lunes, 10 de enero de 2011

"No controles" y las cosas que nos gustaría hacer.


Hace muchos años Nacho Vigalondo decía que había muchos cortos "de hablar". Los "cortos de hablar" eran todos ellos en los que, de un modo más evidente, la narración avanzaba con el diálogo de los personajes. Una especie de comedia dicharachera, por decirlo de algún modo, que normalmente trataba de relaciones de pareja o, más bien, incidía con bastante masoquismo en una pregunta clara:¿Soy torpe y por eso estoy solo o estoy solo porque soy un torpe?

No diré, de todos aquellos años, cuáles eran los afamados guionistas que se dedicaban a este tipo de comedias ,más o menos quejumbrosas sobre la condición humana y más allá de eso la condición femenina (en tanto en cuanto todos éramos hombres), pero si que si te juntabas con uno de ellos afloraban en la conversación los mismos gustos, las mismas influencias, la misma sensación de no gustar a las chicas y, finalmente, una serie de anécdotas de fracasos sentimentales comunes que por ser tan coincidentes a veces te procuraban escalofríos.

Lo que más me ha gustado de "No controles" es, sobre todo, que me da la sensación de que sigue esa línea de pensamientos atormentados sobre el amor o, más allá de eso, la incapacidad para retener a nuestro lado al objeto de nuestros desvelos con una mezcla de torpeza sentimental, falta de atractivo y falta de seguridad en uno mismo que son las que no te convierten, ni de lejos, en eso que se llama Macho o Hembra Alfa. También en una cosa mucho más interesante: el miedo a la soledad. A encontrarte con que, de pronto, te has quedado como el solterón o la solterona a la que, indefectiblemente, van a acabar por apalancar en el primer cotolengo para ancianos un grupo de sobrinos malditos que solo quieren tu exigua herencia.

La peli de Cobeaga está, por discurso, más cerca de las películas de John Hughes que, generacionalmente, hemos tenido que mamar los que estamos ya más cerca de los cuarenta que de los treinta y, por tanto, le ha salido más amarga pero con ese punto un poco orgullosito del feo de la clase: es posible que ellos y ellas sean más guapos pero yo, de largo, soy mucho más interesante y puedo reírme de mí mismo.

Es ahí donde me falla un poco la peli de Cobeaga: Unax Ugalde es demasiado guapo. Nadie en su sano juicio, o con dos ojos en la frente (que hablen aquí señoras y gays) pensaría que Ugalde ha tenido problemas (en toda su vida) para lo que se conoce vulgarmente como "triunfar". Quizás,en esa dirección, te hubieras creído más a un Alejandro Tejería -un actorazo, no se como nadie se ha dado cuenta- o a incluso un Gorka Otxoa que en "Pagafantas" si parecía uno de los nuestros.

Por lo demás Alexandra Jiménez borda su papel y clava el trabajo menos agradecido de la cinta que es eso de ser la chica normal y, claro está,Julián López carga con el peso del chifladismo y, seguramente lo que es más importante, hacer una especie de división generacional dentro de nuestra propia generación: los que se parten el raca con Forocoches y creen que los cómicos, los buenos, hacen chistes y llevan tonos "cachondos" en el móvil y los que se han tragado eso de que hay otras formas de ver las cosas.

Por otro lado, lo que tiene de escalofriante el papel de Julián López (ese chungo Juancarlitros) es que expone, más o menos, a ese amiguito pesado que todo el mundo ha tenido que aguantar alguna vez, esa amistad vergonzante que solía venir por vía parental (el hijo de los mejores amigos de los papás, el hijo tonto del vecino) que no se si es algo que sigue existiendo en las relaciones actuales del personal. Es más, habla de ese momento de tu vida en el que no calculas muy bien la importancia de tu entrada en la vida de los demás y no sabes calcular tampoco el papel exacto que cumplimos en la vida de los otros.

Secun de la Rosa está también  muy bien (aunque Secun parece que seguro que cumpliría en papeles más dramáticos) y Miguel Ángel Muñoz se sale un poco de la estela de sus trabajos televisivos para bordar un papel de tonteras guaperas que, irremediablemente, me ha recordado a Peter Gallagher en "Mr Deeds" (Steve Brill, 2002) y levemente, pero con menos mala leche y más torpeza, a Matt Dillon en "Algo pasa con Mary" (Bob&Peter Farrelly, 1998).

