lunes, 5 de octubre de 2009

Rec 2 (y una pequeña historia)



Nota del Insustancial: He dejado el spoiler para el final. Está bien señalizado para que ustedes lo vean. Avisados quedan.




Lo primero que hice nada más llegar a BCN, incluso antes de instalarme en mi casa de L´Hospitalet, fue aceptar una invitación para ir al cine con Jaume Balagueró.




Corría el año 1998 y había decidido dejar aparcada mi vida en Madrid para irme a BCN a trabajar con Nacho Cerdá en uno de sus proyectos. Se llamaba "Génesis" y es una de las mejores películas donde he trabajado en mi vida pese a que, inmerso allí, tenía la sensación de estar metido en una trinchera en medio justo del Corazón de las Tinieblas. Mi Kurtz particular era Pere Pou, un director de producción chiflado que utilizaba (por aquél entonces) un Motorola Startac como si fuera una pistola y que me dejaba utilizar para llamar a casa de cuando en cuando y para que fardara un poco. Cuando digo chiflado quiero decir que es un tío que he visto colgado del brazo de una Condor Crane de 4 metros (una grúa) que había que meter a empujones con la ayuda de todo el equipo hacia una zona exacta del decorado a través de un angosto pasillo al grito de "¡Vamos Hijos de puta! ¡Acordaos del Titanic! ¡Titaaaaaniiiiiic!".




Balagueró me llevó a ver "Starship Troopers" (Paul Verhoeven, 1997). Una sátira mayúscula donde las películas de monstruos atómicos de los años 50, Rambo y Sensación de vivir se daban la mano para homenajear a la novela de Robert A. Heinlein que Edward Niemeier (guionista) y él mismo interpretaron no como el texto parafascista y promilitarista que todo el mundo decía que era si no como, claro está, una enorme sátira escrita para criticar las derivas ultraconservadoras de la década de los 50 en Estados Unidos.




No es que Balagueró o un servidor nos hubiéramos vuelto locos, es que Verhoeven es uno de esos directores cuyas películas de género -Instinto Básico en el thriller, Robocop en la acción, Los Señores del acero en el cine de espadas o, tachán, tachán, Showgirls en el género erótico- se han caracterizado por lanzar más de un guiño y más de dos a sus espectadores más espabilados.




Verhoeven es capaz de rodar "El libro negro" (2006) una aparentemente convencional película sobre la Resistencia Holandesa en los tiempos de la II Guerra Mundial que, finalmente, se convierte en un bofetón a esas historias sobre héroes intachables que también fueron motivo de análisis en "Un héroe muy discreto" (Jacques Audiard, 1996) en ese caso utilizando la muy poco sagrada historia de la Resistencia francesa.




Mientras veía Rec2 me acordaba de aquella noche y de algunas noches anteriores en las que Balagueró había demostrado un humor a prueba de bombas. Un día, en una charla sobre su corto "Días sin luz" alguien del público le reprochó la excesiva dureza de sus imágenes y su estética y Balagueró, muy serio, contestó: "Esta es una película que va de un huerfanito que se queda solo, de las cosas de la familia, de que le quieran a uno que es una cosa muy noble y muy normal, en el fondo es una película muy normal sobre el amor y esas cosas lo que ocurre es que yo le pongo cosas un poco asquerosas porque así las pelis llaman más la atención...pero de verdad que esto es más inofensivo que un musical". Y luego se lanzaba a uno de sus momentos de representación de la "exquisitez" (algo que sólo puede ser observado para ser creído).




La secuela firmada por Balagueró y Paco Plaza (otro tipo con sentido del humor...de hecho ambos rodaron esa película sobre OT) no deja de ser una revisitación de la primera en términos más excesivos. Ambos directores han cogido la primera película, más ceñuda y que se tomaba más en serio, para disfrazarla un poco, colgarle dos pistolas y embadurnarla en sangre. Si la primera era una insana reflexión sobre el mundo de los zombies...o infectados...esta segunda es un festivalazo de tiros, carreras y mucha, mucha hemoglobina rodada desde todos los ángulos posibles.




A mi cabeza viene la transformación que Cameron hizo de "Alien, el octavo pasajero" (1979, James Cameron) en "Aliens, el regreso" (1986) que era una reinterpretación bélica de la primera y de la que tiran Balagueró y Plaza en esta segunda o, bromas aparte, la incursión en la cinta de un grupo de odiosos adolescentes (curiosamente los potenciales espectadores de este tipo de películas) a los que uno espera que los habitantes enfermitos de la casa se coman y no dejen ni los restos...y es que es imposible que haya una secuela y que no comiencen a caerte bien los malos (aquí la vieja llena de sangre o la niña que presuntamente portaba el virus en la primera) y a no entender las razones de sus actos aunque estos sean los de zamparte un pie al menor despiste. Piensen: ¿Se acuerdan más de Jason o de sus víctimas?




Como no me acuerdo de la transición que Sam Raimi procuró a las dos siguientes secuelas de "Posesión infernal" (1981) - Posesión Infernal II (1987) y El Ejército de las Tinieblas (1992)- que fueron evolucionando hacia unos terrenos cada vez más desenfadados o, como no, y en otro orden de cosas a George A. Romero y a su "Noche de los muertos vivientes" (1968) película estrella de la temática zombie que el director ha ido acomodando en sus diferentes secuelas amoldando el mito a los tiempos en los que la nueva película era estrenada.




En definitiva, 85 minutos de caña pura y dura con guiños al espectador y, claro está, al fan del género que te dejarán un regusto raro en la boca si lo que buscas es una nueva ración de "más de lo mismo".




