domingo, 7 de febrero de 2010

Una opinión más que nadie me ha pedido: Perdidos.



Me he pasado el fin de semana trabajando, durmiendo y viendo Perdidos. Es decir, haciendo casi nada interesante (una de las cosas por las que no tengo el blog tan actualizado como querría es, justamente, porque mi vida social se encuentra en estado vegetativo...pip...pip...pip...ustedes lo notan así pero no quiero ni imaginar la cantidad de locales de mala nota que habrán visto sus cajas mermadas desde mi desaparición de la vida nocturna). 

El trabajo y el sueño bien, gracias. Mucho de ambas cosas. Perdidos, bueno, qué quieren que les diga. Creo que me han vuelto a timar de mala manera pero como "Perdidos" es un timo agradable me lo trago con buena disposición. 

Por si alguno de ustedes se ha pasado los últimos 20 años dentro de una cueva o se acaban de despertar de un coma etílico que los mantenía KO desde el último de The Ramones en España Perdidos va de lo siguiente: 

Un avión de la compañía Oceanic que hace el trayecto Sidney-Los Ángeles se estrella en una perdida isla del Pacífico. Por si fuera poco, y no hubiera islas en el Pacífico, los pasajeros de dicho avión van a dar con sus huesos y su equipaje en un lugar raro. Cuando quiero decir raro quiero decir inquietante y, cuando quiero decir inquietante, quiero decir que hay osos polares, un humo negro que se traga a la gente y una especie de atmósfera enigmática y milagrera que hace que el personal sufra visiones, milagrosas recuperaciones de sus piernas, visitas de personas muertas y un largo etcétera de incidentes que valdrían para llenar las siguientes diez o doce temporadas de Cuarto Milenio. 

Además, y aunque resulte chocante, los pasajeros del tren siniestrado no son trigo limpio: hay una ladrona, un delincuente que mata a gente, un médico con un conflicto paterno-filial irresuelto, un gordo enorme que nunca adelgaza y al que le ha tocado la lotería, una pareja coreana oriental y francamente ladina, una semi estrella del rock que le pega a la droga y un largo etcétera de gente que tiene secretos que esconder. Se nota que J.J. Abrams, creador de la serie, no viajó conmigo en el último vuelo que hice de Lisboa a Madrid...de haber sido así se hubiera sorprendido de la gran cantidad de cafres vulgares con corbata que hacían el vuelo y de lo triste de sus conversaciones, de lo anodino del ambientillo...

Pese a todo he de reconocer que tuve un momento "Perdidos" en el vuelo: creí reconocer a una ex camarera de un local de Madrid...la recordaba porque, una vez, se había cabreado con un cliente que le estaba mirando el escote y la muchacha, ni corta ni perezosa, le había enseñado uno de sus pechos levantándose la camiseta y diciéndole: "¿Ya me vas a dejar de mirar?". 

En "Perdidos" no hay gente que enseña los pechos, de hecho es una serie donde ocurren tantas cosas que, me temo, han preferido abandonar cualquier trama que tuviera que ver con el tema del yacer horizontalmente por miedo a liarse más de la cuenta. 

El caso es que, por si fuera poco lo del accidente y lo de la atmósfera inquietante y lo de los secretillos en la isla aparecen más personas que en unas rebajas. Toma ya. De pronto en medio del Pacífico Sur hay ambientillo y aparecen otros señores y señoras (con más secretos y más momentos inquietantes) que también viajaban en el avión y que han caído en otra parte de la isla y, después, otro grupo de falsarios que se hacen pasar por supervivientes pero que, en realidad, son gente peor aún que la que se puede encontrar en los castings de Gran Hermano.  Los llaman "Los Otros" por no tener mucha imaginación. Porque, digo yo, tendrían que haber sido los que ya estaban en la isla los que llamaran "Los otros" a los que acaban de llegar pero, bueno, esta parte está difusa. 

Se produce una especie de enfrentamiento entre unos y otros y, mientras tanto, resulta que descubren una escotilla y un barco que transportaba esclavos allí clavado donde encuentran cartuchos de dinamita...eso es raro porque la dinamita se patentó en 1867 pero, bueno, es posible y no es lo más raro que ocurre. 