En lo que es el conjunto armamentístico (o sea, el guión) "No controles" funciona de principio a fin aunque, curiosamente, me sorprende -y es pura apreciación- que se le haya metido la tijera para acomodarla a una duración más corta. Plagada de buenos gags y de buenos diálogos "No controles" sufre todas las coletillas propias de la comedia en nuestro país: es acusada de leve, tonta y sin mucho fundamento. Por suerte, y aunque somos pocos, creo que reir no es un ejercicio de estupidez ý hacer reir es un complicado trabajo que habría que agradecer mucho más de lo que se hace normalmente.

En definitiva "No controles" es una de esas películas que todos los que han dirigido alguna vez uno de esos cortos de "hablar", de esos de mostrar las carencias afectivas o las carencias propias para alcanzar el objetivo romántico (ya saben, ese ideal de "felices para siempre") han querido escribir alguna vez y, lo que es más importante, desde una perspectiva netamente generacional. Entiendo que, por su sensibilidad, esta película sea perfecta para ese montón  de treintañeros que somos los de la generación del "boom" de los 70 y un poco amarga para las hordas posteriores embebidas por la forma de entender las relaciones que tienen "Crepúsculo" o "3MSC" donde el amor siempre triunfa, donde los sentimientos siempre afloran y que no dejan duda desde el minuto 1 que todo va a terminar francamente bien y la platea quedará perfectamente contenta y agradecida por ver historias tan bonitas de gente tan irresistiblemente guapa...los que no hemos sido bombardeados por ese ideal tan publicitario y tan agradecido sabemos que, aunque se consiga, el proceso escuece un poco y merece mucho la pena contarlo.

domingo, 9 de enero de 2011

El sector duro


Creo mucho en la capacidad de las generaciones. No se me quita de la cabeza que los escritores del 27, salvo honrosas excepciones, no fueron apenas nada tras la Guerra Civil y que todo su potencial creativo (o por lo menos el más reseñable) se produjo cuando se juntaban y cuando mantenían relaciones personales y se reunían alrededor de cosas tan peregrinas como el 200 aniversario del nacimiento de Góngora. 

Creo mucho en recibir influencias de los demás y en reconocerlas. De hecho la persistencia de la idea de que el creador de cualquier ámbito es como una especie de ser mítico cuyo arte nace de la nada o del milagro es algo sospechoso de estar contaminado por el interés que parece haber en no explicar las cosas estas de la cultura. Yo creo en compartir y en departir como la forma más amable de alimentarse de las cosas que valen la pena. Es por ello que, sin que medie más interés que el de verse un rato, esté muy bien sentarse con gente que a primera vista es completamente dispar y ver que sale. 

Es como abrir una tienda de cerámica donde venderás cosas de Talavera de la Reina y piezas de la Bauhaus...no parece algo rentable, ni siquiera parece algo sensato pero, al fin, desde cierto punto de vista adquiere un sentido concreto y rico. 

Dos músicos, un cineasta que ha elegido ser novelista, un enorme periodista y un, bueno, un yo ejerciendo de Pepín Bello  sentados alrededor de una mesa, trasegando cervezas y haciendo eso tan madrileño de lanzarse a la bohemia sin  más interrupciones que eso que tener que salir de cuando en cuando a la puerta del local para fumarse un pitillo y ejercer de europeo...es molesto pertenecer a un continente tan caótico en algunas cosas y tan tiquismiquis en otras. Pero eso es otro tema. 

Es un placer poder compartir unas pocas horas con gente tan humana y tan brillante. Es un placer tener la oportunidad de que los días pasen un poco mejor, de que el trago sea menos amargo, de que la distancia hacia la orilla parezca más corta...es un lujo. 

Compartir, departir, aprender, escuchar y, sobre todo, vivir sin la sensación de estar sobreviviendo. Sin la sensación de estar intentando cazar frijoles con una escopeta de dos cañones. 

Ya digo que creo mucho en las generaciones pero, sobre todo, creo mucho en todos ellos. Ya verán que año 2011 van a proporcionarnos todos ellos. Que se sepa: dos discos nuevos y dos novelas. Ya verán. 

domingo, 2 de enero de 2011

"The tourist" y la enorme ilusión



Viendo "The Tourist" tuve la sensación de que su sinopsis central (turista despistado viaja a Europa para encontrarse casualmente con una misteriosa y bella mujer que lo mete en un enorme "embolao") estaba directamente sacada de una película muy chorra que vi en los años 80 y que se titulaba "Te pillé!" (1985) dirigida por Keff Kanew (el tipo de "La revancha de los novatos") y protagonizada por el siempre poco bien ponderado Anthony Edwards. Luego llegué a la conclusión de que debe de haber como cientos de miles de películas que vayan de lo mismo. 

