martes, 24 de marzo de 2009

Las edades del poder










"Aunque soy general cometo errores" ha dicho el tipo responsable de la no identificación de los cadáveres del Yak-42. El General de Sanidad Vicente Navarro lo ha quedado claro, por si la población civil tiene dudas: aunque parezca raro, el ascenso en el escalafón militar no es óbice para meter la pata. Cuando lo he escuchado decir eso y mover los hombros en gesto claramente exculpatorio ante el Juez Bermudez (este hombre cada vez se parece más al Doctor Xavier) he dudado un montón porque era de los que pensaba que el Ejército era una institución que, a nivel universal, jamás había cometido ni un solo error. He mirado a mi señor padre que, con lágrimas en los ojos, me ha dicho: "Es verdad, los militares también son humanos. Ya eres mayor para saberlo, sórbete los mocos y sal de la habitación haciendo un cómico remedo de las escenas de desilusión adolescente de aquella maravillosa serie titulada "Sensación de vivir", porfa, que tengo ganas de ver un buen cómico remedo. Mientras lo haces yo me quedaré aquí sospechando de tu virilidad y haciendo groseros comentarios a gritos sobre la posibilidad de darle a tu hermana 100 euros y que te acompañe a comprar sujetadores".




La gente que alcanza un estatus profesional alto se suele sentir parte de una casta de seres infalibles. Eso explica las tonterías que dicen los jugadores de fútbol, los entrenadores, los dirigentes de las diputaciones municipales y, como no, los militares de alta graduación. A mi me da la sensación de que muchas veces van a comenzar a levitar por encima de los micrófonos...¿Y esas caras que dicen "lo estoy petando"? ¿No os dan ganas de no haber tenido que ver una de esas caras en vuestra vida? ¿A que sí? ¿A que dan cantidad de rabia?


En el poder hay muchas de esas caras de autosuficiencia infinita. El tipo que invente una máquina que convierta en energía eléctrica ese subidón de ego que siente cualquier personita a la hora de darle un puestecito dominará el mundo. Miradlos, es una especie de media sonrisa y una mezcla de "os lo dije" y "porque yo lo valgo" que intentan tapar con unas cuantas palabras en las que nos informan de su "humildad infinita" y su "sentido del servicio a los demás". En el fondo ya comienzan a saber que, si están ahí, es porque NO se equivocan.





Después de esa cara, y cuando comienza su gestión, empieza el "periodo de la ocurrencia". A gusto con el nuevo traje el "tío/tía que corta el bacalao" intenta hacerse visible y suelta una gracieta dicha con carita de ratón y cierta maldad de sacristía. González dijo "Ni flick, Ni Flock" (somos dos en un reloj) y Aznar puso los pies en una mesita de café sobre la que él pensaba que giraba el Mundo Libre. El "periodo de la ocurrencia" se inicia cuando alguien le ríe la gracia, normalmente un periodista o personajo de su equipo de colaboradores (es el nombre que ahora reciben los "pelotas" y "trepas" de toda la vida). Se hace el silencio, achina los ojos, agacha la cabecita recordando una de sus travesuras infantiles y larga la tontería...se escucha un "ja-já" en la sala y ¡Voilá! Ya ha nacido un cómico más en nuestro país. Un cómico que no se equivoca nunca. Mañana todas las portadas de los periódicos serán para ellos...pasado dirán "si queréis lo retiro" (ante una condescendiente tropa de fans) y se le pone cara de "que no, que yo no me equivoco aunque diga que sí, que vosotros lo sabéis).


Tras haberse echo un hueco como un "tipo/tipa de campechanía y sentido del humor afinadamente inglés" llega el momento de "ligar con la prensa". Oh, la-lá. Se trata, básicamente de invitar a los plumillas a lo que sea, pero que vengan juntos. Se divide así a la profesión más antigua del mundo (estoy seguro de que antes de que la primera moza se abriera de piernas a cambio de unos cuantos denarios ya había alguien avisando del asunto a toda la tribu) entre los que "van a la comida del tipo importante que tiene cara de estarlo petando y es cantidad de ocurrente" y los que no asisten. Si es de derechonas invita a algún rojo despistado para hacerle la gracia de cogerlo del hombro y decirle "anda come, que en el periódico te pagarán fatal" y si es de izquierdas invita a algún azulito centrista para hacerle una gracieta similar como "venga, venga, que quiero que veas que tengo talante y que respeto mucho tus opiniones". El paternalismo asqueroso pretende acercar posturas gastando un tiempo precioso que podría emplear, por ejemplo, en que el Ministerio no esté manga por hombro.