...Y NO ME QUISIERA IR SIN ADVERTIRLES QUE EL SIGUIENTE TEXTO ES UN SPOILER...O SEA QUE SI QUIEREN IR A VER LA PELÍCULA PERO NO QUE SE LA DESTRIPE EN ESTE MISMO INSTANTE YA PUEDEN DEJAR USTEDES DE LEER.




Es interesante también que Balagueró y Plaza hayan querido aportar su granito de arena a la "agria polémica" entre los partidarios de los "zombies" y los "infectados" no tomando partido por unos ni por otros si no descubriéndonos que en el panorama todavía hay cabida para una tercera raza, la de los "poseídos". Otra gracia que destapa para el gran público una de los temas preferidos de Balagueró que es el de la temática religiosa. Determinante es que en Rec2, y como gran pirueta, la trama se nos revele como un enorme teatro de operaciones cargado de seres poseídos por un virus llamado "Satanás".


La guinda de un pastel de muchas capas (a veces un poco demasiadas) que culmina con la aparición de Manuela Velasco como verdadera poseída...por cierto en una escena que recuerda mucho a un clásico como "vinieron de dentro de..." (1975, David Cronenberg) cuya sinopsis no es otra que "un grupo de habitantes de un edificio es atacado por una especie de virus que se traslada cuando mantienen relaciones sexuales y que les hace ser unas fieras sexuales) y, como no, a "Hidden" (1987, Jack Sholder) obra de culto en el que la Tierra sufre la discreta invasión de unos extraterrestres en forma de babosa que pasan de un cuerpo humano a otro a través de la boca. Curiosamente Jack Sholder vino a España a rodar "Arachnid" (2001) con Filmax Entertainment productora de Rec2...ni que decir tiene que "Hidden" es una de las películas preferidas de Balagueró y también de Nacho Cerdá.

5 comentarios:

jordim dijo...

Los que ahora critican esta secuela porque eperaban más de lo mismo, se hubieran quejado si les hubieran dado más de lo mismo. Yo particularmente disfruté con esta peli como un enano. Y no solo me parece más aparatosa que la primera, también me parece mejor, con más referentes, más delirante, más canchonda, más película en definitiva. Donde la saga no podía seguir sorprendiendonos a base de sustos brutales,se ha suplido eso con guion e imaginación. A la larga, supongo, algunos que ahora se sienten decepcionados, la sabrán apreciar.

Paria dijo...

Las películas de zombies molan, aunque personalmente, prefiero los slashers (De los que por cierto no hay ni uno solo bueno en el cine español). Bueno y ya puestos a hablar de zombies prefiero que sean lentos (Aunque me gustó 28 días después), no entiendo esa manía de acelerarlos para adaptarlos al montaje tipo videoclip. Además, me gusta que ataquen como el ejército ruso en la guerra mundial, esto es, ir a ganar por saturación, que dé lo mismo cuanta carne de cañón mates, porque siempre seguirán apareciendo hasta aplastarte y devorarte el cerebro...Y los zombies también.

En cuanto al rollo infectado/ no infectado, eso es cuestión de los tiempos, cada tiempo tiene su propio miedo que explotar, en los 60 los heroes nacían de accidentes con la radiación, hoy nacen de la manipulación genética. Esto mismo se aplica a los zombies con respecto al miedo a los virus y a las epidemias.

En cuanto a Rec, tengo que reconocer que no me gustó, a pesar de Manuela Velasco, que me gusta desde que la veía presentar los 40 principales...Pero es que no soporto ese rollo que se traen con la cámara en plan bruja de Blair, por mucho que lo que pretendan sea hacerlo más realista y "creible", a mi solo me levanta dolor de cabeza. Prefiero a gente encerrada en un centro comercial matando miles de zombies, llamamé clásico.

Señor Insustancial dijo...

Jordim,

Estoy de acuerdo con tu comentario en un 100%. Espero que hagan la trilogía.

Paria,
Slasher español bueno: 1000 gritos tiene la noche de Juan Piquer Simón.

Buena definición del rollo zombi. Yo también los prefiero lentos y no entro en el rollo infectado/zombi. No mola nada.

Los ataques por saturación de "Dawn of the dead", el remake, me parecieron acojonantes.

Sí, es cierto que el rollo cámara agarrada por un tío con parkinson es un rollo pero, bueno, fueron Balagueró y Plaza los que majoraron a "La bruja de Blair" una película que me pareció mucho más floja que esta.


Un saludo a ambos.

Blógulo Fruslería dijo...

Este finde he visto por fin REC2 y he salido tristona de la sala. Porque la primera me parece sublime y sí, podría ver ésta segunda parte como una caricatura de aquella y disfrutarla sin más, pero no puedo evitar querer haber salido del cine con, al menos, la mitad de emoción con la que lo abandoné el año pasado. El abuso exagerado del mismo primer plano de boca sangrante y poseída que corre hacia el espectador, el mismo tembleque de una cámara que resulta absurda en la mayoría de los casos y unas sobrectuaciones excesivamente teatrales para mi gusto me han dejado semiapática. Vamos, que esta secuela carece de todo lo que me cautivó de la primera: unos secundarios naturales y creíbles, un planteamiento tan original como sencillo y un hiperrealismo en el que radica toda la angustia que se puede sufrir a base de empatía.

Señor Insustancial dijo...

Hola Blógulo,
Pues fíjate que pensé que te iba a gustar pero ya veo que te debo 7.50euros por la entrada.

Son dos pelis iguales pero creo que de temáticas diferentes: la primera es una peli de zombis/infectados y esta segunda tira por el lado de la acción y por una ampliación de la trama hacia una temática que obsesiona a Balagueró que es el tema curas.

Es verdad que asusta menos que la primera, que se hace más predecible o que los adolescentes que aparecen hacen que no tengas compasión por la raza humana.

Un saludo.