No es una película muy original. Es más bien algo que no es nada. A los diez minutos mi colega Alejandro (las tres últimas veces que hemos ido al cine juntos nos hemos comido "Avatar", "Biutiful" y esta...no podíamos elegir peor) y yo nos estábamos entreteniendo en intentar identificar a alguien feo que saliera en pantalla o que no pareciera sacado de un catálogo de modelos internacionales y a no despistarnos demasiado con el generoso aspecto de Angelina Jolie que, como decía el Tonto de "La Vaquilla", tiene "una belleza sobrenatural" que impide, bajo ningún otro concepto, que se le puedan apreciar en ella virtudes de cualquier tipo ya sean estas humanas o interpretativas y eso que la Jolie se empeña en esas dos cosas con denodado esfuerzo. 

Lo demás, pues pura purrela, entretenimiento y un intento de hacer una película de esas de intriga clasicona y algo antigua sin grandes persecuciones en plan film de Tom Cruise. Es más, todo en "The Tourist" parece llamado a generarte placer del mismo modo que lo hacen esos catálogos de venta de lujo en los que se convierten los dominicales en estas fechas o las páginas de revistas de moda "up market": ponerte los dientes largos diciendo "lo verás pero no lo catarás". 

Una flojera algo pija y tontorrona dirigida, me imagino, no ya a entretener a un público poco exigente sino con la sagrada misión de encontrar al público más despistado y menos exigente del planeta. 

Es curioso que el director de la cinta, Florian Henckel Von Donnersmack, fuera el mismo que nos puso los huevos de corbata con la asfixiante "La vida de los otros" (2006) y que en esta ocasión se haya sumido en una película de estas características. Me imagino que esta es la película que todo el mundo tiene que hacer para, dentro de un año o dos, hacer lo que le de la gana. 

La peor reacción que nadie puede tener de una película tras haberla visto es que te deje sin argumentos ni para criticarla, ni para amarla. No hablo de eso tan falso de "hablar, aunque sea mal" sino de que una peli te pase tan desapercibida como para que no tengas nada ni bueno ni malo que decir de ella y prefieras volver a tus quehaceres cuanto antes. 

Nuestros quehaceres eran pocos ayer porque, la verdad, la nochevieja ha sido ardua. No se puede decir que fuera gloriosa porque ya estamos en un plan y en una edad en que las noches ya no son gloriosas porque te quedas sin capacidad de sorpresa pero sí decidimos dar el paseito de rigor por el pueblo para ver como estaban las cuerpos y si se habían notado demasiado los efectos en la Zona Cero. 

Alejandro, a los mandos del coche, comienza entonces a filosofar: 

-¿Tu te imaginas que vas en un tren y te pasa lo que al tío ese?
-¿Quieres decir a mi? Lo primero que haría sería pasarle la mano por la cara para comprobar que, efectivamente, la pobre está ciega. 
-Incluso con una tía más normal que Angelina Jolie...
-No, no me lo imagino, es difícil que te pase una cosa así. Bueno, es imposible, pero la gente necesita ver historias donde pasen cosas así. La gente se enamora de los compañeros de trabajo, de las camareras de los bares, de las vecinas, de las amigas, de las amigas de las amigas, de la gente que tiene cerca...todo eso es menos apasionante que un encuentro furtivo en un tren...
-¿Tu te imaginas que una actriz famosa se enamora de ti?
-No tengo tanta capacidad de imaginación. 
-Pues yo creo que sería un lío, un lío tremendo...lo de "Notting Hill", por ejemplo, tu te ligas a Julia Roberts y, a ver, qué hablas tú con una tía así, como la entretienes, de qué hablas...
-Pues no tengo ni idea.
-No, si en el pueblo iban a flipar...ya ves, presentarte con Scarlett Johansson. Durara mucho o poco siempre les iba a quedar una duda acojonante...
-¿Cuál?
-Saber qué narices tienes para haberte ligado a una tía así. Una relación efímera en el tiempo pero que iba a quedar para la historia...pero no podría durar...o sí. 
-No creo que durara mucho ¿Qué hace una moza que trabaja en Hollywood enamorándose de un tío que vive en un pueblo de España? ¿Descubrir el Mercadona? ¿Ir a tomar café con tu abuela?
-¿Cuanto duraría una relación así? 
-No lo se, muy poco...una semana, lo que tarde en ver el conjunto artístico-arquitectónico y en aceptar otro contrato para hacer otra película. No creo que te pudieras ir con ella ni a los Oscars...tendrías que pedir una semana de permiso...yo que se...
-Pues yo creo que esas cosas pueden ocurrir y pueden durar. Es un lío tremendo pero me gusta pensar que esas cosas pueden ocurrir que la gente se enamora porque sí, que las cosas pasan porque sí, que la ilusión mueve las cosas. 
-¿Todavía te dura el pedo de anoche, verdad? 
-No, que digo que hay que dejarse engañar, que es mejor no negarse a pensar que las cosas buenas le pueden pasar a la gente...si no tienes eso, ¿que te queda? Nada. Es que estoy harto de que todo sea un bajón y caras largas. 
-Es que es el momento que nos ha tocado vivir. 
-¿Y qué? Pues que se joda el momento. Que le den por culo al momento...lo importante es que no te quiten la capacidad de que mañana pueden pasar cosas mejores. 
-Angelina Jolie o Scarlett Johansson son algo mejor que "cosas mejores". 
-¿Y por qué iba a dejar de pensar que las cosas mejores no nos iban a pasar a nosotros? Piénsalo. 

