martes, 3 de junio de 2008

Mediocres y nada más.


José Luis García Sánchez decía una vez que España estaba gobernada por unos señores muy mandones que rápidamente te levantaban el dedo y te señalaban con él en plan acusador.

De mi coleto también me saco que estamos rodeados de mandatarios mandones y muy torpes. Líbreme el cielo de hacer una columna deportiva, que otros hay más preparados y puestos que yo en el tema, pero lo cierto es que los mandatarios deportivos son un reflejo estupendo de las peores artes del mal gobierno.

Hoy nos hemos enterado de que Pepu Hernández, el entrenador de la selección española, ha sido despedido de su cargo cuando sólo quedan unos pocos meses para ir a los Juegos Olímpicos de Pekín. Pensábamos hacer algo grande, quizás repetir el éxito del Campeonato del Mundo de Japón o nuestro segundo puesto en el Europeo. Ahora ya sabemos que será imposible.

Al parecer al buen presidente de la Federación de Baloncesto de nuestro país no le molaba Pepu y se lo ha cargado. Ya ven. Vendrá Aíto o quien sea. Que pena.

Gracias idiotas.

Desde aquí te lo decimos Pepu, eres y serás grande, de merengón a demente.

Hace unos días me enteraba de que Rafa Pascual, uno de los mejores jugadores del mundo de voleibol, había sido descartado por "cuestiones técnicas" de la selección española. Dijeron que estaba mayor. Pese a sus 41 años sigue en la élite mundial. Bueno pues nada, la selección que había sido campeona de Europa se quedó sin ir a los Juegos. Al parecer el mamarracho del seleccionador se llevaba mal con Rafa y temía que su presencia eclipsara su trabajo. Demasiado carisma. Adios Rafa, bienvenido fracaso. El seleccionador anterior abandonó su cargo por presiones federativas y trajeron a este idiota, mucho más dócil, claro.

Gracias idiotas.

¿Y qué me dicen del Presidente de la Federación de tenis? Pues nada, un tipo que se gasta la pasta de los contribuyentes en mandar SMS amenazantes a jugadores en la élite, a descentrarlos, a reírse de ellos.
Otro idiota.


Raúl no irá a la selección porque al seleccionador no se le pone en las narices. Da igual que haya cumplido con una gran temporada. Tampoco va Guti que estaba en forma. Ahora deja a Cesc en el banquillo y, después, selecciona a 9 jugadores que no tienen sus contratos resueltos. Los mejores tampoco tienen sitio en la selección de fútbol.

El otro día una promo de TVE decía "el equipo de Luis Aragonés"...¿Pero esto no era la selección española? ¡Ah, sí! Los que antes fueron "los chicos de Clemente" o "los machos de Camacho".

¿No les suena todo esto? Pues la próxima vez que se merezcan un ascenso por méritos propios o un aumento de sueldo y no se lo den o su empresa pase de ustedes a la hora de llevarle a ese viaje de compensación que se tenía merecido quizás debería de tomar nota de nuestro deporte y que se consuelen sabiendo que más vale caer en gracia que ser gracioso y que quizás sus jefes prefieran a un rompepiernas, a un "sí, señor", a un grasioso-grasioso, que a ustedes que se han estado batiendo el cobre. Es más, es posible que estén incluso pensando que su carisma es "too much" y que son ustedes demasiado buenos como para no estar en la lista de los reemplazables.

No les arriendo las ganancias, insustanciales.

PD: Por cierto, omito nombres de cualquiera de estos mamarrachos, claro.

domingo, 1 de junio de 2008

Curso de 1988




Ayer sábado estaba de celebración. Yo y estos de esa foto de ahí arriba que fue tomada hace 20 años. Eran mis compañeros de colegio. Con ellos pasé los cursos de séptimo y octavo e EGB.


Es difícil explicar el cúmulo de sensaciones que se produce cuando te reencuentras con gente a la que no has visto desde 1988. Es imposible explicar la ausencia injusta de José "Yares" que se mató en un accidente de moto cuando sólo tenía 20 años.


Todos estos que ven ahí forman parte de una generación educacional perdida preparada en una pequeña escuela de un pequeño pueblo sin muchos recursos pero dotado de un valor incalculable: unos esforzados maestros de escuela. Muchos de nosotros, entre los que me incluyo, supieron inculcar el amor por cosas tan tontas como la literatura, la música, el cine o las matemáticas.


Imposible también calcular el calado que dejan nuestras huellas al pasar por la vida de otras personas. Imposible calcular el peso de las palabras de afecto, de los abrazos, de los susurros, de las confidencias.


