sábado, 23 de febrero de 2008

La complejidad de la sencillez

Leo esto en Microsiervos. Y me pregunto: ¿Cuanto tiempo hay que pensar para llegar a esa conclusión? ¿No son dos pizzas más baratas que una sola? No se, que rollo, de hecho es que ni siquiera he cogido uno de los menús de telepizza que tengo colgados en la nevera para comprobar si es cierto. Qué pereza. Pero mira, se publica. La razón del porqué triunfan estas nimiedades se encuentra en este trozo de diálogo de El Color del dinero (Martin Scorsese, 1984), que mantienen Paul Newman y Tom Cruise:




Vincent Lauria


¿Por qué el nine ball [un tipo de billar que se juega con ocho bolas] es más popular?


"Fast" Eddie Felson
Joder, por la misma razón que el parchís es más conocido que el ajedrez...



"¿Y como dices que va eso de la cienciología, muchacho?"



Pues sí, triunfan las cosas sencillas. Niño Marqués me lo dice siempre que puede: "Yo quiero vivir sin que me toques los cojones, Insustancial". Y no le falta razón.

Bien lo sabe el pobre Scorsese que, en plena época de confusión (aquella mítica en la que dejaba montañitas de cocaína como propina a sus camareros preferidos de los restaurantes de Los Angeles) fue atacado por una partida de farlopa en mal estado provocándose, en pleno Festival de Cannes, una masiva hemorragia interna que le hizo sangrar por párpados, nariz y boca. Un lío esto de la cocaína.


Complejidad vs. sencillez, el eterno debate del arte, de la vida. Hay gente que sólo necesita cuatro trazos o dos acordes de piano para emocionar a un planeta entero y otros que necesitan una filarmónica para trasladar las mismas sensaciones.

Jamás escucharemos completo el Chinese Democracy de Guns & Roses, un disco que lleva grabándose desde el año 93 y ha necesitado 1.000.0000 de dólares para convertirse en una gran nada; Brian Wilson, que fue capaz de llegar a toda una generación con Beach Boys cantándole a algo tan insustancial como el sol, las chicas y pasarlo bien tardó cerca de treinta años en alumbrar su pretendida obra maestra, Smile, que provocó la confusión de todo cristo. Era normal, los discos, las películas, los cuadros, los ligues, la farlopa, el whisky tienen su año y luego nada, se acabó porque, o son verdaderamente geniales, o corren el riesgo de haber envejecido al mismo ritmo que su aduencia, sus consumidores, y ser nada más que un mal recuerdo del pasado.

Yo por eso cada vez soy más de los Ramones. Cuatro acordes, one, two, three, four, Hey, Ho, Let´s go! y para dentro. 37 canciones tocaron la primera vez que los vi en el Pabellón de deportes del Real Madrid, allá por el ¿90? Un gracias, un hasta luego amigos chapurreado en español y santas pascuas. Eternos.


Sin embargo mira Axel Rose, tocando en una banda que contrató a un guitarrista que llevaba un cubo de KFC en la cabeza y una máscara de plástico y al pobre Wilson encerrado, componiendo para él mismo, demasiado preocupado de si podrá rayar al nivel de sus anteriores trabajos. "Análisis igual a parálisis" me dijo el otro día Dominic Purcell, el cachas de Prison Break cuando le pregunté sobre la complejidad de actuar. "Me pongo delante de la cámara lo suelto y me voy a tomar por culo". Llegará lejos.



Efectivamente el rock se ha ido a tomar por el culo.



Pero las cosas sencillas no venden demasiado. Mira las pelis de Medem...ahora es fácil meterse con él porque todo el mundo se ha jiñado en su Caótica Ana pero, hagan ustedes análisis de conciencia y no respondan con el típico "es que en esta se le ha ido la olla". ¿No era lo que esperaban? ¿No les gustaba de Medem su complejidad narrativa? ¿Sus tramas formadas por casualidades de la vida?


Pues no, a ustedes les gustaba el romance, el rollo rosa del amor (¡Oh, Romeo, Romeo!) imposible de Los Amantes del Círculo Polar y el asunto familiar de Lucía y el Sexo con todos esos personajes, danzando por ahí, a la buena de Dios pensando, en su inocencia, que una historia con un agujero en medio tiene muchas ventajas...sí, muchas ventajas y una desventaja que es que Medem se cayó por aquél agujero.


"No nos vamos a mover de aquí hasta que le devuelva a este señor su talento..."


¿Les he dicho ya que soy un cabrón con pintas? Pero, al menos reconozcan que a ustedes les gustaba lo otro, la voz en off y el amor, las muchas historias de amor de Medem y no su forma de contarlo porque, no serán ustedes de los que piensan que el medio es el mensaje en sí. Habría que haber colgado a McLuhan en la plaza mayor de la aldea global por haber dicho eso.