Los supervivientes, que viven como los de Supervivientes de Telecinco, deciden volar la escotilla y se encuentran allí dentro a un tío chiflado o algo así que tiene que tocar cada 108 minutos un botón de un ordenador ¿Por qué? Pues nadie lo sabe porque el tío toca el botón y ya, o sea, que bien podría haber sido un español el que hiciera ese papel comentando de cuando en cuando eso de: "A mi, por lo que me pagan, y teniendo en cuenta el convenio, no me como la cabeza". El caso es que el tío es parte de una especie de organización llamada "Iniciativa Dharma" que tiene pinta de ser un cuento chino tipo secta Edelweiss. Lo más curioso, y lo más chiflado, es que todo lo que contiene la primera estación Dharma que encuentran está patrocinado por Dharma: comida, utensilios, ropa, una bici estática, ordenadores sin actualizar que funcionan sin sistema operativo Windows, teles en blanco y negro, tocadiscos (lo que me llevó a pensar en un primer momento si Dharma no era parte de un complot indie de adoradores del vinilo...pista falsa...por cierto). 

Y, a partir de ahí, prefieron no contarles más porque el lío aumenta y aumenta hasta el punto exacto donde estoy y el inminente estreno de la sexta (y teóricamente) última temporada de la serie. 

Les decía, al comienzo de este post, que Perdidos es un tipo agradable. Lo es. Es un timo agradable porque tiene tantas menciones a la cultura pop que no puedes por más que verla y disfrutarla: el aspecto sesentero/setentero decadente de los Dharma te retrotrae a las películas de James Bond y a otros éxitos del cine de explotación; las menciones a películas como "El planeta de los simios", "2001, "Star Wars", "El último hombre vivo", "Rollerball", "El último refugio", "Dark Star" o "Regreso al futuro" y otros cientos de series como "La fuga de Logan" o "El prisionero"; las influencias del cómic de Tintin o Corben pasando por menciones directas a novelas de Miller, Twain, Robinson Crusoe...; los nombres de los personajes Faraday, Rosseau, Locke, Lapidus y tantos otros que te recuerdan a filósofos, físicos o pensadores...

El background es impresionante y, lo grande, es que han conseguido que funciones, es decir, que esa increíble mezcla de géneros, menciones, flashes, frases cortas han conseguido ligar una salsa suave y entretenida que te mantiene sentado en la silla. 

Es guay porque la trama avanza, nadie sabe muy bien hacia adonde pero avanza, avanza y avanza porque ver "Perdidos" es como meterse en una línea de metro que existiera entre la realidad y la ficción y no supieras donde va a parar (la 6 y 3/4 o la 1 y 1/2).   Más que nada porque siempre da la sensación de que dicha línea se va construyendo mágicamente mientras vas montado en el vagón en dirección a un destino que, sospechas, también está en construcción mientras viajas.

Ese es el truco principal de la serie: no adelantar absloutamente nada o buscar, con cualquier excusa, un salto de la trama lo que te lleva a preguntarte si no será esta serie la primera en el género de tener argumento pero no de tener tramas en realidad.

Durante más o menos cuatro temporadas los creadores de "Perdidos" se han afanado por emitir cuestiones, por diseñar todo tipo de entretenimientos...les ha salido bien siguiendo un buen juego: cada enigma era respondido con otro de mayor calibre e interés que permitiera que la explicación del primero pudiera ser absurda, de estar posicionada en segundo término o de ser nada más que una distracción. Por ejemplo: los osos polares. En una cosa si han jugado bien sus cartas: el ingrediente sobrenatural tiene una simple y llana explicació  sobrenatural que ha conseguido explicar cientos de pequeños rollitos puestos aquí y allá con intenciones meramente "despistatorias".

La prueba de todo ello se encuentra en la temporada 3 en la que dos de sus previsibles protagonistas, Michelle Rodriguez (Ana Lucía Cortez) y Cynthia Watros (Libby),  abandonaran la serie  tras ser despedidas por conducir en malas condiciones (pinche aquí si quiere ver semejante documento) y tuvieran que desaparecer a toda máquina de todas las tramas posteriores de dicha temporada por lo que los productores de la serie se vieron en la obligación de reconocer que no todo estaba tan pensado como habían hecho creer en un primer instante y que, ni ellos mismos, sabían muchas de las cosas que ocurrirían posteriormente. Es normal, en todo caso, que estas cosas ocurran.

