reportero Stephen Glass estuvo publicando todo tipo de paridas durante 3 años o que Jayson Blair le colara 36 artículos falsos al New York Times entre 2001 y 2003 pero, al menos, sirven como una especie de salvaguarda moral de la prensa en general.

Muchos periodistas norteamericanos (juntaletras tan poco prestigiosos como Woodward, Cronkite, Jennings o Bernstein) se han quejado públicamente de que el debilitamiento o desaparición de estos departamentos de control de fuentes y prevención de plagios son la peor debilidad que muestras actualmente los medios lanzados a una carrera de búfalos en pos del titular que atraiga a más lectores como único fin por encima que el de ofrecer información veraz. 

Es posible que los contenidos que están por Internet parezcan piezas de casa ideales para colgar encima de nuestra chimenea, que todos podemos alimentarnos de ellos sin temor a que nadie reclame su autoría o su propiedad. Ese cuatrerismo intelectual de robar el ganado ajeno para revenderlo como si fuera nuestro es una fea práctica, una práctica asquerosa y lamentable, es pobre y no hace otra cosa que rellenar los bolsillos de unos cuantos trepas que, oh la lá, se creen más listos que la media y piensan que, nadie en este planeta, va a caer en la cuenta de que lo que escriben es, en realidad, parte de un vídeo con una audiencia millonaria o un trozo de un libro que ha vendido 4 o 5 millones de ejemplares. 

En realidad, el concepto de autor no es tan viejo. Apenas se lleva hablando de la autoría desde el siglo de Oro. Antes era normal que el autor se sintiera nada más que un miembro de una tradición literaria que no tenía empacho en revisitar una y otra vez a los clásicos griegos o romanos (que ya parecían haberlo inventado todo) pero es que, por aquel entonces, todo el mundo estaba ya avisado del truco. Esa, de hecho, sí hubiera sido una buena justificación para Vilaseca, algo que yo podría haber respetado: "Soy parte de una tradición, de una estirpe de mercachifles, soy un hijo de Coelho y nada más". Qué pena que, al parecer, Vilaseca solo sea capaz de entender un poco "El Principito". 

Por cierto, les he hablado de Jayson Blair, un periodista que le coló 36 artículos falsos al "New York Times": ¿Saben a qué se dedicó después de dejar el periodismo? Al Coaching. Ahí lo dejo, por si hubiera alguna duda.   

viernes, 25 de febrero de 2011

Filmbunker.net, la última frontera.



Un día se me acercó un tío en twitter y se produjo este diálogo: 

-"Me llamo @cabezabomba y quiero ficharte para mi proyecto molón: filmbunker.net". 

-"Por ser tú sólo te cobraré un millón de rupias y otro de szlotys y, además, quiero mi camerino propio con una estrella en la puerta con mi nombre, a Sasha Grey para discutir sobre filosofía existencialista, un mono vestido de oficinista y calcetines, muchos calcetines variados pero no de esos que vienen en packs de tres, quiero calcetines buenos, de los de antes, de los que se hacían a mano". 

-"Me parece justo. Pero no, solo quiero que escribas aquí". Y me dio un golpe en la cabeza con una especie de cabeza de reno que traía escondida desde su casa de Lincoln (Nebraska). 

El caso es que les he escrito esto de aquí. Es de "Las truchas". Una peli de José Luis García Sánchez que ganó un Oso de Oro en Berlín. Una fábula muy chunga.

Ahí la gente escribe de cosa seria. Cine raro, muy chungo, de ese que te tienes que vestir con un jersey de cuello negro y después de la proyección hacer comentarios muy ingeniosos. Hablan de películas que poca gente ha visto, rollos así, de gente elevada intelectualmente. Con títulos que hay que decir en el idioma original. Yo solo les ofrezco películas de reir y de pena a la vez y ya comienzan a mirarme mal, peor que los de las apis y las cookies. 

Esta también es una web muy bien hecha, muy bien escrita, se nota que hay nivel, que la gente controla...aunque no conozco a ninguno personalmente sus textos exudan elegancia, educación, control de la situación, sabiduría, en general, molonidad y saber hacer. Es una web que huele a colonia buena, de esa que solo te toca la naricilla y yo pongo el olor a churro y el rollo chusco, la baratería de la risa, la deformidad de la mueca. Soy el que estropea la perfección porque la perfección asusta, da miedo y hay que ponerle defectos a las cosas para que parezcan cercanas.  Como tantas otras veces me siento feliz de ser lo feo, es un trabajo que alguien tiene que hacer. 

jueves, 24 de febrero de 2011

¿Nuevo Estilo?


