Mostrando entradas con la etiqueta Cesar Strawberry. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cesar Strawberry. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de marzo de 2011

La biografía de DCD


Así reza la contraportada del Volumen 1 de la biografía de DEF CON DOS titulado "Freddy Krueger tiene alzheimer": 

"¿Cómo es posible que una banda que nació para un solo concierto se convierta en una de las referencias del panorama nacional y en uno de los grupos españoles que más conciertos da fuera de nuestras fronteras?

A estas y a otras preguntas aún más delirantes (¿De donde viene el nombre artístico de César Strawberry? ¿Qué apodo tenía Alex de la Iglesia antes de ser Presidente de la Academia de Cine? ¿Cuál fue el germen del Escuadrón de las Sombras? ¿Quién vigila a los Vigilantes? ¿Puede Loquillo encajar una mala crítica? ) da respuesta este libro que narra los comienzos de Def Con Dos y el cúmulo de necesidades y casualidades que unió a la banda de Hip-Hop Metal (¿O era Rapcore? ¿Qué estilo musical hace DCD?) desde su primer concierto bajo el nombre de “Freddy Krueger y los Masters del Universo” en la Noche de Reyes de 1990 hasta el momento en el que DCD lanza su Tercer Asalto y se enfrenta al rugido de 20.000 espectadores
.
Sin pizca de sentimentalismo, Cesar Strawberry aprovecha el 20 aniversario de su banda para  repasar los arduos comienzos del grupo y el escenario madrileño que los vio nacer, el hervidero de los bares del Barrio de Malasaña, por donde pululaban personajes de toda índole que luego se han convertido (o no) en referencias del mercado cultural español.

Freddy Krueger tiene Alzheimer es una narración vibrante y honesta, desenfrenada y a la vez serena, del ruidoso y efervescente panoramal cultural que sustituyó a la Movida (Promovida por el Ayuntamiento) y que está repleta de personajes conocidos y anónimos que conforman un zoo humano descacharrante en el que creció, casi sin quererlo,  DCD.

Este libro que tienes entre las manos es una biografía pero, también, un manual para la revolución “low cost”, una guía imprescindible para la supervivencia en un ambiente hostil donde el enemigo cañí te espera agazapado en cada esquina como un Charlie vietnamita, un protocoloco de salvamento contra el stablishment y, como no, esconde las claves para diseñar la lucha definitiva contra la estupidez.

En definitiva, este es el libro que Fernando Sánchez Dragó nunca recomendaría…¿Le vas a dar la razón? 

Creo que ha quedado bastante bien. Por ahora solo se vende con un pack en forma de ladrillo en el que se incluyen dos CD uno con versiones que han hecho diferentes grupos de música (La Cabra Mecánica, Andrés Calamaro, Digital 21, Soziedad Alcohólica...) y un grandes éxitos con una versión nueva de la canción "¿Qué dice la gente?" que deja entrever el plus de potencia que le han dado las nuevas incorporaciones al grupo. 

Directo como un puñetazo al plexo solar Strawberry desgrana con soltura en un volumen maquetado con material fotográfico inédito y mucha guasa los arranques del grupo que, según su frontman, no era más que una broma que luego se convirtió en un éxito. Sin dejar ni errores, casualidades, ni aciertos este libro es una sincera mirada al pasado poco cariñosa y bastante poco amable. Se nota que este es el tercer libro de Cesar aunque solo sea que, con la práctica (lo que es natural) va cogiendo formas de escritor y siendo consciente de palabras como "estructura" y "pulso" y, a mi entender cortísimo, se ha esmerado en ir puliendo el truco narrativo que en sus anteriores trabajos quedaba ocultado por un tipo de narrativa más bruta de sus anteriores trabajos. Yo que ustedes no me lo pensaba demasiado. 

domingo, 9 de enero de 2011

El sector duro


Creo mucho en la capacidad de las generaciones. No se me quita de la cabeza que los escritores del 27, salvo honrosas excepciones, no fueron apenas nada tras la Guerra Civil y que todo su potencial creativo (o por lo menos el más reseñable) se produjo cuando se juntaban y cuando mantenían relaciones personales y se reunían alrededor de cosas tan peregrinas como el 200 aniversario del nacimiento de Góngora. 

Creo mucho en recibir influencias de los demás y en reconocerlas. De hecho la persistencia de la idea de que el creador de cualquier ámbito es como una especie de ser mítico cuyo arte nace de la nada o del milagro es algo sospechoso de estar contaminado por el interés que parece haber en no explicar las cosas estas de la cultura. Yo creo en compartir y en departir como la forma más amable de alimentarse de las cosas que valen la pena. Es por ello que, sin que medie más interés que el de verse un rato, esté muy bien sentarse con gente que a primera vista es completamente dispar y ver que sale. 

