


Mañana para equilibrar el karma rodamos una pieza con Francisco Nixon en plan "Algo pasa con Mary" y le delvolveremos al mundo algo de su belleza. O no, yo que se.



Mañana para equilibrar el karma rodamos una pieza con Francisco Nixon en plan "Algo pasa con Mary" y le delvolveremos al mundo algo de su belleza. O no, yo que se.



Lo dicho, que cuenten conmigo en las filas de la demencia para el año que viene...pienso quedarme ronco animando a Carlitos Suarez.
Nota del Insustancial: Pido perdón a Los Planetas por haber pervertido el significado de su canción.


Que penica, la verdad. Muchas tiendas de lujo restringieron las compras de nuestros compatriotas porque se encontraron con que muchos de sus productos acababan en tiendas de Madrid a un precio muy superior y la Cámara de Comercio de la ciudad multa a aquellos que siendo minoristas ejercen de mayoristas.




Una noche conoció a la playmate Dorothy Stratten una starlette nombrada Playmate en 1980 que procuraba por todos los medios convertirse en una actriz seria y dejar de un lado a su primera pareja, primer fotógrafo, manager y descubridor Paul Snider. Ella había rodado unas cuantas películas malas y había estrenado "Galaxina" (1979, William Sachs) una especie de intento por rescatar el espíritu de películas como "Barbarella" (1969, Roger Vadim) que resultó un absoluto fracaso pero él, pese a que ella no era muy buena actriz, le dio un papel en "Todos rieron".
El año que se estrenó "Bonnie&Clyde" (Arthur Penn), 1967, Roger Corman puso en las salas de los autocines "La Matanza del Día de San Valentín". Nadie duda de que el papá de la serie B -y también del circuito de cine independiente americano- quiso aprovechar el tirón del estreno de la película de la temporada para ganar unos cuantos dólares con una película mucho más barata que también iba de gangster oliéndose que la gente quedaría deseosa de ver más pelis de gangsters después del estreno de la primera.
Pese a que son relatos escritos con diferentes modelos de rotulador (punta fina el primero, punta gorda el segundo) las dos asentaron las bases de trabajos posteriores como "Boxcar Bertha" (Martin Scorsese, 1972), "Bloody Mama" (1970, Roger Corman) y, como no, "El Padrino" (Francis Ford Coppola, 1972) que es la película que auna ambas corrientes y que ha alumbrado muy dignamente todo un género de películas que se encargan de hablar de mafiosos intentando ocupar todos los puntos de vista posibles (político, psicológico, dramático, crepuscular...) y acercándose más si cabe a la propuesta de la Nouvelle Vague de aunar cine de género y cine de autor más allá incluso de lo que los propios franceses hubieran pensado jamás.
El caso es que ya hablemos de "The Sopranos" (David Chase), "Uno de los nuestros" (Martin Scorsese, 1988), "El precio del poder" (Brian de Palma, 1983) o "Érase una vez América" (Sergio Leone, 1984) notaremos la influencia de la saga de Coppola y la innegable carga poética y épica que tiene cada matanza de mafiosos. Se mata sin piedad, nada personal sólo negocios, dicen muy ufanos los criminales que, muy pocas veces en dichas películas o series de televisión, pierden el control de sus propios nervios (exceptuemos aquí a Tony Soprano) o matan por motivos personales (exceptuemos otra vez a Tony Soprano) pese a que la realidad diga que los mafiosos matan muchas veces por las mismas razones que lo hacía Tony Soprano: celos, rabia, envidia...Lo que nunca pudimos imaginar es que el innegable estilo del cine de gangster pudiera alguna vez servir para contarnos la historia de un político. 

Anoche, durante la fiesta de presentación de "Hipotécate tú", el nuevo disco de DCD (Ya a la venta) me di cuenta de que estoy o mayor o responsable...porque a las doce de la noche estaba en mi casa comiéndome unos cereales. Alucinante. No es que lo diga yo es que me lo dijo Guillermo Toledo que, al ir a despedirme, me comentó: "¿Estás enfadado o algo? ¿Estás malo? ¿Ya te vas?". "No, macho, que mañana tengo que currar y si no no hay quien me mueva...". Cuando dije esas palabras fue como si mi alma saliera de mi cuerpo, lo juro, porque normalmente suelo quedarme hasta que se piran los recogevasos. El caso es que lo pasamos bien, estuvimos departiendo con el Comando Picazo (parte indispensable del otrora Escuadrón de las Sombras, masa social del grupo) y celebrando la salida del discazo. Me enteré por allí de que el grupo del sobrino de Strawberry, Phonophobia, tocan el sábad en el Barracudas Bar (Brescia, 13, Madrid). Apuntaos la fecha por si sois queréis darle a vuestras parejas una sorpresa de San Valentín. A mi me parece francamente bueno y debería de perseverar en irnos ofreciendo cosas de estas de cuando en cuando...
Pues eso, año de estrenos y de cambios y de curro, curro de ese de sembrar que siempre es una castaña grande porque digamos que la paciencia no es lo mío aunque, voto a bríos, que este último año la estoy criando y criando a ver si da sus frutos. Mientras tanto sólo nos queda esperar que las piezas del dominó vayan cayendo sin prisa pero sin pausa dibujando algo que sea lo menos parecido a una ñorda de tamaño familiar que, por si no lo descubrísteis, creo que fue el símbolo del Horóscopo chino que nos tocaba: ni el perro, ni la vaca, ni el escorpión, la ñorda. Ese fue el símbolo del año pasado.
Como en "Guía del autoestopista galáctico" (Douglas Adams) me tomo la noticia de que 500 delfines se han quedado varados en las costas de Filipinas como una señal inequívoca de que quieren abandonarnos a nuestra suerte y que todas sus morisquetas circenses eran otra cosa que una advertencia cifrada que no hemos sido capaces de entender y no un ejercicio gimnástico.