Siempre que leo publicaciones en Internet saco la conclusión de que todo el mundo tiene muy controlados los aspectos externos de la publicación, la forma de expandirlos, de hacerse publicidad, de abrirse un hueco, de darse a conocer y de darse bola en la maraña de las redes sociales. Al parecer todo el mundo es un consumado editor y, sin ningún problema, puede convertir tu pequeño planeta-blog en un lugar de referencia dentro de este complicado caos. 

Al parecer el que tiene una publicación en la red, implícitamente, tiene que arrastrar detrás de sí una especie de oficina de marketing (viral, presencial...lo que sea) para darse a conocer y abrirse un hueco a codazos entre los otros millones de escribidores que en la red son y están. 

Desgraciadamente, con la misma alegría con la que se expiden datos sobre audiencias, nichos y otra jerga técnica que, normalmente, pensaba yo dada mi experiencia solo manejan con total conocimiento de causa unas cuantas mentes preclaras del negocio editorial también se expende, de forma gratuita, un consejo básico: Internet es un nuevo medio y, por tanto, hay que amoldarse a él para tener éxito. 

No me cabe duda de lo primero, de la obviedad millones de veces repetida de que todo es nuevo y, por lo tanto, ha de ser vibrante, emocionante y complejo. Estas debieron de ser las sensaciones que tuvieron los exploradores españoles al enfrentarse al continente descubierto y no me cabe duda que también lo fueron para todos los que iniciaron la carrera espacial o, yo que se, la venta de periódicos. Lo nuevo, un cartel impoluto donde se lea bien grande lo de "NUEVO" atrae a muchas personas porque eso de la novedad, de poder decir "estuve ahí desde el principio" siempre nos gusta mucho aunque solo sea porque, después, hay que darle palos a los que llegaron tarde y a los que colgaremos el cartel de "advenedizos".

Me incomoda, me toca las narices vaya, que toda la monserga general de Internet esté dirigida principalmente a dos ideas básicas: 

1) La necesidad de formar parte de una comunidad como único método para relacionarnos. 
2) La creación de un nuevo lenguaje y una nueva forma de comunicación dentro de los infinitos límites de Internet. 

Lo primero me asusta por una sencilla razón: los que creen en la fuerza de la comunidad acaban por reclamar una sola voz para la misma y, de paso, un mismo discurso que consecuentemente anulará los discursos discordantes. No me invento nada, el peligro de la atomización, de reducir Internet y sus contenidos a una serie de metáforas sobre nuestra vida en común inducen a muchos a elevarse sobre el resto de mortales reclamando una voz y una especie de poder ("influencia" lo llaman para escapar del término con tintes autoritarios que alguien pudiera localizar en el campo semántico de la palabrita) no solo para apuntarnos sobre lo que está mal o sobre lo que está bien si no, claro está, para vendernos una serie de charlas y libros sobre el asunto y repletos de mensajes directamente patrocinados por todo tipo de empresas. Con vergüenza ajena asisto desde twitter, sobre todo, al cachazudo comentario de muchos ilustres mangarrianes que sin disimulo nos cuenta qué marca le ha mandado qué regalo a casa para, unos días más tarde, contarnos sus virtudes demostrando una incapacidad para el decoro francamente obscena. Sinceramente, deberían ustedes desconfiar de alguien que se vende por un móvil. Aunque solo sea porque cualquier empresa se ahorra un pastón en publicidad con estas estrategias tan burdas y tan 1.0.

Lo segundo es que es, simplemente, falso. Es decir, se utiliza la forma "comunicar" de forma ambigua y como perpetuo sinónimo de "informar" que es un truco muy de marketing: "comunicar" es un término neutro que vale igual para hablar del asunto de Libia que de las virtudes de una crema facial. 

Si uno de los caballos de Troya de la información en medios como prensa, radio y televisión ha sido la incapacidad para luchar porque la nota de prensa no se convierta en una estafa vendida como noticia en tiempos en los que el aspecto de cualquier web es de lo más profesional (aunque luego el contenido le quite la razón) parece que esta práctica publicitaria más vieja que la mierda ha encontrado un cómodo espacio. 

