jueves, 8 de enero de 2009

Aznar, el exótico


La RAE define el término “exótico” del siguiente modo:

1. adj. Extranjero, peregrino, especialmente si procede de país lejano.
2. adj. Extraño, chocante, extravagante.
3. f. Méx. Bailarina de cabaré.

Teniendo en cuenta que Obama no es ni una bailarina de striptease, ni un extranjero que ha alcanzado la presidencia norteamericana (cosa que hubiera ocurrido de presentarse Schwarzenneger) ya sabemos por qué Aznar ha tachado dicho hecho histórico como "exótico". El ex presidente confiere a la Historia la capacidad de dar giros extraños, chocantes, extravagantes, qué se yo, chiflados, a los acontecimientos. Como si la historia fuera una alegre tom, tom tombola de luz y de color y que como en el tango el mundo yira, yira, yira sin ton, ni son. Me da cosa quitarle la razón a tan alto estadista y tan buen empresario -babeo ante la posibilidad de que Famaztella S.L. salga a bolsa para hacerme con un jugoso paquete de acciones- pero la verdad es que, desde los tiempos de Boecio, en los que se pensaba que la historia estaba formada por un grupo de ruedas movidas aleatoriamente por la mano caprichosa de la fuerza de la fortuna nadie se había atrevido a calificar ningún acontecimiento histórico como "exótico". Un adjetivo más propio de las agencias de viajes de todo a 100 ("visite el exótico Cozumel") que del discurso de un hombre que aspiraba a pasar por la puerta grande de la historia.

No me quiero ni imaginar lo que pensó Aznar cuando eligieron a Nelson Mandela Presidente de Sudáfrica...

Me gustaría saber también cuáles fueron las primeras impresiones de George W. Bush ante José María Aznar ¿Pensaría que era un español "exótico"? ¿Que los presidentes en Estados Unidos no gastan bigotes desde el primer Roosevelt? ¿Que sus piernas eran demasiado delgadas para correr los 10.000 metros lisos con un tiempo que mejoraba el record mundial en 20 minutos? Que sea el propio José María Aznar el que explique la proeza:

"El otro día, en Canadá [durante la cumbre del G-8], estaba con el presidente Bush cuando éste puso los pies encima de la mesa y me preguntó: '¿Sigues haciendo deporte?'. Yo le dije que sí y él comentó: 'Hago cuatro kilómetros en 6m. 24s.'. Yo puse los pies encima de la mesa y le respondí: Yo hago los 10 kilómetros en 5 minutos y 20 segundos. Es la primera vez que superamos a EE UU en algo". ( 5.07.02 , extraído de la desafecta losgenoveses.net).

¿Por qué Jose María Aznar no dijo que el hecho de que lo mezclaran sentimentalmente con la Ministra de justicia francesa, de ascendencia árabe, Rachida Dati era algo demasiado "exótico" para ser tenido en cuenta?

¿Qué tiene en realidad de "exótico", de extravagante, de chocante, que los norteamericanos tengan un presidente de color negro? ¿Eso es más o menos chocante que dejarse fotografiar en la cubierta de un barco vistiendo un "exótico" pareo fumando un puro al lado de un vejestorio playboy llamado Flavio Briatore que gasta tangas de pedrería negros?

¿Es más extravagante elegir a Barack Obama o seguir enrocado en posturas políticas del pasado efímero que la crisis económica se ha encargado de barrer para siempre del mapa? ¿No resultará el propio Aznar un poco "exótico" dando esas conferencias en Georgetown con acento de Speedy Gonzalez? ¿Cuando vas a pedirle una revisión de nota dice eso de "estamous trabajandou en ellou"?


Muchas preguntas con una sola respuesta, me temo, que no es otra que decir cosas chocantes para llamar la atención del personal porque, la verdad, es que si de algo puede vanagloriarse el personaje es de abrir la boca y que suba extraordinariamente la venta de periódicos al día siguiente y los humoristas gráficos no tengan que comerse el tarro para entregar el dibujito de mañana. Aznar, siempre tan atento con nosotros los rojillos y los desafectos, nos regala unas cuantas perlazas de su boca (blancas, blanquísimas, no te creas) para que nos olvidemos de los sinsabores que nos regalan últimamente los periódicos y, de paso, le permite a Rajoy darse un respirito y decir "no comment" que es una cosa que Mariano sólo está autorizado a decir cuando se trata de Aznar.

Los presidentes que salen por la puerta trasera deberían de recibir el trato que el periodista David Frost le regaló a Richard Nixon durante la entrevista pactada por ambos y que ha pasado a la historia del periodismo político. Traigo a colación semejante dato porque ya he visto Frost/Nixon (2008, Ron Howard) que es una de esas películas que te hacen reconciliarte con el cine histórico y que puede verse aquí. Una lección sobre el mundo de la TV y su mala relación con la justicia que me ha traído a la memoria la postura ética de nuestras televisiones durante los tiempos de la entrevista de Cachuli y el "Yes, we can". Siendo Nixon quien era, Cachuli quien es y Jordi González pues eso, Jordi González.

