jueves, 27 de enero de 2011

Sobre revoluciones, llamadas a las armas y sistemas


Todo el mundo dice que el cambio es inevitable. Al parecer a la gente le pone palote el hecho de vivir en una situación parecida a estar caminando por el borde del precipicio...nos llegan las imágenes de las revueltas de Túnez que han provocado la caída del presidente y voces, cientos de ellas, se alzan preguntando: ¿A qué estamos esperando? 

La revolución tiene su rollo romántico y atrayente: un día eres un mísero ciudadano anónimo y, zas, por cosas de la historia de pronto te ves enarbolando una bandera elevado sobre una barricada de coches y haciendo algo con tu vida. La revolución huele a caos y el caos a despiporre, a aligeramiento severo de las costumbres a andar por ahí hasta las tantas, a participar en cosas con otra gente, a tórrido romance...

El caso es que la idea de revolución  hace cosas buenas también por el mercado: en tiempos aumentaba las ventas de camisetas del Ché Guevara y ahora todo el mundo se pirra por tener una máscara o cosilla similar del prota de "V de Vendetta". Ese es el signo de los tiempos: un símbolo presuntamente apolítico. Una máscara con una sonrisa sardónica que nos retrotrae a un confuso hecho histórico que...demonios, digamos que a todo el mundo le mola porque sale en una película y punto. ¿Nos hemos enterado de lo que significa la dichosa careta y el cómic escrito por Alan Moore titulado "V de Vendetta"? 

Pues pasa un poco lo mismo que con la palabra "revolución" que sí, que nos suena a algo bueno, a algo molón pero que, en realidad, no acaba de entrarnos bien del todo. 

Las mechas se encienden por las cosas más tontas: Guy Fawkes (el dueño de la cara de V de Vendetta) se metió en un berenjenal severo porque creía que el Parlamento Inglés recortaba las libertades de los católicos y no tuvo mejor idea que intentar tirarlo abajo. Es por eso que su ajusticiamiento, y no su acción, se celebre todavía en Reino Unido. Otra cosa es que Alan Moore le diera sardónicamente la vuelta al asunto. 

Los sistemas corruptos, normalmente, caen por su propio peso: la corruptela comienza siendo algo de unos pocos que, finalmente, acaba creciendo de manera geométrica y afectando a más y más gente que quiere su trozo del pastel. Miren, por ejemplo, lo que ocurrió con Marbella donde, finalmente, se acabó trincando a una alcaldesa que, ya sin orden ni concierto, avisó a un constructor de que la reforma de su casa la iba a cobrar con fondos del ayuntamiento y por medio de la concesión de una obra pública. Eso a nivel doméstico funciona así pero, desgraciadamente, también funciona a nivel nacional. Es el caso de Túnez. Digámoslo para entendernos: llega un momento en que el número de corruptos es tan grande que ya no hay dinero para nadie más o para acometer nada. La gente se da cuenta y nace el mosqueo. Un mosqueo que se larva poco a poco y que acaba por estallar. Otra cosa es que aquí, desde nuestro sillón de Europa del Sur, nos parezca que estas cosas ocurren de un día para otro y sin previo aviso, como si nada. Preferimos pensar que el proceso es espontáneo porque preferimos evitarnos las cifras de asesinados, encarcelados y exiliados que conlleva cualquier revolución. Incluso una revolución tan sencilla como la producida en Portugal en 1973 tuvo una cifra de muertos y, por su puesto, casi todos ellos se produjeron en los años anteriores a que los capitanes decidieran poner punto y final a la dictadura iniciada por Salazar y perpetuada por Marcelo Caetano. 

A lo que voy: El caso tunecino es un caso aislado, un problema de largo recorrido, una situación política enquistada desde hace años que, de pronto, se ha hecho visible en Europa por la sencilla razón de que, en este momento, las inversiones europeas en el país y el terror que provoca que un régimen de corte islamista apareciera en un país tan europeizado como este hacen que, cualquier movimiento en la costa sur del Mediterráneo provoque un interés mediático inmediato. 

La revolución tiene un precio alto de pagar: muchos se dejan la vida en la defensa de sus ideas. ¿Alguien está dispuesto a una revolución real? ¿Hay alguien dispuesto a dar semejante paso? Es más, hay una cierta tendencia a mostrarnos el asunto de Túnez cediendo a la poco informativa tendencia a hacernos creer que es una revolución pacífica y sin violenta: ¿Hay que recordar que todo esto comenzó con la inmolación de un ciudadano? 