Es como abrir una tienda de cerámica donde venderás cosas de Talavera de la Reina y piezas de la Bauhaus...no parece algo rentable, ni siquiera parece algo sensato pero, al fin, desde cierto punto de vista adquiere un sentido concreto y rico. 

Dos músicos, un cineasta que ha elegido ser novelista, un enorme periodista y un, bueno, un yo ejerciendo de Pepín Bello  sentados alrededor de una mesa, trasegando cervezas y haciendo eso tan madrileño de lanzarse a la bohemia sin  más interrupciones que eso que tener que salir de cuando en cuando a la puerta del local para fumarse un pitillo y ejercer de europeo...es molesto pertenecer a un continente tan caótico en algunas cosas y tan tiquismiquis en otras. Pero eso es otro tema. 

Es un placer poder compartir unas pocas horas con gente tan humana y tan brillante. Es un placer tener la oportunidad de que los días pasen un poco mejor, de que el trago sea menos amargo, de que la distancia hacia la orilla parezca más corta...es un lujo. 

Compartir, departir, aprender, escuchar y, sobre todo, vivir sin la sensación de estar sobreviviendo. Sin la sensación de estar intentando cazar frijoles con una escopeta de dos cañones. 

Ya digo que creo mucho en las generaciones pero, sobre todo, creo mucho en todos ellos. Ya verán que año 2011 van a proporcionarnos todos ellos. Que se sepa: dos discos nuevos y dos novelas. Ya verán. 

domingo, 12 de diciembre de 2010

Pele (¿?-2010): De aquellos años...


Esta semana pasada Cesar Strawberry me mandó la primera versión de la primera entrega de las memorias de Def Con Dos para el juicio, el datito tonto (tengo memoria estúpida para recordar los cumpleaños de la gente pero, sin embargo, estoy lleno de datos idiotas sobre locales, gentes, libros, discos y películas...) y echarle una mano en un texto de contraportada. 

Esta primera lectura me ha trasladado a un espacio bastante olvidado de la memoria cultural popular de nuestro país, al germen de un lugar espacio temporal sin nombre que, sin embargo, por su actividad debería de merecer más recuerdo. Me refiero a esa antimateria llamada: postmovida. Al fenecimiento oficioso de la misma y al nacimiento de una generación (¿?) de grupos, fanzines y personajes de toda índole que tuvieron que mal resistir los embates furiosos de un Ayuntamiento decidido a acabar con la transigencia de otros años y, claro está, decidido también a darle la espalda a cualquier manifestación cultural (por nimia, ridícula o naïf que esta fuera) que no entrara dentro de estos dos parámetros: procesión o chotis. 

El primer damnificado de ese alcalde llamado Álvarez del Manzano fue, sin duda, la cultura. Ahí estaba ese concejal llamado Matanzo (un señor de voz aguardentosa y vestimenta loquísimamente vintage) que, en plan Elliot Ness castizo igual se hacía fotos para ABC regando una calle que exhortando, megáfono en mano, a las prostitutas y al personal de un centro de salud sito en la Calle Montera y fundado para dar ayuda sanitaria a las lumis a "dar la cara" y a salir del local porque, según sus propias palabras, "el cachondeo se había acabao". 

Manzano, Matanzo y algún otro de estos concejales siempre se rodeaba de una extraña troupe, de una de esas legiones de la decencia alimentada por jubiletas de ropa gris y pin ora del oso y el madroño ora de la Virgen de no se donde, pelos cardados en plan Divine y maquillaje 60´s. Una clac chiflada que hacía daño a la vista y que zarandeaba al personal a la mínima. 

Tras la famosa moción de censura que el grupo popular y el CDS que encumbró a un derechón tradicional y algo manso llamado Rodríguez Sahagún dispuesto a uno de esos mandatos que tenía como fin la "recuperación de un Madrid para todos" (lo que se traduce como un Madrid para los de siempre) comenzaron a enseñar la patita los de la gaviota con sus horas de cierre para los bares, sus medidores de decibelios, sus ordenanzas municipales sobre seguridad y sanidad que se llevaron por delante bares, conciertos, librerías y todo tipo de lugares de reunión de índole sospechosa. Si la alcaldía de Tierno Galván y Barranco se había hecho famosa por el apoyo incondicional a cualquier tontuna que llevara la etiqueta de moderno-cultural (desde la visita de Warhol a título privado y promocionada por la Galería Moriarty para la presentación de "Cuchillos y Pistolas" y, como no, para que la modernez con pasta pudiera colgar un retrato fotopintado del artistón hasta los conciertos de música clásica gratuitos de los ahora olvidados centros culturales) el breve paso de Sahagún y el Castizo Reich de los 1000 años iniciado por ese Álvarez del Manzano de corte andaluz y porte directamente conectado de algún modo estético con la familia Ruiz Mateos  se caracterizó por tener muy en mente a un grupo de fuerza: los jubilados. 