Más que una entrevista entregada como la que se le hace en Vanity Fair (y donde ha dicho semejante exabrupto) Aznar merecería de una de esas entrevistas que hacen que, hasta el más pintado, se retrate ante la historia que una vez quiso escribir y que hoy le resulta al ex premiere tan esquiva, tan exótica, tan absurda. Como proclamar que uno puede correr los 10.000 metros lisos en menos de seis minutos.

miércoles, 7 de enero de 2009

El arte de retorcernos el brazo


-"¿Acaso estás diciendo que el 11-S no lo cambió todo, eh? ¿Eso es lo que estás afirmando Brian, que no lo cambió todo?".
-"Pero por Dios Peter, si tu no te enteraste de nada hasta cuatro semanas después...".

Peter Griffin y Brian en Padre de Familia.

Cuando veo las imágenes que ofrecen los medios internacionales sobre el asunto de Gaza, un descampado a tres o cuatro kilómetros de donde estallan las bombas, me doy cuenta de lo importante que es tener unos medios de comunicación libres. ¿No? En realidad no hay forma de enterarse de mucho de lo que está ocurriendo allí dentro porque nadie va a decir nada excepto lo que tétricamente ya venimos sospechando. Me he acordado de Felix Grande y su "Nanas de la metralla": "Camino y fumo/Por mi largo pasillo camino y fumo/¿Voy a llenar la casa de miedo y humo?". Sólo nos queda esperar. ¿No es curioso que ZP se haya inclinado por condenar el ataque a Palestina y todo el mundo haya callado? Joder, para una vez que este tipo demuestra el esperado "talante"...por lo demás todo sigue igual, nada, sólo este vacío, este silencio complice. Como si esos niños no fueran nuestros, como si no sintiéramos este dolor como nuestro...¿No os invade esa asquerosa sensación?



No hay forma de saber que opina Obama sobre el asuntillo de la franja de Gaza. El huevo no se abrirá hasta el día 22 o el 23 cuando el presidente electo esté asentado convenientemente en la Casa Blanca. Mientras tanto nos va a tocar esperar. A todos. De hecho Bush ni siquiera ha permitido a los Obama establecerse en la casa de invitados de la propia residencia, una norma de cortesía rota por los actuales inquilinos que, nos imaginamos, no quieren compartir jardín trasero con una familia de negrospero, claro está, también una forma como otra cualquiera de retrasar lo más posible la respuesta diplomática del único país que, a estas alturas, puede hacer algo por detener la masacre, que a esas alturas del mes habrá alcanzado la cifra de los 1000 civiles muertos si es que antes a nadie se le ocurre mediar convenientemente en este asunto.




Cuando quiero leer algo coherente sobre el conflicto y el sentir de los palestinos me leo unas cuantas historietas del comic "Memorias de un derrotista" (Joe Sacco, Planeta DeAgostini) donde un palestino reconoce no sentirse ni árabe ni occidental si no más bien una pieza de un ajedrez siniestro.




No hay que olvidar el absoluto silencio de los países árabes sobre este asunto (un silencio vergonzoso) que dice mucho más que la connivencia de la administración Bush -empeñada en seguir utilizando la dialéctica que utilizaría un alcalde de Gotham City- o las barbaridades del actual presidente de la UE, Vaclav Klaus, reconocido por tener las típicas miras estrechas de los políticos neoliberales en materia de política internacional.




Los dirigentes palestinos e israelíes han sido unos maestros en eso de retorcernos el brazo, un arte peculiar que se basa, sobre todo, en haber aprovechado inconscientemente diferentes momentos de la historia para machacar al contrario y colocarlo en la posición más incómoda posible de tal modo que fuera imposible la negociación. Palestina, mal asesorada por el mundo árabe (que se ha deshecho de ella por la sencilla razón de que en el fondo no la reconoce entre sus iguales...es largo de explicar pero es así) decidió retorcerle el brazo a Israel cuando se sintió fuerte y ahora son sus contrarios donde, de forma completamente ciega, han decidido establecer el peor de los escenarios posibles.


¿Conflicto religioso? Pues no, en realidad. Más bien un conflicto trabado e irresuelto durante el siglo XX que no va a solucionarse de manera militar. Quien a estas alturas piense que todo este se debe a mantener el poder sobre la ciudad de Jerusalen, en realidad, está más que equivocado. Palestina, o más bien la política mantenida por Arafat durante los años en los que estuvo en el poder, se basaban en mantener lo más alejados posibles a los guerrilleros y dirigentes musulmanes y en dotar al futuro estado palestino de las garantías de un país occidental. Sólo la caída de la URSS, garante del mercado de armas en la zona, permitió la llegada del petrodolar saudí y el establecimiento de los fanáticos religiosos que sustituyeron a la cúpula de viejos dirigentes. En el otro lado el tiempo y el alejamiento del sionismo primigenio, de los dirigentes que sufrieron directamente el Holocausto nazi -que nombrado por personajes como Sharon u Olmert resulta poco apropiado como excusa- ha provocado la llegada de esta panda de halcones militarizados cuyo único interés parece ser el mantenimiento de los asentamientos y el de una vaguísima ideología nacionalista impropia de un estado que se concibió para darle al mundo la oportunidad de confiar en que la legalidad internacional sería el arma ideal para mediar en cualquier conflicto.