Pero me estoy liando, yo iba a otra cosa, yo iba a Los Ramones y a las cosas sencillas ¿no ven como siempre me lío? ¿Me estaré cayendo por el mismo agujero que Medem? Sí, mira, ahí lo veo al fondo lamiéndose las heridas y preguntándose porqué critican ustedes su complejidad cuando antes la adoraban...

Si las cosas fueran más sencillas o quisiéramos hacerlas más sencillas nadie tendría libros de autoayuda en casa y sus autores tendrían que trabajar en cosas decentes como picando piedras en una cantera o, no se, limpiando cabinas de sex shops. Todos los libros de autoayuda que triunfan te obligan a que te mimetices con algo: ratones, princesas, leones...¿De verdad alguien que esté metido en un lío de verdad tiene el tiempo suficiente para hacer todos los días un ejercicio de abstracción tan importante? ¡Soy un ratón, soy un ratón que nada en un cubo de leche" ¡Noooo! Es usted Marcelino González, le huele el aliento, tiene un trabajo de mierda y por eso no liga ni a la de tres. ¡Uarrrg, Uarrrgg, Soy un león, soy un león que tiene que enseñar sus fauces! ¡Noooo! Es usted Ana María Peribañez, una trepa de cojones, que quiere justificar su falta de escrúpulos diciendo que esto es una selva, que todos sus amigos son unas alimañas como usted y que si se los come es porque siempre regirá la ley del más fuerte. ¡Pues hágalo Señorita Peribañez, pero no nos moleste con sus rugidos!




¡Daos prisa que hoy toca experimentar con un nuevo alucinógenooooo!



De hecho el mejor consejo que podrían dar los escritores de los libros de autoayuda es: "Haga como yo, coja dos o tres libros de psicología, léalos, digiéralos malamente, otros dos más de economía para idiotas, uno de Eric Fhromm y tres de Paulo Coelho y escriba su mierda de libro de autoayuda. Antes de lo que cree estará nadando en dinero arrancado a otros más idiotas que usted".

Y es que este blog, es un blog con muchas ventajas, no tiene agujeros en el medio porque si no sería un donut. Aplíquense el cuento y disfruten. ¡Hey, Ho, Let´s Go! Y, si han venido aquí buscando respuestas lo mejor es que vuelvan por donde han venido. Busquen su camino y no dejen de visitarnos por si algún día se nos ocurre algo más original que decirles.

3 comentarios:

elsonidoylafuria dijo...

Algún día habrá que hablar de gente del mundo del espectáculo cuya verdadera obra maestra es su vida. Por ejemplo, las pelis de Ozores son malas pero...¿y lo bien que se lo pasó?...¿Quién vivió mejor, Kubrick o Altman?
Y como dijimos el otro día: directores pajilleros. 1) Vicente Aranda 2) Medem 3) Bigas Luna...:) Hagan juego... En las siguientes generaciones, las de Internet, eso no se da.

JOHN MAYNARD KEYNES dijo...

Yo diría que también hay blogueros pajilleros. El maestro, verdadero maestro, de no hacer nada y ser un icono es Pepín Bello. Creo que con lo que dice elsonidoylafuria hay un riesgo. En raras ocasiones la gente es sincera a cerca de sus motivaciones. Jesús Franco sí, porque se la suda todo... Pero yo no pondría la mano en el fuego sobre las motivaciones de Ozores. Quizás soñaba secretamente con emular a Bergman. En cualquier caso, prefiero no juzgar a las obras por sus autores. Por ejemplo, si yo no viera películas de directores hijoputas, mezquinos, egocéntricos, trepas, cínicos... quizás sólo podría ir al cine una vez cada tres meses.
Hasta otra.

Anónimo dijo...

Decir Medem ante blogueros es como decir "tetas gordas" en una convención del Manga, el asunto excita y mucho...

Yo, sobre Medem diré que siempre me ha parecido un técnico muy bueno pero un director de actores pésimos (algún día analizaremos lo que yo llamo "la mirada Medem" usada por todas sus actrices) y un guionista muy malo.

Ahora, ya digo, queda bien meterse con él pero hace unos años era materialmente imposible y te marcaban con la letra escarlata en ciertas camarillas cinéfilas.

Y sí, estoy de acuerdo con ambos...Medem es un director pajillero y sí, efectivamente es preso de mostrar sus propias obsesiones.

Si están ustedes interesados en saber el fín último de Mariano Ozores y su cine les presto "Respetable público" (Planeta), unas memorias del director donde se expresa largo y tendido sobre su forma de ver el cine y la vida.

Seguiré hablando de Medem de vez en cuando que es un tema apasionante.