Hace pocos días el satírico "El Garrofer" publicaba esto de aquí. Lo bueno es que muchos tragaron el anzuelo y pensaron que era una noticia cierta. Con una vergüenza poco torera ninguno de los blogueros afectados por esta parida ha querido reconocer su error y, simplemente, se ha apresurado a borrar el contenido rezando para que nadie haya hecho un pantallazo. 

Es más, se alude continuamente a la inmediatez de Internet como algo positivo sin caer en la cuenta de que, del mismo modo, es un arma de doble filo de difícil manejo. Lo estamos viendo en las revueltas del Magreb donde con inusitada rapidez se publican todo tipo de bulos (Gadafi está en Venezuela, hay 300 muertos en la Plaza de la Revolución, Ben Ali se ha suicidado) que se publican como lo que yo llamo "intentos de noticia". La sola publicación de una noticia no confirmada reconociendo que no está confirmada y que es solo un rumor es algo a lo que se juega en la red y que salpica, desgraciadamente, a los medios de comunicación masivos. ¿Y si no es verdad? No pasa nada porque nos espera, a la vuelta de la esquina, otro montón de nuevas noticias tan atrabilariamente redactadas, tan repletas de nada, tan basadas en suposiciones, rumores infundados o interesados que no nos da tiempo ni  a digerir la falsa alarma anterior ni a a calcular qué cantidad de verdad hay en todo lo que se dice en ese mismo instante. 

Es precioso tener un medio de comunicación tan potente a nuestro alcance pero, también, como hacía Spiderman con sus superpoderes hay que tener siempre en cuenta la responsabilidad a la que te enfrentas cuando te dedicas a servir de eco de esto o de lo otro. 

Mi conclusión es que sabemos mucho de Internet, de como funciona el aparato, pero muy poco de rellenarlo de contenido que, en el fondo, es de lo que se trata. De hecho la definición de Internet como "medio de comunicación" se queda algo corta ya que, por decirlo de un modo burdo, el uso que cada uno da a su conexión ADSL dista de las de otros y tiene que ver con lo que hagamos por ella: ver porno, colgar fotos de amigos o colgar vídeos de youtube no parece algo que haga un medio de comunicación. De hecho que Internet se haya convertido en el clavo ardiendo al que se agarran los informativos televisivos dice mucho de lo corta que es la propia definición. 

Por otro lado, la necesidad de que cada bloguero se convierta también en su propio departamento de marketing, de distribución, de redacción y, a ser posible, de RRHH no deja de ser el sueño de cualquier empresario. 

Como no quiero dejarles así, con la duda, he hecho un pequeño esbozo, un aviso a navegantes (muy del estilo del que se hacen en otras páginas) con una serie de puntos sobre lo que creo que cada ser humano detrás de un teclado debería de plantearse antes de escribir un texto. Son estos: 

Se honesto contigo mismo y con los demás: Intenta aclarar las motivaciones que te llevan a escribir de algo. Da igual. Si la reseña del disco es de un amigo confiésalo. No pasa nada. Que la gente se haga las componendas que quiera luego en su cabeza pero si no lo dices alguien pensará que tienes un oscuro interés en publicar algo sobre un colega. Es más, si no conoces al artista pero te han invitado a un pase de una peli, te han mandado un disco o un libro puedes decirlo. Es una práctica normal. Si no te ha gustado es mejor que lo digas y, si no quieres incomodar a esa gente tan maja, lo mejor es que no escribas nada pero, por favor, no engañes a la gente. Eso es una mierda seca. 

El Medio no es el mensaje: No, no lo es. Lo importante es lo que cuentas, da igual que sea un hecho noticiable o un relato de tu niñez y da igual que lo escribas en un blog, en un fanzine fotocopiado o en un diario. La idea, lo que quieres transmitir es lo más importante y no tiene por qué ser diferente, ni estar escrito de modo diferente, ni usar trucos diferentes porque uses un medio digital. Se dice que los post tienen que ser cortos y concisos ¿Por qué? Es estúpido, es ridículo teniendo en cuenta que todo el mundo ansía un Ipad o un Kindle donde, vaya, va a guardar libros de 200 o 300 páginas. La extensión de lo que cuentas es cosa tuya y lo que cuentas también...nada más...Internet es un medio que te permite añadir un vídeo, una canción o unas fotos. Estupendo. Pero nada más que eso. 