Me quedo callado. El pueblo está vacío por completo. Las vacaciones se terminan. El coche circula hasta la puerta de mi casa. Después de otra charla intrascendente me bajo y me quedo solo en la acera. Hace un poco de frío. A mi amigo Alejandro lo llamamos "El Obama blanco", ya saben ustedes por qué. 

viernes, 31 de diciembre de 2010

Los viernes son de mis apis por tus cookies


Termina el año 2010, que pena...no en serio, menos mal. Este año ha sido a la edad contemporánea lo que 1492 supuso para los indios arauacos: un no parar. 

Bien, ya he colgado el post que todos los viernes me solicitan los de mis apis por tus cookies. Son una gente sin corazón que me obliga a escribir todo el rato y me tienen esclavizado. Sospecho que me tienen allí para que todo el mundo diga "mira que buenos son estos chicos y chicas escribiendo y mira que pedazo de hez de persona tienen escribiendo los viernes" o eso o es que les dan subvenciones por mantener en plantilla a discapacitados mentales. 

Les he escrito esto de aquí. 


Incide en el tema ese de qué pasa con la cultura...como si yo lo supiera, yo solo hago caso a un simio que se llama Sparky que vive en Vigo y sigo los dictados de las ondas cerebrales que me envía la SGAE a través del chip que me implantaron en el Area 51.  Tiene sus ventajas porque a veces se lían con la señal y en lugar de recibir el típico mensaje subliminal malrollero tipo "mata al presidente de Malasia" se les cuela la FM interna y puedo escuchar todas las canciones de Karina. No se lo digáis, hay un vacío legal y no saben si eso es descarga ilegal o libre intercambio entre Teddy Bautista y yo. 

Ya me despido, no les aburro. Gracias por seguir confiando en los desvaríos de Mi Vida Insustancial, gracias a ustedes sigo manteniéndome firme en mi decisión de caminar ligero y sin equipaje hacia el acantilado de la estulticia. Recuérdenme como el imbécil incapaz que siempre fui. Un abrazo enorme, ya ustedes saben si le los reparten y como.

Que el 2011 les sea propicio y, por favor, esta noche consuman con responsabilidad no vaya a ser que, con la tontuna, me lleguen a casa canturreando como bobos y retirándole el tratamiento de usted a la autoridad. 

Ahí arriba les dejo una perlita musical del Sr. Chinarro titulada "Tímidos". 

jueves, 30 de diciembre de 2010

No te vayas todavía, no te vayas por favor...

Tenemos un país que es muy gustoso de reconocerle a los muertos todo lo que les negamos en vida. Los muertos, los pobrecitos míos, como no pueden quejarse van de camino al cementerio recogiendo todos los parabienes y halagos que no les fueron reconocidos cuando respiraban. 

Este ritual de la purificación  repentina tras el fallecimiento se plasma a la perfección en la popular sevillana "cuando un amigo se va" popularizada por el cuarteto Amigos de Gines. Ya saben, somos así de raros que cuando estamos en lo álgido de la velada, cuando el rebujito nos circula a toda hostia por las venas y más indefensos estamos en caer en manos de una de esas lacrimógenas borracheras lloronas (previo paso por la exaltación de la amistad) siempre tenemos espacio para que, en medio de la francachela y el despiporre, alguien se marque la popular tonada que acompañó a Chanquete en el episodio de su fallecimiento (ustedes piensan que la canción era "El final del verano" de El Dúo Dinámico...pero no, esa era la del último episodio de Verano Azul en el que Chanquete ya había palmado) como para que todo el mundo sepa que nos acordamos de los que ya no pueden disfrutar de un fino y dos buenas tapitas por no estar. 

