sábado, 27 de noviembre de 2010

Otra opinión que nadie me ha pedido: The Walking Dead


Dentro de unos años “The walking dead” será reinterpretada desde el punto de vista del momento histórico en el que se estrenó. No me cabe duda de que, no faltando demasiado tiempo, alguien más aburrido que de costumbre o con más tiempo que de costumbre o con una imperiosa necesidad de escribir una tésis que destaque de entre todas las demás reutilizará todo el material crítico y analítico sobre George A. Romero, le pegue un pulido, le quite un poco las telarañas y lo use como base teórica para analizar la serie de zombis y, quizás por extensión, la explosión del fenómeno zombi.

Por no sacar demasiado los pies del tiesto, me parece que los zombis van a quedar como todos estos defensores a ultranza del capitalismo que, abandonados a una existencia sin más pulsiones humanas que las de satisfacer su brutal apetito, acaban por convertirse en unas criaturas peligrosas y destructivas que amenazan la vida de las pocas almas buenas que quedan escondidas en el planeta. Ya saben, el apetito sin freno (por carne humana o por dinero) acaba por joder el invento.

La teoría no tiene ningún fundamento y dudo mucho que se haya construido con esa intención pero, sin duda, es una de esas cosas que pueden decirse y quedar muy bien.

Lo único que la apoya es el hecho de que Frank Darabont es uno de sus cabezas visibles y que rodó películas como “La niebla” o “The Majestic” que sí parecían guardar una moraleja política clara.  

Lo mejor de todo esto es que se puede prescindir de la teórica para disfrutar de la serie como un vehículo de entretenimiento. “The Walking Dead” está concebida como una de esas series de género que intenta atrapar a un público, que hasta la fecha, no se ha fijado en el género y que cae en él por cuestiones de moda o porque, como yo teorizo seguramente de manera errónea, los tiempos se han vuelto tan conservadores que es necesario volver a los viejos hábitos de contar cosas sin que nadie se de cuenta de lo que queremos contar en realidad para que nadie pueda sentirse herido en su sensibilidad.

De hecho “The Walking Dead” no falta a cierto planteamiento tradicional: fuera de la moda de los episodios autoconclusivos de series como “The Sopranos” o “Breaking Bad” esta opta por la fórmula más clasicona de dejar al espectador con dos o tres tramas abiertas que se solucionan en el siguiente episodio. Tiene cierto agradable olorcillo a los seriales radiofónicos.

Es más, resulta en el fondo una serie clásica: los zombies están quietecicos (como tiene que ser), la realización es sobria y sus personajes son absolutamente clásicos…como ese pedazo de sheriff que parece un héroe dispuesto a conservar los últimos vestigios de humanidad frente a los caminantes pochos.

No creo que la serie de AMC sea un producto de temporada al uso, de hecho escapa bastante de los trucos de las películas de terror actuales y se desmarca definitivamente de esa línea de “teen terror” predominante para colarte una de esas historias de toda la vida que provocan miedo tirando de la memoria fílmica del espectador: puertas que dejan entrever varias manazas podridas, apariciones de “hola soy yo, el zombi chungo”, los primeros planos sobre el bocado con toda la piñata verde del bicho sobre un brazo, los trucos tontorrones como “vamos a embadurnarnos de sangre zombi que así no nos huelen”. Joder, si incluso han metido un entrañable personaje asiático que te recuerda a Tapón…

Tras un fantástico arranque la serie pareció decaer un poco para revivir (cual afectado de solanum) en un vibrante final del cuarto acto y se encamina hacia el final de la temporada (la cosa va a durar nada más que seis episodios) prometiendo más sustos, más sangre y, sobre todo, más buenas intenciones porque, sorprendentemente, “The Walking Dead” es una de esas obras concebidas para contarte que, aún en el peor de los escenarios posibles, los buenos y valientes, los que no tienen miedo, siempre acaban solventando sus problemas. ¿Recuerdan el final de “La Niebla”? Pues algo parecido.

A mi me vale, pero es que yo no soy muy fan de los zombis que corren (ni ustedes tampoco deberían…y dejo fuera de eso a “28 días después” que eso son infectados), ni de los fantasmas japoneses que se te cuelan en casa cuando usas el móvil, ni quiero volver a ver ni en pintura una nueva revisitación de “Viernes 13”.


Nota del Insustancial: Tengo pendientes los cómics...I know. 

5 comentarios:

Lajarín dijo...

Buen artículo, sr. Insustancial. Yo también recuperé (o quizá debería decir perdí) aliento con ese final del 4º episodio que cierra toda la previa "algo insulsa" de manera satisfactoria. Esos tiempos muertos, ese no pasar casi nada anterior refuerza lo potente de este cuarto... Respecto a los comics yo tengo un problema. Habré leído unos 20, pero es que el dibujo me saca un poco de la historia. Es algo "insulso" y agarrotado, me impide sumergirme en el guión, que es excelente y, también, diferente a la serie de tv. Eso mola porque te esperas cosas que luego dan giros diferentes al tebeo. Yo estoy disfrutándola como un niño. Un abrazo :))))

Lajarín dijo...

vaya, me gusta la palabra "insulso", jajajaja

Jolie dijo...

insulsa! yo que veo episodios de viernes 13

:O me ha tocado!por lo demás a mi me vale poco que anden ahi descarnizados, con ojos saltones o buscones de cerebros aunque sean decrebrados o faltos de coeficiente intelectual...

Daeddalus dijo...

Las mejores opiniones son las que no se piden...

Señor Insustancial dijo...

Hola a todos,

Lajarín,
Gracias, maestro. Creo que el rollo ese de "no pasa nada" es un poco como en "Tiburón" donde se pasan la primera parte de la película contándote que el sheriff tiene pánico al agua y contándote lo que comen y piensas: "¿Y el bicho?".

Sobre los cómics tengo que leerlos porque tengo poca información pero, como aprecio tanto la tuya, me pongo en guardia pese a que todo el mundo está clamorosamente a favor.

La palabra "insulso" es guay.


Jolie,
La aportación mexicana siempre me queda con los ojos de plato...

Daeddalus,
Gracias.

Un saludo a todos y perdón por la tardanza en contestar. Espero que se hagan cargo...gracias.