Contestar preguntas con otras preguntas, que ha sido la piedra filosofal del guión de "Perdidos", ya no funcionará más a partir de esta sexta temporada -se ha ido agotando poco a poco en la quinta porque ya era hora de contestar a las preguntas principales de la serie que, más o menos, han quedado contestadas sin misterio- en la que nos encontramos, seguramente, con la más aburrida familia de tramas de la serie que no es otra que la sobrenatural. Aburrimiento me produce pensar que, durante esta última temporada, tengamos que soportar una hilera de explicaciones pseudo moralistas y pseudo teológicas sobre la razón de ser de la Isla, de la estatua, de su extraño habitante y de otras cuantas cosas más. Sin duda, a mi me gustaba más lo otro, el rollo de los ordenadores viejunos y los científicos chiflados en busca de un mundo mejor, las bombas perdidas y un sinfin de interesantes historietas sobre los temas que han alimentado la ciencia ficción. 

No hay más que ver la gran cantidad de explicaciones religiosas que hay a todo "Perdidos", con menciones directas a la Biblia que se traducen directamente de las páginas sajonas donde hay que recordar que dichas menciones y dichos párrafos pueden bailar porque no es lo mismo la Biblia de protestante de Iowa que la que te regalaron en la Primera Comunión, para alzar un sonoro y tremendo bostezo. Qué aburrimiento, coño. 

"Perdidos" sería mucho más buena sin toda esa gente pululando alrededor de ella y diciendo tonterías sobre la misma, esa gente con pijama viendo una y otra vez el mismo frame e intentando sacar de él todo el conocimiento del universo. Putos fans, yo os maldigo. Tomad distancia de una puta vez. Buscaos una vida. 

De hecho los productores ya avanzaron hace tiempo que no harían ni puñetero caso a los pretendidos fans de la cosa para evitar las posibles demandas, algo que va a ser imposible porque se han generado tantas teorías en la red que por huevos alguien va a tener que acertar con el final elegido por sus responsables o estos, avisados del asunto, intentarán dar una vuelta de tuerca al final absurdo e insostenible que acabará con el encanto. 

Por mucho que se diga me temo que los productores de "Perdidos" habrán tomado nota de como el final abierto de "Los Soprano" ha generado más ansiedad alrededor de la serie y también más mitomanía alrededor de la misma...espero que no se dejen seducir por el lado oscuro y nos ofrezcan un final bueno, de género, de esos de "tachán y se acabó, vayánse todos a su puta casa y no vuelvan por aquí". 

Espero que no se pierdan en la maraña especulativa de Star Wars, que se acabe y ya está. Eso sería mítico. 

Lo que me lleva al comienzo de este mismo post: ¿Me gusta "Perdidos"? Pues sí, me ha acabado gustando pese a que tengo ciertas reticencias hacia los trucos circenses de guión...y me gusta porque, hasta la fecha, a nadie se le ha ocurrido vendérmela como la serie que "ha revolucionado la historia de la televisión". Ni siquiera en eso de montar mucho escándalo con el final de una temporada: Dallas ya lo hizo en los 80 cuando alguien le disparó a JR.  

4 comentarios:

supersalvajuan dijo...

La tengo pendiente para el verano.

Notario dijo...

Hay gente aprendiendo el idioma de la peña azul de Avatar. No sé si son los mismos que le piden respuestas a JJ Abrams o si son otros.
El caso es que estoy de acuerdo en todo. Y creo que a partir de la cuarta temporada todo se va de madre.

mujer insustancial dijo...

Pues yo soy superfan!!!!!!!!!!!!!!!

Señor Insustancial dijo...

Hola a todos,

supersalvajuan,
Pues ya puedes esconderte en una cueva oscura hasta la fecha para no enterarte del final...Por cierto, increíble defensa 2-3 del Madrid en Murcia...lo siento.

Notario,
Me merece poco respeto la gente que intenta aprender cosas como el idioma de los Na´avi de las narices o el élfico para participar en una especie de carrera por la estupidez contra sí mismos.

Gracias por estar de acuerdo.

Mujer insustancial,
No esperaba menos.

Abrazos y parabems para todos.