Sí, queridos amigos, los jubilados se convirtieron en el joie de vivre sentimental de Álvarez del Manzano y la restitución del folclore extinto de la capital en una premisa política: más procesiones, más bailes de salón, subvenciones a chulapos y chulapas, zarzuelonas (pobre Zarzuela...qué daño se le ha hecho) y entrañables y vacías acciones como esa de ponerle a cada árbol de la capital una plaquita de cerámica donde se pondría el nombre de los niños nacidos en la capital que fue abandonada al poco tiempo y que, todavía hoy, resiste al pie de algunos árboles ajadas ya por el tiempo...de hecho...¿A quién coño se le ocurriría que la mejor manera de celebrar el nacimiento de alguien era poniendo su nombre en una placa donde, estrategicamente, sería manchada por la caca y el pis de los perros de los madrileños? 

Matanzo, de hecho, quiso cerrar el Teatro Alfil (y lo consiguió temporalmente) cuando un grupo de teatro (La Compañía Castiza) inició las representaciones de Cabaret Castizo una obra donde el actor Chete Lera hacía una caricatura de su persona. La cosa fue tan descarada que el entonces concejal de cultura Pedro Ortiz del PP pasó por taquilla para solidarizarse con los actores y con el local. 

Poco importaba ya porque desde 1989 hasta 1993 (momento del acoso y derribo) ya estaba la cosa lo suficientemente deteriorada como para que La Legión Manzano se apoderara de las calles y lo más cercano a un acto jolgorioso y popular del que se podía disfrutar en la capital fueran los cada vez menos frecuentes conciertos y exposiciones que fueron siendo sustituidos por el Cocido Más Grande del Mundo ofrecido por Aldeas Infantiles (la visión de jubilados degustando el cocidaco apoyados en los soportales de la Plaza Mayor te hacía pensar en la beneficiencia de la tan añorada dictadura o, en un plano más cercano, a una golosa troupé de zombis deglutiendo su ración de carne humana entre las carcajadas que provoca lo que es gratis). 

No ha habido ningún alcalde de Madrid tan gustoso por los vítores de sus correligionarios ni que, con tanta caradura, haya instaurado la dictadura de lo rancio. Se habla de Gallardón pero, la verdad, este es más o menos un amante del arte sin mensaje, de la cosa rara de diseño, que ni ton ni son. Una maniobra que nos llena la capital de una iluminación navideña que no es navideña (yo soy partidario de cargármela toda) y de unas cosas como de cachondeo (vease las instalaciones que se hacen en la fachada de La Casa de América que llaman a la rebelión). Otros dirán que todo es una maniobra para hacer obras y nada más, como en Valencia, donde los edificios no tienen sentido, ni contenido pero que sirven para dar obras a estos y aquellos...¿Ustedes se lo creen? Pues eso es porque están dominados por los rojos, joder. 

El caso es que esa perspectiva cultural y esos años fueron vibrantes pese a no estar recogidos en ningún libro o manual y, como fueron completamente independientes, pues no salieron en ninguna parte. Malasaña era, por aquel, entonces el escenario perfecto para la eclosión de todo aquello...y el reinado también se alargaba hasta el barrio de Chueca en los días en que los vecinos eran ancianos, el barrio estaba guarrísimo y los yonquis campaban a sus anchas en todas las esquinas. El Norton, que era un local más heavy que el infierno, el Osario, que era siniestro, y tantos y tantos bares de callos pasados de fecha en la barra y camarero con palillo en la boca eran los lugares de peregrinación a Chueca (a precios de coña) antes de que aquello se convirtiera en el Stonewall madrileño. De hecho era más el Bowery...si nos ponemos neoyorquinos. 

El libro de Cesar, bueno el germen de lo que ustedes podrán disfrutar el año que viene, es un repaso a esos años tan cutres y tan brillantes, a los bares desaparecidos, a los grupos, a las personas (ese Alex de la Iglesia delgado recién llegado de Bilbao con aspecto de amish, Mike de Pleasure Fuckers contándote en el Agapo como era eso de tocar en el CBGB y chocarla con Joey Ramone, Carlos "Subterfuge" Galán arrastrando una mochila con su fanzine y sus singles, Strawberry detrás de la barra de La Vaca Austera, el Marx Madera y sus mojitos, el Legado Social, las alegres hornadas de despistados juveniles venidos del extrarradio que bebían minis en el Nueva Visión...). 

Una etapa vibrante que arrastraba el compromiso editorial de La Movida, hecho de radios piratas, organizaciones culturales, grupillos, groupies, músicos venidos de todos los lados...

Si hay un personaje interesante de aquellos años ese es el Pele, el Sheriff de Malasaña, puerta primigenio del King Creole (lo que ahora es el Freeway) local del reunión de rockers y rockabillys y cuartel general oficioso de los temibles "Franceses" aquella banda de rockeros comandados por el "Fransuá" y "Juanma El Terrible" de los que dejó testimonio García Alix antes de que se los llevara por delante la violencia y la delicuencia. Gente hosca que dio mala fama a los que llevaban tupé y que perseguía con la misma saña a mods que a teddys como los "Tennessee" y que daban una amplia panorámica sobre las razones por las cuales no era bueno decir que te habías dejado tupé gracias a que, una vez, viste "Grease". 