Ah, por cierto, me reencontré con grandes amigos con los que compartí los primeros cigarrillos y las primeras fiestas y, como no, con ella (ella, la más bella, que dirían los Burning...) también retratada aquí cuando ambos teníamos sólo 13 añitos. La historia de siempre, no se crean, el empollón enamorado de la princesa. Me dio corte decírselo pero para ella grabé mi primera cinta de canciones y escribí mi primer relato.





También con ellas...que están así de lozanas...


Han pasado 20 añazos y ayer el corazón volvió a casa dando tumbos...se les quiere...mucho...

These are the days of our lives (Queen)



Que bonito ha sido llegar hasta aquí...y lo que te rondaré morena.

sábado, 31 de mayo de 2008

Otra vez esa maldita realidad...

Solución de habitabilidad nº890
Durante un tiempo se pusieron muy de moda los cortometrajes que trataban sobre gente que vivía en casa de otras personas sin que estas se dieran cuenta.

Yo me acuerdo mucho de "Los Diminutos" ("nadie sabe donde están/pequeños seres bondadosos/Están viviendo con nosotros...") que era una serie de televisión que iba de gente mínima que vivía como las cucarachas y de las cientos de pelis de terror ("El sótano del miedo" de Wes Craven si no me equivoco)...

En todo caso el primer caso conocido de okupa desconocida es el de la famosa japonesa que vivía en el armario empotrado de un japonés de 57 años....

Joder, lo cierto es que a tenor del precio de los alquileres (el ladrillazo, si me permiten el jimenezlosantismo) no me extrañaría que muchos de nuestros conciudadanos eligieran este tipo de okupación silenciosa. Yo mismo sería una víctima propicia para dicha convivencia...yo veo a una japonesita pasando por mi espalda, abriendo la nevera y sacándose una lata fresquita y no digo ni pío. Primero porque una japonesa (bueno, lo que sea) hace compañía y, segundo, porque pensaría que tantos años de abuso han hecho mella definitivamente en mi cortex cerebral y que veo visiones. No sería raro, durante un tiempo creí que compartía mi habitación con un rabino ortodoxo, es verdad que fue después de unas pastillas que me suministró un simpático israelí en una rave. Es broma. O no.

A lo que vamos.


Después de lo dicho...¿Alguien se podría creer que las pelis realistas son las que hace Fernando León o son mucho más realistas las de Terry Gilliam? ¿Quién le iba a decir a la ex ministra de Justicia que sus minipisos eran en realidad una bicoca para muchos japonoides?


Aquí les dejo estas preguntas.

viernes, 30 de mayo de 2008

Hoy somos un poco más insustanciales


Los amigos de La Pierna Audiovisual han estrenado un videoblog llamado La entrepierna y, claro está, deberían ustedes visitarlo pese a su estado embrionario (a día de hoy).


No dudo que pronto será uno de esos blogs (o blocks) de referencia. Si no es así da igual porque sólo la capacidad creativa de esa entrañable muchachada está a la altura de su talentazo.


¿Qué les vendo muy bien? Yo les he vendido muchas veces y nunca me han negado el saludo (ni el vasito de agua reparador).


La pierna (bueno los que son Lapierna, La Pierna...bueno, siempre me lío) son responsables de programas de culto como VU87 (Antena 3 Neox), HeadF**ck (Calle 13) y algunos delirantes proyectos audiovisuales que de haberse hecho allende nuestras fronteras tendrían un huequito entre los corazones más avant garde de nuestro patio moderno y modernisssimo. Pero como son de provincias pues pasa lo que pasa.


Ya saben, si tienen algo que llevar a cabo y les sobran unos euros no me lo andaría ni pensando...valen cada maldito gramo de su peso.

Envejece usted, no las películas.


Ayer vi, por fin, la última de Indiana Jones. Qué quieren que les diga: flipé. No esperaba mucho, la verdad, La Niña Manson me había dicho que el final era flojísimo y me fío de mi hermana pero, yo que sé, para mi fue como volver a tener ocho años. Me vino a la memoria el cine Windsor (sito en la parte baja del Edificio del mismo nombre) y el olor polvoriento de su patio de butacas, las palomitas Gol y el casco de Coca-Cola entre las rodillas. Fue en ese cine donde vi por primera vez "En busca del Arca Perdida". También recuerdo los dinosaurios que poblaban La Castellana, estamos hablando del Pleistoceno...


En cierto modo acercarse a ver la última de Indiana Jones tiene más de ejercicio de nostalgia, de repaso personal, que de ir a ver una simple película. Miss Kiddo se pasó toda la película haciendo "¡Ah!" y "¡Oh!". Un servidor casi tiene un ataque de apoplejía cuando descubrió que la primera novia de Indiana aparecía en pantalla. Ni que decir tiene que ambos habíamos estado sorteando spoilers desde el día de su estreno.