Mientras tanto seguimos todos con el brazo retorcido, en silencio, esperando la llegada del nuevo Rey Obama que, como Salomón en el templo, tendrá que coger al chiquillo por el pie y ofrecerle a las dos mamás si dividirlo de un espadazo. Como está la cosa no dudo en que las dos dirán desgañitándose: "¡Corta, corta!". Mientras tanto sólo puedo pensar en los inocentes, en los peones de este sádico ajedrez, emparedados entre dos visiones del mundo en el que no hay espacio para el vecino.

sábado, 3 de enero de 2009

Los superjuguetes duran todas las navidades


No soy de navidades, desde chiquillo. Ahora menos porque en el pueblo no tengo internet y me tengo que dar al entretenimiento analógico: leer "El Arco Iris de gravedad" de Thomas Pynchon (un Himalaya literario de 1200 páginas de lo más recomendable), ver pelis y "españolear" mucho.


Se que estamos en navidades porque en la tele ponen muchas pelis infantiles y puedo ver por enésima vez esa cosa loquísima llamada "Los fantasmas atacan al jefe". Una requeteversión del cuento de Navidad de Dickens dirigida por Richar Donner (me temo que puesto de muchos estupefacientes de alta calidad) y protagonizada por ese genio incomprendido llamado Bill Murray. Bill Murray es uno de esos actores que siempre quiso ser un tipo serio. Después de el éxito de los Cazafantasmas se negó a rodar una secuela y se largó a París para estudiar francés prometiendo que sólo comprometería su nombre en películas de alta calidad. Rodó una adaptación de "El filo de la navaja" de Somerset Maughan y se arruinó teniendo que volver a la comedia, cosa que, al parecer, le resulta harto dolorosa. Wes Anderson y Sofia Coppola lo recuperaron para una comedia más inteligente (más rarita, más moderna, más estilizada, más guay...) e, incluso, Tim Burton le dio en Ed Wood uno de esos papeles que vienen ni al pelo para un actor que quiere convertirse en el nuevo Buster Keaton a costa de poner cara seria en cada plano mientras que a su alrededor se desencadena la debacle.


Bill suele renunciar a hablar de sus películas comerciales y tampoco suele ser muy dado a comentar muchos aspectos de su paso por Saturday Night Live donde el elenco original (Chase, Aykroyd, Radner, Belushi, Martin, Kaufman...) le dio bastante mala vida. SNL es otro de esos programas que he podido disfrutar estas navidades encontrándome con la paradoja de pensar que, joder, esta nueva generación de cómicos americanos es bastante inferior a la de temporadas anteriores...una pena, pero es lo que ocurre cuando tienes algo idealizado.


En España tenemos un caso parecido con dos actores de comedia que también se aparecen por estas fechas: Josema Yuste y José Mota.


Ambos siempre se han querido reivindicar como actores serios echándole la culpa al vulgo de su permanencia en sus respectivos dúos cómicos (Martes y 13 & Cruz y Raya) que, en realidad, parecen haberles hecho disfrutar muy poco. Por desgracia, el camino hacia el drama -el que ha hecho Resines, por ejemplo- es difícil en un país donde tendemos a querer siempre mucho más de lo mismo lo que explicaría el por qué los buffets libres de nuestros hoteles presentan esas montañas de patatas fritas precongeladas que son la envidia del mundo civilizado y esclerotizado.


Josema se ha vuelto a la pareja cómica junto a Flo y Mota ha iniciado una carrera en solitario con un humor amable y conservador al que no le faltan los números musicales de musicales de Broadway del pelo de Hair, Cabaret etc. que me imagino que dejarán a nuestros abuelitos con el culo completamente torcido.


La pareja cómica es la gran incógnita de nuestro show bussiness: ¿Por qué cazan nuestros cómicos en pareja? ¿Por qué se rompen en la cima esparciendo un tufillo a mal rollo insoportable? ¿Será que soportamos mal el éxito propio pero mucho peor el éxito ajeno? Haced cuentas, insustanciales, y os daréis cuenta de que el mal rollismo más acojonante se encuentra en las historias de nuestros duets cómicos desde tiempos inmemoriales y que abarca a Lusson y Codeso; Santos y Zori, Juanito Navarro y Doña Cocreta; Esteso y Pajares, Manolo Cal y Eloy Arenas y un largo etcétera que te lleva hasta las puertas mismas del infierno.