El Pele, testimonio de un barrio y de una época, ha fallecido la semana pasada de un ataque al corazón sin que nadie haya podido aclararme cuál era su edad real. Quizás 64, aunque quién sabe. Ha prestado servicio de puerta en King Creole, La Via Lactea y otro montón de garitos teniendo fama de ser el típico enrollado que no pedía el carnet a la juventud aunque se demostraba implacable con aquellos que portaban bebida de otros locales o portaba una petaca. De pocas palabras, Pele era un tipo majete, un personaje de esos extraños que pululó y trabajó en las fronteras de Malasaña entre generaciones y generaciones de muchachada sin inmutarse, como un John Wayne de la vida. Quizás como un sheriff. La última vez que lo vi, fue en la presentación de la última novela de Cesar, "No quiero ser como tu", donde estaba prestándole servicio de escudero a Toño "El guionista sobre ruedas" que es en lo que se entretenía últimamente. 

Si la modernez asquerosa nos ha traido a esos puertas vestidos como mafiosos y a esos colgados de gimnasio incapaces de no provocar todas las noches una bronca arbitraria por razones aún más arbitrarias el Pele parecía imponerse sin mucha violencia, sin palabras demasiado altas y manejando a chuzos y alborotadores con un tino digno de negociador de asalto con rehenes. Cuando los de mi generación comenzamos a pulular por el barrio ya era una institución...y ahora que no está, parece que lo vamos a echar de menos...aunque solo sea por eso de que esta es una señal unívoca de que hay algo que está desapareciendo, algo que no va a volver o, quizás, existe lo mismo pero se producirá de otra manera que no entenderé y a la que no estaré llamado a participar. 

El Pele salía en un clip de DCD y, en uno de sus discos, tuvieron a buenas introducir la críptica frase: "El Pele lo sabe". Y es que, era verdad, El Pele sabía algo de todo aquello, algo de nosotros, sabía flotar por encima de las calles míseras, viviendo con lo puesto, nadando entre las luces de los bares nocturnos y las cañas mañaneras. 

Si hubiera un cielo, que no lo hay, no se me ocurre mejor tipo para echar una mano a San Pedro en eso de abrir la puerta que Pele, con su estrella de sheriff de metal y el corbatín texano de mandamás del Rancho que se gastaba en los 90. Aunque a lo mejor, tendría mejor arte para abrir las puertas del infierno...porque, lo bueno de todo aquello era que, tras la puerta que gobernaba El Pele existía la posibilidad de pecar hasta el amanecer en todos los sentidos y condenarse a la diversión eterna. 

Con la desaparición de Pele algo desaparece, algo importante y anónimo que, sin embargo, tuvo mucha importancia para muchos de nosotros. Se muere un testimonio no escrito de un barrio entero. 

Que el Dios de los bares lo tenga en su gloria y, si puede ser, que le ponga un Johnny Walker con dos hielos. La ronda va de nuestra cuenta. 

sábado, 26 de junio de 2010

Lo malo de no echarle tiempo o como lo "pasemos" de bien en Casa Vasile

Les cuento una anécdota: un director llama a un guionista y le pide que trabaje en un guión a toda leche porque tiene que entregarlo para hacer una película. El guionista le pide la mitad de la pasta y, cuando la recibe, se lía un poco con las cosas de la vida y con tener dinero en el bolsillo después de mucho tiempo y, cuando llega la fecha de entrega sólamente tiene unas cuantas ideas anotadas. El director, preocupado, le llama y el guionista buscando una última vía de escape le dice "vale, voy por tu casa y lo terminamos juntos porque no lo tengo claro". El director, apremiado, le dice que vale. El guionista acude, el director se pone delante de la máquina y el guionista poco a poco va soltando ideas medio hiladas que puedan llegar hasta la ansiada página 90 o 94. Pese al disparate, el barullo y el atropello la noche se alarga y el director sigue tecleando un poco mosqueado por los pasos que está tomando el guión. El guionista, acorralado completamente, encara la última secuencia en la que se le ha ocurrido que todo termine en un juicio. El director le apremia a terminar y él dice, "ya, ya tengo la última frase, apunta". El director sigue tecleando sobre la máquina mientras el guionista dice: "En verdad, señor juez, que no hay fresón como el fresón de Aranjuez y....ya, fin". 

Obviaré el nombre de ambos protagonistas, por ser ellos lo suficientemente reconocibles, pero ni que decir tiene que ni la película se hizo ni el guionista cobró el otro 50%.  