No hagas que la gente pierda el tiempo: Si valoras tu tiempo, valora también el de los demás. Por favor, no publiques mierda o paparruchas sacadas de otros sitios. No hagas refritos lamentables, no ofrezcas mierda o parecerás nada más que una pequeña sede de otra web más grande.

Escribe para ti: Sí, suena idiota pero es lo mejor que nadie pueda hacer. Lo primero es darse gusto a uno mismo y, luego, por circunstancias que se me escapan dárselo a los demás lo que me lleva a...

NO te dejes joder por las críticas: Es complicado administrar las voces discordantes, los insultos, las disonancias. Lo normal es que toda esa respuesta inmediata de la audiencia haga que, aunque sea inconscientemente, te decidas a ponerte tu mismo la mordaza. No lo hagas. Cero. Escribe sobre lo que te de la gana. El que te lee lo hace porque quiere y no tienes ningún compromiso con ese lector que te pone a bajar de un burro. El día que comiences a escribir pensando en la gente que te lee lo vas a tener crudo. 

Las críticas están muy bien y sí todo el mundo tiene derecho a construir la suya o a tirártela a la cabeza pero, sinceramente, muchos de los que se dedican desinteresadamente a opinar negativamente suelen no tener ni idea, hacer una lectura selectiva del texto para encontrar todo aquello que les molesta y rebozártelo por la cara (muchas veces sin ni siquiera haberlo entendido) o, lo que es peor, esperar una reacción airada por tu parte con la que echar unas risas. Es por ello que, lo mejor, es poner cada crítica en observación y poco más.

Busca tu estilo: Es importante que vuelvas a leer el anterior punto. Busca una forma de escribir propia y ya verás como tendrás lectores. A lo mejor no muchos, o sí, pero al menos podrás seguir siendo fiel a ti mismo. Un estilo definido es, por lo menos, interesante y suele ser denotado como tal. 

Busca el tema bueno y, si no, dale una vuelta a lo que hay: Es importante elegir temas interesantes, desconocidos o poco conocidos y hablar sobre ellos. Vale, desgraciadamente, muchas veces no los hay y entonces tenemos que tirar del tema de moda: nada en contrar pero, al menos, hazlo desde una perspectiva interesante, intenta darle la vuelta, ofrecer una mirada desde otro punto de vista. Hace muchos años estuve de charla con Pepe Oneto y me contó que se encontraba en la tesitura de tener que hablar sobre la visita de Gorbachov a España. Temía que su crónica fuera como las de todos los demás y decidió salirse de madre y contarla desde la perspectiva principal del maletín con el código de lanzamiento de misiles que portaba el séquito del Premiere ruso. ¿No es acojonante?  

Y todo esto se resume en un solo mandamiento: 

HAGAN USTEDES LO QUE LES SALGA DE LAS NARICES
Y NO 
HAGAN CASO DE TODA LA MIERDA QUE CIRCULA POR LA RED
PORQUE COMO DECÍA WILLIAM GOLDMAN SOBRE EL CINE: 
"NADIE SABE NADA"
REPITO
"NADIE SABE NADA"

Un saludo y que tengan un espléndido día. 

Nota del Insustancial: ¿Se imaginan que Manos de Topo fuera un grupo como todos los demás grupo y hubiera aparcado su propio estilo para lanzarse a fórmulas más comerciales? 

lunes, 21 de febrero de 2011

La Defensa Ruiz Mateos



Allá por mis años universitarios a alguna de aquellas inquietas asociaciones de extrema derecha que pululaban por el campus atribuyendose la autoría de la famosa pitada a Felipe González (desde las antiabortistas hasta las vinculadas ideológicamente con la Falange Española) se le ocurrió la feliz idea de invitar a José María Ruiz Mateos para dar una charla aposentada sobre las dos cosas que más sabe el empresario jerezano: política y negocios. Bien debe de saber Ruiz Mateos, que fue feliz miembro de Opus Dei, que si que tres entes diferentes sean uno y trino a la vez es un misterio y entenderlo es una infinita demostración de fe, bien se pueden resumir estos dos pilares de la historia de Nueva Rumasa en una sola idea: escurrir (y muy bien, por cierto) el bulto y evitar así la ruina y la cárcel.