Los superjuguetes cómicos son para las navidades, etapa donde los aullidos de alegría y las puñaladas se dan la mano amablemente y donde en cada casa se vive una especie de tragicomedia que va del 24 o el 25 (sea Castilla, sea Cataluña) y se repite en su segundo acto del día 31 donde como el cava y la sidra corren con más alegría pues se espera que llegue el perdón de todos los pecados del año.


No había más que ver el resumen que hizo Está pasando de sus momentos estelares (Paqui Peña destruyendo cosas adrede por toda España para mendigar un zapping, gente abofeteando reporteros, personitas humanas corriendo delante de una cámara de TV, gestos largos, malas caras) para saber que hay cosas que no cambian.


Sin duda, la alegría del año me la ha dado José María Carrascal con este artículo publicado el día 29 en el diario ABC donde confundía a Harry el Sucio con Larry el Sucio. En serio, no era una simpática inocentada del periodista español, no, es que simplemente le falta mazo el riego o algo. Ahí está José María sonriente escribiendo su columnita a una pastufla de vellón por palabra incurriendo en uno de esos errores que también te aseguran que las cosas no cambian. Enhorabuena a ABC (que es el periódico que compra uno de mis abuelos y que devoro en estas fechas) por mantener a semejante momia entre sus firmas.


Como nada podía ser malo del todo en medio de la vorágine del cotillón de Nochevieja (en que me vestí, como mandan los cánones, de comisario de la Brigada Social con una corbata estrecha estilo Kennedy del abuelo) acuñé un nuevo término al ir a saludar a una personita: "Gente patata frita". Así me asaltan a mi los grandes pensamientos filosóficos, en medio del bullicio...y con un Johnny Walker aguado en la mano, claro. Me explico:


Te compras una bolsa de patatas fritas de esas de churrería, que vienen en una bolsa de papel que se va haciendo transparente al ritmo que se pringa de aceite. Llegas a tu casa, te las pones en un bol, te pones a ver la tele tranquilamente, sacas una sin mirar te la metes en la boca y...¡Asco! has cogido la típica papa frita a la que se le ha hecho una especie de verruga rellena de aceitazo y, cuando la muerdes la boca se te llena de ese líquido viscosillo y a duras penas llegas al water para escupirla. Coges el bol de patatas fritas y lo tiras por miedo a que una de esas cabronas esté allí agazapada. Pues hay gente que es así. Parecen patatas fritas normales, agradables y, sin embargo, le crecen las verrugas repletas de aceite por dentro y te dan como cosica.


Quizás Carrascal y la "gente patata frita" hayan sido de las mayores revelaciones de todo este tiempo vacacional excesivamente largo donde, como no, también he visto a las viejas amistades que me han alegrado estas dichosas fechas.


Pronto vuelvo a Madrid, a mi conexión de internet 24 horas, a mis cosas, al día a día...menos mal, el exilio me sienta entre fatal y medio bien. ¡Que voy a contaros! ¡Feliz año nuevo, personas!


Nota del Insustancial: El título de la entrada está fusilado del muy recomendable "Los superjuguetes duran todo el verano", cuento de Brian Aldiss que inspiró a Spielberg y a Kubrick la película "Inteligencia artificial".

lunes, 22 de diciembre de 2008

Buenas noticias desde Lapierna


A Marcos Borregón lo han nominado este año para los Goya por su corto "Soy Meera Malik" (puedes verlo pinchando) . A Marcos lo conocí hace ya casi 11 añazos y puedo decir, sin temor a equivocarme, que es una de las personas a las que debo haber criado la confianza suficiente para dedicarme a lo que demonios me dedique ahora.

Borregón&Cacho fueron mis jefes y me enseñaron mucho más de lo que hubiera imaginado, me dieron oficio y horas de vuelo (también de AVID, de locución, de mesa...) cosa que siempre les agradeceré pero, sobre todo, me enseñaron que se puede vivir honradamente (o por lo menos con la conciencia tranquila) sin necesidad de dedicarte al noble arte de convertirte en un navajero de oficina. Gracias. Puedo decir con orgullo que nunca he tenido la necesidad de putear a nadie para cumplir mis objetivos laborales o personales. Con Marcos (y con Cacho y con todos los demas, claro) tuve claro que el mundo era una selva en la que era absurdo revolverse contra la propia manada pues el tiempo, esa zorra exigente, va poniendo a todos y cada uno de nosotros en el papel reservado sea este del de hiena, león o babuino piojoso (que es mi caso).

La nominación es una prueba más de que Borregón (y su Bunch of Misfits de La Pierna Audiovisual, Pepelu, Cesar, Gloria etc.) no se equivoca y, en cierto modo, los que estamos a su alrededor de manera intermitente tampoco. A Marcos, por lo tanto, no hay que felicitarlo, hay que felicitar a la academia por haber hecho un poco de justicia con un profesional que, como diría Cadena Dial, es de esos profesionales "como la copa de un pino" y, si escuchas a la COPE, es un "jodío perroflauta" (Achol, se llama el perro aunque no se yo quien manda más de los dos...me temo que el entrañable animal...me refiero al perro...el segoviano también es entrañable, pero tiene menos pelo).