No tengo dudas de que algo parecido debió de pasarles a los guionistas de "Perdidos" en la última temporada: quizás las fechas eran muy ajustadas para terminar un guión decente, no se pusieron de acuerdo en cómo terminarla o, simplemente, estiraron demasiado un truco lo suficientemente agotado en las cinco campañas anteriores. Como decía uno de los protagonistas de la anécdota que encabeza esta entrada "hay películas que van perdiendo estrellitas de los críticos con los años y otras que las van ganando". Se puede aplicar esto mismo a las series de televisión, me imagino, el final de "Perdidos" es sólamente el resultado de una serie de guiones torpes y propios de gente que no se entera porque está a otras cosas.

Siempre que alguien me pregunta sobre como se escribe una historia le cuento, básicamente, lo mismo: usa el sentido común. Es decir, aplícale cierta lógica a los movimientos de los personajes y permite que circulen diciendo cosas coherentes, que hablen como hablarían, que actúen como deberían de actuar. Da igual que estes escribiendo una película de barcos o una serie sobre un vecindario: todos los personajes tienen que estar cubiertos de cierto sentido común, si eres capaz de aplicarlo, es posible que tengas una historia que no se caiga a pedazos. La simple aparición de una pistola en una narración (me estoy refiriendo a nuestro país) es ya un embrollo que hay que explicar porque la gente normal no suele guardar pistolas en su casa y, por lo tanto, tendrás que explicar de donde viene esa pistola y, sobre todo, por qué el personaje que la tiene sabe empuñarla. Si eres capaz, estás en el buen camino.

Este año Cesar Strawberry y yo fuimos requeridos por Casa Vasile para escribir una serie de bajo coste para uno de los canales de TDT de dicha cadena. Aplicamos esa misma lógica dentro de una comedia chiflada que se parecía más a "Los Informáticos" o "La Pareja basura" que a "Friends" o "7 Vidas". El caso es que, durante un tiempo, nos dejaron hacer y parecían encantados con que estuviéramos escribiendo una serie sobre gente tarada. Estuvo bien porque, durante algunos días, pensamos que de verdad iban a rodar nuestros guiones sin tocar ni una sola coma y a respetar la dictadura total del absurdo. 

En estas apareció una vieja gloria de las series juveniles en una de las reuniones para decirnos, muy cordialmente (que es como se le dicen las cosas a un tío con los brazos tatuados y al gordito nervioso que tiene al lado), que la serie "fallaba". Todavía quitándonos las legañas de la estupefacción dejamos al pájaro darnos una charla sobre la necesidad de hacer unos personajes menos extremos que se expresaran en términos "más agradables" para la audiencia, que esas cosas estaban bien pero que el público no las iba a entender. En lugar de darle dos tortas nos echamos a reír tan alto y tan fuerte que estuvimos a punto de caernos de la silla, por un  lado porque el discurso de "yo se lo que hay que hacer" nos pareció una de las cosas peor planteadas, más ampulosas, más llenas de tópicos y menos interesantes de la historia y, por otro lado, porque creo que el compinche y yo mismo tuvimos un simultáneo ataque de realidad o, lo que es lo mismo, tomamos conciencia de donde estábamos, con quien estábamos y lo que estábamos tratando de vender. ¿Casa Vasile comprando guiones de ese tipo? No lo creo, amigo. 

Dos días después, y con un frío e-mail, nos comunicaron que estábamos "fuera del proyecto". Comprendimos que habían aplicado el sentido común: Quiero "Aída" no vuestro rollo.

El caso es que cogieron a otro equipo y la serie anda rulando por la parrilla de la TDT con más pena que gloria. Lo que me lleva un poco al principio: al fresón de Aranjuez. Es verdad que es malo no atender a tu trabajo pero, también lo es, pedir milagros en una semana. Es contraproducente. Es una de las razones por las cuales la ficción tiene un camino tan malo, en algunos casos, en nuestro país: las cadenas parecen desconectadas completamente de la realidad y actúan como esos clientes pesados que jamás se dejan aconsejar sobre nada. Mal hecho. en la BBC no entienden muchas de las series que producen como cuenta, solapadamente,Ricky Gervais en su estupenda "Extras" pero las ruedan y las estrenan olíéndose que al otro lado de la pantalla hay gente que sí las va a entender. En nuestro país eso no ocurre. Si nos fijamos en un formato de producción, aunque sólamente sea por recursos, es mejor tomar a los ingleses como referencia y no a los norteamericanos que nos llevan años luz.

Por otro lado es absurdo ese "sí o sí" de producir a toda prisa y, lo que es peor, exigir que se escriba a toda prisa con la esperanza de recortar un poco el presupuesto. Si a un arquitecto le dices que tiene que ahorrar en las calidades de los cimientos lo normal es que te diga que se te va a caer la casa encima.

"Perdidos" es el ejemplo de que no se pueden hacer las cosas mal, de que hay que cuidarlas hasta el último minuto para no dar el resbalón.