Si ustedes les echan un vistazo a todos los procesos revolucionarios se darán ustedes cuenta de que, antes de que alguien se lance siquiera a tirar una piedra contra un escaparate, hay un profundo proceso de reflexión sobre el asunto de la violencia. ¿Se deben pegar tiros o no? 

Se pide con cierta alegría que se monte el pifostio. Es natural. La gente está calentita porque la situación pasa del castaño oscuro: el sistema actual se ha revelado como impotente para atacar retos como el del empleo o, en la misma línea, ponerle un bozal a los mercados. ¿Los responsables? En el fondo, allí en el fondo estamos nosotros. A nadie se le puede escapar que las instituciones que tenemos las votamos nosotros y que, cuando ha habido aires de reforma o se ha levantado una leve brisa que apuntaba hacia una renovación de las mismas, se han atajado con frases tan incomprensibles y tan faltas de lógica como: "La Constitución es intocable". ¿Tiene eso sentido? Bueno, posiblemente como Dogma de Fe pero no como contestación política, es más, piensen ustedes: la democracia se inventó para cambiar las cosas, para eliminar los dogmas sobre los que estaban sustentadas los sistemas monárquicos. 

No se crean, ahí en el fondo, también estamos nosotros como culpables: ¿De verdad pensábamos que podríamos pagar hipotecas millonarias con nuestros sueldos de cuatro cifras? ¿No se sienten ustedes como si hubieran mordido un anzuelo chungo? ¿Como las víctimas de un global tocomocho? ¿Que se dejaron llevar por una situación creada para hacerles sentir seguros y que ahora se mueven en otra en la que pretenden que se sientan como los visitantes de esas casas encantadas de las ferias? 

El último jipido es la Ley Sinde. Les cuento una cosa. Un amigo mío estaba convencido de que no era una buena idea dejar a un montón de gente desempleada sin entretenimiento. Es decir, si cierras las páginas web donde la gente ve sus series preferidas, escucha la música que quiere escuchar y bla, bla, bla...quizás te encuentres con un montón de gente sin nada mejor que hacer que salir a la calle a demostrar su enfado. Al parecer se equivocaba porque, en realidad, las decisiones políticas hace tiempo que dejaron de ser realistas o de tener algún fundamento. El que sea. 

Mucha gente, parapetada tras el ordenador, le pide al personal que haga algo, que boicotee la Gala de los Goya, que boicotee al cine español (como si no estuviera lo suficientemente boicoteado), que no vaya a votar,  y que cargue los cañones contra el que ose decir "a mi esto me parece bien". La gente quiere que otra gente saque a pasear las máscaras de Guy Fawkes y que la líe por nuestro sagrado derecho al infinito entretenimiento...vuelvo a formular la pregunta: ¿Hay alguien dispuesto al gasto humano que supone una revolución? 

Como muchos me acusan de no dar jamás soluciones a las preguntas que propongo y, claro está, a ser parte de la logia de personas que elegimos el disco del año, la película del año y cobramos un sueldo de un megalobby para poder ponerle agua a nuestra piscina de la mansión de Miami dejo aquí dos cosas: creo que la política se ha envilecido porque hemos decidido no participar en ella. Nos han adiestrado suavemente en eso de "pasar" y en eso de cerrar los ojos cada vez que alguien nos planteaba el más suave de los cambios. Desgraciadamente en nuestro imperfecto sistema callarse o no participar significa joderse y apechugar con lo que otros deciden por nosotros. Eso es así. Los que van a votar (esa masa informe de ciudadanos) es la que elige a los representantes y es la que sustenta moralmente y políticamente las decisiones del partido de turno. 

Y económicamente les digo que hagan ustedes examen de conciencia y que antes de meterse en un embolado se asesoren ustedes. Les ahorrará cantidad de problemas. Se que es un consejo asquerosamente impopular pero, sinceramente, es el único que puedo darles. Es más, piensen en una cosa: ¿No estaría bien que se diera una asignatura llamada economía en los colegios e institutos? ¿Saben ustedes si interesaría que la población tuviera un  conocimiento real sobre como funciona el sistema económico? 