Al final de CNN+, sinceramente, solo le ha faltado una turbamulta cantando el "no te vayas todavía" para celebrar/protestar su fallecimiento público. Es lo que nos pedía el cuerpo. Una sevillana, tan española, una canción, tan sentida, que ponga a cada uno en su lugar y, sobre todo, que exprese de una manera tan bella (y tan nuestra) los profundos sentimientos de tristeza que se han apoderado de todos nosotros al enterarnos de que el canal de noticias echaba el cierre. 

Una mierda. Y disculpen, por si acaso los del fondo no lo han oído: una mierda. 

Si no hay nada más alejado del sentimiento de pérdida que marcarse una sevillana que verbaliza las sensaciones que uno tiene ante la desaparición de un amigo, es decir, uno está pedo y de fiesta y no tiene una idea mejor (estando borracho) que lagrimear un poco agarrado al vídrio, no hay nada peor que disgustarse por la pérdida de CNN+ y echarse las manos a la cabeza cuando, en realidad, nadie había reparado (ahí están las audiencias) en la presencia del estupendo canal de noticias. 

Ahora, que parece que todo el mundo tiene un master en economía y en dirección de empresas, y con franquísima ignorancia demostramos ante los demás que todo lo que ocurre es una cuestión "de los mercados", resumiendo en esa sencilla pero críptica frase todos nuestros (ínfimos) conocimientos de como está el patio y nos empeñamos, más que nunca, y por pura burrería y desinformación de justificar todo con un sencillo "vendes o mueres...esto es así" a muchos les será fácil despejar la X de la ecuación que responde a la pregunta de ¿Cómo es posible que el canal de noticias más prestigioso de noticias desaparezca de nuestro país? diciendo que todo es una cuestión económica. Ya saben: poca audiencia, pocas ganancias, mal negocio. 

Pues no. Desgraciadamente no es así. Que CNN+ no sea un buen negocio en nuestro país tiene que ver con nosotros y con nuestra educación, con nuestros prejuicios a la hora de desechar desde donde queremos ser informados. Y eso es malo. Es una pena. 

Los más raciales del país se escoran diciendo que "Spain is different" y que, por lo tanto, nuestro mercado es tan diferente al del resto del mundo que es normal que una apuesta tan directa por la información pura y dura quede fuera del sistema de valores y de la elección de los españoles. Yo digo que eso es una falsedad como otra cualquiera y que, en realidad, es nuestro desinterés por la información lo que provoca que cadenas como esta no tengan cabida en nuestra parrilla. 

Los que crean en el karma estarán de acuerdo conmigo en que lo que le ha pasado a PRISA con CNN+ tiene cierto olor a venganza y a historia ya contada: años ha, Jesús de Polanco adquirió Antena 3 Radio para hacerla desaparecer y eliminar la competencia convirtiéndola en una cadena de música clásica que pasó a llamarse SINFORADIO...paradójicamente parece que Berlusconi se ha tomado revancha por las fotos de Villa Certosa convirtiendo CNN+ en  el canal Gran Hermano 24 Horas. La misma franja que contenía información y era la casa de enormes profesionales del periodismo será ahora el lugar por donde transiten jambos y jambas a medio educar soltando patochadas. 

Echen cuentas: De 6 cadenas nacionales, 2 son estatales y de las otras cuatro el 50% va a quedar en manos de Don Silvio Berlusconi. No está mal, ni mucho menos. Vamos avanzando, está claro. 

Al menos algo ha quedado claro: eso que nos cuentan del monopolio de la izquierda sobre los medios en España comienza a sonar a la mentira interesada que siempre fue y no a  una realidad...por desgracia, la pluralidad de dichos medios queda, cuanto menos, comprometida. Ya ven como está el patio catódico. 

Si el enfermo recibe menos visitas que el muerto y el velatorio es una reunión  más animada que el cumpleaños del fenecido, de una forma muy española el personal se ha llenado la boca con el típico discurso de "siempre se van los mejores" para despedir a CNN+ que deja un hueco enorme en la parrilla y, lo que es aún más sangrante, a más de dos centenares de profesionales en la calle. 

Quizás si más gente se hubiera visto seducida por la oferta de CNN+, si más gente le hubiera dado importancia a los contenidos, a la pluralidad, a los medios de la cadena seguramente ahora no estaríamos ante la tesitura de tener que acudir a un entierro tan sangrante como este...de hecho, si las audiencias hubieran sido buenas igual tendrían que haber cerrado por el empuje del nuevo accionariado italiano pero, al menos, la excusa de que esto es un cierre meramente comercial no hubiera tenido validez.

CNN+ se acabó y se acabó para siempre. Ya saben, no somos un mercado...es más, a veces me da la sensación de que no somos ni un país. 