Nota del Insustancial: Rajoy División es una formación de Valencia (yo diría que representan todo aquello que es bueno y justo por tierras valencianas)  que afirma "hacer música para triunfadores" y como esta es una historia sobre fracasos me parece que daban el punto perfecto. Si quieren saber más sobre esta banda y sobre su frontman, Alex Martí, visiten el blog losperrosdelcurro.blogspot.com una de las mejores cosas que se escriben en la red.

domingo, 22 de marzo de 2009

Los malvados no gastan en palabras





Para ser malvado hay que valer pero, sobre todo, no dar ni una justificación a tus actos. Punto. No respeto a los criminales de guerra pero mucho menos a los que se pierden en un discurso del tipo "la historia me absolverá", para justificar sus crímenes. Cuando te pillan con las manos en la masa lo mejor es callar y cargar con las consecuencias. Si has perdido la vergüenza que, por lo menos, no te pillen perdiendo la poca dignidad que te queda. Es mejor pasar a la historia como un desfalcador o un asesino que como un mamarracho balbuceante. Yo me acuerdo mucho del show que ese japo-peruano silencioso llamado Fujimori montó para reírse de Abimael Guzmán, dirigente de Sendero Luminoso. Lo vistió de preso de peli de Chaplin y lo encerró en una jaula para mostrárselo a la prensa internacional a sabiendas de que el loquito terrorista no sería capaz de mantenerse en silencio y que comenzaría uno de sus berreantes y berreantes discursos que lo retrararían para siempre como un loco acabando con el poco crédito que la sanguinaria organización podría tener a ojos del mundo pero, sobre todo, para asegurarse de que sus actos (los de Fujimori) se verían con mejores ojos desde entonces. Punto para el señor de los ojos rasgados.

El malvado ha de ser letal y silencioso, como el kabuki e impenetrable como el significado de la obra musical de Mecano y, sobre todo, un arte criminal simplemente gestual como el mimo. El silencio provoca preguntas y esas preguntas artículos y libros llenos de hipótesis sobre el por qué de esos horribles actos. En el fondo es el último gesto de los crueles de camino al patíbulo: dejarte, ahí, con las ganas pero, sobre todo, con la imposibilidad de saber si otro tan cruel como el malvado volverá a actuar siguiendo esos secretos parámetros.



La maldad y la malicia son empresas gigantes que merecen un enorme esfuerzo pero, sobre todo, el silencio y, por ello, no están a la altura de mucha gente. Para ser malvado y malicioso hay que valer, y mucho, porque si no tus intentos por ser Lex Luthor te acaben convirtiendo en Pierre Nodoyuna.



La maldad y la malicia merecen de mucho temple y frialdad. Dejarse llevar por el odio es algo que, definitivamente, pese a lo agradable de la sensación deben de quedar para mejores ocasiones.

Los ingleses, que de asesinato entendido como un bello arte, saben un huevo han trasladado toda esa sabiduría a la crítica musical. Elegancia, savoir faire...la entrevista y la crítica tienen mucho de baile mortal, de agarrarte a la presa y buscarle la oquedad entre las dos costillas para clavarle el estilete y que se desangre mientras tu abandonas tranquilamente y sin una mancha de plasma en el cuello de la camisa. Las mejores malas críticas sobre grupos se pueden leer en Q, Modjo, Kerrang...de ahí es donde queremos todos aprender, claro. Pero trasladado el fenómeno a nuestro país nos encontramos con que seguimos gustando del crimen de Puerto Hurraco y que, de ahí, no somos capaces de pasar.




El sábado, como otras tantas almas, asistí al concierto de Def Con Dos. ¿Qué esperaba? Que estuvieran como siempre, es decir, muy bien. No me decepcionaron. En directo son brutales, eléctricos y pese a que la sala estaba medio vacía (mala publicidad, el puente del Día del Padre...) se sobrepusieron a eso y a los problemas técnicos de una sala, La Riviera, que tiene un eco que recuerda al Cañón del Colorado y a un anuncio de una achicoria soluble. Al parecer, Fernando Neira, de El Pais asistió a este concierto pero lo vio con otros ojos. Los suyos. Ahora podéis decir: "Claro, Insustancial, es que tu eres amiguito de Strawberry". Pues sí, claro, y me puedo permitir el lujo de decirle: "Nene, este concierto ha sido un truño". Pero es que, la verdad, hubiera faltado a la verdad porque el concierto no estuvo nada mal. Es una pena que El Pais gaste media página de su edición de Madrid para poner a caer de un burro no ya a DCD, que también, si no para centrarse básicamente en la edad del cantante del grupo y en si va o no va al reumatólogo. Diré que Neira, que es del 71, tampoco se va a salvar de visitar al fisio como tampoco lo hará este servidor de ustedes. Eso son cosas que sobran o que se incorporan de manera más elegante. Por Alá.