Espero que esto de la Ley Sinde nos haga reflexionar a todos un poco sobre el poder real de la política y los políticos, sobre el valor que tiene la papeleta, sobre el poder real que nos permite la participación. Recuerden: la democracia está, justamente, para cambiar las cosas. Otros, que no tienen tanta suerte se ven obligados a recurrir a unas medidas más que desesperadas.

Nota del Insustancial: Allá por los años 80 la canción que encabeza el post titulada "Sidi Mansour" sonaba bastante en las reuniones familiares que hacíamos en casa de mi tío Ridah que es de origen tunecino. Nunca me quedó claro si es una canción popular o si es en realidad de Túnez porque he escuchado versiones de Cheikah Rimiti o de Cheb Khaled que son argelinos pero siempre la he identificado como tunecina. El caso es que yo que no soy muy dado al folk siempre he flipado con el ritmaco de esta canción que venía muy bien para azucarar un poco el post que me ha quedado medio amarguito.Disfruten. 

15 comentarios:

Anónimo dijo...

lo que pasa es que las democracias, por lo menos la nuestra, también utilizan medios para manipularnos y mantenerse en el poder, más sutiles eso sí, pero tal y como sigue nuestra ley electoral, no todos los votos valen igual, y eso es muy poco democrático (por poner un ejemplo).

Anónimo dijo...

Hoy hemos empezado nuestra revolución en nuestra empresa. Comenzamos una huelga indefinida, que estoy seguro que nos pasará factura.
Probablemente hoy haya firmado mi despido, pero si no lo hacía mi conciencia no iba a estar tranquila. No puedo admitir, sin rechistar, que se despida a compañeros -algunos casi amigos- y que nos traten como a corderos, compensando con una limosna, mientras el preboste acumula riquezas.
Puesto que el despido de trabajadores parece inevitable, al menos que sea en mejores condiciones. Ya ves que triste lucha, pero es lo que hay.
Quizás yo no fuera uno de la lista, y ahora lo sea por sumarme a la huelga indefinida, pero es el coste que tendré que pagar, si de verdad quiero hacer algo por cambiar las cosas.

Señor Insustancial dijo...

Hola a los dos anónimos,

Anónimo 1:
No, la democracia es un sistema de gobierno. La manera en la que se hace uso de la misma es lo que es diferente.

Las leyes se pueden cambiar. Esa es la base de la democracia.

Anónimo 2:
Siento mucho tu situación y espero que se resuelva. Es encomiable que la gente tenga esa visión de las cosas y que sea capaz de sacrificar su bienestar por mejorar el de los demás. No es lo corriente aunque, me temo, que como están las cosas no va a haber más remedio que hacerlo si es que queremos que las cosas mejores.

Un saludo a ambos y muchas gracias.

Noelia Jiménez dijo...

¡Vaya cambio de look!

Alex Onov dijo...

Ya van 125 muertos en Egipto. Las revueltas son chungas, como bien dices. La balanza de la historia dirá si merece la pena más democracia (esto parece un peligro para occidente pues Mubarak asegura la no islamización) y si el precio a pagar fue demasiado alto.

Anónimo dijo...

Saludos cordiales Insustancial,

Reza un hadiz del profeta Muhammad: “Deja aquello que te hace dudar de su licitud y encamínate a lo que no te hace dudar. Pues la verdad realmente es tranquilidad, sosiego y paz interna; y la mentira, duda’."
Y, bueno, ¿qué mejor manera de dejar de dudar que combatiendo la mentira de los opresores?...El pueblo egipcio, al igual que el tunecino y el argelino están en pie de guerra contra la añeja mentira gubernamental que, a costa de vender identidad,“verdad” y dignidad a occidente.
En absoluto de acuerdo con esa idea islamófoba que expone Alex y, vaya, tal vez esa contribución hacia una “cierta libertad” (una cierta apertura) que supone la dramática pérdida de algunas vidas humanas será ejemplo para aquellos que crean que, habitualmente, sin sacrificio no hay logros...

Anónimo dijo...

(Excúse, se me quedó una plabra importante para la compresión de la idea). Si es tan amable, corte y pegue...

...mentira gubernamental que "sobrevive" a costa de vender identidad,“verdad” y dignidad a occidente.