Estaba intentando rescatar una buena anécdota sobre Marcos pero tengo muchas metidas en el zurrón como aquella vez que, o aquella otra en la que...todas forman parte de un brillante pasado que parece que nada más que es el prólogo para un brillante futuro, como no podía ser de otra forma porque para los tipos que consiguen que críes un huerto de esperanza sólo hay tiempo por delante.

Por cierto si el día de los premios veis subir a un tipo con el pelo largo que sepais que es Marcos y no Fernando León de Aranoa o el tipo de Maná...el que lo estará celebrando calle Pez arriba, calle Pez abajo con una máscara antigas será un servidor de todos ustedes. Si no se lo dan siempre está eso que decía Fernando Fernán Gómez a Paco Rabal: "No te preocupes Paco, que lo bueno de los premios es que todos los años le caen a uno".

domingo, 21 de diciembre de 2008

Afasia y juventud


"Este es un mundo muy duro para los que son poca cosa"
Lillian Gish, La noche del cazador.

Cuando veo el anuncio de los condones y los adolescentes pienso en cuáles serán las razones de nuestro gobierno para dirigirse a la muchachada como si fueran indios yanomamis: "Tu poner condón o tu tener embarazo y eso tu no querer".

Vale, debo de estar mayor y no pillo el chiste pero, qué ironía, que una campaña a favor de una sexualidad sana y responsable sea una campaña que utiliza tan mal la lengua ¿no?

Ahora el rapero Nach dice que la idea, la de asesinar el español a ritmo musical (atentos al vídeo que sale Celia Blanco), es cosa suya. Vale a la lista podrían apuntarse una cantante de OT que se llama Soraya y que cambió la canción "Por ella" por un sonoro "poyeya" u otro triunfito como Bisbal empeñado en cantar "bulería, bulería" en lugar de "bulerías" que es el término adecuado.

El caso es que nos empeñamos en tratar a la juventud como si fueran absolutos retrasados...ocurre con las promos de las series HKM (Cuatro) y 18 (Antena 3). Que 18, a tenor de las edades de la gente que sale en el espasmódico clip, coronaría su estribillo de "Son 18" con un "En cada pata" porque, joder, como crece esta generación. Pero, no se, esa pose medio afectada que muestra a la gente más joven atrapada entre lo peor de la adultez (sospechoso marquismo, ligoteos chungos, competencias baratas etc.) y el rollo saltarín propio de la edad -uno se da cuenta de que está mayor cuando ve la cantidad de energía que gasta un grupo de juvenales saltando y moviéndose compulsivamente mientras van simplemente dentro del vagón del metro- me pone básicamente de los nervios.

Es curioso pero se alude mucho al "drama" y muy poco a la comedia de tener 18...¿Alguien ha olvidado a los dos simbolitos de la campaña del "SI DA, NO DA" de mediados de los 80? ¿No sabemos dirigirnos de un modo más normal a la gente más pequeña, es decir, de un modo que no imite burdamente al modo en que creemos que se comunican entre ellos? A mi todo este rollo me recuerda a Tierno Galván, con traje de tres piezas y ya ancianito, diciendo eso de "al loro y el que no esté colocado que se coloque" y a la Abuela rockera, aquella simpática viejita, que se vestía de heavy metal y salía al Canciller con sus nietos a ver conciertos de los Obus y que es uno de los personajes de la movida madrileña más marginales e interesantes. No, no es un vídeo de Muchachada Nui.


En "¿Quién puede matar a un niño?" (1976) Chicho Ibáñez Serrador cuenta la escalofriante y silenciosa rebelión de un grupo de niños. Un macabro asunto que recoge también Bret Easton Ellis en "Lunar Park" (Mondadori), que fue enfant terrible en toda la extensión del término, y en la que adopta la posición asustada de toda una generación frente a las nuevas tecnologías, los nuevos lenguajes y, en general, lo nuevo. Y lo más nuevo son los propios hijos que conspiran silenciosos frente a las pantallas de sus ordenadores. Alguien debería comenzar a hablar ahora claramente, sin tapujos, sobre este mundo (sobre lo cruel y también sobre lo bueno) a los más jóvenes comenzando por sacarlos de los centros comerciales donde se comienzan a echar de menos hoteles y máquinas expendedoras de condones. Porque si no vamos a tener que tirar de esa frase de Jim Carrey en "Un loco a domicilio" (1996, Ben stiller) donde clamaba aquello de: "Alguien tiene que matar a la maldita canguro".
Como no todo podía ser malo del todo, porque de eso se trata, os entrego por segunda vez en un año este single entrañable de los Klaus & Kinski que se titula "Flashback al revés".