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Estados carenciales


Lo bueno de la fiebre es que te da como una especie de chute emocional, te pone el cuerpo de goma y te invalida para otra cosa que no sea dormitar. Ese estado es una especie de tránsito entre lo que tienes en tu cabeza y flota de manera coherente y lo otro, lo que se esconde en el subconsciente y que pertenece a la imaginería propia. La fiebre permite mezclar con bastante coherencia ambos estados. Es como una ingesta leve de setas pero con dolores de articulaciones. 

Lo último que he hecho perfectamente despierto ha sido ir a ver "Biutiful", es una película que he ido retrasando porque no me apetecía demasiado. Ya sabes, tiene uno un momento lo suficientemente flojo como para no chutarse un drama en vena. El caso es que la ponían en el cine del pueblo (tres salas estupendas, con proyección tradicional, digital y 3D mantenida por unos hermanos que son unos locos del cine) y me dejé embaucar no ya por la película sino por pasar un rato con unos amigos y, después, comentar la jugada en el primer bar abierto que estuviera surtido en ginebra y whisky. Nada demasiado difícil en este país. 

Qué decir de "Biutiful" que no se haya dicho ya. Llego tarde y, por lo tanto, solo diré que es una película curiosa en tanto en cuanto su creador ha decidido no hacer el recorrido vital de unos personajes sino, más bien, un interesante decálogo de todas las desgracias posibles donde se cruzan: mercadeo de inmigrantes ilegales, drogodependientes, familias desestructuradas, miseria, pobreza...y todo, de un modo algo extraño, afecta a los personajes de la peli, como si estos fueran los depositarios de todas las miserias del mundo. Por si fuera poco Bardem tiene un extraño poder mental: es capaz de comunicarse con los muertos y llevarlos de la mano hacia otro estadio de existencia. 

Es un drama tan grande que, en algún momento, se hace completamente previsible y, lo que es peor, consigue que te coloques fuera de la misma cinta y te dediques a contabilizar los planos que faltan para que el guión pueda llevarte hacia el siguiente bajón. 

En todo caso, como hablaba con una amiga, Nathalie, es una de esas películas que parece que está hecha para que te guste. Me explico: hay películas que nos da vergüenza reconocer que no nos han gustado, del mismo modo que hay películas que nos cuesta reconocer que nos gustaron. 

Del segundo grupo, normalmente, todos los títulos son comedias. A nadie le hace gracia decir en una reunión de ex compañeros de facultad que se ha reído con una comedia tonta, a no ser que esta comedia tonta sea algo completamente generacional o que la comedia te haya garantizado una buena dosis de intelectualidad que justifique no no has perdido el tiempo. Lo otro, sería algo digno, solamente, de gente con mucho tiempo libre, de personas ociosas. En ese caso se demuestra que la comedia es el mejor método para descubrir, tasar y, por ende, aislar, a la mayoría de snobs que nos rodean. Es una gran herramienta. 

Las películas que nos tienen que gustar se dividen en dos grupos: 
1. Películas de moda. 
2. Películas con carga moral o intelectual sea este real o impostada.

Las películas de moda son cosas como "avatar". Un enorme truño que, a costa de ser publicitada, parece una de esas películas llamadas a pasar a la historia y, por tanto, a que se conviertan en clásicos instantáneos. Las películas de moda suelen ser películas que, con el paso de los años, la gente dice que han "envejecido mal". Error, puesto que las películas no envejecen. 

El caso de Avatar es sangrante porque pese a que la historia es mala, los personajes son flojos, el desarrollo de la historia es lamentable y, en general, su discurso se asemeja bastante al del balbuceo de un niño de cinco años lo cierto es que todo el mundo lo justifica por sus grandes hallazgos técnicos. OK, nadie duda, por ejemplo, que la ropa ignífuga o el chaleco antibalas son dos grandes avances tecnológicos lo que, sin embargo, ha evitado que nuestra ropa se haga en un tejido resistente al fuego o que vistamos todos con placas de kevlar ligero. 

Lo curioso es que, por otro lado, los discurseos sobre la calidad de Avatar suelen venir de gente que, normalmente, no ve muchas películas o que lleva bastante tiempo sin ir al cine. Nada en contra de ellas, la gente va al cine cuando quiere, pero es innegable que alguien que dice "es la mejor película que he visto en los últimos 10 años" debería de ir al cine, al menos, dos veces al mes para sostener esa afirmación o, al menos, ver dos pelis a la semana en su casa. ¿no? Cuando yo tenía 10 años pensaba que la mejor película que había visto nunca era "Acorralado"...sigo pensando que es bastante buena pero, la verdad, he visto otras cosas que la han desplazado de mis 10 películas preferidas de todos los tiempos. 