El acto, que en realidad, era un acto electoral para la candidatura de Ruiz Mateos a la Presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid o la alcaldía, no recuerdo bien, fue prohibido por el rectorado de la Universidad lo que no impidió que, en fecha y hora acordada, Ruiz Mateos se presentara con uno de sus famosos trajes cruzados haciendo la "V" de victoria para contar unos cuantos chistes sobre Rumasa, epatar al personal que lo aplaudía a rabiar y dar un mini-mitin desde una furgoneta que fue la guasa. Desde la aparición de unos autobuses de Seven Up que repartían botes de la gaseosa americana a diestro y siniestro nadie había conseguido reunir a tanta gente alrededor de un automóvil. Entonces, y ahora, pensé que esa broma de Ruiz Mateos nos estaba saliendo cara.  

Como ustedes saben allá por la Transición, la dos administraciones de UCD comandadas por Adolfo Suarez y Leopoldo Calvo Sotelo, se inhibieron a la hora de meter mano a Rumasa. Ya se sabía que, al igual que en el caso de SOFICO, cuando se entrara en el famoso holding empresarial iba a temblar el misterio, que las cuentas de la Seguridad Social (llegaron a los 73.000 millones de pesetazas de hace casi 30 años) subían todos los años sin que nadie se hiciera cargo, que existían irregularidades en las cuentas, en la contratación, que se manejaba mucho dinero B y que, por ende, el grupo Ruiz Mateos estaba, además, derivando dinero a cuentas suizas.

Los contactos de Ruiz Mateos (dentro de la Iglesia y dentro del propio Estado) sirvieron para frenar ese primer intento de intervención pero, claro está, también el hecho de que ni Suarez, ni Calvo Sotelo, se sentían con fuerzas de iniciar un proceso judicial que amenazaba con trasladar la tensión que se vivía en la esfera social a la esfera económica que ya tenía suficiente con la ominosa devaluación de la peseta llevada a cabo a finales de los 70. 

Como se suele decir: El expediente Rumasa se quedó sobre la mesa de La Moncloa cuando se marchó Suarez, permaneció ahí durante la fugaz legislatura de Calvo Sotelo y fue Felipe González el que se encontró el pastel nada más aposentarse en el despacho presidencial. El PSOE, que por aquellos años acumulaba a unas cuantas primeras espadas de la economía en su ejecutivo, fue el que tuvo que comerse el marrón que, en un primer momento, tenía todos los ingredientes necesarios para ser una de esas batallas de prestigio: Rumasa , el caso Rumasa, podía servir para mandar un claro mensaje a todos los empresarios que seguían saltándose la ley a la torera, iba a ser un caso ejemplarizante y, lo mejor de todo, asentaría las bases del camino a la modernidad, esa que decía que se habían acabado los privilegios. Corría el año 83 y la expropiación corrió a cargo del propio gobierno.

Miguel Boyer, ministro de Economía de aquel entonces, fue la persona indicada para ponerle las esposas a Ruiz Mateos y, como ya saben, aquello se convirtió en un desastre total y absoluto. La derecha, a piñón, cerró filas con el empresario convirtiéndolo en un martir de la causa y, lo que es peor, con muy buen tino Ruiz Mateos supo representar a la perfección el papel del hombre acorralado por el Estado. La cantidad de anécdotas casposas, momentos delirantes y artículos de prensa sospechosamente hagiográficos en el personaje no dejaban dudas de que, en realidad, Ruiz Mateos era un tipo dispuesto a echarle cara dura y con suficiente capital personal como para comprar voluntades y ejercer de fugitivo a tutiplén. El discurso no se alejaba mucho de utilizar sospechosas llamadas al "Pueblo", al uso de "cheka" por celda y la sorprendente justificación de que respondería ante el pueblo y no ante la justicia...por encima de ello la llamada al Altísimo y su posicionamiento como creyente frente a un gobierno "rojo" que lo "martirizaba", que lo "perseguía"...sin que se supiera bien si lo hacía por defraudar o por ser católico. 


Los sorprendente es que efectivamente se supo todo lo que estaba mal, se cifró cada delito y cada irregularidad, de hecho se acumularon tantas causas en una que era imposible no creer que Ruiz Mateos no era un delincuente pero, ah, la cuestión no era si Rumasa era un avispero (y no un panal de rica miel) si no las razones que habían llevado al empresario a saltarse la ley. ¿La defensa esgrimida? Me salté la ley pero también daba muchos puestos de trabajo. Toma. De pronto este señor tan loco de Jerez se convertía poco a poco en un Robin Hood que se comportaba como un delincuente económico porque era, en realidad, un jugador de equipo, un martir que se estaba sacrificando por los demás. Y así quedaron las cosas.