Una vez vista no tengo ni idea porqué las reacciones han sido tan carnales y ha cundido la opinión generalizada de que esta "no es la mejor película que se podía haber hecho". Sinceramente creo, que como está el patio, esta es posiblemente la mejor manera de rescatar a un personaje mítico.


Para disfrutar de Indiana Jones, como de otras pelis míticas, lo mejor es desperezarse los prejuicios y meterse en los zapatos de un chaval y no decir ni una vez eso de "esta saga ha envejecido mal". Desgraciadamente para nosotros las películas son las mismas ahora que cuando fueron hechas, somos nosotros los que hemos envejecido. Algunos, por cierto, bastante mal, bastante peor que las películas.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Cine y aceptación de la realidad.


Ayer me preguntaba que quién era en realidad. Seguramente sea el tipo que se queda paralizado por la muerte de Sydney Pollack y al que no le salen las palabras para rellenar unas cuantas líneas de admiración. ¿Verdad que parecía buen tipo?

Era buen tipo hasta en Maridos y mujeres cuando reprendía a una novia demasiado joven y cateta empeñada en enseñarle a sus amigos (a los de él, catedráticos, escritores, filósofos) las bondades del horóscopo. Será que yo desconfío de la gente que me pregunta por mi horóscopo, el otro día me lo preguntó una chica. Le dije: “Sagitario”. Y me dijo: “Lo sabía, se te nota”. Soy Leo. Perdón. Quizás también sea el tipo que se ríe de esas cosas ante la desaprobación generalizada.

Me vengo dando cuenta de que, cuanto más descreído soy, más sensación de rechazo provocan mis opiniones. Quizás sea el tipo que decidió hace mucho tiempo que creer ciertas patochadas es perder el tiempo.

Es como ser vegetariano intelectual y lo digo porque yo reacciono también bastante mal hacia la gente que me intenta convencer de que comer carne es una especie de abominación contra la naturaleza. Por seguir con el rollo cinéfilo diré que siempre me acuerdo de Oscar Ladoire en Ópera Prima diciendo eso de “La vaca es la proteína”. Será que soy el doble (bueno el triple,. Incluso el cuatriple) de Oscar Ladoire.
Sentado una vez con una entrañable argentina le explicaba que para mi comer carne era como ocupar la plaza de omnivoro pensada para mí estructura osea y que no entendía como se podía censurar una actitud alimenticia en mí y no, por ejemplo, en un leopardo o en un león. Quizás sea el tipo capaz de estar diciendo tonterías a una chica durante horas con tal de no sentir esa sensación de vacío que se me pone en el pecho cada vez que vuelvo en el metro solo a casa.

Y ya que estamos haciendo paralelismos sobre el cine y la realidad les confesaré que a mi la crisis del PP me recuerda a las primeras escenas de Salvad al Soldado Ryan, aquellas en las que los marines tomaban finalmente las cotas de la playa y conseguían echar unas cuantas bombas incendiarias en un bunker de donde iban saliendo despedidos señores con uniformes nazis. Uno de los marines grita: “¡No les disparéis, dejad que se quemen!”. Quizás sea el tipo que espera que Spielberg vuelva a sorprendernos algún día con una película buena, buena, quizás sea el tipo al que la palabra “nazi” le hace más gracia del mundo y, sin ser del todo judío, sea capaz de hilar más chistes sobre nazis. Quizás también sea de esos que cuando pasan por la puerta de la Calle Génova entonen un silencioso y literario (nunca literal): “¡Arde, Arde!”.

Ellos querían un congreso nacional y, por sus pecados les concedieron uno...


También se me viene a la memoria el relato largo o la novela corta, nunca lo he tenido claro, que inspiró “¡Danzad, danzad, Malditos!” titulado “¿Acaso no disparan a los caballos?”. De Pollack, por cierto. La historia de un chungo maratón de baile en el que desesperados de toda índole luchaban por un premio en metálico que los hiciera huir de la misera del crack americano. No me negarán que lo del PP tiene cierto tufillo a maratón de baile o a Los Inmortales, bueno, más bien a su frase promocional: “Sólo puede quedar uno”.




También a la de Alien 4, aquello de “bicho malo nunca muere” y lo digo ahora que parece que Aznar tiene ganitas de volver por la puerta grande, en plan Cid Campeador o en plan marido despechado porque le han dicho a su señora que es de la vieja guardia. Quizás sea el tipo que ha visto demasiadas películas o quizás sea el tipo que le da demasiadas vueltas a las cosas.

También soy el tipo que flipa con esta frase de Homer Simpson: "Yo solo quiero que el tiempo pase muy rápido para volver a casa y tumbarme a tu lado".