Alex Onov dijo...

Si es islamófobo estar contra el fundamentalismo, que venga Alá y lo vea. Pregunten a los Hermanos Musulmanes qué clase de Gobierno quieren para Egipto. Entiendo que hay que ser idealista, y coincido con que Mubarak debe salir de su poltrona al 100%, pero por favor, no seamos ilusos. Me gustaría recalcar a Anónimo que no me siento islamófobo al pensar así; no tengo NADA en contra del Islam. Simplemente estoy en contra de la doctrina ISLAMISTA (fundamentalista) que supondría un desequilibrio geopolítico en la zona difícilmente asumible.

Alex Onov dijo...

De todos modos, me hago cargo que mi comentario no era afortunado en cuanto a que se cuestiona si "merece la pena la democracia". Por supuesto que merece la pena en sí misma, claro que sí. Y laica, si es posible. Yo tan sólo estaba pensando en el artículo, y en el alto precio que hay que pagar por ella. Miren, los americanos (vivo en el Medio Oeste) piensan que merece la pena derramar sangre, la propia y la de otros, por "la libertad". Consideran que su "libertad" la han ganado a base de tiros, y están muy orgullosos de ello. Yo, cuando oigo eso, tiemblo.

Ya hay 300 muertos en Egipto. Si debemos pensar que sus muertes 'merecían la pena', estamos adentrándonos en oscuros dominios. Eso era todo lo que yo quería decir.

PD: Ya es hora de que las pretensiones políticas de las religiones dejer de manipular a la opinión pública. Una cosa es respetar la fé íntima como manifestación cultural, y otra cosa es tener que callarnos el hecho de que los regímenes islamistas son repudiables.

Anónimo dijo...

Más... Los régimenes islámicos son pura bazofia pero...¿Y los régimenes no islamistas?... son, también, un monton de estiercol.

Salud camaradas !

p.D. Sin los que murieron para que el terror del nacismo o de estalinismo terminara ¿qué sería de nosotros ahora?.

Anónimo dijo...

Vamos a ver, los 300 muertos de Egipto (y siento decirlo) no son nada en comparación con todos los seres humanos que mueren cada día para que el magnífico "Occidente" y su "presunta libertad" sigan cabalgando.
Cada día mueren ¡de hambre! miles de seres humanos inocentes mientras desde aquí, desde el sacrosanto Occidente, les mostramos nuestra espalada.
¿cómo no va a ser atractivo el islamismo para toda esa gente?

Ponen la televisión ¿y qué ven?: ven al primer mundo (y a sus aliados, los árabes "infames" de los Emiratos) derrochando de mala manera.

Cuando dices: "esto parece un peligro para occidente pues Mubarak asegura la no islamización" te olvidas de que Mubarak lleva 30 años torturando al pueblo egipcio y ¿que hizo Occidente? ¿tal vez ayudar a democratizar el país o simplemente ir de vacaciones baratas a regalar una limosna a los niños "pesados" de las calles?

Occidente solamente piensa en occidente, así, no seamos falsos al preocuparnos tanto de los muertos en las revueltas porque no nos importaron todos los muertos que malviven ya en los cementerios de Al-Qahira o Alejandría...

Cuando se habla de Fundamentalismo suele servir para referirse a cualquier país musulmán y, bueno, si el peor (el creador del Wahabismo) es el mayor aliado de los EEUU ¿no?...

Al final mentiras... al final la mentira y la duda.

Selamlar !

Alex Onov dijo...

Gracias por tu comentario, Anónimo. Lo único que yo quería decir es que yo no estoy tan seguro de todo eso. Pienso como tú en líneas generales, créemen, pero (y creo que de esto va el artículo) dichas muertes deben ir secundadas de una meditación y un proceso de duda, no de convencimiento absoluto, que es lo que al final fanatiza. Sólo éso. Duda, duda, duda; son muertos, y sus madres e hijos probablemente no piensen igual que tú o que yo, y ellos son los que sufren el régimen, no nosotros. De todos modos, es un planteamiento personal, no pretendo que me entiendan o me convenzan. Gracias por el debate, de todos modos.

Alex Onov dijo...

Para resumir, esto es lo que vienen a ser mis pensamientos actuales:

http://media.timesfreepress.com/img/news/tease/2011/01/31/110201_Egypt_.jpg

Señor Insustancial dijo...