La crítica es, como el asesinato, el arte de la contención cosa que no tiene Neira al que le queda bastante por aprender sobre ironía, sarcasmo y un largo etcétera de cosas que tampoco sabe ni entender, ni valorar, en el discurso de Def Con Dos que, por cierto, es de los pocos grupos que habla actualmente en contra de la violencia de género (Aído, te echamos de menos), el precio de las hipotecas y otros temas de estos tan espinosos. Mi acompañante en el concierto me dijo: "cuando se te ocurre meter un poco de discurso en las canciones automáticamente te caen palos de todas partes, es inevitable". Lo esperaba de El Mundo, pero nunca de El País, la verdad. Nos queda mucho de aprender de los críticos ingleses, de esa clase alta de los destripadores elegantes. Será por eso que los asesinos británicos entierran a sus víctimas en el jardín y nosotros las dejamos con las tripas desparramadas en medio de la calle clamando mientras la policía se nos lleva contra la propia víctima y diciendo, al que nos quiere escuchar, que en realidad somos completamente inocentes.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Año de estrenos

Anoche, durante la fiesta de presentación de "Hipotécate tú", el nuevo disco de DCD (Ya a la venta) me di cuenta de que estoy o mayor o responsable...porque a las doce de la noche estaba en mi casa comiéndome unos cereales. Alucinante. No es que lo diga yo es que me lo dijo Guillermo Toledo que, al ir a despedirme, me comentó: "¿Estás enfadado o algo? ¿Estás malo? ¿Ya te vas?". "No, macho, que mañana tengo que currar y si no no hay quien me mueva...". Cuando dije esas palabras fue como si mi alma saliera de mi cuerpo, lo juro, porque normalmente suelo quedarme hasta que se piran los recogevasos. El caso es que lo pasamos bien, estuvimos departiendo con el Comando Picazo (parte indispensable del otrora Escuadrón de las Sombras, masa social del grupo) y celebrando la salida del discazo. Me enteré por allí de que el grupo del sobrino de Strawberry, Phonophobia, tocan el sábad en el Barracudas Bar (Brescia, 13, Madrid). Apuntaos la fecha por si sois queréis darle a vuestras parejas una sorpresa de San Valentín.
El caso es que la salida del disco de DCD (con libro incluído) es el pistoletazo de salida de este año que, me da la sensación, de que pese a la crisis va a estar lleno de cosas...Esta mañana he hablado con Clavijo y me ha dicho que "El Divo" (lo que estuvimos rodando hace dos semanas pero no tiene nada que ver ni con la película italiana ni con los cantantes que cantan trozos de óperas famosas) va viento en popa y que funciona de maravilla por lo que es posible que el Señor Paramount lo goce y encargue más piezas de la saga. El asunto este del entertainment se parece bastante a un juego de esos de piezas de dominó donde empujas una y empiezan a caer otras cuantas dando mochazos...ilusiona que caiga una piecita y que esté lo suficientemente cerca de la siguiente para que pueda empujarla y no te quedes parado.

Por otro lado la semana que viene comienza a rodarse la nueva temporada de VU87 que es la serie de Lapierna en la que ando metido y también tiene muy buena pinta. Anoche a Neox, además, le dieron un TP a la mejor cadena de TDT (le ganó a la todopoderosa Disney Channel, que es un hito) y me imagino que los señores de Antena 3 estarán bastante contentos lo que me hace albergar bastantes esperanzas. Espero que la nave nodriza tome nota del talentazo que se está derrochando en su filial.

También, dentro de las cosas pequeñas e interesantes, Grom El Único se estrenará como papá pero, también, comienza su andadura en la cosa de hacer cosas con una cámara...





A mi me parece francamente bueno y debería de perseverar en irnos ofreciendo cosas de estas de cuando en cuando...

Pues eso, año de estrenos y de cambios y de curro, curro de ese de sembrar que siempre es una castaña grande porque digamos que la paciencia no es lo mío aunque, voto a bríos, que este último año la estoy criando y criando a ver si da sus frutos. Mientras tanto sólo nos queda esperar que las piezas del dominó vayan cayendo sin prisa pero sin pausa dibujando algo que sea lo menos parecido a una ñorda de tamaño familiar que, por si no lo descubrísteis, creo que fue el símbolo del Horóscopo chino que nos tocaba: ni el perro, ni la vaca, ni el escorpión, la ñorda. Ese fue el símbolo del año pasado.

miércoles, 14 de enero de 2009

Buenas noticias desde Def Con Dos

Esta mañana lo traemos calentito: El 10 de febrero Def Con Dos sale "Hipotécate tú", nuevo disco de la banda que dentro de poco cumplirá 20 años de carrera. Sadrá acompañado del libro "Destino Zoquete" que cuenta con textos de Cesar Strawberry y Alejandro Feito y está editado por Ediciones Irreverentes.