Ruiz Mateos obstaculizó su juicio cientos de veces con trucos bajoneros pero efectivos: contrató a unos abogados norteamericanos que no podían ejercer en nuestro país al no estar colegiados, pidió una especie de receso para reorganizar su defensa y, nada más comenzar el juicio, recusó a su abogado alargando más aún el asunto (el abogado se negó a trasladar la causa a otro letrado hasta que Ruiz Mateos no le pagara unas facturas atrasadas...lo que sonaba un poco a truco). Tras esto montó una fuga que él mismo contó en términos cómicos (una peluca de Harpo Marx, unas gafas, un motorista fantasma y una escapada frente a todos los periodistas que estaban a la puerta del juzgado...lo que sonaba a truco) que perseguía ridiculizar al Ejecutivo socialista (díganme si alguien puede escaparse de un juzgado sin pagar un solo soborno y delimitando un plan para ello un poco más serio), se vistió de Superman y, lo que es mejor, decidió presentarse a las elecciones europeas siendo prófugo de la justicia e, incluso, se permitió el lujo de grabar un mensaje en vídeo desde la clandestinidad pidiendo el voto para sí mismo y aprovechando los espacios electorales gratuitos para declararse inocente. Consiguió el escaño, por si hay alguna duda, y se convirtió en aforado, por lo tanto, no se le podía llevar a juicio.

Ah, también le dio una colleja a Miguel Boyer diciendo aquello de "que te pego leche" que tanta gracia nos hizo y que, en su renacimiento como empresario, usó como claimer para unos anuncios de bombones Trapa (decía aquello de "¡Que tatrapo, leche!"). 



La maraña de hechos encandiló a la opinión pública que veían a Ruiz Mateos como una especie de tío gracioso y simpático pero, más allá, como un hombre que se había vuelto un poco loco por la persecución de la que había sido objeto...y digo bien lo de persecución porque ese es el término más utilizado por la prensa para referirse al pulso que este hombre mantuvo con la Administración González. Lo mejor es que, pese a que decía estar completamente arruinado, poco a poco Rumasa volvió a primera línea cambiando esta vez bancos y grandes almacenes por el sector alimentario. Un producto familiar e inofensivo que era la teórica base de nueva Rumasa, un producto familiar e inofensivo que ya era sinónimo de este empresario que no tuvo ningún empacho en poner a su señora a los mandos de un club de fútbol familiar y obrero como es el Rayo Vallecano. 


Ni que decir tiene que, en estos años, los Ruiz Mateos no han pasado por muchas apreturas pese a que siempre dijeron haber estado "arruinados". Han mantenido su discreto y buen tren de vida y Nueva Rumasa se hizo con el control de Dhul, Clesa, Trapa, Cacaolat...todo muy dulce. Durante todo este tiempo Ruiz Mateos no dejó la campaña de limpieza de imagen y no era raro encontrarse con una avioneta con el enorme cartel de "justicia para Rumasa", carteles, pegatinas y, lo que es mejor, delicadas entrevistas a corazón abierto como la que la familia, en pleno, regaló a Pepe Navarro en "Esta noche cruzamos el Mississippi" en la que solo les faltó besarse a todos e invitar a Navarro a ser el padrino de alguna celebración familiar.



En todos estos años, pese al fraude y al delito, los Ruiz Mateos se han jalonado una estupenda fama: paternalistas con el obrero, sencillos en sus declaraciones, siempre tan limpitos, tan adecuadamente chistosos, tan seriecitos, tan bien casados, tan familiares, tan de perro, misa y ABC bajo el brazo, tan jerezanos y tan flamencos pero sin pasarse, tan de juerga sana, tan buenos...sin duda han representado el ideal familiar de muchos, muchísimos españoles que, córcholis, también dejarían de pagar impuestos si no pudieran poner pan sobre la mesa para alimentar a 14 hijos. Que también les gustaría vivir en ese idílico chalet rodeados de su descendencia. 