Una mezcla, casi perfecta, entre lo tristón y lo alegre, entre lo divino y lo patatero. Sacan disco, bueno ya lo tienen en la calle, con el sello Jabalina. Y es que por encima del hip hop comercialón y el reggeaton y todas esas cosas descubres que el Pop es lo que, finalmente, va a acabar salvando el mundo...bueno, un poco.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Karamanlis y la quinta falta personal


“Franco sobre Tokyo” hubiera sido una buena película. Básicamente iba de un enorme Francisco Franco con superpoderes y gigantismo que emanaba de su tumba del Valle de los Caídos después de que un grupo de científicos, en el futuro, hubiera hecho un experimento en la abandonada cúpula donde descansa (espero que mal) el Funeralísimo. Franco despertaba de su letargo convertido en un gigante y se dedicaba a destruir Madrid, se comía a la gente y comulgaba con una enorme ostia consagrada que la Conferencia Episcopal había cocido para darle de comer a unos feligreses que venían de peregrinación a la enésima movilización en contra del aborto. Después se limpiaba los dientes con el pirulí y hacia “arrrghhh” y esas cosas. Secuestraba al Rey y le daba el mismo tratamiento que King Kong le daba a la rubia en su peli. Después, los mismos científicos, arrepentidos decidían despertar a Azaña y el final era un combate cuerpo a cuerpo en plan japan monsters. Ganaba Azaña, claro, que se perdía en el horizonte mientras una niña agitaba un pañuelo y decía: “¡Adios, Azaña, Adios!”.

“Franco sobre Tokyo” pasó por tres etapas vitales: guión para peli-guión para cómic-relato de ciencia ficción y burruño de papel.
Demasiado cara para ser un cortometraje, demasiado evidente para ser un buen cómic, demasiado ligero para ser un relato (¡Poco político, dales más caña! ¡Es escapista!) y después adopto su forma final: un perfecto y olvidable burruño de papel.
Enric me dice que no hablo de Grecia y lleva metiendo la cuchara durante unos días para que me moje, para que diga algo. Bien sabe Enric que no se va a producir ese efecto mariposa de que el aleteo de este blog mejore la situación caótica del país heleno pero hay que intentarlo dice Enric desde el Mediterráneo, sentado entre las peñas cual Poseidón. Lanzándome improperios mezclados con espuma de mar y espuma de Voll Damm.
Grecia está en llamas. Grecia arde de cuando en cuando en estallidos de violencia que acojonan al más pintado. Le tengo miedo a los griegos porque eran de los que te asaltaban a las puertas de los pabellones deportivos en busca de una entrada para el basket que no habían tenido la decencia de comprar en taquilla. Creo que he corrido delante de tíos del Aris de Salónica, del Iraklis, del Olimpiakos y del Panathinaikos. Te salían de cualquier parte, en tromba, con las navajas en la mano gritando: “Ispaniol Malaka, malaka”. Y pensabas que donde había quedado la mesura aristotélica y rezaba porque uno de esos mamelucos no consiguiera bailarme un sirtaki encima de la cabeza.

La afición griega es ruidosa, muy chunga, grita, tira monedas al campo, putea al contrario, maneja la mesa de tiempos para que siempre le beneficie y se emplea duro con el contrario. Sus jugadores eran o tremendamente técnicos (como Nikos Gallis) o unos mamotretos criminales como Fassoulas o unos macarras de pelo en pecho como Panagiottis Giannakis. Los enfrentamientos con un equipo griego tomaban tintes de broma pesada cuando se disputaban en el Pabellón de la Paz y la Amistad de Atenas.

En la Final Four del 95 los griegos del Panathinaikos y los del Olimpiakos jugaron la primera semifinal. Gano Olimpiakos y los del Panathinaikos apedrearon la sede propia como muestra de repulsa al mal juego de sus jugadores. En la otra semifinal el Real Madrid pateó al Limoges francés. La final fue una nadería aquí pero en Grecia los del Olimpiakos quemaron su sede para dejar claro que estaban un poco disconformes con el juego de su equipo.

Los equipos griegos arrasaban con grandes fichajes por aquel entonces: ¿Cómo era eso? Muy sencillo, grandes hombres de negocios se habían empeñado en que los clubes griegos fueran, simplemente, los mejores del mundo. Tiraron millones y millones en fichar estrellas de la NBA pasadas de kilos o de forma o de ganas, invirtieron en las estrellas propias para no dejarlos marchar y, claro está, se sospechaba que alteraban las competiciones soltando pasta a todos los estamentos hasta, tal punto, que Giannakis se negó a abandonar un partido contra el Barça cuando le pitaron la quinta falta personal y siguió jugando hasta el final del partido. Conclusión: ni una sola sanción ni nacional, ni internacional. Simplemente dijo que no se iba.
Los dirigentes del basket griego convirtieron el asunto en un mafioseo barato dando alas a los más radicales, desgobernando, dando una imagen negativa de su deporte y, en definitiva, de su país. Removieron el fantasma del nacionalismo delante de todos aquellos becerros y cada enfrentamiento con un equipo turco, por ejemplo, se convertía en una pelea a sillazos o en una declaración de ranciedades que terminaba con un “esta vez no dejaremos que pasen del Pireo”. Más botellazos, más golpes. Más mal rollo.