Las del segundo grupo, esas películas de carga moral y carga intelectual, son otra cosa. Nadie duda que muchos genios (pretendidos o no) nos han colado de cuando en cuando una mala película que, sin embargo, pasa por ser una gran película que contiene "muchos valores". Unos valores que, pretendidamente, están por encima de la propia película y que, el simple hecho de resaltar ya hacen que la obra pase a otro estadio de calidad completamente distinto. 

La lista de directores y de películas es grande pero, bueno, no pienso hablar mal de nadie (un propósito nuevo, un año nuevo) y prefiero que sean ustedes los que desenmascaren a esos tunantes. Es bastante sencillo, cuando una película les parezca mala pero su entorno se empeñe en decirles que es una maravilla solo pueden defenderse haciendo una sencilla pregunta: ¿Por qué te ha gustado la película? 

Después solo tienen que sentarse a escuchar la lista de obviedades, frases hechas y evasivas que les van a regalar en los próximos minutos y que nada tendrán que ver con la película en si sino con el objeto o la situación que retratan. Si para alguien que no ha visto una película en 10 años es bastante fácil decir que Avatar es lo mejor que ha visto en su vida sería igualmente fácil para alguien que no ha conocido a un inmigrante en su vida que esta o aquella película retrata bastante bien la vida de los inmigrantes porque, en cierto modo, el retrato que se hace es tan bueno y tiene tanto que ver con nuestra educación que siempre lo daremos por bueno. 

Y es que hay cosas que nos deben de gustar porque, simplemente, queremos que nos gusten. Porque queremos que todo el mundo sepa que somos sensibles, que entendemos, que estamos en la pomada...no se asusten, muchas de esas películas no tienen nada de real porque, al igual que en las comedias, todo se prepara para hacerles caer a ustedes en todas las trampas posibles y hacerles saltar una lagrimilla. 

Estas cosas malvadas son las que pienso cuanto tengo fiebre. Ya ven, no hago más que perder el tiempo...

Nota del Insustancial: "Bohemian Like you" es una canción del grupo Dandy Warhols que va de eso, de ser cantidad de bohemio...me parecía pintiparada. 

domingo, 26 de diciembre de 2010

El caso de Infernal Affairs II



A mi amiguito virtual @Johnnyvivaz (aquí su twitter, aquí su tumblr) que quiere saber cosas....

En Asia se pueden encontrar todo tipo de copias piratas en DVD en una calidad estupenda. Los dueños de los videoclubes y de otros negocios suelen dedicar parte de su tienda a mantener un negocio paralelo donde ofrecen copias a precios irrisorios. Hace unos años un jefe que tuvo me trajo como 20 películas (entre ellas una curiosa producción amateur con unos tíos haciendo burradas al estilo Jackass) que le habían costado menos de 5 dólares. Lo bueno es que se las ofrecían, incluso, con subtítulos en español. 

Otro amigo, Jordi, me cuenta que en sus viajes por aquellos países acude a lugares donde se le ofrece un catálogo con todas las películas imaginables, hojas y hojas con listados divididos en géneros e, incluso países. Tiene en su poder una copia de "Días de fútbol" con una carátula de palo que es inquietante. Inquietante porque los propios productores piratas decidieron cambiarle la carátula para que resultara más atractiva para los posibles compradores imitando así uno de las cosas que suelen hacer las distribuidoras legales. Él fue el que me contó cosas sobre "Infernal Affairs" y el que me puso sobre la pista. 

"Infernal Affairs" (o "juego sucio" como fue estrenada en nuestro país) es una película de Hong Kong de 2002 dirigida por Wai-Keung  Lau y Alan Mak. La película fue un éxito en todos los sentidos. Al igual que unos años antes los títulos dirigidos por John Woo se convirtieron en unos taquillazos sin precedentes en el mercado oriental y dieron el salto al internacional de manera casi inmediata, "Infernal Affairs" pasó a ser una especie de fenómeno social sin precedentes. Tal fue el éxito y el interés por la película que, poco tiempo después, los norteamericanos adquirieron los derechos para hacer una versión propia que, en 2006, dirigiría Martin Scorsese con el nombre de "Departed" (Infiltrados). Se llevó un chorro de Oscars. La versión original de la peli, la china, es una de las películas más taquilleras de la historia y, claro está, sufrió un grave varapalo de ganancias en el mercado de venta de copias ilegales. De hecho, se había detectado que el mercado ilegal manejaba copias de la peli antes incluso de su estreno en salas. 