Desde hace dos años venimos viendo esos anuncios de Nueva Rumasa donde se invitaba a los ciudadanos a invertir un poco de su dinero en una empresa tan dulce, tan familiar y tan, en el fondo, maja. Una empresa respetable (sí, se decía respetable) que nos alegraba el desayuno y olé. El texto del propio anuncio no dejaba dudas de que, por el tipo de operación y sus especiales características, la inversión no pasaba controles de ningún tipo. No, no los pasaba. De hecho, si uno rebuscaba en la letra pequeña del anuncio o de esos fabulosos encartes que te encontrabas en la prensa de cuando en cuando te enterabas de que la inversión no estaba garantizada por Nueva Rumasa si no por una especie de empresa paralela. De hecho, si rebuscabas un poco, te enterabas de que muchas de las empresas de Nueva Rumasa (las que no tenían que ver con los lacteos) estaban derivadas a paraísos fiscales. 

¿Y qué? Nada. A ningún trilero de esos que se ponen con el cartón y la bolita en las inmediaciones de la Estación de Atocha se le ocurriría decirle al idiota que apuesta 50 euros que, en realidad, aquello era un timo pero a Ruiz Mateos no le importó decirlo. OK, quizás no es un timo como el del Trile pero, cuidado, que te estaba advirtiendo que aquel dinerillo, a lo mejor, no era una inversión segura. 


¿O no? Rebuscando un poco en el texto, en estas cosas hay que rebuscar, se me planteó la necesidad de entenderlo desde dos ángulos diferentes: ¿Qué quieres decir cuando dices que "la inversión no requiere del registro previo de un folleto en la Comisión Nacional de Valores"? A) Que, a lo mejor, ese dinero no sabes a donde va B) Que ese dinero "no está sujeto a control" y, por lo tanto, es una especie de inversión que se hace de espaldas a Hacienda, que forma parte de una partida de dinero que puedes invertir y no declarar. 

Volviendo al simil de la estafa: El que se cree estafador acaba descubriendo que ha sido estafado.

¿Se acuerdan ustedes el pollo que Ruiz Mateos montó con una empresa de seguros? ¿no? La empresa se llamaba Iberia de Seguros. El escándalo es del 98. Ahí el empresario mantuvo públicamente que rescataría a la empresa pero, simplemente, la dejó morir dejando a mucha gente en la calle. 

¿Saben que Ruiz Mateos acumulaba, de nuevo, una deuda de impagos con la Seguridad social de unos cuantos, muchos, millones de euros?

Y ahora en serio: ¿Se puede volver a construir un imperio mediático desde "la ruina total"? Pues parece ser que sí, pero sobre todo, lo que se puede conseguir es limpiar tu imagen y que, además, gente como Alfonso Arús (en uno de los vídeos está la prueba) diga de uno que es un ídolo, que es mítico y que no se cansa de verlo. El chiste sobre Ruiz Mateos ha salido bastante caro.

Lo sorprendente es que, teniendo en cuenta el recorrido y los datos sobre las empresas, Nueva Rumasa haya conseguido levantar en estas ampliaciones de capital 140 millones de euros sacados de los bolsillos de 5.000 españoles que, pese a las advertencias del propio Ruiz Mateos, no han tenido empacho en soltar casi 3.000 euros cada uno. ¿Le darían ustedes 3000 euros a este señor? A lo mejor ustedes no, pero como antaño, ya se están levantando voces a favor del empresario jerezano que, horreur, amenaza con volver a los juzgados y regalarnos un nuevo show mediático, esta vez, sin Boyer como receptor de los bofetones. Ya se habla de que la falta de liquidez se debe a que los bancos no han querido dar créditos e, incluso, en la neoliberal Intereconomía se clamaba el viernes por la noche por una necesaria intervención de rescate financiero a cargo del estado para, otra vez, salvar cientos de puestos de trabajo.

De nuevo, Ruiz Mateos vuelve a usar a los obreros de sus empresas como rehenes y exhibe el mismo discurso populista que ha mantenido en estos 30 años sin que a nadie se le ocurra, ni por un instante, pensar que a lo mejor no es bueno darle 3000 eurazos a un tipo que se viste de Superman por muy perseguido que se sienta por un Ministro de Economía. La chufla y la guasa, el chiste, ha costado a 5.000 incautos un dinero que podrían haber quemado en sus chimeneas, perfectamente. Piensen bien: 5000 personas. ¿Tiene el Rayo Vallecano tantos abonados?