Como adelanto aquí está el videoclip del primero single.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Recargando

Esta tarde he estado con Cesar Strawberry. Somos muy buenos y muy viejos amigos. Ya les digo el 10 de febrero sale su nuevo disco (por ahora se titula "hipotécate tú") y, la verdad, es un maldito trallazo, todo himnos. Cesar también sacará nuevo libro tras "Besando la lona" (Ediciones Irreverentes).
Strawberry es una bestia entrañable, viene a cenar a casa de cuando en cuando y se trae una botella de Tequila reposado. Es dado a la "guasa" -una palabra completamente Strawberryana- y a la "dolencia" o sea, que sabe ver las cosas con perspectiva y jamás le he visto quejarse de vicio. Les cuento una anecdotilla: estábamos ambos en un momento crucial de nuestra vida (él se enfrentaba a la disolúción de Def Con Dos y yo curraba con Gurruchaga de guionista) donde es necesario plantearse si vale la pena seguir hacia adelante o si es mejor parar y dedicarse a otras cosas. Esa noche hablamos mucho de una idea absurda "Los Hombres Bomba". "¡Se acabaron los pedos y eructos, gordito! ¡Hay que actuar!". Página web de por medio quisimos canalizar todo ese odio llamando a una especie de yihad cultural violenta, ataques a ARCO, soflamas escritas en las paredes contra nuestros escritores más odiados, lanzamiento de pasquines, avisos de bomba en las conferencias más asquerosas. No querían escucharnos pero iban a hacerlo. En la borrachera y el delirio todo tiene una forma nítida y la cosa más absurda cobra sentido. Escribamos un manifiesto, corramos a gorrazos a todos esos cursis. Reventemos como dos pobres infelices haciendo saltar por los aires toda esta patraña...


Joder, qué resaca.


Nuestros caminos se separaron esa misma noche y volvimos a hablar del tema con más serenidad. Seguía valiendo aunque necesitáramos abogados. Un manifiesto y a reventar. Al martirio cultural para que las nuevas generaciones de ciudadanos vivan libres de la opresión mental, de la mala televisión, de la estupidez de serie.


La realidad, al poco tiempo, nos ganó por la mano. Los atentados del 11 de marzo nos hicieron callar y reflexionar sobre la campaña. En realidad nos parecía que, pese a que la cruzada era justa, el momento no era el mejor. Quedaríamos como dos cochinos arribistas y el asunto daría munición suficiente a gente a la que no queríamos ver cerca de una pistola nunca. "Los hombres bomba" se disolvieron sin decir ni "ay" y nos dedicamos a nuestras cosas: Cesar volvió con Def Con Dos y publicó su primera novela y yo amplié mi campo profesional pasando de la tele a la prensa escrita. Corrieron buenos tiempos y todavía nos reímos de aquello. La última vez contándoselo a su chica en un bar de la Calle Pez, contándole eso y aquella vez que Strawberry me mandó su novela aún inédita e intenté cambiársela de arriba a abajo. Su contestación no pudo ser mejor: "Mira gordo, si quieres una novela te la escribes pero no me toques la mía".


Hacía mucho tiempo que no veía a Cesar, demasiado, y en solo dos asaltos me ha devuelto parte de la esperanza perdida. Con amigos así uno no quiere tener enemigos. Con amigos así a uno no le importaría reventar en pedazos.


Por cierto, que después de estar con esta buena persona, me he ido a tomar dos Sin alcohol con Miss Kiddo a la misma Calle Pez (es una calle guay, no se la pierdan), a un bar con grasa en las paredes y hemos estado hablando de todo. También hacía mucho tiempo que no veía a Miss y ha sido una buena reentré profusa en datos y milongas varias de las que teníamos que ponernos al día. Me ha devuelto mi volumen de "Un vestido de domingo" (Mondadori) de David Sedaris. Me lo ha devuelto sin leer y eso que se lo presté porque el escritor americano y la buena muchacha de la katana tienen un humor vitriólico muy parecido. Ya tendrá tiempo de leerlo si la Yakuza deja de perseguirla en algún momento, que ya les vale, que ella sólo quiere cargarse a Bill pero, nada, no hacen más que obstruir a la justicia del frío acero japonés.


Después he vuelto a casa, henchido de gracia, sin rastro de misantropía y acordándome de la señora cuarentona que, completamente cocida, me ha tirado los trastos en el intercambiador de Plaza de Castilla. Lo juro, no me lo invento, esa señora estaba literalmente ciega. Si a algunos el alcohol los pone cariñosos a esa pobre mujer la ingesta de Don Simón le quita completamente el sentido del gusto. Pese al amoroso requiebro -la verdad es que no la he entendido muy bien- me he hecho el Bjorn Bork (o sea el sueco) y se ha ido a intentar liar a un ecuatoriano que, completamente fuera de sí, le ha dicho que no bebiera y que rezara mucho porque era una pecadora. El ser humano no dejará de sorprenderme nunca, como la Calle Pez, como los amigos y como este año de las narices que no me está dando ningún descanso ni siquiera en esos días en que todo parece ir sobre ruedas.