Al parecer es bastante fácil azuzar el nacionalismo en Grecia. Bien lo sabe el actual presidente Kostas Karamanlis que ha ganado unas elecciones a base de sacar a pasear a los fantasmas. Sólo le ha faltado vestirse de Spiridom Luis y correr una maratón para demostrar que a él a griego, no le ganaba nadie. Toma ya. Así, besando niños, diciendo paridas vacías y siendo como campechano se ha alzado con el poder en su país. Como los dirigentes del basket patrio no ha tenido empacho en derrochar en todo lo que se le ha venido en gana hasta sumir al país en un espejismo de bondad primero y en una pesadilla de crisis después de la que va a costar salir. Como al basket griego que no es ni sombra de lo que era y malvive en las competiciones internacionales de postín.


La única salida: seguir liándola consciente de que el monstruo de la identidad nacional bien tiene dos caras como el Dios Kronos y puede ser utilizado para bien o para mal. Muchos gestos, muchas declaraciones, mucha palabrería y poco hacer. A esperar.
Cuando la gente se ha echado a la calle para protestar y montar una huelga general el gobierno griego ha cometido el error garrafal de lanzar a la policía a la calle para dar unos cuantos escarmientos. Es un juego sabido e informativamente rico “los violentos” (normalmente cuatro desgraciados con un coctel molotov y dos piedras) son los “enemigos” que tienen que ser disueltos por todos los medios necesarios por las fuerzas de seguridad (normalmente armarios de dos puertas cargados de porras, gases lacrimógenos, defensas y preparación) que son los “amigos”.
Cuando la cosa se descontrola, bien sea porque hay mucha gente, bien sea porqu el foco de resistencia es grande y la gente está muy harta a alguien se le escapa un tiro. Es un claro ejemplo de que las cosas se han ido de las manos. Un asesinato, esta vez de un chico de 16 años llamado Alexandros Grigoripoulos. Cuando alguien muere en una sociedad democrática porque está en la calle protestando lo normal es que un gobierno entero dimita. Y ya.


La gente más caliente y más cabreada sale a la calle y sube la tensión, entonces Kronos ya es incontrolable y gira sin que lo podamos controlar.
Al más puro estilo del basket heleno Karamanlis ha calentado el horno, ha dado carta blanca a sus esbirros para que persigan al contrario al grito de “malaka, malaka” y, ahora, se posterga en el poder haciendo un mal uso de las reglas del juego de la democracia haciendo eso tan cuco que hacían los equipos griegos de alargar el tiempo de la última posesión del partido hasta que les entraba la canasta que les daba la victoria. Era una cosa que ninguno esperábamos ver fuera de las canchas de basket, una trapacería asquerosa y lamentable indigna de un país como Grecia pero, ahí esta, su comandante en jefe echándonos de nuevo los perros de la historia encima sin tener en cuenta que un disparo, rebotado o a bocajarro, es un disparo, una muerte. Una derrota sin bajar del autobús. Mala imagen para un país que no se merece semejante gobernante...aunque lo haya votado y se incluya en las lista de Sarko, Silvio, Aznar etc.

Le queda todavía a Karamanlis eso de jugarse la última carta y provocar algún tipo de tensión con Turquía por el tema de Chipre, hacer otra declaración de panhelenismo pasado de moda, caprichoso y temerario. Esperemos que no y que mañana mismo cese en sus funciones porque, la verdad, como entrenador es tan malo como yo mojándome en las cosas porque siempre acabo hablando de algo que no tiene nada que ver con el tema que nos ocupa.

Para Enric, con mucho cariño. Te debía un post. Tu a mi dos voll-dam en Benicarló.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Sacando lo peor...



Si yo fuera Angela Merkel le haría una pregunta a Berlusconi y a Sarkozy: "¿Tu me quieres como mujer o me quieres por ser la canciller alemana?". Sufro mucho por la Merkel porque el otro día Berlusconi se escondió debajo de una columna y cuando apareció la presidenta salió de improviso y dijo "¡Cu-cú!"; Sakozy se las maneja para estar todo el rato al lado de la señora esta que tiene pinta de tener cantidad de paciencia. Don Silvio se le pone juguetón (recordemos que dijo que la Presidenta de Islandia se le hizo agüita allí mismo porque utilizó todos sus encantos con ella) y Sarkozy ya recibió lo suyo por ponerse en plan Pepe La mofeta con sus "oh, la-lá" y sus "sacre bleu, que ganas de llevagla a dag un paseo pog la cuenca del Loiga...".
¿Tiene esta buena mujer que aguantar el acoso de estos dos playboyes todo el rato? Lo primero que habría que decirles es lo siguiente: NO sois taaaaan atractivos como para que vuestros enredos de donjuanes de pacotilla me cieguen y tome decisiones movida por la actividad romántica.
¿Hemos llegado alguna vez a los extremos de este par personas que deberían de protagonizar una película del palo de "Dirty rotten scoundrels" (Un par de seductores, Frank Oz, 1988)?