El caso es que los productores de dicha película comenzaron en hacer, de forma casi inmediata, una segunda película que olía a éxito inmediato y a crujientes beneficios pero temieron que ese mercadeo de copias ilegales diera al traste con los beneficios del primer fin de semana o, lo que es peor, que se encontraran con un mercado inundado de copias de la cinta antes de que esta fuera estrenada. 

La película "Gomorra", basada en el famoso libro del periodista Roberto Saviano, sufrió un ataque parecido en su país. La mafia se encargó de inundar el mercado con copias ilegales antes del estreno no ya para evitar que esta se distribuyera (cosa un poco difícil...) sino para que resultara un fiasco en taquilla y sus productores la retiraran de las salas. Otra historia, más que interesante, es el tortuoso camino de la cinta en la venta a televisiones donde, en Italia, ha tenido una historia complicadísima. 

Volviendo a "Infernal Affairs II". Sus productores decidieron dar un paso adelante y evitar, de algún modo, lo inevitable. Optaron por una más que arriesgada estrategia: negociar con las mafias de las copias ilegales. Así de fácil. Se sentaron con los distribuidores y pactaron un interesante acuerdo: La película se estrenaría en cines y se entregarían copias legales de la película a esos distribuidores para que las pudieran vender. ¿El precio? El mismo que una entrada de cine. Serían los distribuidores piratas los que se encargarían de estas copias y de controlar que en el mercado no apareciera ni una copia "ilegal". La única particularidad es que esta versión del DVD vendría sin extras, sin créditos y en un embalaje barato. El acuerdo, los porcentajes de cada uno de ellos, se mantuvo en secreto. La película se convirtió en un éxito...claro está, un éxito que repartió beneficios con distribuidores que no pagan impuestos por su actividad y que mantienen estas fuera de las fronteras de la ley. 

Lo curioso: los ilegales (o piratas) cumplieron su acuerdo escrupulosamente y se encargaron también de mantener cierto control sobre la descarga ilegal. Todos contentos. 

Está claro, como conté en el artículo del viernes, que el ejercicio de descargarse o de visionar una película en la red no es algo que sea culpa del usuario (aunque este usuario se niegue a reconocer su responsabilidad en todo el asunto) pero sí estaría bien contar de donde vienen estas copias ilegales y como caen en la red. Efectivamente no es por gracia del Espíritu Santo y, claro está, no es algo que se haga de forma desinteresada o gratuíta. 

Ya en los tiempos de los primeros videoclubes y la llegada del Betamax a nuestras vidas se estableció un jugoso negocio de pirateo. Muchos bares ofrecían visionados de películas en sus establecimientos. Este mismo que les escribe asistió al visionado de E.T. en un bar. La copia contenía en su banda de sonido las risas y aplausos del público y las sombras de los espectadores en pantalla. Ahora a eso se le llama screener. Por mi casa rularon una copia ilegal de "Cazafantasmas" y otra de "En busca del Arca Perdida" que un alumno de mi padre nos consiguió de un colega suyo que trabajaba en una empresa que se dedicaba a copiar cintas de Betamax. 

En la actualidad esos usos son comunes. Grupos organizados de personas untan a trabajadores de empresas de duplicación de material por un master del que luego se lucran. Si hace unos años estos master eran una cinta o un DVD ahora se pueden conseguir archivos rápidamente por esas mismas vías. 

Una copia ilegal sustenta un negocio ilegal de gente contratada por sueldos bajos para trabajar como operarios y, claro está, no podemos olvidar que muchas de estas copias se consiguen simplemente robando en las mismas distribuidoras. 

Robo, extorsión...no parecen palabras que puedan unirse a la construcción "negocio legal" y, mucho menos, a la de "ejercicio de las libertades". 

Otra de las técnicas que se utiliza es sobornar a trabajadores de cines para instalar una cámara y un micro en las salas o, directamente, a los dueños de esos cines. No parece tampoco una medida legal, ni algo que pueda hacerse a vista de todos. 

Lo mismo ocurre con los que acuden a un cine armados con una cámara de vídeo y una grabadora...¿Alguien, de verdad, puede hacer semejante cosa si no es por ganar un dinerillo ya sea distribuyendo él mismo o haciéndolo para terceros? ¿Quién lleva a qué a hacer según que cosas y qué asuntos? No me cabe duda que hay que ser un poco inocente para pensar que se hace por amor a la red. 

En todo caso este mercadeo ilegal me parece un efecto colateral del propio mercado capitalista: muchas marcas de ropa establecen sus fábricas en países del tercer mundo donde pegan una miseria a sus trabajadores aprovechándose de leyes vergonzosas...¿Quién duda de que esa falta de moral iba a acabar contaminándolo todo de una forma irremediable?