Y tras este periodo, en el que ha hecho gala de una estupidez pública evidente llegará el "Momento Enroque" en el que, pillado en algunas tropelías y trapacerías varias, le echará la culpa a todo el mundo de sus estupideces y demostrará que en realidad ni lo peta, ni es tan ocurrente pero, sobre todo, que ha utilizado su poder de muy malos modos.



Si hay alguien que ha demostrado esta estúpida teoría es: Federico Trillo.
Nombramiento: carita de ratón y de sabiduría infinita.
Etapa de la ocurrencia: ¡Manda huevos!
Etapa "ligar con la prensa": Federico Trillo invitaba a los periodistas a una jornada en la que se comían michirones de la huerta murciana.
"Momento enroque": en la Guerra de Irak regaló un euro a una periodista y, luego, con lo del avión se negó a reconocer sus responsabilidades.

Es una pena que no vaya a ir a declarar al juicio sobre el caso Yak-42, demostrando que los políticos en nuestro país tienen más escapatorias que los personajes de Prison break, porque estoy seguro que no tendría empacho en declarar eso de: "Aunque sea político, también cometo errores". Menos mal porque soy de los que piensa que la clase política española es completamente intachable y ya estoy harto de que mi padre me envíe a comprar sujetadores cada vez que me echo a llorar desconsoladamente mientras el telediario me arranca la inocencia.

5 comentarios:

Paria dijo...

Ahh, el momento enroque es el más divertido, porque hay un enorme abaníco de posibilidades, desde poner la mano en el fuego por los colaboradores (Para acabar teniendo que ponerse un garfio tras la carbonización), pasando por el "Esto no es lo que parece" mientras se trituran toneladas de documentos, o en caso de ser obispo se sube la bragueta y manda al niño a casa. Aunque la más cutre y preferida por la derecha es la de "Eso es una vulgar mentira, una conspiración"(Para ganar tiempo mientras con el office se trapichean algunas facturas de trajes para presentar ante un juez), que a nivel de pueblo llano y COPE suele terminar con la muletilla "Putos rojos, son todos masones, menuda panda de maricones", etc.

pesimistas existenciales dijo...

desfortunadamente este es un apis democratico y si alguien se presenta a un cargo admitiendo que es humano y se puede equivocar, nunca gana.
Es mas o menos la misma estrategia que los centros comerciales que si bien son mas caros, bombardean con el mas barato.
La honestidad solo gana en las peliculas.
(no en vano soy pesimista)

manu dijo...

Me consolaría si fuera cierto que solo los mandamases, poderosos y sujetos de cartera repleta son incompetentes, chulos y disfrutan pisando a los de abajo.

Grom el Único dijo...

Creo que las palabras de Vicente Navarro, estimado Insustancial, fueron mal transcritas: en realidad dijo "por lo general cometo errores".

Por desgracia, nuestra clase dirigente va metiendo tanto el pie en la mierda que el pueblo ha comenzado a mirar para otro lado, asqueado por el hediondo perfume. Estoy por apostar que si Vd. le pregunta a cien personas por la calle que qué piensan de los políticos, la mayoría contestará "son todos unos sinvergüenzas!!"...y lo peor de todo es que se quedan tan anchos! Parecen haber olvidado que son ellos los que tienen el poder de arrebatarles la sopa boba cada cuatro años, a golpe de papeleta.

Aunque claro, si lo hicieren, a ver de qué se iban a quejar luego...

Afectadísimos y revolucionariados saludos.

PD.- Palabra de verificación: "mitive"... Pues ni idea, oiga.

Señor Insustancial dijo...

Hola personas,

Paria,
El momento más divertido de todos es cuando se les hace un homenaje de fieles y se le hacen discursos al sinvergüenza de turno y se invoca a una presunta caza de brujas. Esas cosas. Qué horror.

Pesimistas,
No, lo malo no es que solo reconocen que meten la pata cuando están en las últimas y cuando saben que ya no los van a coger. Todos somos pesimistas, pero nunca derrotistas que es una cosa fatal.

Manuel,
Qué razón tienes. Tontos hay en todos lados.

Grom,
Es posible que todo se deba a una mala traducción. Algo que explicaría la absoluta afasia de los civiles. Fatal.

Un abrazo a todos.