Desde un punto de vista de marketing no hay duda de que la operación Ruiz Mateos le ha salido bien. El defraudador de la Hacienda Pública, el tipo que se llevó dinero a Suiza, que luego se aprovechó de los paraisos fiscales, que con mucha cara reclamó dinero al Estado por al expropiación de sus empresas no es en nuestro país un villano si no, por el contrario, un personaje del folclore popular que ha conseguido recaudar 140 millones de euros que, ahora, nadie sabe donde están. Bueno, Ruiz Mateos sí, pero a ver quien le pregunta.

En el ámbito social la figura de Ruiz Mateos inauguró un sistema de defensa que han utilizado otros. La escapada hacia adelante, el no dar marcha atrás, el no reconocer la estupidez como gestores, la incapacidad para hacer nada dentro de los márgenes de la ley ha sido esgrimida como escudo también por personajes como Mario Conde que, oh la lá, se aparece en Intereconomía exhibiendo sus armas ideológicas de destrucción masiva y hablando con toda tranquilidad sobre la justicia española o la economía del mismo país habiendo sido el culpable de uno de los mayores escándalos financieros de nuestra historia. Antes de eso, Jordi González en ese programa llamado "La Noria" ya le había permitido un enjuague de rostro en una de esas entrevistas en las que, aparentemente, se persigue encontrar "el rostro humano" del personaje. Apareció por allí Mario Conde como un corderillo que, tras haber probado las mieles del poder, degustaba ahora las maravillas de la poesía, se colaba en foros de internet para compartir versos y había metido "sus pocos ahorros" en un negocio de aceite andaluz. Un negocio pequeñito alejado de los canibalescos círculos de la alta economía donde tan mal se le trató. Incluso, maravillosamente, llegó a mandar un recuerdo a todos los compañeros de talego y a afirmar, muy adecuadamente, que hay más ladrones fuera de esos muros y peores personas que dentro pese a que, como ustedes saben, etarras, violadores, mafiosos y asesinos a sueldo engrosen las listas de presos en nuestro país ¿Por qué Jordi González no le preguntó donde vivía? ¿De qué vivía? ¿Había tenido que cambiar el chalet por el piso de 20 metros cuadrados? ¿Ganaba un sueldo trabajando como reponedor en un supermercado mientras memorizaba versos de Neruda o Machado?

Con Conde y con Ruiz Mateos, huelga decirlo, el dicho de que el tiempo pone a cada uno de nuevo en su lugar toma un siniestro significado.

En el asunto político ha marcado estilo también Don José María. Ahí tienen a los imputados en casos de corrupción (trajes, maletines, fiestacas, coches, relojes...) van a mantenerse en su puesto defendiendo a capa y espada el estatus, sin dar un paso atrás y mirando hacia el frente haciendo oídos sordos, defendiendo lo indefendible y dando razón a los que piensan que la realidad, pese a ser mostrada, deja a todo el mundo indiferente porque, por encima de los hechos que hayan protagonizado, nos mueven otros sentimientos que nos hacen mantenernos al lado del villano aunque este lleve, en una bolsa, la cabeza de un bebé.

Ya saben cual es la defensa: negar, negar, negar, luego reconocer pero negar, luego reconocer negando y echándole mierda al denunciante creando la falsa sensación de que es malo, de que lo mueven aviesas intenciones y, para más inri, generar la sensación de que es usted un delincuente pero un delincuente con corazón. Luego solo tiene que seguir negando, que seguir victimizándose, que pagar unos dineros a unos señores para que les pongan a ustedes bien delante de los demás y después seguir hablando de otras cosas, de las circunstancias del delito. Seguro que encontrarán a 5.000 incautos que les entregarán, incluso su dinero, para demostrarles su afecto. Ah, esta defensa, no es válida si el delito es pequeño. Es decir, si ustedes entran en un banco para atracarlo y les pillan no le vengan a juez con tonterías como es que no tuvo más remedio y que tiene hambre porque, sinceramente, se van ustedes a ir a la mierda aún más rápido si cabe. Para parecer inocente hay que pagarse el estatus de inocencia. Eso todos lo tienen bastante claro.

La broma ya ha durado bastante. El show, la segunda parte del show, ha terminado de forma abrupta pero, no se crean, los delincuentes y los malos gestores como los zombis vuelven siempre de la tumba. La invocación para que ocurra se consigue agrupando un estupendo grupo de seguidores. No hay más que ver es el increíble número de mensajes de apoyo que tiene en toda la red.

BOLA EXTRA: Les dejo un docu de Rumasa emitido por Canal Sur que alguien ha editado bajo el título "Arriba héroe!".