Ayer mismo, un buen amigo, me confesó que les contaba a sus posibles ligues que su abuelo acababa de asfixiar sin querer al perro de la familia. El perro era muy pequeño y estaba dormido en el sofá, el abuelo se sentaba sobre él y lo mataba. La chica se quedaba destrozada pero con él toda la tarde haciéndole caso y esas cosas. No le pregunté ni el número de aciertos ni la cantidad de perros imaginarios que llegó a matar su abuelo con el trasero pero las historia me quedó con el culo torcido.

En mi facultad había un tipo que estaba muy roto. Es decir, que iba con dos muletas y tenía una especie de parálisis. Pese a su minusvalía, había maldad en aquel centro y se le apodaba como "El bailarín", llevaba siempre consigo una de esas feas carpetas azules de gomillas. Más de uno y más de dos de sus compañeros le decían: "pero tío, como llevas eso pudiendo llevar una mochila o algo". El sonreía y decía: "Tengo mis razones". La primavera, esa amiga del absentismo escolar, nos dejaba a todos tumbados en el campus al abrigo de un litro de cerveza (bueno, varios) y el espectáculo de las primeras minifaldas...que es una cosa que puede hacer uno cuando es joven sin pudor pero que es una cosa horrible -de viejo chocho o verde-si las hace ya con canitas en salva sean las partes. Pues allí estaba la muchachada estudiantil cuando nuestro amigo "El Bailarín" (había maldad, había quien decía que la cojera de aquel hombre marcaba perfectamente el ritmo del tema de verano "macumba, macumba, la Reina del lugar") avanzando pesarosamente cuando se cruzó con dos estudiantes anónimas, a su paso, al muchacho se le cayó la carpeta y las chicas corrieron a recogerla del suelo agachándose y dejando parte de su anatomía a la vista (el tipo la verdad es que se dobló como una gimnasta húngara). Después le dijo: "Gracias, sois un sol" . Cuando pasó a nuestra altura, se paró, levantó un poco la carpeta y dijo: "¿Veis? Tengo mis razones". Y siguió caminando y llevándose una salva de aplausos sentidos y también algunos mosqueos femeninos ("Con la cantidad de veces que le he cogido la carpeta a ese tío", "cochino machista cabrón" etc.).

¿Estamos los seres humanos tan desesperados para ponernos en evidencia? Muy posiblemente. Lo malo es que la mayoría de las veces funciona. Hace poco inicié uno de mis celebrados comentarios públicos sobre la Tuna cuando, ops, una chica me interrumpió y me dijo: "¿Por qué hablas tan mal de la Tuna? A mi me parece una cosa tradicional y preciosa...". Descubrimos que tuvo un novio tuno que la conquistó yendo a su balcón a cantarle cancionzacas de amor ¿Alguien pensaba que disfrazarse de tuno funcionaba? Pues sí, por lo menos con esta chica sí, funcionaba y bastante. Nunca me lo pude imaginar .

¿Qué otros trucos desesperados funcionarán? ¿Hacerse el cieguito? ¿Y si funciona? ¿Qué haces luego? Mantienes una vida de romance, casi perfecta, obviándole a tu pareja que ves, que en realidad te gustó su aspecto y que si le tocas la cara todos los días es con fines méramente lúbricos o por aguantar un poco más el timo ¿No? Luego le dices que has recuperado la vista vale, pero ¿Y si lo que le gustaba de ti es que fueras ciego o que fueras tan torpe como para haber matado a dos o tres perros?

A veces funciona lo de hacerse el tonto. Es decir: "Ays, Maruchi, no entiendo esto ¿Me echas una mano?". También hacerse el herido: "No, no, yo paso de relaciones porque me han tratado super mal...". La vieja escuela de "no me importas un carajo y te trato mal para que te des cuenta de que soy un ser torturado". Pobres de las que caigan en manos de estos que son como los peores manipuladores de todos y un largo etcétera.

Al final parece que sí, que el fin justifica los medios...¿Y ellas? ¿Cuáles son sus peores trucos para llevarte al huerto? ¿Quizás lo necesitan? ¿En verdad se comen tanto el coco para hacernos caer en la trampa romántica? ¿Les funciona? Cuantas dudas. Es turno del club de las insustanciales. Que se mojen. Los insustanciales también pueden participar con sus peores anécdotas. Esto es un reto y el invierno una estación muy fría.


Nota del Insustancial: Y por cierto, hablando de retos, sigue abierto el concurso de Atrápalo y ocupo una posición realmente alejada de los veinte primeros...lo que me llevaría a la final. Votadme, por favor, que es gratis y no hay que registrarse. Un saludo. Enorme.