martes, 14 de diciembre de 2010

Opiniones no solicitadas: Cyrus (Jay&Mark Duplass, 2010)



Cyrus es la última película de los hermanos Duplass. No son muy conocidos en nuestro país y, en el suyo, tienen se han dedicado, sobre todo, a las películas independientes de bajo presupuesto. "The Puffy Chair" (2005) y "Baghead" (2008) son sus dos anteriores películas y ninguna de ellas ha tenido distribución en nuestro país. Su última película que es esta va por el mismo camino.

Vaya por delante que, pese a lo baratísima que resulta, es una película sorprendentemente producida por los hermanos Scott (Toby y Ridley)  a los que uno no se imagina poniendo pasta para una cinta que trata del raro triángulo entre dos cuarentones disfuncionales (Marisa Tomei y John C. Reilly) y el hijo aún más disfuncional de ella (Jonah Hill) que da vida a un bicho raro de más de treinta años que compone música electrónica y mantiene con su madre una más que extraña relación de dependencia edípica.

Por lo contando, hasta ahora, la verdad es que el asunto no parece una comedia pero lo es. Es posible que no surta el efecto cómico por la trastada o el gag cómico habitual pero sí lo hace con una extraña y vitriólica mezcla de realidad y de identificación vergonzante con los personajes. Lo mejor de Cyrus es que, en uno u otro momento del metraje, te hace cuestionarte una cuestión a la que ninguno queremos responder: ¿Quién no se ha comportado como un maldito tarado por culpa de un romance?

Planteada de un modo sencillo y lineal y rodada con cámara en mano, Cyrus es una comedia amarga con un fantástico reparto (al que se une la siempre grande Catherine Keener, que resulta siempre tan raramente atractiva como gran actriz) que juega a la identificación con sus personajes mostrando todo un círculo vicioso de sentimientos (Reilly vive enganchado a la posibilidad de que su ex esposa vuelva con él), fracasos (Tomei es incapaz de tener una relación por culpa de la relación que tiene con su hijo) y derrotas anticipadas (Hill es, simplemente, feliz viviendo una especie de falso romance con su madre). Todo un lío de tan solo 91 minutos que te deja, previsiblemente, seco y con la sensación extraña de haber participado, de un modo u otro, en fracasos propios y ajenos.

Se queda un poco corta Cyrus en ahondar un poco más en los personajes principales (¿Donde está el padre de Jonah Hill? ¿Por qué Reilly está en esa situación? ¿Qué pasa en la relación de Keener y Reilly?) optando por permitir al espectador hacerse su propia componenda y sacar sus propias conclusiones. Algo que no llego a saber si es provocado o, simplemente, eludido en favor de un ritmo más comercial y llevadero lo que, por otro lado, le quita cierta mala leche a la película así como una deriva final alta en azucar que parece más impuesta por el asunto comercial o por el cariño a los propios personajes.

Esos agujeros negros provocarán, sin duda, muchas charlitas tras el visionado de la peli pero, desgraciadamente, evitan que esta película esté finalmente más completa y que se convierta en una de los títulos del año tanto por el, por otro lado, brillante guión como por ese fantástico uso tanto de la cámara en mano como de un montaje de esos intensos y a corte que tira de las voces en off de los personajes.

Sin duda, aunque creo que lo he dicho por ahí arriba, Cyrus se sostiene porque los momentos buenos son muy buenos y, sobre todo, porque su reparto es tan cortito como espectacular. John C. Reilly seguramente sería uno de esos actores llamados a convertirse en unos grandes del drama pero, últimamente, sus papeles en el terreno de la comedia nos descubren a un actor de unas dotes extraordinarias capacitado para estar en cualquier parte (ya sea en "Hermanos por pelotas" o en  "Boogie Nights" o "Chicago") y hacerlo siempre bien mientras que Catherine Keener lo borda en su papel de secundaria y Tomei demuestra que aquel Oscar que le dieron por "el Tío Vinnie" (que se siguen pensando que fue regalado porque Jack Nicholson se lió al leer la cartulina en la ceremonia) era perfectamente merecido. Ni que decir tiene que Jonah Hill cumple a la perfección con un papel  en el que sigue excavando en esos personajes de gordinflas con mala hostia (Hazme reir, Supersalidos, Paso de ti, lío embarazoso...) que, esta vez, se torna en una especie de psicótico de andar por casa, manipulador, comodón y falto de escrúpulos que resulta tan cómico como chungo.

Si tienen ustedes el día no estaría mal que le echaran un vistazo. Aunque, ya se lo adelanto, no les aseguro que algunas de las secuencias no les resulten dolorosamente familiares. Vaya por delante la advertencia.

6 comentarios:

pesimistas existenciales dijo...

casualidad. la tengo par ver esta noche.

Escapista Loco dijo...

Cyrus es la última película de los hermanos Duplass. No son muy conocidos en nuestro país y, en el suyo, tienen se han dedicado, sobre todo, a las películas independientes de bajo presupuesto.

¿Error de redacción?

Señor Insustancial dijo...

Hola a los dos,

Pesimistas existenciales,
Pues espero que la disfrutes tanto como yo...pese a que es un poquillo irregular me encantó,

Escapista Loco,
Es un error. Lo subsanaré.

Gracias y un saludo.

pesimistas existenciales dijo...

...profundamente irregular.

(quiza porque el doblaje es un horror)

Andrea Carrillo dijo...

Es una película que tiene de todo, al igual que la nueva serie que presentaran lo hermanos Duplass le dan sus trabajos un toque de realismo y sarcasmo

Karen Rp dijo...

Los hermanos Duplass han participado para diversas películas y series y han hecho grandes trabajos. Hace poco trabajaron para realizar contenido de entretenimiento para la cadena de televisión HBO y les ha ido muy bien, debido a que siempre los Duplass buscan crear contenidos atractivos para los espectadores.