Hola a todos,

Siguiendo un poco la línea de ambos:

Creo que es un tanto sorprendente asumir que tienen que existir una serie de regímenes dictatoriales o con apariencia democrática para ponerle el bozal al fundamentalismo islámico.

Sadam Hussein tiró de ese ideario para estar en Iraq durante años con la connivencia de Occidente que lo retrató como el hombre fuerte ideal para mantener el status quo en la zona que, curiosamente, años antes había sido desestabilizada por Occidente al sustituir el régimen del Shá de Persia en Irán por un proceso democrático en el que hubo que elegir si apoyar a los imanes del Jomeini o a los partidos de izquierda socialdemócrata y al partido comunista que habían sido los que más guerra habían plantado al dictador depuesto. Eligieron a los ayatollahs porque pensaron que serían más manejables y corruptos o, mejor, estuvieran lejos de la estela de Moscú.

A lo que iba: Occidente debería de ver con buenos ojos la democratización real de los países árabes. Es decir, debería de dejar de pensar en estos países como en sus antiguas colonias. Punto.

Creo que la intromisión en la historia pasada de otros países ha sido un error y que, en la actual, solo sirve para desestabilizar aún más a estos países.

El caso de Afganistán y el apoyo a los muyaidin produjo lo que ya sabemos por las razones que ya sabemos: los abandonamos a su suerte como tantas otras veces.

Ahora corremos el riesgo de hacer lo mismo: llegar y dejar el trabajo a medias. Nada más.

¿Por qué iba a caer Egipto o Túnez o Jordania en el islamismo radical si dejan de tener dictadores?

¿Pueden nuestras actuales democracias ser las garantes de algo o ejemplo de algo en alguna parte?

Un saludo...Alex, la dirección que has dejado no se puede leer.

¡Gracias a ambos y gracias por venir!

Alex Onov dijo...

Creo que Egipto tiene un peligro real de ver aumentado el poder de lobbies islamistas. Gran parte de su población quiere más religión en la vida política, apoyan la segregación de géneros en el trabajo, están a favor de formas de castigo indicadas en el Corán, etc., entre ellas la pena de muerte. Esto es así. No digo que las revueltas no sean seculares; digo que con dicho electorado, las cosas están "ahí ahí" y todo es posible.

Los países occidentales no pueden servir de ejemplo democrático a los árabes, pero las personas individuales que opinamos en estos foros de opinión no tenemos por qué identificarnos con ellos ni ser sus portavoces ni cargar con sus pecados. Yo, por ejemplo, soy ciudadano del mundo.

En cuanto al enlace, a ver si funciona ahora:

Click para ver ilustración

Por último, dos cosas:

1) La palabra 'fundamentalismo' se refiere a cuando el dogma religioso se convierte el régimen civil. Quien piense que esto es exclusivo del Islam, está muy equivocado. Para mí, toda religión es superchería opresora y SÍ, prefiero un régimen antidemocrático y opresor occidental a un régimen antidemocrático opresor y fundamentalista. No me pidáis que explique por qué, por favor. Lo de la religión es algo que me da repelús.

2) Cito: "...no seamos falsos al preocuparnos tanto de los muertos en las revueltas porque no nos importaron todos los muertos que malviven ya en los cementerios de Al-Qahira o Alejandría." Lo primero, por favor, no tildemos de falso o hipócrita sin conocer a la persona con la que hablamos. Estos comentarios no dan para mucho y es difícil explicarse, de modo que hagamos uso del beneficio de la duda. Para contestar al comentario que cito, decir que hay una gran diferencia entre los dos tipos de muertes de las que hablas. Para mí, los enterrados en Cairo e Iskandariya que mencionas son bien distintos a los producidos durante las revueltas y deben ser juzgados y castigados; no corresponden a ninguna 'voluntad popular'; para esos muertos que mencionas no cabe la duda de si merecían la pena o no: LA RESPUESTA ES "NO", no merecía la pena que esa gente muriese. En cuanto a los muertos en las revueltas, mantengo mi duda hasta que se vea cómo sale todo esto, si se me permite.

En fin, siempre pensaré que lo suyo es pedirse unos tés y charlar en persona, esto de teclear es frustrante a veces.

Gracias Mr Insistancial por la plataforma.